Archivo por meses: agosto 2007

Curso: La moral desde la psicología

Voy a dictar un curso de extensión en la UARM al que han llamado La moral desde la Psicología. Empieza este Lunes y dura cuatro semanas (con dos reuniones semanales, los Lunes y Miércoles, lo que hacen un total de ocho sesiones).

Se trata de un curso corto en el que intentaré presentar un panorama general del estado de cosas en psicología moral. Está orientado a cualquiera que tenga interés en el tema, no es necesario ser psicólogo ni tener grandes conocimientos previos; la idea es dar algunos fundamentos teóricos básicos para luego conversar e intercambiar puntos de vista. Como siempre, haré algo de mención a los procesos educativos, así que los interesados en la educación son más que bienvenidos. A sugerencia de los organizadores las lecturas del curso están en castellano.

Aquí dejo el sillabus para los que quieran darle un vistazo:

La moral desde la psicología – 2007

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El conductismo de Skinner

B. F. Skinner

B. F. Skinner es uno de los psicólogos peor entendidos de todos los tiempos. Se le ha satanizado tremendamente, y se le ha culpado de gran parte de los problemas de la psicología actual. Muchas personas creen ver en él al mismo demonio, y es bien sabido que mucha gente que trabaja y toma decisiones en el sector educación se opone a rajatabla y por principio a cualquier cosa que suene a “conductismo”, incluso sin haber leído nunca nada a profundidad de ese modelo psicológico. Los que conocen algo de la historia de la educación en el Perú recordarán que lamentablemente proyectos educativos interesantes se malentendieron, desmontaron y perdieron simplemente por esta razón. Yo recuerdo mucho a varios estudiantes del psicología de la PUCP, fanáticos del psicoanálisis, que manifestaban su resistencia al conductismo saboteando las clases y maltratando tremendamente a los profesores -a una especialmente- que tenían una formación cognitiva-conductual.

En fin… Creo yo que hay pocos psicólogos en el país que conozcan a fondo el conductismo, porque -ademas de la estigmatización que se ha hecho de este modelo- hay pocos psicólogos teóricos en el país (psicólogos que conozcan a fondo teoría, cualquiera que esta sea). Por supuesto que el modelo conductista explica una parcela de la realidad y no otras (por ejemplo, creo yo que la teoría de Piaget puede explicar el conductismo, pero no al revés), pero ya sería bastante que hubieran psicólogos académicos excelentemente formados en el conductismo, en lugar de tantos que lo conocen de oídas, lo distorsionan a menudo y lo desprecian sin razón alguna.

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¿Vigotski, Vigotsky, Vygotski o Vygotsky?

Vygotsky

Siempre hay personas que me preguntan como se escribe el apellido de Lev S. Vygotsky. La verdad es que yo lo he visto escrito de las cuatro maneras, y no estoy segura de cual es la correcta. La regla (arbitraria) que yo uso es escribirlo como está en el texto que estoy citando o con el cual estoy trabajando. Usualmente en los textos en castellano la primera i aparece como i latina (Vigotsky), y en los textos en inglés, ambas aparecen como y griega (Vygotsky). Cuando no hay texto de por medio, usualmente escribo Vygotsky.

Lo interesante del asunto es que ninguno de estos es el apellido real del psicólogo ruso (psicólogo por quehacer, porque no tenía formación académica en la disciplina). Su apellido original era Vygodsky, y hasta donde entiendo, él se lo cambió porque pensaba que su familia provenía de un lugar llamado Vygotovo, lugar que nunca ha sido ubicado. » Leer más

Socorro! nuevamente la autoestima

Choclos peruanos

Este post va en la línea de las denuncias que hago de vez en cuando acerca de lo que me parecen malas prácticas de psicólogos que trabajan en el sistema educativo. Aquí va otra perlita que me hizo renegar esta semana. En el manual (dirigido al docente) de un texto escolar para secundaria hecho por un psicólogo leo lo siguiente:

Las raíces de la autoestima las encontramos en las emociones. La única manera de fomentarla es legitimando lo que una persona siente, y estimulando a su vez su autonomía personal. Si decimos que hay emociones que “no debe sentir”, se verá obligado a esconderlas, pero es muy probable que continue sintiéndolas, y esto le genere conflictos consigo mismo (a).

Lo digo con todas sus letras: ya es hora de que muchos psicólogos se actualicen, y de que la sociedad (o el mercado, como prefieren algunos) lo demanden y exijan. Me resulta indignante ver este tipo de cosas: información desfasada, poco científica y finalmente inválida que se ofrece al docente como apoyo para su trabajo en el aula. ¿Y a estos psicólogos quién los evalua? Porque definitivamente las instituciones que los contratan no tienen forma de hacerlo, ya que no cuentan con recursos humanos calificados capaces de hacer de jueces del trabajo de sus pares. No hay control de calidad.

Nuevamente, vayamos por partes. Primero daré mis ideas sobre el fondo del concepto, y luego sobre como esto afectaría la intervención docente.

Punto 1: lo conceptual
Hace rato que está comprobado que la autoestima tiene múltiples componentes, y que el fundamento cognitivo es el central en su conformación (es allí donde están las “raíces” de la autoestima). Los estados afectivos que también la componen son producto de la cadena de cogniciones que la persona dispara en una situación específica. Y para que vean que no estoy loca ni es un sesgo de mi particular orientación teórica, aquí van algunos ejemplos de fuentes diversas (incluyendo las no académicas que corren por la web):

1) De wikipedia
In psychology, self-esteem (also called self-worth, self-confidence, and self-respect) reflects a person’s overall self-appraisal of their own worth. Self-esteem encompasses both beliefs (for example, “I am competent/incompetent”) and emotions (for example: triumph/despair, pride/shame). Behavior may reflect self-esteem, in (for example: assertiveness/timorousness, confidence/caution).

2) De NASE (National Association for Self esteem)
There is, however, general agreement that the term self-esteem includes cognitive, affective, and behavioral elements. It is cognitive as one consciously thinks about oneself as one considers the discrepancy between ones ideal self, the person one wishes to be, and the perceived self or the realistic appraisal of how one sees oneself. The affective element refers to the feelings or emotions that one has when considering that discrepancy. The behavioral aspects of self-esteem are manifested in such behaviors as assertiveness, resilience, being decisive and respectful of others. Thus, self-esteem is difficult to define because of these multiple dimensions.

3) De la Academia Americana de Pediatria
By definition, self-esteem is the way in which an individual perceives herself-in other words, her own thoughts and feelings about herself and her ability to achieve in ways that are important to her.

4) Serretti, A.; Olgiati, P. y Colombo, C. (2005). Components of self-esteem in affective patients and non-psychiatric controls. Journal of Affective Disorders, 88, 1, 93-98
Decrease in self-esteem (SE) is found in all mood disorders during inter-episode phases. This trait was associated with relapse and suicidality but its genetic basis is still undefined, probably because SE has multiple components.

5) Tafarodi, R. W. y Ho, C. (2006). Implicit and Explicit Self-Esteem: What Are We Measuring? Canadian Psychology, 47, 3
… In this regard, self-esteem is the result of creative symbolic activity upon traces of the past. This activity produces a distinct evaluative belief about one’s own personhood, one that is accompanied by strong feelings. As a product of self-interpretation, self-esteem refers to an identifiable intentional state…
…Most researchers and laypersons begin with the understanding that however else it might be interpreted, self-esteem is first and foremost a reflexive phenomenon whereby the individual apprehends his or her own value….Reflection on one’s own value is conscious and reflexive, although not always voluntary or deliberate.

6) Crocker, J. y Park, L. E. (2004). The costly pursuit of self esteem. Psychological Bulletin, 130, 3, 392–414
Hundreds of studies have demonstrated that high self-esteem is strongly related to the beliefs people hold about themselves.

Y no sigo para no cansarlos, la literatura sobre el tema -mucho más específica que las citas que yo he presentado- es abundante. Sólo repito lo dicho más arriba: está comprobado que el fundamento cognitivo es el central en la conformación de la autoestima, y que los sentimientos y emociones que también la componen derivan fundamentalmente de las cogniciones (ojo, estas cogniciones no se refieren solamente a pensamientos elaborados y reflexivos, sino que incluyen también creencias automáticas). Este es un conocimiento básico que cualquier psicólogo debería tener, independientemente de su orientación teórica y de la interpretación que después le de a estos hechos, o a sus causas.

No puede ser que se le de a los docentes información desfasada. El docente no tiene formación psicológica suficiente como para saber si le están dando gato por liebre, y si hay pocos (o no hay) psicólogos actualizados y de calidad en las instituciones que trabajan por la educación… ¿cómo puede ésta protegerse?

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No hay que buscar “conflictos”

Piano - Henry Rodríguez

No me cansaré de insistir en que es un tremendo error patologizar los procesos educativos. Ya expresé mi opinión sobre el rol de la psicología educativa en la escuela en este post:

Especialización psicológica – la psicología en la escuela

Ahora quiero simplemente dar otra muestra de lo que allí señalo. Estuve revisando unos textos escolares para secundaria, y en el contexto de dar al docente algunas indicaciones para explorar con los estudiantes las habilidades de comunicación intrapersonal, el libro le dice que haga lo siguiente:

Basándose en la observación de la dinámica de comportamiento de los(las) estudiantes en el grupo, recoger expresiones o situaciones que evidencien conflicto interior. Por ejemplo: expresiones verbales exageradas (¡estoy harto!), ansiedad (comerse las uñas), negativismo (¡todo es aburrido!), etc.

Tremendo error. Vayamos por partes:

1) ¿Quién dice que decir ¡estoy harto! o ¡todo es aburrido! son señales de un “conflicto interior”? ¿En que teoría psicológica seria y confiable se sustenta eso? Ni siquiera el morderse las uñas, que sí podría en algunos casos ser un síntoma de ansiedad, tiene sentido como tal por sí solo. Ningún sintoma aislado puede tomarse a rajatabla como un indicador, a menos que se lo cruce con información de otras fuentes. El párrafo que cito muestra demasiada osadía y una extrapolación de conceptos y de inferencias que simplemente no se sostienen. Es peligrosísimo darle sugerencias de este tipo a profesionales con poca formación psicológica, los que muy probablemente se tomarán las sugerencias al pie de la letra y cometerán errores que no harán sino afectar a los estudiantes.

2) ¿Y qué cosa es “conflicto interior”? Por favor! esto puede interpretarse de mil maneras así que tal como está puesto, no creo que sirva de mucho al docente. Todo lo contrario.

3) ¿Por qué se debe asumir que de todas maneras habrá en los estudiantes un “conflicto interior”, y que entonces el docente debe estar atento a él y “buscarlo”? Esta es justamente la visión sesgada del desarrollo y de la psicología en general (asumir por ejemplo a priori y en contra de las posturas más actuales que la adolescencia es, por definición, una etapa de conflicto) que creo yo no le aporta gran cosa a la escuela.

3) Y por último… ¿por qué se pretende que los docentes juegen a ser psicólogos? El texto no ofrece ninguna estrategia de como abordar el supuesto “conflicto interior” de los estudiantes, una vez que se haya detectado. ¿Para qué le sirve entonces esto al docente? ¿Qué le aporta?

Ejercicios como estos, seguramente bien intencionados pero tremendamente sesgados y sin una perspectiva educativa no hacen sino perpetuar la idea de que el rol de la psicología en la escuela es andar a la caza de patología. Y eso me parece lamentable. » Leer más

El madrich y el kibbutz en el modelo de Kohlberg

¿Qué inspiró a Kohlberg para plantear su teoría educativa? Si bien desde muy joven se mostró interesado en temas de justicia, a partir principalmente de la experiencia de vivir la segunda guerra mundial, y por influencia de su padre que siempre fué políticamente muy activo y un defensor de los Derechos Humanos (especialmente de los de los judíos víctimas del nazismo), fueron el contexto de turbulencia social de los años 60s y 70s en los Estados Unidos, el movimiento por los derechos civiles contra la discriminación racial y de género, las manifestaciones en contra de la guerra del Vietnam, y el escándalo de Watergate los que dan el marco de referencia para la búsqueda que hace Kohlberg de una aproximación a la educación moral que pudiera integrar el clamor por justicia social con el respeto por la autonomía moral de los individuos.

El modelo que Kohlberg visualiza de un nuevo profesor moral se inspira en el rol del madrich en los kibbutz de Israel, el líder adulto a cargo de promover el bienestar de la comunidad y de nutrir los valores que pueden conservarla unida. Lo importante aquí es que el madrich cumple su tarea sin ejercer un liderazgo autoritario, pues su rol se basa en la persuasión y no en la imposición. Para Kohlberg los profesores y el director de una escuela deben adoptar un espíritu similar al del madrich, fortaleciendo a través de la persuasión racional la participación activa de todos los miembros en la construcción de la comunidad, en lugar de simplemente fomentar la obediencia ciega a las normas. Lamentablemente, los sistemas de disciplina de la mayoría de nuestras escuelas no hacen sino fomentar la dependencia del juicio externo y el temor a la norma, lo cual deteriora el sentido de responsabilidad moral de los estudiantes. En otras palabras, solo fomentan un desarrollo moral que como máximo llega a ser convencional.
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¿Debieron ir los militares?

cascanueces

Estuve hoy, casi de casualidad, en medio de un grupo de psicólogos y educadores que conversaban entre sí sobre sus experiencias con el terremoto, y no pude dejar de escucharlas. Dijeron muchas cosas, pero la que más me llamó la atención fué esta: según ellos, el INDECI funciona tan mal y hay tanta desorganización en el Sur, que debieron ir los militares a poner orden y a llevar a cabo la repartición central.

Me impresiona profundamente oir a alguien reclamar por una intervención militar, del tipo que sea, para remediar lo que los civiles -creen ellos- no podemos hacer bien. Reclamar a los militares para que piensen por nosotros, nos organicen, nos dirijan… para que tomen decisiones que deberían ser nuestras, o para lo que sea. Espero que no se me interprete mal, no estoy queriendo decir que los militares no deban apoyar a las víctimas ni que en el Sur no haya en efecto caos y desorganización. Lo que quiero señalar es que me resulta chocante comprobar la necesidad que tienen muchas personas de dejarse llevar por una autoridad externa, una de uniforme y fusil además, en lugar de apelar a la autonomía de la gestión civil… doblemente más chocante cuando quienes hacen este reclamo son precisamente los docentes, encargados de formar a las generaciones futuras, o mis colegas de profesión, quienes deberían también trabajar por la construcción de personas autónomas (triplemente chocante cuando el grupo que opinaba de este modo estaba esperando entrar a una clase sobre… Piaget!!!! el padre del constructivismo y de la moralidad autónoma…) .

Si cada que estamos en una situación de desorganización vamos a llamar a la autoridad externa para que de un grito y por métodos autoritarios regule lo que nosotros somos incapaces de regular, nunca habrá desarrollo. El desarrollo personal consiste justamente en aprovechar de las intereacciones del medio y de sus retos para reorganizar nuestras estructuras internas. Esa tendencia a buscar la regulación externa no es pedagógica… al contrario, es profundamente nociva. Hablaré de esto nuevamente más adelante.

Nota:
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Convocatoria abierta

A la comunidad de Psicología

El terremoto del miércoles 15 de agosto nos ha dejado consternados a todos, y estamos seguros que muchos de ustedes están preguntándose como pueden ayudar a la gente que está sufriendo más.

El Departamento de Psicología de la PUCP propone replicar la experiencia del proyecto de Brigadas Psicológicas realizado el año 2001, en el cual muchos de ustedes participaron. Recogemos además la iniciativa de varias personas que el día de hoy nos han llamado o escrito para ofrecer su apoyo.

Estamos enviando un par de personas este fin de semana para identificar las zonas y establecer los contactos, información que nos ayudará a definir las fechas y zonas a atender.

Convocamos a todos los interesados a la capacitación que se realizará el lunes 20 de agosto de 1:00 a 3:00 pm en la Sala de Observación del Departamento de Psicología de la PUCP, en donde además se definirán los equipos y las fechas de salida de acuerdo a la disponibilidad de cada uno.

Esperamos contar con un equipo que este disponible para salir a partir del martes 21. Es imprescindible que las personas cuenten con seguro médico y/o accidentes.

Esta convocatoria es para docentes, egresados de psicología y estudiantes que hayan completado la formación básica en psicología, así como los que se encuentran en práctica pre-profesional.

Cualquier duda o consulta pueden comunicarse con Tesania Velázquez (tvelazq@pucp.edu.pe), con Inés Kudo (ineskudo@gmail.com) o con Doris Argumedo (dargume@pucp.edu.pe)

Actualización
Se ha creado un correo especial para estas brigadas:

brigadaspsicologicas@pucp.edu.pe » Leer más