05/03/10: El vendedor de perfumes que vino de Francia (según los tontos)
Y cayó un mediodía y pidió hablar con los Directores de la escuela. Cargaba una enorme maleta y dijo que venía de Francia, que traía glamorosos perfumes que sólo en el país de la soberbia se pudieron inventar. Que allá estos placeres aromáticos eran “baratos” pero que al llegar a un país de exceso tributario, como México, el precio llegaba a triplicarse. Que si lograba vender diez frascos de orgasmo olfativo en esa escuela de docentes bobos y crédulos podía llegar a venderlos a 350 pesos cada uno (30 USD).Rápido los directivos pasaron a avisarnos, que había una magnífica oportunidad de volverse olorosos (sin darse cuenta que siempre lo han sido) y que si queríamos “dejar los grupos” pasáramos a ver la magnífica oferta.
Mientras yo me negaba a ver a otro más de los vendedores de mercado que solían arrasar en el pueblo (y más en la escuela) varios ingenuos veían maravillados las cajas de la perfumería gala mientras el monsieur les decía unas frasesitas nasaguturales; después les decía el precio real en un sitio legal, para luego él ofrecer la más oferta de las gangas de las liquidaciones.
Yo me negué a ir. Me arrepiento mucho porque hubiera enfrentado mi francés moustaquianne avec lui. Pero en mis accesorios de aseo y belleza tengo ya mis aromas distintivos; y me costaron bastante (pero cuando menos en tres pagos sin interés)… Además, que nunca suelo llevar en mi billetera una cantidad equivalente a treinta dólares cuando voy a trabajar (prudencia y ubicación)… Ni menos compraría un Dunhill, un Claiborne o un Azzaro a un vendedor ambulante.
Unos minutos más tarde salí a una oficina y entonces pude ver al “francés”. Cualquier parecido con Alain Delon, con Jean-Jacques Goldman, con Francis Cabrel o con Marcel Marceau hubiera sido simplemente imposible. En cambio, se podía apostar que era primo de Alex Lora, de un volador de Papantla o de un típico vendedor de Tepito.
El extranjero hizo su agosto, vendió los diez frascos (su meta de mercadotecnia) y se fue diciendo Avoir gens de merde!. Yo, justo antes de partir de mi trabajo mi trabajo pude ver entonces las cajas y los frascos de las delicias fabriqueés en France: Las más corrientes imitaciones que se pueden hacer en las zonas de piratería nacional. Además, el desagradable olor que quedó en las oficinas donde se hicieron las perfumescas transacciones se quedó tercamente amarrado con el aire hasta el día siguiente, cuando ya todos habían asimilado que habían sido vilmente engañados…

20/02/10: El peor lugar del mundo: Recomendado por mí
“Es el peor lugar en donde estado, la casa es muy pequeña, el acceso es imposible; uno se pierde. Además cuando uno quiere salir de noche no pueda ya que el barrio es muy peligroso, hay disparos; (fue lo más suave que vimos con mi familia). En la esquina de la calle se juntan a traficar, le ofrecieron droga a mi hija de 12 años. Es inaceptable; para nunca mas volver. No lo recomiendo por nada del mundo.” (Ortografía corregida, obviamente, por mí)Marcelo Cárdenas
Recibí este ácido y lapidario mensaje en uno de los comentarios (que por supuesto, no autoricé) quejándose contra una recomendación mía.
Vista a la bahía. Por José Zavala.
En un inicio me preocupó bastante, y tomé frenéticamente el teléfono y le llamé a Doña Charo en Valparaíso para cuestionarle que desde cuándo su barrio se había vuelto el Wild, Wild West mezclado con Ciudad Juárez y con pinceladas Baltimore/Favela Río de Janeiro… sin olvidar, claro a El Callao peruano.
Charo se quedó sorprendida.
Señor José, ¿quién le escribió eso? (No lo conozco)
¿De dónde es? (No lo dijo)
¿No se habrá quedado en el Puerto? (Ni lo supo)
¿De dónde es? (No lo dijo)
¿No se habrá quedado en el Puerto? (Ni lo supo)
La envidia, los celos, frustración, coraje, venganza. Yo recomendé a Charo de Valparaíso en una de mis entradas, porque lo que YO viví fue magnífico. No vi nada de lo que Marcelo vio, o sea; Nada, ni siquiera por accidente. Si así hubiera ocurrido ni siquiera la amistad que nació con ella hubiera tenido el peso suficiente para yo “alabar” algo que No lo merecía.
Así que este comentario (cuyo autor nunca respondió mis cuestionamientos sobre mayores detalles), me pareció inadecuado, subjetivo y lleno de rencores.
¿Otro egodistónico? ¿Quizá tiene un hostal en la misma ciudad y “su publicidad pagada” no personal/amical/for free no le llega en popularidad/fama/prestigio a mis sugerencias?
Marcelo se metió con Charo, y así se metió conmigo… Y como se lo dije a este misterioso individuo: publicaría su comentario… pero no como ataque a alguien que no la debe; sino como una crítica a su propio veneno, rencor y boba creencia en pensar que yo me tragaría ingenuamente su histeria. Y aquí está.
Vínculos a visitar:
Hospedaje en Valparaíso: Casa L’Meynier
15/02/10: Adiós, egodistónico amigo
Lo conocí por este medio. O sea, tenía esa cualidad –que para mí era virtud mayor- de leer mi blog, y comentarlo. Además, era extranjero, de un país que visité y terminé admirando.Pero él me enseñó que su país era ingrato, que allí todo apestaba; que ni Sodoma ni Gomorra hubieron sido tan repugnantes.
Bueno, al principio, su filosofía existencial me parecía fresca y divertida. Creí que eran solamente lapsos depresivos de alguien que fuma marihuana y se embrutece con cachaca y quién sabe qué más cada fin de semana. Además de esa tendencia teníamos otro vínculo espiritual a pesar de todo: la música.
Sí. No lo voy a negar. A él le debo un par de docenas de excelentes títulos musicales (y quizá dos o tres discografías) que terminaron ampliando aún más (y esto ya es demasiado) mi paisaje y acervo musical.
Pero como en “toda relación”, comenzaron los problemas. En una de sus pasadas me dijo que quien escuchaba música tenía obligadamente un serio compromiso político cuyo efecto venía a ser enviar correos masivos burlándose del presidente, sus funcionarios y sus decisiones… con fotitos photoshopeadas, así muy ingenuotas.
Luego, una vena de marxismo ultrarradical le hizo reprocharme que yo tenía gustos asquerosamente burgueses por ser un fan de Lost (principalmente, y otras series made-in-usa). Ser un Lostie era, para él, algo aberrante. Pecado capital.
Una vez “rompió mi corazón” porque cuando lo encontré en línea y yo deseaba sinceramente chatear con él. Inmisericordemente, me dijo que “me fuera a ver Los Picapiedra”. ¡Dios mío! Yo vi a Los Pica de niño y ahora veo Lost, pero esa comparación fue realmente irresponsable… ¡y estúpida!
El término egosdistónico lo aplica la psicología para referirse al homosexual que siendo hostigado por la sociedad no se acepta –ni acepta nada tampoco-, bueno; una idea parecida. Es decir, un tremendo generador de conflictos. Así que yo ese término lo tomo prestado a esta inconsistente ciencia y lo suelo aplicar a personas cuya existencialidad parece tragedia griega: por que todo anda mal, y contra todo hay que pegar gritos, y hay que aislarse y encerrarse en sí mismos, en la música, el trago y la marihuana…. E-te-cé, etecé.
Y yo, la verdad no nací para mártir. Ni para cura (porque no soy pederasta), ni para Doctora Corazón porque apenas tengo para gestionar mi vida, y tampoco destilo amor por mis poros aunque las sequías no me llegan. Más vale ver la conclusión de Lost sin complejos o remordimientos, sin que nadie me haga ruido, me critique, ni me escupa su odio de vivir en un mundo que no comprende o acepta.
Y esto no es una venganza personal, sino una opinión sincera que debe ser tomada en cuenta por ese enorme medio mundo (miles de personas) inaceptadas que nomás andan sufriendo y dando pena por el mundo.

20/08/09: Yo, desclosetado
La blogósfera cada día es enorme. Querer ser blogger se ha vuelto en algo tan común para miles –si no es que millones- de humanos que quieren “hacerse sentir” en este mundo, aunque sea escribiendo sus opiniones que quién sabe si serán leídas por alguien más. Pero ya con intentar esto –creen- que hacen algo por su “trascendencia”.Ser un blogger de cierto perfil; o sea, llegar a tener un nivel constante de “audiencia” (me es difícil definir este término) no es ciertamente muy sencillo. No sé realmente el contador de visitas en mi blog qué represente… si efectivamente esos números vienen a constituir una misma cantidad de lectores que al parecer encontraron “cierta sincronía” con aquello que expuse y que siempre he definido como mi opinión, por algo mi espacio se llama como se llama y no de alguna manera estrafalaria, ostentosa o rimbombante (me abstengo de dar ejemplos).
Con casi dos años blogueando he llegado a conocer varios patrones. Desde el país de origen de los “comentaristas” hasta las enormes sorpresas de descubrir lo significativo que pudo resultar algún post o entrada –que a veces nacen como meras ocurrencias-… o la satisfacción de que otra idea bien trabajada precisamente para ser “pop” y cotizar alto en número de visitas (que en algunas otras veces estoy seguro que fueron detenidas lecturas por parte de los visitantes)… o en el más patético de los casos -por no dejar de mencionarlo-; aquello que es capaz de herir y lastimar a los idiotas, pero bueno.
He hecho amistad con muy pero muy pocos de mis lectores. De hecho sólo me viene a mente el nombre de Renato Lovewrecker (que así se hace llamar un uruguayo dentro de su neurosis, y que suele llamarme hijo de p… pero que es una manera demasiado coloquial de decirme “amigo”), y si bien llegué a intercambiar un par de correos con alguien más, no se dieron ni por accidente las condiciones para que ese algo sublime como es la amistad se diera (meros intereses funcionalistas y curiosidades relativos a mis tópicos de reflexión, y eso no es –tan- malo).
Pero los intentos de “acercarse” a mí siempre han estado presentes.
Justo en mi periodo de “vacaciones de verano” (del verano mexicano que solía ser equivalente a época de lluvia, pero que ahora resultó una indeseable e inesperada sequía) dos singulares individuos trataron de conmoverme.
El observador acrítico (elobservador@gmail.com)
“Pero a veces eres incongruente y mentiroso, tu perfil como maestro es bien conocido. Te vas con el mejor postor no el mejor amigo, tus intereses hacen de que hablar. ¡¡¡Sólo te ven en el sindicato cuando ocupas préstamos!! ¡¡No se equilibra tu forma de pensar y de actuar la balanza se inclina más hacia un lado!! ¡Así que abusado!”
Bueno, este “observador” al parecer no es sino un simple mirón, cuyo ojo clínico requiere de ayuda oftalmológica urgente. Retomaré sus “críticas” (si es que pueden considerarse tales) para un breve análisis:
Soy maestro, nunca le he negado, así que si mi perfil es bien conocido pues qué bueno. En varios de mis artículos hago mención precisamente a mi profesión, que si bien me sigue ofreciendo algunas satisfacciones, en otros aspectos comienzo ya no tanto.
¿Mejor postor? ¿Mejor amigo? ¿Intereses? Vaya, esto sí que es una afirmación bastante oscurantista (y estúpida). No me queda nada claro qué me quiere decir, porque es evidente que el ciego observador no tiene argumentos ni sabe ser eficaz en comunicarme algo. No tengo idea a qué postores se refiere. Amigos dentro del magisterio todo mundo sabe que a nadie de esta zona lo considero como tal, por no tener alguien siquiera el capital cultural suficiente para serme desafiante. Ahora bien, que pueda haber docentes que me a mí consideren uno no es algo que me vaya llenar de vergüenza. Mi sociabilidad es famosa también. Tengo arraigo en esta ciudad, he hecho cosas que han trascendido, soy egresado de una prestigiosa universidad en el extranjero y ahora cotiza fuerte mi blog… ¿qué puedo hacer para negar esto?
Si sólo voy al sindicato por préstamos, entonces he ido dos veces en catorce años, lo cual no es cierto de ninguna manera. Durante unos cuatro años fui un férreo activista aunque ahora ya no simpatizo con esa causa. No tengo por qué seguir una ideología por años y años, ya que creo en el constante cambio; y menos si no me siento convencido o contento en ciertas manifestaciones sociales a las que se incurre frecuentemente, si proponer otras más responsables. Pero si algún día requiero de algún préstamo, no dudaría ni un segundo en ir por él. ¿Hay algo de incongruencia en esto? Son prestaciones relativas a mi trabajo, y son para todos.
La balanza se inclina, pero por encima de mi peso normal, sólo esto es cierto. Pero ya me estoy cuidando para ser congruente con mi artículo super-top (espero, mediocre mirón que sepas siquiera cuál es).
“¿Abusado?” No me gusta tu uso del español (yo prefiero el aguzado). El abusado en tu niñez y por tus maestros fuiste tú, y no pasaste por una terapia sanadora que te haga menos infeliz. Y como te lo dije en mi respuesta que nunca respondiste por cierto; si quieres decir algo más, dímelo de frente (o al menos dame tu nombre, y yo te busco)… pero sé que no lo harías, sólo te gusta mirar.
Los mensajes de Acuario (acuario811@hotmail.com)
Su primer mensaje fue algo tan simple y bonito como:
“Felicitaciones por tu blog, soy un lector tuyo, sigue adelante.”
Pero su sencillez pecó en lo escueto y nunca, siquiera, me pasó la posibilidad de responderle a manera de agradecimiento por sus palabras de aliento. Breves y anónimas. Un lector mío de tantos. No peco de modesto pero, si entrara a una dinámica así pudiera cansarme después.
Pero quizá Acuario se desesperó de no recibir una respuesta personalizada con mi nombre y cuenta de correo electrónica y, apenas cuatro días después, me soltó esto:
“A tus lectores nos encantaría que salgas del closet y nos cuentes tus experiencias.”
Una risa suave, muy interna comenzó a brotarme desde muy adentro hasta terminar en sonora carcajada. Pensé entonces que Acuario quería jugar al “yo te conozco” y obligarme a una nerviosa respuesta del tipo: “¿Quién eres? ¿Me conoces? (Y enciendo un cigarrillo, a pesar que ya no fumo) No pienses mal, si me viste en el lugar equivocado en el momento inoportuno fue mera casualidad, ¡te lo juro!”
Pero tampoco esta vez ningún correo me nació enviarle. ¡Mira que ni grosero es ni nada! Sólo quiere un poco de mi atención, lo sé… pero no me provoca...
Bueno, Acuario, por este medio, totalmente público y desclosetado te respondo:
Te agradezco que me leas, y que me escribas. Me siento halagado que inclusive hables en plural, o sea no estás solo. Y si a “ustedes” les gusta leerme qué bueno que hallen temas que les agraden. No se deber ser exclusivo a una nación, clase social, grupo étnico o de sexualidades tradicionales. Y si alguna vez me viste “en ese lugar”, te diste cuenta de las atenciones especiales que suelo recibir y no nomás allí. Esto lo logro no por fama; quizá por mi buena disposición o por propinas debo admitirlo. Si bien me hubiera gustado saber tu nombre, al menos para no meterte en la misma categoría del Mirón… pero bueno, gracias a ustedes ahora se sabe más de mí… que no quepo en closet alguno.

15/08/09: La Conspiración Avira
Me creí ajeno a cualquier colapso de mi sistema de cómputo por dos razones: Primeramente, según yo, creí que no visitaba sitios “peligrosos” como ese porno barato tan disponible por allí, ni sitios misteriosos de nombres bizarros y bajo algún dominio cuestionable. Además, por más de un año me hicieron creer que los antivirus gratuitos, o esas copias piratas que todo mundo trae, eran los suficientemente efectivos. Las únicas directivas que me habían recomendado eran simples; no descargues del Ares y menos del Kazaa (por mencionar dos solamente) ni porno ilegal (you know what I mean) ni mucho menos programas. Así, que bajo estas creencias, me sentía protegido, seguro… y parcialmente feliz.Y recuerdo bien a tantas caras tontas, asegurando todos los antivirus que adquirieron sin pagar nada eran buenos, y de lo “limpias” que tenían sus computadoras… Fácil asegurar esto cuando no se conocen otras opciones; cuando se vive alienado en la ignorancia. Total, cada uno sabe en lo que usa su compu, que haciendo una burda metáfora viene a ser una enorme nariz de can –entiéndase, perro- que uno va y mete donde se le antoje.
Así que mi “grandioso antivirus gratuito” se actualizaba día con día, pero después de un breve tiempo comenzó a mostrarme un afiche publicitario (o de advertencia): La versión free me protegía de los resfriados virtuales… y ya. Las versiones de paga, en cambio, podrían mantenerse sano de la hepatitis SO y DC (sistema operativo y disco C), del cáncer terminal (de computadora) y del VIH (virus informático horroroso). Pero, ¿para qué iba gastar esa cantidad de dólares –o euros- si yo sólo podría contagiarme de una gripita estacional?
Comencé a ignorar la publicidad que aparecía como macabro fantasma cada vez que encendía mi equipo. Es más, siento que esta publicidad fue aumentando de dramatismo. “Compra la versión real y deja de vivir en la estupidez” o algo así. Pero claro, para esto no había dinero, en cambio para una botella de ron añejo o de vino tinto NUNCA puede faltar.
Un día, porque en las historias humanas siempre llega el día, cada vez que encendía mi sistema comenzó a salir la advertencia que un par de indeseables troyanos andaban queriendo entrar a mi fiesta continua, y el ilógico mensaje preguntaba qué deseaba hacer; si eliminarlos, o bloquearlos, o definitivamente dejarlos pasar a beber mi ron y bailar mi acid jazz.
Otro día después parecía que se había corrido la voz que en mi compu las cosas eran muy agradables. Ya eran demasiados anuncios, y por supuesto –no soy tan ilógico como esos anuncios e hice de inmediato un scan completo-. Pero no había nada de qué temer… según el motor inmunológico de mi free anti-virus.
Al otro siguiente día ya era un caos la cantidad de advertencias y realmente los anticuerpos regalados nomás parecían no querer hacer nada en mi bien y a favor de mi computadora. Así que comprendí entonces que por allí no había una solución visible, y descargué “otro gratis”. Creo que era el Doctor Spyware o una onda así. Lo instalé de inmediato y, antes de activarlo, desinstalé el Avira para el pueblo. De inmediato actualicé a la otra esperanza y procedí a un escaneo total de mi sistema…
356 virus encontrados, de los cuáles, solamente 150 eran de alta peligrosidad… “Se recomienda proceder a revisar y desinfectar el equipo”.
(Y yo que quería seguir trabajando despreocupadamente seis meses más así, en estas condiciones.)
Sobra decir que unos minutos después de eso mi compu se apagó y ya no pudo despertar más… hasta que un ingeniero en sistemas llegara con un beso mágico y me cobrara el servicio de esa alquimia sanadora…
La discusión se dio en torno a la necesidad de proteger mi compu como protejo mi cuerpo… por ridículo que suene. Así que pedimos (mi asesor et moi) asesoría a profesionales expertos en esto, gente que sabe de antivirus…
Para mi molestia (o mi sorpresa) el experto dijo que el mejor antivirus según su experiencia era el Avira (de paga, claro está). Y para mi doble molestia o triple sorpresa era además –y por mucho- el más barato.

Cuando menos compré tres licencias y le pasé una al ingeniero sanador de mi sistema. La otra nadie me la compra, pero bueno, al menos mi compu ya volvió a su rendimiento atlético de alto rendimiento.
Moraleja: Si valoras tu compu… es decir, si la conoces, si sabes lo que es capaz de seguir haciendo, si tu vida se ha hecho más agradable y si tienes calculado cuánto más va durarte… haz algo por ella... Avira te hará creer que es mejor pagar por la verdad.
Tip a considerar: Las páginas donde más advertencias mi nuevo Avira me da son las de los torrent… y que ni siquiera sospechaba de esto.
28/06/09: El Trome, ¿una web atacante?
Al menos es lo que el Mozilla de mi sistema dice… curioso, ¿no? Al parecer alguien reportó a dicho sitio –prestigioso diario chicha- como una web atacante. Sin embargo, al comprobar el mismo sitio con otro de mis navegaores (Explorer) aquí no hubo conflicto.
Mi dilucidación pasó a otro nivel dejando atrás a los browsers y pasando a una revisión del contenido “atacante” (como si en verdad no lo supiera): La muerte de Alicia, el desmayo de Abencia, las costumbres pepeadoras de Michael, derrotas futboleras… y 500 casos de gripe porcina… y justo ahora recuerdo que la Gran Dama de la Televisión Peruana (Magaly) es figura frecuente en los encabezados sensacionalistas…

Creo que el Mozilla tiene razón…
08/06/09: Oportunismo bloguero
Cada día tengo al menos algún comentario de mi blog por autorizar. Me ha devenido una costumbre abrir mi correo y buscar este tipo de mensajes, los cuales generalmente leo con curiosidad. A veces, en ocasiones muy especiales me da por contestar de manera personal a mis visitantes, esto cuando manifiestan una inquietud que considero muy interna… En otros casos autorizo por autorizar, porque considero que forma parte de tener un blog bien ranqueado y si yo me atrevo a opinar no quiero coartar opiniones contrarias, adversas. Pero, lo que en verdad no soporto son los oportunismos.Justo en uno de mis artículos Top, y precisamente en un artículo que lleva casi año y medio generando buenas opiniones y, sobre todo, cantidades de aportes propositivos… me apareció un gran experto desconocido, un genio de las sombras, una autoridad invisible, un sabio de la idiotez… un pobre diablo para que me entiendan, que en un enorme y ácido texto comenzó a derrumbar mi idea de aquel tiempo –porque esa idea por orden natural debe haber crecido y quizá espere una nueva oportunidad de evolución-. Pero esa idea-artículo-ensayo además es una que ha sido apoyada por decenas de participaciones que la habían legitimado y reforzado… además que yo me metía en un tema parcialmente ajeno a mi esencia extranjera, y cuyo mérito mayor era proponer un distinción nacionalista positiva en gusto musical.
Y el tipejo este, todo grosero y petulante –según él- me da una cátedra de conocimientos. Una cátedra que nadie le pidió y que si bien justo antes de escribir ese ensayo quizá la hubiera agradecido, ahora me parecía demasiado retrasada tanto en tiempo como en mentalidad. Además que este visitante no ofrecía credencial alguna (un blog, un web-site, alguna rara habilidad o un grado académico que ostentara)… un don nadie (con minúsculas, no merece las otras).
Justo antes de terminar su extensísimo comentario (¿o era una crítica agresiva?) me dijo “escribiste mucho y no dijiste nada” para luego firmar con toda la longitud de su nombre de desconocido y amargo abolengo.
Bueno, a toda acción le resulta su reacción y toda la extrema longitud de su conocimiento cuestionable y muy indeseado –él pensaba- que sería autorizado en mi blog para que todo nuevo visitante aunado a los ya miles, conocieran su completo desconocido nombre.
Pero no fue así. Mi inexorable click a “Rechazar” fue predecible, ¿cómo voy a pensar que es en un experto de algo, cuando ni siquiera tiene la educación y la humildad para aspirar a tener cierta fama a mis expensas?
Vicisitudes de un Blogger pues.
Tragando Sol, creación de Benjamín Arroyo.
11/03/09: ¿Acaso la crisis le pega también a mi blog?
No es de paga, no se cotiza según el dólar. Lo renuevo seguido. No es monótono. A veces ilustra, a veces divierte. En las búsquedas Google ranquea bastante bien. Varios artículos no son de casualidad (porque han generado miles de lecturas, Pancho dixit)… ¿entonces por qué diantres tengo de pronto una baja de 300 ó más visitas (cantidad que otros blogueros nunca han tenido)?La crisis, la maldita crisis.
09/02/09: 200 mil visitas
Pasaron apenas cuatro y medio meses para cumplir otras 100 mil visitas en mi blog. Creo que debo celebrarlo, conmemorarlo, o cuando menos mencionarlo… porque en verdad me da gusto.Si bien yo sé que tener un blog genera sentimientos contradictorios: Cualquier individuo con conocimientos básicos (de informática, claro está) lo puede tener. La situación se complica un poco cuando además se desea tenerlo con un número destacable de visitas diarias en esta época donde todo mundo tiene que bloguear para darse a conocer, entonces se vuelve necesario tener algo qué ofrecer para atraer a los visitantes. Así es, la blogósfera se volvió la alternativa de los viejos y gratuitos sitios porno y además con las mejores ventajas de los downloaders de archivos digitales. . . Yo en lo personal, casi nunca visito uno; y mis pocas visitas se han destinado a precisamente los blogs que, atentando contra todo derecho de autor (malditos criminales), ofrecen cientos de discos descargables para mi deleite (bendita ayuda) y nada más.
Es decir, mi vida está muy llena de ideas y pendientes: No puedo entretenerme leyendo blogs que ofrecen las muy subjetivas opiniones de otros… y si antes me permitía unos minutos para leer lo que algún conocido hacía, en verdad –por el momento- eso no sucede. Por eso me alegra leer el contador de visitas del mío y ver que hay muchos que no asumen mi egoísmo…
Cambiando el tema, quiero pensar que el “éxito” de mi blog (en términos moderados) se deba principalmente a que forma parte del dominio de la PUCP que su mero nombre genera respeto y admiración. Entonces fue una acertada decisión de mi parte (y el mérito recae en mí), porque siento que le debo mucho a esta universidad y por eso, inclusive, mi segundo blog administrado (Estrés Docente) lo coloqué en el mismo dominio de la Católica.
Y ya no he escrito “artículos” provocadores como El chavo del 8 es peruano (que hasta en lugares extraños me identifican con cierta ironía como su autor), o las reseñas juveniles que emocionan y motivan a comentarlo muchos jóvenes que ahora se entregan a la música –como yo mismo lo hice desde años atrás- como el caso del artículo de Tokio Hotel. También noto que son mis temas de música principalmente, o cine en segundo lugar los que atraen a más visitantes… tal parece que la gente visita blogs con afán de distraerse más que con fines críticos o investigativos. No por eso mi blog from now on será cinéfilo musical, pero es necesario darle crédito a ello.
Mi blog será siendo como soy yo; multifacético y camaleónico –sin pecar jamás de incongruencia-. Si me compongo de tantos intereses todos ellos tendrán cabida en mi espacio… que curiosamente fue un requerimiento académico de mi último semestre de una maestría en la Católica del Perú, y se ha convertido en algo inherente a mí por más de un año.
Y justo como celebración, mi otro blog, el académico; el docente que nadie cree que soy acaba de cumplir también 10 mil visitas: nada mal, ¿eh? (¡Dale una visita!)
200 Mil Gracias

06/01/09: Historia de un taxi
Salí el domingo temprano para visitar a un amigo a su casa. Es decir, temprano en domingo serían las 10:30, después de haber tomado un modesto desayuno con su respectiva a taza de café y con mi breve equipaje para pasar con él antes de abordar el bus de regreso a casa.Vi venir el auto de inmediato, ni un minuto había esperado, y le hice la parada. Cuando subí tuve la mala espina, un presentimiento; el chofer era más que senil. No tengo nada contra la tercera edad pero este personaje parecía ya de la cuarta y un conductor de vehículo de transporte de tantos años pudiera ser, bajo ciertas condiciones, riesgoso.

Comenzó a interrogarme, le pareció extraño que lo haya abordado con mi peculiar equipaje; una mochila, una cartera y un paquete envuelto en plástico. Además, cuando no supe responderle asertivamente sobre el trayecto más adecuado hacia mi destino, comenzó un insolente diálogo.
- Si no vives aquí, ¿dónde te quedaste? ¿Tienes casa propia?
- No, con un familiar.
- Pareces doctor, ¿a eso te dedicas?
- Nop, soy maestro (decir esto es un arma de doble filo; puedo ser temido por la buena o rechazado por la mejor)
Hasta ese momento, hubiera podido pensar que el chofer era gay y que pretendía sacarme cita… pero realmente era demasiado anciano como para ser chofer primeramente y, en segundo plano, completamente fuera de posibilidad de tener una identidad sexual siquiera a esa edad. Después de contestarle otras de sus “inteligentes” preguntas con mis monosílabos (que si tenía auto – ¿por qué tomaría taxi entonces?, o si sabía manejar) en una estirada de brazo que hice, salió a relucir mi reloj que recién acaba de comprar…
-¿Y ese reloj? ¿Es nuevo?
- Así parece (ya calláte Matusalén, hasta un ciego le ve lo nuevo)
- ¿Cuánto te costó? … ¿Pero no es pesado? Mira el mío (un vejestorio como él e igual de horrible), pero este sí tiene cristal y no mica (tan interesado que estaba yo en ese detalle).
Bueno, el detalle hasta aquí es curioso, o sea, ¿por qué seguía el diálogo indeseado con este señor? Si en verdad a mí no me cuesta trabajo detener situaciones así y poner distancias… Pero fue un sentimiento paranoico el que me tuvo un tanto “pasivo” ante una charla algo molesta: Por un momento pensé que el anciano indagaba el valor que yo pudiera tener como secuestrado o extorsionado, para él llevarme a un garaje donde un grupo de delincuentes esperaba.
Pareciera exagerado esto, pero a quien vive en este “México lindo y querido” (me molesta cuando algún extranjero en la web me sale con se muere por conocer mi país) quizá pueda entender mi lapsus depres.
Pero bueno, al momento que veía que el tipo efectivamente se dirigía al destino señalado (no sin hacer muchas pero muchas imprudencias conductuales –o sea, de conducir auto- seniles) fui volviendo a mi estado normal (llamado académicamente homeostasis). Y vaya que mi amigo vivía al otro extremo de donde yo estaba, fue un viaje soporífero; pero el momento cumbre me aguardaba.
Al momento de llegar le pregunté que cuánto era (temiendo un abuso en el precio que ahora sí pudiera generar una reacción desmedida), y me dijo muy seguro de sí mismo:
-Son cuarenta pesos más la propina.
Le di sus cuarenta, que no era mal precio no cabe duda; pero entonces él sorprendido y molesto me reclamó que dónde estaba “el extra”.
- No te lo mereces, viejito. No te lo mereces
Y me dirigí a tocar el timbre de la casa de Juan ante el asombro y los cuestionamientos de ese anciano senil decrépito e insolente.









