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Artículo del libro GEORGETTTE AL FIN DE LA BATALLA de Miguel Pachas Almeyda, a presentarse este 10-10-08 en la casa Raúl Porras Barrenechea.

Cortesía Miguel Pachas

“Vallejo y yo, práctica y sencillamente, formábamos una sola persona”
Georgette Vallejo

SI LA VIDA y la crítica fue implacable con Vallejo, no lo fue menos con Georgette, quien tuvo que salir al frente ante propios y extraños, a defenderse de tantos infundios.
Estas críticas tendenciosas surgen cuando Georgette emprende con resolución y magnanimidad, el compromiso de hacer conocer a todo el mundo las obras póstumas de Vallejo. Entonces se inicia en esta empresa, publicando con el apoyo de Raúl Porras Barrenechea, Poemas humanos. Esta obra publicada en 1939, logra situar a Vallejo en la cúspide de la poética mundial y toma renombre fundamentalmente como el poeta más humano. El mundo descubre en su canto, una voz natural como el líquido elemento, esencialmente cotidiano y su áurea refleja la solidaridad con el hombre y para el hombre.
Sin embargo, esta obra carece de valor para los críticos. Su “objetividad” no va con la grandeza, con lo eternizante, con lo esencial de la obra georgettiana. Y es esta crítica, que nada en su naturaleza, la autora de “n” acusaciones, como las que a continuación detallo:
a) Apropiarse de la obra de Vallejo.
b) Manipulación cronológica de la obra poética vallejiana.
c) Destrucción de algunos manuscritos y libreta de apuntes, para ocultar dichas manipulaciones.
d) Diseminar los originales de las obras de Vallejo.
e) Inventar el Vallejo político.
f) Maltratadora de Vallejo.
g) Negarse a tener descendencia con el poeta, responsable de reiterados malogros.
h) Apropiarse del cadáver del poeta, no permitiendo que sus restos fueran repatriados al Perú.
i) Oponerse a la difusión de las obras de Vallejo.
j) Ignorante en materia literaria e incapaz de administrar la herencia vallejiana.
k) Explotar y parasitar a Vallejo.
l) Neurótica, intratable y vesánica.
m) No ser la esposa de Vallejo.
n) Poseer un doble conflicto por Vallejo: admiración-odio.
Y las acusaciones continúan…

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FECHA : VIERNES 10 DE OCTUBRE 2008
HORA : 7.00 P.M.
LUGAR : CASA MUSEO RAÚL PORRAS BARRENECHEA
(Ubicado en calle Colina Nº 398- Miraflores)

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astroufo5.pe.tripod.com/Pennsylvania3Ene2007.jpg

 pampa: del quechua panpa; ‘llano’, ‘llanura’, ‘llaneza’ y (también) ‘sitio del medio’, ‘lugar de encuentro’.
 estar en pampa: permanecer al descubierto, desnudo o apenas con lo puesto.
 escritura en pampa: a la intemperie, expuesta al buen y/o mal tiempo, al y a lo temporal, dado y datado y, en algún (sin) sentido, a la máxima i rre pe ti ble contingencia.
 escritura en pampa (bis): casi enteramente fuera de todo familiar adentro: casi fuera del mercado, casi ajena al sistema lógico o tecnológico, casi sin interlocución ni institución de respaldo (salvo... de cierto... en esta ocasión... la universidad nacional de villa maría!).
 escritura en pampa (bis bis): en la carencia extrema, sin haber nada (en) propio, sin identificación asegurada de antemano, todo tomado al paso o prestado – donde la originalidad su ilusión reitera.
 en pampa: lo que cada invitado/a halle en consonancia, precisamente en Villa María, en octubre, en el medio de la pampa.



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Una canción charra en Puebla
Un huevo prehistórico
Un meteorito, más bien.
Recién nacido
La vida se me va
Y no podré protestar ni
Evitar
Que me traigan otra vez por aquí.
Desde el recuerdo de alguien
Desde la memoria de mí.
La vida no me interesa
Aunque el cansancio cotidiano
Pareciera dictármelo.
Ni ansioso espero a la muerte.
Chulapa de Las Vistillas
Abalorios de mis negras
De La República Dominicana de Haití.
Alguien tuvo que hacerlo,
Es todo.
Alguno hubo de zambullirse
Desde tercer piso más alto del mundo
Y no morir, si no de a pocos.
Bello, nacer; menos
Volverse viejo e infame
Y escéptico.
Ante tanto huevo prehistórico
Y alarde dominical
Y doble rabadilla e inflada pechuga
Y tarde insolente de empanada
Y refrita escenografía.
Pero no añoro volver. Que tal lisura!
Ni el beso de Dios
En mi mejilla
Me salvaría de tamaño aburrimiento.

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"Las formas que retornan II"


Nan Chevalier ha publicado anteriormente Las formas que retornan (1999), La segunda señal (2003) y, ahora, Ave de mal agüero (Santo Domingo: Editorial Letra Gráfica, 2003). De los tres, el segundo es con seguridad una colección de cuentos; mientras que el primero y el tercero son poemarios, aunque con inconfundibles rasgos narrativos: insistencia en la fábula y prosodia de la prosa. Quizá este último aspecto sea el más interesante en lo que va de su producción poética hasta hoy; es decir, justamente la naturaleza híbrida de su verso, el de escribir con sílabas métricas marcadas más bien como prosa:

“El diario en las manos, es un estremecimiento el cuerpo
que lee. Ávidos ojos que lo han visto ya todo, vuelan mejor
sobre la página trece. Pero el diario se resiste y los dedos
retienen la saliva: hay como un chasquido de ensayo para
despegar los pliegues. No los ojos; a ciegas las manos
olfatean el obituario: primero,
los nombres; luego, tembloroso, el apellido materno
y el paterno. Entonces, aquel bastardo
lee su propia muerte y muere” (“V”)

Ejemplo notable de lo que arriba decíamos y que es forma y sustento de otra hibridez, pero esta vez semántica: la aclimatación de vida y muerte en la escritura de Nan Chevalier. Intersección de ambos estados: certezas en el limbo. O crónica de las cosas tocadas por el viento ineludible del deterioro y la aniquilación. En suma, nuestra carne hecha espejismo. No existe trascendencia ni otro mundo aparte de éste, el de ser crisálidas de un día y luego mariposas por unas cuantas pocas horas. En este sentido, más que de Los heraldos negros, hecho reiterado por la crítica creciente sobre su obra, percibimos más bien la atmósfera asfixiante de los universos de Carlos Onetti y el desamparo de un Samuel Beckett; o de otros autores donde hallamos sólo a cuenta gotas la esperanza y el amor:

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Entre 1935 y 1937 la artista uruguaya Amalia Nieto escribió más de cien cartas a su enamorado, el músico y escritor itinerante Felisberto Hernández, quien recorría pueblos del interior de Uruguay ofreciendo conciertos de piano. Fray Bentos, Rivera, Rocha, Uruguayana, eran las escalas de sus giras y su repertorio varias piezas de su autoría y sobre todo los tres movimientos del ballet Petrouchka, transcriptos para piano por el propio Stravinsky para Arturo Rubinstein.

Amalia, que lo llegó a acompañar algunas veces, siguió la mayor parte de esas giras desde Montevideo, esperando sus noticias y deslizando en sus respuestas unos pequeños dibujos y acuarelas de colores vibrantes, rojos, azules, verdes y amarillos. La correspondencia de cartas e ideas entre ambos durante estos años fue tan intensa que constituye un capítulo por sí mismo en la agitada vida de ambos y, como tal, ha sido tomado por la muestra Cartas a Felisberto, que abrió el sábado pasado en la galería Jorge Mara - La Ruche. El punto inaugural de este acontecimiento fue un concierto de piano de piezas de Felisberto que interpretó su nieto, el también pianista Sergio Elena Hernández. El mismo se encargó de reconstruir también la sintonía afectiva y creativa que enlazó al escritor pianista y la pintora, a través de cruces de signos musicales y plásticos, muchas invenciones y, sobre todo, un gran entusiasmo ante una realidad disparatada que no los sorprendía.

Desde Uruguayana, Felisberto describía una de estas veladas y el clima que volcará más tarde en sus cuentos. "El teatro –la entrada era gratis, claro– se iba llenando de gente que nunca había visto un piano. Después de Petrouchka aplaudieron como animales; pero de pronto, como siempre el indiscreto maquinista prendió las luces y, con la costumbre del cine, todos se levantaron de golpe. Los jovenzuelos al salir reaccionaban de tanta quietud y querían imitar las locuras de Petrouchka, uno silbaba imitando el glissado final..." Justamente él, que en su juventud se había ganado la vida acompañando con su piano el ritmo quebrado del cine mudo, no tenía de qué sorprenderse: la llegada del cine y la música de vanguardia a los pueblos, debe haber provocado la misma fascinación que el circo ligado a Petrouchka. Mezcla de juguete y autómata trágica, la figura de la pequeña heroína rusa actuó de nexo en esta historia de amor y complicidades estéticas que acaso podríamos llamar "Stravinsky en Tacuarembó", un título que hubiera cerrado perfectamente con las situaciones que apasionaron al autor de "Nadie encendía las lámparas".

Justamente en el prólogo a la edición italiana de este texto, Italo Calvino refiere a esa experiencia de músico trashumante como el origen de sus relatos: "Las aventuras de un pianista discutido, cuyo sentido de lo cómico transfigura la amargura de una vida amasada de descalabros" .

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http://cristalycolores.blogspot.com/2008/06/la-poesa-al-parque.html
Parque Duarte, en la Zona Colonial de Santo Domingo, lugar donde suelen reunirse los "Erranticistas".

Frente a los puristas o canónicos de los 80 ("poesía del pensar") y a los que, de modo tentativo, vamos denominando "muchachos del barrio de Gazcue para el mundo" (promoción de los 90); los "Erranticistas" (en sus veintes) reivindican las raíces afro-dominicanas ("etnia", así lo resume Glaem Parls, uno de sus nítidos líderes), aunque sin caer en lo folklórico ni, pareciera ser, tampoco en el prurito de la negritud (1). Subvierten creativamente la precariedad de sus economías (parecerían provenir, en su mayoría, de un estrato muy popular). Y, por último, ponen en práctica un concepto muy amplio de la literatura que no los inhibe de regresar --activa y participativamente-- a la plaza pública (2).

La que practican los “Erranticistas”, como la de sus inmediatos antecesores, es también poesía urbana; pero ésta pareciera provenir, como identificamos en estas Instrucciones para usar la ciudad de Santo Domingo de Omar Rancier: “de gente que “vive del “otro lado”, entiéndase Ozama, Los Mina, Alma Rosa et alters [o de] un barrio marginal, como La Ciénaga, Los Guandules y La Zurza [ante lo cual es conveniente que uno] averigüe si está vivo y, si lo está, por qué carajo se encuentra en el infierno”. Es decir, y esta vez a diferencia de los neo-testimoniales, en sus versos no brindan testimonio de un deterioro, de algo que fue y de alguna manera ya no es; si no, por el contrario, parecieran testimoniar algo que --por postergación secular-- nunca ha sido y en donde denunciar pareciera ocioso o no tener sentido. Dado lo cual, aprovechan su tiempo para conjurar y de antemano celebrar --vía, por lo general, un llano y expeditivo erotismo-- lo concreto de una existencia que suele ser de por sí muy difícil o esquiva.

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El Peruano (Lima), lunes 8 de mayo de 1995

www.caretas.com.pe/.../web/culturales/7-c.jpg
David Sobrevilla

Mariátegui, Basadre, Vallejo, son algunos de esos nombres a quienes debemos la existencia, presente y futura, de la identidad del Perú como nación. Comprenderlo así es asumir la responsabilidad de la tierra, es responder al reclamo de un país que quiere ser algo más que un conglomerado de gentes enlazadas por un cuerpo de leyes y una vida comunitaria. Y la obra de David Sobrevilla es una de esas batallas empeñosas por decirle sí al Perú, por hacer del Perú un algo a lo que le debamos la vida, y no sólo un algo que identificar en el mapa. Desde la publicación de su Las ideas en el Perú contemporáneo (1980), el doctor Sobrevilla ha demostrado su interés por participar en la tarea de comprender nuestra tradición, requisito fundamental para llegar a consolidarnos como pueblo. Su reciente compilación de estudios vallejianos (Vallejo, poeta nacional y universal. Lima: Amaru, 1994) es un empeño más por darnos un suelo al que llamar Patria.

Podría parecer extraño, sin más, que un filósofo dedique más de trescientas páginas a comentar la obra de un poeta. Pero la comprensión histórica del pasado cultural es un rol que los filósofos comparten con los historiadores cuando se trata de poner en evidencia la Verdad –con dignas mayúsculas- de lo que ese pasado significa para sus lectores. En poetas como Vallejo, tal es el cometido de Sobrevilla, se muestra la Verdad del hombre peruano que descubre y se integra en la cultura universal. Esto, sin duda, hace muy poco extraño enfocar a Vallejo, más que como artista, como hombre que representa la transición del Perú al concierto de las naciones. De allí, por otra parte, las largas reflexiones que el libro concede al Epistolario General de Vallejo publicado por Juan Manuel Castañón, las consideraciones acerca del rol del marxismo en el pensamiento y la obra del poeta y las certeras críticas que se dirige a los comentaristas de la obra vallejiana. Una lectura generosa de los diferentes ensayos que componen la obra permitirá pronto –tal es mi opinión- reconstruir y consolidar el conjunto de los trabajos eruditos sobre Vallejo en un marco hermenéutico al que, extendido al conjunto de la historia del siglo que pasa, podremos llamar con justicia “nuestra tradición nacional”.


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Comunicación digital de Armando Almánzar-Botello para el poeta peruano Pedro Granados, publicada en Epistheme. [A propósito del envío, por parte de éste al poeta dominicano, del último número de la revista Mar con soroche y de su novela En tiempo real (Lima: PYTX, 2007)]

http://epistheme-tonydemoya.blogspot.com/2008/08/noticias-del-frente-poetico-019.html
Gustave Courbet (1819-1877), El origen del mundo

Jueves 31 de Julio 2008

¡Hola, querido Pedro! Gracias por el material que me hiciste llegar con Basilio Belliard. La revista me gustó mucho (la sencillez del formato, esos poemas y ensayos interesantes, los manuscritos facsimilares casi ilegibles... algunas cosas ya conocidas por mí: lo de Derrida, Haroldo de Campos).

Sobre todo me gustó la abundantísima vellosidad púbica de la bella muchacha del gato y el cuchillo. ¿Es foto reciente? ¿La conoces, a la modelo? En estos tiempos terribles de bombardeos, genocidios, calentamiento global, afeites y depilaciones canallas, ¡estamos en verdad redimidos por semejantes pubis gloriosos!

¿Testimonio talvez de un renacimiento postmoderno de la Justicia, o del misterio sagrado de las míticas cavernas y sus lianas indomables y apotropaicas?

¡Aceptación-celebración de nuestra envidiable condición corporal, mortal, danzante: esa que no asumen como propia los poderosos de la tierra; el criminal biopoder eugenésico y cosmético de los imperios y costumbres que niegan y controlan a los cuerpos, las poblaciones y sus flujos, asociando la vellosidad púb(l)ica a la temible contingencia de la carne mortal arrojada al mundo, espacio que esos mismos poderes asesinos e inhumanos tienden a volver inhabitable.

Sería triste que la imagen que celebro fuera tan sólo un desnudo fotográfico de un Zeitgeist preterido. Pero no. ¡Es en verdad una vulva tan ontológicamente deleuziana, que hace sombra! Total-mente no-platónica en su morfología antiesencialista humano-bestial-maquinal-y-divina:

Siento la recóndita respiración salobre del mar en esa caracola; el lento y sinuoso crecimiento de los pelos, la oscura morfogénesis inmanente de la carne. Recuerdo al sabio Lucrecio y al sensual Spinoza: Natura naturans se artificializa a sí misma, y pueden vislumbrar aquí, hombres de poca fe, ¡el poder transmutante que le es dable alcanzar a un cuerpo femenino!

¡Oh divino y secreto cuerpo metamórfico que sabe... y no soporta que se sepa que se sabe sino tan sólo en el decir a media luz del poema!

Una mujer sin vello púbico para mí no tiene alma.

Pero puede adquirirla suspendiendo los afeites. Si es lampiña, como dice Schiller, que se aleje llorando de esta hermandad ¡Chillen amadas feministas, pero hablo en nombre de la dignidad del fetichismo transfigurado por el amor a los cuerpos-almas!

Pero no. ¡Mesuremos el entusiasmo! ¿Mesuremos el entusiasmo? ¡Amemos también a las lampiñas!

Escucha, Peter: ¡De verdad me entusiasmó ese pubis!...

Pregunta retórica nomás: ¿Crees que la "nueva carne" cybórgica nos dará la oportunidad de palpar de nuevo el palpitar de una "pepita" ora(o)cular asomando como lengua de alme(a)ja sonrosada o violeta en aquel tupido matorral originario, que como dijo Gustave Courbet constituye sin dudas El origen del mundo?

¿Conoces el cuadro? ¡Búscalo, por favor, en la red, y te tocará el resplandor de mi entusiasmo!

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