Skip to main content.
Cualquier parecido con la realidad es demasiada coincidencia


Si pudiese escribir algo esta noche, escribiría sobre tí.

Talvez tenga que esperar por un momento más, hasta que mis sentimientos desbordados me señalen el rumbo que deberán seguir mis manos.

Sin embargo, ahora sólo soy capaz de recibir impaciencia y de entregar incoherencias indefinidas en mi mundo repleto de inseguridad. Así que supongo que por el momento, deberé acostarme llena de desesperanza y de recelo.

Algún día, talvez, sea capaz de definir algo. Aunque talvez las cosas se encuentran ya definidas muy dentro de mí y no sea capaz de darme cuenta...
Me pregunto qué determina a una persona a esperar tanto, sobre todo cuando detesta esperar.

Supongo que en algunos casos podría quedarme segundos mirando al vacío, tan solo con una taza de café y una cajetilla de puchos. Podría también dar vueltas interminables sobre mi eje meditando sobre lo inexistente, pero siempre he detestado esperar, y a la vez, siento que mi vida es una espera constante, a veces incluso hasta inútil, como si muy en el fondo supiera que todo y nada a la vez tiene sentido y soy sólo yo la que cree que algo aparecerá en medio del camino.

En algunos momentos podría decir que ahora y mucho más aún, nunca existió nada en lo absoluto y todo en mi cabeza ha dado vueltas creándome una historia imaginaria de la que me cuesta mucho trabajo despegar...
Esta noche me pregunto seriamente si la tristeza tiene un rostro, una imagen que me permita reconocerla cada vez que lentamente, sus pesados pasos y doloros segundos se acerquen a mí.

Recuerdo que antes, siempre, a cada momento y como nunca, deseaba salir huyendo, como si atras de mi, la vida se encargase de atormentarmente como una sombra eterna, oscura y dificil de aprisionar. Ahora, siento que de a pocos, soy yo la que se acerca a la sombra, lentamente, como si todo estuviese dicho, como si existiese el destino y yo fuese parte de un juego maléfico.

Tantos porqués pasan en estos instantes por mi cabeza, como si ya todo fuese a terminar, cuando a pesar de todo y muy en el fondo, sé que ésto es solo el inicio de algo tan desconocido.

Debo reconocer que al final, termino siendo yo quien busca el tormento, la que no decide que piezas armar en su destino, mientras allá fuera, todo sigue girando, perdiendo de a pocos la noción del bendito principio y el maldito final, rogando encontrar el inicio de mi eslabón perdido.

Moriré nuevamente, como todas las noches, como en todos mis sueños, cuando ruego por hacerme dueña de tu existencia y tu te escapas de mis manos y de mis pensamientos...
Aún no logro explicarme el porqué ni mucho menos el cómo lograré hacerlo en algún momento.

Todos los días, intento grabar tu rostro en mis recuerdos. Es extraño, porque consigo recordar a todos aquellos que te rodean, pero tu imagen se me sigue haciendo borrosa. En algunos momentos creo haberlo conseguido: te miro fijamente y pretendo guardar ese momento en mi memoria. Luego abro los ojos, y veo que te me vas desdibujando, alejándote de mi existencia por completo.

Consigo que me mires, que me dirijas la palabra. Quiero atesorar cada segundo contigo, cada sonrisa y cada carcajada. Sin embargo, no consigo hacerme dueña de tu rostro. Talvéz porque mi mente sabe que nunca podrás pertenecerme.

Quiero verte cada momento como si fuese el último, como si todo fuese a terminar. Quiero conservar estos momentos para que cuando parta pueda ser feliz ya sin verte, tan sólo imaginando que en algún momento, hubo algo tuyo que se convirtió en parte de mí. Quiero poder decir que en algún momento, tan sólo viendo tu sonrisa, pude ser feliz por completo, sin importar ya nada más que sólo eso. Quiero contemplarte como si ya nada más existiera allá fuera ni dentro de mí...
Pensar en tu existencia me hace mucho bien, aunque no logre entender el motivo por el cual pienso tanto en ella y aunque tampoco el conocerlo me importe tanto.

Debo encontrarme ante el límite de algo que no tiene límite, o quizás en el instante en el que crees poder resolver alguna incógnita pero la respuesta no es capaz de venirse a tu mente. Me pregunto si ésto tiene realmente relevancia y si por una vez en mi vida seré capaz de vivir sin entender el porqué de ciertas circunstancias.

No estoy segura en lo absoluto de nada, y en cierta parte eso debería tornarse bueno para una persona como yo, estresada de tener todo tan planificado.

Sólo diré que es muy buena esta sonrisa que provocas en mis labios y estos escalofríos que me recorren todo el cuerpo.

Hoy me siento feliz. Es extraño, porque creo que hace mucho tiempo no me sentía de esta manera, o al menos no era capaz de reconocerlo. No me importa nada más hoy, a pesar de que tengo demasiadas cosas por las cuales preocuparme.

Ahora sólo quiero dedicarme a seguir siendo feliz, a sonreírle a la vida y a soñar un poco. Aunque talvez el Cuento de Hadas no me duré tanto...
Al parecer la vida suele llenarte de interrogantes sobre el sentido de la misma, al punto que el sentido termina por escaparse para dar paso a las interrogantes de la gente al respecto de qué diablos vas a hacer con tu futuro, como si ellos fuesen los que van a vivirlo. Probablemente toda se basa en aquel sentimiento humano llamado curiosidad y ganas de entrometerse en lo que a uno no le corresponde, para luego poder criticar.

En fin, cuando la lluvia te atrapa en una avenida contaminada y congestionada de Lima, después de haber estado alucinando por breves momentos en una vida parisina, las ganas de enfrentarte al mundo y hacerte la valiente e invencible no deberían estar tan presentes como aquel instinto de supervivencia que te señala que urgentemente debes chapar la primera combi que aparezca rumbo a tu domicilo más cercano (o al menos en el que pretendas pasar la noche o en el que parezca que tienes habitación). Pero como siempre termino por ser yo misma, termine de igual manera parada bajo la lluvia intentando pelear contra alguien que me golpeaba sin dejarme ver su rostro.

Extraña curiosidad y pésimo momento para hacerme la valiente, porque al día siguiente podía amanecer con fiebre de 40° grados y mandar al diablo la millonada de plata que me gasté en el tratamiento contra la bronquitis recientemente curada. Me pregunto realmente a quién trataba de desafiar, ¿al destino? ¿ a mi habitual fragilidad? Qué podía significar aquel momento en mi vida, mientras me detenía bajo la lluvia y esperaba que mi destino se estrellase ante mis ojos...

Probablemente mi lucha interna habitual sólo necesitaba un momento de libertad. Por otro lado, puede también haber sucedido que no se aparecía el bendito microbus que me dejaba a una cuadra de mi casa y que no quería caminar las 4 cuadras que debía caminar si tomaba otra decisión (y que por cierto cobra S/. 1.00 el medio pasaje). De cualquier forma, aquella noche fuí testigo de mi momento de resolución, de aquel momento en el cual desaparece el mundo entero, cuando el sonido de la lluvia también desaparece y te quedas mirando al infinito, con aquella bendita sensación de victoria universal.

He ganado, probablemente. Talvéz a la lluvia, talvéz a mi misma. Es un triunfo al fin y al cabo que no me podrá quitar nadie.

Saldo del combatiente: Cartera y zapatos destrozados por la lluvia, cabello pegajoso por culpa de la lluvia ácida. En estos casos sólo queda ser firme en tus convicciones y asumir las reparaciones del caso, es decir, seguir utilizando cuero sintético porque ni loca te vestirías con la piel de un animal muerto (y no sólo por que detestas la crueldad con que los asesinan, sino porque también cuestan bastante caros); y proseguir con el tratamiento de tu cabello: shampoo para cabello teñido sedal, acondicionador pantene 6 signos de cabello saludable y crema para peinar liso fashion de cyzone con olor a frutas (ojalá alguien me pagase la publicidad, porque necesito dinero urgentemente)...

A veces yo misma me sorprendo de lo fácil que puedo burlarme de mis propias convicciones...
Me pregunto si me tomé un receso necesario, si necesitaba huir de alguien que soy y no soy al mismo tiempo, con lo que me di cuenta de que realmente no estoy siguiendo el rumbo definido y trazado.

Es dificil explicarle a una persona que aquella que escribe este blog es y no es al mismo tiempo la persona que se encuentra al frente del ordenador. Dicen que escribo como si fuese yo misma, con cosas mías y cosas que todos intentan relacionar con algo que creen que ha sucedido en mi vida. Es gracioso, porque gran parte de éste blog sólo es pura ficción.

Claro, tampoco me pondré a enumerar cuáles son los relatos ficticios, cuáles los exagerados y cuáles me sucedieron en la realidad, a mí, a aquella que le presta las manos a Tatiana de Argos. Hacerlo creo que sería decepcionar a aquellos que creyeron acertar relacionando las cosas en este pequeño universo que opté por denominar como "La casa de la tortuga despeinada"

Quien soy yo realmente, no es algo que sea objeto de descubrir con este blog. Quiero y no quiero a la vez, que todos sigan pensando que soy yo la que escribe, que me pasan todas estas cosas. Aquello hace reír hasta el delirio. Quiero que crean que me escondo, que no tengo una vida y que aquí me desahogo.

Quiero que piensen también que este último post es una mentira, y que sólo quiero desviarlos del camino correcto... en fin... talvez ni yo ni Tatiana sepamos realmente la respuesta a tanto enredo...
~