Archivo de 13 octubre 2008
13/10/08: Don ... ¿dónde estás?

¿Alguien reparó en la ausencia de aquel señor que solía pararse en una escalera del puente peatonal frente a la U. Católica? Yo lo veía, posiblemente todas las mañanas, con su bolsa de caramelos en mano, con su mirada cansada, su voz bajita y sus aproximadamente 70 años encima. Cada encuentro con él me producía una sensación extraña. Primero, tristeza de pensar que era temprano, hace frío y él ahí, a veces sentado en la escalera, a veces parado, trabajando a su edad pero con un semblante y voz que rogaban. Otra cosa en que pensaba al verlo era en su pasado, en sus hijos, si los tuvo, en su familia. ¿Estaría solo en la vida o sería esta su forma de aportar a la casa? ¿quién sabe? Tal vez trabaja o está en la casa de tarde -no me percaté si seguía ahí por las tardes/noches.
Hace un par de semanas ví a un chico sentado en la misma escalera, conversando con él. Me pregunté de qué podrían estar hablando. ¿Será su hijo? ¿su nieto? ¿Tal vez lo estaban persuadiendo de que lo mejor era regresar a casa? ¿Tal vez era un chico amigable que conversaba con él? Nó lo sé. El caso es que Don Desconocido ya no se deja ver por la PUCP (aunque es posible que aparezca mañana y se acabe el drama) y, sea que esté disfrutando de las mañanas con sus nietos, descansando en casa o trabajando en otro puente, me interesa que este caso nos haga pensar en qué hacemos cada uno de nosotros por ver menos ancianos en las calles, pidiendo ayuda, por ver menos niños subiendo a buses a las 11pm a pedir "una colaboración", por cambiar la realidad de aquellos que no tienen hogar, que perdieron la razón o que ya no quieren vivir más. No tenemos que dar dinero a cada niño, joven o anciano que se nos cruce, para mí esa no es la solución; debemos pensar en cómo, a largo plazo, cada uno de nosotros puede aportar para mejorar la calidad de vida en nuestro país. Pensarlo te ayudará a empezar a actuar.
Pensemos también en que hacer una carrera brillante o alcanzar las metas personales no necesariamente nos hace mejores personas. Salgamos de nuestra burbuja más a menudo. Afuera no solo hay incomodidad, bulla, ladrones, sino que también una oportunidad de cambiar el mundo con pequeñas y grandes decisiones y acciones.






