2010-01
2010-01-01
Bodas gay en México: entre la Iglesia y la Política
- Publicado por: jzavalaz el 2010-01-01 vie 11:27:27
- Categoría : Reflexiones Visto: 1072 veces
Vaya tópico de discusión resultó ser que en el Distrito Federal se hayan autorizado las bodas gay así como la posible adopción de infantes por parte de este tipo de matrimonio. Día con día los editoriales de algunos diarios hablan a favor, aunque más en contra, y se reportan noticias de organización de grupos en contra de “semejante blasfemia”. En lo personal creo que este asunto está por encima del bien y del mal, y son más bien las reacciones generadas lo que me causan asombro. Aquí narraré el por qué.
Ok, se aprobó una ley que “permite” el matrimonio entre individuos del mismo sexo. Esto no lo puedo concebir sino como un logro de los derechos de los ciudadanos de cierto territorio, y este viene a ser el Distrito Federal –y no toda la República Mexicana-. Desde hace tiempo atrás esta ciudad manifestaba modos de pensar distintos a la Gran Provincia; y es lógico, con tantos millones de habitantes las cosas no asustan a nadie en esa megalópolis. Además, la gente sabe mostrar sus opiniones, es más abierta y asertiva… y puede ser por la misma manera de socializarse allá o por las diversas oportunidades de estudio. Las bodas gay vienen a ser, en mi opinión, in triunfo de la democracia ciudadana.
Sin embargo, es un logro ciudadano viene a ser visto con escepticismo, reticencia y hasta desprecio por parte de ciertos grupos, de hecho la Iglesia es la primera que encabeza una lucha en contra de una Ley recién establecida. ¿Por qué el miedo o el desprecio a esto? Siempre la razón del miedo viene a ser la ignorancia, pero que la Iglesia organice un movimiento en contra es otro asunto. Hay intereses mayores.
Claro que detrás de la Iglesia está allí evidente el partido político más conservador de México, el PAN. El partido que repite presidente de manera consecutiva y que nos ha estado llevando a un estado de miedo y desconfianza ante las incoherencias de sus políticas…
No cabe duda, la familia es la base de la sociedad. Verdad irrefutable, y la familia viene a ser mamá, papá e hijitos. Así que echemos un vistazo a la sociedad mexicana (y de muchos otos países) y veamos qué hermosa sociedad se ha erigido gracias a la “familia”; inseguridad, violencia extrema, grupos criminales en todas partes, corrupción en todos lo niveles de la vida pública, ignorancia masiva, consumo de drogas y excesos de alcohol; esto viene a representar a la gran sociedad actual mexicana… y viene a ser otra verdad innegable.
La sociedad está en crisis. La familia está en crisis. Si se sigue concibiendo a la familia de la manera tradicional se está viviendo en la total estupidez; ya pocos hogares quedan en el concepto de mamá, papá e hijitos. Existen una nueva serie de modelos familiares que NO tienen que ver con el concepto arcaico. Madres y padres solter@s, familias cuyo jerarca viene a ser el hermano, la hermana, la tía o el abuelo ante la ausencia justificada o no de los padres. Hay expertos que dicen son once los nuevos modelos familiares… ¿no hay entonces lugar para otra opción –que quizá ya viene incluida-?
Los matrimonios, en una gran parte, están mostrando una tendencia al fracaso, y esto no es cualidad de las grandes ciudades. Es tan fácil ver parejas que se la pasan en constantes agresiones, destruyéndose a sí mismos y generando hijos completamente disfuncionales. Hijos que serán acomplejados, inferiores, reprimidos, alcohólicos o drogadictos… o criminales, porque terminan odiando a todo mundo. ¿Quién quiere casarse ahora? Es decir, fuera de los ranchos o poblaciones de gente completamente ignara que vive aún un concepto idílico del príncipe azul que provee todo mientras la bella dama espera encerrada. Ni hay manera de asegurar las necedades ni las damas quieren esperar; los problemas laborales y las infidelidades están a la orden del día; los matrimonios son de demasiada corta duración, y sus peleas internas de mucha larga vida…. ¿Quién se quiere casar?
No creo que los gays piensen diferente. No creo que una vez autorizada esta ley a la semana siguiente un millón de parejas acudan al registro civil. De hecho, me parece que un distintivo gay viene a ser una libertad sexual prima hermana de la promiscuidad. Digo, ¡qué maduro sería conocer parejas que desean unirse para superarse y mejorar facilitando su vida! Pero dudo sea el caso…
Peor aún, ¿quién desea adoptar un hijo? La situación económica social no está para más, y las responsabilidades de un hijo son enormes. Además, adoptar un hijo no es ir al supermercado y escogerlo; hay un protocolo que, dadas las nuevas condiciones debe ser revisado.
Un hijo “adoptable” es un hijo sin padres. Abandonado, quizá abusado, dañado… ¿es mejor que siga en un orfanato o de limosnero antes que ser recogido por una pareja gay –que bien debió reunir ciertas condiciones para aspirar a ese derecho-? Se me hace por demás idiota creer que un hijo adoptado por gays será gay; es más factible que un niño abandonado termine en la delincuencia.
Bueno, realmente el asunto de esta entrada no es ser pro-gay ni antigay. Ciertos conocidos que tengo de esta opción sexual -y por lo tanto mi único referente-, siento que jamás se casarían ya que no tienen siquiera la madurez de aceptarse como tales y viven su vida de doble moral y de vez en cuando –de hecho, muy seguido- generando conflictos por doquier, dada su vida en una socidad que no los acepta...
Digo, ¿por qué diablos la Iglesia se opone?
¿Qué la Iglesia no es amar al prójimo? ¿No es el respeto? Una Iglesia que no reconoce el fracaso del concepto de la familia tradicional. Una Iglesia que un momento histórico apoyaba al narco en este país, dando bendiciones a cambio de fortunas… ¿Por qué la Iglesia se “opone” a este tipo de leyes que justo aparecen en fin de año? Y claro, con un partido político detrás…
Se anuncia la llegada del Narcoterrorismo a México, se anuncian aumento en los precios de todo, se habla de liquidaciones y desapariciones de tantos puestos de trabajo, se habla de miles de muertos por año en una lucha que no se le ve el sentido, se habla de cuerpos del orden totalmente corruptos… y la Iglesia, la cuestionable Iglesia atiborrada de escándalos sexuales pederastas sale con querellas por un asunto tan minúsculo, tan menor y tan banal como las bodas gay….
Pobre México, pero es el que merecen sus sumisos habitantes dominados por Televisa y sus telenovelas, el fútbol, el PRI y el PAN (y un montón de grupos de narcos que quieren controlar el territorio ante el fracaso del Estado).

Tomado del Diario Milenio

Ese look me parece bien lésbico, ¿será por eso el rechazo?
Ok, se aprobó una ley que “permite” el matrimonio entre individuos del mismo sexo. Esto no lo puedo concebir sino como un logro de los derechos de los ciudadanos de cierto territorio, y este viene a ser el Distrito Federal –y no toda la República Mexicana-. Desde hace tiempo atrás esta ciudad manifestaba modos de pensar distintos a la Gran Provincia; y es lógico, con tantos millones de habitantes las cosas no asustan a nadie en esa megalópolis. Además, la gente sabe mostrar sus opiniones, es más abierta y asertiva… y puede ser por la misma manera de socializarse allá o por las diversas oportunidades de estudio. Las bodas gay vienen a ser, en mi opinión, in triunfo de la democracia ciudadana.
Sin embargo, es un logro ciudadano viene a ser visto con escepticismo, reticencia y hasta desprecio por parte de ciertos grupos, de hecho la Iglesia es la primera que encabeza una lucha en contra de una Ley recién establecida. ¿Por qué el miedo o el desprecio a esto? Siempre la razón del miedo viene a ser la ignorancia, pero que la Iglesia organice un movimiento en contra es otro asunto. Hay intereses mayores.
Claro que detrás de la Iglesia está allí evidente el partido político más conservador de México, el PAN. El partido que repite presidente de manera consecutiva y que nos ha estado llevando a un estado de miedo y desconfianza ante las incoherencias de sus políticas…
No cabe duda, la familia es la base de la sociedad. Verdad irrefutable, y la familia viene a ser mamá, papá e hijitos. Así que echemos un vistazo a la sociedad mexicana (y de muchos otos países) y veamos qué hermosa sociedad se ha erigido gracias a la “familia”; inseguridad, violencia extrema, grupos criminales en todas partes, corrupción en todos lo niveles de la vida pública, ignorancia masiva, consumo de drogas y excesos de alcohol; esto viene a representar a la gran sociedad actual mexicana… y viene a ser otra verdad innegable.
La sociedad está en crisis. La familia está en crisis. Si se sigue concibiendo a la familia de la manera tradicional se está viviendo en la total estupidez; ya pocos hogares quedan en el concepto de mamá, papá e hijitos. Existen una nueva serie de modelos familiares que NO tienen que ver con el concepto arcaico. Madres y padres solter@s, familias cuyo jerarca viene a ser el hermano, la hermana, la tía o el abuelo ante la ausencia justificada o no de los padres. Hay expertos que dicen son once los nuevos modelos familiares… ¿no hay entonces lugar para otra opción –que quizá ya viene incluida-?
Los matrimonios, en una gran parte, están mostrando una tendencia al fracaso, y esto no es cualidad de las grandes ciudades. Es tan fácil ver parejas que se la pasan en constantes agresiones, destruyéndose a sí mismos y generando hijos completamente disfuncionales. Hijos que serán acomplejados, inferiores, reprimidos, alcohólicos o drogadictos… o criminales, porque terminan odiando a todo mundo. ¿Quién quiere casarse ahora? Es decir, fuera de los ranchos o poblaciones de gente completamente ignara que vive aún un concepto idílico del príncipe azul que provee todo mientras la bella dama espera encerrada. Ni hay manera de asegurar las necedades ni las damas quieren esperar; los problemas laborales y las infidelidades están a la orden del día; los matrimonios son de demasiada corta duración, y sus peleas internas de mucha larga vida…. ¿Quién se quiere casar?
No creo que los gays piensen diferente. No creo que una vez autorizada esta ley a la semana siguiente un millón de parejas acudan al registro civil. De hecho, me parece que un distintivo gay viene a ser una libertad sexual prima hermana de la promiscuidad. Digo, ¡qué maduro sería conocer parejas que desean unirse para superarse y mejorar facilitando su vida! Pero dudo sea el caso…
Peor aún, ¿quién desea adoptar un hijo? La situación económica social no está para más, y las responsabilidades de un hijo son enormes. Además, adoptar un hijo no es ir al supermercado y escogerlo; hay un protocolo que, dadas las nuevas condiciones debe ser revisado.
Un hijo “adoptable” es un hijo sin padres. Abandonado, quizá abusado, dañado… ¿es mejor que siga en un orfanato o de limosnero antes que ser recogido por una pareja gay –que bien debió reunir ciertas condiciones para aspirar a ese derecho-? Se me hace por demás idiota creer que un hijo adoptado por gays será gay; es más factible que un niño abandonado termine en la delincuencia.
Bueno, realmente el asunto de esta entrada no es ser pro-gay ni antigay. Ciertos conocidos que tengo de esta opción sexual -y por lo tanto mi único referente-, siento que jamás se casarían ya que no tienen siquiera la madurez de aceptarse como tales y viven su vida de doble moral y de vez en cuando –de hecho, muy seguido- generando conflictos por doquier, dada su vida en una socidad que no los acepta...
Digo, ¿por qué diablos la Iglesia se opone?
¿Qué la Iglesia no es amar al prójimo? ¿No es el respeto? Una Iglesia que no reconoce el fracaso del concepto de la familia tradicional. Una Iglesia que un momento histórico apoyaba al narco en este país, dando bendiciones a cambio de fortunas… ¿Por qué la Iglesia se “opone” a este tipo de leyes que justo aparecen en fin de año? Y claro, con un partido político detrás…
Se anuncia la llegada del Narcoterrorismo a México, se anuncian aumento en los precios de todo, se habla de liquidaciones y desapariciones de tantos puestos de trabajo, se habla de miles de muertos por año en una lucha que no se le ve el sentido, se habla de cuerpos del orden totalmente corruptos… y la Iglesia, la cuestionable Iglesia atiborrada de escándalos sexuales pederastas sale con querellas por un asunto tan minúsculo, tan menor y tan banal como las bodas gay….
Pobre México, pero es el que merecen sus sumisos habitantes dominados por Televisa y sus telenovelas, el fútbol, el PRI y el PAN (y un montón de grupos de narcos que quieren controlar el territorio ante el fracaso del Estado).

Tomado del Diario Milenio

Ese look me parece bien lésbico, ¿será por eso el rechazo?







