José Zavala se ha ido

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2009-03

2009-03-08

Relatos irresponsables y el miedo en México

No voy a negar que en México se vive una crisis inmensa, y prefiero al uso de esta palabra con la connotación médica de “o el paciente vive, o muere” por encima del término de Management (seguramente venido de Japón), “una oportunidad para crecer”.

Como alguna vez mencioné (para no recurrir al autoplagio), leer los periódicos –porque yo no veo la televisión ni por accidente- se vuelve un verdadero acto de masoquismo. México como “el estado fallido” es el referente común, y sobre él giran cantidad de afirmaciones como negaciones.

Sin embargo, hay situaciones que son innegables; en México el estado ha fallado y no se le ven visos de recuperación. En cualquier democracia es, precisamente el Estado, quien tiene el único y absoluto control y posesión de la Fuerza. Es decir, ¿quién maneja al Ejército y a la Policía como entes de aplicación de una fuerza requerida para control y dominio ya sea de la población o de determinada situación? Precisamente el Estado, y así debe ser –independientemente si ese Estado aplica dicha fuerza de manera moral-. Pero entonces, ¿qué ocurre cuando dentro de un país existen grupos organizados capaces de manifestar destellos de una fuerza que poseen en contra de todas las leyes nacionales? Y peor aún, cuando estos grupos llegan a tener un control de ciertas zonas geográficas determinadas como ciudades o franjas territoriales; en prisiones y sobre todo en organismos –en los cuales la población debiera confiar- como la policía y los poderes del mismo Estado.

En México el Estado compite y de manera desigual contra organizaciones más íntegras, más leales para consigo mismas, más armadas, más violentas y con una visión –aunque enferma- muy clara de lo que se desea. Por lo tanto es un Estado Fallido.

Ahora bien, hay reclamos justos hacia el papel de la Prensa y Periodismo (en cualquiera de sus modalidades) de “acrecentar” la problemática al no ser veraces y objetivos en sus informes, generando más paranoia al respecto. Precisamente sobre este punto quiero apuntar lo siguiente:

Imagen de Reuters

Caso 1

Tomado de:
http://www.jornada.unam.mx/2009/03/08/index.php?section=politica&article=004r1pol

La Narcoguerra /VIII (Arturo Cano, Enviado)
Ciudad Juárez, Chih., 7 de marzo. En esta frontera un relato terrible siempre antecede a uno espantoso.

• Es un día tranquilo en la estética Marrakesh. Una señora encopetada habla con su estilista: se queja de los sicarios, de la violencia, de todas las barbaridades de los malandros. Uno de los clientes se levanta y pone su pistola en la cabeza del trabajador: Pelonéame a esta pinche vieja. Aterrado, tembloroso, el peluquero rapa a su clienta.

• Unos estudiantes de una universidad privada salen de un antro en su camioneta nueva. Otro vehículo los sigue. Se asustan y llaman a la policía. Sus perseguidores les dan un cerrón al tiempo que se acercan cinco patrullas. Una joven baja de la camioneta de los delincuentes. Uno de los muchachos la reconoce, pues es su compañera de banca. “Déjalo así, somos de La Línea”, dice la chica. Dan cualquier disculpa a los agentes. El muchacho nunca regresa a la universidad.
• En una de las escuelas de mayor tradición en la ciudad, administrada por monjas, hay una niña gorda y malencarada a la que nadie soporta. Es hija de un capo, dicen. Y reparte billetes de cien dólares a cambio de que se junten con ella.

• Una profesora universitaria adora las flores. Ahora debe tocar y entrar a hurtadillas en su florería de siempre. La primera vez que encontró cerrado, tocó y su marchante le informó: Para que no me caigan, nomás vendo a los que conozco.

• Ciudad Juárez está llena de negocios que funcionan clandestinamente, sin anuncios, sin letreros, que abren sólo para clientes conocidos.

• Para muchos la cuota es simplemente impagable. Al dueño de una ferretería en una colonia popular le exigieron 30 mil pesos mensuales. Pues aunque te los quisiera dar, fue su respuesta. Y cerró.

• En la escuela hay nuevos alumnos: un par de niños del otro extremo de la ciudad. Su madre pidió que no los registraran con sus nombres verdaderos.

• Una noche la señora y su marido, dueños de un pequeño negocio de joyería, fueron secuestrados por un comando, en su casa. Los encapucharon y torturaron. Al día siguiente los subieron a una camioneta y los llevaron a un lugar donde tenían otras seis personas. A todos les comenzaron a exigir que enlistaran los bienes que iban a entregar. Un hombre los mandó al diablo y lo mataron ahí mismo. Los niños no pueden perder la escuela mientras la pareja arregla sus asuntos para irse de esta ciudad, adonde no piensa volver.

¿Qué de lo anterior es objetivamente comprobable? En mi opinión pueden ser mitos urbanos –que tienen todas las de existir en una ciudad donde su historial de violencia y asesinatos es más que conocido- que poco a poco han ido creciendo como precisamente los mitos crecen. Claro, que tampoco tengo yo elementos para negar que sea falso todo esosalvo uno; el primer relato es muy famoso en todo el país (bueno, al menos acá es de dominio público, y estoy a más de un mil kilómetros de esa ciudad). Y vaya que esas narraciones son aterradoras, pero insisto; ¿qué tan objetivas son?

Imagen de Reuters



Caso 2

Un correo masivo que me llegó hace unos dos o tres meses.

Yo soy Chilangota y a mis 21 años estoy acostumbrada a cuidarme del peligro en esta jungla urbana, pero el pasado agosto de 2008 vinieron 3 amigas de U.S.A y nos fuimos de vacaciones al puerto de Veracruz, para tomar algo de sol en la playa del Fiesta Americana. Aún eran vacaciones así que estaba abarrotado de turistas, la primera noche de viernes, nos arreglamos y salimos guapísimas a pasear, el ambiente estaba muy bueno por todo el puerto, lleno de gente disfrutando de una hermosa y cálida noche. Decidimos entrar a una disco, que según nos dijeron es la de moda, la verdad que la disco estaba súper.

Como el antro ya estaba llenísimo no alcanzamos mesa, así que nos fuimos al fondo y en las mesas que están pegadas a la entrada del baño de mujeres había 2 parejas, y muy amablemente nos dieron permiso de allí dejar nuestras bolsas, ya se que si eso pasara en el DF yo no dejaría mi bolsa a extraños pero siendo Veracruz... y esas personas se veían tan amables, que les dejamos las 4 bolsas sin temor alguno, nos tomamos de las manos las 4 amigas y nos fuimos a bailar dando brincos a la pista, la música buenísima, los efectos de luces increíbles, toda la gente bonita pasándosela súper, pero de repente apagan la música, y una voz de un tipo borracho toma el micrófono, en eso vimos que mucha gente se abalanzó a la puerta principal, pero las puertas las cerraron, habían entrado hombres armados, el del micrófono dijo, que esa noche todos podíamos beber lo que quisiéramos sin pagar, ya que ellos invitaban esa noche.

Yo intuí que algo horrible esta por pasar tome a mis amigas de la mano y nos escabullimos entre la gente hasta la mesa donde estaban nuestras bolsas, las chicas que estaban con sus novios estaban llorando de miedo, uno de los chicos dijo, son los zetas, estamos encerrados no van a dejar salir de aquí a nadie. Yo y mis amigas nos sentamos en el piso bajo la mesita intentando ocultarnos, desde allí pude ver conatos de pleitos por el centro de la pista de baile, las chicas que estaba con sus novios, se escondieron agachadas junto a nosotras, sus novios se pararon y se fueron, ya éramos 6 chiquillas solas a merced de estos narcotraficantes llorando bajo esa mesa pequeñita, una de esas chavas nos dijo llorando que estaban golpeando a unos chavitos y sus camisas ya las tenían bañadas de sangre.

Mis piernas temblaban, pero la inocente de mi pensaba que por ser mujeres no nos harían daño, de repente veo como pasan 2 de esos hombres horribles, arrastrando a 2 chavas, uno llevaba a una muy bonita de la mano y la chava intentaba zafarse y gritaba por ayuda pero nadie se atrevía a meterse, a la otra chica la llevaba el otro jalándola de los cabellos y con sus senos al aire por que le habían desgarrado la blusa, las metieron al baño de mujeres, fue horrible, es una imagen que no olvidare nunca, a los pocos minutos paso otro de los narcos con una pistola en una mano y jalando a un chavito rubio que no tendría mas de 19 años con la cara bañada en sangre, por las vulgaridades que escuche, me di cuenta que era el novio de una de las chavas que metieron al baño, y querían que viera lo que le estaban haciendo.

Aunque yo no tomo alcohol, de repente me sentí mareada y con muchas ganas de vomitar, ahora se que fue por los nervios. Creí que nos iban a matar a todos, de pronto comenzó otra vez la música a todo volumen a sonar, y la voz aguardentosa gritaba por el micrófono ¡Bailen putos¡ La gente comenzó a bailar tímidamente y eso despertó las carcajadas de esos tipos que estaban en el micrófono ¡Bailen sin miedo Putos, no pasa nada!...
(Sigue más, pero es la misma línea).

Yo cuestiono, ¿eso pudo pasar en un Fiesta Americana que es una cadena por demás famosa en México? ¿Sería posible que con gente yanki no haya habido alguna queja formal de parte de ese beligerante país que se entromete en todo cada vez que quiere? ¿O acaso también los funcionarios USA hayan sucumbido antes los jugosos sobornos del narco?

En verdad que no veo mucha diferencia entre una nota de un periódico formal (muy recurrido en mi país aunque cuestionable desde hace tiempo) y un correo masivo que me llegó de rebote hace unos meses… pero hay situaciones irrefutables; los hechos de violencia cada día están más cerca, al menos en esta zona de México donde me tocó vivir.

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