2008-03
2008-03-07
El conocimiento predisciplinario everywhere
- Publicado por: jzavalaz el 2008-03-07 vie 22:42:48
- Categoría : idiosincracias Visto: 880 veces
En México:
Y una colega se me acercó insolente, justo como todos en el trabajo aseguraban que era su forma natural:
-José, ¿supiste que el ejército ecuatoriano mató a diez mexicanos en Colombia?
-¿Dónde viste eso, María Eugenia?
-¡En la televisión!- gritó emocionada.
-Bueno- le dije, -recuerda que la televisión siempre es una fuente con un interés muy grande en manipular las cosas.
-¡Nooo! ¡Al contrario! Ellos están mostrando las injusticias que se cometen en Sudamérica… imagínate que tú hubieras sido uno de los muertos.
Me resultó fácil entender porque era la nueva maestra más despreciada en la escuela donde trabajo, la que con todos discute, la que siempre tiene la razón: una fiel creyente de Televisa.
En Perú:
Un cibernauta -joven, sin preparación alguna, desempleado, de los chicos que pasan de dos a tres horas on line hasta que se les acaban los tres soles que alguien de su familia le dio para no hacer nada- conoce a otra cibernauta mexicana –que quizá tiene Internet en casa, que no va a la escuela, y si va es para pasar el tiempo, que se mete a las salas de Chat mientras sus amistadas simplonas pasan a buscarla para seguir en un ocio absurdo-:
-Dime, ¿en México puedo conseguir trabajo?
-Sí, claro. ¿De qué buscas trabajo?
-Ps de chofer…
-Ufff, ¡es de lo que más hay! (Y el chico queda todo emocionado pensando que eso es cierto y su futuro lo espera en otra geografía)
Análisis de los casos
¿De qué tipo de personas se trata? ¿Qué “conexiones” con la realidad tienen? ¿Acaso recurren a otra “fuente” para corroborar o desmentir la información obtenida?
Se le llama conocimiento predisciplinario a aquel que no tiene un proceso formal establecido para determinar su veracidad. Es decir, se recoge la nueva información y, sin importar su procedencia (Televisa, la maestra de Historia, el vecino, El Alarma o el Chesu) se toma como una verdad absoluta.
Vivimos en la postmodernidad, la época de las verdades personales. La subjetividad tiene ahora un valor muy grande para jugar los intereses que más convengan.
¿Qué se gana la televisión con decir que hubo diez mexicanos muertos (y para colmo, estudiantes)? Sensacionalismo. Rating. ¿De qué vive la televisión? De los espacios publicitarios pagados cuando menos.
¿Qué gana la chica que presume que su país –que tiene un serio problema de asegurar el empleo a su propia población- tenga oportunidades de sobra? (Y de chofer… ¿por qué en México abundaría el trabajo de chofer? No se me ocurren las condiciones) Y aunque esta aseveración fuera cierta, este trabajo requiere de licencia de conducir (brevete) y México pide visa (tipo americana; boletas de pago, cuenta bancaria) para ingreso al territorio (ridículo pero cierto). Así que el jovencito desempleado no podría tener la visa, y después en el otro país, ¿cómo legalizaría su situación para obtener la licencia?
Más que difícil.
El conocimiento predisciplinario es comparable como el de los adultos que no terminaron la primaria, casi analfabetos; que se mueven a partir de mitos, de creencias populares. Es un conocimiento ingenuo. No puede comprobar nada, porque ni exige la comprobación; alguien dice algo y eso se cree.
Las fuentes de información de las personas que nos rodean son varias. Las más básicas (y por lo tanto, las que van dirigidas a cualquier tipo de gente) son la radio y la televisión, así como los comentarios que se escuchan en la calle, en la bodega o en el bar. Retomando el tema de la televisión, independientemente que haya programas de televisión muy críticos –según dicen-, la oferta de este medio generalmente es mediocre ya que, el consumidor de televisión es todavía más mediocre.
Los libros y revistas son otras fuentes no siempre más coherentes, los documentos hechos por ciertas personas especializadas comienzan a ser fuentes más respetables –sobre todo si se conoce la trayectoria profesional de la persona misma-. Así también existen organismos e instituciones que se ocupan de difundir informaciones de cierto tipo (informativa, relacionadas con los aspectos laborales, educativas y demás).
Pero nosotros mismos nos convertimos en fuentes de información para otros sin darnos cuenta muchas veces. Estas personas en sus negociaciones con otros poco a poco entenderán si somos fiables; si lo que decimos saber o sabemos decir es cierto o no. Con esto, ell@s nos buscarán más para fortalecer sus conocimientos, o quizá nos evitarán en pláticas para no escuchar falsedades (véase mi artículo de Mitómanos) que posteriormente los pongan en ridículo (como el caso de María que expuse y se volvió repentinamente famoso en México).
Así pues, cualquier información que nos llegue debe pasar por una serie de filtros, que vienen a ser cuestionamientos que debemos hacer de inmediato para quitar todo sesgo que tergiverse el sentido de la misma.
¿Qué se dice? ¿Quién lo dice? ¿Por qué se dice esto? ¿Con esto se busca algo a favor en contra? ¿Qué opinan otras fuentes sobre el mismo tema? ¿Existen cargas emocionales que puedan inducirme a tomar partido? (Como los diez supuestos estudiantes mexicanos muertos en territorios de la guerrilla –si fuera cierto, ¿qué hacían? ¿A poco no sabían dónde estaban?)
Las anteriores son solamente una serie de cuestionamientos elementales que pueden ofrecer una percepción mejor.
P.S. María: Sigo esperando tu postal de San Telmo, adiós, cuídate (véase Mitómanos: the sweet revenge)
Y una colega se me acercó insolente, justo como todos en el trabajo aseguraban que era su forma natural:
-José, ¿supiste que el ejército ecuatoriano mató a diez mexicanos en Colombia?
-¿Dónde viste eso, María Eugenia?
-¡En la televisión!- gritó emocionada.
-Bueno- le dije, -recuerda que la televisión siempre es una fuente con un interés muy grande en manipular las cosas.
-¡Nooo! ¡Al contrario! Ellos están mostrando las injusticias que se cometen en Sudamérica… imagínate que tú hubieras sido uno de los muertos.
Me resultó fácil entender porque era la nueva maestra más despreciada en la escuela donde trabajo, la que con todos discute, la que siempre tiene la razón: una fiel creyente de Televisa.
En Perú:
Un cibernauta -joven, sin preparación alguna, desempleado, de los chicos que pasan de dos a tres horas on line hasta que se les acaban los tres soles que alguien de su familia le dio para no hacer nada- conoce a otra cibernauta mexicana –que quizá tiene Internet en casa, que no va a la escuela, y si va es para pasar el tiempo, que se mete a las salas de Chat mientras sus amistadas simplonas pasan a buscarla para seguir en un ocio absurdo-:
-Dime, ¿en México puedo conseguir trabajo?
-Sí, claro. ¿De qué buscas trabajo?
-Ps de chofer…
-Ufff, ¡es de lo que más hay! (Y el chico queda todo emocionado pensando que eso es cierto y su futuro lo espera en otra geografía)
Análisis de los casos
¿De qué tipo de personas se trata? ¿Qué “conexiones” con la realidad tienen? ¿Acaso recurren a otra “fuente” para corroborar o desmentir la información obtenida?
Se le llama conocimiento predisciplinario a aquel que no tiene un proceso formal establecido para determinar su veracidad. Es decir, se recoge la nueva información y, sin importar su procedencia (Televisa, la maestra de Historia, el vecino, El Alarma o el Chesu) se toma como una verdad absoluta.
Vivimos en la postmodernidad, la época de las verdades personales. La subjetividad tiene ahora un valor muy grande para jugar los intereses que más convengan.
¿Qué se gana la televisión con decir que hubo diez mexicanos muertos (y para colmo, estudiantes)? Sensacionalismo. Rating. ¿De qué vive la televisión? De los espacios publicitarios pagados cuando menos.
¿Qué gana la chica que presume que su país –que tiene un serio problema de asegurar el empleo a su propia población- tenga oportunidades de sobra? (Y de chofer… ¿por qué en México abundaría el trabajo de chofer? No se me ocurren las condiciones) Y aunque esta aseveración fuera cierta, este trabajo requiere de licencia de conducir (brevete) y México pide visa (tipo americana; boletas de pago, cuenta bancaria) para ingreso al territorio (ridículo pero cierto). Así que el jovencito desempleado no podría tener la visa, y después en el otro país, ¿cómo legalizaría su situación para obtener la licencia?
Más que difícil.
El conocimiento predisciplinario es comparable como el de los adultos que no terminaron la primaria, casi analfabetos; que se mueven a partir de mitos, de creencias populares. Es un conocimiento ingenuo. No puede comprobar nada, porque ni exige la comprobación; alguien dice algo y eso se cree.
Las fuentes de información de las personas que nos rodean son varias. Las más básicas (y por lo tanto, las que van dirigidas a cualquier tipo de gente) son la radio y la televisión, así como los comentarios que se escuchan en la calle, en la bodega o en el bar. Retomando el tema de la televisión, independientemente que haya programas de televisión muy críticos –según dicen-, la oferta de este medio generalmente es mediocre ya que, el consumidor de televisión es todavía más mediocre.
Los libros y revistas son otras fuentes no siempre más coherentes, los documentos hechos por ciertas personas especializadas comienzan a ser fuentes más respetables –sobre todo si se conoce la trayectoria profesional de la persona misma-. Así también existen organismos e instituciones que se ocupan de difundir informaciones de cierto tipo (informativa, relacionadas con los aspectos laborales, educativas y demás).
Pero nosotros mismos nos convertimos en fuentes de información para otros sin darnos cuenta muchas veces. Estas personas en sus negociaciones con otros poco a poco entenderán si somos fiables; si lo que decimos saber o sabemos decir es cierto o no. Con esto, ell@s nos buscarán más para fortalecer sus conocimientos, o quizá nos evitarán en pláticas para no escuchar falsedades (véase mi artículo de Mitómanos) que posteriormente los pongan en ridículo (como el caso de María que expuse y se volvió repentinamente famoso en México).
Así pues, cualquier información que nos llegue debe pasar por una serie de filtros, que vienen a ser cuestionamientos que debemos hacer de inmediato para quitar todo sesgo que tergiverse el sentido de la misma.
¿Qué se dice? ¿Quién lo dice? ¿Por qué se dice esto? ¿Con esto se busca algo a favor en contra? ¿Qué opinan otras fuentes sobre el mismo tema? ¿Existen cargas emocionales que puedan inducirme a tomar partido? (Como los diez supuestos estudiantes mexicanos muertos en territorios de la guerrilla –si fuera cierto, ¿qué hacían? ¿A poco no sabían dónde estaban?)
Las anteriores son solamente una serie de cuestionamientos elementales que pueden ofrecer una percepción mejor.
P.S. María: Sigo esperando tu postal de San Telmo, adiós, cuídate (véase Mitómanos: the sweet revenge)







