José Zavala se ha ido

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2008-01

2008-01-31

¡¡¡¡¡Todos queremos retratar las cataratas!!!!! Chapter One

Las cataratas del Iguazú, Disne-Y-guazú, un Patrimonio de la Humanidad y algo más...

Bueno, era un asunto inevitable... un sueño de niñez. No sé cuántos años tuvieron que pasar para venir al Iguazú... pero me llegó el día y vine.

La Gran Aventura por José Zavala
La Gran Aventura por José Zavala. 30 USD una mojada en este "gomón", el negocio perfecto del lugar, con filmación y todo.

Comencé por aproximarme en territorio argentino; Puerto Iguazú, Provincia de Misiones. Me parece que el pueblo es nuevo y solamente surgido para captar el turismo cataratero, que por cierto es una minoría argentina y más minoría cualquier hispanoparlante de pelo negro.

Así que aquí estaba yo, el latinoamericano completo, rodeado de israelíes, suizos, australianos, griegos, japoneses y franceses... todo un esfuerzo de tolerancia cultural (aparte de lo que tuve que pagar económicamente, este otro "precio" no lo había imaginado siquiera). Pero bueno, dicen que el turismo enriquece a los países, la verdad no sé si estén de acuerdo los indígenas guaraníes que intentan vender su pequeño y discreto arte afuera de las boutiques Visa Master Card y restoranes bonitos.

En mi punto de vista el turismo privilegia a grupos minoritarios e impacta cruelmente en la naturaleza... pero sigo mejor con mi histeria.

Vista por José Zavala
Imagen de José Zavala

Así pues entrar al Mundo Iguazú por Argentina me dio un sabor de entrar a Disney World por tanto business y tanto yanki por allí.

Creo que en ese parque no queda selva. Demasiado cemento, para que los blanquitos no se lastimen sus piesitos. Mi paseo de la "gran aventura" comenzó por un recorrido de 6 kms en la jungla, donde obviamente, ni insectos vimos... si cada 15 minutos entra un camioncito lleno de turistas armados con Nikon y Canon; los olores, el ruido y las luces de los flashes no dejaría nada.

Bueno, el lado argentino -el de la aventura, de la emoción- efectivamente permite recorrer y mojarte con las abundantes aguas que allí se derraman con alegría.

Llegar a la Garganta del Diablo implica tomar un tren "ecológico" y una gran caminata entre pasarelas por encima de los ríos para concluir con un espectáculo que deja sin aliento a quien sea.

Ver, escuchar y sentir como cae el agua allí lleva al más escéptico al nirvana. Dicen que una señora italiana al estar allí se arrojo al Infierno, a lo desconocido, al punto donde cae toda esa magnificencia pero terrorífica cantidad de agua. ¿Qué buscaría? ¿Qué la llevó a vecer el terror infinito que se siente imaginarse siquiera acercarse un poco más? ¿Se habría ahogado ante el torrente excesivo que la jaló a los abismos... o el golpe del agua la habría desnucado?

Mirando la Garganta por José Zavala
Pasarela en la zona de la Garganta del Diablo, por José Zavala

Pero bueno, después de 8 horas de caminata, de mucho calor y humedad (de cuatro bebidas de 3 a 5 USD), de un sol quemante, de haber visto a miles de turistas (algunos argentinos -generalmente de Córdoba y Bs. As.- pero ninguno más castellanoparlante) me sentí satisfecho de haber cumplido un lejano sueño de niñez... Pero no dichoso.

La Garganta del Diablo por José Zavala
La Garganta del Diablo por José Zavala

Mientras toda la manada Disney salía agotada del parque, un grupo de aborígenes -los cuáles no vi en la entrada, pero como ahora todo estaba cerrado imagino que se les daba permiso para vender- en vano esperaban un ingreso económico.


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