2008-01
2008-01-31
¡¡¡¡¡Todos queremos retratar las cataratas!!!!! Chapter One
Las cataratas del Iguazú, Disne-Y-guazú, un Patrimonio de la Humanidad y algo más...
Bueno, era un asunto inevitable... un sueño de niñez. No sé cuántos años tuvieron que pasar para venir al Iguazú... pero me llegó el día y vine.

La Gran Aventura por José Zavala. 30 USD una mojada en este "gomón", el negocio perfecto del lugar, con filmación y todo.
Comencé por aproximarme en territorio argentino; Puerto Iguazú, Provincia de Misiones. Me parece que el pueblo es nuevo y solamente surgido para captar el turismo cataratero, que por cierto es una minoría argentina y más minoría cualquier hispanoparlante de pelo negro.
Así que aquí estaba yo, el latinoamericano completo, rodeado de israelíes, suizos, australianos, griegos, japoneses y franceses... todo un esfuerzo de tolerancia cultural (aparte de lo que tuve que pagar económicamente, este otro "precio" no lo había imaginado siquiera). Pero bueno, dicen que el turismo enriquece a los países, la verdad no sé si estén de acuerdo los indígenas guaraníes que intentan vender su pequeño y discreto arte afuera de las boutiques Visa Master Card y restoranes bonitos.
En mi punto de vista el turismo privilegia a grupos minoritarios e impacta cruelmente en la naturaleza... pero sigo mejor con mi histeria.

Imagen de José Zavala
Así pues entrar al Mundo Iguazú por Argentina me dio un sabor de entrar a Disney World por tanto business y tanto yanki por allí.
Creo que en ese parque no queda selva. Demasiado cemento, para que los blanquitos no se lastimen sus piesitos. Mi paseo de la "gran aventura" comenzó por un recorrido de 6 kms en la jungla, donde obviamente, ni insectos vimos... si cada 15 minutos entra un camioncito lleno de turistas armados con Nikon y Canon; los olores, el ruido y las luces de los flashes no dejaría nada.
Bueno, el lado argentino -el de la aventura, de la emoción- efectivamente permite recorrer y mojarte con las abundantes aguas que allí se derraman con alegría.
Llegar a la Garganta del Diablo implica tomar un tren "ecológico" y una gran caminata entre pasarelas por encima de los ríos para concluir con un espectáculo que deja sin aliento a quien sea.
Ver, escuchar y sentir como cae el agua allí lleva al más escéptico al nirvana. Dicen que una señora italiana al estar allí se arrojo al Infierno, a lo desconocido, al punto donde cae toda esa magnificencia pero terrorífica cantidad de agua. ¿Qué buscaría? ¿Qué la llevó a vecer el terror infinito que se siente imaginarse siquiera acercarse un poco más? ¿Se habría ahogado ante el torrente excesivo que la jaló a los abismos... o el golpe del agua la habría desnucado?

Pasarela en la zona de la Garganta del Diablo, por José Zavala
Pero bueno, después de 8 horas de caminata, de mucho calor y humedad (de cuatro bebidas de 3 a 5 USD), de un sol quemante, de haber visto a miles de turistas (algunos argentinos -generalmente de Córdoba y Bs. As.- pero ninguno más castellanoparlante) me sentí satisfecho de haber cumplido un lejano sueño de niñez... Pero no dichoso.

La Garganta del Diablo por José Zavala
Mientras toda la manada Disney salía agotada del parque, un grupo de aborígenes -los cuáles no vi en la entrada, pero como ahora todo estaba cerrado imagino que se les daba permiso para vender- en vano esperaban un ingreso económico.
Bueno, era un asunto inevitable... un sueño de niñez. No sé cuántos años tuvieron que pasar para venir al Iguazú... pero me llegó el día y vine.
La Gran Aventura por José Zavala. 30 USD una mojada en este "gomón", el negocio perfecto del lugar, con filmación y todo.
Comencé por aproximarme en territorio argentino; Puerto Iguazú, Provincia de Misiones. Me parece que el pueblo es nuevo y solamente surgido para captar el turismo cataratero, que por cierto es una minoría argentina y más minoría cualquier hispanoparlante de pelo negro.
Así que aquí estaba yo, el latinoamericano completo, rodeado de israelíes, suizos, australianos, griegos, japoneses y franceses... todo un esfuerzo de tolerancia cultural (aparte de lo que tuve que pagar económicamente, este otro "precio" no lo había imaginado siquiera). Pero bueno, dicen que el turismo enriquece a los países, la verdad no sé si estén de acuerdo los indígenas guaraníes que intentan vender su pequeño y discreto arte afuera de las boutiques Visa Master Card y restoranes bonitos.
En mi punto de vista el turismo privilegia a grupos minoritarios e impacta cruelmente en la naturaleza... pero sigo mejor con mi histeria.
Imagen de José Zavala
Así pues entrar al Mundo Iguazú por Argentina me dio un sabor de entrar a Disney World por tanto business y tanto yanki por allí.
Creo que en ese parque no queda selva. Demasiado cemento, para que los blanquitos no se lastimen sus piesitos. Mi paseo de la "gran aventura" comenzó por un recorrido de 6 kms en la jungla, donde obviamente, ni insectos vimos... si cada 15 minutos entra un camioncito lleno de turistas armados con Nikon y Canon; los olores, el ruido y las luces de los flashes no dejaría nada.
Bueno, el lado argentino -el de la aventura, de la emoción- efectivamente permite recorrer y mojarte con las abundantes aguas que allí se derraman con alegría.
Llegar a la Garganta del Diablo implica tomar un tren "ecológico" y una gran caminata entre pasarelas por encima de los ríos para concluir con un espectáculo que deja sin aliento a quien sea.
Ver, escuchar y sentir como cae el agua allí lleva al más escéptico al nirvana. Dicen que una señora italiana al estar allí se arrojo al Infierno, a lo desconocido, al punto donde cae toda esa magnificencia pero terrorífica cantidad de agua. ¿Qué buscaría? ¿Qué la llevó a vecer el terror infinito que se siente imaginarse siquiera acercarse un poco más? ¿Se habría ahogado ante el torrente excesivo que la jaló a los abismos... o el golpe del agua la habría desnucado?
Pasarela en la zona de la Garganta del Diablo, por José Zavala
Pero bueno, después de 8 horas de caminata, de mucho calor y humedad (de cuatro bebidas de 3 a 5 USD), de un sol quemante, de haber visto a miles de turistas (algunos argentinos -generalmente de Córdoba y Bs. As.- pero ninguno más castellanoparlante) me sentí satisfecho de haber cumplido un lejano sueño de niñez... Pero no dichoso.
La Garganta del Diablo por José Zavala
Mientras toda la manada Disney salía agotada del parque, un grupo de aborígenes -los cuáles no vi en la entrada, pero como ahora todo estaba cerrado imagino que se les daba permiso para vender- en vano esperaban un ingreso económico.
2008-01-25
Postales de Viaje: Córdoba, Argentina.
Me encuentro en Córdoba, la segunda ciudad más importante de la Argentina. Si bien pasé un par de días en Mendoza, que es la ciudad grande más cercana con Chile, es difícil darse el tiempo de escribir aportes para mi blog.

Ya en Córdoba y con unos días de vida en este país, comienzo a apreciar la magia argentina. Nada que ver con los prejuicios -tan comunes y que por desgracia tanta gente maneja-, al menos hasta mi experiencia los argentinos son gente verdaderamente amable y cariñosa; esa arrogancia y orgullo mal parido no existe para mis ojos... sin embargo esperaré hasta el gran puerto de Buenos Aires para concluir (y quizá derrocar) esta opinión.

En Perú me dijeron (lo siento, pero es mi referente más inmediato... y yo sé que uno de los más pobres también) que la comida "no era emocionante" o el fabuloso e ignorante comentario de "María" (la mitómana pareja de otro mitómano) que disminuyó a la Argentina y sus ciudades a "puras calles y edificios". La realidad es que los guisos de carne son deliciosos, el vino es para paladar de dioses y las ciudades son simplemente hermosas: nunca mis ojos había visto calles con edificios bellamente armonizados con plazas, puentes y sobre todo tantos árboles como por acá (y apenas comienzo la odisea argentina).

Entre algunos detalles que quisiera comentar expongo los siguientes:
La cultura del café está bien arraigada. Abundan sitios que ofrecen un magnífico café en diferentes estilos. Desconozco por el momento la procedencia del grano.
La cerveza argentina es otro deleite innegable. Sus diferentes marcas (Andes, Quilmes, Yguana entre otras) son deliciosas y, por si fuera poco, en este país en una gran mayoría de restoranes y bares está a la venta cerveza irlandesa (Guiness), holandesa (Heineken) y mexicana (Corona y Negra Modelo). Cuando se tiene opciones para degustar las diferentes variedades de cervezas mundiales, se tienen los criterios para afirmar si la cerveza es buena o no. Si nos vamos a costos; una cerveza personal argentina vale 3 pesos (un dólar) contra 10 pesos la cerveza importada.

Argentina es en definitiva un país que promueve -y con orgullo- la cultura. Librerías, discotiendas, videoclubes, teatro, folclor, ropa, artesanías por doquier. No considero que los libros sean "baratísimos" (como dicen los que no saben pero siempre opinan) pero al menos son asequibles para una gran parte de la población. Es muy común encontrar gente leyendo libros en cualquier parte (en la plaza, el trole, el bus, el parque, el bar, el café, el WC). Lo que sí me ha llamado la atención es que tanto los CD's y los DVD's sí los encuentro a un precio muy accesible. Un cd de grupo local entre 8 y 10 USD (dólares) y los DVD's entre 10 y 15 USD. En México valen el doble cuando menos.

Argentina para estas fechas es abrumadoramente visitada por turistas sobre todo europeos que, huyendo de su frío, vienen al verano del hemisferio sur a la aventura. Deportes de alta adrenalina son muy promovidos por acá.
Y es un país hermoso, donde se puede andar sin miedo del engaño o la expectativa de algún crimen. No he visto discutir a nadie por alguna nimiedad y todo mundo parecer tener una y única cara: la mejor.
Nota de presunción: mi acento parece gustar mucho, me lo dicen. Pero debo reconocer que no es siquiera un acento mexicano. Tiene su gran carga limeña, moreliana, zamorana, nicaragüense y pinceladas de idiomas extranjeros que intenté aprender y nunca pude.
... y es curioso, pero el dejo o acento cordobés me gusta tanto... tiene un ritmo muy charapo (peruano selvático)... de hecho, me recuerda tanto a Tarapoto y las pasiones que por allá tuve. Amén.
Ya en Córdoba y con unos días de vida en este país, comienzo a apreciar la magia argentina. Nada que ver con los prejuicios -tan comunes y que por desgracia tanta gente maneja-, al menos hasta mi experiencia los argentinos son gente verdaderamente amable y cariñosa; esa arrogancia y orgullo mal parido no existe para mis ojos... sin embargo esperaré hasta el gran puerto de Buenos Aires para concluir (y quizá derrocar) esta opinión.
En Perú me dijeron (lo siento, pero es mi referente más inmediato... y yo sé que uno de los más pobres también) que la comida "no era emocionante" o el fabuloso e ignorante comentario de "María" (la mitómana pareja de otro mitómano) que disminuyó a la Argentina y sus ciudades a "puras calles y edificios". La realidad es que los guisos de carne son deliciosos, el vino es para paladar de dioses y las ciudades son simplemente hermosas: nunca mis ojos había visto calles con edificios bellamente armonizados con plazas, puentes y sobre todo tantos árboles como por acá (y apenas comienzo la odisea argentina).
Entre algunos detalles que quisiera comentar expongo los siguientes:
La cultura del café está bien arraigada. Abundan sitios que ofrecen un magnífico café en diferentes estilos. Desconozco por el momento la procedencia del grano.
La cerveza argentina es otro deleite innegable. Sus diferentes marcas (Andes, Quilmes, Yguana entre otras) son deliciosas y, por si fuera poco, en este país en una gran mayoría de restoranes y bares está a la venta cerveza irlandesa (Guiness), holandesa (Heineken) y mexicana (Corona y Negra Modelo). Cuando se tiene opciones para degustar las diferentes variedades de cervezas mundiales, se tienen los criterios para afirmar si la cerveza es buena o no. Si nos vamos a costos; una cerveza personal argentina vale 3 pesos (un dólar) contra 10 pesos la cerveza importada.
Argentina es en definitiva un país que promueve -y con orgullo- la cultura. Librerías, discotiendas, videoclubes, teatro, folclor, ropa, artesanías por doquier. No considero que los libros sean "baratísimos" (como dicen los que no saben pero siempre opinan) pero al menos son asequibles para una gran parte de la población. Es muy común encontrar gente leyendo libros en cualquier parte (en la plaza, el trole, el bus, el parque, el bar, el café, el WC). Lo que sí me ha llamado la atención es que tanto los CD's y los DVD's sí los encuentro a un precio muy accesible. Un cd de grupo local entre 8 y 10 USD (dólares) y los DVD's entre 10 y 15 USD. En México valen el doble cuando menos.
Argentina para estas fechas es abrumadoramente visitada por turistas sobre todo europeos que, huyendo de su frío, vienen al verano del hemisferio sur a la aventura. Deportes de alta adrenalina son muy promovidos por acá.
Y es un país hermoso, donde se puede andar sin miedo del engaño o la expectativa de algún crimen. No he visto discutir a nadie por alguna nimiedad y todo mundo parecer tener una y única cara: la mejor.
Nota de presunción: mi acento parece gustar mucho, me lo dicen. Pero debo reconocer que no es siquiera un acento mexicano. Tiene su gran carga limeña, moreliana, zamorana, nicaragüense y pinceladas de idiomas extranjeros que intenté aprender y nunca pude.
... y es curioso, pero el dejo o acento cordobés me gusta tanto... tiene un ritmo muy charapo (peruano selvático)... de hecho, me recuerda tanto a Tarapoto y las pasiones que por allá tuve. Amén.
2008-01-22
Recuerdos de viaje: La maldad peruana en tres actos
- Publicado por: jzavalaz el 2008-01-22 mar 19:45:33
- Categoría : idiosincracias Visto: 1215 veces
Acto 1
Estaba en un sitio de internet -en Mendoza, Argentina- llevaba una hora de revisar periódicos y mandar unos correos cuando de pronto (qué estilo tan primariamente novelesco estoy usando ahora, jajajaja) un argentino alto, fornido y de unos treinta años me dijo que “hay que cambiarnos de máquina porque en esta no acepta mi memoria (de USB)”.
Eso en verdad era un horrible problema, pero no era MI problema, además, su estilo tan imperativo me pareció inadecuado para mi fina y amable persona, así que le dije “me faltan quince minutos más de tiempo”. El tipo, al parecer molesto con mi respuesta, decidió buscar otro sitio y se retiró.
El jovenzuelo que atendía el local se me arrimó a preguntar que me había dicho y qué le había respondido. Le dije justo lo poco que interaccionamos; “es el primer argentino no amable que me encuentro en este viaje”, agregué. Él respondió, “sí, un argentino malo; debe vivir en Perú seguramente”.
Vaya con su respuesta. ¿Acaso vivir en el Perú daña el modo? La verdad yo no creo que como persona yo sea malo, no tengo problemas con el 95% de la población mundial, y el 5% restante sinceramente son escoria. Agrego además, en mis dos años de vida en el Perú no creo que sea peor que cuando llegué (pero seguramente mejor en varios aspectos sí)… y si hay maldad en mí ésta viene de México sin pagar aranceles ni haber pasado por aduanas.
Acto 2
En un hospedaje donde me quedé casi una semana en Chile, el día de mi despedida me pidieron que recomendara el sitio en México. Les dije que no solamente en México sino dejaría sus datos en alguna agencia de viajes de Lima. Sus sonrisas se disminuyeron un poco y me dijeron, “no, peruanos no queremos; son malos. Tuvimos una pareja que nos dijeron puras promesas de pago y demás… y en su último día se fueron muy en la madrugada sin pagarnos su hospedaje. Desde entonces cobramos rigurosamente por adelantado y evitamos gente de ese país”.
Ni hablar. ¿Qué me quedaba hacer? ¿Defender las pendejadas limeñas que conozco perfectamente bien y que me han hecho en más ocasiones de las que hubiera querido?
Lo único extraño en este caso es que fueron turistas, o sea; de los pocos peruanos que salen al extranjero… si supiera como son en Lima, sobre todo.
Acto 3
Me dice Walter (un señor de 52 años de Italia) con su español rarazo y con un italiano que no se parece en nada al italiano que he olvidado hace más de diez años:
“En Buenos Aires todo es bonito y seguro, hay tantos lugares por conocer pero no vayas a La Boca (así le entendí), allí hay muchos peruanos y bolivianos y se dedican a robar y cometer crímenes”.
Acto de contrición
¡¡¡Santa Rosa de Lima; protégeme de tus protegidos en este hermoso viaje!!!
Estaba en un sitio de internet -en Mendoza, Argentina- llevaba una hora de revisar periódicos y mandar unos correos cuando de pronto (qué estilo tan primariamente novelesco estoy usando ahora, jajajaja) un argentino alto, fornido y de unos treinta años me dijo que “hay que cambiarnos de máquina porque en esta no acepta mi memoria (de USB)”.
Eso en verdad era un horrible problema, pero no era MI problema, además, su estilo tan imperativo me pareció inadecuado para mi fina y amable persona, así que le dije “me faltan quince minutos más de tiempo”. El tipo, al parecer molesto con mi respuesta, decidió buscar otro sitio y se retiró.
El jovenzuelo que atendía el local se me arrimó a preguntar que me había dicho y qué le había respondido. Le dije justo lo poco que interaccionamos; “es el primer argentino no amable que me encuentro en este viaje”, agregué. Él respondió, “sí, un argentino malo; debe vivir en Perú seguramente”.
Vaya con su respuesta. ¿Acaso vivir en el Perú daña el modo? La verdad yo no creo que como persona yo sea malo, no tengo problemas con el 95% de la población mundial, y el 5% restante sinceramente son escoria. Agrego además, en mis dos años de vida en el Perú no creo que sea peor que cuando llegué (pero seguramente mejor en varios aspectos sí)… y si hay maldad en mí ésta viene de México sin pagar aranceles ni haber pasado por aduanas.
Acto 2
En un hospedaje donde me quedé casi una semana en Chile, el día de mi despedida me pidieron que recomendara el sitio en México. Les dije que no solamente en México sino dejaría sus datos en alguna agencia de viajes de Lima. Sus sonrisas se disminuyeron un poco y me dijeron, “no, peruanos no queremos; son malos. Tuvimos una pareja que nos dijeron puras promesas de pago y demás… y en su último día se fueron muy en la madrugada sin pagarnos su hospedaje. Desde entonces cobramos rigurosamente por adelantado y evitamos gente de ese país”.
Ni hablar. ¿Qué me quedaba hacer? ¿Defender las pendejadas limeñas que conozco perfectamente bien y que me han hecho en más ocasiones de las que hubiera querido?
Lo único extraño en este caso es que fueron turistas, o sea; de los pocos peruanos que salen al extranjero… si supiera como son en Lima, sobre todo.
Acto 3
Me dice Walter (un señor de 52 años de Italia) con su español rarazo y con un italiano que no se parece en nada al italiano que he olvidado hace más de diez años:
“En Buenos Aires todo es bonito y seguro, hay tantos lugares por conocer pero no vayas a La Boca (así le entendí), allí hay muchos peruanos y bolivianos y se dedican a robar y cometer crímenes”.
Acto de contrición
¡¡¡Santa Rosa de Lima; protégeme de tus protegidos en este hermoso viaje!!!
2008-01-20
Hospedaje en Valparaíso: Casa L'Meynier
La Casa L'Meynier se ubica en la calle Placilla 799 del Cerro San Juan de Dios justo frente a la bahía de Valparaíso.
Es una casa familiar, cuya dueña, doña Charo ofrece una atención sumamente cordial a precios muy bajos.
Una habitación cuesta 6 000 pesos chilenos (aproximadamente unos 12 dólares), aunque hay opciones más personales (una suite en la planta alta) o grupales (el precio se negocia para bien en estos casos).
La casa cuenta con baños siempre limpios, con salas de estar (living rooms), con un pequeño espacio donde se puede lavar algo de ropa de viaje, con estéreo para deleite de los huéspedes, televisión (por si algún niño desea jugar Play), computadora (para revisar las fotos de viaje) e internet.
La estancia en la casa de doña Charo es como estar visitando a algún pariente cercano. Además, los visitantes que llegan (en su mayoría santiaguinos y mendocinos) son tan positivos que por las noches no es raro alguna tertulia internacional (como me pasó a mí, donde "el José" -o sea yo- era buscado por todos para hablar y hablar de realidades de cada país).
El Gato Gordo es un vacilón; se siente el guardián de la casa, cuando apenas puede brincar y le gusta buscar una cama diferente a cada rato para echarse.
La vista nocturna (aquí con un 4X de aumento) es otro de los muchos atractivos de la casa de doña Charo.
Datos para contactar a doña Charo:
Calle Placilla 799
Subida Ecuador
Valparaíso
Tel. (032) 221 2670 (Llamando desde el extranjero: 005632- 2212670)
Menciona mi blog (el del mexicano) si gustas...
Este artículo fue actualizado el 27 de febrero de 2010, justo el día del terremoto. Charo me menciona que Valparaíso no tuvo grandes consecuencias, y que su casa -afortunadamente- tampoco.
Julio de 2011, Doña Charo sigue atendiendo con gentileza a todos... solo llama.
2008-01-18
Postales desde Chile Vol. 2: Valparaíso
Valpo, el puerto; un lugar muy agradable para estar.
Bohemio, cosmopolita, pintoresco, clima excelente... inevitable conocerlo cuando se conoce Chile.

Valaparaíso de noche. Foto de José Zavala

Bahía con niebla. Imagen de José Zavala

Casa rústica en Cerro San Juan de Dios. Imagen de José Zavala

Sistema de transporte Metro, en Valaparaíso. Imagen de José Zavala
Sin más comentarios; las imágenes son elocuentes...
Bohemio, cosmopolita, pintoresco, clima excelente... inevitable conocerlo cuando se conoce Chile.
Valaparaíso de noche. Foto de José Zavala
Bahía con niebla. Imagen de José Zavala
Casa rústica en Cerro San Juan de Dios. Imagen de José Zavala
Sistema de transporte Metro, en Valaparaíso. Imagen de José Zavala
Sin más comentarios; las imágenes son elocuentes...
2008-01-17
Transportes en Chile: consejos para el Perú
- Publicado por: jzavalaz el 2008-01-17 jue 19:48:45
- Categoría : Problemáticas sociales Visto: 994 veces
En un viaje que hice de Santiago a Valaparaíso pude percibir esto:

La protección al chofer en su tiempo de manejo (un chofer cansado es un peligro verdadero).

Los vehículos son de primera, definitivamente; su costo, realmente no es tanto (comparado el resto de los precios).

Los camiones (o buses) cuentan con un sistema GPS que va determinando la ubicación de la locomoción, anuncia la velocidad del vehículo y emite alarma cuando se rebasa el límite de velocidad determinado a 100 kmh para estas carreteras lineales.
La protección al chofer en su tiempo de manejo (un chofer cansado es un peligro verdadero).
Los vehículos son de primera, definitivamente; su costo, realmente no es tanto (comparado el resto de los precios).
Los camiones (o buses) cuentan con un sistema GPS que va determinando la ubicación de la locomoción, anuncia la velocidad del vehículo y emite alarma cuando se rebasa el límite de velocidad determinado a 100 kmh para estas carreteras lineales.
Postales desde Chile Volumen I: Santiago
Notas de Mochila:
Quince impresiones inmediatas sobre Santiago, su gente y cinco postales.
Torre Entel, por José Zavala
1.- La mayoría de los santiaguinos me parecieron muy amables (y hasta sinceros).
2.- Desconozco qué jabón o colonia usarán, pero mucha gente huele muy bien.
3.- El pisco sour chileno me encantó.
4.- Todo es muy caro, los hospedajes demasiado y los libros aún más.
5.- El sistema de transporte público (se le llaman "camiones" como en México) del Gran Santiago, por una parte tiene buenas ideas a ser imitadas... y por otra, parece no resuelve sino complica los enormes "tacos" (embotellamientos) que se hacen en la ciudad capital.
Panamericana. Imagen por José Zavala
6.- Santiago parece limpio y organizado (claro que es verano y dicen mucha gente ha salido de viaje).
7.- Los santiaguinos hablan de la "pobreza extrema" que se encuentra en las "comunas" que contrastan con la opulencia del centro de la ciudad. Nadie se atrevió a llevarme a las zonas pobres. Me dijeron que, "era demasiado peligroso".
8.- Los chilenos (pero más las chilenas) fuman mucho, a pesar de una campaña muy fuerte pare reducir este hábito (Ley de la República de Chile N°20.105).
9.- El cerro más alto de Santiago se llama San Cristóbal (como el de Lima). Aquí hay funicular y teleférico.
Ilegales buscando regularse. Por José Zavala
10.- Una considerable parte de la población chilena evidencia obesidad.
11.- Si, poh; no, poh; ya, poh: son usos del español en estos lares.
12.- Son famosos y terriblemente criticados los peruanos que todos los días están embriagándose en la Catedral de Santiago (dicen que ya la están hundiendo).
Vista del Cerro de Santa Lucía. Imagen por José Zavala
13.- Con 34° C en la ciudad y 45% de humedad (me dijeron, no tengo cómo comprobarlo) bebía cinco botellas de líquido al día; cada una con un costo superior al dólar.
14.- Hay que tener una tarjeta del sistema de transporte Transantiago para abordar los camiones o el metro; no existen cobradores ni los choferes manejan dinero.
15.- Un buen pisco bueno por acá cuesta 5 dólares.
Vista desde el cerro de San Cristóbal. Imagen por José Zavala
2008-01-11
La cumbia peruana: con nombre y apellido
Comenzó el 2008 con una euforia musical de cumbia muy fuerte en el Perú. Eso en verdad me alegra al ser uno de mis géneros favoritos. En estas fechas comienza a hablarse del fenómeno actual. Así que haciendo gala de un poco de oportunismo haré una breve propuesta a manera de ensayo para aclarar algunos asuntos.
Anécdota:
Hace menos de dos años, mientras viajaba con el doctor Campana en su automóvil, puse uno de mis cd’s donde una fusión de jazz/salsa africana sonaba.
“No me gusta”, me dijo; “suena como a chicha”.
A partir de ese comentario tajante me puse a indagar qué era lo que en Perú llamaban música chicha, y para mi sorpresa descubrí una categoría musical (más que un género) que abarcaba cantidad de tendencias sonoras populares en todo el Perú. Comprendí entonces que “chicha” era propiamente un fenómeno generado por la migración provinciana a la ciudad de Lima.
Y menciono “chicha” sin artículo definido, ya que puede ser “LA chicha” en cuanto al aspecto musical propiamente… o “LO chicha” en cuando estéticas, modos de comunicación y hasta maneras de hacer política, pero LO chicha no estará en el asunto de este artículo.
Así pues, la chicha viene a ser el crisol musical donde se fundieron diversas cumbias y huaynos con otra cantidad de recursos musicales de otros géneros. Un tipo de música que a su vez era el conducto de expresión de las vivencias del emigrado que sufriendo día con día cometía su misión de convertirse un limeño urbano. Peculiar en esta música era el uso de punteos de guitarra eléctrica como melodía misma.
En consecuencia, la chicha nació en los cerros, en los conos; y, por consiguiente, fue vista con desconfianza por los pobladores de dentro de la ciudad. Chicha era “lo que de afuera se conformó”, no estaba claro qué se podía esperar de ella.
Entonces, los exponentes de este neoestilo se caracterizaron por un sabor fusión muy florido (y que suena a tantas partes del mundo, inclusive como a África, como en mi anécdota inicial), pero había un elementos distintivo quizá: los punteos de guitarra eléctrica.
Así pues, a inicios de los noventa la chicha reinaba, pero ya comenzaría a cambiar de nombre, bastó (disculpen lo simple y reduccionista de mi aseveración) que el teclado se impusiera al requinto de la guitarra para dar su gran brinco evolutivo: la tecnocumbia.
Y precisamente este nuevo sabor de cumbia se gestó en base al nuevo sonido que aportaba (los género autóctonos del Perú no incorporaban ese sonido más “tech”) y con ello la cumbia (antes chicha) comenzó a ganar como adeptos a los desconfiados e indecisos limeños.
Me atrevo a decir que los máximos representantes de esta tecnocumbia fueron Armonía 10 y Agua Marina, que hasta hace cuatro años todavía eran los preferidos en el gusto de los consumidores de este género musical.
Ahora bien, una consideración temática hasta aquí: los contenidos semánticos de las canciones.
Si bien, la chicha prefería las apologías del esfuerzo del emigrado en su constante supervivencia o superación, la tecnocumbia se alejaba de ello (por las mismas razones de su origen –Piura, norte del Perú-) y tomaban temas cotidianos y sobre todo de desengaño amoroso y pasión por la bebida.
Esa obsesión con la borrachera para olvidar tan arraigada en las canciones peruanas de todos los géneros me cuesta trabajo rastrear su origen. ¿De dónde viene? ¿Quién fue primero o fue simultáneo? ¿El huayno –que exagera con ello-? ¿El vals o la cumbia? ¿Quizá vino de México con sus vaqueritos del horror? (Disculpen mi ironía pero odio esta herencia mexicana)
Otra cuestión necesaria por hacer es, si la tecnocumbia venía de Piura debido a sus máximos representantes, ¿por qué nadie la llamó cumbia piurana?
Entonces, el dominio tecnocumbio duró diez años caletas. Es decir, diez años donde en cada casa pudieran tenerse los cd´s y en ciertos locales se dispusiera de esta música para bailar. Los bailes con su efecto de masa en este país al parecer siempre han sido populares.
Pero precisamente en los años del 2006 y 2007 se provoca una nueva transición, otro brinco musical evolutivo en el género de la cumbia y en esta ocasión no viene dado por un grupo o una región.
Primeramente comenzó la aparición de grupos de cumbia selvática que comenzaron a sonar con furia; como el caso de Kaliente de Iquitos (y poco a poco entrando Papillón, que desde el año pasado era movedor de gente en la selva aunque desconocido en Lima). La incorporación de vientos por encima de teclados y con sonido de guitarras inclusive más rocker en ciertas piezas.
A pesar del éxito de estos dos ejemplos, faltan aún que se den a conocer tantos grupos selváticos que por allí hacen las delicias en su tierra; por mencionar otro caso; Los Caribeños de Rioja.

Caribeños de Rioja; allí latentes con gran potencial.
La cumbia selvática es pues intensa y sus letras con fuerte tendencia romántica.
La cumbia limeña en cambio revivió gracias a los grandes fallecidos y arrasó con su línea musical más apegada al los requintos de guitarra. Con letras más coquetas y deseo de fiesta, de baile y vida mundana (sin que con esto demerite su contenido).
Pero antes de poder hablar de cumbia limeña, cuestiono si existen otros representantes (after Néctar died).
Pero bien, el fenómeno más interesante de nuevo viene por parte de los norteños nuevamente. El Grupo 5 y la Orquesta Caribeños de Guadalupe –por mencionar algunos- con secciones de viento como parte motriz de las melodías ofrecen una alternativa diferente, que los caracteriza pero no choca con la propuesta selvática o lo más apegado a la chicha original.

La Orquesta Caribeños de Guadalupe, otro gran fenómeno de la música.
Pero destaca además que las letras de la cumbia norteña son más maduras y tienen una influencia más estilizada, apegada a los cantautores románticos de la década de los setentas y parte de los ochentas. Un ejemplo de madurez letrística que nunca había visto en una letra de cumbia (ni remotamente imaginado por mí) es la canción de Motor y motivo que interpreta el Grupo 5. Esta canción en mi opinión determina un nuevo estándar de balance letra y música, un modelo que debiera ser emulado y poco a poco superado, en espera de otro salto de evolución musical que deberá llegar para el 2010.
Así entonces, la cumbia peruana ya tiene sus nombres familiares completos; norteña, selvática, limeña y de cualquier región donde talentosos músicos comiencen sin prejuicios a proponer sus estilos y a conquistar el Perú… y ojalá que también allende las fronteras.
El gran reto:
La penetración de la cumbia peruana en muchos espacios es ahora sí irrefutable. En las discotecas de moda, high class así como en las barrio suenan igual. En las estaciones de radio constantemente están en la programación y están en el gusto de la gente a cargo del transporte público, haciendo de que sus pasajeros más de alguno cante dichas canciones. Por mencionar en Navidad, los discos bamba de estos grupos (especialmente Néctar y Grupo 5) se agotaron más rápido de que los vendedores supusieron.
Pero ahora viene lo siguiente; las nuevas producciones de todos ellos que deberán superar este abrumador éxito. Y precisamente mientras los grupos y sus compositores maduran el siguiente paso, puedan entonces colarse al gusto peruano esos grupos que por el momento solamente son reconocidos en sus zonas de origen.
¡Suerte a todos!
Motor y motivo
Luz de mis ojos, Aire que respiro, Eres en mi vida, Motor y motivo
Ayer tan lejana hoy tan dentro mío, Sólo con mirarte, Me has hecho cautivo
Ocupas mi mente un noventa por ciento, Tu nombre pronuncio, Muero por tus besos
Me emocionaste, Mi mundo es sereno, Te has adueñado de mis sentimientos
Hay como has hecho para que te quiera, Dependo de ti, Como planta la tierra
Sin mover un dedo, Me has hecho adorarte, Ha primera vista, Me enamoraste
Te regalo mi vida, Mi cariño sincero, Mi alma, mis sueños, Y todo lo que quiero
Y no me cansa decirte, Te amo, Le grito al mundo, Te amo, te amo...
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Anécdota:
Hace menos de dos años, mientras viajaba con el doctor Campana en su automóvil, puse uno de mis cd’s donde una fusión de jazz/salsa africana sonaba.
“No me gusta”, me dijo; “suena como a chicha”.
A partir de ese comentario tajante me puse a indagar qué era lo que en Perú llamaban música chicha, y para mi sorpresa descubrí una categoría musical (más que un género) que abarcaba cantidad de tendencias sonoras populares en todo el Perú. Comprendí entonces que “chicha” era propiamente un fenómeno generado por la migración provinciana a la ciudad de Lima.
Y menciono “chicha” sin artículo definido, ya que puede ser “LA chicha” en cuanto al aspecto musical propiamente… o “LO chicha” en cuando estéticas, modos de comunicación y hasta maneras de hacer política, pero LO chicha no estará en el asunto de este artículo.
Así pues, la chicha viene a ser el crisol musical donde se fundieron diversas cumbias y huaynos con otra cantidad de recursos musicales de otros géneros. Un tipo de música que a su vez era el conducto de expresión de las vivencias del emigrado que sufriendo día con día cometía su misión de convertirse un limeño urbano. Peculiar en esta música era el uso de punteos de guitarra eléctrica como melodía misma.
En consecuencia, la chicha nació en los cerros, en los conos; y, por consiguiente, fue vista con desconfianza por los pobladores de dentro de la ciudad. Chicha era “lo que de afuera se conformó”, no estaba claro qué se podía esperar de ella.
Entonces, los exponentes de este neoestilo se caracterizaron por un sabor fusión muy florido (y que suena a tantas partes del mundo, inclusive como a África, como en mi anécdota inicial), pero había un elementos distintivo quizá: los punteos de guitarra eléctrica.
Así pues, a inicios de los noventa la chicha reinaba, pero ya comenzaría a cambiar de nombre, bastó (disculpen lo simple y reduccionista de mi aseveración) que el teclado se impusiera al requinto de la guitarra para dar su gran brinco evolutivo: la tecnocumbia.
Y precisamente este nuevo sabor de cumbia se gestó en base al nuevo sonido que aportaba (los género autóctonos del Perú no incorporaban ese sonido más “tech”) y con ello la cumbia (antes chicha) comenzó a ganar como adeptos a los desconfiados e indecisos limeños.
Me atrevo a decir que los máximos representantes de esta tecnocumbia fueron Armonía 10 y Agua Marina, que hasta hace cuatro años todavía eran los preferidos en el gusto de los consumidores de este género musical.
Ahora bien, una consideración temática hasta aquí: los contenidos semánticos de las canciones.
Si bien, la chicha prefería las apologías del esfuerzo del emigrado en su constante supervivencia o superación, la tecnocumbia se alejaba de ello (por las mismas razones de su origen –Piura, norte del Perú-) y tomaban temas cotidianos y sobre todo de desengaño amoroso y pasión por la bebida.
Esa obsesión con la borrachera para olvidar tan arraigada en las canciones peruanas de todos los géneros me cuesta trabajo rastrear su origen. ¿De dónde viene? ¿Quién fue primero o fue simultáneo? ¿El huayno –que exagera con ello-? ¿El vals o la cumbia? ¿Quizá vino de México con sus vaqueritos del horror? (Disculpen mi ironía pero odio esta herencia mexicana)
Otra cuestión necesaria por hacer es, si la tecnocumbia venía de Piura debido a sus máximos representantes, ¿por qué nadie la llamó cumbia piurana?
Entonces, el dominio tecnocumbio duró diez años caletas. Es decir, diez años donde en cada casa pudieran tenerse los cd´s y en ciertos locales se dispusiera de esta música para bailar. Los bailes con su efecto de masa en este país al parecer siempre han sido populares.
Pero precisamente en los años del 2006 y 2007 se provoca una nueva transición, otro brinco musical evolutivo en el género de la cumbia y en esta ocasión no viene dado por un grupo o una región.
Primeramente comenzó la aparición de grupos de cumbia selvática que comenzaron a sonar con furia; como el caso de Kaliente de Iquitos (y poco a poco entrando Papillón, que desde el año pasado era movedor de gente en la selva aunque desconocido en Lima). La incorporación de vientos por encima de teclados y con sonido de guitarras inclusive más rocker en ciertas piezas.
A pesar del éxito de estos dos ejemplos, faltan aún que se den a conocer tantos grupos selváticos que por allí hacen las delicias en su tierra; por mencionar otro caso; Los Caribeños de Rioja.

Caribeños de Rioja; allí latentes con gran potencial.
La cumbia selvática es pues intensa y sus letras con fuerte tendencia romántica.
La cumbia limeña en cambio revivió gracias a los grandes fallecidos y arrasó con su línea musical más apegada al los requintos de guitarra. Con letras más coquetas y deseo de fiesta, de baile y vida mundana (sin que con esto demerite su contenido).
Pero antes de poder hablar de cumbia limeña, cuestiono si existen otros representantes (after Néctar died).
Pero bien, el fenómeno más interesante de nuevo viene por parte de los norteños nuevamente. El Grupo 5 y la Orquesta Caribeños de Guadalupe –por mencionar algunos- con secciones de viento como parte motriz de las melodías ofrecen una alternativa diferente, que los caracteriza pero no choca con la propuesta selvática o lo más apegado a la chicha original.

La Orquesta Caribeños de Guadalupe, otro gran fenómeno de la música.
Pero destaca además que las letras de la cumbia norteña son más maduras y tienen una influencia más estilizada, apegada a los cantautores románticos de la década de los setentas y parte de los ochentas. Un ejemplo de madurez letrística que nunca había visto en una letra de cumbia (ni remotamente imaginado por mí) es la canción de Motor y motivo que interpreta el Grupo 5. Esta canción en mi opinión determina un nuevo estándar de balance letra y música, un modelo que debiera ser emulado y poco a poco superado, en espera de otro salto de evolución musical que deberá llegar para el 2010.
Así entonces, la cumbia peruana ya tiene sus nombres familiares completos; norteña, selvática, limeña y de cualquier región donde talentosos músicos comiencen sin prejuicios a proponer sus estilos y a conquistar el Perú… y ojalá que también allende las fronteras.
El gran reto:
La penetración de la cumbia peruana en muchos espacios es ahora sí irrefutable. En las discotecas de moda, high class así como en las barrio suenan igual. En las estaciones de radio constantemente están en la programación y están en el gusto de la gente a cargo del transporte público, haciendo de que sus pasajeros más de alguno cante dichas canciones. Por mencionar en Navidad, los discos bamba de estos grupos (especialmente Néctar y Grupo 5) se agotaron más rápido de que los vendedores supusieron.
Pero ahora viene lo siguiente; las nuevas producciones de todos ellos que deberán superar este abrumador éxito. Y precisamente mientras los grupos y sus compositores maduran el siguiente paso, puedan entonces colarse al gusto peruano esos grupos que por el momento solamente son reconocidos en sus zonas de origen.
¡Suerte a todos!
Motor y motivo
Luz de mis ojos, Aire que respiro, Eres en mi vida, Motor y motivo
Ayer tan lejana hoy tan dentro mío, Sólo con mirarte, Me has hecho cautivo
Ocupas mi mente un noventa por ciento, Tu nombre pronuncio, Muero por tus besos
Me emocionaste, Mi mundo es sereno, Te has adueñado de mis sentimientos
Hay como has hecho para que te quiera, Dependo de ti, Como planta la tierra
Sin mover un dedo, Me has hecho adorarte, Ha primera vista, Me enamoraste
Te regalo mi vida, Mi cariño sincero, Mi alma, mis sueños, Y todo lo que quiero
Y no me cansa decirte, Te amo, Le grito al mundo, Te amo, te amo...
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2008-01-10
Mitómanos
- Publicado por: jzavalaz el 2008-01-10 jue 07:11:02
- Categoría : idiosincracias Visto: 2284 veces

Imagen libre, tomada del internet.
En esta ocasión escribiré sobre un grupo de personas que conocí en mi segundo viaje a Lima, hace casi ya 30 meses. Lo peculiar de tan característica agrupación de peruanos (casi todos provincianos, universitarios, profesionales y radicados en Lima) era el increíble y vasto mundo que con su imaginación creaban para su deleite y mi sorpresa. La historia va así:
El líder estratégico de este grupo era un tal Freddy, cuya virtud mayúscula era tener su departamento (según él, propio) en el Jr. Ayacucho en mero centro Lima. En ese minúsculo espacio convergían todos los demás mitómanos, cuyas locaciones de vida estaban dispersas a lo largo y ancho de la Lima urbana.
Los dones de Freddy –aparte de lo estratégico de la ubicación de su sitio- eran muy pocos. Había sido PNP (policía) y según él; jefe, pero perdió su puesto en el cambio de gobierno con Toledo. Sin embargo, para esas fechas, él manifestaba la posibilidad de llegar a ser director general de la PNP a nivel país en caso de ganar cierto partido político. Sin embargo, en las fotos de Freddy –que tenía cientos-, siempre lo veía con su informe de pelea (casco, escudo y garrote) y con ello nunca le creí que fuera el gerente, manager o ministro de defensa de “Lima, la chora”. Pero bueno, Freddy mostraba cierto liderazgo sobre el resto, y alardeaba que en sus fiestas de cumpleaños hubiera algún ministro y jefes de la policía como invitados.
(Ya no sé nada de él, ni por accidente lo veo en algún sitio donde el destino nos cruzaba muy eventualmente. Quizá por su nuevo e importante puesto haya cambiado de escenarios)
Beto, el abogado; un caso fantástico: me dijo tener una maestría en Chile, y peor aún; un doctorado en Cuba… pero trabajaba dando clases de inglés en un colegio de abogados en el Cono Norte (o sea, semejante preparación que no coincidía con “tan importante” puesto). En una segunda –y agobiante- reunión con el “doctor”, comentó que no tenía claro si pasar el invierno en Argentina -con su hija la universitaria- o irse de vacaciones a Trujillo, su tierra. Terminó comprando una casa de playa en Máncora (según su exagerada oralidad).
Daniel, de Nasca. Otro insólito ser. Ingeniero de la UNI en metal mecánica. Experto en fabricación de joyería. Con negocios en Chile, Argentina y Colombia. Con su atelier en Lince (pero siempre el primero en organizar las chanchas para la cerveza) una tarde soltó su “mito number one”: Él era “ahijado” de María Reiche. Ella fue quien le aconsejó a sus nasqueños y morenos padres le dieran la oportunidad de ser el genio de las joyas de metal mecánica. Reiche (a la que nadie le hizo caso según los textos que he leído y nadie me ha contado), tenía gustos y costumbres muy extraños, que desataban la lujuria de los nativos de la zona… mejor aquí le paro: creer la bola de tonterías que este mitómano pudo haber dicho bajo los efectos del mal Cartavio Black, sería dañar mi blog de manera irreversible.
Rubén, el ingeniero huancaíno. Con ex esposa japonesa que no quiso cuidar a su hijo, pero que –gracias a la vida- halló una pareja veinte años mayor para atender a su pequeño. Una señora muy cariñosa y comprensiva, que le permite no “atenderla nunca” (es decir, visitarla una tarde a la semana)… El detalle es que la bondadosa señora dice su versión exactamente igual; el hijo es de ella, la casa donde viven (cuando viven) es de ella y demás contradicciones.
La pareja de Rubén, a la que llamaré María, que dice que trabajó en Japón diez años y de allí amasó una gran fortuna invertida en bienes raíces en Lima, y yo recuerdo bien que me dijo hace tres años que solamente había viajado de Lima a Japón (pero nunca me especificó la ciudad)… de pronto, me ha salido una conocedora de todos los países de Sudamérica.
Ella, justo sabiendo que me voy de viaje por un mes a conocer más países, me ha ofrecido frases –o consejos de viaje- tan convincentes como:
De Chile: Allí no te va gustar su comida, nada lo hacen con gusto.
De Argentina: Buenos Aires es una ciudad muy fea, solamente tiene calles y edificios (¡Asombrosa descripción genérica que retrata con la máxima fidelidad cualquier ciudad del mundo; calles y edificios!) Además, su población es alta y estilizada (supongo que Maradona no es argentino realmente sino peruano, y Riquelme también… o esta señora de sesenta años resultó ser una hincha de Soda Stereo y Miguel Mateos).
De Brasil: Allí hay mucho negro.
De Uruguay: Allí sí es muy bonito.
Yo recuerdo que una vez que vi el álbum fotográfico de esta selecta persona y solamente vi fotos de la sierra peruana; nada fuera del Perú: nada (ni siquiera la selva o la costa). Pero bueno, quizá para celebrar su cumpleaños número sesenta hizo un Tour All Over South America, ¡y allí está!
Edgar, otro ingeniero de la UNI que siempre ha trabajado como encuestador, ya tiene ofertas de Bégica para ser director del equivalente al Instituto de Estadística en Informática, sobre todo después de su experiencia más internacional en La Oroya (en temporada de invierno).
Y así como ellos, el resto de ese grupo de “grandes iconos de la sociedad limeña” hay más casos. Ahora el asunto en cuestión es hacer un sucinto análisis de qué hace a un mitómano.
Un mitómano, para mi concepción, es un ser cuya vida es tan simple y monótona que necesita inventarse “formas, colores y texturas” para mantenerse cuando menos emocionalmente estable. La vida a un mitómano no le satisface; ni a él ni a su gente, por eso debe reinventarla, corregirla, mejorarla y sin darse cuenta él se siente mejor (porque asimila semejantes fantasías como reales) y su grupo de amistades lo aceptarán por su nueva complejidad y carisma falso.
Pero precisamente, el mitómano buscará personalidades igual de débiles que usarán el mismo mecanismo de “mejoramiento de personalidad”. En una reunión de mitómanos nadie pone en duda la fantasía o proyección que el otro haga, sino su originalidad y creatividad para inventarse atributos mágicos. Y cada uno esperará pacientemente su turno para colorearse debidamente.
Es decir; situaciones como las siguientes son chic antes de ser consideradas viles mentiras simples y asombrosas:
• Ir al Congo a mirar los gorilas en extinción, o cuando menos a nadar el segundo río más caudaloso del mundo… aunque Madre de Dios resulte más lejano y desconocido de lo imaginado.
• Conocer las dunas de Namibia ya que las de Ica no son rojizas.
• Ir a comprar polos a la India, porque los peruanos son más caros y no son tan buenos.
• Viajar a todos los países sin considerar que a los peruanos les piden visa una gran cantidad de ellos.
• Conocer tantos países, o sea, tener el recurso económico para ello pero no tener una cámara digital porque son muy caras. Es decir, una inexistencia total de pruebas de viaje.
• Manifestación de deseos de cursar estudios de post-post título en otras latitudes.
El objetivo es simplemente reunirse e inventar mundos con el lenguaje, mundos que se crearán en la imaginación no crítica del otro, que a su vez espera su turno para ofrecer una falsedad atractiva que le resignifique su valor ante un grupo unido por su mediocridad y falta de madurez para aceptar su limitada realidad.
Los mitómanos son pues, individuos que no pudieron consagrarse como seres satisfechos con su vida, sexualidad, clase social y capitales culturales, sociales y relacionales.

Imagen tomada de: http://www.tolweb.org/tree/ToLimages/01035hippo.300a.jpg
2008-01-05
La Cultura Bamba en el Perú II (Viaje al Hueco y Polvos Azules)
Me ofrecí de chaperón a un conocido que mueve su economía familiar con su negocio de venta de DVD y CD en un mercado. Así que fuimos ni más ni menos que a dos de los grandes emporios donde se comercializan los productos bambas de manera masiva para su distribución –me atrevo a decir- que por todo el Perú.
Claro que mi finalidad con esto era precisamente buscar en un distribuidor mayor algunos títulos de mi interés, y no depender de lo que los vendedores de mi zona puedan catalogar como “muy bueno” (porque no saben otra opinión). Así que, en la galería de Polvos Azules pude conocer locales donde hay especialistas en cada tipo de películas deseadas:

Catálogos de DVD. Imagen por José Zavala
Series: Lost, Heroes, Sex in the city, Friends y 24. (La verdad, por mi no disponibilidad a la televisión se me hace muy difícil de entender las pasiones que puedan generar las series de las “grandes cadenas norteamericanas”. Comparando si una serie es como un leer un enorme libro… no puedo darme el lujo de ver uno o dos capítulos por día para verla por completa.)
Series retro: Kojak, Kolchak, El túnel del tiempo, El auto fantástico… (Me quedo asombrado de dónde sale la pasión de estos consumidores por “revisar” esta nostalgia. De pura curiosidad una vez compré más de 20 capítulos de Kolchak en 5 DVD y solamente vi dos de los episodios. O sea, creo que la serie fue buena pero entonces yo tenía diez años… y ahora me siento incómodo porque le falta algo a los guiones o simplemente el vestuario de los actores me choca).
Series japonesas: King Kong, Godzilla, Gamerra y montones de criaturas increíbles que no sé si sean bondadosas o meras villanas. A su vez; Ultraman, Ultrasiete y Monstruos del Espacio (que adoraba cuando era infante). (Lo más curioso es que me ha tocado ver el tipo de “adulto” que compra estas películas y, siento percibir grados de infantilismo bien marcados en algunos casos.)
XXX: Este género es lo más difícil de comprar por oportunismo y prejuicio. Yo la verdad, soy un sapo (curioso en exceso) y me arrimé en un sitio a preguntar. El empleado, un jovencito regordete de unos veintidós años me invitó a que le dijera “qué era lo que yo deseaba” y para darme confianza (estrategia psicológica misia) me sugirió opciones… cuando le propuse un determinado género (¡ya sabía su respuesta!) me dijo; “¡Ohhh! Eso es más caleta, cuesta S/. 20.00 cada una”. (Claro que América Latina no es Holanda pero me parece absurdo que bajo una idea de la culpa o vergüenza –que en mi caso no puede funcionar al nivel mínimo- quieran convencerte que tienes que pagar el triple por querer ver algo “prohibido” pero que ellos venden con la mayor naturalidad) Esas mismas películas en las “galerías pueblo de enfrente” cuestan lo mismo que cualquier película y los vendedores ni exclamaciones hacen.

Una pasaje del Hueco. Imagen por José Zavala
En el Hueco la situación es más práctica y dedicada sobre todo al mayoreo. Un DVD cuesta 1.30 soles, el cual podrá ser vendido a 3 o dos por 5 soles.
Para mi sorpresa, en los puestos dedicados al mayoreo pude comprobar la existencia de ese cine mexicano que tanto desprecio; todas las filmografías de los grandes esperpentos mexicanos de la “época de oro” están a disposición de los peruanos que los adoran. Cine mexicano “post – Sólo con tu pareja” (película que marca una nueva y moderna era) no existe siquiera (¿para qué, si el Perú es provinciano y se quedó enamorado de los charros?).
La oferta al por mayor sin embargo tiene sus sorpresas; Electra con Irene Papas parece ser de consumo popular, así como Edipo Rey de Pier Paolo Passolini… sin comentarios (¡pero qué cultos salen ahora los adoradores de los jinetes borrachos y cantores, jajajaja!).
En otros puestos de este mercado (que no sé si pueda llamarse galería) hay exclusivos de manga, de peleas de valetodo, de cromos para las portadas de las películas (todo está tan especializado que un vendedor de local chico en X distrito viene por acá como ir a Metro o Wong con una bolsa –como con su carrito de mercado- a surtirse de aquello que le falte para seguir sacando el pan de cada día.
La verdad sorprendente este mundo de economías informales (que viendo su organización son más formales de lo imaginado), pero que se encuentran en lugares exageradamente congestionados y de poco espacio… y el riesgo de algún accidente (como forma parte de la historia limeña) siempre está presente.

Vista a una zona del Hueco. Imagen por José Zavala
Hace poco escuché un rumor. Se dice que como Perú entrará a un tratado de libre comercio con los EEUU, éste pedirá que regule la piratería como requisito. Según un vendedor me dijo, este negocio bajará mucho; habrá menos películas y serán más caras. En lo personal no creo que ninguna regulación pueda disminuir este fenómeno económico social que es el motor de vida de miles de personas en el Perú –un país por cierto donde las leyes y las regulaciones sólo sirven de adorno-.
Claro que mi finalidad con esto era precisamente buscar en un distribuidor mayor algunos títulos de mi interés, y no depender de lo que los vendedores de mi zona puedan catalogar como “muy bueno” (porque no saben otra opinión). Así que, en la galería de Polvos Azules pude conocer locales donde hay especialistas en cada tipo de películas deseadas:

Catálogos de DVD. Imagen por José Zavala
Series: Lost, Heroes, Sex in the city, Friends y 24. (La verdad, por mi no disponibilidad a la televisión se me hace muy difícil de entender las pasiones que puedan generar las series de las “grandes cadenas norteamericanas”. Comparando si una serie es como un leer un enorme libro… no puedo darme el lujo de ver uno o dos capítulos por día para verla por completa.)
Series retro: Kojak, Kolchak, El túnel del tiempo, El auto fantástico… (Me quedo asombrado de dónde sale la pasión de estos consumidores por “revisar” esta nostalgia. De pura curiosidad una vez compré más de 20 capítulos de Kolchak en 5 DVD y solamente vi dos de los episodios. O sea, creo que la serie fue buena pero entonces yo tenía diez años… y ahora me siento incómodo porque le falta algo a los guiones o simplemente el vestuario de los actores me choca).
Series japonesas: King Kong, Godzilla, Gamerra y montones de criaturas increíbles que no sé si sean bondadosas o meras villanas. A su vez; Ultraman, Ultrasiete y Monstruos del Espacio (que adoraba cuando era infante). (Lo más curioso es que me ha tocado ver el tipo de “adulto” que compra estas películas y, siento percibir grados de infantilismo bien marcados en algunos casos.)
XXX: Este género es lo más difícil de comprar por oportunismo y prejuicio. Yo la verdad, soy un sapo (curioso en exceso) y me arrimé en un sitio a preguntar. El empleado, un jovencito regordete de unos veintidós años me invitó a que le dijera “qué era lo que yo deseaba” y para darme confianza (estrategia psicológica misia) me sugirió opciones… cuando le propuse un determinado género (¡ya sabía su respuesta!) me dijo; “¡Ohhh! Eso es más caleta, cuesta S/. 20.00 cada una”. (Claro que América Latina no es Holanda pero me parece absurdo que bajo una idea de la culpa o vergüenza –que en mi caso no puede funcionar al nivel mínimo- quieran convencerte que tienes que pagar el triple por querer ver algo “prohibido” pero que ellos venden con la mayor naturalidad) Esas mismas películas en las “galerías pueblo de enfrente” cuestan lo mismo que cualquier película y los vendedores ni exclamaciones hacen.

Una pasaje del Hueco. Imagen por José Zavala
En el Hueco la situación es más práctica y dedicada sobre todo al mayoreo. Un DVD cuesta 1.30 soles, el cual podrá ser vendido a 3 o dos por 5 soles.
Para mi sorpresa, en los puestos dedicados al mayoreo pude comprobar la existencia de ese cine mexicano que tanto desprecio; todas las filmografías de los grandes esperpentos mexicanos de la “época de oro” están a disposición de los peruanos que los adoran. Cine mexicano “post – Sólo con tu pareja” (película que marca una nueva y moderna era) no existe siquiera (¿para qué, si el Perú es provinciano y se quedó enamorado de los charros?).
La oferta al por mayor sin embargo tiene sus sorpresas; Electra con Irene Papas parece ser de consumo popular, así como Edipo Rey de Pier Paolo Passolini… sin comentarios (¡pero qué cultos salen ahora los adoradores de los jinetes borrachos y cantores, jajajaja!).
En otros puestos de este mercado (que no sé si pueda llamarse galería) hay exclusivos de manga, de peleas de valetodo, de cromos para las portadas de las películas (todo está tan especializado que un vendedor de local chico en X distrito viene por acá como ir a Metro o Wong con una bolsa –como con su carrito de mercado- a surtirse de aquello que le falte para seguir sacando el pan de cada día.
La verdad sorprendente este mundo de economías informales (que viendo su organización son más formales de lo imaginado), pero que se encuentran en lugares exageradamente congestionados y de poco espacio… y el riesgo de algún accidente (como forma parte de la historia limeña) siempre está presente.

Vista a una zona del Hueco. Imagen por José Zavala
Hace poco escuché un rumor. Se dice que como Perú entrará a un tratado de libre comercio con los EEUU, éste pedirá que regule la piratería como requisito. Según un vendedor me dijo, este negocio bajará mucho; habrá menos películas y serán más caras. En lo personal no creo que ninguna regulación pueda disminuir este fenómeno económico social que es el motor de vida de miles de personas en el Perú –un país por cierto donde las leyes y las regulaciones sólo sirven de adorno-.
2008-01-02
Experiencias del Año Nuevo en Lima, Perú
- Publicado por: jzavalaz el 2008-01-02 mié 08:21:05
- Categoría : Peruanidades Visto: 3186 veces

Imagen libre, tomada de internet (no es Lima)
Me sorprendió el Año Nuevo, o sea, las doce de la noche en el micro hacia la casa donde me habían invitado a pasar el Año Nuevo.
Pude ver un espectáculo increíble de fuegos artificiales donde cada limeño exhibía en el cielo el producto que había comprado (sin considerar el peligro o la contaminación generada). El cielo limeño de la media noche era más colorido que un campo de flores en primavera.
En México en cambio, no recuerdo la pasión por lo “piro” de esta manera. Es decir; los municipios pueden organizar un espectáculo de este tipo y en determinados sitios de arraigo histórico popular, pero no se ve a lo largo y ancho de la ciudad. En cambio, hay cohetes, algo de ruido, pero Lima es ruidosa e impertinente. Me tocaba ver a los chibolos de mi calle que andaban tronando sus cohetones haciendo ruido desde temprano desde la mañana; pude distinguir a dos grupos de muchachitos, ellos hijos de familias disfuncionales (según escucho sus cotidianas peleas familiares a grito pelado que me las sé de memoria). Es decir; me atrevo a pensar que les dan sus pirotécnicos por kilos para alejarlos de la casa y que los menores de edad hagan con sus juegos lo que quieran. Así que si alguien resulta con dedos volados o quemando una casa es algo natural.
La influencia (que sospecho es china) de esta bienvenida de año me sorprendió en verdad, y no era el primer Año Nuevo que pasaba en Lima, sino el tercero. Durante el trayecto además vi como quemaban los famosos muñecos de trapo (¿y el impacto ambiental dónde queda?). En México se solía acostumbrar algo tan salvaje como sacar las armas de fuego y disparar al cielo (bullet the black sky) para luego estar a la expectativa de las balas perdidas que acudían al llamado de la única ley inviolable en esta vida; la de gravedad.
Ya con la familia que me acogió para esta celebración, tuve más sorpresas que experimentar. El uso de atuendos festivos para dicha fiesta, como usar un gorrito y una enorme corbata de cartón (sólo me faltó comprar mi horrenda trusa amarilla Made in China para asegurar mi suerte en el 2008, pero como nunca he creído en ella, pues esperaré una semana más para renovar mi sexy underwear).
Como invitado que era y respondiendo a mis costumbres (que no analicé si eran prudentes) me presenté con dicha familia con una botella de brandy (VSOP por sus siglas en inglés aunque sea francés, al no poder hallar un solo brandy español… ¡Oh, Torres 10 años, cómo te extraño!). Había olvidado por completo que en Perú se bebe cerveza y ya. Así que me tocó beber cerveza, cerveza, más cerveza, cañazo con 7 raíces y miel de abeja emperatriz, cerveza, cerveza, más cerveza, tequila para dar mi opinión de lo malo que era, cerveza, ¡¡¡chocolate!!!, cerveza, más cerveza, panetón y más cerveza. Mi vientre se hinchó horrendamente mientras mis enormes eructos daban la bienvenida al 2008 y todas sus sorpresas.
Si bien pude haber disfrutado la fiesta hasta que un fantochito (seguro el hijo descarriado con pretensiones de ser el macho alfa de la familia) se encargó de querer motivarnos a todos subiéndole al máximo volumen al estéreo y sin modular la gama de tonos para no lastimar los oídos. Si bien ni la mitad de los invitados bailaba logró inhibir cualquier intento de charla… No dance, no talk!!! Y para colmo él mismo destapaba más de una cerveza al mismo tiempo…
Pues extrañé mucho beber con mi vaso propio y mi trago fuerte, sin tener que atenerme al ritmo de algún insolente dispuesto a perderse en su mediocridad cervecera… así que me encontraba allí recibiendo la botella mientras esperaba el vaso para a su vez seleccionar a la siguiente víctima…
Me pone de nervios beber así. Tengo el extraño don de percibir las frustraciones de cada persona y sé a qué hora colapsarán las débiles personalidades… compartir las salivas de medio Perú me tiene sin cuidado, pero no así compartir sueños frustrados, soy intolerante a ello… esa es mi mayor debilidad.
Ni modo. Mi asertividad nunca está en juego y decidí abandonar la reunión por las razones que de nuevo expreso: mi vientre irritado por tanta combinación, el excesivo ruido y alfas-omegas con riesgo latente de crisis emocional.
Ni hablar, mi apellido que acá no es bien visto (“Zavala, el que come y embala” –que no sé de dónde sacaron ese significado- pero significa que huimos después de comer algo… un especie de “comió y se fue”). Bueno, yo me mantuve un par de horas y mi botella de brandy nunca se abrió (¡qué tontería de mi parte haber olvidado que sólo la cerveza se consume en los sectores no privilegiados de Lima y del Perú!).
Debo reconocer por otra parte que en Lima veo algo muy sui generis; gran parte de la población aprovecha esta fecha para salir a pasear y visitar amigos toda la noche. Sí, como se oye, el Año Nuevo es de visitas (cosa rara el resto del año, mientras que Navidad es familiar y encierro en casa); así que debí haber hecho tour de amistades… pero sólo es válido esto para amistades del mismo distrito o más aún; urbanización… o pasar el riesgo de navegar largamente la enorme ciudad en sus galas de fiesta.

Imagen libre, tomada de internet (no es Lima)
2008-01-01
Amores que matan
- Publicado por: jzavalaz el 2008-01-01 mar 20:16:46
- Categoría : Problemáticas sociales Visto: 1203 veces
¿Qué puede llevar a una persona a asesinar o cuando menos atentar contra su pareja?
¿Puede ser el amor un sentimiento destructivo?
¿De quién aprendemos lo que es amar?
Un recuento de casos ocurridos en el año que leí en varios periódicos en el Perú:
Un hombre puso raticida en un yogur e invitó a su ex pareja para una “última charla” y quedar como amigos. Ella, inocentemente, fue. Pero no fue sola, llevó a tres sobrinos. El tipo, como no tenía plan de contingencia, siguió con su objetivo así que les dio el veneno a los cuatro. Tuvo éxito; la mató a ella, a los infantes los mandó al hospital.
En un hotel, una joven le dijo a su amante -casi veinte años mayor- que lo engañaba con otro (supongo que más acorde a su edad, me parece lógico). Encolerizado, su amante maduro le metió ocho puñaladas en el pecho.
Una mujer, molesta con su marido, se envenenó a sí misma y a sus hijos para castigar a su cónyuge.
Una señora molesta porque su consorte policía no quiso acompañarla a cierto evento, le preparó un té con poderoso purgante mandándolo al hospital por severo cuadro de deshidratación por diarrea. Resulta increíble que no era la primera vez que ella le hacía esto.
Otra historia similar, pero con un cebiche envenado; una mujer asesinó a su pareja albañil por celos, y se conocía que había habido un intento similar previo.
Un caso muy famoso fue el de un oficial de policía (casado), que conoció a una jovencita que iniciaba su entrenamiento también en la Policía Nacional. Desde un inicio la pretendió, logró divorciarse, a ella la embarazó, se casaron, se pelearon por celos varias veces, se separaron momentáneamente, la volvía a buscar y la convencía que las cosas cambiarían, siguieron los celos… y un día ya en verdaderos trámites de divorcio, la encontró platicando precisamente con un alférez que veía el caso de separación, cuando llegó y la asesinó a balazos en plena vía pública y delante del otro oficial.
(Este no es del periódico) Un conocido mío de cincuenta años, chateaba con un joven al cual ni conocía en persona, cuando su pareja (hombre) veinte años menor lo descubrió y le pateó las partes nobles y la cara.
Bueno, como un agasajo de morbosidad ya está bien. Pero esto al parecer fue verídico todo (según documentado en los periódicos on-line que visito) y son solamente un patrón de una epidemia de “amours foux” o amores fatales que acá percibo (sin atreverme a decir que sea única en este país).
¿Desde cuándo el “amor” tiene la libertad de volverse precisamente lo opuesto?
Yo creo que nunca. Simplemente la gente ya no conoce lo que puede significar amar a otro.
¿Es posible amar a otro cuando uno mismo no se conoce y sobre todo se acepta como uno es realmente?
¿Forma parte de la cultura actual reconocer y aceptar que los periodos de enamoramiento y de amar propiamente son ahora finitos y sobre todo sucintos?
¿Se reconoce al amar como un proceso constante que debe ser cultivado perennemente?
Claro que todas mis reflexiones son meras trampas de razonamiento. No está estipulado propiamente lo que es amar, pero sí se puede reconocer que es, precisamente, lo contrario. Además, la muestra de casos de “amantes fatales” que pude mencionar pertenece a grupos vulnerables (gente sin formación profesional, clase económicamente emergente, grupos marginales o profesiones propensas a severos trastornos psicológicos); aunque la situación con universitarios clase media puede no cambiar mucho que digamos cuando las relaciones no funcionan.
He tenido una extraña suerte de tener de vecinos de departamento en mi edificio a dos “relaciones” de parejas jóvenes (debajo de cuarenta años). Un primer caso, un matrimonio de origen serrano (Cajamarca contra Ayacucho) donde cada noche llegaba el tipo (que se daba aires de jefe de personal o algo así) y de inmediato le reclamaba a su sumisa mujer (que criaba a una bebé de menos de un año de edad) que su comida “no estaba rica como lo que su mamá le preparaba”. Ella no podía contarle nada porque él comenzaba a insultarla a gritos… Afortunadamente, el tipo difícilmente podía pagar la renta a tiempo, a pesar de “lo estratégico e importante” de su puesto (según sus llamadas por celular donde se lucía dando órdenes en voz alta) y su departamento les fue pedido por razones “de seguridad (económica)” del edificio.
Sus sucesores, dos limeños de amabilísimas sonrisas y también con aires profesionales de alto prestigio, resultaron ser convivientes -ya que el tipo seguía casado pero técnicamente separado de su esposa-. Cada tres noches una pelea de pareja, con reclamos por parte de él con absurdos matices intelectuales (para demeritar a su nueva compañía en el lecho) contra actos emocionales como golpes a la pared y modulaciones de voz con elevado sentido de fatalidad y drama de parte de ella… después de cada pelea que terminaba a la una de la madrugada, si los encontraba a ellos cuando salía por la mañana, se dirigían a mí con una amabilidad tan encantadora como empalagosa. Era obvio que desconocían lo indiscreto de su departamento.
Bueno, para no dar más vueltas al asunto es hora de mostrar mi postura en cuanto este “apasionado” asunto.
El hombre, como animal simbólico que es, busca con gran fuerza su significatividad en otro(s) individuo(s). Un ser humano es más ser humano cuando se debe a otros, cuando vive con otros y cuando tiene a otros para vivir. Al menos, miles de años de evolución se han encargado de hacer de esto un estado inconciente pero colectivo. Alguien que no tiene la oportunidad de razonar profundamente en otras dimensiones buscará su completo significado en la vida con la necesaria ayuda de una pareja, amante, hijos así como en una religión determinada.
Si a esta carga genética, le agregamos un contexto complicado como lo es el urbano (competitivo, violento, agobiante, condicionante) que se complejiza más bajo ciertos patrones económicos y culturales. Es decir, entre más agobiante sea nuestra existencia más urgente sería la necesidad de ser y valer; y esto sólo se da ante otro(s).
Ejemplificando estas ideas:
¿De qué sirve ser un gran empresario trabajador y exitoso económicamente si no se tiene el afecto o admiración de quienes le rodean?
¿No son el prestigio y la fama motivos sumamente fuertes para re-dirigir nuestras vidas?
Por otra parte, hay personas cuyas condiciones de vida parecen extremas pero que ellas enfrentan con una fuerza y determinación tan natural que proyectan alegría y hasta felicidad. Generalmente este tipo de personas resilientes tienen, si no un grupo social de apoyo (entre ellas mismas), cuando menos a un ser significativo que las apoya.
La búsqueda de ese “apoyo”, ese otro ser que nos dé el valor que necesitamos es un “motivo de vida”.
Desgraciadamente ese “motivo de vida” no se considera como un cumplido y un favor hacia uno mismo, sino como un evento natural y determinado por el destino. Y en el peor de los casos –como en las situaciones patológicas que he mencionado-, se toma como un evento único en la vida. Es decir, una vez que se encuentra a “la pareja”, ésta viene a ser considerada como la única opción en la vida del individuo y, un posible rompimiento con ella significaría el ocaso del destino del otro. Entonces, bajo esta óptica, que la pareja no corresponda a la maravillosa persona que se pueda sentir el “no correspondido” parece ameritar un gran castigo; que bien la muerte es la expresión más siniestra.
Porque asesinando al otro se cumple el gran castigo total. Se mata al amor que se negó a cumplir el destino (del otro) y, generalmente, el asesino en sí es tan ciego, tan torpe y tan obvio que de inmediato es capturado por la autoridad para que a su vez pague su condena fatalista de no haber tenido a un dios que le facilitara conocer a su verdadero y auténtico correspondiente.
¿Puede ser el amor un sentimiento destructivo?
¿De quién aprendemos lo que es amar?
Un recuento de casos ocurridos en el año que leí en varios periódicos en el Perú:
Un hombre puso raticida en un yogur e invitó a su ex pareja para una “última charla” y quedar como amigos. Ella, inocentemente, fue. Pero no fue sola, llevó a tres sobrinos. El tipo, como no tenía plan de contingencia, siguió con su objetivo así que les dio el veneno a los cuatro. Tuvo éxito; la mató a ella, a los infantes los mandó al hospital.
En un hotel, una joven le dijo a su amante -casi veinte años mayor- que lo engañaba con otro (supongo que más acorde a su edad, me parece lógico). Encolerizado, su amante maduro le metió ocho puñaladas en el pecho.
Una mujer, molesta con su marido, se envenenó a sí misma y a sus hijos para castigar a su cónyuge.
Una señora molesta porque su consorte policía no quiso acompañarla a cierto evento, le preparó un té con poderoso purgante mandándolo al hospital por severo cuadro de deshidratación por diarrea. Resulta increíble que no era la primera vez que ella le hacía esto.
Otra historia similar, pero con un cebiche envenado; una mujer asesinó a su pareja albañil por celos, y se conocía que había habido un intento similar previo.
Un caso muy famoso fue el de un oficial de policía (casado), que conoció a una jovencita que iniciaba su entrenamiento también en la Policía Nacional. Desde un inicio la pretendió, logró divorciarse, a ella la embarazó, se casaron, se pelearon por celos varias veces, se separaron momentáneamente, la volvía a buscar y la convencía que las cosas cambiarían, siguieron los celos… y un día ya en verdaderos trámites de divorcio, la encontró platicando precisamente con un alférez que veía el caso de separación, cuando llegó y la asesinó a balazos en plena vía pública y delante del otro oficial.
(Este no es del periódico) Un conocido mío de cincuenta años, chateaba con un joven al cual ni conocía en persona, cuando su pareja (hombre) veinte años menor lo descubrió y le pateó las partes nobles y la cara.
Bueno, como un agasajo de morbosidad ya está bien. Pero esto al parecer fue verídico todo (según documentado en los periódicos on-line que visito) y son solamente un patrón de una epidemia de “amours foux” o amores fatales que acá percibo (sin atreverme a decir que sea única en este país).
¿Desde cuándo el “amor” tiene la libertad de volverse precisamente lo opuesto?
Yo creo que nunca. Simplemente la gente ya no conoce lo que puede significar amar a otro.
¿Es posible amar a otro cuando uno mismo no se conoce y sobre todo se acepta como uno es realmente?
¿Forma parte de la cultura actual reconocer y aceptar que los periodos de enamoramiento y de amar propiamente son ahora finitos y sobre todo sucintos?
¿Se reconoce al amar como un proceso constante que debe ser cultivado perennemente?
Claro que todas mis reflexiones son meras trampas de razonamiento. No está estipulado propiamente lo que es amar, pero sí se puede reconocer que es, precisamente, lo contrario. Además, la muestra de casos de “amantes fatales” que pude mencionar pertenece a grupos vulnerables (gente sin formación profesional, clase económicamente emergente, grupos marginales o profesiones propensas a severos trastornos psicológicos); aunque la situación con universitarios clase media puede no cambiar mucho que digamos cuando las relaciones no funcionan.
He tenido una extraña suerte de tener de vecinos de departamento en mi edificio a dos “relaciones” de parejas jóvenes (debajo de cuarenta años). Un primer caso, un matrimonio de origen serrano (Cajamarca contra Ayacucho) donde cada noche llegaba el tipo (que se daba aires de jefe de personal o algo así) y de inmediato le reclamaba a su sumisa mujer (que criaba a una bebé de menos de un año de edad) que su comida “no estaba rica como lo que su mamá le preparaba”. Ella no podía contarle nada porque él comenzaba a insultarla a gritos… Afortunadamente, el tipo difícilmente podía pagar la renta a tiempo, a pesar de “lo estratégico e importante” de su puesto (según sus llamadas por celular donde se lucía dando órdenes en voz alta) y su departamento les fue pedido por razones “de seguridad (económica)” del edificio.
Sus sucesores, dos limeños de amabilísimas sonrisas y también con aires profesionales de alto prestigio, resultaron ser convivientes -ya que el tipo seguía casado pero técnicamente separado de su esposa-. Cada tres noches una pelea de pareja, con reclamos por parte de él con absurdos matices intelectuales (para demeritar a su nueva compañía en el lecho) contra actos emocionales como golpes a la pared y modulaciones de voz con elevado sentido de fatalidad y drama de parte de ella… después de cada pelea que terminaba a la una de la madrugada, si los encontraba a ellos cuando salía por la mañana, se dirigían a mí con una amabilidad tan encantadora como empalagosa. Era obvio que desconocían lo indiscreto de su departamento.
Bueno, para no dar más vueltas al asunto es hora de mostrar mi postura en cuanto este “apasionado” asunto.
El hombre, como animal simbólico que es, busca con gran fuerza su significatividad en otro(s) individuo(s). Un ser humano es más ser humano cuando se debe a otros, cuando vive con otros y cuando tiene a otros para vivir. Al menos, miles de años de evolución se han encargado de hacer de esto un estado inconciente pero colectivo. Alguien que no tiene la oportunidad de razonar profundamente en otras dimensiones buscará su completo significado en la vida con la necesaria ayuda de una pareja, amante, hijos así como en una religión determinada.
Si a esta carga genética, le agregamos un contexto complicado como lo es el urbano (competitivo, violento, agobiante, condicionante) que se complejiza más bajo ciertos patrones económicos y culturales. Es decir, entre más agobiante sea nuestra existencia más urgente sería la necesidad de ser y valer; y esto sólo se da ante otro(s).
Ejemplificando estas ideas:
¿De qué sirve ser un gran empresario trabajador y exitoso económicamente si no se tiene el afecto o admiración de quienes le rodean?
¿No son el prestigio y la fama motivos sumamente fuertes para re-dirigir nuestras vidas?
Por otra parte, hay personas cuyas condiciones de vida parecen extremas pero que ellas enfrentan con una fuerza y determinación tan natural que proyectan alegría y hasta felicidad. Generalmente este tipo de personas resilientes tienen, si no un grupo social de apoyo (entre ellas mismas), cuando menos a un ser significativo que las apoya.
La búsqueda de ese “apoyo”, ese otro ser que nos dé el valor que necesitamos es un “motivo de vida”.
Desgraciadamente ese “motivo de vida” no se considera como un cumplido y un favor hacia uno mismo, sino como un evento natural y determinado por el destino. Y en el peor de los casos –como en las situaciones patológicas que he mencionado-, se toma como un evento único en la vida. Es decir, una vez que se encuentra a “la pareja”, ésta viene a ser considerada como la única opción en la vida del individuo y, un posible rompimiento con ella significaría el ocaso del destino del otro. Entonces, bajo esta óptica, que la pareja no corresponda a la maravillosa persona que se pueda sentir el “no correspondido” parece ameritar un gran castigo; que bien la muerte es la expresión más siniestra.
Porque asesinando al otro se cumple el gran castigo total. Se mata al amor que se negó a cumplir el destino (del otro) y, generalmente, el asesino en sí es tan ciego, tan torpe y tan obvio que de inmediato es capturado por la autoridad para que a su vez pague su condena fatalista de no haber tenido a un dios que le facilitara conocer a su verdadero y auténtico correspondiente.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren
. y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren
Joaquín Sabina







