José Zavala se ha ido

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2007-12

2007-12-02

¿Y quiénes son las asco queens aztecas?

Bueno, creo que debo comentar que con las tortillas también combinan las perversiones de la televisión basura mexicana.

De hecho, la televisión mexicana tiene una infraestructura y tecnología demasiado desarrollada que, en mi opinión, ha sido una de las maneras de tener a la población calladita y sin tanta bulla social como se pueden ver por acá en Venezuela, en Perú o en Bolivia.

La televisión es un anestésico social. Las telenovelas y el fútbol, su mejor medicina.

Programas como el de “la reportera” no vienen a ser sino desviaciones más venenosas de programas existidos en las grandes televisoras mexicanas. Sin haber sido un consumidor de televisión –la verdad una vez que me decepcioné del plástico MTV, sólo el NatGeo y el Discovery tuvieron el rating de mi atención; pero hace ya tiempo-. Recuerdo el surgimiento de programas de…, mmmmm, no tengo ni idea cómo llamarlos: programas cuya función (de sus “animadores”) era criticar la vida de la farándula, de otros programas rivales (de la otra empresa) y algunas personalidades, digamos; pop.

Repaso una de las primeras grandes amarguras de la televisión mexicana; Paty Chapoy, una urraca en fase ligeramente menos ácida; pero que para la época ya era bastante negativa con sus ataques. Y con ella había otros comentaristas, un tal Pedro… que luego no sé cómo se unió, se cruzó o se distanció del otra tal Chepe Oregel.

¿A qué viene esto al caso?

Yo no tenía la menor idea de quién fuera Fabirunchis (¡Dios mío! ¡¿Qué cosas escribo ahora en mi blog?!), aunque creo que su hito máximo había sido en el exquisito programa de “Big Brother” que alteró la conciencia nacional de una manera histórica; todo mundo se quejaba del programa pero cuánta gente lo miraba. Pero este personaje de Fabián acaba de revivir su pasado más glorioso con tremendo escándalo que genera los blogs más ácidos y ponzoñosos que he visto en tiempo. (Ver el diario Milenio, con vínculo en mi blog)

Por eso no veo televisión. Sólo por accidente.

Así pues, la telebasura no es peruana; simplemente acá ha tenido dos grandes manifestaciones muy decadentes. Quizá en México hasta se deseó emular el éxito lauresco con programas reality non real como “Hasta en las mejores familias” que me afectaron como docente de Comunicación en cursos de nivel secundario, ya que ningún alumno parecía ser capaz de debatir sin mostrar posturas de agresión física y verbal hacia otros.

México también ha tenido sus grandes iconos de la decadencia; como Raúl Velasco –que durante 20 años definió los gustos musicales de mi país-, como Jacobo Zabludowsky –quien acaparó el periodismo televisivo a favor de la empresa Televisa y los gobernantes nacionales por otras décadas-, como Javier Alatorre –el menos objetivo y más escandaloso de los conductores de noticieros (Hechos de Tv Azteca)-.

Bueno, con esta breve entrada creo que exorcizo mis demonios televisivos de una vez para siempre de mi blog…

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