José Zavala se ha ido

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2007-11

2007-11-30

Las “asco queens” segunda y última entrega (no merecen más)

“La reportera”

El caso de Magaly TV me parece más patético que el de Laura. Pero la señora Magaly le reprocha a la otra “animadora” o “periodista” - no sé cómo pueden hacerse llamar- su bajeza moral...

He visto pequeños segmentos de este programa en los sitios donde como; así que es aventurado emitir los siguientes juicios. Pero todo lo poco que vi, me causó tanta impresión que me siento comprometido a expresar mi sentir.

¿Se le puede llamar periodismo al oficio de ampayar a la población peruana?

El ampay es peruano. Claro que viene de las ocurrencias sajonas de la cámara escondida, que poco a poco fueron utilizadas en otras naciones con fines de “denuncia social”, que a su vez fueron degenerando hasta llegar al caso extremo del ampay.

Porque ampay no es ver una desgracia ajena que ocurre por accidente. No es filmar a alguien que se cae, o que es víctima de una broma… es acudir a un lugar donde las cosas se dan como parte de la vida misma –como la prostitución, la vida nocturna- o cazar a un personaje para exhibirle sus intimidades, sus secretos.

La doble moral nos viene, sospecho yo, de la colonia. De la iglesia española con toda su sádica Inquisición que estaba dispuesta a castigar todo aquello que iba en contra de su hipocresía moral, o mucho peor aún, de todo aquello que no comprendía.

Esa doble cara fue transmitida de generación en generación, es parte de la memoria histórica que como tercermundistas tenemos. Está integrada al tejido despótico de las sociedades colonizadas, dominadas y aplastadas por una cultura más fuerte en violencia pero no en cultura. El nepotismo, el compadrazgo, la corrupción, la hipocresía; la otra moral que tenemos para juzgar al otro sin vernos a nosotros mismos primeros.

Magaly es una inquisidora. Alguien que juzga y se aprovecha del poder mediático de la televisión basura para atentar contra quien se le ocurra.

Pero ella critica a la “señorita Laura”, que compra actorcitos misios para generar un show que represente a un supuesto país que causa pena en el extranjero. Magaly no compra a nadie sólo exhibe a su propio país para dar pena dentro del mismo Perú; y si se cree que no es lo mismo, la verdad es peor aún.

La señito le dice que le tiene envidia, porque en diez años no ha podido internacionalizarse. ¡Diez años tiene al aire esa porquería! ¿Y para qué habría de internacionalizarse sin con la señito basta?


Los “reporteros” de Magaly (ella se llama la “urraca” y ellos los “urracos”, ¡horror!)… ¡¡¡un momento!!!… ¿de qué escuela de periodismo ha salido toda esta gente que se hace llamar como tal? Si estos son los profesionales que el Perú genera es fácil entender por qué no se va a nada por estos lares.

Los urracos van a las zonas de meretricio, filman a los desesperados que se vuelven actores insospechados cuyas vidas no serán igual de otra manera. Un caso más patético fue cuando pisoteó la dignidad de un golero (portero de un equipo de primera división) exhibiéndolo de gay (si bien muchos futbolistas de liga amateur me habían comentado que el tipo en verdad lo era).

Pero exhibir a una figura pública de un deporte recontramachista en un país super machista es no tener responsabilidad. ¿Qué ganaba con eso la “reportera”? ¿Que lo botaran del equipo? ¿Que la sociedad lo rechace? ¿Que se burlen de él? ¿Puede llamarse a eso periodismo?

Y el golero se dobló ante la presión social y fue a su programa a decir que no era así, que a su amigo nomás le habló en su oído y no fue un beso…

Alguien que ataca a los demás no puede ser feliz. Alguien cuyo objetivo existencial es tener rating tiene serios problemas filosóficos y seguramente sufre como nadie más.
Basta verla un par de minutos la manera como habla, como se mueve; lo que proyecta: lástima y amargura.

No es un deseo, tampoco una predicción, pero en esta vida las acciones negativas se revierten sobre todo en la salud, y la salud lo es todo. Pronto padecerá en carne propia lo que ha hecho sufrir a tanta gente… pero para entonces, ya habrá otro esperpento que se haga llamar “señorita” o “reportera” satisfaciendo el morbo insaciable de una sociedad que desea ver el dolor ajeno para olvidarse por un rato de sus miserias.

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País cafetalero pero no cafetero. Más aportes a este tema.

Un saludo al Sr. Verduzo de Zamora y su barra de café “Jurhío”, quien desde hace años se dedica a la compra de grano, su torrificación y venta de café molido y en bebida.

Propaganda cafetera. Imagen por José Zavala
Propaganda cafetera. Imagen por José Zavala. ¿Qué se vende? ¿Imagen o calidad?

Cafeterismos y cafetalidades Americanas

Pues parece que este país sí tiene un sitio internacional en producción de café, pero su mercado se limita como previamente comenté a Alemania y los Estados Unidos. Decir que está en el tercer puesto de Sudamérica es decir nada. Brasil es la potencia en producción, pero este producto no es precisamente muy valorado por los gourmets y conocedores del café –selecto grupo de personas en el cual no estoy incluido-. Se dice que su calidad es mala, este país se caracteriza por cantidad de producción y a partir de ello influyen el precio en el mercado… pero su fama de utilizar esclavitud infantil para esto también es grande.

Colombia, en cambio, sí es potencia; es un país con una cultura más fuerte… pero el mejor café de América continental; hasta donde yo sé es la producción selecta de Guatemala (de allí que las cosechas de los estados mexicanos colindantes con este país tengan su alta cotización también).

Costa Rica es otro un caso excepcional; los cafetales los vi dentro de la misma ciudad de Alajuela, la segunda en importancia. Y en cada centro comercial hay un mostrador con cantidad de marcas con sus características definidas y sus fechas de cosecha y envase, guau, más no se puede pedir (bueno, grado de acidez, tipo de sabor; sería la locura).

Leí en un periódico que existe una propuesta de declarar el Día del Café en este país, para comenzar a generar una cultura alrededor de ello. Pero este asunto es delicado. ¿Una cultura de qué? ¿De consumo bárbaro o de un consumo más educado?

Pero el café es un estresor al organismo, el café en exceso es dañino al estómago y sistema nervioso. El buen café puede ser un manjar al paladar, unos 10 minutos de buena charla degustando una deliciosa bebida negra solamente. Si se busca apoyar al café debiera enfocarse al buen café; a ese de calidad similar a la que se exporta al extranjero. No al trigo tostado mezclado con los granos de desperdicio que se venden en todas las bodegas de Lima (según me lo dijo un amigo oficial del ejército).

Como en el caso de la Isla super cafetalera pero nada cafetera: Cuba. Donde lo cotidiano es que en un restorán no puedas hallar café después de las 5 de la tarde, porque ya no hay. Y sus habitantes consumen café ligado; es decir, granos de chícharo tostados con granos de café de dudoso origen. Y no sabe mal ese café, aclaro; al menos no me supo tan mal. Según me dijeron, un cubano promedio ya no puede beber café puro porque le chocaría en su cuerpo. Como un comentario cultural agregado, los cubanos beben café concentrado, hecho en cafeteras tipo napolitano o exprés y lo sirven en minúsculas tazas.

México no es ni por mucho más cafetero y menos cafetalero. Tiene sus zonas cafetófagas bien definidas. Las antiguas y bellas ciudades coloniales tienen sus cafeterías donde se pueden degustar maravillosos granos; pero también hay otras ciudades también coloniales (me refiero a lo predominante de la arquitectura en las zonas céntricas) donde no pasa nada con el consumo del café. Morelia es un ejemplo positivo de ello; Zamora es la antítesis (y no nomás del café sino de varios aspectos que cuando regrese por allá podré comentar con más calma). Pero regresando al tema; en otros sitios no urbanos no se concibe esta pasión de locos; café es sinónimo de Nescafé, de bebida instantánea que únicamente se debe tomar en un momento frío del día, como si los países productores de café fueran árticos. Una Cuba bajo tormenta de hielo; una Jamaica bailando gélido reggae (ahhh, y esta otra isla produce cafés que se valoran hasta en 100 USD la libra).

Una de las variantes más peculiares que he visto en México es hacer café a partir de mezclas exóticas como agregado de especias como el clavo, la canela y más que no recuerdo; así como azúcar. Esto tiene un sentido; si lo vas hacer para ayudarle a los borrachitos del campo a cortarles su embiraguez lo puedo entender, pero el día que por accidente puse una muestra de regalo en mi cafetera italiana exprés (que siendo del tamaño de una tasa personal me costó lo equivalente a 30 dólares) y el azúcar se pegó en los orificios del acero inoxidable, comprendí que este compuesto era para enormes ollas de barro solamente.

Día del Café Peruano

Café Peruano en la zona de La Merced. Imagen de José Zavala
Café Peruano en la zona del Carmen. Imagen de José Zavala

O sea, mi inquietud es; si se quiere declarar un Día del Café peruano, se deben buscar productores y producciones que le ofrezcan lo mejor a su propia gente: No los deperdicios.

Si solamente se desea ofrecer mal café basta conseguir esas enormes latas marca Kirkland u otras franquicias multinacionales que solamente envasan con su nombre y distribuyen de forma masiva a todo el mundo. El café es un producto perecedero; debe consumirse poco tiempo después de ser tostado y molido, no almacenado en una lata al vacío por mucha tecnología que se le meta. Además, parte del ritual es, sino ver cómo se tuesta de manera artesanal, al menos ver cómo es molido con el tamaño que uno solicita.

Si se desea conocer un buen café, puede visitarse una cafetería en Miraflores, en serio. Allí no es pasado. Por eso cuesta lo que cuesta. Porque el buen café no puede costar un sol como la bolsita de Cafetal o de Altomayo; es la pura y simple verdad.

Tuve la oportunidad de conocer la región de La Merced y como parte de un maravilloso tour –a un precio regalado; ¡Peruanos, no regalen sus servicios!- donde me llevaron a una procesadora de café. Allí compré mi par de bolsas una de caracolillo y otra de gourmet, debo reconocer que como andaba misio, y por curiosidad además (¡ya qué!); compré el producto de venta nacional… bueno, pasó lo que tenía que pasar, bebí dos tasas de cada uno y mejor me deshice de él, para no quejarme más de esto.

Si hicieran el Día del Café y en la Plaza de Armas de Centro Lima pusieran unas máquinas de vapor y ofrecieran a sol la tacita (espero que no en tasa descartable, mejor gastar algo de agua lavándolas que generar gasto de tecnopor); ojalá y le compraran café a los productores artesanales –como del que tuve la suerte de llegar a su casa en Tarapoto- para que la gente conozca un gusto muy diferente de esta bebida. Pero esta idea mía podría generarle pérdidas a las empresas que venden el café de consumo masivo… que verían afectados sus intereses de mero consumo y de alienación cultural…

La plaza de La Merced, zona cafetalera en el departamento de Junín. Yo en la imagen.
La plaza de El Carmen, zona cafetalera en el departamento de Junín. Yo en la imagen.

¿Pero entonces para qué hacer un Día del Mal Café Peruano, si en todas las mañana se da este pseudo ritual en cada restoran o mercadito?

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Lima, la ochentera. Versión 2.0

La verdad nunca escribí mi artículo de “Lima, la ochentera” pensando siquiera la gran popularidad que tendría en cuanto al indicador de número de lectores. Es mi gran entrada; la que más es leída y menos refutada: ningún reproche he recibido por parte de la gran cantidad de reprochadores anónimos que por cobardía existen. Además, debo reconocer que el aporte de mi amigo Santillán fue bastante enriquecedor a las ideas más bien escuetas que había expresado en él.

Sin embargo, hubo otras inquietudes que no pude empaquetar en aquella entrega, relacionadas con otros géneros musicales que si más bien eran de los años setenta bien debieron sentirse también en la década siguiente… pero acá no he podido encontrar su huella.

De manera breve bosquejaré estos aportes como segunda parte (la verdad no sé si ésta será tan popular como la primera).

El sonido “bayou”

Los Creedence (Crídens) así conocidos en México, fueron una banda cuya carrera se dio entre los años 1968 a 1973… y cuya popularidad parece no decayó nunca… y menos en México.

Definirlos es algo curioso, salen en los años bien hippies, bien Vietnam, los años Beatles y Stones, los años de Hendrix, de The Doors, Joplin… o sea, surgen en un momento musical totalmente antagónico a la mermelada musical ochentera que se consume en Lima (quizá por eso sean completamente desconocidos).

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Imagen tomada de: www.myspace.com/mannequinmen

Lo interesante del grupo es que no buscan parecerse a esta promisoria generación de la droga y desencanto, siguen otro camino; ni hacen apologías a neblinas moradas del alucín, ni se manifiestan sin satisfacción ni siquiera piden poquita ayuda a sus amigos. Ellos se basan en el rock country y blues negro de la zona sur de los Estados Unidos. El resultado es: muy potente, crudo y con una sobrecarga de nostalgia y tristeza. Escuchar a los Creedence es como escuchar a un grupo de rancheros salvajes y ebrios, pero que ni por accidente desentonaban además de ser virtuosos en sus guitarras (y demás instrumentos).

Yo era un chibolo de trece años cuando en el cine de mi pueblo exhibieron “Amargo Cargamento” (Who’ll stop the rain?, Reisz, 1978, USA) cuyo eslogan decía “Nick Nolte, estrella instantánea”. Bueno, la historia de esta película era super super depresiva, cruel, potente y amarga… toda enmarcada bajo las canciones ad hoc de los Creedence. Y hubo unas iluminaciones en mi vida desde ese momento:

Nick Nolte era un super actorazo e iba dar de qué hablar como actor. Los Creedence eran muy deprimentes pero poderosos, y serían legendarios sin lugar a dudas. Yo debí haber escogido alguna película tonta como de Walt Disney…y quedarme en el conformismo natural del tercermundo. Pero los Creedence no se conocen en Perú, a pesar que John Fogerty el “main guitar” sí tiene un par de hits reconocidos.

Otras razones del “encanto de lo ochentero”

Bueno, no solamente los Creedence, pero en ellos puede haber características muy antagónicas a lo que la sociedad limeña escuchante de música desea.

Son de una época donde el “look” no valía nada… o verse sucios o descuidados eran los valores imperantes de una época de protesta social contra un régimen bélico (cosa que ya no ocurre con el conflicto Irak; ahora lo fashion, la imagen vale mucho más y la Spears me parece no tiene una canción anti Bush pro Medio Oriente).

Y precisamente, las fachas o pintas “glam”, en mi parecer, son parte del encanto que los limeños le veneran a sus grandes artistas musicales tan cuestionables. Verse bien es señal de ser bien. Sin embargo me extraña que nunca se hayan fijado en las prendas de los Rolling Stones de los noventa por dar un ejemplo, ni Versace ni Boss pudieron haber diseñado vestuario más cool…

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Imagen tomada de: http://www.todo-music.com/fotos/billyidol5.jpg

Para consumo limeño: el gran Billy con toda esa elegancia que le queda precisamente a alguien de su fisonomía y clase inglesa, a nadie más. Todo un icono ochentero que no puedo cuestionar, pero el Sr. Idol tiene varios discos y muchas canciones, no solamente White Wedding, Rebell Yell o su balada sorpresiva Sweet Sixteen (recomiendo su alucinante disco Whiplash Smile, 1986)

Otro aspecto muy importante también es el asunto histórico. La música hipercompleja, como el rock progresivo, donde para entender una canción mínimo pasan 10 minutos y para entender un album de 45 minutos pasan varios años y algunas fumadas de marihuana (al menos en mi humilde caso) no encuentra las condiciones sociales en una época de extrema vigilancia y desconfianza. La música de esos años es antibélica, muy anarquista justo cuando acá el belicismo estaba arraigándose bajo el supuesto de combatir el terrorismo; y la desconfianza de todos hacia todos también. En otras palabras, las necesidades de entretenimiento eran otras más superfluas, más inmediatas contextualizadas a la sincronía histórica.

¿Qué estación de radio transmitiría Stairway to heaven con sus 8 minutos de duración? Y lo peor, ¿quién podría comprar los discos si en un comienzo eran importados y valían 3 veces más que los nacionales (al menos en la tierra de los tacos)?

Además, “agarrar el avión” de ese tipo de música requiere estados mentales complicados, de mucha socialización quizá, de trance… y difícil de tener cuando el contexto político – social- económico no te da condiciones básicas.

Pero así es; me llama mucho la atención que en Perú el blues no tenga una cantidad de adeptos que se hagan sentir. Recuerdo que compré el impactante disco de “Qukman miskiy” de los huancavelicos de Uchpa, reuní a mis amigos y quise sorprenderlos… y el sorprendido fui yo:

Caras de asquerosa sorpresa tomaron el lugar de las ya tan conocidas caras sonrientes suyas… para colmo hasta que me preguntaron que en qué idioma cantaban si todos ellos tienen origen andino… bueno, eso me pasa por no haberles puesto en los meses anteriores de nuestra cuestionada amistad una seleccionada muestra de Peter Green y su banda Fleetwood Mac, Eric Clapton y Derek and the Dominoes, Humble Pie (que de allí salió Peter Frampton y al menos una o dos canciones son de los limeños ochenteros)… bueno, si hasta Miguel Mateos tiene por allí un par de blues, ¿cómo es posible que no se conozca el género?

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Bluesero negro, este músico tiene su leyenda que puede ser vista en la película de Crossroads, con el actor Ralph Macchio que se enfrenta al Diablo mismo encarnado por su santidad ¡Steve Vai! (espero que algún limeño conozca a este hipervirtuoso de la guitarra). Imagen tomada de: http://www.poster.net/johnson-steven/johnson-steven-strumin-blues-9960809.jpg

Si un día al pasar por la casa de mi vecino Carlos, que es mayor que yo en edad, en lugar de escuchar a los Hombres-G o Christopher Cross me resulta que son los Creedence, los Yardbirds o Uchpa; entonces me preocuparé y pensaré:

¿Qué diablos le pasa a este cholo?


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La primavera y el verano en el Perú

Justo a finales de noviembre comienza a ser sensible el cambio de clima en Lima. Me refiero a un cambio más definido, no como el que había a comienzos de mes; de por cada día soleado se daban cinco nublados y fríos.

Desde hace una semana que cuando sucede un día con sol, éste quema con fuerza. A su vez, los días nublados ya no son tan fríos, ya comienzan los cambios en la de manera de vestir: las sandalias y las bermudas salen del cajón de lo guardado… y las enfermedades rino faríngeas brotan como epidemias.

Curioso, que en México- por mencionar mi otra realidad- estas enfermedades precisamente aparezcan justo cuando el aire se enfría por las mañanas y llega el invierno; o sea: ¡en la misma temporada que acá! Pero con un cambio de clima inverso. No me es de extrañar que los virus de la gripa y demás patologías se trasladan internacionalmente a lo largo y ancho del mundo sin tener que usar medios de transporte sino el mismo aire.

Otra peculiaridad desconocida para otras latitudes del continente consiste en que si en la costa peruana llega el preciado verano con su sol y sus altas y húmedas temperaturas, a la sierra y selva en cambio llega la temporada de aguas –que es lo que define el invierno en el Perú como también en Centro América (cuyo invierno dura hasta ocho meses, aunque la temporada peruana no es tan larga)-. En esta época, cuando llueve, la temperatura baja, inclusive en la misma selva se debe abrigar uno; en la sierra con mayor razón.

En alguna ocasión le comenté a un amigo que iría a la universidad en bermudas y sandalias y éste me reprochó; “veo que has aprendido a perder la compostura”. Le dije que con una humedad de casi 95% y temperaturas arriba de 35° C el pantalón se pegaba a la piel y no podía ni sentarme en el micro, además del riesgo de contraer micosis en los pies por traer las medias (calcetines en México) siempre húmedas. No era cuestión de composturas, sino de experiencias de vivir en otras geografías.

Bueno, después de estar tirado en cama 36 horas por una amigdalitis como nunca antes experimentada, esta mañana estoy cuando menos en condiciones de ponerme a redactar algunas ideas de temas pendientes para mi blog. Ésta fue la primera.

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