2007-10
2007-10-08
Las extrañas denominaciones monetarias
En mi experiencia de viajero, me ha tocado percibir que por ejemplo en Cuba y Perú algunos habitantes llaman a sus monedas de una manera peculiar. Me refiero al “fula” cubano y a la “luca” peruana.
Su uso parece enfocarse a uno despectivo que se le da al dinero, ya por ser mal ganado o por representar una cantidad a considerar insignificante. Por dar un ejemplo exagerado en La Habana; los fulas son los que surgen en el mercado negro o del mercado sexual. Una jinetera, o jinetero (ya que ambos abundan) te pedirá fulas y no dólares. Un producto de contrabando igual (y en La Habana puedes hallar de todo, ¿quién dijo que no había? Pero todo cuesta fulas y muchos.
En Perú la luca es la moneda básica de la transacción (aunque su nombre formal sea un nuevo sol). Con una luca tomas una combi o micro, llamas 45 segundos a un celular, compras una tajada de torta, keke, un pedazo de queso, o un grueso y recontrajugoso choclo, medio kilo de azúcar o una tajada de “pay” de manzana. Claro que la luca tiene una subdivisión también muy práctica; la “china” (50 céntimos de nuevo sol) que sirve para comprar un delicioso vaso de emoliente caliente o de exquisita y activa maca; o llamar un par de minutos a un teléfono fijo, un viaje breve en combi o coaster.
(Hasta aquí ofreceré una traducción para mi gente en México)
Tajada de torta= rebanada de pastel, una torta es un pastel arreglado con betunes y todo, si no nomás se le llama queque o keke (como en Costa Rica).
El choclo es el maíz en general, pero aquí me refiero al elote hervido… el choclo peruano es realmente impresionante en tamaño y sabor, además que es bello por grande y blanquito; desde entonces, el maíz mexicano ya no tiene estética para mis ojos ni sabor para mi paladar.
El emoliente es una bebida compuesta por semillas como linaza y alfalfa así como tajadas de piña hervidas; un especie de té denso, aceitoso y realmente delicioso (las rimas salen por coincidencia, quizá la sonoridad de estas palabras ayuda a la digestión y, efectivamente, sirven para ello y más). La maca es una bebida hecha a partir de la harina de la nuez de macadamia, a la que se le atribuyen propiedades tales como aumento de la actividad cerebral.
Y aquí mismo agrego; decir luca (que por cierto en estas fechas de principios de octubre anda casi a 3 lucas por fula) es como decir en ciertos contextos mexicanos “varo”. Creo que en México con un varo ya no compras nada sino apenas una pequeña golosina…
Bueno, acostumbrarse a luquear es fácil por la estandarización de precios, la mayoría de las cosas simples e imprescindibles cuestan una luca (como en Panamá cuestan una cuora: a “quarter” of dollar).
Sin embargo, algunos peruanos utilizan la misma denominación para una cantidad superior. Es decir, un proyecto de trabajo o el costo de una consultoría puede ser también de “una luca”; o sea un mil dólares.
Un caso muy curioso que presencié fue que, desde España, otro peruano negociaba con un amigo un proyecto de una luca… y la verdad nadie estábamos seguros si se hablaban de un mil soles, un mil dólares o un mil euros.
Para terminar esta entrada sólo quiero agregar un detalle más curioso aún. En Perú, como en varios países, para estas fechas el dólar se deprecia día con día. Yo, como becario cobro mi sueldo mexicano que, por el hecho de ser una transacción internacional se vuelve divisa (dólares) y acá retiro soles o lucas. Desgraciadamente en México (y además en Argentina, solamente) el dólar se revaloriza, lo que me está generando una pérdida del 20% de mi poder adquisitivo… ¡¡¡Fulas o lucas estoy fregado perdiendo varos!!!
Su uso parece enfocarse a uno despectivo que se le da al dinero, ya por ser mal ganado o por representar una cantidad a considerar insignificante. Por dar un ejemplo exagerado en La Habana; los fulas son los que surgen en el mercado negro o del mercado sexual. Una jinetera, o jinetero (ya que ambos abundan) te pedirá fulas y no dólares. Un producto de contrabando igual (y en La Habana puedes hallar de todo, ¿quién dijo que no había? Pero todo cuesta fulas y muchos.
En Perú la luca es la moneda básica de la transacción (aunque su nombre formal sea un nuevo sol). Con una luca tomas una combi o micro, llamas 45 segundos a un celular, compras una tajada de torta, keke, un pedazo de queso, o un grueso y recontrajugoso choclo, medio kilo de azúcar o una tajada de “pay” de manzana. Claro que la luca tiene una subdivisión también muy práctica; la “china” (50 céntimos de nuevo sol) que sirve para comprar un delicioso vaso de emoliente caliente o de exquisita y activa maca; o llamar un par de minutos a un teléfono fijo, un viaje breve en combi o coaster.
(Hasta aquí ofreceré una traducción para mi gente en México)
Tajada de torta= rebanada de pastel, una torta es un pastel arreglado con betunes y todo, si no nomás se le llama queque o keke (como en Costa Rica).
El choclo es el maíz en general, pero aquí me refiero al elote hervido… el choclo peruano es realmente impresionante en tamaño y sabor, además que es bello por grande y blanquito; desde entonces, el maíz mexicano ya no tiene estética para mis ojos ni sabor para mi paladar.
El emoliente es una bebida compuesta por semillas como linaza y alfalfa así como tajadas de piña hervidas; un especie de té denso, aceitoso y realmente delicioso (las rimas salen por coincidencia, quizá la sonoridad de estas palabras ayuda a la digestión y, efectivamente, sirven para ello y más). La maca es una bebida hecha a partir de la harina de la nuez de macadamia, a la que se le atribuyen propiedades tales como aumento de la actividad cerebral.
Y aquí mismo agrego; decir luca (que por cierto en estas fechas de principios de octubre anda casi a 3 lucas por fula) es como decir en ciertos contextos mexicanos “varo”. Creo que en México con un varo ya no compras nada sino apenas una pequeña golosina…
Bueno, acostumbrarse a luquear es fácil por la estandarización de precios, la mayoría de las cosas simples e imprescindibles cuestan una luca (como en Panamá cuestan una cuora: a “quarter” of dollar).
Sin embargo, algunos peruanos utilizan la misma denominación para una cantidad superior. Es decir, un proyecto de trabajo o el costo de una consultoría puede ser también de “una luca”; o sea un mil dólares.
Un caso muy curioso que presencié fue que, desde España, otro peruano negociaba con un amigo un proyecto de una luca… y la verdad nadie estábamos seguros si se hablaban de un mil soles, un mil dólares o un mil euros.
Para terminar esta entrada sólo quiero agregar un detalle más curioso aún. En Perú, como en varios países, para estas fechas el dólar se deprecia día con día. Yo, como becario cobro mi sueldo mexicano que, por el hecho de ser una transacción internacional se vuelve divisa (dólares) y acá retiro soles o lucas. Desgraciadamente en México (y además en Argentina, solamente) el dólar se revaloriza, lo que me está generando una pérdida del 20% de mi poder adquisitivo… ¡¡¡Fulas o lucas estoy fregado perdiendo varos!!!






