Archivo de febrero 2010
Estimados amigos:
A continuación verán el editorial de ANALISIS TRIBUTARIO del mes de febrero de 2010 respecto a la responsabilidad del Estado en su actuación en la producción y administración de los tributos... Disfrutenla.
BAJAR ARCHIVOCOYUNTURA 022010[106clicks]
A continuación verán el editorial de ANALISIS TRIBUTARIO del mes de febrero de 2010 respecto a la responsabilidad del Estado en su actuación en la producción y administración de los tributos... Disfrutenla.
BAJAR ARCHIVOCOYUNTURA 022010[106clicks]
Estimados amigos:
Una interesante reflexión de Juan de Dios Olaechea, aparecida en el Diario El Comercio del 16 de febrero pasado denominada como "COMPETENCIA DESLEAL EN EL SECTOR TRANSPORTE".
-----
Por: Juan de Dios Empresario
Luego de ceder a las presiones y a las amenazas de desabastecer la ciudad de un grupo de empresarios de transporte de carga e interprovincial, el Gobierno envió un proyecto de ley al Congreso para devolverles el 30% de lo pagado por Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) por los combustibles que usan, excluyendo a los ferrocarriles y generando un trato discriminatorio entre dos actividades que compiten directamente. El Congreso incluyó al sector ferroviario, pero el Ejecutivo insiste en la exclusión.
La posición del Ejecutivo es solo un ejemplo de la discriminación que desde el Estado se ejerce contra el desarrollo ferroviario en el país. El tema del ISC es solo la punta de iceberg. Por ejemplo, si usted se transporta en ferrocarril paga IGV, mientras que si se transporta en buses, no paga. El Estado subsidia anualmente a la Carretera Central con US$25 millones, con lo que beneficia a buses y camiones, mientras que el ferrocarril, además de impuestos, paga un peaje equivalente al 36,9% del total de sus costos. A pesar de ello, el tren es más eficiente que sus competidores. Imaginémonos cómo la congestión y la inseguridad en la Carretera Central desaparecerían si se les exigiera a los camiones y ómnibus pagar los verdaderos costos que genera su actividad.
En este tema del ISC no están en juego montos o beneficios específicos, sino principios básicos. El ferrocarril está en contra de obtener ese beneficio. La devolución del ISC ha existido varios años y no ha demostrado ser la solución al problema de la informalidad, pues solo benefició a unos cuantos y ya existe el sistema de detracciones del IGV que funciona bien. Además, el chantaje no puede ser un arma empresarial para lograr medidas a favor. No es admisible poner en vilo a la ciudadanía y arrinconar al Gobierno paralizando un servicio público esencial. Ceder al chantaje es siempre una pésima señal.
El comportamiento del Ministerio de Economía en este caso ha sido lamentable. Si su papel es ser el guardián de las finanzas públicas, debió mantenerse firme en rechazar el beneficio, más aun a favor de empresarios que usaron el chantaje. El MEF discrimina al ferrocarril y da el mensaje que los grandes propietarios de ómnibus y camiones necesitan ayuda y que tienen el derecho porque hicieron una huelga.
Pero más lamentables fueron las cifras señaladas para justificar la discriminación. El costo fiscal, según la ministra Aráoz, de devolver el 30% del ISC a los ferrocarriles superaría los S/.100 millones, cuando en realidad no llega a los S/.6 millones en tres años. Y la razón es simple: en el Perú solo hay dos ferrocarriles operando: centro y sur. No hay forma de llegar a una devolución de S/.130 millones. Grueso error.
El ferrocarril no reclama ningún beneficio, sino el respeto de principios básicos de competencia leal en una economía de mercado. En economías donde no se discrimina al ferrocarril, este ha demostrado ser —de lejos— mucho más eficiente que otros medios de transporte. Y esto beneficia a los consumidores. Solo un trato equitativo podrá hacer que los numerosos proyectos ferroviarios que hoy florecen vean la luz. Por ello, el Gobierno y el Congreso deberían archivar ese beneficio que está viciado de raíz y prohibir un trato discriminatorio entre actividades económicas. Si las autoridades entienden ese principio básico, todos saldremos ganando.
Una interesante reflexión de Juan de Dios Olaechea, aparecida en el Diario El Comercio del 16 de febrero pasado denominada como "COMPETENCIA DESLEAL EN EL SECTOR TRANSPORTE".
-----
Por: Juan de Dios Empresario
Luego de ceder a las presiones y a las amenazas de desabastecer la ciudad de un grupo de empresarios de transporte de carga e interprovincial, el Gobierno envió un proyecto de ley al Congreso para devolverles el 30% de lo pagado por Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) por los combustibles que usan, excluyendo a los ferrocarriles y generando un trato discriminatorio entre dos actividades que compiten directamente. El Congreso incluyó al sector ferroviario, pero el Ejecutivo insiste en la exclusión.
La posición del Ejecutivo es solo un ejemplo de la discriminación que desde el Estado se ejerce contra el desarrollo ferroviario en el país. El tema del ISC es solo la punta de iceberg. Por ejemplo, si usted se transporta en ferrocarril paga IGV, mientras que si se transporta en buses, no paga. El Estado subsidia anualmente a la Carretera Central con US$25 millones, con lo que beneficia a buses y camiones, mientras que el ferrocarril, además de impuestos, paga un peaje equivalente al 36,9% del total de sus costos. A pesar de ello, el tren es más eficiente que sus competidores. Imaginémonos cómo la congestión y la inseguridad en la Carretera Central desaparecerían si se les exigiera a los camiones y ómnibus pagar los verdaderos costos que genera su actividad.
En este tema del ISC no están en juego montos o beneficios específicos, sino principios básicos. El ferrocarril está en contra de obtener ese beneficio. La devolución del ISC ha existido varios años y no ha demostrado ser la solución al problema de la informalidad, pues solo benefició a unos cuantos y ya existe el sistema de detracciones del IGV que funciona bien. Además, el chantaje no puede ser un arma empresarial para lograr medidas a favor. No es admisible poner en vilo a la ciudadanía y arrinconar al Gobierno paralizando un servicio público esencial. Ceder al chantaje es siempre una pésima señal.
El comportamiento del Ministerio de Economía en este caso ha sido lamentable. Si su papel es ser el guardián de las finanzas públicas, debió mantenerse firme en rechazar el beneficio, más aun a favor de empresarios que usaron el chantaje. El MEF discrimina al ferrocarril y da el mensaje que los grandes propietarios de ómnibus y camiones necesitan ayuda y que tienen el derecho porque hicieron una huelga.
Pero más lamentables fueron las cifras señaladas para justificar la discriminación. El costo fiscal, según la ministra Aráoz, de devolver el 30% del ISC a los ferrocarriles superaría los S/.100 millones, cuando en realidad no llega a los S/.6 millones en tres años. Y la razón es simple: en el Perú solo hay dos ferrocarriles operando: centro y sur. No hay forma de llegar a una devolución de S/.130 millones. Grueso error.
El ferrocarril no reclama ningún beneficio, sino el respeto de principios básicos de competencia leal en una economía de mercado. En economías donde no se discrimina al ferrocarril, este ha demostrado ser —de lejos— mucho más eficiente que otros medios de transporte. Y esto beneficia a los consumidores. Solo un trato equitativo podrá hacer que los numerosos proyectos ferroviarios que hoy florecen vean la luz. Por ello, el Gobierno y el Congreso deberían archivar ese beneficio que está viciado de raíz y prohibir un trato discriminatorio entre actividades económicas. Si las autoridades entienden ese principio básico, todos saldremos ganando.
Estimados Ciudadanos:
Ya partimos en este año 2010 y la situación de nuestro país es más que expectante. Sin duda este gobierno -y sus colaboradores- estan mostrando sus errores y horrores, y el crecimiento económico no es suficiente para asegurar la plenitud ciudadana para todos.
Jaime Bayli, muy criticado por algunos de ustedes, ha puesto en la agenda del Perú la discusión sobre el alcance de las libertades civiles y, por ende, de la exponenciación de las decisiones de los individuos en sociedades democráticas. Henríquez Ominami lo ha hecho también en Chile en las elecciones pasadas y fue el outsiders en esa oportunidad que casi quiebra el binomio Concertación-Alianza.
Siempre he creído en esa agenda y no me parece frívola por ningún lado. Pueden ser frívolos los emisarios, pero sin duda el mensaje no lo es. Al contrario complementa muy bien las luchas por las libertades económicas y sociales que hemos realizado a lo largo de estos años. Porque a nosotros TODA VIDA NOS IMPORTA y queremos que CADA QUIEN PUEDA TENER EL PROYECTO DE VIDA QUE DEBA TENER, promoviendo que los demás también lo tengan. No creemos en las prebendas ni tampoco en grupos privilegiados por su condición de vínculo con el poder. Creemos en que el Estado está al servicio de todos, y especialmente de los débiles para promover que dejen de serlo.
Creo yo que esa es la línea ideológica que los latinoamericanos reclamamos. Sin duda estamos despertando a una nueva realidad y la aurora ya presenta las batallas que hemos de dar. Es posible que varios no quieran despertar y se mantengan encandilados en los viejos lugares comunes de la política y de la ideología del siglo XX, ellos -como ocurre siempre- serán ganados por la historia.
Estoy seguro que el gran sueño de la patria con ciudadanos de a verdad se hace más vigente en el camino a nuestro bicentenario. Ciudadanos que tengan condiciones de vida mínima y que por ende puedan construir los proyectos de vida que quieran o deban tener.
A continuación, transcribo el texto de Henríquez Ominami publicado el día de hoy en el Diario Chileno LA TERCERA. Puede sernos útil
Luis Durán Rojo
--------------
Por Carlos Henríquez Ominami
Comienza una década, comienza un nuevo gobierno, comienza una nueva cohabitación Alianza-Concertación, comienzan nuevos parlamentarios, pocos nuevos una vez más, pero también este 2010 comienzan nuevas telenovelas, aparentemente una nueva dimensión, un nuevo ritmo, un nuevo Chile.
Para mí termina un proceso inédito, una campaña de ideas y de convicciones que batió todos los record, en aciertos, errores, en confianzas, en votos, en ratings, en audacia, en cantidad de equipos creados, en textos y documentos publicados. Así es como, según leo cada día en cada medio y en boca de opinó logos, funcionarios de gobierno, ahijados de ex presidentes, en los sueños de muchos editores y directores de medios, ahora sí que sí que termina mi carrera política. Efectivamente termina un exitoso proceso de construcción de confianzas con los chilenos, repleto de logros y frustraciones, atiborrado de éxitos comunicables e incomunicables pero comienza un trabajo acompañado de más de un millón de chilenos que piden un desarrollo de país inclusivo, sin exclusiones y sin censuras hacia la modernidad y la prosperidad.
Quisiera esta vez referirme a los éxitos incomunicados e incomunicables y a los sueños postergados para este período pero que seguiré invocando para orientar mi accionar político, contra los pesimistas y ultraconservadores del sistema político. Lo haré nuevamente acompañado por miles de jóvenes y no tan jóvenes, putas y no tan putas, para construir un nuevo partido, un frente amplio, un think tank. En definitiva, todo lo que permita devolver a la política su función esencial: construir puentes entre el individuo y su sociedad, así como separarla de lógicas patrimoniales, acercarla a los chilenos, rescatarla de las malas prácticas conocidas estos años y devolverle su rol de incubadora de futuro, de ambulancia del presente y de digestión del pasado.
Efectivamente, sigo creyendo que Chile cambió, que para mi generación y la de ustedes, los que más leen este tipo de textos, ya no es tan fácil poner en duda el rol del mercado en una sociedad, no reconocer el legado de la Concertación, pues no aceptarlo es no tener corazón así como pensar en imponer el mismo proyecto para los años que vienen es no tener cabeza. Una gran mayoría -la suficiente para avanzar hacia un Chile más moderno asumiendo los silencios de la democracia- cree en sociedades con mercado, no de mercado. Cree que los problemas colectivos se resuelven colectivamente, que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, que la esfera privada siempre es inmanente a la esfera pública y es, precisamente por todo lo anterior y en el combate por los derechos civiles plenos, que creo se funda el éxito de este slogan al que tanto hemos invocado: Chile cambió.
Nuestra sociedad por supuesto que no es la misma de las últimas 4 décadas, para bien y para mal. El debate acerca de si el Estado es o no la expresión alienante de la sociedad es una discusión que se expresa ahora desde un reconocimiento a la necesidad de economías mixtas. Estado-Mercado, un modelo de desarrollo sustentable en términos medio ambientales, un país diverso, repleto de heterosexuales que deben comprender que la agenda homosexual es la agenda también de los pobres, de los discriminados, de las víctimas de Dicom. Esa agenda es la misma, la agenda del Chile que cambió. Ese es un éxito incomunicado y ahogado por una agenda veraniega que todo lo suda, todo lo moja, todo lo ignora al servicio del descanso de algunos y bajo la mirada de otros tantos millones que no gozan de vacaciones.
Pero para que estos éxitos incomunicados no se vuelvan incomunicables en el tiempo, para que al gobierno conservador de Juan Miguel Sebastián Piñera le vaya bien, para que a la Concertación -opositora desde marzo 2010, la misma que ya está fragmentada, cada día más narcisa, y esclava de sus éxitos anteriores- le vaya bien también, se requiere un permanente debate de ideas, del testarudo inconformismo invasivo y comprender todos que la inteligencia ajena es siempre mejor que la de uno. Y para que nuestros éxitos hoy incomunicados ante la agenda de verano, mañana por la de marzo y sus uniformes escolares, de mayo y sus protestas, y de un invierno implacable para con los más pobres, se requiere de partidos fraternos, de referentes políticos que articulen estos éxitos, los sueños postergados, las esperanzas que nos mantienen de pie. Con sentido de urgencia construiremos, fortaleceremos y levantaremos ese nuevo partido al que hacía referencia antes, pero con lógicas distintas a las conocidas hasta ahora. La primera quizás, la que más importa, es la de la fraternidad. Si los que militan no se quieren, si las directivas se detestan, si entre dirigentes de un mismo partido no hay fraternidad ¿cómo entonces los chilenos van a querer los partidos? Por eso es que el desafío de todos es hablar de política, así es, de política pero con fraternidad, sin odios absurdos y sin renunciar por supuesto a las contradicciones que tanto nos permiten avanzar.
Lo anterior es lo que, entre otras cosas, no entendió en el 2009 la Concertación, pues en realidad se mantuvo en el poder no sólo por sus éxitos, sino por un presidencialismo colonial, borbónico, hecho para la reelección permanente, donde la alternancia no está considerada pues, seamos francos, en las monarquías la alternancia era como la comida china a base de palta, algo raro y de mal gusto. Amparados en un sistema político anticuado, heredado, petrificado por la inercia de estos años, que de algún modo impide la alternancia, penaliza la transformación política, blinda al Presidente o monarca de turno, es que los partidos entonces pueden, o más bien, podían permitirse omitir la necesaria fraternidad para levantar debates, enfrentar contradicciones, diferencias y derrotas.
Para que nuestros éxitos pasados y futuros sigan convocando a otros, necesitamos agendas de futuro, terminar con gobiernos traumados por el pasado, exiliar de nuestro vocabulario los conceptos de la transición, perfectos pretextos para no cambiar nada pero, por sobre todo, reunirnos en torno a ideas, debatirlas, deliberar, entre distintos, entre iguales y entre todos.
Para seguir avanzando necesitamos entonces de esas áridas reformas políticas que tanto defendimos el 2009, federalismo atenuado para devolverle a las regiones su código postal, semi presidencialismo para superar la monarquía que nos rige, fin del binominal para avanzar hacia un sistema electoral más proporcional, inscripción automática de jóvenes ante el registro electoral y de una superintendencia de partidos para fiscalizar a los mismos. De lo contrario, tendremos 20 años de gobierno de derecha, no sólo por sus posibles futuros méritos, sino porque desbancar una monarquía presidencial es como desbancar a un diputado que lleva 20 años reeligiéndose a base de clientelismo, pero con todo el poder del mundo ante una localidad apartada y necesitada. Un Presidente criollo designa ministros, subsecretarios, jefes de servicios, superintendentes, asesores y un cúmulo de inspectores coloniales en los territorios para aplastar cualquier síntoma de discología, me refiero a Intendentes, seremis y gobernadores.
Ante todo lo anterior y los aires de cambio que soplarán en marzo, es que debemos perseverar en reformas áridas, poco sexy, las políticas y simultánea y sucesivamente debatamos si es que Chile Cambió o más bien cambiamos nosotros, los chilenos. Parece lo mismo pero no lo es, los países cambian y muchas veces sus pueblos no.
Es falso para algunos sostener que Chile cambió producto del estrecho triunfo electoral de la derecha, según éstos estaríamos frente al triunfo silencioso, subsidiado por la clase política, de lo peor de Chile, la monarquía presidencial, la que nos hace creer que un Presidente puede mejorarlo todo, puede cambiarlo todo pero manteniendo la geometría del poder que conocemos hace 20 años.
Para mí y creo hablar en nombre de muchos, la urgencia del futuro es cambiar el sistema político y lamentablemente ninguna de las coaliciones, ninguna de las listas que compite por las directivas partidarias del 2010 tienen propuestas para enfrentar un resabio nuestro, casi único en el mundo: el sistema político. De eso se trata el cambio, que va hacia la política y no al revés.
Eso es hablar de presente y futuro, lo otro es legítimamente intentar gobernar con perfumes de cambios, pero como todo perfume éste consiste en eso, en camuflar la sustancia de cada cuerpo, individual o colectivo y al menos yo, ya no uso perfume.
Marco
Ya partimos en este año 2010 y la situación de nuestro país es más que expectante. Sin duda este gobierno -y sus colaboradores- estan mostrando sus errores y horrores, y el crecimiento económico no es suficiente para asegurar la plenitud ciudadana para todos.
Jaime Bayli, muy criticado por algunos de ustedes, ha puesto en la agenda del Perú la discusión sobre el alcance de las libertades civiles y, por ende, de la exponenciación de las decisiones de los individuos en sociedades democráticas. Henríquez Ominami lo ha hecho también en Chile en las elecciones pasadas y fue el outsiders en esa oportunidad que casi quiebra el binomio Concertación-Alianza.
Siempre he creído en esa agenda y no me parece frívola por ningún lado. Pueden ser frívolos los emisarios, pero sin duda el mensaje no lo es. Al contrario complementa muy bien las luchas por las libertades económicas y sociales que hemos realizado a lo largo de estos años. Porque a nosotros TODA VIDA NOS IMPORTA y queremos que CADA QUIEN PUEDA TENER EL PROYECTO DE VIDA QUE DEBA TENER, promoviendo que los demás también lo tengan. No creemos en las prebendas ni tampoco en grupos privilegiados por su condición de vínculo con el poder. Creemos en que el Estado está al servicio de todos, y especialmente de los débiles para promover que dejen de serlo.
Creo yo que esa es la línea ideológica que los latinoamericanos reclamamos. Sin duda estamos despertando a una nueva realidad y la aurora ya presenta las batallas que hemos de dar. Es posible que varios no quieran despertar y se mantengan encandilados en los viejos lugares comunes de la política y de la ideología del siglo XX, ellos -como ocurre siempre- serán ganados por la historia.
Estoy seguro que el gran sueño de la patria con ciudadanos de a verdad se hace más vigente en el camino a nuestro bicentenario. Ciudadanos que tengan condiciones de vida mínima y que por ende puedan construir los proyectos de vida que quieran o deban tener.
A continuación, transcribo el texto de Henríquez Ominami publicado el día de hoy en el Diario Chileno LA TERCERA. Puede sernos útil
Luis Durán Rojo
--------------
Por Carlos Henríquez Ominami
Comienza una década, comienza un nuevo gobierno, comienza una nueva cohabitación Alianza-Concertación, comienzan nuevos parlamentarios, pocos nuevos una vez más, pero también este 2010 comienzan nuevas telenovelas, aparentemente una nueva dimensión, un nuevo ritmo, un nuevo Chile.
Para mí termina un proceso inédito, una campaña de ideas y de convicciones que batió todos los record, en aciertos, errores, en confianzas, en votos, en ratings, en audacia, en cantidad de equipos creados, en textos y documentos publicados. Así es como, según leo cada día en cada medio y en boca de opinó logos, funcionarios de gobierno, ahijados de ex presidentes, en los sueños de muchos editores y directores de medios, ahora sí que sí que termina mi carrera política. Efectivamente termina un exitoso proceso de construcción de confianzas con los chilenos, repleto de logros y frustraciones, atiborrado de éxitos comunicables e incomunicables pero comienza un trabajo acompañado de más de un millón de chilenos que piden un desarrollo de país inclusivo, sin exclusiones y sin censuras hacia la modernidad y la prosperidad.
Quisiera esta vez referirme a los éxitos incomunicados e incomunicables y a los sueños postergados para este período pero que seguiré invocando para orientar mi accionar político, contra los pesimistas y ultraconservadores del sistema político. Lo haré nuevamente acompañado por miles de jóvenes y no tan jóvenes, putas y no tan putas, para construir un nuevo partido, un frente amplio, un think tank. En definitiva, todo lo que permita devolver a la política su función esencial: construir puentes entre el individuo y su sociedad, así como separarla de lógicas patrimoniales, acercarla a los chilenos, rescatarla de las malas prácticas conocidas estos años y devolverle su rol de incubadora de futuro, de ambulancia del presente y de digestión del pasado.
Efectivamente, sigo creyendo que Chile cambió, que para mi generación y la de ustedes, los que más leen este tipo de textos, ya no es tan fácil poner en duda el rol del mercado en una sociedad, no reconocer el legado de la Concertación, pues no aceptarlo es no tener corazón así como pensar en imponer el mismo proyecto para los años que vienen es no tener cabeza. Una gran mayoría -la suficiente para avanzar hacia un Chile más moderno asumiendo los silencios de la democracia- cree en sociedades con mercado, no de mercado. Cree que los problemas colectivos se resuelven colectivamente, que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, que la esfera privada siempre es inmanente a la esfera pública y es, precisamente por todo lo anterior y en el combate por los derechos civiles plenos, que creo se funda el éxito de este slogan al que tanto hemos invocado: Chile cambió.
Nuestra sociedad por supuesto que no es la misma de las últimas 4 décadas, para bien y para mal. El debate acerca de si el Estado es o no la expresión alienante de la sociedad es una discusión que se expresa ahora desde un reconocimiento a la necesidad de economías mixtas. Estado-Mercado, un modelo de desarrollo sustentable en términos medio ambientales, un país diverso, repleto de heterosexuales que deben comprender que la agenda homosexual es la agenda también de los pobres, de los discriminados, de las víctimas de Dicom. Esa agenda es la misma, la agenda del Chile que cambió. Ese es un éxito incomunicado y ahogado por una agenda veraniega que todo lo suda, todo lo moja, todo lo ignora al servicio del descanso de algunos y bajo la mirada de otros tantos millones que no gozan de vacaciones.
Pero para que estos éxitos incomunicados no se vuelvan incomunicables en el tiempo, para que al gobierno conservador de Juan Miguel Sebastián Piñera le vaya bien, para que a la Concertación -opositora desde marzo 2010, la misma que ya está fragmentada, cada día más narcisa, y esclava de sus éxitos anteriores- le vaya bien también, se requiere un permanente debate de ideas, del testarudo inconformismo invasivo y comprender todos que la inteligencia ajena es siempre mejor que la de uno. Y para que nuestros éxitos hoy incomunicados ante la agenda de verano, mañana por la de marzo y sus uniformes escolares, de mayo y sus protestas, y de un invierno implacable para con los más pobres, se requiere de partidos fraternos, de referentes políticos que articulen estos éxitos, los sueños postergados, las esperanzas que nos mantienen de pie. Con sentido de urgencia construiremos, fortaleceremos y levantaremos ese nuevo partido al que hacía referencia antes, pero con lógicas distintas a las conocidas hasta ahora. La primera quizás, la que más importa, es la de la fraternidad. Si los que militan no se quieren, si las directivas se detestan, si entre dirigentes de un mismo partido no hay fraternidad ¿cómo entonces los chilenos van a querer los partidos? Por eso es que el desafío de todos es hablar de política, así es, de política pero con fraternidad, sin odios absurdos y sin renunciar por supuesto a las contradicciones que tanto nos permiten avanzar.
Lo anterior es lo que, entre otras cosas, no entendió en el 2009 la Concertación, pues en realidad se mantuvo en el poder no sólo por sus éxitos, sino por un presidencialismo colonial, borbónico, hecho para la reelección permanente, donde la alternancia no está considerada pues, seamos francos, en las monarquías la alternancia era como la comida china a base de palta, algo raro y de mal gusto. Amparados en un sistema político anticuado, heredado, petrificado por la inercia de estos años, que de algún modo impide la alternancia, penaliza la transformación política, blinda al Presidente o monarca de turno, es que los partidos entonces pueden, o más bien, podían permitirse omitir la necesaria fraternidad para levantar debates, enfrentar contradicciones, diferencias y derrotas.
Para que nuestros éxitos pasados y futuros sigan convocando a otros, necesitamos agendas de futuro, terminar con gobiernos traumados por el pasado, exiliar de nuestro vocabulario los conceptos de la transición, perfectos pretextos para no cambiar nada pero, por sobre todo, reunirnos en torno a ideas, debatirlas, deliberar, entre distintos, entre iguales y entre todos.
Para seguir avanzando necesitamos entonces de esas áridas reformas políticas que tanto defendimos el 2009, federalismo atenuado para devolverle a las regiones su código postal, semi presidencialismo para superar la monarquía que nos rige, fin del binominal para avanzar hacia un sistema electoral más proporcional, inscripción automática de jóvenes ante el registro electoral y de una superintendencia de partidos para fiscalizar a los mismos. De lo contrario, tendremos 20 años de gobierno de derecha, no sólo por sus posibles futuros méritos, sino porque desbancar una monarquía presidencial es como desbancar a un diputado que lleva 20 años reeligiéndose a base de clientelismo, pero con todo el poder del mundo ante una localidad apartada y necesitada. Un Presidente criollo designa ministros, subsecretarios, jefes de servicios, superintendentes, asesores y un cúmulo de inspectores coloniales en los territorios para aplastar cualquier síntoma de discología, me refiero a Intendentes, seremis y gobernadores.
Ante todo lo anterior y los aires de cambio que soplarán en marzo, es que debemos perseverar en reformas áridas, poco sexy, las políticas y simultánea y sucesivamente debatamos si es que Chile Cambió o más bien cambiamos nosotros, los chilenos. Parece lo mismo pero no lo es, los países cambian y muchas veces sus pueblos no.
Es falso para algunos sostener que Chile cambió producto del estrecho triunfo electoral de la derecha, según éstos estaríamos frente al triunfo silencioso, subsidiado por la clase política, de lo peor de Chile, la monarquía presidencial, la que nos hace creer que un Presidente puede mejorarlo todo, puede cambiarlo todo pero manteniendo la geometría del poder que conocemos hace 20 años.
Para mí y creo hablar en nombre de muchos, la urgencia del futuro es cambiar el sistema político y lamentablemente ninguna de las coaliciones, ninguna de las listas que compite por las directivas partidarias del 2010 tienen propuestas para enfrentar un resabio nuestro, casi único en el mundo: el sistema político. De eso se trata el cambio, que va hacia la política y no al revés.
Eso es hablar de presente y futuro, lo otro es legítimamente intentar gobernar con perfumes de cambios, pero como todo perfume éste consiste en eso, en camuflar la sustancia de cada cuerpo, individual o colectivo y al menos yo, ya no uso perfume.
Marco
Estimados amigos:
Va una entrevista a la fiscal Luz Ibáñez, que acusó al terrorista Abimael Guzmán, aparecida en el Diario Oficial EL PERUANO del 7 de febrero de 2010. Muy interesante y refrescante.
-----
Por: Milagros Leiva
Domingo 7 de Febrero del 2010
El ministro del Interior acaba de decir que Artemio está cercado y que su captura es inminente, el cabecilla de Sendero Luminoso acaba de pedir una tregua al Gobierno, Alfredo Crespo (abogado de Abimael Guzmán) ya dijo que quieren participar en las elecciones bajo la fachada de un movimiento reivindicativo de los derechos. La fiscal Luz Ibáñez, que acusó al terrorista Abimael Guzmán, pone las cosas en su sitio.
Usted fue la fiscal que acusó al líder senderista y su cúpula, y que logró la sentencia de cadena perpetua. ¿Es posible que en el futuro este juicio se revise?
En un Estado democrático de derecho hay seguridad jurídica y por eso las sentencias se respetan. Abimael Guzmán y la cúpula de Sendero Luminoso fueron sentenciados en un proceso absolutamente limpio que respetó hasta los límites indecibles el debido proceso. Guzmán fue condenado no por sus ideas ni por su ideología, sino por sus delitos penales, por sus acciones terroristas cometidas entre 1980 y setiembre de 1992.
La fiscalía seleccionó 77 casos emblemáticos…
De asesinatos, homicidios, de gravísima destrucción de la propiedad pública y privada y obviamente el genocidio de Lucanamarca. Fueron 69 víctimas que Abimael Guzmán, de propia voz, mandó asesinar, aniquilar y arrasar. Esos fueron sus términos. Después de reunirlos en la plaza, de maniatarlos y tirarlos al suelo los degollaron con machetes y cuchillos con la pretensión de prenderles fuego.
¿Lucanamarca ha sido uno de los peores crímenes que usted ha tenido que ver como fiscal?
Es uno de los casos más atroces que he visto en toda mi vida, no solo en mi práctica profesional. La fiscalía no enfocó el caso de Lucanamarca como un asesinato masivo sino como un auténtico genocidio; se trató de un ataque a la población civil por quienes ejercían un poder de facto. En Lucanamarca, Sendero Luminoso ejercía ese poder.
¿Qué la afectó más?
Que hubiera niños, bebes degollados. Es un caso muy trágico para el Perú. Muy doloroso. En el proceso se le recordó todo eso…
¿Y qué dijo Abimael Guzmán?
Su silencio lo dijo todo. Una vez lo visité en la Base Naval para persuadirlo, para decirle que hablara y diera sus razones, su visión sobre los hechos de estas dos décadas desastrosas. Fue invitado a dar su palabra, pero no habló. ¿Y sabe por qué? Porque no tenía ninguna justificación. Porque no hay nada en el mundo que justifique la matanza en pro de imponer un pensamiento.
¿De qué hablaron cuando se encontraron en su celda?
Me dijo que lo conversaría con su abogado y pidió una condición de índole personal.
Imagino que ver a Elena Iparraguirre.
Un poco más que eso…
Dormir con ella
Yo no lo he dicho.
Ahora Sendero Luminoso quiere participar en las elecciones.
Puede formar su partido porque las ideologías no son perseguidas en el Perú; pero los peruanos deben saber quiénes tienen las manos manchadas de sangre. Sendero no puede mentirle al Perú. No puede aspirar al borrón y cuenta nueva. La sangre pesa, la sangre duele y los peruanos no podemos olvidar los crímenes.
¿Tuvo miedo de que Sendero mandara matarla?
Era obvio que no iba a ser un proceso fácil. El miedo es una condición muy humana, pero hay causas que merecen realizarse a pesar del miedo. Esta era una causa digna, era la causa del Perú. Felizmente conté con el apoyo de la policía y de Inteligencia. El Estado me dio todas las garantías de seguridad y seguiré con protección durante mucho tiempo. Hoy pienso que la mejor protección que puedo tener es que el Perú recuerde las cosas. No hablamos de perdón, hablamos de hechos que no se pueden olvidar. Y es bueno tenerlo presente para que jamás se repita esta historia.
No iban a matarla con metralleta porque iba a ser burdo, pero sí podían simular accidentes
Intentaron cosas que han quedado registradas en los documentos policiales, pero es parte de los riesgos de la profesión. Los fiscales estamos expuestos según los casos que manejamos. Durante mucho tiempo Sendero trabajó amedrentando a los magistrados que veían estos casos para sacarlos del proceso a través del terrorismo blanco, pero afortunadamente en el Perú hay gente muy valiosa dentro del Poder Judicial que cree que las amenazas son solo eso: amenazas. Igual, no hay que bajar la guardia, pero le confieso algo: siento que el Perú entero me cuida, la policía también.
Debió investigar mucho a Sendero para la acusación fiscal. ¿Qué prácticas no conocidas descubrió?
Están registrados los hechos, pero no son muy conocidos. Lo primero es que Sendero, desde sus inicios, fijó un precio para la coca, para su comercialización y eso lo confirmó Feliciano. La política era fijada desde Lima. Lo segundo es que los grandes líderes se rodeaban de jovencitas, adolescentes, que formaban la guardia personal y que no eran otra cosa que esclavas sexuales.
De ese delito no se habla…
Es un tema poco investigado y difundido y creo que es el momento de investigar los crímenes sexuales contra las mujeres altoandinas y selváticas. Eran niñas esclavizadas, violadas. El ser humano se revela por sus actos, y los senderistas —con tantos crímenes— demostraron quiénes eran.
El abogado Crespo insiste en que Abimael no es un terrorista, en que es un preso político
Solo puedo decir lo mismo que sostuve en el proceso: en el Perú no hay presos políticos por la sencilla razón de que un crimen, homicidio, secuestro, ataque a mansalva y destrucción no constituyen delitos políticos. Abimael Guzmán fue juzgado por hechos concretos: homicidios y asesinatos, ataques y carros-bomba. Que quede claro que no fue juzgado por su pensamiento. En el Perú no se persigue a nadie por sus ideas, lo que se persigue es el delito.
¿Guzmán es el asesino más cruel que le ha tocado acusar?
Yo dejo los calificativos a la prensa. Lo único que puedo decir es que no solo es un hombre sanguinario, sino también una de las personas más frías y calculadoras que me ha tocado acusar. Hubo pasajes conmovedores durante el proceso, pero él jamás se inmutó. Ni con la enumeración de muertes ni nada. En uno de sus congresos preguntó (evaluando la muerte de un alcalde): “¿Es malo matar autoridades? No, lo malo es no haber matado más”. Yo nunca había enfrentado a un delincuente con tanta frialdad en mis 27 años de carrera.
¿Y ahora cree en el pedido de tregua que ha hecho Artemio?
Sendero Luminoso no quiere la paz, de lo contrario no haría la guerra. ¿De qué está hablando?
Usted introdujo en el megaproceso la teoría del autor mediato.
En teoría, Abimael Guzmán no había dado una orden directa o disparado un arma, salvo en el caso de Lucanamarca. Pero se logró la cadena perpetua gracias a que se empleó la teoría del dominio de la voluntad a través de una organización. La fiscalía demostró que Guzmán sí tuvo una organización criminal con gente sumisa y dispuesta a ejecutar su programa criminal.
Es la misma teoría utilizada en el juicio a Fujimori.
Ciertamente. En los casos de Barrios Altos y La Cantuta se ha demostrado que Alberto Fujimori estuvo en la cúspide de una organización criminal. Fue un debido proceso y, además, público.
¿Qué le parecieron los acuerdos de Guzmán con Montesinos?
No puedo dar una opinión política, pero sí puedo decir que después de todo lo que hemos conocido de ese gobierno de corrupción esos acuerdos fueron un acto más, una raya más al tigre. No hubo otra voluntad. Una de las cosas que salió de ese acuerdo fue que Guzmán viviera con su mujer en la Base Naval; así se convirtió en el único preso del Perú y del mundo en tener ese beneficio. ¿A cuenta de qué? No lo sabemos. El gobierno de Fujimori no puso al Perú por encima sino por debajo y eso apena. Afortunadamente son hechos que ya pasaron.
LOS OBSTÁCULOS QUE TUVO QUE SUPERAR
Con la fuerza espiritual de una guerrera moche
¿De dónde saca tanta fuerza para seguir buscando justicia?
Vengo de una familia que me formó en la escuela de la lucha y de la constancia. Sé que ningún asunto es fácil, de hecho nada en mi vida ha sido fácil, ni siquiera para tener lo que todos tienen cuando nacen. A mí me atacó la polio cuando tenía un año y medio y me dejó inútil. No caminé hasta los 5 años. Yo sé lo que es caerse cien veces y levantarse doscientas para poder caminar.
No sabía eso
Hasta los 18 años estuve en tratamiento y seguiré en eso toda mi vida. Todo logro me ha costado mucho, pero agradezco a Dios esa incomodidad porque entendí que nada bueno es fácil. Si me caigo cien veces, me levanto sin dolor. Fui criada como una guerrera moche y seguiré luchando.
Puedo imaginar su satisfacción cuando se dictó la sentencia contra Abimael Guzmán
Sentí que el Perú había ganado, sentí que los peruanos podíamos respirar porque en nuestro país hay justicia. Sentí que las voces de todos los familiares, de todas las viudas y huérfanos por fin sentían alivio. Fue un logro de la fiscalía peruana, un proceso que duró año y dos meses y lo único que le puedo decir es que dormí y duermo con mi conciencia tranquila porque cumplí mi misión.
Usted es la fiscal superior especial para casos de terrorismo. Los procesos de Cabitos y El Frontón están pendientes. ¿Qué pasará con este último? El presidente García está relacionado, pues la matanza ocurrió en su primer gobierno…
Sobre El Frontón no le puedo decir nada porque es un caso que está en proceso. Yo estoy opinando sobre Abimael porque ya está sentenciado, pero sobre los demás no puedo hablar. El caso Cabitos está esperando la fecha de juicio oral; la acusación ya se hizo el año pasado y esperamos que el juicio sea pronto, por el bien del Perú. Es un tema delicado porque hay acusaciones gravísimas contra militares, pero estos juicios sirven para aclarar verdades.
Los fujimoristas dirán: si Fujimori fue procesado por La Cantuta y Barrios Altos, Alan García también debe ser procesado.
Le pido que me dispense, no puedo decir ni adelantar nada sobre ese proceso.
¿Tampoco dirá nada sobre el vicepresidente Giampietri?
Yo violaría mi secreto profesional. Tampoco puedo decir nada. Los casos son guardados en reserva hasta que llega el momento del juicio. Tampoco puedo dar fechas porque estas son otorgadas por el Poder Judicial.
El ministro Rafael Rey y otros militares acusan a la fiscalía y a muchos otros peruanos de estar en contra de las FF.AA.
Los fiscales no perseguimos a militares, al igual que en el otro caso, lo único que perseguimos son delitos, y si este fue cometido por un militar o un civil tiene que ser castigado.
Va una entrevista a la fiscal Luz Ibáñez, que acusó al terrorista Abimael Guzmán, aparecida en el Diario Oficial EL PERUANO del 7 de febrero de 2010. Muy interesante y refrescante.
-----
Por: Milagros Leiva
Domingo 7 de Febrero del 2010
El ministro del Interior acaba de decir que Artemio está cercado y que su captura es inminente, el cabecilla de Sendero Luminoso acaba de pedir una tregua al Gobierno, Alfredo Crespo (abogado de Abimael Guzmán) ya dijo que quieren participar en las elecciones bajo la fachada de un movimiento reivindicativo de los derechos. La fiscal Luz Ibáñez, que acusó al terrorista Abimael Guzmán, pone las cosas en su sitio.
Usted fue la fiscal que acusó al líder senderista y su cúpula, y que logró la sentencia de cadena perpetua. ¿Es posible que en el futuro este juicio se revise?
En un Estado democrático de derecho hay seguridad jurídica y por eso las sentencias se respetan. Abimael Guzmán y la cúpula de Sendero Luminoso fueron sentenciados en un proceso absolutamente limpio que respetó hasta los límites indecibles el debido proceso. Guzmán fue condenado no por sus ideas ni por su ideología, sino por sus delitos penales, por sus acciones terroristas cometidas entre 1980 y setiembre de 1992.
La fiscalía seleccionó 77 casos emblemáticos…
De asesinatos, homicidios, de gravísima destrucción de la propiedad pública y privada y obviamente el genocidio de Lucanamarca. Fueron 69 víctimas que Abimael Guzmán, de propia voz, mandó asesinar, aniquilar y arrasar. Esos fueron sus términos. Después de reunirlos en la plaza, de maniatarlos y tirarlos al suelo los degollaron con machetes y cuchillos con la pretensión de prenderles fuego.
¿Lucanamarca ha sido uno de los peores crímenes que usted ha tenido que ver como fiscal?
Es uno de los casos más atroces que he visto en toda mi vida, no solo en mi práctica profesional. La fiscalía no enfocó el caso de Lucanamarca como un asesinato masivo sino como un auténtico genocidio; se trató de un ataque a la población civil por quienes ejercían un poder de facto. En Lucanamarca, Sendero Luminoso ejercía ese poder.
¿Qué la afectó más?
Que hubiera niños, bebes degollados. Es un caso muy trágico para el Perú. Muy doloroso. En el proceso se le recordó todo eso…
¿Y qué dijo Abimael Guzmán?
Su silencio lo dijo todo. Una vez lo visité en la Base Naval para persuadirlo, para decirle que hablara y diera sus razones, su visión sobre los hechos de estas dos décadas desastrosas. Fue invitado a dar su palabra, pero no habló. ¿Y sabe por qué? Porque no tenía ninguna justificación. Porque no hay nada en el mundo que justifique la matanza en pro de imponer un pensamiento.
¿De qué hablaron cuando se encontraron en su celda?
Me dijo que lo conversaría con su abogado y pidió una condición de índole personal.
Imagino que ver a Elena Iparraguirre.
Un poco más que eso…
Dormir con ella
Yo no lo he dicho.
Ahora Sendero Luminoso quiere participar en las elecciones.
Puede formar su partido porque las ideologías no son perseguidas en el Perú; pero los peruanos deben saber quiénes tienen las manos manchadas de sangre. Sendero no puede mentirle al Perú. No puede aspirar al borrón y cuenta nueva. La sangre pesa, la sangre duele y los peruanos no podemos olvidar los crímenes.
¿Tuvo miedo de que Sendero mandara matarla?
Era obvio que no iba a ser un proceso fácil. El miedo es una condición muy humana, pero hay causas que merecen realizarse a pesar del miedo. Esta era una causa digna, era la causa del Perú. Felizmente conté con el apoyo de la policía y de Inteligencia. El Estado me dio todas las garantías de seguridad y seguiré con protección durante mucho tiempo. Hoy pienso que la mejor protección que puedo tener es que el Perú recuerde las cosas. No hablamos de perdón, hablamos de hechos que no se pueden olvidar. Y es bueno tenerlo presente para que jamás se repita esta historia.
No iban a matarla con metralleta porque iba a ser burdo, pero sí podían simular accidentes
Intentaron cosas que han quedado registradas en los documentos policiales, pero es parte de los riesgos de la profesión. Los fiscales estamos expuestos según los casos que manejamos. Durante mucho tiempo Sendero trabajó amedrentando a los magistrados que veían estos casos para sacarlos del proceso a través del terrorismo blanco, pero afortunadamente en el Perú hay gente muy valiosa dentro del Poder Judicial que cree que las amenazas son solo eso: amenazas. Igual, no hay que bajar la guardia, pero le confieso algo: siento que el Perú entero me cuida, la policía también.
Debió investigar mucho a Sendero para la acusación fiscal. ¿Qué prácticas no conocidas descubrió?
Están registrados los hechos, pero no son muy conocidos. Lo primero es que Sendero, desde sus inicios, fijó un precio para la coca, para su comercialización y eso lo confirmó Feliciano. La política era fijada desde Lima. Lo segundo es que los grandes líderes se rodeaban de jovencitas, adolescentes, que formaban la guardia personal y que no eran otra cosa que esclavas sexuales.
De ese delito no se habla…
Es un tema poco investigado y difundido y creo que es el momento de investigar los crímenes sexuales contra las mujeres altoandinas y selváticas. Eran niñas esclavizadas, violadas. El ser humano se revela por sus actos, y los senderistas —con tantos crímenes— demostraron quiénes eran.
El abogado Crespo insiste en que Abimael no es un terrorista, en que es un preso político
Solo puedo decir lo mismo que sostuve en el proceso: en el Perú no hay presos políticos por la sencilla razón de que un crimen, homicidio, secuestro, ataque a mansalva y destrucción no constituyen delitos políticos. Abimael Guzmán fue juzgado por hechos concretos: homicidios y asesinatos, ataques y carros-bomba. Que quede claro que no fue juzgado por su pensamiento. En el Perú no se persigue a nadie por sus ideas, lo que se persigue es el delito.
¿Guzmán es el asesino más cruel que le ha tocado acusar?
Yo dejo los calificativos a la prensa. Lo único que puedo decir es que no solo es un hombre sanguinario, sino también una de las personas más frías y calculadoras que me ha tocado acusar. Hubo pasajes conmovedores durante el proceso, pero él jamás se inmutó. Ni con la enumeración de muertes ni nada. En uno de sus congresos preguntó (evaluando la muerte de un alcalde): “¿Es malo matar autoridades? No, lo malo es no haber matado más”. Yo nunca había enfrentado a un delincuente con tanta frialdad en mis 27 años de carrera.
¿Y ahora cree en el pedido de tregua que ha hecho Artemio?
Sendero Luminoso no quiere la paz, de lo contrario no haría la guerra. ¿De qué está hablando?
Usted introdujo en el megaproceso la teoría del autor mediato.
En teoría, Abimael Guzmán no había dado una orden directa o disparado un arma, salvo en el caso de Lucanamarca. Pero se logró la cadena perpetua gracias a que se empleó la teoría del dominio de la voluntad a través de una organización. La fiscalía demostró que Guzmán sí tuvo una organización criminal con gente sumisa y dispuesta a ejecutar su programa criminal.
Es la misma teoría utilizada en el juicio a Fujimori.
Ciertamente. En los casos de Barrios Altos y La Cantuta se ha demostrado que Alberto Fujimori estuvo en la cúspide de una organización criminal. Fue un debido proceso y, además, público.
¿Qué le parecieron los acuerdos de Guzmán con Montesinos?
No puedo dar una opinión política, pero sí puedo decir que después de todo lo que hemos conocido de ese gobierno de corrupción esos acuerdos fueron un acto más, una raya más al tigre. No hubo otra voluntad. Una de las cosas que salió de ese acuerdo fue que Guzmán viviera con su mujer en la Base Naval; así se convirtió en el único preso del Perú y del mundo en tener ese beneficio. ¿A cuenta de qué? No lo sabemos. El gobierno de Fujimori no puso al Perú por encima sino por debajo y eso apena. Afortunadamente son hechos que ya pasaron.
LOS OBSTÁCULOS QUE TUVO QUE SUPERAR
Con la fuerza espiritual de una guerrera moche
¿De dónde saca tanta fuerza para seguir buscando justicia?
Vengo de una familia que me formó en la escuela de la lucha y de la constancia. Sé que ningún asunto es fácil, de hecho nada en mi vida ha sido fácil, ni siquiera para tener lo que todos tienen cuando nacen. A mí me atacó la polio cuando tenía un año y medio y me dejó inútil. No caminé hasta los 5 años. Yo sé lo que es caerse cien veces y levantarse doscientas para poder caminar.
No sabía eso
Hasta los 18 años estuve en tratamiento y seguiré en eso toda mi vida. Todo logro me ha costado mucho, pero agradezco a Dios esa incomodidad porque entendí que nada bueno es fácil. Si me caigo cien veces, me levanto sin dolor. Fui criada como una guerrera moche y seguiré luchando.
Puedo imaginar su satisfacción cuando se dictó la sentencia contra Abimael Guzmán
Sentí que el Perú había ganado, sentí que los peruanos podíamos respirar porque en nuestro país hay justicia. Sentí que las voces de todos los familiares, de todas las viudas y huérfanos por fin sentían alivio. Fue un logro de la fiscalía peruana, un proceso que duró año y dos meses y lo único que le puedo decir es que dormí y duermo con mi conciencia tranquila porque cumplí mi misión.
Usted es la fiscal superior especial para casos de terrorismo. Los procesos de Cabitos y El Frontón están pendientes. ¿Qué pasará con este último? El presidente García está relacionado, pues la matanza ocurrió en su primer gobierno…
Sobre El Frontón no le puedo decir nada porque es un caso que está en proceso. Yo estoy opinando sobre Abimael porque ya está sentenciado, pero sobre los demás no puedo hablar. El caso Cabitos está esperando la fecha de juicio oral; la acusación ya se hizo el año pasado y esperamos que el juicio sea pronto, por el bien del Perú. Es un tema delicado porque hay acusaciones gravísimas contra militares, pero estos juicios sirven para aclarar verdades.
Los fujimoristas dirán: si Fujimori fue procesado por La Cantuta y Barrios Altos, Alan García también debe ser procesado.
Le pido que me dispense, no puedo decir ni adelantar nada sobre ese proceso.
¿Tampoco dirá nada sobre el vicepresidente Giampietri?
Yo violaría mi secreto profesional. Tampoco puedo decir nada. Los casos son guardados en reserva hasta que llega el momento del juicio. Tampoco puedo dar fechas porque estas son otorgadas por el Poder Judicial.
El ministro Rafael Rey y otros militares acusan a la fiscalía y a muchos otros peruanos de estar en contra de las FF.AA.
Los fiscales no perseguimos a militares, al igual que en el otro caso, lo único que perseguimos son delitos, y si este fue cometido por un militar o un civil tiene que ser castigado.






