Archivo de diciembre 2009
31/12/09: LA CLASE ALTA PERUANA NO ES ILUSTRADA
Interesante entrevista de Renato Cisneros a Liuba Kogan sobre la Clase Alta limeña, a propósito de un nuevo libro publicado por ella.
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Por: Renato Cisneros
SOLO LA “CHINA” TUDELA se había atrevido a echarle un ojo desde adentro al mundo de los ricos: su funcionamiento, sus limitaciones, su gracia, su medianía. Ahora Liuba Kogan, socióloga, doctora en Antropología y comunicadora, proyecta una mirada complementaria desde afuera, con la publicación de un libro capital para quien se interese en comprender cómo actúa y razona el famoso y tantas veces vilipendiado sector A de la ciudad.
¿Por qué decidiste enfocar tu estudio en la clase alta limeña?
Quería hacer un estudio sobre hombres y mujeres, y revisando bibliografía vi que había un montón de estudios sobre clases populares y un poco sobre clase media, pero nada sobre sectores altos. Encontré entonces una oportunidad de cruzar el tema de género con el concepto de clase alta, que era un mundo desconocido, intocado.
Y un poco ridiculizado.
Claro. Eran esos “otros” que normalmente tenían que ser malos, los villanos que, además, no tenían sentimientos. Por ejemplo, la telenovela “Los ricos también lloran” marca un descubrimiento de la humanidad de la clase alta. Yo recuerdo que una vez en la universidad, en Sociales, llegó un médico psiquiatra para hablarnos de salud mental, pero él solo se refería a las clases populares. Yo levanté la mano para decir que en la clase alta también había problemas de salud mental, pero el salón me calló.
¿Crees que existe un antagonismo un poco forzado?
Creo que no se trata ni de mirar apasionadamente ni de denostar a ninguna clase. Los grupos sociales en general son complejos: en cada uno hay buenos, malos y egoístas. Es una tontería hablar de ricos malos y pobres buenos.
¿Qué caracterizó a la clase alta de los noventa, que fue un período de mutación?
La de los noventa fue una clase alta de transición entre lo que venía de antes (remanentes de la oligarquía, grandes apellidos europeos, etcétera) y lo que empezó con Fujimori: un entorno neoliberal que dio paso a nuevas fortunas y a otros grupos sociales que se van haciendo visibles. Ahí aparecen los tecnócratas. Diría que se consolida una clase alta cuya fortuna es de origen transnacional y neoliberal.
¿Al cambiar la clase alta cambió algo en la sociedad?
Bueno, cambió visualmente el espacio urbano, no solo porque aparecieron enclaves como las playas de Asia sino porque también nacieron espacios donde la gente podía juntarse, como bares y restaurantes. Después de la época del terrorismo, donde la gente se resguardó en sus casas, los noventa marcan una salida.
Mencionaste las playas de Asia. ¿Crees que su existencia prueba que la clase alta necesita buscar sus propios márgenes?
Los sectores altos, en cualquier parte del mundo, siempre tienden a buscar la distinción. Ser distintos es fundamental. Y eso tiene que ver con prácticas de consumo, con generar la idea de la exclusividad, de lo VIP, de no estar con la masa de gente.
¿Y no hay espacios de convivencia?
Ahora en Lima hay espacios que son interesantes, como el Circuito Mágico del Agua. Ahí encuentras diferentes clases sociales. Y es muy raro encontrar esos espacios en Lima.
¿Por qué a la clase alta se le hace tan difícil convivir sinceramente con el resto de grupos?
Creo que hay una dificultad para mirar al otro. Hay algo de temor. No son grupos que normalmente miran la calle. De alguna manera tener mucho dinero los vuelve vulnerables, porque les impide “tener calle”, interacción, cierta maña. Esto uno lo ve en los jóvenes de clase alta. Hay en ellos una sensación de peligro. No es que no quieran tener contacto con el otro: es que se sienten vulnerables.
Por otro lado, es una clase que está lejos de ser intelectual
Sí. No ha habido una clase alta, una élite, que genere una representación de nacionalidad desde arriba. A diferencia de otros países, la nuestra no es una clase alta especialmente ilustrada. Hay excepciones, pero su capacidad de entender el país, en su diversidad, es complicada.
En el libro hablas de lo que ocurre en los colegios. ¿Cómo ves la relación de la escuela con los sectores altos?
Antes los colegios (religiosos, solo de mujeres) tendían a dar una visión muy particular del Perú. En su discurso, el marido era el que generaba dinero, mientras la mujer hacía trabajo social por los pobres. Hoy creo que los colegios se están integrando, tienen discursos más modernos. Ya no proponen una visión de la mujer como ama de casa sacrificada.
Sin embargo, todavía persiste en cierto sector una mirada de la vida muy tradicional
Para mi gusto el discurso de la clase alta se ha modernizado. Por ejemplo, tienes el tema de la virginidad: actualmente para la clase alta la virginidad ya no es un valor como antes. El inicio sexual evidentemente preocupa, pero la virginidad ya no.
¿Dirías que hay un avance hacia ideas más progresistas?
Diría que en el plano de las ideas sí hay cambios pero no son radicales. Se sigue manteniendo un conservadurismo fuerte. Aún existe, por ejemplo, la idea de que la hija debe casarse con un “buen partido”. Igual ocurre con la variedad racial, que no se acepta del todo.
¿La clase alta es machista?
El machismo ya no es tan patriarcal pero está sublimado. El solo hecho de darle más permiso al hijo hombre que a la mujer sugiere una forma de control menos frontal pero machista.
¿Y cómo se maneja el control en las playas de Asia, donde todo aparece muy descontrolado?
Es que las juergas en las playas de Asia uno las ve como el bacanal total, pero existe autocontrol. Lo que yo veo ahí son rituales de iniciación de la vida adulta: de una niñez muy cuidada con las nanas a un espacio de adolescencia y juventud temprana, pero cuidado de alguna manera
¿De qué manera?
Porque están cerca. Hay buses que recogen a los chicos y los regresan de madrugada. No es que se vayan a una discoteca de Los Olivos. Hay mecanismos (celulares, amigos, guachimanes) para que todo esté manejado.
Hay buen control pero mala comunicación…
Hay más medios, pero los padres tienen menos tiempo, no están tan presentes. Por otro lado, los padres son tan exitosos en la clase alta que a los hijos les resulta difícil llegar a ellos. Piensa en el hijo de un magnate: no es tan fácil llegar a ese papá.
¿Y esa dificultad es una cosa privativa de las clases altas?
En general, por algunos estudios que he hecho, la comunicación entre padres e hijos es dificilísima en todas las clases. Eso me sorprende tremendamente. Se habla muy poco de la experiencia sensual, emocional, afectiva.
En el libro hablas de la cultura “fitness”. ¿Cómo es la relación de la clase alta con el cuerpo?
Las clases alta y media alta tienen una idea del cuerpo asociada a lo controlado, lo acotado, lo que no se mezcla, lo que no se contamina. La idea de la exclusividad está ahí. La clase alta no busca el cuerpo voluptuoso de la vedette ni el del fisicoculturista, porque esos son cuerpos desbordados, agresivos, que se salen de sí mismos.
Sin embargo, hay tipos de contaminación: el consumo de drogas sintéticas en los “raves”
Sí, pero eso ocurre entre pares. Igual que en los gimnasios, donde la gente suda pero se ve como semejante, a pesar de que la limpieza personal es importante para la clase alta. Por eso en ciertos gimnasios el aire acondicionado siempre está fuerte: para disimular la contaminación física.
¿La limpieza los obsesiona?
Cuando les preguntas a los niños que limpian carros cómo ven a los niños que están dentro de los autos, ellos te dicen “con el pelo limpio”. La limpieza está ligada a la belleza y en ese sentido la clase alta hace permanentes lecturas: “ese está cochino”, “ese apesta”.
¿Los llamados nuevos ricos son parte de la clase alta?
La clase alta es un mosaico en el que hay cierto espacio para los nuevos ricos, que hacen “consumo conspicuo”; es decir, consumen para mostrar lo que tienen. Una clase alta ilustrada disfruta la calidad pero no de modo churrigueresco. En muchos de los nuevos ricos hay, en cambio, una estética “narco”: cadenas, alfombras persas de colores, parlantes enormes. Es una estética huachafa que genera sus propios ricos.
Pero ellos no aparecen necesariamente en las páginas sociales, que es donde se narra la performance de la clase alta
Las fiestas son espacios para reconocerse entre iguales. Ahí la gente va para ver quién es quién y quién está con quién, pero también para entablar vínculos. Parte de lo conservador de la clase alta limeña tiene que ver con privilegiar el gueto, el enclave cultural. Van a las fiestas para ver que “somos los que somos”. Si llega alguien nuevo al círculo, inmediatamente se hacen preguntas respecto de su procedencia.
Esa preocupación no la notas en otros grupos
No. En otras clases la novedad es agradable. Lo conservador de la clase alta radica en su idea de grupo social cerrado. No se admite al otro, al diferente, al medio pobre, al feo, al que no tiene apellido.
¿Hay más racismo ahora?
Hay un tema racial conservador, pero también están cambiando los criterios de admisión al grupo. Piensa en Gastón Acurio, que es una persona racialmente mestiza pero que es aceptada. Diría que se ha ampliado el margen de lo aceptable dentro del grupo de la clase alta. No es solo cuestión de piel ni de rasgos, sino de dinero y de otros ingredientes.
Parecería que no hay tanta aspiración por ser de la clase alta como antes.
Es cierto. A diferencia de lo que pasaba en la época de los noventa, ahora la clase alta se ha vuelto más visible también en el sensacionalismo. La clase alta ya no está tan idealizada. Fíjate en la serie de televisión “Al fondo hay sitio”: ahí los ricos también experimentan la soledad, la infidelidad, el escándalo, la pena.
¿Cuál sería el nuevo ideal de los sectores populares entonces?
Creo que está naciendo algún tipo de orgullo de la gente por ser lo que es.
¿Cuándo se hacen negativas las brechas entre clases sociales?
El problema no es que haya clases asociadas a cierta cultura. El problema de clases aparece cuando se vive sin dignidad y sin respeto por el otro. Y lamentablemente no tenemos una clase ilustrada que esté buscando que la gente se respete.
¿Qué solución más o menos posible le encuentras a eso?
Tengo la esperanza de que los discursos de responsabilidad social empresarial de alguna manera empiecen a generar cierta conciencia ante la pobreza. Esos discursos felizmente ya no son filantropía ni religión. Ahí hay una puerta que se abre para otro tipo de vínculos: ahí la gente escucha al otro, identifica las necesidades de la comunidad y se da un trato digno.
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Por: Renato Cisneros
SOLO LA “CHINA” TUDELA se había atrevido a echarle un ojo desde adentro al mundo de los ricos: su funcionamiento, sus limitaciones, su gracia, su medianía. Ahora Liuba Kogan, socióloga, doctora en Antropología y comunicadora, proyecta una mirada complementaria desde afuera, con la publicación de un libro capital para quien se interese en comprender cómo actúa y razona el famoso y tantas veces vilipendiado sector A de la ciudad.
¿Por qué decidiste enfocar tu estudio en la clase alta limeña?
Quería hacer un estudio sobre hombres y mujeres, y revisando bibliografía vi que había un montón de estudios sobre clases populares y un poco sobre clase media, pero nada sobre sectores altos. Encontré entonces una oportunidad de cruzar el tema de género con el concepto de clase alta, que era un mundo desconocido, intocado.
Y un poco ridiculizado.
Claro. Eran esos “otros” que normalmente tenían que ser malos, los villanos que, además, no tenían sentimientos. Por ejemplo, la telenovela “Los ricos también lloran” marca un descubrimiento de la humanidad de la clase alta. Yo recuerdo que una vez en la universidad, en Sociales, llegó un médico psiquiatra para hablarnos de salud mental, pero él solo se refería a las clases populares. Yo levanté la mano para decir que en la clase alta también había problemas de salud mental, pero el salón me calló.
¿Crees que existe un antagonismo un poco forzado?
Creo que no se trata ni de mirar apasionadamente ni de denostar a ninguna clase. Los grupos sociales en general son complejos: en cada uno hay buenos, malos y egoístas. Es una tontería hablar de ricos malos y pobres buenos.
¿Qué caracterizó a la clase alta de los noventa, que fue un período de mutación?
La de los noventa fue una clase alta de transición entre lo que venía de antes (remanentes de la oligarquía, grandes apellidos europeos, etcétera) y lo que empezó con Fujimori: un entorno neoliberal que dio paso a nuevas fortunas y a otros grupos sociales que se van haciendo visibles. Ahí aparecen los tecnócratas. Diría que se consolida una clase alta cuya fortuna es de origen transnacional y neoliberal.
¿Al cambiar la clase alta cambió algo en la sociedad?
Bueno, cambió visualmente el espacio urbano, no solo porque aparecieron enclaves como las playas de Asia sino porque también nacieron espacios donde la gente podía juntarse, como bares y restaurantes. Después de la época del terrorismo, donde la gente se resguardó en sus casas, los noventa marcan una salida.
Mencionaste las playas de Asia. ¿Crees que su existencia prueba que la clase alta necesita buscar sus propios márgenes?
Los sectores altos, en cualquier parte del mundo, siempre tienden a buscar la distinción. Ser distintos es fundamental. Y eso tiene que ver con prácticas de consumo, con generar la idea de la exclusividad, de lo VIP, de no estar con la masa de gente.
¿Y no hay espacios de convivencia?
Ahora en Lima hay espacios que son interesantes, como el Circuito Mágico del Agua. Ahí encuentras diferentes clases sociales. Y es muy raro encontrar esos espacios en Lima.
¿Por qué a la clase alta se le hace tan difícil convivir sinceramente con el resto de grupos?
Creo que hay una dificultad para mirar al otro. Hay algo de temor. No son grupos que normalmente miran la calle. De alguna manera tener mucho dinero los vuelve vulnerables, porque les impide “tener calle”, interacción, cierta maña. Esto uno lo ve en los jóvenes de clase alta. Hay en ellos una sensación de peligro. No es que no quieran tener contacto con el otro: es que se sienten vulnerables.
Por otro lado, es una clase que está lejos de ser intelectual
Sí. No ha habido una clase alta, una élite, que genere una representación de nacionalidad desde arriba. A diferencia de otros países, la nuestra no es una clase alta especialmente ilustrada. Hay excepciones, pero su capacidad de entender el país, en su diversidad, es complicada.
En el libro hablas de lo que ocurre en los colegios. ¿Cómo ves la relación de la escuela con los sectores altos?
Antes los colegios (religiosos, solo de mujeres) tendían a dar una visión muy particular del Perú. En su discurso, el marido era el que generaba dinero, mientras la mujer hacía trabajo social por los pobres. Hoy creo que los colegios se están integrando, tienen discursos más modernos. Ya no proponen una visión de la mujer como ama de casa sacrificada.
Sin embargo, todavía persiste en cierto sector una mirada de la vida muy tradicional
Para mi gusto el discurso de la clase alta se ha modernizado. Por ejemplo, tienes el tema de la virginidad: actualmente para la clase alta la virginidad ya no es un valor como antes. El inicio sexual evidentemente preocupa, pero la virginidad ya no.
¿Dirías que hay un avance hacia ideas más progresistas?
Diría que en el plano de las ideas sí hay cambios pero no son radicales. Se sigue manteniendo un conservadurismo fuerte. Aún existe, por ejemplo, la idea de que la hija debe casarse con un “buen partido”. Igual ocurre con la variedad racial, que no se acepta del todo.
¿La clase alta es machista?
El machismo ya no es tan patriarcal pero está sublimado. El solo hecho de darle más permiso al hijo hombre que a la mujer sugiere una forma de control menos frontal pero machista.
¿Y cómo se maneja el control en las playas de Asia, donde todo aparece muy descontrolado?
Es que las juergas en las playas de Asia uno las ve como el bacanal total, pero existe autocontrol. Lo que yo veo ahí son rituales de iniciación de la vida adulta: de una niñez muy cuidada con las nanas a un espacio de adolescencia y juventud temprana, pero cuidado de alguna manera
¿De qué manera?
Porque están cerca. Hay buses que recogen a los chicos y los regresan de madrugada. No es que se vayan a una discoteca de Los Olivos. Hay mecanismos (celulares, amigos, guachimanes) para que todo esté manejado.
Hay buen control pero mala comunicación…
Hay más medios, pero los padres tienen menos tiempo, no están tan presentes. Por otro lado, los padres son tan exitosos en la clase alta que a los hijos les resulta difícil llegar a ellos. Piensa en el hijo de un magnate: no es tan fácil llegar a ese papá.
¿Y esa dificultad es una cosa privativa de las clases altas?
En general, por algunos estudios que he hecho, la comunicación entre padres e hijos es dificilísima en todas las clases. Eso me sorprende tremendamente. Se habla muy poco de la experiencia sensual, emocional, afectiva.
En el libro hablas de la cultura “fitness”. ¿Cómo es la relación de la clase alta con el cuerpo?
Las clases alta y media alta tienen una idea del cuerpo asociada a lo controlado, lo acotado, lo que no se mezcla, lo que no se contamina. La idea de la exclusividad está ahí. La clase alta no busca el cuerpo voluptuoso de la vedette ni el del fisicoculturista, porque esos son cuerpos desbordados, agresivos, que se salen de sí mismos.
Sin embargo, hay tipos de contaminación: el consumo de drogas sintéticas en los “raves”
Sí, pero eso ocurre entre pares. Igual que en los gimnasios, donde la gente suda pero se ve como semejante, a pesar de que la limpieza personal es importante para la clase alta. Por eso en ciertos gimnasios el aire acondicionado siempre está fuerte: para disimular la contaminación física.
¿La limpieza los obsesiona?
Cuando les preguntas a los niños que limpian carros cómo ven a los niños que están dentro de los autos, ellos te dicen “con el pelo limpio”. La limpieza está ligada a la belleza y en ese sentido la clase alta hace permanentes lecturas: “ese está cochino”, “ese apesta”.
¿Los llamados nuevos ricos son parte de la clase alta?
La clase alta es un mosaico en el que hay cierto espacio para los nuevos ricos, que hacen “consumo conspicuo”; es decir, consumen para mostrar lo que tienen. Una clase alta ilustrada disfruta la calidad pero no de modo churrigueresco. En muchos de los nuevos ricos hay, en cambio, una estética “narco”: cadenas, alfombras persas de colores, parlantes enormes. Es una estética huachafa que genera sus propios ricos.
Pero ellos no aparecen necesariamente en las páginas sociales, que es donde se narra la performance de la clase alta
Las fiestas son espacios para reconocerse entre iguales. Ahí la gente va para ver quién es quién y quién está con quién, pero también para entablar vínculos. Parte de lo conservador de la clase alta limeña tiene que ver con privilegiar el gueto, el enclave cultural. Van a las fiestas para ver que “somos los que somos”. Si llega alguien nuevo al círculo, inmediatamente se hacen preguntas respecto de su procedencia.
Esa preocupación no la notas en otros grupos
No. En otras clases la novedad es agradable. Lo conservador de la clase alta radica en su idea de grupo social cerrado. No se admite al otro, al diferente, al medio pobre, al feo, al que no tiene apellido.
¿Hay más racismo ahora?
Hay un tema racial conservador, pero también están cambiando los criterios de admisión al grupo. Piensa en Gastón Acurio, que es una persona racialmente mestiza pero que es aceptada. Diría que se ha ampliado el margen de lo aceptable dentro del grupo de la clase alta. No es solo cuestión de piel ni de rasgos, sino de dinero y de otros ingredientes.
Parecería que no hay tanta aspiración por ser de la clase alta como antes.
Es cierto. A diferencia de lo que pasaba en la época de los noventa, ahora la clase alta se ha vuelto más visible también en el sensacionalismo. La clase alta ya no está tan idealizada. Fíjate en la serie de televisión “Al fondo hay sitio”: ahí los ricos también experimentan la soledad, la infidelidad, el escándalo, la pena.
¿Cuál sería el nuevo ideal de los sectores populares entonces?
Creo que está naciendo algún tipo de orgullo de la gente por ser lo que es.
¿Cuándo se hacen negativas las brechas entre clases sociales?
El problema no es que haya clases asociadas a cierta cultura. El problema de clases aparece cuando se vive sin dignidad y sin respeto por el otro. Y lamentablemente no tenemos una clase ilustrada que esté buscando que la gente se respete.
¿Qué solución más o menos posible le encuentras a eso?
Tengo la esperanza de que los discursos de responsabilidad social empresarial de alguna manera empiecen a generar cierta conciencia ante la pobreza. Esos discursos felizmente ya no son filantropía ni religión. Ahí hay una puerta que se abre para otro tipo de vínculos: ahí la gente escucha al otro, identifica las necesidades de la comunidad y se da un trato digno.
31/12/09: PRONOSTICOS ECONOMICOS PARA 2010
Estimados blogeros:
Van unas importantes reflexiones de Jurgen Schuldt, Economista y catedrático de la universidad del pacífico sobre las predicciones económicas para el próximo año. Aparecieron el 31.12.2009 en el Diario EL COMERCIO
Por estos días, como todos los años, resucita el diminuto Nostradamus que habita en las entrañas de los economistas. Cada cual pronosticará, cuando menos, la tasa de crecimiento económico, el tipo de cambio y la inflación que proyecta para fines del año que se inicia esta medianoche. Los estilos varían: los apurados lo hacen a ojo de buen cubero; los sofisticados, con modelos macroeconométricos; y los más experimentados, por olfato.
Curiosamente, sin embargo, cada año las cifras de las proyecciones que presentará cada uno se parecerán mucho entre sí, a pesar de la diferencia de métodos. ¿A qué puede deberse tanta coincidencia, cuando en ese complicado ejercicio interviene una miríada de variables? Para que ello suceda, diría usted, todos tendrían que dar una misma respuesta a las interrogantes que se plantean para este año.
En el ámbito internacional: ¿Quién puede predecir en cuánto subirá o caerá el precio del petróleo o el del oro? ¿Si Obama propiciará un ajuste drástico o paulatino de su gigantesco déficit fiscal? ¿Si China revaluará o no el yuan? ¿Si aumentará la turbulencia mundial, quizá por una crisis que se desatará en algún país este-europeo o de uno de los BRIC o de Mefistolandia?
A lo que se añaden los complicados aspectos domésticos: ¿Despertarán los “espíritus animales” de los empresarios autóctonos en torno a la inversión? ¿Y la inversión extranjera? ¿Concesiones? ¿Seguirán endeudándose peligrosamente los consumidores? ¿Qué efectos tendrá El Niño? ¿Se seguirá revaluando el sol respecto al dólar? Y, con elecciones, ¿escapará el Gobierno a la tentación de iniciar un “ciclo político de la economía”? Más aun: ¿A dónde nos llevarán los conflictos y movilizaciones sociales?
Dadas las dificultades para prever tan complicadas cuestiones u otros sucesos poco probables, como algún terremoto, guerra, incendio del Congreso o invasión de langostas u ovnis, los economistas terminan comportándose como los jueces de algún concurso de belleza, en el sentido que le daría Keynes. En su opinión, cada miembro del comité evaluador elegirá “no los semblantes que él mismo considere más atractivos, sino los que cree que serán del agrado de los demás”; es decir, los economistas nos “dedicamos a anticipar lo que la opinión promedio espera que sea la opinión promedio”.
Así, por lo demás, nadie quedará mal, por equivocadas que resulten las proyecciones. Tal como sucedió este año en que todos los gurúes domésticos e internacionales aseguraban que creceríamos entre 5 y 6%.
Por supuesto que toda regla admite una excepción: Waldo Mendoza, más conocido como el Nouriel Roubini peruano, predecía que creceríamos menos de 1%, ya en octubre 2008. El profesor de la PUCP dio en el clavo precisamente porque no pertenecía al gran jurado que, por cierto, lo consideraba un despistado.
Van unas importantes reflexiones de Jurgen Schuldt, Economista y catedrático de la universidad del pacífico sobre las predicciones económicas para el próximo año. Aparecieron el 31.12.2009 en el Diario EL COMERCIO
Por estos días, como todos los años, resucita el diminuto Nostradamus que habita en las entrañas de los economistas. Cada cual pronosticará, cuando menos, la tasa de crecimiento económico, el tipo de cambio y la inflación que proyecta para fines del año que se inicia esta medianoche. Los estilos varían: los apurados lo hacen a ojo de buen cubero; los sofisticados, con modelos macroeconométricos; y los más experimentados, por olfato.
Curiosamente, sin embargo, cada año las cifras de las proyecciones que presentará cada uno se parecerán mucho entre sí, a pesar de la diferencia de métodos. ¿A qué puede deberse tanta coincidencia, cuando en ese complicado ejercicio interviene una miríada de variables? Para que ello suceda, diría usted, todos tendrían que dar una misma respuesta a las interrogantes que se plantean para este año.
En el ámbito internacional: ¿Quién puede predecir en cuánto subirá o caerá el precio del petróleo o el del oro? ¿Si Obama propiciará un ajuste drástico o paulatino de su gigantesco déficit fiscal? ¿Si China revaluará o no el yuan? ¿Si aumentará la turbulencia mundial, quizá por una crisis que se desatará en algún país este-europeo o de uno de los BRIC o de Mefistolandia?
A lo que se añaden los complicados aspectos domésticos: ¿Despertarán los “espíritus animales” de los empresarios autóctonos en torno a la inversión? ¿Y la inversión extranjera? ¿Concesiones? ¿Seguirán endeudándose peligrosamente los consumidores? ¿Qué efectos tendrá El Niño? ¿Se seguirá revaluando el sol respecto al dólar? Y, con elecciones, ¿escapará el Gobierno a la tentación de iniciar un “ciclo político de la economía”? Más aun: ¿A dónde nos llevarán los conflictos y movilizaciones sociales?
Dadas las dificultades para prever tan complicadas cuestiones u otros sucesos poco probables, como algún terremoto, guerra, incendio del Congreso o invasión de langostas u ovnis, los economistas terminan comportándose como los jueces de algún concurso de belleza, en el sentido que le daría Keynes. En su opinión, cada miembro del comité evaluador elegirá “no los semblantes que él mismo considere más atractivos, sino los que cree que serán del agrado de los demás”; es decir, los economistas nos “dedicamos a anticipar lo que la opinión promedio espera que sea la opinión promedio”.
Así, por lo demás, nadie quedará mal, por equivocadas que resulten las proyecciones. Tal como sucedió este año en que todos los gurúes domésticos e internacionales aseguraban que creceríamos entre 5 y 6%.
Por supuesto que toda regla admite una excepción: Waldo Mendoza, más conocido como el Nouriel Roubini peruano, predecía que creceríamos menos de 1%, ya en octubre 2008. El profesor de la PUCP dio en el clavo precisamente porque no pertenecía al gran jurado que, por cierto, lo consideraba un despistado.
Estimaos Blogeros:
Va la interesante entrevista que realizaron a Mario Vargas Llosa, los periodistas Enrique Chávez y Marco Zileri, para la edición de Caretas, semanario peruano, del 23 de diciembre de 2009.
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Por: Enrique Chavez y Marco Zileri
–¿Dónde está el principal punto de discusión en torno al Museo de la Memoria?
–La última encuesta del Latinobarómetro pone los pelos de punta: el 50% de los peruanos no creen en la democracia y los que creen lo hacen a regañadientes, con más objeciones que entusiasmos. Eso significa que, aunque tengamos un estado de derecho, un régimen de libertades, elecciones, instituciones representativas, todo está montado sobre bases sumamente frágiles y ante cualquier circunstancia adversa, sea una crisis económica o el rebrote del terrorismo; se pueden echar abajo y volver una vez más a la tradición de los golpes de estado y los regímenes autoritarios. Reforzar la democracia es una prioridad en un país como el nuestro. El Museo de la Memoria puede contribuir muchísimo a fortalecer esas bases democráticas.
–¿Cómo convertir el museo en un espacio de esa naturaleza?
–Siendo una institución en la que, en primer lugar, se vea de manera gráfica, clara y persuasiva lo que significó el terrorismo, es decir, el fanatismo político, y lo que significó combatirlo trasgrediendo la ley. Lograr que los peruanos, no solamente de ahora sino de futuras generaciones, diría sobre todo los jóvenes, se enfrenten a su pasado de una manera creativa. Al mismo tiempo que sirva como lugar de investigación, de estudio y de reflexión. Hoy en día la tecnología audiovisual extraordinaria nos puede permitir, ahora que todavía estamos tan cerca de los acontecimientos, construir un gran archivo que permita investigar de una manera científica por qué ocurrió, cómo ocurrió y qué consecuencias tuvo. De ahí se puede sacar una lección muy positiva y convencer a la gente de una manera febaciente de que el camino no pueden ser ni las bombas, ni los secuestros, atentados, masacres, torturas y desapariciones. Eso provocó una hecatombe que no tiene antecedentes en la historia del Perú
–¿Qué museos de la memoria le han impactado?
–Muchos. El museo judío de Alemania es extraordinario. Es un ejemplo de conducta democrática frente al pasado y frente a la memoria. El último que me conmovió mucho fue el de Kigali en Ruanda, ahora que estuve en el Congo con la novela que estoy escribiendo. Tuve que salir de ahí porque se desató la guerra civil una vez más en Goma y realmente agradezco a Médicos sin Fronteras, que me sacaron. Sin planearlo, vi de cerca lo que significó la matanza étnica en la que murieron por los menos 800 mil ruandeses. Es un museo pequeño en donde está maravillosamente descrita, y con imparcialidad, esta matanza. Sus causas políticas, sociales y étnicas. Algo absolutamente impresionante, muy bien hecho. Sospecho, eso no lo sé, que probablemente con el asesoramiento israelí de quienes hicieron el museo de Yad Vashem.
–¿Por qué?
–Por su composición y la manera como está organizado. Ver ese museo en Jerusalén ha sido una de las experiencias más atroces que he tenido en mi vida, y al mismo tiempo una de las más enriquecedoras. Ahí el Estado judío muestra al mundo su tragedia con una claridad y honestidad realmente estremecedoras. Pero al mismo tiempo este horror es una cosa muy bella porque está organizado por artistas de muy buen gusto, que han sabido evitar la truculencia y el sentimentalismo barato a los que se prestaba una cosa así. Está hecho con gran dignidad, con gran sobriedad sin ocultar el horror, que está ahí, absolutamente crudo y directo. En Ruanda, siendo muy distinto el contexto, es lo mismo. Una parte es la lucha étnica, van los familiares de víctimas y victimarios y se ven las caras en el museo. Al mismo tiempo está muy bien matizado. Es muy importante dar el contexto de lo que ocurrió para poder entenderlo, si no no lo entiendes. Si a ti te dicen que un partido político declara la guerra a la burguesía, cuando se sale de una dictadura, colgando perros en las calles, no lo entiendes. Ahí hay una estupidez tal que te ciega la comprensión. Ese museo te da todos los instrumentos de comprensión para que veas que eso no es estupidez, que detrás de eso hay un fanatismo que racionaliza y actúa mentalmente en cierta dirección. Y que la democracia, con toda lo imperfecta que es, es lo único que atenúa y puede llegar a erradicar la violencia política en una sociedad.
De Rey A García
–Argumentos como el fujimorista advierten que no es un momento para el museo, porque la amenaza senderista sigue latente. El ejemplo de Ruanda, un país todavía convulsionado, dice algo muy distinto.
–Ahora es cuando necesitamos el Museo de la Memoria. Es una ingenuidad creer que algún país puede llegar a exonerarse totalmente del riesgo de la violencia. Necesitamos encarar la violencia con instituciones que muestren lo que esta significa para una sociedad. Esa es la razón de ser del museo. Hay una oposición que es muy minoritaria, gente que tiene las manos llenas de sangre, que torturó, que mató y secuestró. A esa minoría pequeña nadie la va a convencer. Se siente amenazada, y con cierta razón. La última encuesta que he visto sobre el museo tiene un 67% a favor y un 25% en contra. Estoy seguro que en el último porcentaje hay un sector muy amplio de gente influida por la propaganda y las campañas feroces. Creen que el museo va a servir para atacar al Ejército y para que los grupúsculos de extrema izquierda se enquisten y lo conviertan en un organismo suyo, de legitimación, que sirva para atenuar los crímenes de los terroristas. Se le puede persuadir con hechos que mientras yo esté ahí no va a ocurrir nada de eso.
Es completamente absurdo pensar que yo pueda servir de escudo, de biombo para la extrema izquierda en el Perú. Creo que pocas personas han sido tan atacadas y calumniadas por la extrema izquierda. He repetido hasta la saciedad que los casos de los militares que murieron defendiendo la Constitución y la legalidad, defendiéndonos contra Sendero, tienen que estar representados en el museo sin ninguna duda.
Me dio gusto que (el comandante general del Ejército, Otto) Guibovich mandara al general Hurtado al acto. Le dije que quiero visitar a Guibovich para que nos ayude a establecer el número de víctimas que tuvieron, quiénes fueron asesinados, quiénes sufrieron atentados. Va a ser el museo de las víctimas de Sendero, del MRTA y de quienes violentando la ley pensaron que el fin justifica los medios y que se podía matar y torturar, estableciendo claramente las jerarquías: la primera responsabilidad es la del terrorismo y eso estuvo siempre clarísimo para mí.
–Quien sí faltó al evento fue el ministro de Defensa, Rafael Rey, que fue muy cercano a usted en Libertad y la campaña de 1990.
–Lo lamento. Muchos estuvieron conmigo porque parecían identificados con mis convicciones democráticas. Durante el régimen de Fujimori, Rafael Rey me sorprendió mucho. Lo diré con toda franqueza: yo tenía mucho afecto por él, era muy joven, parecía muy puro, muy identificado con la democracia y con lo que era mi idea de reforma liberal en nuestro país. Al ver que colaboró con la dictadura fujimorista me llevé una de las grandes sorpresas de mi vida. Jamás habría esperado eso de Rafael Rey.
–El Presidente también ha sido ambivalente con el tema.
–Al principio tuvo aprensiones por las manifestaciones de ciertos militares. Dentro del gobierno parece haber pareceres divergentes como los de Rey, y antes Ántero Flores Aráoz, y el vicepresidente Luis Giampietri. Pero, clarísimamente, el Presidente de la República ha tomado una posición determinada. Decidió apoyar al museo y se lo agradezco.
Las Raíces Del Apocalipsis
–¿Tiene certeza del porqué se desencadenó la violencia senderista?
–Detrás de toda esa tragedia está la problemática peruana en general, las inmensas desigualdades, la falta de comunicación entre las distintas comunidades. El Perú es un pozo de antagonismos. De un lado, un país absolutamente moderno del siglo 21 y otro encerrado en un mundo sumamente primitivo. Se crean prejuicios de un lado y resentimientos del otro. Después llega la locura ideológica extremista. Eso viene de los años 50’s, se incrementa en los 60’s y viene el reflejo de los extremismos maoístas fundamentalistas. Sendero es el gran responsable, la fuente primigenia. Pero no está solo, hubo otros grupúsculos, toda una cultura extremista de la revolución, convencida que la democracia no servía para nada, que era la máscara del explotador, que solamente mediante la acción directa y la propaganda armada, la guerrilla podía traer la justicia social. Todo eso está detrás de esa forma extrema y enloquecida que tomó Sendero Luminoso. Todo tiene que ser estudiado en profundidad. Hubo un muy serio comienzo de investigación con la Comisión de la Verdad, injustamente atacada en gran parte porque no fue leída. Creo que la CVR cometió el error de publicar ese enorme material sin haber hecho al mismo tiempo una síntesis ágil como la que hizo en Argentina la Comisión Sábato.
–En su trabajo, y en novelas como Historia de Mayta, ha registrado el devenir de la izquierda en América Latina, pero no se llega a entender el salto al fanatismo senderista.
–Eso no nace de la noche a la mañana. La izquierda en el Perú y América Latina no creyó en la democracia. Y hay que reconocer que la derecha tampoco creía mucho en la democracia. Cuando había problemas llamaban a los militares. Un momento decisivo y trágico para el Perú es la dictadura de Velasco Alvarado. Hay sectores de izquierda que para distanciarse entran en un proceso de intoxicación y se radicalizan cada vez más. No les queda otra que proponer el Apocalipsis como solución. Eso explica la aparición de Sendero, que es la forma más extrema de distanciarse de una dictadura militar que se proclama socialista y con la que comienza a trabajar el Partido Comunista pro soviético. Es lo que te explica no solamente la violencia enloquecida sino también la parálisis de un amplio sector de la izquierda que no es terrorista pero que no se atreve a enfrentarse a Sendero. De otra parte, nuestra tradición no es democrática. No teníamos instituciones preparadas para un desafío de ese tipo. Ni la sociedad civil ni la militar estaban preparadas para una lucha como la que desató SL o el MRTA. Entonces fue casi una consecuencia inevitable que vinieran las violaciones de la ley y los excesos. Desde luego, con la dictadura de Fujimori ya no se diga, pues eso llegó al vértigo homicida. Si no lo atajamos vamos a volver tarde o temprano al circuito terrible de brevísimos paréntesis democráticos y largas dictaduras. Eso no está descartado del futuro peruano, por desgracia. Basta leer ciertos pasquines y se te ponen los pelos de punta. Es un lenguaje de la violencia más frenética. La violencia está alrededor nuestro y aprovecha culquier pretexto para manifestarse, sin ninguna duda.
–¿Ese discurso de violencia se reproduce actualmente entre los actores políticos?
–Creo que no. Sendero ha dejado una herida tan grande que no hay sector de hoy día de la izquierda más o menos vigente que lo haga suyo. Aunque todavía hay sectores confusos y acobardados que no se atreven a condenar. En la derecha hay sectores que todavía siguen creyendo que el hombre fuerte, la mano dura, es lo mejor frente al riesgo de una violencia de izquierda. Eso explica que el fujimorismo tenga 20 por ciento de intención de voto a pesar de una política económica de derecha y exitosa. Es la única explicación para que, si las encuestas son exactas, ese sector esté dispuesto a votar por una señora cuyo único programa es sacar de la cárcel al papito que está acusado por asesino y ladrón. En la derecha también hay una carencia democrática terrible. Eso lo queremos subsanar en la medida de nuestras fuerzas. En la mía, un granito de arena puede ser la creación de este museo.
–El del museo será un ejercicio fascinante si se toma en cuenta la singularidad de Sendero.
–No hay comparación con ninguna de las otras guerrillas en América Latina, justamente por el nivel de sectarismo y violencia. No se olviden que su primera exposición pública son perros colgados en los postes de Lima. Eso te da la idea de salvajismo, y la irracionalidad, el culto a la muerte. Te da una idea de esa especie de fascinación de la violencia místicamente entendida como una especie de ejercicio de purificación. La famosa cuota de sangre que tenían que pagar sus militantes, es un caso de verdadero enloquecimiento, de idealización de la violencia, como yo he visto pocos en la historia. Son los extremos de los grupúsculos rusos del siglo XIX, los famosos “terroristas”, que por lo menos pagaban con su vida los asesinatos que cometían. Sendero no hubiera podido llegar a eso sin un contexto determinado que tiene una larga trayectoria de sistemática justificación de la violencia, al principio puramente teórica, y de rechazo y condena de la democracia. Mucha gente joven se ilusionó con esa insensatez tan demencial e indigente, de un nivel intelectual absolutamente lastimoso, y el resultado fue la cantidad de sangre, sufrimiento y destrucción que vivió el Perú. Creo que eso no ha calado suficientemente en la sociedad peruana como para que haya una reacción radical contra la violencia política y justamente el museo puede servir muchísimo para crear esa conciencia.
–¿Cómo vislumbra el museo?
–Tendría que ser, sin ocultar el horror y la violencia, un sitio acogedor, donde tú vayas y te sientas inducido a reflexionar, a conciliar, a entender, que te sientas además de alguna manera protegido, que todo ese contorno de violencia está siendo exorcizado, que ahí, precisamente porque se sufrió tanto, ya no se va a sufrir más. Creo que tiene que evitar la truculencia y la frivolidad, porque hay una frivolidad en la exhibición de la violencia que es muy peligrosa. Tiene que ser serio, digno, instructivo y, al mismo tiempo, de una calidad que justifique el ir a visitarlo. No se trata de aterrorizar a la gente ni muchísimo menos a llenarla de asco. Hay que apelar a la razón, fundamentalmente. Tampoco hay que verlo como un mero producto de la CVR, esa también es una visión pequeña, estrecha y sesgada. Naturalmente, la idea nace con la Comisión de la Verdad, pero queremos ampliarlo con la perspectiva que tenemos hoy en día, y que en él puedan participar cada vez más capas, secciones de la sociedad peruana. Y al mismo tiempo, si echa raíces no hay por qué concentrarse solo en esa época pues la tradición de la violencia en el Perú es muy antigua y no tiene solamente una cara política, tiene una cara social, tiene una cara cultural. Todo eso de alguna manera debería tener su reflejo en el museo. Tampoco debe concentrarse en Lima ni mucho menos, debe irradiar hacia el resto del Perú mediante exposiciones temporales, conferencias, seminarios y técnicas audiovisuales que llegan al público con la idea de crear una cultura democrática, de convivencias, de comunicación y sobre todo de paz.
Democracia En Riesgo
–En los actos de reparaciones colectivas, las mujeres viudas, víctimas de la violencia, sollozan como si sus maridos hubiesen sido asesinados ayer. ¿Cómo observa la memoria desde esa perspectiva?
–¿Cómo no van a seguir llorando señoras que perdieron su casa, que perdieron sus sembríos, que tuvieron que salir disparadas por que se las mataban, que han quedado en el desamparo más total? Naturalmente, esas personas no creen en la democracia. Si queremos construirla tenemos que darle contenido. El Perú está viviendo una buena época, está progresando, creciendo como no ha crecido en muchísimo tiempo, y eso, que se lo debemos a la democracia, fíjate qué poco entusiasmo despierta en tanta gente.
–¿Cree que Luis Castañeda, siendo puntero temprano, cree en el discurso democrático?
–Él presenta sobre todo una credencial de obra hecha, pero ideas, hasta ahora, no. No aparecen ideas en la campaña.
–¿Le inquieta el 2011?
–Es preocupante. Llevamos 10 años de crecimiento, de dos gobiernos democráticos con una política económica sensata, creo que con un consenso bastante amplio. Necesitaríamos por lo menos otros diez años de continuidad, de estabilidad como para dar un salto que haga irreversible el proceso, que nos lleve a lo que ha llegado Chile, donde no importa quién ganaba de los tres candidatos. Puede haber cambios, ajustes, pero el modelo no cambia, lo que explica su prosperidad. Siempre tenemos la gran incertidumbre de qué va a ocurrir en las próximas elecciones. Si queremos vacunarnos contra eso hay que entender que el verdadero desarrollo no son solamente victorias económicas. Tiene que haber al mismo tiempo un progreso social y cultural, un perfeccionamiento de lo que es el sistema democrático. A eso es en lo que hay que contribuir cada uno en su esfera. Esa es la razón de ser del Museo de la Memoria y es por lo que yo me he metido a tener más dolores de cabeza.
–Entrevistado en El Comercio se refirió a dos atentados que perpetró Sendero contra usted. ¿Cuáles fueron?
–Uno fue en Pucallpa. Un comando casi nos vuela. Para suerte nuestra había un grupo de autodefensas campesinas que se encontraron con los terroristas que esperaban el avioncito en el que yo llegaba. Balearon a tres o cuatro campesinos. Después pusieron una bomba junto al cuarto de Morgana, que era una chiquita. Felizmente el guardián la detectó y la Policía la desarticuló antes que estallara. O sea que pensar que tengo cariños por Sendero y que voy a contribuir a revalorizarlo es un disparate.
–En retrospectiva, ¿que impresión le quedó de la Comisión Uchuraccay?
–Ahí viví de cerca los extremos de violencia que se avecinaban. Ahí se podía medir (hace una pausa). Esa experiencia me cambió la vida, me hizo conocer un nivel de barbarie del que yo no era consciente en el Perú, que se hubiera podido llegar a una cosa tan atroz: comunidades indígenas que sacrificaban gente, y a su vez ellos eran sacrificados como si fueran números, no seres humanos. Nadie en el Perú tenía la más remota idea de lo que estaba ocurriendo arriba entre los iquichanos. Eso explica de que esos periodistas fueran, se acercaran y sean masacrados por gentes que no querían masacrarlos, sino que estaban viviendo en el terror, en el miedo, y además en la rabia y el odio por lo que les pasaba. Eso genera esa ferocidad.
–¿Y qué recuerda de las reacciones sobre sus conclusiones?
–Durante años he sido prácticamente acusado de haber asesinado a los periodistas. Solo faltó eso de esa izquierda fanática ciega que no acepta la verdad sino es su verdad. El juez me tenía nueve horas declarando y me preguntaba “cuáles eran sus encajes bancarios”. Yo no entendía que quería saber sobre mis cuentas bancarias antes y después de ser miembro de la comisión. Es decir, cuánto me pagaron por matar a los periodistas. Y lo aplaudían. Tenemos que acabar con eso, viejo.
Va la interesante entrevista que realizaron a Mario Vargas Llosa, los periodistas Enrique Chávez y Marco Zileri, para la edición de Caretas, semanario peruano, del 23 de diciembre de 2009.
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Por: Enrique Chavez y Marco Zileri
–¿Dónde está el principal punto de discusión en torno al Museo de la Memoria?
–La última encuesta del Latinobarómetro pone los pelos de punta: el 50% de los peruanos no creen en la democracia y los que creen lo hacen a regañadientes, con más objeciones que entusiasmos. Eso significa que, aunque tengamos un estado de derecho, un régimen de libertades, elecciones, instituciones representativas, todo está montado sobre bases sumamente frágiles y ante cualquier circunstancia adversa, sea una crisis económica o el rebrote del terrorismo; se pueden echar abajo y volver una vez más a la tradición de los golpes de estado y los regímenes autoritarios. Reforzar la democracia es una prioridad en un país como el nuestro. El Museo de la Memoria puede contribuir muchísimo a fortalecer esas bases democráticas.
–¿Cómo convertir el museo en un espacio de esa naturaleza?
–Siendo una institución en la que, en primer lugar, se vea de manera gráfica, clara y persuasiva lo que significó el terrorismo, es decir, el fanatismo político, y lo que significó combatirlo trasgrediendo la ley. Lograr que los peruanos, no solamente de ahora sino de futuras generaciones, diría sobre todo los jóvenes, se enfrenten a su pasado de una manera creativa. Al mismo tiempo que sirva como lugar de investigación, de estudio y de reflexión. Hoy en día la tecnología audiovisual extraordinaria nos puede permitir, ahora que todavía estamos tan cerca de los acontecimientos, construir un gran archivo que permita investigar de una manera científica por qué ocurrió, cómo ocurrió y qué consecuencias tuvo. De ahí se puede sacar una lección muy positiva y convencer a la gente de una manera febaciente de que el camino no pueden ser ni las bombas, ni los secuestros, atentados, masacres, torturas y desapariciones. Eso provocó una hecatombe que no tiene antecedentes en la historia del Perú
–¿Qué museos de la memoria le han impactado?
–Muchos. El museo judío de Alemania es extraordinario. Es un ejemplo de conducta democrática frente al pasado y frente a la memoria. El último que me conmovió mucho fue el de Kigali en Ruanda, ahora que estuve en el Congo con la novela que estoy escribiendo. Tuve que salir de ahí porque se desató la guerra civil una vez más en Goma y realmente agradezco a Médicos sin Fronteras, que me sacaron. Sin planearlo, vi de cerca lo que significó la matanza étnica en la que murieron por los menos 800 mil ruandeses. Es un museo pequeño en donde está maravillosamente descrita, y con imparcialidad, esta matanza. Sus causas políticas, sociales y étnicas. Algo absolutamente impresionante, muy bien hecho. Sospecho, eso no lo sé, que probablemente con el asesoramiento israelí de quienes hicieron el museo de Yad Vashem.
–¿Por qué?
–Por su composición y la manera como está organizado. Ver ese museo en Jerusalén ha sido una de las experiencias más atroces que he tenido en mi vida, y al mismo tiempo una de las más enriquecedoras. Ahí el Estado judío muestra al mundo su tragedia con una claridad y honestidad realmente estremecedoras. Pero al mismo tiempo este horror es una cosa muy bella porque está organizado por artistas de muy buen gusto, que han sabido evitar la truculencia y el sentimentalismo barato a los que se prestaba una cosa así. Está hecho con gran dignidad, con gran sobriedad sin ocultar el horror, que está ahí, absolutamente crudo y directo. En Ruanda, siendo muy distinto el contexto, es lo mismo. Una parte es la lucha étnica, van los familiares de víctimas y victimarios y se ven las caras en el museo. Al mismo tiempo está muy bien matizado. Es muy importante dar el contexto de lo que ocurrió para poder entenderlo, si no no lo entiendes. Si a ti te dicen que un partido político declara la guerra a la burguesía, cuando se sale de una dictadura, colgando perros en las calles, no lo entiendes. Ahí hay una estupidez tal que te ciega la comprensión. Ese museo te da todos los instrumentos de comprensión para que veas que eso no es estupidez, que detrás de eso hay un fanatismo que racionaliza y actúa mentalmente en cierta dirección. Y que la democracia, con toda lo imperfecta que es, es lo único que atenúa y puede llegar a erradicar la violencia política en una sociedad.
De Rey A García
–Argumentos como el fujimorista advierten que no es un momento para el museo, porque la amenaza senderista sigue latente. El ejemplo de Ruanda, un país todavía convulsionado, dice algo muy distinto.
–Ahora es cuando necesitamos el Museo de la Memoria. Es una ingenuidad creer que algún país puede llegar a exonerarse totalmente del riesgo de la violencia. Necesitamos encarar la violencia con instituciones que muestren lo que esta significa para una sociedad. Esa es la razón de ser del museo. Hay una oposición que es muy minoritaria, gente que tiene las manos llenas de sangre, que torturó, que mató y secuestró. A esa minoría pequeña nadie la va a convencer. Se siente amenazada, y con cierta razón. La última encuesta que he visto sobre el museo tiene un 67% a favor y un 25% en contra. Estoy seguro que en el último porcentaje hay un sector muy amplio de gente influida por la propaganda y las campañas feroces. Creen que el museo va a servir para atacar al Ejército y para que los grupúsculos de extrema izquierda se enquisten y lo conviertan en un organismo suyo, de legitimación, que sirva para atenuar los crímenes de los terroristas. Se le puede persuadir con hechos que mientras yo esté ahí no va a ocurrir nada de eso.
Es completamente absurdo pensar que yo pueda servir de escudo, de biombo para la extrema izquierda en el Perú. Creo que pocas personas han sido tan atacadas y calumniadas por la extrema izquierda. He repetido hasta la saciedad que los casos de los militares que murieron defendiendo la Constitución y la legalidad, defendiéndonos contra Sendero, tienen que estar representados en el museo sin ninguna duda.
Me dio gusto que (el comandante general del Ejército, Otto) Guibovich mandara al general Hurtado al acto. Le dije que quiero visitar a Guibovich para que nos ayude a establecer el número de víctimas que tuvieron, quiénes fueron asesinados, quiénes sufrieron atentados. Va a ser el museo de las víctimas de Sendero, del MRTA y de quienes violentando la ley pensaron que el fin justifica los medios y que se podía matar y torturar, estableciendo claramente las jerarquías: la primera responsabilidad es la del terrorismo y eso estuvo siempre clarísimo para mí.
–Quien sí faltó al evento fue el ministro de Defensa, Rafael Rey, que fue muy cercano a usted en Libertad y la campaña de 1990.
–Lo lamento. Muchos estuvieron conmigo porque parecían identificados con mis convicciones democráticas. Durante el régimen de Fujimori, Rafael Rey me sorprendió mucho. Lo diré con toda franqueza: yo tenía mucho afecto por él, era muy joven, parecía muy puro, muy identificado con la democracia y con lo que era mi idea de reforma liberal en nuestro país. Al ver que colaboró con la dictadura fujimorista me llevé una de las grandes sorpresas de mi vida. Jamás habría esperado eso de Rafael Rey.
–El Presidente también ha sido ambivalente con el tema.
–Al principio tuvo aprensiones por las manifestaciones de ciertos militares. Dentro del gobierno parece haber pareceres divergentes como los de Rey, y antes Ántero Flores Aráoz, y el vicepresidente Luis Giampietri. Pero, clarísimamente, el Presidente de la República ha tomado una posición determinada. Decidió apoyar al museo y se lo agradezco.
Las Raíces Del Apocalipsis
–¿Tiene certeza del porqué se desencadenó la violencia senderista?
–Detrás de toda esa tragedia está la problemática peruana en general, las inmensas desigualdades, la falta de comunicación entre las distintas comunidades. El Perú es un pozo de antagonismos. De un lado, un país absolutamente moderno del siglo 21 y otro encerrado en un mundo sumamente primitivo. Se crean prejuicios de un lado y resentimientos del otro. Después llega la locura ideológica extremista. Eso viene de los años 50’s, se incrementa en los 60’s y viene el reflejo de los extremismos maoístas fundamentalistas. Sendero es el gran responsable, la fuente primigenia. Pero no está solo, hubo otros grupúsculos, toda una cultura extremista de la revolución, convencida que la democracia no servía para nada, que era la máscara del explotador, que solamente mediante la acción directa y la propaganda armada, la guerrilla podía traer la justicia social. Todo eso está detrás de esa forma extrema y enloquecida que tomó Sendero Luminoso. Todo tiene que ser estudiado en profundidad. Hubo un muy serio comienzo de investigación con la Comisión de la Verdad, injustamente atacada en gran parte porque no fue leída. Creo que la CVR cometió el error de publicar ese enorme material sin haber hecho al mismo tiempo una síntesis ágil como la que hizo en Argentina la Comisión Sábato.
–En su trabajo, y en novelas como Historia de Mayta, ha registrado el devenir de la izquierda en América Latina, pero no se llega a entender el salto al fanatismo senderista.
–Eso no nace de la noche a la mañana. La izquierda en el Perú y América Latina no creyó en la democracia. Y hay que reconocer que la derecha tampoco creía mucho en la democracia. Cuando había problemas llamaban a los militares. Un momento decisivo y trágico para el Perú es la dictadura de Velasco Alvarado. Hay sectores de izquierda que para distanciarse entran en un proceso de intoxicación y se radicalizan cada vez más. No les queda otra que proponer el Apocalipsis como solución. Eso explica la aparición de Sendero, que es la forma más extrema de distanciarse de una dictadura militar que se proclama socialista y con la que comienza a trabajar el Partido Comunista pro soviético. Es lo que te explica no solamente la violencia enloquecida sino también la parálisis de un amplio sector de la izquierda que no es terrorista pero que no se atreve a enfrentarse a Sendero. De otra parte, nuestra tradición no es democrática. No teníamos instituciones preparadas para un desafío de ese tipo. Ni la sociedad civil ni la militar estaban preparadas para una lucha como la que desató SL o el MRTA. Entonces fue casi una consecuencia inevitable que vinieran las violaciones de la ley y los excesos. Desde luego, con la dictadura de Fujimori ya no se diga, pues eso llegó al vértigo homicida. Si no lo atajamos vamos a volver tarde o temprano al circuito terrible de brevísimos paréntesis democráticos y largas dictaduras. Eso no está descartado del futuro peruano, por desgracia. Basta leer ciertos pasquines y se te ponen los pelos de punta. Es un lenguaje de la violencia más frenética. La violencia está alrededor nuestro y aprovecha culquier pretexto para manifestarse, sin ninguna duda.
–¿Ese discurso de violencia se reproduce actualmente entre los actores políticos?
–Creo que no. Sendero ha dejado una herida tan grande que no hay sector de hoy día de la izquierda más o menos vigente que lo haga suyo. Aunque todavía hay sectores confusos y acobardados que no se atreven a condenar. En la derecha hay sectores que todavía siguen creyendo que el hombre fuerte, la mano dura, es lo mejor frente al riesgo de una violencia de izquierda. Eso explica que el fujimorismo tenga 20 por ciento de intención de voto a pesar de una política económica de derecha y exitosa. Es la única explicación para que, si las encuestas son exactas, ese sector esté dispuesto a votar por una señora cuyo único programa es sacar de la cárcel al papito que está acusado por asesino y ladrón. En la derecha también hay una carencia democrática terrible. Eso lo queremos subsanar en la medida de nuestras fuerzas. En la mía, un granito de arena puede ser la creación de este museo.
–El del museo será un ejercicio fascinante si se toma en cuenta la singularidad de Sendero.
–No hay comparación con ninguna de las otras guerrillas en América Latina, justamente por el nivel de sectarismo y violencia. No se olviden que su primera exposición pública son perros colgados en los postes de Lima. Eso te da la idea de salvajismo, y la irracionalidad, el culto a la muerte. Te da una idea de esa especie de fascinación de la violencia místicamente entendida como una especie de ejercicio de purificación. La famosa cuota de sangre que tenían que pagar sus militantes, es un caso de verdadero enloquecimiento, de idealización de la violencia, como yo he visto pocos en la historia. Son los extremos de los grupúsculos rusos del siglo XIX, los famosos “terroristas”, que por lo menos pagaban con su vida los asesinatos que cometían. Sendero no hubiera podido llegar a eso sin un contexto determinado que tiene una larga trayectoria de sistemática justificación de la violencia, al principio puramente teórica, y de rechazo y condena de la democracia. Mucha gente joven se ilusionó con esa insensatez tan demencial e indigente, de un nivel intelectual absolutamente lastimoso, y el resultado fue la cantidad de sangre, sufrimiento y destrucción que vivió el Perú. Creo que eso no ha calado suficientemente en la sociedad peruana como para que haya una reacción radical contra la violencia política y justamente el museo puede servir muchísimo para crear esa conciencia.
–¿Cómo vislumbra el museo?
–Tendría que ser, sin ocultar el horror y la violencia, un sitio acogedor, donde tú vayas y te sientas inducido a reflexionar, a conciliar, a entender, que te sientas además de alguna manera protegido, que todo ese contorno de violencia está siendo exorcizado, que ahí, precisamente porque se sufrió tanto, ya no se va a sufrir más. Creo que tiene que evitar la truculencia y la frivolidad, porque hay una frivolidad en la exhibición de la violencia que es muy peligrosa. Tiene que ser serio, digno, instructivo y, al mismo tiempo, de una calidad que justifique el ir a visitarlo. No se trata de aterrorizar a la gente ni muchísimo menos a llenarla de asco. Hay que apelar a la razón, fundamentalmente. Tampoco hay que verlo como un mero producto de la CVR, esa también es una visión pequeña, estrecha y sesgada. Naturalmente, la idea nace con la Comisión de la Verdad, pero queremos ampliarlo con la perspectiva que tenemos hoy en día, y que en él puedan participar cada vez más capas, secciones de la sociedad peruana. Y al mismo tiempo, si echa raíces no hay por qué concentrarse solo en esa época pues la tradición de la violencia en el Perú es muy antigua y no tiene solamente una cara política, tiene una cara social, tiene una cara cultural. Todo eso de alguna manera debería tener su reflejo en el museo. Tampoco debe concentrarse en Lima ni mucho menos, debe irradiar hacia el resto del Perú mediante exposiciones temporales, conferencias, seminarios y técnicas audiovisuales que llegan al público con la idea de crear una cultura democrática, de convivencias, de comunicación y sobre todo de paz.
Democracia En Riesgo
–En los actos de reparaciones colectivas, las mujeres viudas, víctimas de la violencia, sollozan como si sus maridos hubiesen sido asesinados ayer. ¿Cómo observa la memoria desde esa perspectiva?
–¿Cómo no van a seguir llorando señoras que perdieron su casa, que perdieron sus sembríos, que tuvieron que salir disparadas por que se las mataban, que han quedado en el desamparo más total? Naturalmente, esas personas no creen en la democracia. Si queremos construirla tenemos que darle contenido. El Perú está viviendo una buena época, está progresando, creciendo como no ha crecido en muchísimo tiempo, y eso, que se lo debemos a la democracia, fíjate qué poco entusiasmo despierta en tanta gente.
–¿Cree que Luis Castañeda, siendo puntero temprano, cree en el discurso democrático?
–Él presenta sobre todo una credencial de obra hecha, pero ideas, hasta ahora, no. No aparecen ideas en la campaña.
–¿Le inquieta el 2011?
–Es preocupante. Llevamos 10 años de crecimiento, de dos gobiernos democráticos con una política económica sensata, creo que con un consenso bastante amplio. Necesitaríamos por lo menos otros diez años de continuidad, de estabilidad como para dar un salto que haga irreversible el proceso, que nos lleve a lo que ha llegado Chile, donde no importa quién ganaba de los tres candidatos. Puede haber cambios, ajustes, pero el modelo no cambia, lo que explica su prosperidad. Siempre tenemos la gran incertidumbre de qué va a ocurrir en las próximas elecciones. Si queremos vacunarnos contra eso hay que entender que el verdadero desarrollo no son solamente victorias económicas. Tiene que haber al mismo tiempo un progreso social y cultural, un perfeccionamiento de lo que es el sistema democrático. A eso es en lo que hay que contribuir cada uno en su esfera. Esa es la razón de ser del Museo de la Memoria y es por lo que yo me he metido a tener más dolores de cabeza.
–Entrevistado en El Comercio se refirió a dos atentados que perpetró Sendero contra usted. ¿Cuáles fueron?
–Uno fue en Pucallpa. Un comando casi nos vuela. Para suerte nuestra había un grupo de autodefensas campesinas que se encontraron con los terroristas que esperaban el avioncito en el que yo llegaba. Balearon a tres o cuatro campesinos. Después pusieron una bomba junto al cuarto de Morgana, que era una chiquita. Felizmente el guardián la detectó y la Policía la desarticuló antes que estallara. O sea que pensar que tengo cariños por Sendero y que voy a contribuir a revalorizarlo es un disparate.
–En retrospectiva, ¿que impresión le quedó de la Comisión Uchuraccay?
–Ahí viví de cerca los extremos de violencia que se avecinaban. Ahí se podía medir (hace una pausa). Esa experiencia me cambió la vida, me hizo conocer un nivel de barbarie del que yo no era consciente en el Perú, que se hubiera podido llegar a una cosa tan atroz: comunidades indígenas que sacrificaban gente, y a su vez ellos eran sacrificados como si fueran números, no seres humanos. Nadie en el Perú tenía la más remota idea de lo que estaba ocurriendo arriba entre los iquichanos. Eso explica de que esos periodistas fueran, se acercaran y sean masacrados por gentes que no querían masacrarlos, sino que estaban viviendo en el terror, en el miedo, y además en la rabia y el odio por lo que les pasaba. Eso genera esa ferocidad.
–¿Y qué recuerda de las reacciones sobre sus conclusiones?
–Durante años he sido prácticamente acusado de haber asesinado a los periodistas. Solo faltó eso de esa izquierda fanática ciega que no acepta la verdad sino es su verdad. El juez me tenía nueve horas declarando y me preguntaba “cuáles eran sus encajes bancarios”. Yo no entendía que quería saber sobre mis cuentas bancarias antes y después de ser miembro de la comisión. Es decir, cuánto me pagaron por matar a los periodistas. Y lo aplaudían. Tenemos que acabar con eso, viejo.
24/12/09: LA NAVIDAD: Un punto de vista diferente
Fernando Vivas escribió el 22.12.2009 en el Diario El Comercio un comentario interesante visto desde quienes no toleran los excesos que se generan en la epoca navideña, denominado "RECETAS CONTRA EL ESTRÉS NAVIDEÑO. Controlando al Grinch". En una sociedad democrática como la que estamos forjando, sin duda es un punto de vista que hay que tomar en cuenta y -ojala se pueda- acompañar.
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Por: Fernando Vivas Periodista
Quienes no simpatizamos con la Navidad, y damos cuerpo a esa multitud silenciosa que soporta codazos y paquetazos en las rodillas, que se aturde con la estática zonza de los villancicos a pilas, con la bulla, el tráfico, el protocolo para despedirse con una frase de buenos deseos, la convocatoria para reuniones que se cruzan en la agenda y compiten por elevarnos el estrés, estamos obligados a desarrollar mecanismos de defensa para sobrevivir las fiestas y controlar al Grinch interior, heredero del viejo Scrooge de Dickens, que a unos nos aflora más que a otros.
La estrategia dickensiana, la misma del Dr. Seuss (autor del Grinch), es rendirse al fin al enemigo. O sea, si no puedes contra Papá Noel, únete a él. Pero como no somos monstruos de fábula que se vuelve navideña en el último rollo, ni estamos en guerra con el prójimo festivo, propongo, sin llegar a la capitulación total y sin convertirnos en el pavo de la cena o en el tío regalón que se gasta toda su gratificación en prodigarse a los demás, los siguientes tres consejos prácticos:
Regala plata. Así te ahorras el ajetreo comercial, pero cumples con el primer mandamiento navideño que es regalar y no afectas el ciclo económico de diciembre, pues si bien no acudes al mercado, tu regalado sí lo hará con tu dinero. Ten la seguridad, además, de que el obsequiado lo va a recibir de buena gana. Si participas en algún intercambio, pide que se fijen precios de referencia y que la entrega de paquetes se haga sin mucha alharaca.
Come antes de medianoche. Así atenuarás el estrés navideño justo cuando escala a su cima perniciosa. Es una tortura para niños y grandes pasar hambre hasta las 12 clavadas. Si algún familiar cuadrado se niega a servir antes, abrúmalo con argumentos médicos sobre lo dañino de la espera. Y ya que citaste al doctor, empréndela de una vez contra la mezcla deflagrante de chocolate, chicharrón y champán.
Redescubre el valor de tu núcleo familiar y celebra con él. Procura evitar la Navidad de clan o panaca extendida, la portátil de sobrinos y regalos al mayoreo, pues en ella no falta el tío que obliga a emborracharse a todos, el pirotécnico desaforado, el impertinente que pide informes a cada miembro de la familia. Si los soportas, bien, porque te ahorras la chamba de festejar en casa; si no los soportas, quédate con tu pequeñita tribu, la única que te aguanta. Feliz Navidad.
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Por: Fernando Vivas Periodista
Quienes no simpatizamos con la Navidad, y damos cuerpo a esa multitud silenciosa que soporta codazos y paquetazos en las rodillas, que se aturde con la estática zonza de los villancicos a pilas, con la bulla, el tráfico, el protocolo para despedirse con una frase de buenos deseos, la convocatoria para reuniones que se cruzan en la agenda y compiten por elevarnos el estrés, estamos obligados a desarrollar mecanismos de defensa para sobrevivir las fiestas y controlar al Grinch interior, heredero del viejo Scrooge de Dickens, que a unos nos aflora más que a otros.
La estrategia dickensiana, la misma del Dr. Seuss (autor del Grinch), es rendirse al fin al enemigo. O sea, si no puedes contra Papá Noel, únete a él. Pero como no somos monstruos de fábula que se vuelve navideña en el último rollo, ni estamos en guerra con el prójimo festivo, propongo, sin llegar a la capitulación total y sin convertirnos en el pavo de la cena o en el tío regalón que se gasta toda su gratificación en prodigarse a los demás, los siguientes tres consejos prácticos:
Regala plata. Así te ahorras el ajetreo comercial, pero cumples con el primer mandamiento navideño que es regalar y no afectas el ciclo económico de diciembre, pues si bien no acudes al mercado, tu regalado sí lo hará con tu dinero. Ten la seguridad, además, de que el obsequiado lo va a recibir de buena gana. Si participas en algún intercambio, pide que se fijen precios de referencia y que la entrega de paquetes se haga sin mucha alharaca.
Come antes de medianoche. Así atenuarás el estrés navideño justo cuando escala a su cima perniciosa. Es una tortura para niños y grandes pasar hambre hasta las 12 clavadas. Si algún familiar cuadrado se niega a servir antes, abrúmalo con argumentos médicos sobre lo dañino de la espera. Y ya que citaste al doctor, empréndela de una vez contra la mezcla deflagrante de chocolate, chicharrón y champán.
Redescubre el valor de tu núcleo familiar y celebra con él. Procura evitar la Navidad de clan o panaca extendida, la portátil de sobrinos y regalos al mayoreo, pues en ella no falta el tío que obliga a emborracharse a todos, el pirotécnico desaforado, el impertinente que pide informes a cada miembro de la familia. Si los soportas, bien, porque te ahorras la chamba de festejar en casa; si no los soportas, quédate con tu pequeñita tribu, la única que te aguanta. Feliz Navidad.
24/12/09: DOS SIGLOS DE CAMBIO CLIMÁTICO
Interesantes reflexiones de Tomás Unger sobre los problemas de las emisiones contaminantes. Apareción en el Diario El Comercio del 22.12.2009.
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Por: Tomás Unger
A pesar de las campañas financiadas por intereses ligados al petróleo, el mundo ya no puede ignorar el cambio climático. La reunión de Copenhague ha servido para tratar de cuantificar su costo, tanto de adaptación como de mitigación. Adaptarse supone, por ejemplo, proteger a las poblaciones costeras del alza del nivel de los océanos. Mitigar supone reducir la emisión de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento. Ambas acciones tienen un costo.
El mayor gasto de adaptación será en los países pobres y el de mitigación en los países ricos. China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero, por un lado enfrenta consecuencias de país pobre, pero también deberá tomar medidas de mitigación de país rico. Los principales emisores: China, EE.UU. y la Unión Europea, deberán ponerse de acuerdo sobre la cuenta y cómo la dividen. Ya se sabe que la cuenta ascenderá a cientos de miles de millones que, al recapitular los antecedentes, hay indicios de que este costo pudo haberse reducido, si no evitado.
LOS PRIMEROS AVISOS
Al comenzar el siglo XIX la población mundial alcanzó los primeros mil millones, en plena revolución industrial cuyo combustible era el carbón. En 1824, cuando las grandes chimeneas eran símbolo de progreso, el famoso físico francés Joseph Fourier * describió el efecto invernadero: “La temperatura de la Tierra puede aumentar por la interposición de gases en la atmósfera, porque el calor en forma de luz encuentra menos resistencia para penetrar que el calor para salir”. Varios científicos se ocuparon del tema, pero fue el físico sueco Svante Arrhenius quien en 1896 advirtió que la era industrial, con su combustión masiva de carbón, causaría un “efecto invernadero de factura humana” y calculó el aumento en grados por cada duplicación del CO2 en la atmósfera.
Las cifras de Arrhenius son sorprendentemente cercanas a las calculadas hoy. Cuatro años más tarde, otro sueco, Knut Angstrom** descubrió que, en ciertas condiciones, aun las trazas de CO2 absorben fuertemente parte de la radiación infrarroja. En 1927, al morir Arrhenius, las emisiones de CO2 de combustibles fósiles alcanzaron mil millones de toneladas y la población mundial dos mil millones.
Las observaciones del físico sueco no pasaron inadvertidas a un ingeniero e inventor inglés, quien recopiló datos en más de ciento cuarenta estaciones alrededor del mundo, para mostrar que la temperatura global estaba subiendo. A partir de 1938 hasta 1964, año en que murió, Guy Callendar escribió 25 artículos científicos para advertir sobre el calentamiento global que, bautizado efecto Callender, fue ignorado por los meteorólogos.
TOMA DE CONCIENCIA
A partir de 1955, el físico canadiense Norman Gilbert Plass usó el trabajo de Callender. Plass, que trabajó en las universidades de Harvard, Princeton y Texas A&M, calculó el impacto del efecto invernadero. Según sus cálculos, una duplicación del CO2 en la atmósfera elevaría la temperatura global entre 3° C y 4° C. Mientras tanto, el físico D. Keeling diseñó e instaló en el monte Mauna Loa en Hawái, y en la Antártida, un aparato para medir la concentración de CO2 en la atmósfera. El observatorio, que funciona hasta hoy, fue el primero en comprobar el incremento del gas. Paralelamente, la población de la Tierra alcanzó tres mil millones.
Poco después de la muerte del presidente Kennedy, un grupo de científicos presenta al mandatario Johnson un documento que califica el calentamiento global como un asunto realmente preocupante. Pasan siete años hasta la Conferencia del Medio Ambiente de 1972 en Estocolmo, en que se da prioridad a otros temas pero se crea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el UNEP. Tres años más tarde la población del planeta alcanza cuatro mil millones y en 1987 cinco mil millones.
Mientras tanto, un grupo de científicos y meteorólogos comienza a unir esfuerzos para estudiar los fenómenos observados. El doctor Wallace Smith Broecker, del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Columbia, Nueva York, publica un trabajo sobre el calentamiento global. El término queda. Más adelante, la preocupación por el hueco en la capa de ozono da lugar en 1988 al Protocolo de Montreal, que enfrenta con éxito el reto de los CHC (clorofluorocarbonos), destructores del ozono.
DEL IPCC A KIOTO
A partir de Montreal, la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y el UNEP crean el Panel Internacional para el Cambio Climático (IPCC). Al año siguiente, 1989, las emisiones de combustibles fósiles alcanzan seis mil millones de toneladas. Un año más tarde el IPCC publica su primer informe, que confirma el calentamiento y pronostica un aumento. En 1992 se lleva a cabo la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocida como la Cumbre de la Tierra, con la participación de 172 países. Se toman diversos acuerdos que finalmente no comprometen.
Tres años más tarde el IPCC produce su segundo informe que atribuye la responsabilidad del cambio climático directamente a la actividad humana. Además confirma las cifras del calentamiento, las extrapola y hace proyecciones. Esto da lugar al Protocolo de Kioto, firmado en 1977 por 187 países, menos Estados Unidos, en ese momento responsable del 36,1% de las emisiones. Los demás países desarrollados se comprometen a bajar sus emisiones en 5% entre el 2008 y el 2012. El milenio termina con seis mil millones de habitantes.
EL NUEVO MILENIO
El tercer informe del IPCC, presentado en el 2001, es más categórico en sus afirmaciones y más pesimista en sus proyecciones. Presenta proyecciones en las que, de no tomarse medidas preventivas, el calentamiento en la segunda mitad del siglo puede tener consecuencias catastróficas. Mientras el Protocolo de Kioto pasa a ser ley en los países firmantes, aparece un documento de 700 páginas sobre el calentamiento global, encargado por el Gobierno Británico al economista Nicholas Stern. El informe hace un análisis detallado de las consecuencias del calentamiento y calcula su costo: 20% del producto bruto interno mundial; detenerlo costaría el 1%.
En el mismo 2006, las emisiones de la combustión de hidrocarburos alcanzan ocho mil millones de toneladas. Al año siguiente el IPCC confirma todas sus afirmaciones y recibe, con Al Gore, el Premio Nobel de la Paz. El mismo año hay una reunión en Indonesia, que adopta los Acuerdos de Bali, para preparar un compromiso que preceda a Copenhague. Mientras tanto, los aparatos puestos por David Keeling en Mauna Loa y la Antártida muestran que la concentración en la atmósfera ha pasado de 315 partes por millón (ppm) a 380 ppm. Para entonces Tony Blair, en su calidad de presidente del G-8 y de la Unión, ha declarado el cambio climático de primera prioridad para la Unión Europea.
LA SITUACIÓN HOY
Un total de 192 países se han reunido en Copenhague y el resultado aún no es claro de quién va a hacer qué, y sobre todo quién lo va a pagar. Lo que es claro, al menos para mí y los representantes de los 192 países, es que el cambio climático es una realidad que amenaza con una secuencia de desastres naturales que comenzarán afectando al Tercer Mundo y luego a sus causantes del primero. Lo que me preocupa, aunque ya no estaré para ver los resultados, es que muchos de los que hoy toman las decisiones, tampoco estarán para sufrir sus consecuencias.
(*) Jean-Baptiste-Joseph Fourier (1768-1830) es famoso por su descomposición de funciones periódicas en las llamadas series de Fourier.
(**) Knut Johan Angström (1857-1910) era hijo de Anders Jonas Angström (1814-1874) y en cuyo honor se estableció la medida para dimensiones atómicas (1 Å = 10-10 m).
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Por: Tomás Unger
A pesar de las campañas financiadas por intereses ligados al petróleo, el mundo ya no puede ignorar el cambio climático. La reunión de Copenhague ha servido para tratar de cuantificar su costo, tanto de adaptación como de mitigación. Adaptarse supone, por ejemplo, proteger a las poblaciones costeras del alza del nivel de los océanos. Mitigar supone reducir la emisión de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento. Ambas acciones tienen un costo.
El mayor gasto de adaptación será en los países pobres y el de mitigación en los países ricos. China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero, por un lado enfrenta consecuencias de país pobre, pero también deberá tomar medidas de mitigación de país rico. Los principales emisores: China, EE.UU. y la Unión Europea, deberán ponerse de acuerdo sobre la cuenta y cómo la dividen. Ya se sabe que la cuenta ascenderá a cientos de miles de millones que, al recapitular los antecedentes, hay indicios de que este costo pudo haberse reducido, si no evitado.
LOS PRIMEROS AVISOS
Al comenzar el siglo XIX la población mundial alcanzó los primeros mil millones, en plena revolución industrial cuyo combustible era el carbón. En 1824, cuando las grandes chimeneas eran símbolo de progreso, el famoso físico francés Joseph Fourier * describió el efecto invernadero: “La temperatura de la Tierra puede aumentar por la interposición de gases en la atmósfera, porque el calor en forma de luz encuentra menos resistencia para penetrar que el calor para salir”. Varios científicos se ocuparon del tema, pero fue el físico sueco Svante Arrhenius quien en 1896 advirtió que la era industrial, con su combustión masiva de carbón, causaría un “efecto invernadero de factura humana” y calculó el aumento en grados por cada duplicación del CO2 en la atmósfera.
Las cifras de Arrhenius son sorprendentemente cercanas a las calculadas hoy. Cuatro años más tarde, otro sueco, Knut Angstrom** descubrió que, en ciertas condiciones, aun las trazas de CO2 absorben fuertemente parte de la radiación infrarroja. En 1927, al morir Arrhenius, las emisiones de CO2 de combustibles fósiles alcanzaron mil millones de toneladas y la población mundial dos mil millones.
Las observaciones del físico sueco no pasaron inadvertidas a un ingeniero e inventor inglés, quien recopiló datos en más de ciento cuarenta estaciones alrededor del mundo, para mostrar que la temperatura global estaba subiendo. A partir de 1938 hasta 1964, año en que murió, Guy Callendar escribió 25 artículos científicos para advertir sobre el calentamiento global que, bautizado efecto Callender, fue ignorado por los meteorólogos.
TOMA DE CONCIENCIA
A partir de 1955, el físico canadiense Norman Gilbert Plass usó el trabajo de Callender. Plass, que trabajó en las universidades de Harvard, Princeton y Texas A&M, calculó el impacto del efecto invernadero. Según sus cálculos, una duplicación del CO2 en la atmósfera elevaría la temperatura global entre 3° C y 4° C. Mientras tanto, el físico D. Keeling diseñó e instaló en el monte Mauna Loa en Hawái, y en la Antártida, un aparato para medir la concentración de CO2 en la atmósfera. El observatorio, que funciona hasta hoy, fue el primero en comprobar el incremento del gas. Paralelamente, la población de la Tierra alcanzó tres mil millones.
Poco después de la muerte del presidente Kennedy, un grupo de científicos presenta al mandatario Johnson un documento que califica el calentamiento global como un asunto realmente preocupante. Pasan siete años hasta la Conferencia del Medio Ambiente de 1972 en Estocolmo, en que se da prioridad a otros temas pero se crea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el UNEP. Tres años más tarde la población del planeta alcanza cuatro mil millones y en 1987 cinco mil millones.
Mientras tanto, un grupo de científicos y meteorólogos comienza a unir esfuerzos para estudiar los fenómenos observados. El doctor Wallace Smith Broecker, del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Columbia, Nueva York, publica un trabajo sobre el calentamiento global. El término queda. Más adelante, la preocupación por el hueco en la capa de ozono da lugar en 1988 al Protocolo de Montreal, que enfrenta con éxito el reto de los CHC (clorofluorocarbonos), destructores del ozono.
DEL IPCC A KIOTO
A partir de Montreal, la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y el UNEP crean el Panel Internacional para el Cambio Climático (IPCC). Al año siguiente, 1989, las emisiones de combustibles fósiles alcanzan seis mil millones de toneladas. Un año más tarde el IPCC publica su primer informe, que confirma el calentamiento y pronostica un aumento. En 1992 se lleva a cabo la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocida como la Cumbre de la Tierra, con la participación de 172 países. Se toman diversos acuerdos que finalmente no comprometen.
Tres años más tarde el IPCC produce su segundo informe que atribuye la responsabilidad del cambio climático directamente a la actividad humana. Además confirma las cifras del calentamiento, las extrapola y hace proyecciones. Esto da lugar al Protocolo de Kioto, firmado en 1977 por 187 países, menos Estados Unidos, en ese momento responsable del 36,1% de las emisiones. Los demás países desarrollados se comprometen a bajar sus emisiones en 5% entre el 2008 y el 2012. El milenio termina con seis mil millones de habitantes.
EL NUEVO MILENIO
El tercer informe del IPCC, presentado en el 2001, es más categórico en sus afirmaciones y más pesimista en sus proyecciones. Presenta proyecciones en las que, de no tomarse medidas preventivas, el calentamiento en la segunda mitad del siglo puede tener consecuencias catastróficas. Mientras el Protocolo de Kioto pasa a ser ley en los países firmantes, aparece un documento de 700 páginas sobre el calentamiento global, encargado por el Gobierno Británico al economista Nicholas Stern. El informe hace un análisis detallado de las consecuencias del calentamiento y calcula su costo: 20% del producto bruto interno mundial; detenerlo costaría el 1%.
En el mismo 2006, las emisiones de la combustión de hidrocarburos alcanzan ocho mil millones de toneladas. Al año siguiente el IPCC confirma todas sus afirmaciones y recibe, con Al Gore, el Premio Nobel de la Paz. El mismo año hay una reunión en Indonesia, que adopta los Acuerdos de Bali, para preparar un compromiso que preceda a Copenhague. Mientras tanto, los aparatos puestos por David Keeling en Mauna Loa y la Antártida muestran que la concentración en la atmósfera ha pasado de 315 partes por millón (ppm) a 380 ppm. Para entonces Tony Blair, en su calidad de presidente del G-8 y de la Unión, ha declarado el cambio climático de primera prioridad para la Unión Europea.
LA SITUACIÓN HOY
Un total de 192 países se han reunido en Copenhague y el resultado aún no es claro de quién va a hacer qué, y sobre todo quién lo va a pagar. Lo que es claro, al menos para mí y los representantes de los 192 países, es que el cambio climático es una realidad que amenaza con una secuencia de desastres naturales que comenzarán afectando al Tercer Mundo y luego a sus causantes del primero. Lo que me preocupa, aunque ya no estaré para ver los resultados, es que muchos de los que hoy toman las decisiones, tampoco estarán para sufrir sus consecuencias.
(*) Jean-Baptiste-Joseph Fourier (1768-1830) es famoso por su descomposición de funciones periódicas en las llamadas series de Fourier.
(**) Knut Johan Angström (1857-1910) era hijo de Anders Jonas Angström (1814-1874) y en cuyo honor se estableció la medida para dimensiones atómicas (1 Å = 10-10 m).
Posteamos un comentario de Lucia Dammert para la Revista Poder (14.12.2009)
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Por: Luica Danmert
Dos décadas han pasado desde la caída del muro de Berlín. En ese momento se debilitaron las diferencias ideológicas que sustentaron múltiples enfrentamientos incluso de corte violento en América Latina. Los llamados movimientos guerrilleros prácticamente desaparecieron con la excepción de las Farc en Colombia y pequeños grupos vinculados con Sendero Luminoso en Perú. Ambos movimientos están más cercanos hoy a la protección del narcotráfico que a la definición de una propuesta ideológica. Entonces, ¿cómo entender los últimos hechos de violencia en el país o los ataques en el sur o las bombas en bancos y hoteles de Santiago?
La explicación no es sencilla. La llegada de la democracia en la región consolidó un programa de gobierno de centro izquierda que incluyó muchos de los reclamos previos de los grupos radicales. De hecho, en la actualidad la mayoría de los países de la región son gobernados por partidos e incluso líderes que estuvieron en una clara confrontación con los regímenes no democráticos de antaño. Pero paradojalmente, los avances y desafíos aún pendientes han generado nuevos conflictos o permitido que antiguos emerjan en la agenda política.
En Chile este proceso es especialmente llamativo ya que la concentración en los logros de la transición y los avances económicos y sociales parecen invisibilizar la presencia de diversos conflictos. En los últimos meses hemos sido testigos de la emergencia de grupos ciudadanos antisistémicos que explicitan su distancia y fastidio con la forma como se organiza la sociedad. Muchos de estos grupos han expresado sus posiciones ya sea protestando en las calles, tomando espacios públicos o estableciendo formas de convivencia alternativas.
Recientemente también han aparecido hechos violentos que si bien son aún aislados evidencian el uso de la fuerza con armas en el sur del país y bombas en Santiago. Los últimos casos ocurridos en el Hotel Marriott y en una sucursal bancaria en Las Condes muestran los bajos niveles de control para estas situaciones. ¿Estos hechos presagian el desarrollo de ataques terroristas en el país? No parece ser este el caso, pero sin duda los conflictos sociales serán actores claves de la agenda política del próximo gobierno.
Se trata de conflictos que se vinculan con los problemas pendientes con la comunidad mapuche, pero también a múltiples reclamos sociales que van desde mejoras salariales hasta la calidad de la educación y los servicios públicos en general. Conflictos que pueden escalar rápidamente si no son enfrentados políticamente y con rapidez. Este es uno de los principales desafíos del próximo gobierno: avanzar en la búsqueda de soluciones políticas antes que policiales.
Un posible aumento en cantidad y magnitud de estos hechos tendría consecuencias graves para el país y sus ciudadanos. Sin duda, afecta la calidad del clima interno, la sensación de inseguridad de la población e incluso formas cotidianas de utilización de espacios públicos. Esto impacta en la forma como se realiza el trabajo policial así como el de inteligencia para dedicar esfuerzos en la detección y prevención de hechos violentos o posibles atentados.
Las noticias que vienen del sur del país no logran captar la atención necesaria de una audiencia centrada en los problemas capitalinos, y son muestra de un deterioro de las relaciones de convivencia así como de una falta de comprensión de las profundidades de un problema donde el conflicto es sólo una expresión. Consecuencias económicas, también ya que se empeora el clima de negocios y resurgen fantasmas del pasado con una polarización creciente de la población.
Pero no hay que engañarse, la posibilidad de actos radicalizados en las calles de la capital no se vinculan únicamente al conflicto con el pueblo mapuche. Muy por el contrario, diversos estudios han puesto énfasis en el incremento de la violencia en aquellos países donde el crecimiento económico se ha instalado como una realidad, pero sus consecuencias más directas afectan a un pequeño grupo de la población. Dejando a sectores importantes de la población frustrada, con sentimiento de engaño frente a un sistema que ofrece lo que no se puede consumir y donde los anillos de la exclusión parecen ser infranqueables.
Al descontento social se suman grupos delincuenciales que aprovechan cualquier ocasión de protesta o manifestación pública para cometer delitos o actos de vandalismo. La manifestación de los pingüinos(estudiantes secundarios) a inicios del gobierno de Bachelet fue un ejemplo de este tipo de situaciones, que terminan con enfrentamientos policiales innecesarios frente a manifestaciones sociales no violentas. Esta presencia requiere de respuestas públicas diferentes y especializadas que no criminalicen la protesta social.
Los últimos gobiernos han tenido una actitud variada frente a la posible presencia de terrorismo en el país. Por un lado, han negado tajantemente su presencia y declarando a diversos hechos de bombas encontradas en la capital como situaciones aisladas. Esto sucedió con la bomba que se detonó frente a la Agencia Nacional de Inteligencia y al Consejo de Defensa del Estado en enero y diciembre del 2006, respectivamente, y más recientemente con el episodio ocurrido en el Hotel Marriott. Por otro lado, diversos actos ocurridos en el sur del país han sido categorizados como terroristas por parte del Ministerio Público con la evidente anuencia del gobierno. Esto último ha sido denunciado por Human Right Watch como una violación evidente de la garantías procesales por parte de una ley que fue dictada en 1984 con el propósito de enfrentar la resistencia armada contra la dictadura. Aunque desde 1990 se han hecho cambios relevantes a dicho marco legal, en la actualidad un incendio puede ser considerado un acto terrorista.
El próximo gobierno enfrenta un panorama complejo respecto del desorden social. Especialmente desafiante para un posible gobierno de la Alianza que carece de experiencia de negociación política en este tipo de conflictos y cuyos representantes en el Congreso han apoyado de forma reiterada la necesidad de una mano fuerte. En caso de que Sebastián Piñera gane las elecciones presidenciales, el aprendizaje tendrá que ser veloz para evitar un aumento de los hechos violentos o la búsqueda de medidas radicalizadas para establecer agendas de debate. De igual forma, un nuevo gobierno de la Concertación deberá avanzar en la recuperación de agendas más inclusivas que permitan disminuir la presión actual.
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Por: Luica Danmert
Dos décadas han pasado desde la caída del muro de Berlín. En ese momento se debilitaron las diferencias ideológicas que sustentaron múltiples enfrentamientos incluso de corte violento en América Latina. Los llamados movimientos guerrilleros prácticamente desaparecieron con la excepción de las Farc en Colombia y pequeños grupos vinculados con Sendero Luminoso en Perú. Ambos movimientos están más cercanos hoy a la protección del narcotráfico que a la definición de una propuesta ideológica. Entonces, ¿cómo entender los últimos hechos de violencia en el país o los ataques en el sur o las bombas en bancos y hoteles de Santiago?
La explicación no es sencilla. La llegada de la democracia en la región consolidó un programa de gobierno de centro izquierda que incluyó muchos de los reclamos previos de los grupos radicales. De hecho, en la actualidad la mayoría de los países de la región son gobernados por partidos e incluso líderes que estuvieron en una clara confrontación con los regímenes no democráticos de antaño. Pero paradojalmente, los avances y desafíos aún pendientes han generado nuevos conflictos o permitido que antiguos emerjan en la agenda política.
En Chile este proceso es especialmente llamativo ya que la concentración en los logros de la transición y los avances económicos y sociales parecen invisibilizar la presencia de diversos conflictos. En los últimos meses hemos sido testigos de la emergencia de grupos ciudadanos antisistémicos que explicitan su distancia y fastidio con la forma como se organiza la sociedad. Muchos de estos grupos han expresado sus posiciones ya sea protestando en las calles, tomando espacios públicos o estableciendo formas de convivencia alternativas.
Recientemente también han aparecido hechos violentos que si bien son aún aislados evidencian el uso de la fuerza con armas en el sur del país y bombas en Santiago. Los últimos casos ocurridos en el Hotel Marriott y en una sucursal bancaria en Las Condes muestran los bajos niveles de control para estas situaciones. ¿Estos hechos presagian el desarrollo de ataques terroristas en el país? No parece ser este el caso, pero sin duda los conflictos sociales serán actores claves de la agenda política del próximo gobierno.
Se trata de conflictos que se vinculan con los problemas pendientes con la comunidad mapuche, pero también a múltiples reclamos sociales que van desde mejoras salariales hasta la calidad de la educación y los servicios públicos en general. Conflictos que pueden escalar rápidamente si no son enfrentados políticamente y con rapidez. Este es uno de los principales desafíos del próximo gobierno: avanzar en la búsqueda de soluciones políticas antes que policiales.
Un posible aumento en cantidad y magnitud de estos hechos tendría consecuencias graves para el país y sus ciudadanos. Sin duda, afecta la calidad del clima interno, la sensación de inseguridad de la población e incluso formas cotidianas de utilización de espacios públicos. Esto impacta en la forma como se realiza el trabajo policial así como el de inteligencia para dedicar esfuerzos en la detección y prevención de hechos violentos o posibles atentados.
Las noticias que vienen del sur del país no logran captar la atención necesaria de una audiencia centrada en los problemas capitalinos, y son muestra de un deterioro de las relaciones de convivencia así como de una falta de comprensión de las profundidades de un problema donde el conflicto es sólo una expresión. Consecuencias económicas, también ya que se empeora el clima de negocios y resurgen fantasmas del pasado con una polarización creciente de la población.
Pero no hay que engañarse, la posibilidad de actos radicalizados en las calles de la capital no se vinculan únicamente al conflicto con el pueblo mapuche. Muy por el contrario, diversos estudios han puesto énfasis en el incremento de la violencia en aquellos países donde el crecimiento económico se ha instalado como una realidad, pero sus consecuencias más directas afectan a un pequeño grupo de la población. Dejando a sectores importantes de la población frustrada, con sentimiento de engaño frente a un sistema que ofrece lo que no se puede consumir y donde los anillos de la exclusión parecen ser infranqueables.
Al descontento social se suman grupos delincuenciales que aprovechan cualquier ocasión de protesta o manifestación pública para cometer delitos o actos de vandalismo. La manifestación de los pingüinos(estudiantes secundarios) a inicios del gobierno de Bachelet fue un ejemplo de este tipo de situaciones, que terminan con enfrentamientos policiales innecesarios frente a manifestaciones sociales no violentas. Esta presencia requiere de respuestas públicas diferentes y especializadas que no criminalicen la protesta social.
Los últimos gobiernos han tenido una actitud variada frente a la posible presencia de terrorismo en el país. Por un lado, han negado tajantemente su presencia y declarando a diversos hechos de bombas encontradas en la capital como situaciones aisladas. Esto sucedió con la bomba que se detonó frente a la Agencia Nacional de Inteligencia y al Consejo de Defensa del Estado en enero y diciembre del 2006, respectivamente, y más recientemente con el episodio ocurrido en el Hotel Marriott. Por otro lado, diversos actos ocurridos en el sur del país han sido categorizados como terroristas por parte del Ministerio Público con la evidente anuencia del gobierno. Esto último ha sido denunciado por Human Right Watch como una violación evidente de la garantías procesales por parte de una ley que fue dictada en 1984 con el propósito de enfrentar la resistencia armada contra la dictadura. Aunque desde 1990 se han hecho cambios relevantes a dicho marco legal, en la actualidad un incendio puede ser considerado un acto terrorista.
El próximo gobierno enfrenta un panorama complejo respecto del desorden social. Especialmente desafiante para un posible gobierno de la Alianza que carece de experiencia de negociación política en este tipo de conflictos y cuyos representantes en el Congreso han apoyado de forma reiterada la necesidad de una mano fuerte. En caso de que Sebastián Piñera gane las elecciones presidenciales, el aprendizaje tendrá que ser veloz para evitar un aumento de los hechos violentos o la búsqueda de medidas radicalizadas para establecer agendas de debate. De igual forma, un nuevo gobierno de la Concertación deberá avanzar en la recuperación de agendas más inclusivas que permitan disminuir la presión actual.
Va una interesante noticia sobre la Cumbre de Copenhague presentada por AmericaEconomía, bajo el título: ONU evita colapso de cumbre climática y "reconoce" nuevo pacto.
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La cumbre sobre cambio climático organizada por Naciones Unidas evitó el fracaso el sábado al "reconocer" formalmente un nuevo acuerdo impulsado por el líder estadounidense Barack Obama y las potencias emergentes, incluyendo a China.
"Finalmente sellamos un acuerdo", expresó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. "El 'Acuerdo de Copenhague' puede no ser todo lo que todos habían esperado, pero esta decisión (...) es un comienzo importante", argumentó.
Sin embargo, la decisión luego de los maratónicos diálogos climáticos de 193 naciones sólo "tomó nota" del nuevo acuerdo, un pacto no vinculante para luchar contra el calentamiento global negociado por Estados Unidos, China, India, Brasil y Sudáfrica.
Las 193 naciones no apoyaron completamente el plan, que establece una meta para limitar el calentamiento global a un aumento máximo de 2 grados centígrados sobre niveles preindustriales.
También ofrece la posibilidad de un fondo de financiamiento de 100.000 millones de dólares en asistencia anual a naciones en desarrollo para el 2020.
El plan no especifica los recortes de emisiones de gases necesarios para limitar el calentamiento en 2 grados centígrados, considerado el umbral para los peores efectos del cambio climático que incluyen masivas inundaciones, sequías, aludes, tormentas de arena y aumento del nivel de los mares.
En una tormentosa sesión durante la noche, los diálogos llegaron al borde del colapso después de que Sudán, Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia se unieron para denunciar el plan liderado por Estados Unidos tras el retiro de cerca de 120 líderes mundiales al terminar la cumbre el viernes.
Las negociaciones de la ONU deben operar bajo consenso. Bajo un compromiso para evitar el colapso, la decisión final daría a conocer una lista de los Estados a favor de un acuerdo y aquellos en contra.
Un acuerdo requiere un apoyo unánime para ser adoptado, y Gran Bretaña dijo que un fracaso retrasaría la entrega de fondos comprometidos a los países más pobres para luchar contra el impacto del cambio climático.
El resultado podría llevar a que Estados Unidos y China - los dos mayores contaminantes del mundo - lideren una política global sobre cambio climático, y destacó falencias en el caótico proceso de la ONU.
Críticas. Una sesión plenaria final que se extendió toda la noche, presidida por el primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, y que involucró negociadores nacionales, estuvo marcada por intercambios crecientemente irritables.
La disputada sesión tocó su punto más bajo cuando un delegado sudanés dijo que el plan en Africa sería como el Holocausto al causar más inundaciones mortales, sequías, aluviones, tormentas de arena y la subida del nivel del mar.
El documento "es una solución basada en los mismos valores que, en nuestra opinión, llevaron a seis millones de personas en Europa hacia los hornos", dijo Lumumba Stanislaus Di-aping de Sudán.
El principal negociador de Suecia, Anders Turesson, no estuvo de acuerdo. "La referencia al Holocausto es, en este contexto, absolutamente despreciable", dijo Turesson.
Otras naciones, incluyendo Estados de la Unión Europea (UE), Japón, un representante de la Unión Africana y la alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por su sigla en inglés) instaron a los delegados a adoptar el plan como un borrador de la ONU para actuar contra el cambio climático.
"Tenemos un riesgo real de que las charlas sufran el mismo destino de las negociaciones de la OMC y de otras discusiones multilaterales", dijo el presidente de Maldivas, Mohamed Nasheed, instando a los delegados a apoyar el plan para evitar que el proceso se dilate por años.
Si algunas naciones se oponen, el acuerdo sólo sería adoptado por sus partidarios, los que actualmente están integrados por un grupo de países que producen más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Muchas naciones dijeron que el acuerdo está lejos de las ambiciones de la ONU para las charlas, planeadas como un punto de inflexión para impulsar al mundo hacia la energía renovable y lejos de los combustibles fósiles.
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La cumbre sobre cambio climático organizada por Naciones Unidas evitó el fracaso el sábado al "reconocer" formalmente un nuevo acuerdo impulsado por el líder estadounidense Barack Obama y las potencias emergentes, incluyendo a China.
"Finalmente sellamos un acuerdo", expresó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. "El 'Acuerdo de Copenhague' puede no ser todo lo que todos habían esperado, pero esta decisión (...) es un comienzo importante", argumentó.
Sin embargo, la decisión luego de los maratónicos diálogos climáticos de 193 naciones sólo "tomó nota" del nuevo acuerdo, un pacto no vinculante para luchar contra el calentamiento global negociado por Estados Unidos, China, India, Brasil y Sudáfrica.
Las 193 naciones no apoyaron completamente el plan, que establece una meta para limitar el calentamiento global a un aumento máximo de 2 grados centígrados sobre niveles preindustriales.
También ofrece la posibilidad de un fondo de financiamiento de 100.000 millones de dólares en asistencia anual a naciones en desarrollo para el 2020.
El plan no especifica los recortes de emisiones de gases necesarios para limitar el calentamiento en 2 grados centígrados, considerado el umbral para los peores efectos del cambio climático que incluyen masivas inundaciones, sequías, aludes, tormentas de arena y aumento del nivel de los mares.
En una tormentosa sesión durante la noche, los diálogos llegaron al borde del colapso después de que Sudán, Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia se unieron para denunciar el plan liderado por Estados Unidos tras el retiro de cerca de 120 líderes mundiales al terminar la cumbre el viernes.
Las negociaciones de la ONU deben operar bajo consenso. Bajo un compromiso para evitar el colapso, la decisión final daría a conocer una lista de los Estados a favor de un acuerdo y aquellos en contra.
Un acuerdo requiere un apoyo unánime para ser adoptado, y Gran Bretaña dijo que un fracaso retrasaría la entrega de fondos comprometidos a los países más pobres para luchar contra el impacto del cambio climático.
El resultado podría llevar a que Estados Unidos y China - los dos mayores contaminantes del mundo - lideren una política global sobre cambio climático, y destacó falencias en el caótico proceso de la ONU.
Críticas. Una sesión plenaria final que se extendió toda la noche, presidida por el primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, y que involucró negociadores nacionales, estuvo marcada por intercambios crecientemente irritables.
La disputada sesión tocó su punto más bajo cuando un delegado sudanés dijo que el plan en Africa sería como el Holocausto al causar más inundaciones mortales, sequías, aluviones, tormentas de arena y la subida del nivel del mar.
El documento "es una solución basada en los mismos valores que, en nuestra opinión, llevaron a seis millones de personas en Europa hacia los hornos", dijo Lumumba Stanislaus Di-aping de Sudán.
El principal negociador de Suecia, Anders Turesson, no estuvo de acuerdo. "La referencia al Holocausto es, en este contexto, absolutamente despreciable", dijo Turesson.
Otras naciones, incluyendo Estados de la Unión Europea (UE), Japón, un representante de la Unión Africana y la alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por su sigla en inglés) instaron a los delegados a adoptar el plan como un borrador de la ONU para actuar contra el cambio climático.
"Tenemos un riesgo real de que las charlas sufran el mismo destino de las negociaciones de la OMC y de otras discusiones multilaterales", dijo el presidente de Maldivas, Mohamed Nasheed, instando a los delegados a apoyar el plan para evitar que el proceso se dilate por años.
Si algunas naciones se oponen, el acuerdo sólo sería adoptado por sus partidarios, los que actualmente están integrados por un grupo de países que producen más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Muchas naciones dijeron que el acuerdo está lejos de las ambiciones de la ONU para las charlas, planeadas como un punto de inflexión para impulsar al mundo hacia la energía renovable y lejos de los combustibles fósiles.
19/12/09: UN TLC SIEMPRE TENDRÁ PERDEDORES
A continuación la entrevista a MAURICIO MOREIRA (del BID) realizada por Marienella Ortiz Ramírez, aparecida en el Diario El Comercio del 2.12.2009 sobre la situación de los TLC, especialmente luego de la firma del celebrado con China.
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Por: Marienella Ortiz
¿Cómo enfrentar la competencia china en manufactura? ¿Cómo hacer para que el comercio exterior beneficie a todos por igual? Parecería que las respuestas son difíciles de conseguir, pero el economista Mauricio Moreira, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no duda en tomar al toro por las astas y dar algunos conceptos en esta entrevista sobre la agenda que debe acompañar a las políticas de comercio exterior en los países de la región. Moreira asistió a comienzos del mes a la VII Convención Internacional de Economía: Infraestructura para el Desarrollo, organizada por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).
¿Qué tan importante es el tema de infraestructura para el comercio de un país?
La falta de infraestructura para el transporte de productos puede ser un gran obstáculo en el comercio de un país. Si uno mira lo que pasaba en los años ochenta, allí el problema eran los aranceles al 100%. Ahora eso se superó, pero no hay un esfuerzo en repensar los temas de comercio en función de una agenda mucho más amplia. Tanto el Gobierno como el sector privado deben ver que existen otros costos presentes que involucran a los puertos y aeropuertos, como la logística. No es un tema complejo desde el punto de vista técnico, pero no se avanza porque seguimos pensando que la infraestructura no tiene que ver con el comercio. Hay que juntar los temas y ocupar una agenda política.
Por lo general se considera que la infraestructura es un tema a cargo del Estado.
Sí, pero es un equívoco ver al Estado como alejado de la sociedad; el Estado refleja las presiones políticas que hace el sector privado. En un mundo donde uno compite con China o la India no hay cómo sobrevivir sin una infraestructura eficiente, inclusive cuando uno piensa en la redistribución de la renta, en los beneficios. El sur de México no exporta, no solo por un tema de distancia, sino porque no hay infraestructura. Imagino que en el Perú pasa lo mismo. En resumen no se trata de solo incentivar un mayor volumen de comercio, sino también de mejorar la distribución de esos beneficios en el país.
¿Cuáles son los retos que tiene el Perú para sacar provecho al TLC con China? Hoy nos vemos perjudicados por la manufactura a bajo costo.
No hay cómo evitar la competencia china en manufactura, aun sin subsidios [por las ventajas comparativas que tiene ese país, como el tamaño de la población]. Para nosotros —la región— hay que buscar nichos en los que no compitamos directamente con China.
¿Cómo?
Hay que intentar darle mayor valor agregado a la materia prima, al hierro, al zinc, a la agricultura no tradicional. Lo peor que puede pasar es que los chinos y los de la India compitan en la misma dirección que nosotros.
¿China con sus confecciones puede desaparecer los sectores industrial y doméstico de cualquier país?
Si la competencia es solo por precios, creo que no hay futuro ni para el Perú ni para América Central. No hay cómo competir por un tema de escala, pero hay espacio para las diferenciaciones. Los datos de las exportaciones de textiles a EE.UU. demuestran que el Perú no cayó tanto y supongo que es por el tipo de producto especial que se envía, de mayor calidad.
El problema de los industriales peruanos estaría a nivel del mercado interno.
La presión competitiva está en todas partes. Con o sin TLC la tarea de competir con China en los mismos productos no es algo que tenga futuro. Hay que pensar en estrategias de diferenciación, agregar valor, sofisticar los productos. La otra parte de eso es que habrá perdedores en ese proceso.
¿Eso es inevitable?
En el comercio internacional siempre hay ganadores y perdedores, pero en general las ganancias para todos son mayores. Entonces, se puede compensar a esos perdedores con las ganancias generales. Y eso es algo que no se hace en la región, el intentar compensar a esa gente que está en los sectores más vulnerables para que tenga alternativas de empleo en otras industrias. Hay que poner recursos para evitar que el impacto social sea tan grande que lleve a un retroceso la integración comercial.
En el Perú se aceleraron las negociaciones de los TLC y no se estaría trabajando con los posibles perdedores…
Ese no es solo un problema del Perú. Ocurre que los recursos son escasos en nuestros gobiernos, pero se debería hacer más hincapié en esos temas. Hay que tener en cuenta políticas sociales cuyo foco sea la gente que es desplazada por las importaciones.
¿Por qué es tan difícil darle mayor valor agregado a nuestros productos?
Creo que tenemos un problema que no tiene nada que ver con China o Estados Unidos, que es el tema de la educación. Todavía no conseguimos educar bien a nuestros hijos. Si no resolvemos eso, no habrá solución ni en un modelo económico abierto ni en uno cerrado.
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Por: Marienella Ortiz
¿Cómo enfrentar la competencia china en manufactura? ¿Cómo hacer para que el comercio exterior beneficie a todos por igual? Parecería que las respuestas son difíciles de conseguir, pero el economista Mauricio Moreira, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no duda en tomar al toro por las astas y dar algunos conceptos en esta entrevista sobre la agenda que debe acompañar a las políticas de comercio exterior en los países de la región. Moreira asistió a comienzos del mes a la VII Convención Internacional de Economía: Infraestructura para el Desarrollo, organizada por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).
¿Qué tan importante es el tema de infraestructura para el comercio de un país?
La falta de infraestructura para el transporte de productos puede ser un gran obstáculo en el comercio de un país. Si uno mira lo que pasaba en los años ochenta, allí el problema eran los aranceles al 100%. Ahora eso se superó, pero no hay un esfuerzo en repensar los temas de comercio en función de una agenda mucho más amplia. Tanto el Gobierno como el sector privado deben ver que existen otros costos presentes que involucran a los puertos y aeropuertos, como la logística. No es un tema complejo desde el punto de vista técnico, pero no se avanza porque seguimos pensando que la infraestructura no tiene que ver con el comercio. Hay que juntar los temas y ocupar una agenda política.
Por lo general se considera que la infraestructura es un tema a cargo del Estado.
Sí, pero es un equívoco ver al Estado como alejado de la sociedad; el Estado refleja las presiones políticas que hace el sector privado. En un mundo donde uno compite con China o la India no hay cómo sobrevivir sin una infraestructura eficiente, inclusive cuando uno piensa en la redistribución de la renta, en los beneficios. El sur de México no exporta, no solo por un tema de distancia, sino porque no hay infraestructura. Imagino que en el Perú pasa lo mismo. En resumen no se trata de solo incentivar un mayor volumen de comercio, sino también de mejorar la distribución de esos beneficios en el país.
¿Cuáles son los retos que tiene el Perú para sacar provecho al TLC con China? Hoy nos vemos perjudicados por la manufactura a bajo costo.
No hay cómo evitar la competencia china en manufactura, aun sin subsidios [por las ventajas comparativas que tiene ese país, como el tamaño de la población]. Para nosotros —la región— hay que buscar nichos en los que no compitamos directamente con China.
¿Cómo?
Hay que intentar darle mayor valor agregado a la materia prima, al hierro, al zinc, a la agricultura no tradicional. Lo peor que puede pasar es que los chinos y los de la India compitan en la misma dirección que nosotros.
¿China con sus confecciones puede desaparecer los sectores industrial y doméstico de cualquier país?
Si la competencia es solo por precios, creo que no hay futuro ni para el Perú ni para América Central. No hay cómo competir por un tema de escala, pero hay espacio para las diferenciaciones. Los datos de las exportaciones de textiles a EE.UU. demuestran que el Perú no cayó tanto y supongo que es por el tipo de producto especial que se envía, de mayor calidad.
El problema de los industriales peruanos estaría a nivel del mercado interno.
La presión competitiva está en todas partes. Con o sin TLC la tarea de competir con China en los mismos productos no es algo que tenga futuro. Hay que pensar en estrategias de diferenciación, agregar valor, sofisticar los productos. La otra parte de eso es que habrá perdedores en ese proceso.
¿Eso es inevitable?
En el comercio internacional siempre hay ganadores y perdedores, pero en general las ganancias para todos son mayores. Entonces, se puede compensar a esos perdedores con las ganancias generales. Y eso es algo que no se hace en la región, el intentar compensar a esa gente que está en los sectores más vulnerables para que tenga alternativas de empleo en otras industrias. Hay que poner recursos para evitar que el impacto social sea tan grande que lleve a un retroceso la integración comercial.
En el Perú se aceleraron las negociaciones de los TLC y no se estaría trabajando con los posibles perdedores…
Ese no es solo un problema del Perú. Ocurre que los recursos son escasos en nuestros gobiernos, pero se debería hacer más hincapié en esos temas. Hay que tener en cuenta políticas sociales cuyo foco sea la gente que es desplazada por las importaciones.
¿Por qué es tan difícil darle mayor valor agregado a nuestros productos?
Creo que tenemos un problema que no tiene nada que ver con China o Estados Unidos, que es el tema de la educación. Todavía no conseguimos educar bien a nuestros hijos. Si no resolvemos eso, no habrá solución ni en un modelo económico abierto ni en uno cerrado.
Estimados blogeros:
Recientemente el periodista Ricardo Uceda presentó una investigación que establecería la existencia de escuadrones de la muerte policiales en Trujillo, destinados a eliminar a los delincuentes que asolan esa ciudad. Inmediatamente hubo respuestas en sectores de la población señalando que ello era correcto, con lo que evidentemente discrepamos. La vida humana es valiosa, sea de quien sea, y el Estado Constitucional es la garantía para juicios razonables y sanciones ejemplares.
A continuación los apuntes de Ricardo Uceda, aparecidos el 16 de noviembre pasado en la Revista Poder, bajo el título "El misterio del escuadrón de la muerte".
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Por: Ricardo Uceda
La investigación del denunciado asesinato masivo de delincuentes en Trujillo produce una guerra fría entre la Policía y el Ministerio Público. Al amparo del D.L. 982, la mayoría de casos fueron archivados.
El jefe policial de La Libertad, general Raúl Becerra, reveló el 20 de octubre pasado que en Trujillo han muerto 56 delincuentes en enfrentamientos con la policía. De inmediato el ex director de la PNP Gustavo Carrión, escribió en el blog Espacio Compartido que ello sugería una perversa tendencia en la lucha contra la inseguridad. “El uso letal de las armas de fuego para eliminar delincuentes –añadió– lo único que provocará será la retaliación de la violencia”.
Documentos y testimonios recogidos para este informe permitieron alimentar una base de datos de 46 delincuentes muertos a balazos por la policía de Trujillo entre el 2007 y el 2008, y confirmar la alta cifra de presuntos asesinatos. Entre otras fuentes fueron entrevistadas 31 personas vinculadas a las víctimas, algunas de las cuales dicen ser testigos directos de que fueron detenidas por la policía. La forma de las muertes es casi la misma, y no es un secreto. En la ciudad se asume con naturalidad que hubo una eliminación sistemática de maleantes. En privado, la mayoría lo aprueba.
En un caso típico de la versión oficial, los integrantes de una patrulla –de casualidad o avisados por terceros– sorprenden asaltando a dos o más ladrones. Estos huyen, disparando a los policías, quienes, al darles el vuelto, los matan. Acto seguido, las pericias balísticas demostrarán que los abatidos estaban armados y que sus armas fueron disparadas.
La prensa local y algunos medios de Lima han hablado de un grupo de ejecuciones dirigido por el coronel PNP Elidio Espinoza, ex jefe del Escuadrón de Emergencia Este y hoy a cargo de la Divincri. A su vez, la policía, con un indisimulado apoyo político del gobierno, ascendió y premió a Espinoza, para quien el Ministerio Público pide cadena perpetua. La policía de Trujillo goza de reconocimiento ciudadano, porque ha arrinconado a la delincuencia. Aunque todos los días hay hechos violentos y menudean noticias de asesinatos en las primeras planas, en su mayor parte son, según las versiones periodísticas, delincuentes que se han matado entre sí.
La situación es el resultado directo del Decreto Legislativo 982, dado en julio del 2007, que eximió de responsabilidad penal a policías que “en cumplimiento de su deber y en uso de sus armas en forma reglamentaria, causen lesiones o muerte”. Hay que suponer que casi de inmediato los delincuentes trujillanos tuvieron la mala idea de enfrentarse a balazos con la policía. La racha de muertos por enfrentamientos comenzó precisamente en agosto del 2007. Terminó a fines del año pasado, cuando empezó a actuar una asociación trujillana de defensa de los derechos humanos de los delincuentes.
Miembros de conocidas bandas se han entregado porque temían estar en una lista negra de próximos ejecutados. Su atemorizada versión apareció sin medias tintas en los medios. Sin embargo, a Rafael Reyes Velásquez, “Loco Johnny”, no le sirvió haber alertado públicamente que la policía quería matarlo. El 20 de febrero de 2008 envió una carta de denuncia a la Asociación Pro Derechos Humanos. Tres meses después estaba muerto.
César Velásquez, un ex presidiario no requisitoriado, dijo para esta nota que no sale de su casa porque no desea que lo maten. Ha abandonado, asegura, toda actividad delictiva. Cuando las muertes se multiplicaron, continuamente miraba por la ventana de su casa en el barrio El Alambre para ver si venían por él. Pues en la otra versión, la de los familiares de los muertos, la policía secuestró a sus futuras víctimas de sus casas, los ejecutó, y luego publicitó una escena de fuego cruzado.
Segundo Correa, quien se supone que es el delincuente más sanguinario que hoy por hoy conoce Trujillo, acaba de publicar una carta en el diario Correo advirtiendo que no se enfrentará a tiros con la policía. Correa, conocido como “Paco”, niega ser asesino y jefe de banda. Aún no está requisitoriado.
Su abogado, Víctor Peralta, quien también defiende a los familiares del fallecido Loco Johnny, dice que Correa sabe que su vida corre peligro porque los medios, con información de la policía, están publicitándolo demasiado. “Eso pasó en anteriores casos –añadió–. Justo después de que los diarios vuelven famoso a un delincuente, aparece muerto en un enfrentamiento con la policía”.
–Nosotros les hemos ganado la moral –dijo el coronel Elidio Espinoza para este artículo–. Pero no porque los ejecutemos. Los hemos identificado y mostramos al público sus rostros y sus viviendas.
Cada muerte por enfrentamiento real o fingido ha sido investigada por el Ministerio Público, que vive una guerra fría con la policía. La versión que reciben diversos ministros del Interior de los últimos dos años es que los fiscales entorpecen la lucha contra la delincuencia. El malestar llegó hasta la Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, quien, tras pedir informes, recibió una explicación contundente del presidente de la Junta de Fiscales de La Libertad, Daniel Cerna: diversas fiscalías investigaban numerosas muertes de delincuentes, en las cuales participaron directa o indirectamente unos 50 policías.
Cuando Echaíz fue a Trujillo, en febrero del 2009, hubo una marcha de deudos frente al Ministerio Público de Trujillo, y recibió a una delegación de tres personas.
–Usted es madre como yo –le dijo Angelita Ávila, madre de Carlos Iván Mariños, uno de los muertos–. Le voy a contar cómo se llevaron a mi hijo y usted sabrá si soy sincera. Y creo que usted, en mi lugar, estaría como yo, pidiendo justicia.
Cerna dijo para este informe que la Fiscal de la Nación se ha convencido por sí misma de que las investigaciones que llevó a cabo el Ministerio Público de La Libertad son necesarias y complejas.
El Ministerio Público ha ido archivando los expedientes uno por uno, y también estas disposiciones tuvieron un patrón: hubo un arma en poder del muerto, los peritajes balísticos de la policía dijeron que fue disparada, los testigos son familiares, los guardias implicados estaban de servicio. En la mayoría de casos los fiscales citan el D.L. 982 para sustentar su decisión. Otros, además, señalan que es un criterio imperante en el Ministerio Público priorizar acusaciones sólidas, que puedan ser defendidas exitosamente en un juzgado. Las que no tienen buen prospecto deben dormir en el archivo hasta que aparezca nueva evidencia.
Después de enviar al archivo la indagación de unas 21 muertes, el Ministerio Público se centró este año en otras 25, concentradas en 16 expedientes. De este total, los fiscales decidieron acusar en solo dos casos. Por orden del juez tendrán que hacerlo en otro caso, que inicialmente fue archivado. Podría haber una acusación más, correspondiente a una investigación que acaba de ser concluida, si el fiscal lo estima conveniente.
La mayoría de las indagaciones tuvieron a Elidio Espinoza como protagonista.
–De 23 investigaciones que me involucran, 21 han sido archivadas por el Ministerio Público –dice Espinoza con las disposiciones en la mano–. No lo digo yo, lo dice un fiscal. Entonces, ¿dónde está el escuadrón de la muerte?
Los primeros cadáveres de la racha que se inicia con el D.L. 982 pertenecieron a tres hombres abatidos a tiros la madrugada del 13 de agosto de 2007 en las inmediaciones del restaurante campestre La Rueda. Les dispararon dos vigilantes del local, quienes resultaron ser policías que trabajaban allí en sus días de descanso. Según la manifestación de estos, José Murrugarra, su hijo Johnny y César Deza, irrumpieron a balazos para llevarse los ingresos del día anterior. Ellos contraatacaron con eficacia cinematográfica, pues eran menos y mataron a todos los agresores. El dueño del local corroboró esta tesis, pero no los familiares de los muertos que en ese momento estaban en La Rueda, para quienes hubo un lío de borrachos. La fiscalía archivó el caso luego de que las pericias balísticas indicaron que los atacantes habían disparado.
Un mes después, César Sancho Rodríguez, “Pichón”, fue muerto de cuatro balazos en El Porvenir, por miembros del Escuadrón de Emergencia Este. Los policías manifestaron haber sido blanco de disparos de delincuentes que huían luego de que fueran sorprendidos asaltando en la esquina de Sánchez Carrión y Los Héroes. Eran tres: dos escaparon y Pichón cayó muerto cuando la policía repelió el ataque. Su madre, Jenny Rodríguez, y su hermana, Rosa Verde, dijeron que muchos vecinos les aseguraron que Pichón había sido capturado con vida en una vivienda en la que se escondió. Pero estos testigos, si existen, nunca declararon ante la fiscalía, que archivó el caso.
En cambio sí presenta fisuras la versión oficial de la muerte de Julio Merino Bayona, “Gallo”, la tarde del 21 de septiembre del mismo año. Había asaltado a Karla Paredes, amenazándola con una pistola, según refirió la misma agraviada. La policía lo persiguió y abaleó en su huida y llegó agonizando al Hospital Regional. Hechas las pericias, resultó que Merino no había usado un arma de fuego. El fiscal únicamente recogió el testimonio de los policías intervinientes, basado en que Gallo disparó contra ellos, y envió a los archivos la investigación preliminar. No fue posible obtener testigos directos con una versión distinta para este artículo. Un solo indicio es insuficiente para que un fiscal acuse a alguien por asesinato o secuestro agravado, que se castiga con cadena perpetua.
En el caso de la muerte de José Manuel Reyes Moro, conocido como “Yuca”, hay por lo menos dos indicios de ejecución extrajudicial. Yuca, supuesto integrante de la banda “Los Ochenta”, murió el 14 de octubre, producto de tres balazos en el cuerpo. De acuerdo con sus familiares, tomaba cervezas con su padre y su tío en un restaurante de El Porvenir, cuando los policías de un patrullero les pidieron documentos. Solo a Yuca decidieron llevárselo, y tuvieron que hacerlo a golpes porque, en la misma versión, el delincuente se resistió, abrazándose a un poste. Según la policía, los integrantes del patrullero forcejearon con él al tratar de capturarlo, y Yuca pudo sacar un revólver y hacer un disparo. En la resolución que archiva el caso, el fiscal registró que el patrullero tenía un agujero de bala. No mencionó que el protocolo de autopsia decía que la boca de Reyes Moro estaba llena de arena de playa. Y que en la segunda página, en la parte correspondiente a la descripción de lesiones traumáticas, el forense indica excoriaciones y hematomas en las muñecas. Para mayor precisión, señala: “marcas de grilletes”.
Estos casos, los primeros, no tuvieron ninguna repercusión. El escenario cambió cuando el escuadrón comandado por Elidio Espinoza liquidó a cuatro supuestos delincuentes en una sola noche. Fue el 27 de octubre de 2007, precisamente el día en que el ministro del Interior Luis Alva Castro llegó a Trujillo para anunciar una guerra sin cuartel contra la delincuencia.
En Trujillo no hay grupos de secuestradores ni grandes asaltos con despliegue camionetas rurales y metralletas. El último asalto al Banco de Crédito, el pasado 7 de octubre, que dejó un botín menor a S/. 100.000, fue hecho discretamente y con participación de policías, según están publicando medios locales. Lo dijeron también miembros de los bajos fondos entrevistados para esta nota. ¿A qué se dedican entonces, los delincuentes de la ciudad? Al asalto al paso, al robo de viviendas y autos, a la extorsión. A medida que el crecimiento de Trujillo se fue haciendo evidente, estableciéndose las grandes tiendas, floreciendo las mineras, expandiéndose la construcción y el empleo, la extorsión pasó a ser el delito de moda. Los empresarios son amenazados para que admitan el pago de cupos por su seguridad, lo mismo que transportistas y dueños de establecimientos comerciales. El signo exterior más característico son stickers pegados en las carrocerías de mototaxis, autos de servicio público y buses. Hay lobos, gatitos, Transformers, ángeles, muñecos, palabras, imágenes religiosas. Cada uno corresponde a una banda.
Un mototaxista paga un sol diario al extorsionador. Un taxista, un sol cincuenta. Entre La Esperanza y El Milagro circulan unas 3.000 mototaxis, lo que hace un total de S/. 90.000 mensuales por repartirse entre los extorsionadores. Según la policía, la banda de Paco, de la que dependerían unas 150 personas, es la más numerosa. Otras importantes son Los Pulpos, que maneja 100 subalternos desde el Cerro La Cruz, y Los Ochenta, con similar infantería en Florencia de Mora. Además hay unos 15 grupos menores. Los stickers son distintivos para que miembros de una banda no se metan con los bienes protegidos por otra. Cuando hay rivalidad entre grupos, esta convención no se respeta, y puede haber violencia.
El Ministerio Público ha pedido cadena perpetua para Elidio Espinoza y otros nueve policías que participaron en un operativo en el que murieron cuatro supuestos delincuentes en El Porvenir.
El propio Elidio Espinoza narra lo que sucedió aquella noche:
“El ministro Alva Castro vino de Lima con grupos de élite: el Escuadrón Verde, los Robocop, que estaban de moda, gente calificada de la Dinoes. Ellos iban a apoyar las operaciones de ese día. Hicimos incursiones y batidas y en una conferencia de prensa mostramos todo lo que se encontró. Ya habíamos acabado cuando nos llaman los jefes para hacer otro operativo más por la noche, por las zonas álgidas: Florencia de Mora, Alto Trujillo, El Porvenir. Yo dirigía radiopatrulla de la zona este, y me designan como jefe de unidad. No había otra finalidad que mostrar presencia policial y levantar sospechosos, prostitutas, indocumentados. Hicimos un convoy con varias unidades, adelante la gente de acá, que conoce y de apoyo los de Lima, para que los vean. Y fuimos a Florencia de Mora, luego pasamos a Alto Trujillo, recogiendo gente y remitiéndola a la comisaría. Como a las once de la noche llegamos a El Porvenir. Yo iba a la cabeza, atrás en otra camioneta el teniente José Monge, atrás otro, atrás otro. En la zona de Sinchi Roca, en una intersección, aparece una moto con tres sujetos. Se le hace alto. No hacen alto. Yo sentí un impacto en la zona lateral de la camioneta. Como íbamos con el arma en la mano, golpeamos pues. Cayeron heridos los tres de la moto. Tomamos las armas: una pistola, un revólver, un cuchillo. Encargo que lleven a los heridos, pido apoyo para que otra móvil se lleve la moto. La camioneta que llevaba los heridos pasó adelante, yo en segundo lugar, el resto detrás. Desde la central, escuché por radio un mensaje dirigido a la móvil que llevaba a los heridos a Trujillo. Le decía que tuviera cuidado con facinerosos que estaban en su trayecto. En eso llega el mensaje del oficial de adelante, que dice: ‘¡Tengo balacera, apoyo!’ Cuando lo alcanzo, veo a los efectivos levantando un herido. Yo me dedico a levantar las dos armas que quedaron en el piso donde cayó el delincuente. La camioneta cargó a su cuarto herido y partió al hospital. De inmediato entregamos al Ministerio Público todos los elementos necesarios para que se hiciera una investigación. Dio la casualidad que estaba acá el inspector general de la policía, quien nos llamó y luego de escucharnos nos felicitó. Después Inspectoría envió a un equipo que investigó todo y concluyó que no hubo irregularidades. Pero cuando se hizo la inspección técnico-criminalística la fiscal no fue. Allí estaba la sangre, los casquillos, todo. Y en su informe acusatorio dice que los hechos fueron en otro lado, a más de un kilómetro de distancia de donde yo me enfrenté. Vamos a ver qué dice el juez de todo esto”.
La acusación narra otros hechos. Basada en numerosos testimonios, en su mayoría con reserva de identidad, sostiene que esa noche Elidio Espinoza y sus policías secuestraron y asesinaron a cuatro hombres. Primero intervinieron a Carlos Mariños, quien iba en una motocicleta, subiéndolo esposado a uno de los vehículos policiales. Luego sacaron de sus viviendas, en distintos lugares de El Porvenir, a Víctor Enríquez, Carlos Esquivel y Ronald Reyes. Siempre según la acusación, a este último lo llevaron a la casa de su suegro, Víctor Torres, para que sacara armas que supuestamente allí escondía, pero no encontraron nada y volvieron a subirlo a una camioneta. Finalmente habrían ejecutado a los cuatro detenidos en un lugar despoblado.
A los 13 años, el hoy coronel Elidio Espinoza comenzó a trabajar de vendedor de diarios en Chepén, donde nació, un pueblo a 100 kilómetros de Trujillo. En Lima se hizo guardia civil subalterno, y luego ingresó a la escuela de oficiales. Realizó, entre otros estudios especializados, el curso de comando en el Ejército, y desempeñó varios cargos de importancia en la policía antes de ser jefe del Escuadrón de Emergencia de la zona este de Trujillo. Allí fue cercano colaborador del hoy ministro del Interior Octavio Salazar, cuando en el 2006 este fue nombrado director de la Policía de La Libertad. Ese año el crecimiento económico de la región se hacía más evidente, y su delincuencia también. Salazar desarrolló una campaña de captura de bandas que dejó una impresión de eficacia. No es un secreto que Salazar, como policía, es también un buen relacionista público. “En todo caso –dijo un oficial– si su gestión producía como cinco, él veía la manera de presentarlo como diez, y esto cuenta tanto para las capturas como para las armas y bienes incautados”.
Durante la investigación para esta nota, que incluyó conversaciones confidenciales con policías en actividad y en el retiro, y entrevistas con personajes del círculo delictivo, entre otros informantes, se recogieron versiones de que una política de “limpieza social” empezó a ser concebida en la policía de Trujillo por entonces, aunque nadie aportó evidencias. Una fuente entregó una grabación en la que se escucha la conversación de un empresario trujillano con varias personas. El empresario dice haber recibido la visita de una autoridad de la policía a la que menciona por su nombre, para solicitarle apoyo económico destinado a financiar la eliminación de delincuentes. El dinero serviría para pagar a los confidentes que brindarían la ubicación de los objetivos.
Aunque la grabación es auténtica, el nombre del oficial no es difundido aquí porque fue obtenida sin consentimiento de los participantes y en sí misma no constituye una prueba. Por otra parte, en 2006, durante la gestión del general Salazar, no hubo muertes de delincuentes por enfrentamientos con la policía. La oleada mortal comienza a mediados del 2007, luego del D.L. 982, y abarca las gestiones de los generales Carlos León, hoy Inspector General, y Raúl Becerra, quien ejerce hasta la actualidad.
Desde su posición como jefe del Escuadrón de Emergencia Este, que está en la primera línea de combate con delincuentes, Elidio Espinoza fue involucrándose progresivamente en casos de enfrentamiento con muerte, hasta que fue dueño de un impresionante récord de investigaciones en la fiscalía. A este escuadrón, que Espinoza comandó hasta el 2009, se atribuye la mitad de las muertes. El grado de coronel que ahora ostenta Espinoza le fue entregado en ceremonia pública de reconocimiento el 18 de junio pasado, cuando ya la fiscalía había pedido para él cadena perpetua. La acción distinguida que le valió el ascenso, según el expediente, fue haber reducido a nuestro conocido José Manuel Reyes Moro, Yuca, en la intervención que terminó con la muerte de este. Cuando diario El Comercio lo publicó en su página web, con el título “Respaldan a coronel denunciado por supuesto escuadrón de la muerte”, se produjo una avalancha de comentarios elogiosos que incluían condenas a la actitud crítica del encabezado.
“Mi ascenso tiene como 15 firmas”, dice Espinoza, para dejar en claro que la medida es completamente institucional. Pero no es un secreto que el coronel goza del respaldo de todos los principales líderes del Partido Aprista de Trujillo. Uno de ellos le pidió al ex ministro Remigio Hernani que ascendiera a Espinoza. Hernani confirmó que hubo una solicitud, pero no quiso identificar al padrino.
–Yo me negué a firmar al ascenso porque el oficial tenía varias investigaciones en curso, algunas de ellas sumamente graves –dijo–.
Finalmente, la ministra Mercedes Cabanillas firmó el ascenso. Y la posición oficial sigue siendo clara con los policías investigados. El 28 de octubre, varios de los acusados por las cuatro muertes de El Porvenir fueron ascendidos en ceremonia pública.
La investigación sobre las supuestas ejecuciones extrajudiciales en El Porvenir es una de las dos que han llegado al nivel de acusación fiscal. Otra es la referida a la muerte de Alexander Fernández Bazán, “Loco Álex”, el 17 de julio de 2008, con Elidio Espinoza y cinco policías más como imputados. Según la PNP, Fernández, acompañado de dos delincuentes, protagonizó un enfrentamiento armado con efectivos de un patrullero entre las avenidas América Oeste y Jesús de Nazareth. Pero Juan Julio Príncipe, un testigo que declaró a la fiscal Cecilia Zavaleta, dijo que vio cómo un grupo de policías sacó a Fernández de su cuarto en la calle Copaigua, urbanización La Rinconada. Príncipe estaba allí, en la ducha, cuando los policías vinieron por el Loco Álex, y narró que una vez descubierto, lo cubrieron con una manta y fue conminado a callar. Horas más tarde, Fernández ingresaba muerto al hospital Belén. Tenía los dedos fracturados y cortados.
La tercera y última acusación no iba a realizarse. La fiscalía había solicitado archivar la investigación sobre la muerte de Helbert Quevedo Muñoz, quien fue metido a un patrullero por los policías Juan Carlos Isla y Gilberto Rojas la madrugada del 17 de julio de 2008. Salía de una discoteca en el camino a Huanchaco. Los policías que intervinieron admitieron haberlo tenido en su vehículo, donde, según refirieron, empezó a vomitar y a decir tonterías de borracho. Mientras tanto, Eduard Niño, amigo de Quevedo, seguía al patrullero en un taxi, pero lo perdió de vista al cabo de varias vueltas. De acuerdo con la versión policial, el detenido fue dejado en libertad cerca del Óvalo de Huanchaco luego de que mostrara su cédula de identidad, lo que no hizo en el momento de la intervención. El cadáver de Quevedo, con cuatro balazos, fue encontrado en la playa del lugar. El examen toxicológico reveló que no estaba borracho. Aunque los policías tienen un testigo que corrobora que la víctima bajó del patrullero, y las pericias balísticas indicaron que sus armas no habían sido disparadas, el juez no creyó su versión y ordenó hacer la acusación a la fiscalía.
En otro caso, el de Johnny Rafael Reyes Velásquez, Loco Johnny, el fiscal ha concluido la investigación preparatoria. No se sabe si acusará, pero hay varios testimonios calificados, que fueron recogidos para este artículo. Según estos, el 20 de julio de 2008 Reyes fue detenido en los exteriores de su casa, en la urbanización La Alameda. Tres policías, ya identificados por la fiscalía, lo subieron a un patrullero. Juan Niquin Pérez, quien estaba con el Loco Johnny, siguió a su amigo en un taxi, hasta que perdió de vista al vehículo policial. Reyes ingresó muerto al hospital Belén una hora después.
Ninguno de los casos descritos fueron determinantes para que las muertes de los delincuentes adquirieran notoriedad. La causa verdadera tiene un nombre: Erica Rodríguez Arce, de 31 años, mujer de César Velásquez, “Chino Malaco”, y hermana de Freddy Rodríguez, “Freddy Platanero”. Cuando la policía mató a Freddy, Érica se convirtió en activista de los derechos humanos de los delincuentes de Trujillo y convirtió el tema en un caso público.
Según la policía, Érica es dirigente de la banda “Los Plataneros”, denominada así porque su padre, Enrique Rodríguez, vendía fruta en el mercado de La Esperanza. En esta versión, su esposo César también pertenece a la banda. Érica explicó para esta nota que ambos se mantienen vendiendo ropa. Durante la entrevista llegó una clienta y fue recibida por el Chino Malaco. Atender periodistas es una obligación que Érica se impone desde el 9 de octubre de 2008. Ese día, Freddy, Malaco, dos ayudantes y un chofer, trabajaban retirando puertas y ventanas de una vivienda ubicada en Flor de la Canela 805, urbanización El Golf. La madera se las vendió el propietario de la casa, Walter Robles, quien lo confirmó ante la fiscalía. La policía irrumpió para detenerlos. Todos ellos, menos Freddy, estaban junto a un camión contratado para transportar el material, en el exterior del la vivienda. La policía entró, se escucharon disparos, y después Freddy apareció muerto.
Tenía un disparo en la nuca. Había destrozado la médula, de modo que no podía sostener en una mano una pistola y en la otra una granada, como fue presentado el cadáver para el consumo público. Según sus acompañantes, Freddy estaba desarmado, y le fueron sembradas las armas que la policía presentó. En la versión oficial, el disparo que lo mató no fue a quemarropa porque el mayor Johnny Zumarán hizo fuego desde lo alto de una pared exterior, sostenido desde abajo por sus compañeros.
El activismo de la hermana del muerto –“Érica Platanera” en la nomenclatura policial– comenzó tratando de demostrar que esta teoría es pura invención. Ahora cuenta con un dictamen pericial que demuestra que el único disparo fue hecho mientras Freddy estaba arrodillado, a corta distancia y de arriba abajo. Durante la intervención Érica paseaba a su hija en un parque contiguo, haciendo tiempo mientras los suyos terminaban de cargar la madera. Ella está segura de que si la policía llegaba cuando Malaco aún no salía, hubiera perdido no solamente al hermano sino al marido.
Reunió a numerosos deudos y formó la “Asociación de Víctimas Ejecutadas Extrajudicialmente en la Libertad por la PNP”. En su caso aún no canta victoria, porque la fiscalía lo ha archivado, pero un juez debe decidir la apelación presentada por su abogado, Carlos Vásquez Boyer. Tampoco los casos con acusación tienen el éxito asegurado. “Ningún testigo de la fiscalía me ha visto directamente”, dice Elidio Espinoza refiriéndose al expediente de los cuatro muertos de El Porvenir.
Vásquez Boyer, que también representa a los familiares de las víctimas en esta causa, tiene un optimismo moderado. Dijo que no se puede asegurar que algunos de los testigos que declararon reservadamente a la fiscalía lo hagan ante el juzgado, exponiéndose a una identificación. Aunque la fiscalía dirige la investigación, la policía tiene la sartén por el mango durante el proceso.
Nada debería ser más fácil que investigar un enfrentamiento a fuego cruzado entre policías y delincuentes. Todas las evidencias están a la mano, a diferencia de los asesinatos en los que se desconocen el ejecutor, el móvil, el autor intelectual. “Pero si se investigan más de 50 muertes supuestamente cometidas por la policía y esta controla las pericias balísticas, ¿qué tipo de evidencias van a resultar?”, dijo un magistrado que no quiso ser identificado. “En este caso, el Ministerio Público debería tener perito independiente, aunque se venga todo el mundo encima”.
–Claro, eso necesita mucho coraje –añadió–.
A comienzos de octubre, la policía intervino un camión que supuestamente llevaba mercadería de contrabando destinada a Grover Grados, esposo de Rosa María Vega, la fiscal que pidió cadena perpetua para los 10 policías implicados en las cuatro muertes de El Porvenir. Enterada de lo que ocurría, la fiscal, por teléfono, les dijo a los policías que cometían una arbitrariedad. La mercadería, como se demostró posteriormente, estaba en regla. Según una fuente del Ministerio Público, Grados fue víctima de una operación policial encubierta. La PNP acusó a la fiscal de obstrucción de justicia, y Rosa María Vega está sometida a una investigación interna.
El 30 de octubre, las primeras planas de los diarios de Trujillo dieron la noticia: la fiscal Vega renunciaba a seguir atendiendo el caso. “Tira la toalla”, tituló el diario Correo.
Recientemente el periodista Ricardo Uceda presentó una investigación que establecería la existencia de escuadrones de la muerte policiales en Trujillo, destinados a eliminar a los delincuentes que asolan esa ciudad. Inmediatamente hubo respuestas en sectores de la población señalando que ello era correcto, con lo que evidentemente discrepamos. La vida humana es valiosa, sea de quien sea, y el Estado Constitucional es la garantía para juicios razonables y sanciones ejemplares.
A continuación los apuntes de Ricardo Uceda, aparecidos el 16 de noviembre pasado en la Revista Poder, bajo el título "El misterio del escuadrón de la muerte".
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Por: Ricardo Uceda
La investigación del denunciado asesinato masivo de delincuentes en Trujillo produce una guerra fría entre la Policía y el Ministerio Público. Al amparo del D.L. 982, la mayoría de casos fueron archivados.
El jefe policial de La Libertad, general Raúl Becerra, reveló el 20 de octubre pasado que en Trujillo han muerto 56 delincuentes en enfrentamientos con la policía. De inmediato el ex director de la PNP Gustavo Carrión, escribió en el blog Espacio Compartido que ello sugería una perversa tendencia en la lucha contra la inseguridad. “El uso letal de las armas de fuego para eliminar delincuentes –añadió– lo único que provocará será la retaliación de la violencia”.
Documentos y testimonios recogidos para este informe permitieron alimentar una base de datos de 46 delincuentes muertos a balazos por la policía de Trujillo entre el 2007 y el 2008, y confirmar la alta cifra de presuntos asesinatos. Entre otras fuentes fueron entrevistadas 31 personas vinculadas a las víctimas, algunas de las cuales dicen ser testigos directos de que fueron detenidas por la policía. La forma de las muertes es casi la misma, y no es un secreto. En la ciudad se asume con naturalidad que hubo una eliminación sistemática de maleantes. En privado, la mayoría lo aprueba.
En un caso típico de la versión oficial, los integrantes de una patrulla –de casualidad o avisados por terceros– sorprenden asaltando a dos o más ladrones. Estos huyen, disparando a los policías, quienes, al darles el vuelto, los matan. Acto seguido, las pericias balísticas demostrarán que los abatidos estaban armados y que sus armas fueron disparadas.
La prensa local y algunos medios de Lima han hablado de un grupo de ejecuciones dirigido por el coronel PNP Elidio Espinoza, ex jefe del Escuadrón de Emergencia Este y hoy a cargo de la Divincri. A su vez, la policía, con un indisimulado apoyo político del gobierno, ascendió y premió a Espinoza, para quien el Ministerio Público pide cadena perpetua. La policía de Trujillo goza de reconocimiento ciudadano, porque ha arrinconado a la delincuencia. Aunque todos los días hay hechos violentos y menudean noticias de asesinatos en las primeras planas, en su mayor parte son, según las versiones periodísticas, delincuentes que se han matado entre sí.
La situación es el resultado directo del Decreto Legislativo 982, dado en julio del 2007, que eximió de responsabilidad penal a policías que “en cumplimiento de su deber y en uso de sus armas en forma reglamentaria, causen lesiones o muerte”. Hay que suponer que casi de inmediato los delincuentes trujillanos tuvieron la mala idea de enfrentarse a balazos con la policía. La racha de muertos por enfrentamientos comenzó precisamente en agosto del 2007. Terminó a fines del año pasado, cuando empezó a actuar una asociación trujillana de defensa de los derechos humanos de los delincuentes.
Miembros de conocidas bandas se han entregado porque temían estar en una lista negra de próximos ejecutados. Su atemorizada versión apareció sin medias tintas en los medios. Sin embargo, a Rafael Reyes Velásquez, “Loco Johnny”, no le sirvió haber alertado públicamente que la policía quería matarlo. El 20 de febrero de 2008 envió una carta de denuncia a la Asociación Pro Derechos Humanos. Tres meses después estaba muerto.
César Velásquez, un ex presidiario no requisitoriado, dijo para esta nota que no sale de su casa porque no desea que lo maten. Ha abandonado, asegura, toda actividad delictiva. Cuando las muertes se multiplicaron, continuamente miraba por la ventana de su casa en el barrio El Alambre para ver si venían por él. Pues en la otra versión, la de los familiares de los muertos, la policía secuestró a sus futuras víctimas de sus casas, los ejecutó, y luego publicitó una escena de fuego cruzado.
Segundo Correa, quien se supone que es el delincuente más sanguinario que hoy por hoy conoce Trujillo, acaba de publicar una carta en el diario Correo advirtiendo que no se enfrentará a tiros con la policía. Correa, conocido como “Paco”, niega ser asesino y jefe de banda. Aún no está requisitoriado.
Su abogado, Víctor Peralta, quien también defiende a los familiares del fallecido Loco Johnny, dice que Correa sabe que su vida corre peligro porque los medios, con información de la policía, están publicitándolo demasiado. “Eso pasó en anteriores casos –añadió–. Justo después de que los diarios vuelven famoso a un delincuente, aparece muerto en un enfrentamiento con la policía”.
–Nosotros les hemos ganado la moral –dijo el coronel Elidio Espinoza para este artículo–. Pero no porque los ejecutemos. Los hemos identificado y mostramos al público sus rostros y sus viviendas.
Cada muerte por enfrentamiento real o fingido ha sido investigada por el Ministerio Público, que vive una guerra fría con la policía. La versión que reciben diversos ministros del Interior de los últimos dos años es que los fiscales entorpecen la lucha contra la delincuencia. El malestar llegó hasta la Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, quien, tras pedir informes, recibió una explicación contundente del presidente de la Junta de Fiscales de La Libertad, Daniel Cerna: diversas fiscalías investigaban numerosas muertes de delincuentes, en las cuales participaron directa o indirectamente unos 50 policías.
Cuando Echaíz fue a Trujillo, en febrero del 2009, hubo una marcha de deudos frente al Ministerio Público de Trujillo, y recibió a una delegación de tres personas.
–Usted es madre como yo –le dijo Angelita Ávila, madre de Carlos Iván Mariños, uno de los muertos–. Le voy a contar cómo se llevaron a mi hijo y usted sabrá si soy sincera. Y creo que usted, en mi lugar, estaría como yo, pidiendo justicia.
Cerna dijo para este informe que la Fiscal de la Nación se ha convencido por sí misma de que las investigaciones que llevó a cabo el Ministerio Público de La Libertad son necesarias y complejas.
El Ministerio Público ha ido archivando los expedientes uno por uno, y también estas disposiciones tuvieron un patrón: hubo un arma en poder del muerto, los peritajes balísticos de la policía dijeron que fue disparada, los testigos son familiares, los guardias implicados estaban de servicio. En la mayoría de casos los fiscales citan el D.L. 982 para sustentar su decisión. Otros, además, señalan que es un criterio imperante en el Ministerio Público priorizar acusaciones sólidas, que puedan ser defendidas exitosamente en un juzgado. Las que no tienen buen prospecto deben dormir en el archivo hasta que aparezca nueva evidencia.
Después de enviar al archivo la indagación de unas 21 muertes, el Ministerio Público se centró este año en otras 25, concentradas en 16 expedientes. De este total, los fiscales decidieron acusar en solo dos casos. Por orden del juez tendrán que hacerlo en otro caso, que inicialmente fue archivado. Podría haber una acusación más, correspondiente a una investigación que acaba de ser concluida, si el fiscal lo estima conveniente.
La mayoría de las indagaciones tuvieron a Elidio Espinoza como protagonista.
–De 23 investigaciones que me involucran, 21 han sido archivadas por el Ministerio Público –dice Espinoza con las disposiciones en la mano–. No lo digo yo, lo dice un fiscal. Entonces, ¿dónde está el escuadrón de la muerte?
Los primeros cadáveres de la racha que se inicia con el D.L. 982 pertenecieron a tres hombres abatidos a tiros la madrugada del 13 de agosto de 2007 en las inmediaciones del restaurante campestre La Rueda. Les dispararon dos vigilantes del local, quienes resultaron ser policías que trabajaban allí en sus días de descanso. Según la manifestación de estos, José Murrugarra, su hijo Johnny y César Deza, irrumpieron a balazos para llevarse los ingresos del día anterior. Ellos contraatacaron con eficacia cinematográfica, pues eran menos y mataron a todos los agresores. El dueño del local corroboró esta tesis, pero no los familiares de los muertos que en ese momento estaban en La Rueda, para quienes hubo un lío de borrachos. La fiscalía archivó el caso luego de que las pericias balísticas indicaron que los atacantes habían disparado.
Un mes después, César Sancho Rodríguez, “Pichón”, fue muerto de cuatro balazos en El Porvenir, por miembros del Escuadrón de Emergencia Este. Los policías manifestaron haber sido blanco de disparos de delincuentes que huían luego de que fueran sorprendidos asaltando en la esquina de Sánchez Carrión y Los Héroes. Eran tres: dos escaparon y Pichón cayó muerto cuando la policía repelió el ataque. Su madre, Jenny Rodríguez, y su hermana, Rosa Verde, dijeron que muchos vecinos les aseguraron que Pichón había sido capturado con vida en una vivienda en la que se escondió. Pero estos testigos, si existen, nunca declararon ante la fiscalía, que archivó el caso.
En cambio sí presenta fisuras la versión oficial de la muerte de Julio Merino Bayona, “Gallo”, la tarde del 21 de septiembre del mismo año. Había asaltado a Karla Paredes, amenazándola con una pistola, según refirió la misma agraviada. La policía lo persiguió y abaleó en su huida y llegó agonizando al Hospital Regional. Hechas las pericias, resultó que Merino no había usado un arma de fuego. El fiscal únicamente recogió el testimonio de los policías intervinientes, basado en que Gallo disparó contra ellos, y envió a los archivos la investigación preliminar. No fue posible obtener testigos directos con una versión distinta para este artículo. Un solo indicio es insuficiente para que un fiscal acuse a alguien por asesinato o secuestro agravado, que se castiga con cadena perpetua.
En el caso de la muerte de José Manuel Reyes Moro, conocido como “Yuca”, hay por lo menos dos indicios de ejecución extrajudicial. Yuca, supuesto integrante de la banda “Los Ochenta”, murió el 14 de octubre, producto de tres balazos en el cuerpo. De acuerdo con sus familiares, tomaba cervezas con su padre y su tío en un restaurante de El Porvenir, cuando los policías de un patrullero les pidieron documentos. Solo a Yuca decidieron llevárselo, y tuvieron que hacerlo a golpes porque, en la misma versión, el delincuente se resistió, abrazándose a un poste. Según la policía, los integrantes del patrullero forcejearon con él al tratar de capturarlo, y Yuca pudo sacar un revólver y hacer un disparo. En la resolución que archiva el caso, el fiscal registró que el patrullero tenía un agujero de bala. No mencionó que el protocolo de autopsia decía que la boca de Reyes Moro estaba llena de arena de playa. Y que en la segunda página, en la parte correspondiente a la descripción de lesiones traumáticas, el forense indica excoriaciones y hematomas en las muñecas. Para mayor precisión, señala: “marcas de grilletes”.
Estos casos, los primeros, no tuvieron ninguna repercusión. El escenario cambió cuando el escuadrón comandado por Elidio Espinoza liquidó a cuatro supuestos delincuentes en una sola noche. Fue el 27 de octubre de 2007, precisamente el día en que el ministro del Interior Luis Alva Castro llegó a Trujillo para anunciar una guerra sin cuartel contra la delincuencia.
En Trujillo no hay grupos de secuestradores ni grandes asaltos con despliegue camionetas rurales y metralletas. El último asalto al Banco de Crédito, el pasado 7 de octubre, que dejó un botín menor a S/. 100.000, fue hecho discretamente y con participación de policías, según están publicando medios locales. Lo dijeron también miembros de los bajos fondos entrevistados para esta nota. ¿A qué se dedican entonces, los delincuentes de la ciudad? Al asalto al paso, al robo de viviendas y autos, a la extorsión. A medida que el crecimiento de Trujillo se fue haciendo evidente, estableciéndose las grandes tiendas, floreciendo las mineras, expandiéndose la construcción y el empleo, la extorsión pasó a ser el delito de moda. Los empresarios son amenazados para que admitan el pago de cupos por su seguridad, lo mismo que transportistas y dueños de establecimientos comerciales. El signo exterior más característico son stickers pegados en las carrocerías de mototaxis, autos de servicio público y buses. Hay lobos, gatitos, Transformers, ángeles, muñecos, palabras, imágenes religiosas. Cada uno corresponde a una banda.
Un mototaxista paga un sol diario al extorsionador. Un taxista, un sol cincuenta. Entre La Esperanza y El Milagro circulan unas 3.000 mototaxis, lo que hace un total de S/. 90.000 mensuales por repartirse entre los extorsionadores. Según la policía, la banda de Paco, de la que dependerían unas 150 personas, es la más numerosa. Otras importantes son Los Pulpos, que maneja 100 subalternos desde el Cerro La Cruz, y Los Ochenta, con similar infantería en Florencia de Mora. Además hay unos 15 grupos menores. Los stickers son distintivos para que miembros de una banda no se metan con los bienes protegidos por otra. Cuando hay rivalidad entre grupos, esta convención no se respeta, y puede haber violencia.
El Ministerio Público ha pedido cadena perpetua para Elidio Espinoza y otros nueve policías que participaron en un operativo en el que murieron cuatro supuestos delincuentes en El Porvenir.
El propio Elidio Espinoza narra lo que sucedió aquella noche:
“El ministro Alva Castro vino de Lima con grupos de élite: el Escuadrón Verde, los Robocop, que estaban de moda, gente calificada de la Dinoes. Ellos iban a apoyar las operaciones de ese día. Hicimos incursiones y batidas y en una conferencia de prensa mostramos todo lo que se encontró. Ya habíamos acabado cuando nos llaman los jefes para hacer otro operativo más por la noche, por las zonas álgidas: Florencia de Mora, Alto Trujillo, El Porvenir. Yo dirigía radiopatrulla de la zona este, y me designan como jefe de unidad. No había otra finalidad que mostrar presencia policial y levantar sospechosos, prostitutas, indocumentados. Hicimos un convoy con varias unidades, adelante la gente de acá, que conoce y de apoyo los de Lima, para que los vean. Y fuimos a Florencia de Mora, luego pasamos a Alto Trujillo, recogiendo gente y remitiéndola a la comisaría. Como a las once de la noche llegamos a El Porvenir. Yo iba a la cabeza, atrás en otra camioneta el teniente José Monge, atrás otro, atrás otro. En la zona de Sinchi Roca, en una intersección, aparece una moto con tres sujetos. Se le hace alto. No hacen alto. Yo sentí un impacto en la zona lateral de la camioneta. Como íbamos con el arma en la mano, golpeamos pues. Cayeron heridos los tres de la moto. Tomamos las armas: una pistola, un revólver, un cuchillo. Encargo que lleven a los heridos, pido apoyo para que otra móvil se lleve la moto. La camioneta que llevaba los heridos pasó adelante, yo en segundo lugar, el resto detrás. Desde la central, escuché por radio un mensaje dirigido a la móvil que llevaba a los heridos a Trujillo. Le decía que tuviera cuidado con facinerosos que estaban en su trayecto. En eso llega el mensaje del oficial de adelante, que dice: ‘¡Tengo balacera, apoyo!’ Cuando lo alcanzo, veo a los efectivos levantando un herido. Yo me dedico a levantar las dos armas que quedaron en el piso donde cayó el delincuente. La camioneta cargó a su cuarto herido y partió al hospital. De inmediato entregamos al Ministerio Público todos los elementos necesarios para que se hiciera una investigación. Dio la casualidad que estaba acá el inspector general de la policía, quien nos llamó y luego de escucharnos nos felicitó. Después Inspectoría envió a un equipo que investigó todo y concluyó que no hubo irregularidades. Pero cuando se hizo la inspección técnico-criminalística la fiscal no fue. Allí estaba la sangre, los casquillos, todo. Y en su informe acusatorio dice que los hechos fueron en otro lado, a más de un kilómetro de distancia de donde yo me enfrenté. Vamos a ver qué dice el juez de todo esto”.
La acusación narra otros hechos. Basada en numerosos testimonios, en su mayoría con reserva de identidad, sostiene que esa noche Elidio Espinoza y sus policías secuestraron y asesinaron a cuatro hombres. Primero intervinieron a Carlos Mariños, quien iba en una motocicleta, subiéndolo esposado a uno de los vehículos policiales. Luego sacaron de sus viviendas, en distintos lugares de El Porvenir, a Víctor Enríquez, Carlos Esquivel y Ronald Reyes. Siempre según la acusación, a este último lo llevaron a la casa de su suegro, Víctor Torres, para que sacara armas que supuestamente allí escondía, pero no encontraron nada y volvieron a subirlo a una camioneta. Finalmente habrían ejecutado a los cuatro detenidos en un lugar despoblado.
A los 13 años, el hoy coronel Elidio Espinoza comenzó a trabajar de vendedor de diarios en Chepén, donde nació, un pueblo a 100 kilómetros de Trujillo. En Lima se hizo guardia civil subalterno, y luego ingresó a la escuela de oficiales. Realizó, entre otros estudios especializados, el curso de comando en el Ejército, y desempeñó varios cargos de importancia en la policía antes de ser jefe del Escuadrón de Emergencia de la zona este de Trujillo. Allí fue cercano colaborador del hoy ministro del Interior Octavio Salazar, cuando en el 2006 este fue nombrado director de la Policía de La Libertad. Ese año el crecimiento económico de la región se hacía más evidente, y su delincuencia también. Salazar desarrolló una campaña de captura de bandas que dejó una impresión de eficacia. No es un secreto que Salazar, como policía, es también un buen relacionista público. “En todo caso –dijo un oficial– si su gestión producía como cinco, él veía la manera de presentarlo como diez, y esto cuenta tanto para las capturas como para las armas y bienes incautados”.
Durante la investigación para esta nota, que incluyó conversaciones confidenciales con policías en actividad y en el retiro, y entrevistas con personajes del círculo delictivo, entre otros informantes, se recogieron versiones de que una política de “limpieza social” empezó a ser concebida en la policía de Trujillo por entonces, aunque nadie aportó evidencias. Una fuente entregó una grabación en la que se escucha la conversación de un empresario trujillano con varias personas. El empresario dice haber recibido la visita de una autoridad de la policía a la que menciona por su nombre, para solicitarle apoyo económico destinado a financiar la eliminación de delincuentes. El dinero serviría para pagar a los confidentes que brindarían la ubicación de los objetivos.
Aunque la grabación es auténtica, el nombre del oficial no es difundido aquí porque fue obtenida sin consentimiento de los participantes y en sí misma no constituye una prueba. Por otra parte, en 2006, durante la gestión del general Salazar, no hubo muertes de delincuentes por enfrentamientos con la policía. La oleada mortal comienza a mediados del 2007, luego del D.L. 982, y abarca las gestiones de los generales Carlos León, hoy Inspector General, y Raúl Becerra, quien ejerce hasta la actualidad.
Desde su posición como jefe del Escuadrón de Emergencia Este, que está en la primera línea de combate con delincuentes, Elidio Espinoza fue involucrándose progresivamente en casos de enfrentamiento con muerte, hasta que fue dueño de un impresionante récord de investigaciones en la fiscalía. A este escuadrón, que Espinoza comandó hasta el 2009, se atribuye la mitad de las muertes. El grado de coronel que ahora ostenta Espinoza le fue entregado en ceremonia pública de reconocimiento el 18 de junio pasado, cuando ya la fiscalía había pedido para él cadena perpetua. La acción distinguida que le valió el ascenso, según el expediente, fue haber reducido a nuestro conocido José Manuel Reyes Moro, Yuca, en la intervención que terminó con la muerte de este. Cuando diario El Comercio lo publicó en su página web, con el título “Respaldan a coronel denunciado por supuesto escuadrón de la muerte”, se produjo una avalancha de comentarios elogiosos que incluían condenas a la actitud crítica del encabezado.
“Mi ascenso tiene como 15 firmas”, dice Espinoza, para dejar en claro que la medida es completamente institucional. Pero no es un secreto que el coronel goza del respaldo de todos los principales líderes del Partido Aprista de Trujillo. Uno de ellos le pidió al ex ministro Remigio Hernani que ascendiera a Espinoza. Hernani confirmó que hubo una solicitud, pero no quiso identificar al padrino.
–Yo me negué a firmar al ascenso porque el oficial tenía varias investigaciones en curso, algunas de ellas sumamente graves –dijo–.
Finalmente, la ministra Mercedes Cabanillas firmó el ascenso. Y la posición oficial sigue siendo clara con los policías investigados. El 28 de octubre, varios de los acusados por las cuatro muertes de El Porvenir fueron ascendidos en ceremonia pública.
La investigación sobre las supuestas ejecuciones extrajudiciales en El Porvenir es una de las dos que han llegado al nivel de acusación fiscal. Otra es la referida a la muerte de Alexander Fernández Bazán, “Loco Álex”, el 17 de julio de 2008, con Elidio Espinoza y cinco policías más como imputados. Según la PNP, Fernández, acompañado de dos delincuentes, protagonizó un enfrentamiento armado con efectivos de un patrullero entre las avenidas América Oeste y Jesús de Nazareth. Pero Juan Julio Príncipe, un testigo que declaró a la fiscal Cecilia Zavaleta, dijo que vio cómo un grupo de policías sacó a Fernández de su cuarto en la calle Copaigua, urbanización La Rinconada. Príncipe estaba allí, en la ducha, cuando los policías vinieron por el Loco Álex, y narró que una vez descubierto, lo cubrieron con una manta y fue conminado a callar. Horas más tarde, Fernández ingresaba muerto al hospital Belén. Tenía los dedos fracturados y cortados.
La tercera y última acusación no iba a realizarse. La fiscalía había solicitado archivar la investigación sobre la muerte de Helbert Quevedo Muñoz, quien fue metido a un patrullero por los policías Juan Carlos Isla y Gilberto Rojas la madrugada del 17 de julio de 2008. Salía de una discoteca en el camino a Huanchaco. Los policías que intervinieron admitieron haberlo tenido en su vehículo, donde, según refirieron, empezó a vomitar y a decir tonterías de borracho. Mientras tanto, Eduard Niño, amigo de Quevedo, seguía al patrullero en un taxi, pero lo perdió de vista al cabo de varias vueltas. De acuerdo con la versión policial, el detenido fue dejado en libertad cerca del Óvalo de Huanchaco luego de que mostrara su cédula de identidad, lo que no hizo en el momento de la intervención. El cadáver de Quevedo, con cuatro balazos, fue encontrado en la playa del lugar. El examen toxicológico reveló que no estaba borracho. Aunque los policías tienen un testigo que corrobora que la víctima bajó del patrullero, y las pericias balísticas indicaron que sus armas no habían sido disparadas, el juez no creyó su versión y ordenó hacer la acusación a la fiscalía.
En otro caso, el de Johnny Rafael Reyes Velásquez, Loco Johnny, el fiscal ha concluido la investigación preparatoria. No se sabe si acusará, pero hay varios testimonios calificados, que fueron recogidos para este artículo. Según estos, el 20 de julio de 2008 Reyes fue detenido en los exteriores de su casa, en la urbanización La Alameda. Tres policías, ya identificados por la fiscalía, lo subieron a un patrullero. Juan Niquin Pérez, quien estaba con el Loco Johnny, siguió a su amigo en un taxi, hasta que perdió de vista al vehículo policial. Reyes ingresó muerto al hospital Belén una hora después.
Ninguno de los casos descritos fueron determinantes para que las muertes de los delincuentes adquirieran notoriedad. La causa verdadera tiene un nombre: Erica Rodríguez Arce, de 31 años, mujer de César Velásquez, “Chino Malaco”, y hermana de Freddy Rodríguez, “Freddy Platanero”. Cuando la policía mató a Freddy, Érica se convirtió en activista de los derechos humanos de los delincuentes de Trujillo y convirtió el tema en un caso público.
Según la policía, Érica es dirigente de la banda “Los Plataneros”, denominada así porque su padre, Enrique Rodríguez, vendía fruta en el mercado de La Esperanza. En esta versión, su esposo César también pertenece a la banda. Érica explicó para esta nota que ambos se mantienen vendiendo ropa. Durante la entrevista llegó una clienta y fue recibida por el Chino Malaco. Atender periodistas es una obligación que Érica se impone desde el 9 de octubre de 2008. Ese día, Freddy, Malaco, dos ayudantes y un chofer, trabajaban retirando puertas y ventanas de una vivienda ubicada en Flor de la Canela 805, urbanización El Golf. La madera se las vendió el propietario de la casa, Walter Robles, quien lo confirmó ante la fiscalía. La policía irrumpió para detenerlos. Todos ellos, menos Freddy, estaban junto a un camión contratado para transportar el material, en el exterior del la vivienda. La policía entró, se escucharon disparos, y después Freddy apareció muerto.
Tenía un disparo en la nuca. Había destrozado la médula, de modo que no podía sostener en una mano una pistola y en la otra una granada, como fue presentado el cadáver para el consumo público. Según sus acompañantes, Freddy estaba desarmado, y le fueron sembradas las armas que la policía presentó. En la versión oficial, el disparo que lo mató no fue a quemarropa porque el mayor Johnny Zumarán hizo fuego desde lo alto de una pared exterior, sostenido desde abajo por sus compañeros.
El activismo de la hermana del muerto –“Érica Platanera” en la nomenclatura policial– comenzó tratando de demostrar que esta teoría es pura invención. Ahora cuenta con un dictamen pericial que demuestra que el único disparo fue hecho mientras Freddy estaba arrodillado, a corta distancia y de arriba abajo. Durante la intervención Érica paseaba a su hija en un parque contiguo, haciendo tiempo mientras los suyos terminaban de cargar la madera. Ella está segura de que si la policía llegaba cuando Malaco aún no salía, hubiera perdido no solamente al hermano sino al marido.
Reunió a numerosos deudos y formó la “Asociación de Víctimas Ejecutadas Extrajudicialmente en la Libertad por la PNP”. En su caso aún no canta victoria, porque la fiscalía lo ha archivado, pero un juez debe decidir la apelación presentada por su abogado, Carlos Vásquez Boyer. Tampoco los casos con acusación tienen el éxito asegurado. “Ningún testigo de la fiscalía me ha visto directamente”, dice Elidio Espinoza refiriéndose al expediente de los cuatro muertos de El Porvenir.
Vásquez Boyer, que también representa a los familiares de las víctimas en esta causa, tiene un optimismo moderado. Dijo que no se puede asegurar que algunos de los testigos que declararon reservadamente a la fiscalía lo hagan ante el juzgado, exponiéndose a una identificación. Aunque la fiscalía dirige la investigación, la policía tiene la sartén por el mango durante el proceso.
Nada debería ser más fácil que investigar un enfrentamiento a fuego cruzado entre policías y delincuentes. Todas las evidencias están a la mano, a diferencia de los asesinatos en los que se desconocen el ejecutor, el móvil, el autor intelectual. “Pero si se investigan más de 50 muertes supuestamente cometidas por la policía y esta controla las pericias balísticas, ¿qué tipo de evidencias van a resultar?”, dijo un magistrado que no quiso ser identificado. “En este caso, el Ministerio Público debería tener perito independiente, aunque se venga todo el mundo encima”.
–Claro, eso necesita mucho coraje –añadió–.
A comienzos de octubre, la policía intervino un camión que supuestamente llevaba mercadería de contrabando destinada a Grover Grados, esposo de Rosa María Vega, la fiscal que pidió cadena perpetua para los 10 policías implicados en las cuatro muertes de El Porvenir. Enterada de lo que ocurría, la fiscal, por teléfono, les dijo a los policías que cometían una arbitrariedad. La mercadería, como se demostró posteriormente, estaba en regla. Según una fuente del Ministerio Público, Grados fue víctima de una operación policial encubierta. La PNP acusó a la fiscal de obstrucción de justicia, y Rosa María Vega está sometida a una investigación interna.
El 30 de octubre, las primeras planas de los diarios de Trujillo dieron la noticia: la fiscal Vega renunciaba a seguir atendiendo el caso. “Tira la toalla”, tituló el diario Correo.
Estimados blogeros:
A comienzos del mes estuvo por Lima el profesor Michael Porter, reconocido como el padre de la estrategia moderna, invitado por la Universidad del Pacífico y el Interbank. El profesor Porter es Ph.D., enseña en la Escuela de Negocios de Harvard y es director del Instituto para la estrategia y la competitividad, y la cátedra de Administración de Negocios C. Roland Christensen en la Escuela de Negocios de Harvard.
Su intervención ha causado comentarios encontrados, especialmente por su análisis sobre la situación del Perú en términos de competitividad, indicando que no hay políticas ni planes de largo plazo.
A continuación la nota aparecida al respecto en el Portal de la Universidad del Pacífico.
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“El Perú ha crecido mucho en los últimos años, pero ese crecimiento no se ha reflejado en la mayoría de la población. Hemos vivido una ilusión exportadora en los últimos años, porque esta variable se ha incrementado principalmente por el aumento de precios de las materias primas en el mercado internacional, mientras que las exportaciones de productos con valor agregado y de servicios casi se ha estancado”, sostuvo Michael Porter, Profesor de la Harvard Business School.
Michael Porter, estuvo en Lima el 30 de noviembre, invitado por la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico y por Interbank, para dictar el Seminario Internacional: Claves de una estrategia competitiva, evento que se llevó a cabo en el Hotel Los Delfines ante un nutrido auditorio integrado en su mayoría por profesionales y ejecutivos de empresas.
El reconocido padre de la estrategia moderna hizo un diagnóstico de la realidad peruana y de hacía a dónde vamos en temas de estrategia y competitividad. Dijo que este es un tiempo muy peligroso para el Perú porque este ha crecido a tasas altas en los últimos años y puede sentirse satisfecho por eso; sin embargo no debería sentirse satisfecho porque las fuerzas que han hecho posible ese crecimiento no son sostenibles en el largo plazo y no han generado empleos, por lo que deberíamos pasar a una segunda etapa que sería la de incrementar nuestra competitividad: “El Perú no tiene una política, ni una estrategia de largo plazo en temas de competitividad, por tanto, es una economía que no tiene un rumbo definido”.
Sostuvo que nuestra baja productividad, competitividad y un entorno no muy favorable para hacer negocios, está relacionado con la pésima educación, el mal sistema de salud, la deficiente infraestructura, la preocupante desigualdad social y el alto nivel de corrupción que hay en el país. Esto provocaría que las empresas extranjeras no vengan al Perú para crear nuevas empresas, sino para comprar negocios que ya existen. Por lo que destacó la necesidad de que las inversiones extranjeras construyan nuevas fábricas y creen nuevas tecnologías, hecho que aún no está sucediendo en el Perú. También dijo que el desarrollo del cluster (conglomerados) en el país es muy limitado y no tiene un gran impacto en el sector privado: “El Perú necesita más Gamarras”, señaló.
Asimismo, se refirió al TLC con China y a las tareas que el Perú debe cumplir para sacar un verdadero provecho de ese tratado: históricamente China ha querido exportar materias primas para luego producir y exportar productos elaborados. En ese sentido, tras el Tratado de Libre Comercio con China, pienso que Perú tendrá que hacer más que simplemente exportar materias primas, porque de lo contrario hay riesgo de que China congele a la economía peruana en su forma actual” afirmó.
En el marco de este seminario se desarrollaron mesas de trabajo sobre temas claves, siendo la primera de ellas “La agenda de la competitividad” que estuvo conformada por Mercedes Aráoz, Ministra de la Producción, y Ricardo Briceño, Presidente de CONFIEP. Esta mesa estuvo moderada por Daniel Córdova, Director de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico, y el panel estuvo a cargo de Felipe Ortiz de Cevallos, Presidente del Grupo Apoyo; Ben Schneider, Director del MBA de la Universidad del Pacífico; y Miguel Palomino, Director de la Maestría en Finanzas de esta casa de estudios.
A comienzos del mes estuvo por Lima el profesor Michael Porter, reconocido como el padre de la estrategia moderna, invitado por la Universidad del Pacífico y el Interbank. El profesor Porter es Ph.D., enseña en la Escuela de Negocios de Harvard y es director del Instituto para la estrategia y la competitividad, y la cátedra de Administración de Negocios C. Roland Christensen en la Escuela de Negocios de Harvard.
Su intervención ha causado comentarios encontrados, especialmente por su análisis sobre la situación del Perú en términos de competitividad, indicando que no hay políticas ni planes de largo plazo.
A continuación la nota aparecida al respecto en el Portal de la Universidad del Pacífico.
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“El Perú ha crecido mucho en los últimos años, pero ese crecimiento no se ha reflejado en la mayoría de la población. Hemos vivido una ilusión exportadora en los últimos años, porque esta variable se ha incrementado principalmente por el aumento de precios de las materias primas en el mercado internacional, mientras que las exportaciones de productos con valor agregado y de servicios casi se ha estancado”, sostuvo Michael Porter, Profesor de la Harvard Business School.
Michael Porter, estuvo en Lima el 30 de noviembre, invitado por la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico y por Interbank, para dictar el Seminario Internacional: Claves de una estrategia competitiva, evento que se llevó a cabo en el Hotel Los Delfines ante un nutrido auditorio integrado en su mayoría por profesionales y ejecutivos de empresas.
El reconocido padre de la estrategia moderna hizo un diagnóstico de la realidad peruana y de hacía a dónde vamos en temas de estrategia y competitividad. Dijo que este es un tiempo muy peligroso para el Perú porque este ha crecido a tasas altas en los últimos años y puede sentirse satisfecho por eso; sin embargo no debería sentirse satisfecho porque las fuerzas que han hecho posible ese crecimiento no son sostenibles en el largo plazo y no han generado empleos, por lo que deberíamos pasar a una segunda etapa que sería la de incrementar nuestra competitividad: “El Perú no tiene una política, ni una estrategia de largo plazo en temas de competitividad, por tanto, es una economía que no tiene un rumbo definido”.
Sostuvo que nuestra baja productividad, competitividad y un entorno no muy favorable para hacer negocios, está relacionado con la pésima educación, el mal sistema de salud, la deficiente infraestructura, la preocupante desigualdad social y el alto nivel de corrupción que hay en el país. Esto provocaría que las empresas extranjeras no vengan al Perú para crear nuevas empresas, sino para comprar negocios que ya existen. Por lo que destacó la necesidad de que las inversiones extranjeras construyan nuevas fábricas y creen nuevas tecnologías, hecho que aún no está sucediendo en el Perú. También dijo que el desarrollo del cluster (conglomerados) en el país es muy limitado y no tiene un gran impacto en el sector privado: “El Perú necesita más Gamarras”, señaló.
Asimismo, se refirió al TLC con China y a las tareas que el Perú debe cumplir para sacar un verdadero provecho de ese tratado: históricamente China ha querido exportar materias primas para luego producir y exportar productos elaborados. En ese sentido, tras el Tratado de Libre Comercio con China, pienso que Perú tendrá que hacer más que simplemente exportar materias primas, porque de lo contrario hay riesgo de que China congele a la economía peruana en su forma actual” afirmó.
En el marco de este seminario se desarrollaron mesas de trabajo sobre temas claves, siendo la primera de ellas “La agenda de la competitividad” que estuvo conformada por Mercedes Aráoz, Ministra de la Producción, y Ricardo Briceño, Presidente de CONFIEP. Esta mesa estuvo moderada por Daniel Córdova, Director de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico, y el panel estuvo a cargo de Felipe Ortiz de Cevallos, Presidente del Grupo Apoyo; Ben Schneider, Director del MBA de la Universidad del Pacífico; y Miguel Palomino, Director de la Maestría en Finanzas de esta casa de estudios.
Muy interesantes reflexiones de Oswaldo de Rivero.
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Por: Oswaldo de Rivero*
Las ciudades de California son las que más crecen en los Estados Unidos y en el mundo industrializado. Durante las pasadas décadas, como resultado de la inmigración y los nacimientos, la población urbana de este estado ha venido aumentando cada año en medio millón. Hoy más del 80% de los californianos vive en áreas metropolitanas que pasan el millón de habitantes.
El rey de esta colosal expansión urbana es el automóvil privado; muchos californianos tienen hasta más de dos autos. El reino del automóvil hace posible extender las ciudades californianas a suburbios cada vez más lejanos del centro, algunos de ellos llegan hoy hasta la frontera con Arizona. Debido al reinado del motor de explosión, el tráfico en las ciudades de California se caracteriza por gigantescos embotellamientos que lanzan hacia la atmósfera toneladas de anhídrido de carbono (CO2) el gas principal que contamina el aire y recalienta la Tierra.
La expansión de las ciudades y sus suburbios sobre el Central Valley de California, un emporio agrícola de casi 1000 kilómetros de longitud, está haciendo desaparecer bajo cemento y asfalto una de las más productivas tierras agrícolas del mundo. Entre 1992-1999 se urbanizó el 24% de la tierra agrícola californiana. La escasez de agua ya está presente en California y si la población sigue creciendo y urbanizándose en perjuicio de la agricultura, la seguridad alimentaria de California, algo que nunca preocupó a los californianos, estará amenazada y con ello la vida productiva de este gran estado norteamericano que está entre las ocho primeras economías del mundo.
Esta colosal expansión urbana ecológicamente insostenible ha causado alarma. Los partidos Demócrata y Republicano están de acuerdo en que existe una amenaza a la calidad de vida y a la prosperidad de California, pero no se ponen de acuerdo sobre los métodos para buscar un modelo alternativo. Al mismo tiempo, miles de organizaciones de la sociedad civil plantean soluciones alternativas, sosteniendo que este modelo ya no es viable por ser financiera y ecológicamente insostenible. Hoy el Estado de California está quebrado, el déficit de su presupuesto es de 62 billones de dólares y su Gobernador, el actor Arnold Schwarzenegger, ha asumido de nuevo su rol de “Terminator” cortando importantes programas sociales que afectan la salud, la educación y la asistencia social del estado.
El gran problema con el modelo California es que no es sólo la forma mas extremista del american way of life, sino que también es el modelo global de la urbanización planetaria. Un paradigma de vida urbana que entusiasma a pobres y ricos. Hoy todo el mundo sueña vivir como un californiano, tener un auto, si se puede dos, comprar una casa nueva con jardín y piscina y vivir en suburbios de moda, y al mismo tiempo, tener cerca un gran centro comercial, pertenecer a un country club y además tener una casa de playa o en el campo para los fines de semana.(1)
El mundo, en mayor o menor grado, se urbaniza hoy rápidamente tratando de imitar este modelo expulsando cada vez más C02 y otros gases que están recalentando al planeta. El año 2010 será histórico para la especie humana, el planeta será por primera vez, desde que comenzó el neolítico, urbanizado. La mitad de sus habitantes vivirán en ciudades y en el año 2025 será hiperurbanizado ya que el 70% de su población vivirá en ciudades, cientos de ellas de más de un millón.
La urbanización más importante se está produciendo en los países subdesarrollados. En ellos, la ciudades también se expanden como en California sobre tierras agrícolas, consumiendo el agua que debería ir a la agricultura, llena de automotores, tráfico, gases CO2 y contaminación. Como los que emigran a las ciudades subdesarrolladas son pobres, las ciudades se extienden, en lugar de urbanizaciones modernas, con slums, pueblos jóvenes, favelas, villas miserias y suburbios muy pobres, a un ritmo mundial de un millón de habitantes por semana, creando así una urbanización muy pobre, caótica y contaminada, llena de desempleo y delincuencia.
En el año 2025, la población de los países subdesarrollados llegará a 6 mil millones y estará viviendo casi toda en ciudades. Toda esta masa humana consumirá millones de litros de agua, toneladas de alimentos y energía, hasta un punto, en que estos recursos vitales se volverán, como ya esta sucediendo, más escasos y caros y entonces se creará un peligroso “Desequilibrio Físico-Social” entre la cantidad de agua, alimentos y energía disponible y la creciente población urbana de los países pobres. (2)
Uno de los mejores ejemplos del Desequilibrio Físico-Social que genera el modelo California entre población, agua, alimentos y energía es la explosiva urbanización de China. La población urbana de China se ha triplicado en los últimos 20 años. El número de las ciudades chinas se ha cuadriplicado, unas 700 nuevas ciudades han surgido, al mismo tiempo que se han extendido las existentes.
Esta colosal expansión urbana ha generado un grave desequilibrio físico-social. Hoy más de 400 ciudades chinas tienen escasez de agua. También, la imitación del modelo California, con el incremento colosal de los automóviles privados, ha creado la mayor contaminación del aire que existe en el mundo. El parque automotor de China ha crecido 130 veces lo cual ha obligado a construir cerca 100 mil kilómetros de autopistas. Si se sigue imitando este modelo y de cada dos chinos uno llega a tener un automóvil, habrán 600 millones de autos en China, más autos que en todo el mundo. Las autopistas, parkings y las estaciones de servicios que requeriría esta colosal cantidad de automóviles consumirían la escasa tierra agrícola que tiene China para producir alimentos y la contaminación volvería las ciudades inhabitables.
Hoy, el mundo tiene muchas culturas pero una sola civilización, la civilización urbana planetaria modelo California, que en mayor o menor grado, está presente en todos los países. Esta civilización urbana ha hecho crisis porque, hasta ahora, por razones éticas, políticas o tecnológicas, es incapaz de resolver dos problemas fundamentales para su viabilidad. Primero, no puede sustituir su energía contaminante que está recalentando peligrosamente el planeta; y segundo, tampoco puede cambiar sus patrones de consumo que lo depredan y lo convierten en un basurero.
Gran parte de los economistas y políticos no comprenden que la actual crisis que aflige al mundo no es solo una grandiosa recesión económica sino una crisis de civilización. Es la crisis del estilo de vida urbano, consumista, dispendioso, ecológicamente insostenible del modelo California, que ha sido mantenido con abundante crédito, enormes deudas y déficit. Todo lo cual ha terminado por acelerar el recalentamiento del planeta y causar una recesión global.
Creyendo que el problema es solo económico, los políticos que vivían predicando con fervor el pensamiento único neoliberal han tirado al tacho a Adam Smith y se han vuelto keynesianos. Se empeñan así en lanzar programas de reactivación. Quieren repetir la cura de la crisis de 1929, estimulando de nuevo la demanda, que no es otra cosa, que reactivar los patrones de consumo insostenibles e infinanciables del modelo California.
Los reactivadores no perciben que seguir a Sir John Maynard Keynes en el siglo XXI es peligroso, porque este distinguido economista nunca se imaginó que habría sociedades opulentas de consumo que lanzarían gases que terminarían por recalentar la tierra y comenzar a derretir los polos y los glaciales del mundo y crear así un aumento peligroso de las mareas, unido a una colosal escasez de agua en el mundo. Pocos se dan cuenta, que esta crisis es diferente, que nuestro planeta, con el recalentamiento constante de su clima nos advierte no reactivar patrones de consumo insostenibles, producidos por energías efecto invernadero (carbón, petróleo y gas), so pena de ser castigados mas tarde con grandes calamidades. El planeta ha entrado como actor y la crisis tiene ahora una dimensión ecológica que no tenía la de 1929. Hoy para saber a donde va nuestra civilización se necesita conocer más ecología que economía.
En el siglo XXI, ya no se puede replicar globalmente el sueño americano porque la Tierra, la diosa Gaia como la llamaban los griegos, ha declarado insostenible el modelo urbano global de gran consumo y desperdicios, envuelto en gases efecto invernadero, que ha sido fomentado por el crédito fácil y la especulación financiera hasta la insolvencia global.
Hoy, es muy común escuchar un discurso que recurre con facilidad al concepto de “desarrollo sostenible” como la panacea para salir de esta crisis de civilización. La verdad es que cuando se propone el desarrollo sostenible se está usando un oximorón porque el desarrollo no puede ser sostenible. Simplemente porque hoy no existe una sola energía renovable, ni una combinación de todas éstas, que puedan reemplazar los 90 millones diarios de barriles de petróleo que se necesitan para generar los 320 billones de kilovatios hora (kWh) para producir los 58 trillones de bienes y servicios de la economía global.
Hoy más del 75% de la energía usada globalmente es petróleo, carbón y gas. Nuestra civilización está muy lejos de poder vivir todavía sin estas energías contaminantes porque las energías renovables que podrían remplazarlas y hacer el desarrollo sostenible no están a la vuelta de la esquina
Las energías renovables solo son el 7% de la energía total consumida en el mundo. La energía solar y eólica que está en pleno desarrollo tiene el problema principal de su costo y de su almacenamiento para los días que no hay sol, ni viento. La otra energía renovable en desarrollo, la biomasa para producir etanol, tiene el problema político de usar grandes extensiones de tierra agrícola y agua en un momento en que existe una creciente demanda de alimentos y agua como consecuencia de la imparable urbanización planetaria.
La única energía renovable totalmente limpia y perpetua que podría reemplazar al petróleo y al carbón sería la energía de fusión de hidrógeno. Lograr esta energía sería como encontrar el Santo Grial de las energías limpias y duraderas, seria como producir en reactores en la Tierra, la energía del Sol, y sin peligro de radioactividad. La energía de fusión es todavía un proyecto que necesita mucha investigación y desarrollo y billones de dólares. Los expertos creen que tiene para unos 20 años más de investigación. (3)
En todo caso, para salir de la crisis en que ha entrado nuestra civilización es urgente seguir desarrollando más eficaces y baratas energías renovables no solamente para detener el recalentamiento del planeta sino porque el petróleo, que es lo que mueve la economía global, no es eterno. Según estudios y opiniones de calificados expertos petroleros las reservas mundiales de petróleo se están agotando, su producción habría llegado ya a su “peak” (al máximo) y dentro de 15 años comenzaría inexorablemente a declinar. (4)
Sin embargo, no es suficiente cambiar el patrón de energía para superar la crisis de nuestra civilización sino también es necesario cambiar los patrones de consumo que están contaminando las ciudades, los océanos, los ríos, destruyendo la biodiversidad, deforestando y convirtiendo al planeta en un gran basurero. ¿Que pasaría si los casi 6 mil billones de habitantes de los países pobres consumieran como los californianos, que consumen 32 veces mas que el promedio de todos los países subdesarrollados? Según el Profesor Jared Diamond esto equivaldría a que el mundo tuviera una población de 72 billones de habitantes, algo que la Tierra no podría sostener. Tendríamos que comprarnos un planeta adicional, o tal vez dos.
Si bien, todos los científicos esta de acuerdo que nuestros patrones de consumo deben cambiar, ninguno tiene la formula mágica y esto se debe a que el cambio de nuestro consumo implica sobre todo un cambio ético. Necesitamos un renacimiento ético que cambie nuestra relación hostil con Gaia, y esto no es nada fácil. No se hace de la noche a la mañana. En todo caso, la historia nos enseña que el homo sapiens solo cambia y se adapta, más que por virtud, por temor o sufrimiento ante las grandes amenazas y tragedias que ponen en peligro su existencia y esto puede pasar ante las frecuentes catástrofes ecológicas que producirá la revancha de Gaia. (5)
En el año 2050, el planeta tendrá 10 mil millones de habitantes, casi todos viviendo en ciudades. Si para esa fecha, no hemos cambiado el patrón de energía ni nuestros patrones de consumo, el planeta será muy hostil con la especie humana. En todo caso, si no nos adaptamos y nuestra especie algún día desaparece, cosmológicamente no pasará nada, la Tierra seguirá dando vueltas alrededor del Sol con varios millones de otras especies animales y plantas que sobrevivirán al hombre, porque esta no es una crisis del planeta sino de nosotros. ♦
REFERENCIAS
(1) Oswaldo de Rivero El Mito del Desarrollo. Págs. 233-240, Fondo de Cultura Económica. Lima, Perú. 2006.
(2) Ibíd. Págs. 259-297.
(3) National Geographic, agosto 2005
(4) Ibíd. Junio 2008
(5) James Lovelock, The Revenge of Gaia. Basic Books. UK 2006.
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Por: Oswaldo de Rivero*
Las ciudades de California son las que más crecen en los Estados Unidos y en el mundo industrializado. Durante las pasadas décadas, como resultado de la inmigración y los nacimientos, la población urbana de este estado ha venido aumentando cada año en medio millón. Hoy más del 80% de los californianos vive en áreas metropolitanas que pasan el millón de habitantes.
El rey de esta colosal expansión urbana es el automóvil privado; muchos californianos tienen hasta más de dos autos. El reino del automóvil hace posible extender las ciudades californianas a suburbios cada vez más lejanos del centro, algunos de ellos llegan hoy hasta la frontera con Arizona. Debido al reinado del motor de explosión, el tráfico en las ciudades de California se caracteriza por gigantescos embotellamientos que lanzan hacia la atmósfera toneladas de anhídrido de carbono (CO2) el gas principal que contamina el aire y recalienta la Tierra.
La expansión de las ciudades y sus suburbios sobre el Central Valley de California, un emporio agrícola de casi 1000 kilómetros de longitud, está haciendo desaparecer bajo cemento y asfalto una de las más productivas tierras agrícolas del mundo. Entre 1992-1999 se urbanizó el 24% de la tierra agrícola californiana. La escasez de agua ya está presente en California y si la población sigue creciendo y urbanizándose en perjuicio de la agricultura, la seguridad alimentaria de California, algo que nunca preocupó a los californianos, estará amenazada y con ello la vida productiva de este gran estado norteamericano que está entre las ocho primeras economías del mundo.
Esta colosal expansión urbana ecológicamente insostenible ha causado alarma. Los partidos Demócrata y Republicano están de acuerdo en que existe una amenaza a la calidad de vida y a la prosperidad de California, pero no se ponen de acuerdo sobre los métodos para buscar un modelo alternativo. Al mismo tiempo, miles de organizaciones de la sociedad civil plantean soluciones alternativas, sosteniendo que este modelo ya no es viable por ser financiera y ecológicamente insostenible. Hoy el Estado de California está quebrado, el déficit de su presupuesto es de 62 billones de dólares y su Gobernador, el actor Arnold Schwarzenegger, ha asumido de nuevo su rol de “Terminator” cortando importantes programas sociales que afectan la salud, la educación y la asistencia social del estado.
El gran problema con el modelo California es que no es sólo la forma mas extremista del american way of life, sino que también es el modelo global de la urbanización planetaria. Un paradigma de vida urbana que entusiasma a pobres y ricos. Hoy todo el mundo sueña vivir como un californiano, tener un auto, si se puede dos, comprar una casa nueva con jardín y piscina y vivir en suburbios de moda, y al mismo tiempo, tener cerca un gran centro comercial, pertenecer a un country club y además tener una casa de playa o en el campo para los fines de semana.(1)
El mundo, en mayor o menor grado, se urbaniza hoy rápidamente tratando de imitar este modelo expulsando cada vez más C02 y otros gases que están recalentando al planeta. El año 2010 será histórico para la especie humana, el planeta será por primera vez, desde que comenzó el neolítico, urbanizado. La mitad de sus habitantes vivirán en ciudades y en el año 2025 será hiperurbanizado ya que el 70% de su población vivirá en ciudades, cientos de ellas de más de un millón.
La urbanización más importante se está produciendo en los países subdesarrollados. En ellos, la ciudades también se expanden como en California sobre tierras agrícolas, consumiendo el agua que debería ir a la agricultura, llena de automotores, tráfico, gases CO2 y contaminación. Como los que emigran a las ciudades subdesarrolladas son pobres, las ciudades se extienden, en lugar de urbanizaciones modernas, con slums, pueblos jóvenes, favelas, villas miserias y suburbios muy pobres, a un ritmo mundial de un millón de habitantes por semana, creando así una urbanización muy pobre, caótica y contaminada, llena de desempleo y delincuencia.
En el año 2025, la población de los países subdesarrollados llegará a 6 mil millones y estará viviendo casi toda en ciudades. Toda esta masa humana consumirá millones de litros de agua, toneladas de alimentos y energía, hasta un punto, en que estos recursos vitales se volverán, como ya esta sucediendo, más escasos y caros y entonces se creará un peligroso “Desequilibrio Físico-Social” entre la cantidad de agua, alimentos y energía disponible y la creciente población urbana de los países pobres. (2)
Uno de los mejores ejemplos del Desequilibrio Físico-Social que genera el modelo California entre población, agua, alimentos y energía es la explosiva urbanización de China. La población urbana de China se ha triplicado en los últimos 20 años. El número de las ciudades chinas se ha cuadriplicado, unas 700 nuevas ciudades han surgido, al mismo tiempo que se han extendido las existentes.
Esta colosal expansión urbana ha generado un grave desequilibrio físico-social. Hoy más de 400 ciudades chinas tienen escasez de agua. También, la imitación del modelo California, con el incremento colosal de los automóviles privados, ha creado la mayor contaminación del aire que existe en el mundo. El parque automotor de China ha crecido 130 veces lo cual ha obligado a construir cerca 100 mil kilómetros de autopistas. Si se sigue imitando este modelo y de cada dos chinos uno llega a tener un automóvil, habrán 600 millones de autos en China, más autos que en todo el mundo. Las autopistas, parkings y las estaciones de servicios que requeriría esta colosal cantidad de automóviles consumirían la escasa tierra agrícola que tiene China para producir alimentos y la contaminación volvería las ciudades inhabitables.
Hoy, el mundo tiene muchas culturas pero una sola civilización, la civilización urbana planetaria modelo California, que en mayor o menor grado, está presente en todos los países. Esta civilización urbana ha hecho crisis porque, hasta ahora, por razones éticas, políticas o tecnológicas, es incapaz de resolver dos problemas fundamentales para su viabilidad. Primero, no puede sustituir su energía contaminante que está recalentando peligrosamente el planeta; y segundo, tampoco puede cambiar sus patrones de consumo que lo depredan y lo convierten en un basurero.
Gran parte de los economistas y políticos no comprenden que la actual crisis que aflige al mundo no es solo una grandiosa recesión económica sino una crisis de civilización. Es la crisis del estilo de vida urbano, consumista, dispendioso, ecológicamente insostenible del modelo California, que ha sido mantenido con abundante crédito, enormes deudas y déficit. Todo lo cual ha terminado por acelerar el recalentamiento del planeta y causar una recesión global.
Creyendo que el problema es solo económico, los políticos que vivían predicando con fervor el pensamiento único neoliberal han tirado al tacho a Adam Smith y se han vuelto keynesianos. Se empeñan así en lanzar programas de reactivación. Quieren repetir la cura de la crisis de 1929, estimulando de nuevo la demanda, que no es otra cosa, que reactivar los patrones de consumo insostenibles e infinanciables del modelo California.
Los reactivadores no perciben que seguir a Sir John Maynard Keynes en el siglo XXI es peligroso, porque este distinguido economista nunca se imaginó que habría sociedades opulentas de consumo que lanzarían gases que terminarían por recalentar la tierra y comenzar a derretir los polos y los glaciales del mundo y crear así un aumento peligroso de las mareas, unido a una colosal escasez de agua en el mundo. Pocos se dan cuenta, que esta crisis es diferente, que nuestro planeta, con el recalentamiento constante de su clima nos advierte no reactivar patrones de consumo insostenibles, producidos por energías efecto invernadero (carbón, petróleo y gas), so pena de ser castigados mas tarde con grandes calamidades. El planeta ha entrado como actor y la crisis tiene ahora una dimensión ecológica que no tenía la de 1929. Hoy para saber a donde va nuestra civilización se necesita conocer más ecología que economía.
En el siglo XXI, ya no se puede replicar globalmente el sueño americano porque la Tierra, la diosa Gaia como la llamaban los griegos, ha declarado insostenible el modelo urbano global de gran consumo y desperdicios, envuelto en gases efecto invernadero, que ha sido fomentado por el crédito fácil y la especulación financiera hasta la insolvencia global.
Hoy, es muy común escuchar un discurso que recurre con facilidad al concepto de “desarrollo sostenible” como la panacea para salir de esta crisis de civilización. La verdad es que cuando se propone el desarrollo sostenible se está usando un oximorón porque el desarrollo no puede ser sostenible. Simplemente porque hoy no existe una sola energía renovable, ni una combinación de todas éstas, que puedan reemplazar los 90 millones diarios de barriles de petróleo que se necesitan para generar los 320 billones de kilovatios hora (kWh) para producir los 58 trillones de bienes y servicios de la economía global.
Hoy más del 75% de la energía usada globalmente es petróleo, carbón y gas. Nuestra civilización está muy lejos de poder vivir todavía sin estas energías contaminantes porque las energías renovables que podrían remplazarlas y hacer el desarrollo sostenible no están a la vuelta de la esquina
Las energías renovables solo son el 7% de la energía total consumida en el mundo. La energía solar y eólica que está en pleno desarrollo tiene el problema principal de su costo y de su almacenamiento para los días que no hay sol, ni viento. La otra energía renovable en desarrollo, la biomasa para producir etanol, tiene el problema político de usar grandes extensiones de tierra agrícola y agua en un momento en que existe una creciente demanda de alimentos y agua como consecuencia de la imparable urbanización planetaria.
La única energía renovable totalmente limpia y perpetua que podría reemplazar al petróleo y al carbón sería la energía de fusión de hidrógeno. Lograr esta energía sería como encontrar el Santo Grial de las energías limpias y duraderas, seria como producir en reactores en la Tierra, la energía del Sol, y sin peligro de radioactividad. La energía de fusión es todavía un proyecto que necesita mucha investigación y desarrollo y billones de dólares. Los expertos creen que tiene para unos 20 años más de investigación. (3)
En todo caso, para salir de la crisis en que ha entrado nuestra civilización es urgente seguir desarrollando más eficaces y baratas energías renovables no solamente para detener el recalentamiento del planeta sino porque el petróleo, que es lo que mueve la economía global, no es eterno. Según estudios y opiniones de calificados expertos petroleros las reservas mundiales de petróleo se están agotando, su producción habría llegado ya a su “peak” (al máximo) y dentro de 15 años comenzaría inexorablemente a declinar. (4)
Sin embargo, no es suficiente cambiar el patrón de energía para superar la crisis de nuestra civilización sino también es necesario cambiar los patrones de consumo que están contaminando las ciudades, los océanos, los ríos, destruyendo la biodiversidad, deforestando y convirtiendo al planeta en un gran basurero. ¿Que pasaría si los casi 6 mil billones de habitantes de los países pobres consumieran como los californianos, que consumen 32 veces mas que el promedio de todos los países subdesarrollados? Según el Profesor Jared Diamond esto equivaldría a que el mundo tuviera una población de 72 billones de habitantes, algo que la Tierra no podría sostener. Tendríamos que comprarnos un planeta adicional, o tal vez dos.
Si bien, todos los científicos esta de acuerdo que nuestros patrones de consumo deben cambiar, ninguno tiene la formula mágica y esto se debe a que el cambio de nuestro consumo implica sobre todo un cambio ético. Necesitamos un renacimiento ético que cambie nuestra relación hostil con Gaia, y esto no es nada fácil. No se hace de la noche a la mañana. En todo caso, la historia nos enseña que el homo sapiens solo cambia y se adapta, más que por virtud, por temor o sufrimiento ante las grandes amenazas y tragedias que ponen en peligro su existencia y esto puede pasar ante las frecuentes catástrofes ecológicas que producirá la revancha de Gaia. (5)
En el año 2050, el planeta tendrá 10 mil millones de habitantes, casi todos viviendo en ciudades. Si para esa fecha, no hemos cambiado el patrón de energía ni nuestros patrones de consumo, el planeta será muy hostil con la especie humana. En todo caso, si no nos adaptamos y nuestra especie algún día desaparece, cosmológicamente no pasará nada, la Tierra seguirá dando vueltas alrededor del Sol con varios millones de otras especies animales y plantas que sobrevivirán al hombre, porque esta no es una crisis del planeta sino de nosotros. ♦
REFERENCIAS
(1) Oswaldo de Rivero El Mito del Desarrollo. Págs. 233-240, Fondo de Cultura Económica. Lima, Perú. 2006.
(2) Ibíd. Págs. 259-297.
(3) National Geographic, agosto 2005
(4) Ibíd. Junio 2008
(5) James Lovelock, The Revenge of Gaia. Basic Books. UK 2006.






