Archivos

Archivo de septiembre 2008
Publicado por: lduran

Visto: 483 veces
Estimados Blogeros:

Va una reflexión de Mirco Lauer sobre la existencia de un novedoso tipo de gamster en el Perú, producido por la hasta ahora bonanza económica. Una vez más, la violencia gansterill es provocada por un Estado debil y una clase política alejada del objetivo de buscar el beneficio de todos los ciudadanos.

------------------------

Por: Mirko Lauer.

La mezcla de crecimiento económico e informalidad ha venido creando un tipo de delincuencia relativamente nuevo entre nosotros. Se trata de bandas dedicadas a establecer relaciones permanentes de extorsión con pequeños y medianos negocios, formales o informales. Construcción y transportes son las ramas más notorias que padecen el asunto, mas no las únicas.
El modus operandi evoca al Chicago de los años 20-30: reparto de territorios, empleo de matones contra empresarios y trabajadores, cobranzas periódicas vinculadas a la marcha de las actividades comerciales, establecimiento de negocios propios como fachada de las operaciones, acceso a los recursos de la modernidad, incorporación de la parte corrupta o asustada de la policía local.
En el caso de la construcción el cupo impuesto viene hoy acompañado de la obligación de contratar a obreros bajo la férula de la propia banda. Así todos, constructor y obreros, terminan pagándoles a los delincuentes. La operación asume, pues, la forma de la clásica venta de protección impuesta por la violencia. Los choques entre obreros sindicalizados y obreros de las bandas son cada vez más frecuentes.
Las pocas víctimas dispuestas a hablar sobre el tema mencionan que las bandas son cada vez más numerosas y están cada vez mejor organizadas. Asimismo que tercerizan su trabajo, reclutando servicios que cubren un amplio espectro, que va desde estudios de abogados inescrupulosos hasta pandillas juveniles. Allí se empieza a ir parte del dinero que nunca llega a la Sunat.
Las historias del viejo Chicago muestran que este tipo de organizaciones barriales en expansión se encontraron con el negocio de la droga, la fase superior del negocio de licor clandestino, en la prohibición. Con el negocio de los paqueteros ya bien establecido aquí, da la impresión de que estamos más bien ante una nueva generación de delincuentes.
Por el mundo empresarial micro en que ahora se mueve (mototaxis, taxis, construcciones menores) este tipo de criminalidad organizada tiene hoy un amplísimo campo para expandirse, y convertirse en el clásico flagelo al que los grandes números y el carácter atomizado de las víctimas vuelven casi insoluble.
La debilidad de una policía falta de recursos y con sus propios problemas de corrupción endémica, la poca densidad del movimiento sindical en el mundo de la producción, el carácter extralegal de una parte importante de los negocios, más un alto desempleo, son realidades que complican todavía más el escenario.
No hay que hacer muchos cálculos para entender que a medida que las bandas crezcan y se establezcan su influencia en las actividades extorsionadas va a aumentar, lo cual supone un poder político creciente. Lo mismo que viene sucediendo con la droga, pero menos concentrado, y por lo tanto más difundido.
Publicado por: lduran

Visto: 1905 veces
Fui parte de la generación de estudiantes secundarios que vivimos la hazaña del Equipo de Vóley Femenino del Perú, que lamentablemente no acabó con la medalla de oro. Vivimos una realidad, que con el paso del tiempo se volvió una añoranza y ahora un recuerdo que sirve para seguir buscando una recuperación de este deporte.
Recientemente, con ocasión de la clasificación de la Selección de Menores al Mundial en la India, han vuelto reflexiones sobre ese extraordinario equipo. A continuación una interesante reflexión aparecida el 20.09.2008 en el Suplemento DEPORTE TOTAL...

-----------------

Por Juan Manuel Robles (Periodista)

Por estos días se cumplen veinte años de la hazaña de la selección de vóley en Seúl 88. Ya sé que todos vibran y se emocionan con eso, pero, si me permiten, quiero enterrar el tema de una buena vez. Los que deseen recordar, cambien de página o vayan al You Tube y vean otra vez a Gaby Pérez del Solar llorando, altísima, sin consuelo, o al entrenador soviético gritando como un tigre siberiano. Manos morenas hay de sobra para el recuerdo. Hoy tengo ganas de hacer una apología del vóley, no del pasado.
Hay varias razones para volverse un fanático del vóley: la principal y la más obvia es que somos buenos jugándolo. No es un motivo menor, creo. Todo el mundo recuerda lo que hicieron las viejas glorias, lágrimas de plata en Seúl, pero dejemos a esas señoras en paz: el vóley está vivo y nada es más actual que la imagen de Raffaella Camet, niña símbolo de la selección de menores, volando por los aires para hacer un saque-mate, jugada complicadísima que nuestras matadoras de antaño nunca dominaron (ni siquiera la enorme Cecilia Tait). Ya era hora de que una peruana pudiera hacerlo tan bien como las brasileñas asesinas.
Hace dos semanas la selección de vóley de menores clasificó otra vez a un mundial. Ganaron 3-0 a todos sus rivales antes de que Brasil las aplastara en la final. Uruguay, Argentina y Venezuela perecieron con roche ante la exquisita coordinación blanquirroja. Así nos va. En los torneo anteriores --que supuestamente demostraron la debacle del combinado patrio-- cedimos el segundo puesto y nos ubicamos terceros. Nuestro piso --la llamada "crisis del vóley"-- fue quedar terceros y perder la clasificación a Beijing. Todo un desastre castigado con la indiferencia.
Mientras tanto, el país 'chelea' y grita cuando un tal Juan Manuel Vargas lanza el pase-gol que nos elevará al penúltimo puesto de Sudamérica en fútbol. Vargas hizo lo que mejor sabemos: levantó la humillada cerviz. En contraste, el buen vóley es mirar hacia arriba todo el tiempo, una coreografía de conjunto, una tensión equilibrista que se termina en el mate-explosión. Aquí se juega excelente vóley, y más gente debería verlo. No por eso de "apoyar a las chicas", sino porque podríamos disfrutar de grandes espectáculos muy cerca de casa. ¿Hace cuánto no vemos un partido de liga? ¿Se han ganado con Latino versus Circolo? ¿Sabían que la espectacular Vivian Baella (la mejor del sudamericano) hace de las suyas en el Wanka? ¿No es patético que Deportivo Géminis nos suene a un club de la liga astral?
Me gusta el vóley peruano porque demuestra la intrascendencia final de variables como la autoestima, el amor propio, los 'condicionantes sociales' y todas esas tonterías que, ociosamente, queremos encontrar cuando un deportista peruano pierde. Ahora resulta que si nos golean es porque falta "ayuda profesional". Pamplinas. Las chicas de menores son habitantes de un país injusto, subdesarrollado, varias vienen de carencias extremas y viven en residencias de la federación. Así salen subcampeonas. Ganan porque son buenas: si a eso le suman chamba, aplastan rivales matándose de risa. Nadie les escribe un libro llamado "Ese set existe".
Hacerse fanático de un deporte es cuestión de costumbre: si no, miren a los australianos que llenan estadios inmensos para jugar esa cosa que solo ellos entienden. Si el deporte simula la lucha de un hombre contra el destino, haríamos bien en encariñarnos con el vóley. Para así alucinar que somos buenos. Para creérnosla.
Publicado por: lduran

Visto: 801 veces
Estimados blogeros:

Ahora que estamos en tiempos de globalización, ponemos el énfasis en los Estados nacionales y en las trasnacionales económicas, pero olvidamos la situación de la globalización de las mafias, y entre ellas la italiana.

A continuación transcribimos un artículo de Mario Vargas Llosa comentando un artículo de Roberto Saviano (joven escritor italiano) aparecido hace dos años denominado "Gomorra". Disfrutenlo... Este artículo apareció en el Diario El País.

---------------------

Por Mario Vargas Llosa

Los grandes capitostes de la camorra napolitana, y sus pistoleros y amanuenses, abandonan sus viejas costumbres y jergas para adoptar las que las películas de Hollywood les atribuyen. Por ejemplo, en Casal di Principe, el jefe de 'familia' Walter Schiavone hizo que los arquitectos le construyeran una suntuosa vivienda imitada milimétricamente de la que habita, en "Scarface", Tony Montana (Al Pacino). Hasta la aparición de la película de Coppola, "El Padrino", los camorristas jamás habían llamado de este modo a los 'capofamiglia', pero desde entonces aquel apelativo se ha generalizado, y no solo en Campania, también en Calabria, Sicilia y otras regiones de Italia. Las esposas de los camorristas, desde hace algunos años, se visten como Uma Thurman en "Kill Bill", con rubias pelucas y de amarillo fosforescente. Y un veterano policía explicó, ante un tribunal, que, desde que vieron las películas de Tarantino, los 'killers' de las distintas 'familias' napolitanas asesinan como esos personajes de celuloide: disparando al bajo vientre, a la ingle, a las piernas, hiriendo gravemente para que la muerte tarde, y rematando a las víctimas por fin con un tiro en la nuca.
Son las páginas más divertidas, las únicas que pueden calificarse de este modo, del libro de Roberto Saviano, "Gomorra", publicado en Italia hace un par de años, un extraordinario reportaje sobre las mafias que operan en Nápoles y en toda la Campania, que se lee con tanta fascinación como espanto e incredulidad. Saviano es un periodista muy joven (nació el año 79), pero, sobre todo, es napolitano, de origen humilde, que ha vivido en los pueblos y barrios donde la camorra representa el verdadero poder y es la fuente, por un lado, de trabajo y oportunidades de supervivencia para los pobres, y, de otro, de violencias terribles, que, en las páginas de su libro, están documentadas con nombres, fechas y precisiones. No es de extrañar que desde entonces ande oculto y protegido por guardaespaldas. Mientras yo leía su libro, entre la mugre pestilente y los palacios soberbios de Nápoles, los diarios italianos anunciaban una aparición fugaz de Saviano en el Festival Literario de Mantua, rodeada de infinitas precauciones. Si las cosas que cuenta en "Gomorra" son todas ciertas, es seguro que nunca más estará a salvo y que tendrá que pasar el resto de su vida a salto de mata y cambiando de disfraces.
La camorra no es una organización única, sino un nombre genérico para sinnúmero de 'familias' que, a veces, trabajan unidas en alianzas para negocios específicos, o que dominan territorios o actividades concretas y diferenciadas --inmigración clandestina, prostitución, falsificación de productos de lujo, drogas, casinos, escorias tóxicas, etcétera-- y que, de tanto en tanto, entran en conflicto y se aniquilan en guerras de una ferocidad indescriptible. Se trata de un sistema, en cuya base hay pistoleros, vendedores callejeros de cocaína, heroína y toda clase de narcóticos, y en cuyo vértice operan financieros, inversores e industriales de enorme poderío y talento empresarial. Nadie ha utilizado mejor que la camorra los horizontes que abre a la economía la globalización ni ha aprovechado mejor las nuevas tecnologías.
Un solo ejemplo, para ilustrar la eficacia con que la camorra ha tendido redes que abrazan el mundo entero. El libro de Saviano se abre con una descripción de los galpones del puerto de Nápoles donde la mafia instala a los chinos que clandestinamente trae a Italia para que trabajen en distintas actividades que realiza en sociedad con el gigante asiático. Un buen número de aquellos inmigrantes vienen a Nápoles a aprender, de maestros nativos, las técnicas de la perfecta falsificación de calzados, vestidos, sombreros y demás indumentos de la moda italiana, técnicas que luego irán a poner en práctica en los talleres de corte y confección en China, donde se fabrican los productos de Gucci, Armani y otras grandes casas de modistos de Italia, que, luego, la organización venderá por todo el mundo. Las clases se dan en locales de la mafia, con traductores simultáneos. En un episodio inolvidable de "Gomorra" vemos a un jefe mafioso emocionarse hasta las lágrimas viendo en la televisión, la noche de los Óscar, a Angelina Jolie embutida en el precioso vestido blanco de marca que él hizo falsificar.
Las empresas de la camorra no operan todas en la ilegalidad; buen número de ellas ocupan un plano intermedio, con ramas y operaciones legales y otras informales. Lo mismo puede decirse de buen número de compañías legales, a las que, la presión ambiente, la codicia o el chantaje, han ido contaminando de ilegalidad y que, manteniendo una fachada irreprochable, tienen una trastienda que se sirve de, o sirve, al sistema. El libro de Saviano da la impresión de que aquel, en vez de encogerse debido a la persecución policial y legal, avanza de manera sistemática, contagiando a todo su entorno. Solamente leyendo las empresas de turismo y entretenimiento que la camorra desarrolló en la Costa del Sol --España fue durante muchos años una tierra de promisión para los jefes camorristas, donde tenían sus villas de recreo, donde escondían a sus hombres más buscados y donde celebraban sus reuniones de directorio-- se tiene la abrumadora premonición de que, si esto sigue así, en no mucho tiempo será la economía que opera dentro de la ley la minoritaria, y la de la Camorra, la Cosa Nostra, la ´Ndrangheta calabresa y congéneres quienes dominarán el mundo.
¿A qué se debe la capacidad de proliferación de la mafia napolitana? No a que no sea perseguida, desde luego. Ese es un mito que Roberto Saviano pulveriza en su libro. Aunque la camorra tenga complicidades entre políticos, policías y jueces, el Estado la golpea sin cesar, encarcelando a sus dirigentes, secuestrando sus bienes, enviando por largos años de prisión a sus contables y pistoleros. La función de los "arrepentidos" es capital, pues gracias a sus confesiones se ha podido detectar la profundidad de sus operaciones, decomisar astronómicas cantidades de drogas e intervenir sus fábricas de mercancías falsificadas y los circuitos que utiliza para el lavado de dinero. Pero, aun así, el sistema ha alcanzado ya unos niveles de poderío económico, de adaptación a nuevas circunstancias y una aptitud para renovar sus cuadros, que los golpes que recibe no llegan a poner en peligro su existencia. Por paradójico que parezca, muchas veces cuenta en barrios y aldeas con un vasto sector social, el más pobre y marginado, que, como la camorra es su único medio de vida, la defiende, ocultando a sus perseguidos, desviando a la justicia, e, incluso, linchando y marginando a quienes se atreven a denunciarla. Una de las historias conmovedoras que cuenta Saviano es el vía crucis de una modesta maestra de escuela de Mondragone, que, por haberse atrevido a denunciar a un sicario de un asesinato del que ella fue testigo, se convirtió en una apestada, a la que todo el mundo quitó la palabra, fue degradada en su trabajo y mutada a una aldea miserable donde debió preguntarse muchas veces si actuar de una manera decente no era, en el mundo en que vivimos, solo cosa de mártires y cacasenos.
Otro mito que se eclipsa leyendo "Gomorra" es el de que, por delictuosa que sea, la camorra, nacida del pueblo, guarda unos lazos de solidaridad visceral con su terruño. El atroz capítulo final de este libro pone los pelos de punta, pues relata con minucia una de las operaciones más rentables de la mafia y de más nocivas consecuencias para los humildes napolitanos: la industria clandestina de traer del norte de Italia a la Campania las escorias y residuos tóxicos de la industria para enterrarlos en el campo. Es una actividad que reditúa enormes ingresos a la camorra y que causa perjuicios inconmensurables a los campesinos y aldeanos de esas tierras envenenadas por los ácidos que transmiten enfermedades a los seres humanos y a las bestias y a los productos agrícolas que allí se cultivan. Y, por supuesto, a los inmigrantes clandestinos africanos, asiáticos y albaneses que manipulan esas materias por unos salarios miserables.
Tengo una discrepancia con el excelente libro de Roberto Saviano: no creo, como él, que el fenómeno de la camorra sea manifestación congénita del sistema capitalista, sino su excrecencia o deformación. Algo que todos los grandes pensadores de la economía libre, de Adam Smith a Friedrich A. Hayek, señalaron que ocurría cuando la empresa privada funcionaba en un mundo sin leyes o con leyes que no se cumplían y carente de una cultura y una moral que discriminara claramente entre lo justo y lo injusto, o, en vocabulario religioso, el bien y el mal. No es el capitalismo sino Italia la que anda podrida.
Publicado por: lduran

Visto: 527 veces
A continuación, el punto de vista de Roberto Abusada, economista peruano, aparecido en un artículo publicado en el Diario El Comercio del 18.09.2008.

------------------

Por: Roberto Abusada

AIG. Estas son las siglas del American International Group, uno de los más grandes grupos aseguradores del mundo con operaciones de seguros generales, seguros de vida, servicios y una amplia gama de servicios financieros y negocios en 130 países. Además, AIG controla el arrendador de aviones ILFC, poseedor de una flota de cerca de mil aeronaves.
No cabe duda de que las unidades operativas de AIG se han mantenido sustancialmente sólidas y son poseedoras de activos de gran valor. Sin embargo AIG es un actor principal en el negocio de los llamados CDS ('credit default swaps'), instrumentos que, en términos generales, sirven para mitigar los riesgos de un acreedor contra el riesgo de incumplimientos de pago.
Es precisamente la gran exposición de estos CDS por parte de AIG una de las causas principales de la extrema debilidad financiera en que se vio envuelto a lo largo del último año. No sabemos qué nivel de exposición haya tenido AIG en el negocio de los CDS, pero ciertamente le ha ocasionado enormes pérdidas. Solo en un trimestre AIG reportó pérdidas por US$11.000 millones y además fue objeto de observaciones por parte de sus auditores externos que indicaban una sobrevaloración en su portafolio de CDS del orden de otros US$5.000 millones. La crisis del sector inmobiliario también golpeó fuerte a AIG vía el mismo mecanismo de seguros por no pago. Es claro que el grado de iliquidez al que debe haber estado sometido AIG debe haber sido extremo. Y eso es exactamente lo que el mercado percibió, castigando el precio de su acción de manera inmisericorde. La acción que cotizaba en octubre del año pasado en US$70 llegó a cotizarse a US$1,25.
Ante esta dramática situación, el Gobierno de EE.UU. ha extendido un crédito a AIG por US$85.000 millones ante la convicción de que la quiebra de AIG hubiera generado un caos en todo el sistema financiero de costos imprevisibles. El crédito otorgado es sin duda caro (tasa de más de 11%) y las garantías involucran el 80% de la propiedad de la compañía. Además, el Gobierno se reserva el derecho de despedir a la gerencia y a congelar la entrega de dividendos. Esta transacción, si todo sale bien, permitirá reflotar AIG seguramente mediante la venta ordenada de muchos de sus más valiosos activos, entre los que se incluyen una importante participación en una compañía de seguros generales y otra de seguros de vida en el Perú.
Aun así, la operación encarna enormes riesgos. El principal es provocar un comportamiento irresponsablemente riesgoso en el sistema financiero ante la seguridad de que, al final del camino, estará la red salvadora del Gobierno. Todos en Wall Street pensaron que al dejar caer a Lehman Brothers --el cuarto banco más grande de EE.UU.-- el Gobierno había puesto fin a la sucesión de salvatajes de instituciones financieras que se inició con la de Bear Stearns, pero dos días después volvió a hacerlo con AIG. ¿Qué hizo que el Gobierno cambiara de opinión? ¿Por qué arriesgó credibilidad y se expuso a duras críticas de los que dicen que el Gobierno ayuda a los poderosos y argumentan que 'privatiza las ganancias y socializa las pérdidas'? ¿Estamos ante un nuevo paradigma en el que el Estado no duda en usar dinero de los contribuyentes en el salvataje de grandes empresas financieras? Personalmente, creo que el secretario del Tesoro, Henry Paulson, sencillamente juzgó demasiado riesgoso dejar caer a una empresa con la magnitud de ramificaciones en todo el sistema financiero americano como AIG.
Tendremos que esperar a los meses siguientes para tener una respuesta. Por lo pronto, el mercado no se calmó con la medida y tuvo ayer miércoles una estrepitosa caída de 449 puntos, más de 4%.
Publicado por: lduran

Visto: 1561 veces
Recientemente, Amartya Sen (Nobel de Economía) y Bernardo Kliksberg (economista argentino), han escrito un libro denominado "PRIMERO LA GENTE. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado" (Deusto, 2008) en el que plantean una premisa fundamental: "Si la ética y la economía se articulan pueden surgir alternativas que signifiquen mejoras en la vida de las personas".
El libro se presentó el martes que pasó a las 7 de la noche en el auditorio Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú, con la presencia de Bernardo Kliksberg. Como comentaristas estarán Hugo Neira, director de la BNP, Susana Pinilla, ministra de la Mujer y Desarrollo Social, y Max Hernández, secretario técnico del Acuerdo Nacional.
Raúl Mendoza, en el Diario La República del 21.09.2008 ha realizado una importante reseña del libro, que sin duda debe ser materia de lectura urgente por todos nosotros.

----------------------

Por: Raúl Mendoza

En la actualidad el 10% más rico del mundo es dueño del 85% del capital mundial, mientras que el 50% de la población mundial sólo es dueño del 1%, según la última medición de Naciones Unidas. Tomemos otro dato: Con los recursos que hoy existen en el planeta se podría alimentar fácilmente al doble de la población mundial, es decir, unos 13 mil millones de personas. Sin embargo, 845 millones padecen hambre. ¿Por qué esa asimetría entre los más privilegiados y la vida miserable que viven millones de personas? La respuesta está en el profundo desajuste que existe en la organización social del mundo, en donde se privilegian los intereses económicos por sobre la vida de la población. El libro "Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado" señala que el desarrollo no es tal si el avance no es igual para todos, cuestiona el modelo capitalista y hace propuestas contra la desigualdad.

A la Globalización le falta equidad

Para el Premio Nobel Amartya Sen la globalización puede ser positiva y es un error verla como un rasgo del imperialismo. Señala que las interrelaciones económicas globales y la tecnología moderna han tenido y tienen influencia en la superación de la miseria. El principal desafío de la globalización es más bien dar buen uso a ese intercambio. "No es suficiente comprender que los pobres necesitan la globalización tanto como los ricos, también es importante cerciorarse que en realidad obtengan lo que necesitan", dice. En la mayoría de los casos, eso no ocurre. "El capitalismo global está más centrado en ampliar el dominio de las relaciones de mercado que, por citar un ejemplo, en el establecimiento de la democracia, la expansión de la educación primaria o en mejorar las oportunidades sociales de los menos favorecidos", explica Sen.
¿Qué hacer? Según el Nobel indio se debe lograr, a través de "acuerdos institucionales globales" favorecer el comercio equitativo, los intercambios educativos, la difusión tecnológica, las limitaciones ecológicas y ambientales, el tratamiento justo de las deudas acumuladas. También hace un llamado urgente para el control de la venta de armas. "Los países del G-8 han vendido el 87% del suministro total de armas en el mundo", dice. Ello provoca miseria en muchas regiones, lo que acaba siendo responsabilidad de los países ricos. ¿Deben las economías manejarse sin tener en cuenta estos conceptos éticos? No. Para Sen, la globalización merece una defensa razonada, pero también necesita urgentes reformas que otorguen participación equitativa a los pobres.

América Latina: enormes desigualdades
No obstante que muchos países de América Latina –entre ellos el Perú– anuncian que en los últimos años han logrado positivos niveles de crecimiento, la desigualdad entre ricos y pobres sigue siendo enorme. La población pobre en la región pasó de 136 millones a 209 millones en las dos últimas décadas. En el Perú la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 40.5 veces. Para Bernardo Kliksberg, coautor del libro, la desigualdad se nota sobre todo en el acceso a la salud y la educación. El libro abunda en cifras para demostrar su afirmación, pero solo damos un ejemplo: la mortalidad materna de Bolivia y Perú es superior en 80 veces a la de Italia y 100 veces a la de España. "Es la región más desigual del orbe", dice Kliksberg. Ojo, no somos la región más pobre o menos desarrollada, pero si la más desigual.
Kliksberg recuerda que un país puede lograr el crecimiento de su PBI, tener estabilidad económica, altos niveles de productividad, progreso tecnológico, competitividad, y sin embargo no mejorar la suerte de los pobres. ¿Por qué? Porque antepone el interés del crecimiento macro al desarrollo humano. "Es necesario el crecimiento, pero debe haber prioridades en la asignación de recursos", dice. ¿Qué prioridades? Acceso a salud, educación y saneamiento, sobre todo. En el tema de las prioridades, Amartya Sen dice que "vivimos en un mundo al revés si el médico, el maestro de escuela o la enfermera se sienten más amenazados por el conservadurismo financiero que un general del Ejército". La prioridad siempre debe ser el ser humano.

Jóvenes, ¿qué futuro les espera?
En México, en el DF, el municipio Benito Juárez tiene un índice de desarrollo humano comparable con el de Alemania, España o Italia. En cambio el municipio de Metlatonoc, en el estado de Guerrero, tiene un índice inferior al de Guinea, Benin y Tanzania. "No es lo mismo vivir en una zona rural o en un centro urbano", dice el libro. En América Latina, del universo de jóvenes, por lo menos el 40% son pobres. El libro tiene una visión dramática del problema: "Teniendo enorme potencial para las nuevas tecnologías, sufren tasas mayores de desocupación; teniendo todas las motivaciones para estudiar, no logran completar la secundaria por las restricciones del contexto; quienes anhelantes de vida y proyectos, tienen cifras de mortalidad desproporcionadas por la violencia". El libro plantea "una política pública vigorosa que democratice las posibilidades de incorporarse al espacio virtual (la internet), abriendo oportunidades de aprendizaje y generando una amplia red de lugares de acceso gratuito". También exige como objetivo macro poner en la agenda pública el tema de los jóvenes. Como objetivos específicos pide reducir la deserción escolar, asegurar la oportunidad de un primer empleo, impulsar programas de líderes juveniles que movilicen a otros jóvenes. Y claro, en todo esto debe estar presente el interés del Estado en el tema. Los jóvenes son un potencial desperdiciado por las políticas de los países en desarrollo.
En síntesis el libro no da una visión amable del mundo en que vivimos, pero plantea temas que deberían ser tratados con visión humanista, ética. Pide a los gobernantes, y a quienes toman decisiones, invertir en las personas y priorizar sus políticas teniendo en cuenta siempre que el bienestar debe alcanzar a todos. Pide también gobernar con ellos, escuchando sus demandas y sus propuestas como sociedad organizada. El tema de la redistribución de la riqueza no es un objetivo, sino una obligación. Es decir, el libro pide pensar "primero en la gente", antes que en las buenas cifras macroeconómicas.

Los autores
Amartya Sen, nacido en India, ha sido profesor de Economía en las más prestigiosas universidades del mundo y es uno de los mayores expertos en el tema de pobreza y hambruna. Ha escrito una veintena de libros y en 1998 recibió el Premio Nobel de Economía por el conjunto de su obra pero también por introducir conceptos como el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que mide el desarrollo por el bienestar que pueden alcanzar las personas y no solo por el crecimiento económico del PBI. Otro galardonado con el mismo premio, Robert Solow, ha descrito a Sen como "la conciencia moral de la profesión económica". Por su parte, Bernardo Kliksberg, nacido en Argentina, es uno de los mayores expertos mundiales en temas de pobreza. Se le considera el pionero de la ética para el desarrollo y la responsabilidad social empresarial. Actualmente es Asesor Principal de la Dirección del PNUD para América Latina y el Caribe. Ha publicado 47 títulos sobre economía. El 2005 fue galardonado con el Premio de la Fundación Empresarial por el Desarrollo Sostenible.
Publicado por: lduran

Visto: 380 veces
Crisis financiera mundial - La intervención de Washington

Tomado del Diario EL PAIS (C. P. - Nueva York - 22.09.2008)

En julio, el Tesoro pidió poderes al Gobierno norteamericano para rescatar, en caso de necesidad, a los dos gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac. "No tendremos que usar el bazuca", vaticinó entonces el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Las cosas se torcieron y tuvo que hacerlo, con un coste de hasta 200.000 millones. Ahora el bazuca se queda pequeño: Paulson pide manos libres al Congreso, para gastarse hasta 700.000 millones de dólares sin dar cuenta a los políticos hasta dentro de seis meses.
"Del bazuca al portaaviones", destacaban ayer fuentes financieras en Washington. Firme defensor de la ortodoxia liberal, Estados Unidos tiene un largo historial de intervenciones en la economía, salvamentos bancarios, de empresas de defensa (Lockheed Aircraft) o incluso de alguno de los gigantes automovilísticos de Detroit (Chrysler): el pragmatismo se impone a las ideas cuando pintan bastos. "Socialismo de mercado", lo llaman algunos senadores republicanos.
Esta vez el Tesoro va un paso más allá: pide poderes casi plenipotenciarios sobre el sistema financiero, y contratar agentes del mercado financiero para ser más efectivo. "Un buen equipo de traders con un bazuca de 700.000 millones de dólares puede poner en vereda los ataques especulativos de los últimos días", sostiene José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. Alec Philips, de Goldman Sachs, critica los salvamentos erráticos de los últimos meses: Bear Stearns, Freddie y Fannie y AIG han costado más de 300.000 millones de dólares y han dejado la sensación de ser "medidas impredecibles, de último minuto, a la desesperada". Ante el deterioro de los mercados, Goldman aplaude la rotunda intervención y que de una vez por todas el Tesoro "fije las reglas".
El huracán subprime tiene paralelismos con crisis pasadas. Y el intervencionismo de Bush, más acusado esta vez que nunca, recuerda también a los planes de rescate de otras épocas. Goldman Sachs aventura que el esquema final del salvamento mezclará aspectos de rescates del pasado.
- Long Term Capital Management. Era un fondo especulativo (hedge fund) fundado por dos premios Nobel cuya quiebra a punto estuvo de causar estragos a finales de los noventa. Aquel colapso (motivado por la suspensión de pagos de Rusia) tuvo que ser reflotado mediante un plan especial de la Reserva Federal (Fed) en el que colaboraron bancos de inversión norteamericanos. La Fed no puso un centavo, "con excepción de algunos cafés y sándwiches", según confesó con sorna Alan Greenspan en sus memorias. Bear Sterans se negó a echar una mano. En marzo, ese banco tuvo que ser rescatado por la Fed en una operación similar, con ayuda de JPMorgan. Y con 30.000 millones de dólares del Tesoro.
- Savings & Loans. El mecanismo diseñado ahora por la Administración de Bush tiene claros parecidos con la Resolution Trust Corporation, una agencia creada en 1989 para salvar a las savings & loans (similares a las cajas de ahorros españolas). La RTC se erigió en depositaria de los créditos morosos, pero no en su propietaria, aunque acabó absorbiendo a las entidades quebradas, saneando y vendiendo las hipotecas a otras. Para Goldman, el mayor atractivo de este modelo es que se facilita la transición, una vez se tranquilicen los mercados. Ahora es más sencillo, porque se trata de deuda que cotiza en los mercados y no de hipotecas, pero a la vez es mucho más caro. En este caso, el Gobierno tenía una responsabilidad directa porque había asegurado muchas de las operaciones, pero ahora eso sólo ocurre con el caso de Freddie y Fannie, entidades semipúblicas. Hay otro paralelismo entre ese caso y el actual. El año 1989 fue el último de Ronal Reagan en la presidencia de EE UU. A George W. Bush le quedan meses en el cargo. Ambos han sido firmes defensores del neoliberalismo.
- Reconstruction Financial Corporation (RFC). La otra comparación que ha sobresalido en esta semana negra es la de la gran depresión. En 1932, el Gobierno Hoover creó la RFC, además de una agencia para refinanciar las hipotecas estadounidenses. Estas dos entidades prestaron dinero a los bancos y a otros negocios y llegaron incluso a comprar entidades financieras para combatir los efectos de la gran depresión. Ahora es más difícil aplicar ese modelo por la complejidad de los activos, que algunos califican de transgénicos financieros. Muchos expertos destacan el parecido de ese rescate con el actual: la agencia compraba los activos basura de los balances bancarios, los reorganizaba y después los vendía. Una política similar a la aplicada por los Gobiernos coreano y japonés hace unos años. Y, poco más o menos, lo que trata de hacer ahora Paulson.
Publicado por: lduran

Visto: 420 veces
Va la importante Entrevista a LUIS VALDIVIESO, actual ministro de Economía, que le hiciera Juan Zegarra y que fuera publicada el domingo último en el Diario EL COMERCIO. En dicha entrevista, el ministro de Economía reitera su confianza en que las medidas tomadas por los países desarrollados atenúen los efectos de la crisis y que habrá un control de la inflación en el Perú.

-----------------
Por Juan Zegarra Salas

Tras los sucesos financieros y el enfriamiento de la economía mundial, sigue pensando en modular el gasto. Quizá con la actual situación corremos el riesgo de congelar la economía.
La razón de la modulación fue para estar preparados para enfrentar una situación como la que se viene desarrollando, de gran volatilidad en los mercados financieros internacionales y que está comenzando a contagiar a otros países. Sin embargo, con la respuesta de los países industriales esperamos que estas cosas se normalicen.

¿Cuánto nos puede contagiar esta crisis?
En la medida en que llegue una desaceleración mundial, el contagio vendría por el lado de nuestras demandas por exportaciones. Ya se nota desaceleración a causa del impacto inflacionario y de allí pasó a un impacto recesivo, pero con lo de esta semana todo se complica. La respuesta de los países industriales no es cualquiera, pues estamos frente a una respuesta sistémica. ¿Por qué? La magnitud de recursos que han metido en los últimos días y lo que meterán en los próximos ataca al sistema en su conjunto; no es una reacción a un problema puntual. Nunca hubo una respuesta tan masiva y completa que ataque a todos los puntos del sistema financiero internacional.

¿No seguirá este efecto dominó que vemos desde hace semanas con la caída de bancos?
Esperamos que, con las medidas adoptadas, lo que hubiera podido ser una crisis de dimensiones extraordinarias se controle. Todavía queda el factor subyacente, es decir, la desaceleración gradual del crecimiento mundial. Frente a todo lo que ha ocurrido, nos estábamos preparando, y por eso planteamos modular el gasto. Primero nos preparamos para que, si viene una inflación mundial, junto con una recesión, no nos agarre con un crecimiento tan exagerado de la demanda interna, porque eso podría magnificar el efecto inflacionario y recesivo que viene de afuera. El acuerdo en agosto pasado del Consejo de Ministros fue ejecutar un ritmo de gasto un poco menor del que veníamos haciendo hasta junio. Por eso siento que podemos transmitir tranquilidad en la medida en que estamos preparados para enfrentar la crisis. Tenemos la esperanza de que la respuesta de los países industriales sirva para contrarrestarla.

¿Cuánto puede dañar nuestra capacidad fiscal la reducción del precio de los metales?
Tiene un impacto muy importante. Además del impuesto que surge de la actividad económica, tenemos el que depende de los precios internacionales, que son muy volátiles, como la minería. Uno tiene que usar muy sabiamente los ingresos de carácter transitorio, como el canon. Esos recursos son volátiles porque además los yacimientos mineros se van agotando. Nos beneficiamos mucho en el 2006, 2007 y parte del 2008 de los muy buenos precios de nuestros minerales. Eso nos permitió ahorrar, y ahora contamos con las reservas necesarias para usarlas en caso de que las cosas sean más difíciles.

¿Pero seguiremos ahorrando?
Sí, porque hay mucha incertidumbre debido a la volatilidad del mercado internacional. Chile enfrenta un problema similar y ha tenido que aumentar su ahorro a 4% del PBI para poder contrarrestar el impacto inflacionario de los commodities. Nosotros estamos aumentando de 2,0%, que era el programa en mayo, a 2,7% nuestro ahorro de PBI, y para el próximo año estamos proponiendo ahorrar 2.3%. Ello significa que no estamos ahorrando tanto como el año pasado, que fue 3% del PBI. Cada vez ahorramos menos y habrá una tendencia decreciente. Si el ciclo económico mundial entra en un proceso recesivo y nos afecta, entonces tenemos que ir en contra de ese ciclo. ¿Cómo lo logramos? Gastando más y relajando las condiciones crediticias. Pero si eso lo hiciéramos hoy, en que la demanda y el crédito vienen creciendo rápido, sería muy difícil. Nos comprometería mucho la inflación. Hacia final de año esperamos tener bajo control la inflación.

La limitación del gasto puede generar rechazo, y con ello crece la posibilidad de un candidato antisistema que tire por la borda todo lo avanzado. ¿Está considerando esa variable?
Estamos preocupados por mantener un ritmo de crecimiento suficientemente alto como para seguir generando empleo. Segundo, en la estructura del gasto, estamos muy preocupados por la calidad del gasto social y de la inversión. Por eso estamos mirando con mucho cuidado que el gasto social llegue efectivamente a las personas que más lo necesitan. Ya encargamos al BID y al Banco Mundial evaluaciones de Juntos y otros programas.

Según las estadísticas, los programas alimentarios cubren un universo de niños mayor al realmente existente.
Así es, cubren a más de cinco millones de niños hasta 13 años, cuando en realidad hay 4 millones 200 mil niños. Debo decir que el asistencialismo es importante para aliviar la extrema pobreza, pero una vez que sales de ella lo más importante es entrar a la economía formal. Estamos con la Ley de Mypes para facilitar la formalización. Son tres ámbitos en los que debemos movernos: uno es lidiar con la extrema pobreza, otro con la informalidad y hacer que se integren productivamente a todo el proceso y en tercer lugar hay que garantizar que la economía formal tenga todos los incentivos para que siga creciendo. Hay que pensar en el futuro a través de la formación de capital humano y que el gasto en educación se vuelva más eficiente. Que nos garantice una productividad y comenzar a pensar en ciencia y tecnología en pro de las futuras generaciones.

Se atrasaron con la publicación del reglamento Mypes...
No nos hemos atrasado. El reglamento debe estar listo la próxima semana. El presidente quiere que las cosas se hagan más rápido. Y ya está listo. Tenemos una reserva de contingencia del presupuesto de más de 400 millones de soles para esa y otras reformas. Esperamos que sea el incentivo correcto para que trabajadores de las empresas y los dueños se formalicen.

Con la caída del precio del petróleo desaparece el fondo de combustibles...
El petróleo ha vuelto a subir y el fondo de estabilización debería protegernos de la volatilidad del precio, que debe ser absorbida por el fondo y que debe seguir las tendencias del mercado, pero no las ha seguido. Por consiguiente, han surgido un subsidio y una obligación del Estado. Eso no debe volver a suceder porque no es posible que gastemos en un subsidio que es ciego y que va a todos. Nadie habla de eliminarlos, pero sí de que llegue a las personas que realmente queremos proteger. En estos momentos, estamos con un subsidio superior a los 55 millones de soles semanales. De otra parte, estamos diseñando un plan rápido de conversión de los automóviles del Estado de gasolina a gas que nos permita ahorrar 110 millones de soles por año. Además, estamos considerando el programa del chatarreo. La tema es que los cálculos que se había hecho del costo del programa eran sobre la base de carros a diésel baratos. Pero ahora los carros que usan diésel son muy caros; están usando el diésel subsidiado. El día que se comience a normalizar el precio del diésel, entonces esos carros no costarán lo que dicen que cuestan.

¿La 'modulación' acaso no es una lenta frenada del crecimiento...?
No es una frenada. Es diferente dejar de acelerar que frenar. He tenido 95 reuniones con los ministros, presidentes regionales y representantes de alcaldes para preguntarles cuáles eran sus planes y costos de ejecución. Luego, lo que hemos dicho es que necesitamos asumir un compromiso de reducir el ritmo de crecimiento del gasto.

El Poder Judicial señaló un recorte de más de 400 millones de soles. ¿Esto pone en riesgo la aplicación del nuevo Código Procesal Penal?
Uno de los primeros proyectos en programas de gasto ha sido la implementación del nuevo Código Procesal Penal (CPP). Ese programa es muy importante y está totalmente financiado. Los recursos que solicitaron fueron presupuestados. Este nuevo código implica tener más fiscales, abogados y policías que jueces. Lo que pasa es que la gente del Poder Judicial dijo que antes tenía que hacerse una limpieza de expedientes y que se necesitaban 500 jueces. Pregunté por cuánto tiempo, y dijeron que por cinco años. ¡Cómo puede ser! Esos jueces se vuelven permanentes.

Usted mencionaba el tema de innovación y tecnología y resulta singular que un ministro de Economía proponga esos temas.
El crecimiento potencial del país es una variable muy importante. Nuestros técnicos han estimado que será entre 7% y 7,5%. Pero si queremos realmente llegar a altos niveles de ingreso y resolver los problemas de pobreza, necesitamos crecer a tasas sostenidas más altas. Ese crecimiento potencial ya no es solamente a través de inversión y con la integración de nuevos trabajadores en el proceso productivo, sino que también hay que cambiar los procesos productivos, hay que innovar con tecnología y traer conocimiento.

¿Cómo?
Manteniendo el clima de inversión que nos trae tecnologías.

¿Usted cambiará la reducción de aranceles que hizo Carranza?
En términos de recaudación directa puede afectar un poco, pero la ganancia en eficiencia y ampliación de la base productiva genera una nueva fuente de ingresos fiscales. Si hacemos ese cálculo, no hay duda de que una integración comercial trae ganancias para todos. No se puede comparar la pérdida circunstancial de ingresos por rebajas arancelarias con ganancia y eficiencia.

¿Se mantiene la meta de llegar al 2011 con 30% de pobreza pese a la inflación?
Se mantiene. Lo que hace la inflación es poner la meta más difícil. Por eso tratamos de bajarla. Hay gente que dice que estamos obsesionados con la baja de la inflación y por eso vamos a frenar la economía. De ninguna manera. Hacemos una política que garantiza que el crecimiento va a mantenerse a niveles suficientemente altos y con baja inflación, con el propósito de que nos ayude en el plan de reducir la pobreza. Además, estamos protegiendo la calidad de la inversión pública a fin de que haya la infraestructura apropiada para que la inversión privada no tenga dificultades. Estamos enfocándonos en todos los procesos. Si seguimos creciendo al 7% el próximo año, la pobreza se irá reduciendo. Quizá no tan rápido como en el 2007, un poco más despacio, porque la inflación afecta. No cambiamos objetivos cuando varía la situación, sino que cambiamos la política. La política hasta ahora había sido incentivar a la gente de que gaste más rápido, pero la situación internacional cambió. Ahora es que sigamos gastando, pero vamos un poco más despacio, tratando de proteger los objetivos originales. Estas son turbulencias. Por ejemplo, si vas a Nueva York y te agarra la turbulencia sobre Colombia, no te regresas a Lima, sino vuelas más alto o más bajo; no te ajustas el cinturón, solo te lo pones, y sigues el camino. No regresas, y mientras más cerca estás del objetivo hay menos posibilidad de retorno. Si tenemos éxito, entonces el estándar de vida de nuestros compatriotas va a mejorar.

¿Pero hay un descontento que le indica que algo está fallando?
Vamos a dar toda la ayuda técnica a las áreas de mayor necesidad. Tendremos técnicos en el campo, no en jirón Junín (sede del MEF). El objetivo es llegar a las localidades donde existe la preocupación de que no están llegando los beneficios del crecimiento. Yo pienso que si hay humo es porque hay fuego; por eso estoy atento a las quejas.

Recordando la figura de su padre, el 'Mago' Valdivieso, le han establecido una comparación: que usted tendrá que atajar disparos tanto de adentro como de afuera. Pero también su padre fue un memorable goleador, y de allí que usted tiene que anotar en este partido. Cuando deje el cargo y le pregunte qué goles hizo, ¿qué quisiera decir?
Quisiera que el Perú sea más atractivo a la inversión, pues es la manera más rápida de atraer conocimiento de afuera. Lograr lo que se llama la convergencia tecnológica, igualarnos a nuestros socios comerciales. Avanzar en la reforma, tener un mercado laboral que funcione eficientemente y que genere empleo digno y bien remunerado. Me gustaría avanzar en la eficiencia del Estado. Una estrategia concertada y bien discutida. Cumplir con la reforma económica, y la he visto en muchos países en los cuales he trabajado. Tengo 28 años de experiencia discutiendo planes económicos, desarrollo y estrategias con países. Claro que es distinto estar del otro lado de la mesa.

En ese esquema, usted que viene del FMI, el Perú exige mucha creatividad y adaptabilidad, pero los técnicos del fondo son conocidos por sostenerse sobre fórmulas y modelos rígidos, que consisten en que lo que no está allí no se aplica.
Eso se ve de afuera. Lo que pasa es que la posición que se presenta cuando estás en negociación es muy monolítica. Se presenta una sola posición. Pero el FMI no impone, lo que se busca es que haya una capacidad de gestión del país. Al final se vuelve un apoyo. Nadie va a venir a resolver los problemas del Perú, porque lo tenemos que resolver los peruanos. Eso no te lo puede decir un burócrata que está sentado en Washington. El uso más apropiado de las instituciones internacionales es emplearla como segunda opinión, porque la primera es nuestra. Los peruanos hacemos el menú con los ingredientes que tenemos, porque además somos un país con capacidades.
Publicado por: lduran

Visto: 703 veces
La situación financiera actual obliga a que tengamos que reproducir la editorial de la última edición de "The Economist", que aborda el tema del desplome de la 'burbuja financiera', sus alcances y el futuro del sector financiero mundial.

---------------------------------

Instituciones financieras tienden a ser monumentos de acero y granito. Sin embargo, en el reciente y creciente remolino las más grandes se han quebrado como astillas. En diez cortos días hemos visto la nacionalización, quiebra o rescate de lo que alguna vez fue la compañía aseguradora más grande del mundo, con activos de US$1 billón [millón de millones], dos de los más grandes bancos mundiales de inversión, con activos entre ambos de US$1,5 billones, y los dos gigantes americanos del mercado de hipotecas, con activos por US$1,8 billones. El gobierno de la nación que lidera el capitalismo mundial ha sido arrastrado a la profunda vorágine de su industria más capitalista. Y se le ve totalmente abrumado.
La quiebra de Lehman Brothers y la rápida venta del Merrill Lynch al Bank of America fueron hechos suficientemente impactantes. Pero el rescate del American International Group (AIG) por parte del Gobierno a través de un préstamo de US$85 mil millones, a costosas tasas de interés, efectuado en la noche del 16 de setiembre, marcó un nuevo punto bajo en un año que ya era catastrófico. AIG es mayormente un asegurador confiable y bien manejado. Sin embargo, su división de productos financieros, que representa tan solo una pequeña fracción de sus ingresos, suscribió suficientes contratos derivados como para destruir la empresa y agitar el mundo. Esto ayuda a explicar uno de los misterios de los últimos años: ¿quién adquiría el riesgo que los bancos y los inversionistas colocaban? Ahora ya lo sabemos.
Sin embargo, el rescate de AIG ha hecho muy poco para desterrar el desnudo temor que tiene a los mercados al borde de un ataque de nervios. Escoja la medida: los tipos de interés pactados por bancos que se prestan entre sí, los costos adicionales por endeudamiento y por asegurar deudas corporativas, la huida a la seguridad que ofrecen los bonos del Tesoro, el oro, los saldos financieros, etc., todas ellas indican contagio. El 17 de setiembre HBOS, el mayor prestamista hipotecario del Reino Unido, cayó en los brazos de Lloyds TSB por tan solo US$22 mil millones, después de que sus acciones cayeran en el abismo que absorbió a Lehman y a AIG. Otros bancos, entre ellos el Morgan Stanley y el Washington Mutual parecían como si sufrirían el mismo destino. El Gobierno Ruso anunció que les prestaría a sus tres mayores bancos US$44 mil millones. Un fondo estadounidense del mercado mayorista de dinero, supuestamente el más seguro, se convirtió esta semana en el primero de ellos en reportar una pérdida desde 1994. Si los inversionistas huyen del mercado hacia el Tesoro, los bancos perderán financiamiento y el contagio afectará a otros fondos y empresas. Un hombre valiente vería una catarsis en toda esta miseria, pero un hombre sabio no sería tan apresurado.

LA HEMORRAGIA ATENUADA
Algunos sostienen que la Reserva Federal y el Tesoro, nacionalizando la economía más rápido de lo que uno puede pronunciar Hugo Chávez, debieron haber dejado que AIG cayera. En medio de este contagio eso habría sido imprudente. Sus contratos, de casi 450 mil millones de dólares en intercambio de deuda únicamente, sostienen la frágil salud de los bancos y fondos de inversión del mundo. Así, el colapso del brazo de seguros de AIG también golpearía a los inocentes ciudadanos asegurados. Durante el fin de semana la Reserva Federal y el Tesoro observaron cómo Lehman Brothers quebraba sin salvarlo. En principio, esa actitud fue admirable, ya que el capitalismo requiere que se pague por los errores cometidos. Pero AIG era más grande y la quiebra de Lehman había generado un torbellino que contribuyó a su caída. Con los mercados afectados, el pragmatismo primó sobre los principios, y pese a que esta decisión debilita su propia autoridad, la Reserva Federal y el Tesoro, con razón, decidieron que no podían decir no nuevamente.
¿Qué ocurrirá a continuación?, depende de tres preguntas. ¿Por qué la crisis ha entrado en un nuevo y destructivo sendero? ¿Cuán vulnerables son el sistema financiero y la economía global? ¿Y qué se puede hacer para poner las finanzas en orden? No es exagerado afirmar que para tener una idea de lo que está en juego, basta estudiar la década de 1930 ['La gran depresión'].
Desprovista de toda su complejidad, la industria financiera está atrapada entre dos fuerzas brutalmente simples. Necesita capital, porque los activos, así como las viviendas y las promesas para pagar deudas, valen menos de lo que la mayoría de la gente piensa. Incluso, si algunos ganan con la caída en los precios de los activos, los prestamistas y los aseguradores tendrán que asumir las pérdidas, lo que los deja a ellos necesitando financiamiento. Las finanzas también tienen que encogerse. El 'boom' del crédito no solo infló los precios de los activos sino también infló las finanzas en sí mismas. La participación de la industria de servicios financieros en el total de utilidades corporativas en EE.UU. aumentó de 10%, a comienzos de los 80 a 40% en su pico el año pasado. Por un cálculo simple, las utilidades del sector en la última década sumaron US$ 1,2 billones más de lo que uno habría esperado.
Esta industria no será capaz de tener utilidades si es que no se reduce significativamente y será difícil de que gane dinero mientras se encoge. No es de extrañar, por tanto, que los inversionistas en ella sean escasos. Los pocos valientes, como los fondos soberanos [de los países], han invertido en bancos débiles y han perdido un dineral. Es mejor recoger lo rescatable del cadáver que asumir todos sus activos tóxicos, así como hizo el banco británico Barclays, que se retiró de la negociación para asumir Lehman, y regresó luego de que este quebrara para comprar sus operaciones en Norteamérica.

EL CENTRO SIN SOSTÉN
Por lo tanto, los gobiernos serán los únicos compradores en el entorno. De ser necesario, deberían crear un fondo especial para administrar y deshacerse de los activos problemáticos. Pero no hay que subestimar el costo de los rescates, aun de los que son necesarios. Nadie quiso comprar Lehman a menos que el Gobierno ofreciera el tipo de garantía que proporcionó a JPMorgan Chase para salvar a Bear Stearns. La nacionalización que por buenas razones desapareció a los accionistas de las dos hipotecarias Fannie y Freddie ha tornado mucho más arriesgado para otros inversionistas el poner capital fresco en bancos con problemas. La única recapitalización prudente en las actuales circunstancias es una compra total, preferentemente por un banco comercial respaldado por sus depósitos, los cuales están asegurados por el Gobierno, como hicieron Bank of America y Merrill Lynch, Lloyds y HBOS, y posiblemente, Wachovia con Morgan Stanley. Cuanto más grande es el banco, más difícil la operación. Pero cada rescate alienta a los inversionistas a ser imprudentes y no preocuparse por la solvencia de aquellos con los que negocia. Y por tanto, incentiva futuros excesos.
Pese a todo lo que cuesta el rescate de una institución, el costo para la economía de una quiebra puede algunas veces ser mayor. Si las finanzas se encogen, el crédito será succionado fuera de la economía y sin crédito las personas no pueden comprar casas, manejar empresas o invertir en su futuro. Hasta el momento la economía norteamericana se ha mantenido. La esperanza es que la caída del mercado inmobiliario está llegando a su fin y que países como China e India seguirán prosperando. Las recientes bajas en el precio del petróleo y de otras materias primas dan a los bancos centrales margen para reducir las tasas de interés, como China lo hizo esta semana.
Pero también hay un lado oscuro. El desempleo en EE.UU. aumentó a 6,1% en agosto y es probable que suba aun más. La producción industrial cayó un 1,1% el mes pasado, y la variación anual en las ventas al por menor es la más débil desde las secuelas de la recesión del 2001. La producción está cayendo en Japón, Alemania, España y Gran Bretaña, y es apenas positiva en otros países. Los precios de las casas en la mitad de los 20 países que componen el índice inmobiliario de "The Economist" también están cayendo. Las monedas, acciones y bonos de las economías emergentes han sido asimismo maltratados, ya que los inversionistas no creen más que estos logren desligarse de los problemas de los países ricos.
Salvo que los encargados de formular políticas económicas cometan errores imperdonables, como dejar que caigan instituciones con riesgo sistémico o mantener una política monetaria demasiado ajustada, no habría motivo para que la miseria de hoy se convierta en una nueva 'gran depresión'. Una preocupación a largo plazo va a ser la inevitable tendencia a tratar de regular las finanzas modernas hasta someterlas totalmente. Aunque comprensible, este deseo es erróneo y peligroso, y el éxito colosal del comercio en los países emergentes nos demuestra todo lo que se podría perder con ello. Las finanzas son el cerebro de la economía. Pese a todos sus excesos, estas asignan los recursos en donde estos son más productivos, de una manera tremendamente más eficiente que cualquier planificador central.
La regulación es necesaria y hay que mejorarla para el sector financiero. Sin embargo, la regulación debe ser la correcta: poner fin a la fragmentación en el sistema de supervisión en EE.UU.; más transparencia; requerimientos flexibles de capital para compensar auges y caídas; supervisión de gigantes como AIG, que son demasiado grandes e interconectados para quebrar; contabilidad que valorice mejor los riesgos; mercados y cámaras de compensación para hacer más seguros y claros los instrumentos derivados.
Todo eso contaría como avance. Pero una ingenua fe en el poder de los reguladores crea una falsa y ruinosa seguridad. Los financistas saben más que los reguladores y tienen más peso que ellos cuando hay crecimiento. Los bancos pueden aprovechar los inevitables puntos ciegos de la regulación, como esconder activos fuera de sus balances o usar seguros como los que proporcionaba AIG, que les permitía aumentar sus ganancias reduciendo el capital requerido por el regulador. No es casualidad que ambos esquemas se encuentran en el corazón de la actual crisis.
Se trata de una semana negra. Aquellos de nosotros que apoyamos el capitalismo financiero estamos abiertos a la acusación de que el sistema, que tanto hemos defendido, simplemente ha servido para que algunos truhanes se hagan ricos. Sin embargo, el capitalismo financiero ayudó a producir un saludable crecimiento económico y baja inflación durante toda una generación. Se necesitaría de una brutal recesión para cancelar todos esos logros. No olvidemos eso en el debate que tenemos por delante.
Publicado por: lduran

Visto: 1012 veces
Aunque el artículo siguiente podría ser insuficiente hoy, me parece muy importante poner en cuenta la opinión de su autor. Se trata de Pedro Pablo Kuczynski, economista peruano, que apareció en el Diario CORREO el 21.09.2008.

--------------------

Por: Pedro Pablo Kuczynski

Es difícil escribir esta columna porque cada día parece traer noticias más cataclísmicas desde Washington y Nueva York. La semana anterior fue el salvataje de las dos aseguradoras de hipotecas paraestatales Fannie Mae y Freddie Mac, lo que le costará al fisco norteamericano US$200 mil millones o más. El lunes de la semana que acaba hoy domingo fue el colapso de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, aunque sus pérdidas de US$14 mil millones son moco de pavo al lado de Fannie y Freddie. Pero hay más: el martes el gobierno federal le lanzó una boya de salvataje de US$85 mil millones a la aseguradora AIG, la más grande del mundo, y de paso tomó el control de la atribulada empresa. El miércoles, las bolsas del mundo colapsaron y diversas monedas, entre ellas el Real brasileño, sufrieron fuertes devaluaciones.
Ese mismo día, estando yo en un laboratorio en Lima, la señorita asistente me preguntó si debía sacar sus ahorros de un fondo de pensiones; el ayudante en el gimnasio estaba preocupado por lo mismo y su colega pensaba sacar su plata del banco. Cuando las noticias financieras internacionales, que generalmente son tema para unos cuantos sofisticados, llegan a nuestra calles, allí tenemos que preocuparnos.
¿Qué ha pasado? Desde 2003 la Reserva Federal (el banco central norteamericano) ha tenido una política obviamente expansionista, que ha impulsado la financiación de hipotecas de baja calidad (las llamadas subprime: hipoteca demasiado grande en relación al valor del inmueble, cero pago de enganche, insuficientes ingresos del deudor, formularios incompletos, etc.) y el endeudamiento desmesurado vía tarjetas de crédito. Esta política ha desembocado en inflación y la devaluación del dólar, y en consecuencia más inflación. El segundo fenómeno en paralelo con la política crediticia facilista ha sido la explosión de instrumentos crediticios diseñados por bancos y fondos para mejorar la rentabilidad de las bajas tasas de interés causadas por el expansionismo monetario. Se creó un verdadero alfabeto de nuevas modalidades crediticias: ARCPs, SIVs, CDS, IOs, POs, etc. Los supervisores bancarios y las calificadoras de crédito no estaban preparados para evaluar este caleidoscopio de papeles. La mayoría de los papeles se vendían a terceros, tales como fondos y aseguradoras, eliminando así la responsabilidad del acreedor original.
Muchos de estos papeles estuvieran asegurados a través de llamados CDS, que son seguros de crédito. Estos han llegado a sumar US$6,200 millones de millones (US$6.2 trillones norteamericanos), ¡o sea casi la mitad del producto bruto del país del norte! De allí que el gobierno haya decidido rescatar a AIG, principal asegurador de CDS.
¿Qué hay de bueno en todo esto? A pesar de mucha oposición ideológica –¿por qué el gobierno va a salvar a los privados de sus pecados y de su gula? una muy buena pregunta– el gobierno norteamericano ha dado señales claras de que no quiere repetir los errores de 1929-1933, que llevaron el mundo a la Gran Depresión. Claro, después de la elección de noviembre habrá que hacer unos muy importantes ajustes, entre ellos reducir el abultado déficit fiscal, lo que sin duda frenará aún más la actividad económica.
Consecuencias para el Perú:
1. Buenas: los precios del petróleo y los alimentos bajan. Consecuencia: baja la inflación en el Perú. El grado de inversión nos da acceso al mercado financiero internacional, aunque no va a ser tan fácil. El petróleo puede estar cerca de US$80 por barril en un mes, una reducción importante.
2. Malas: los precios de los metales bajan. Eso hace que la inversión en grandes minas baje. Algunos proyectos se van a postergar. Las concesiones de infraestructura –puertos, aeropuertos, carreteras– se tienen que financiar, parte en el exterior, lo que no será fácil. Las AFPs tendrán que rebalancear sus portafolios: más bonos, menos acciones.
¿Cómo vamos a salir de todo esto? ¿Qué pasará en el 2009? Sin duda, hay que frenar las expectativas. Pero eso no es necesariamente malo políticamente: en una efervescencia interna como la de hoy, los que se quedan algo atrás reclaman fuerte. Una vez que las expectativas bajan, los ánimos probablemente se calmen. Crecimiento para 2009: 6% o quizás 7%, inflación entre 3% y 4%. La crisis nos golpea, pero no tanto.
Publicado por: lduran

Visto: 438 veces
Estimados blogeros:

Desde hace mucho tiempo vamos comentando en este blog sobre si podríamos hablar de patrones culturales para latinoamerica y nosotros creemos que sí. En la misma línea, Jorge Bruce ha escrito un interesante artículo en el Diario Peru21 titulado ¿O salimos, o nos hundimos juntos?, en el que ensaya algunas ideas al respecto; disfrútenlo...

--------------------------

Por: Jorge Bruce

BERGEN, Noruega. El congreso se titula Futuros Latinoamericanos. La cita, con un clima inusualmente soleado en una ciudad recoleta y bella pero célebre por su tiempo lluvioso, reúne a latinoamericanistas del mundo entero. Siempre resulta sorprendente la cantidad de gente de los orígenes más diversos que domina el español. En especial los escandinavos, tanto profesores como estudiantes, lo hablan con fluidez y evidente placer.
Acaso lo más conmovedor es el amor que no disimulan por nuestra región. A veces pareciera que la aman más que nosotros mismos, los oriundos de los países que la componen y que con tanta frecuencia se desgarran internamente. Me digo que la aman de esa manera desprovista de conflicto precisamente porque vienen de sociedades tan distintas y, en consecuencia, no tienen que enfrentar la ambivalencia, esa combinación inextricable de cariño y violencia que nos divide por dentro a los nativos de estas tierras convulsas. Es como si la amaran para mantenerla viva hasta que nosotros estemos en condiciones de hacerlo sin tanta turbulencia y sufrimiento. Porque lo cierto es que si echamos una mirada a las noticias provenientes de Bolivia, Venezuela, Argentina o el mismo Perú, los nubarrones contrastan con el tono afectuoso –aunque los debates por momentos arreciaran– con el que se presentan los trabajos en el Gran Hotel Terminus de Bergen, una ciudad hanseática, es decir un puerto al borde de un fiordo, civilizada, acogedora, próspera y abominablemente cara para nuestros pobres monederos.
Los trabajos recorren una gama de extraordinaria variedad. Las sesiones paralelas abarcan desde las perspectivas del agua frente al cambio climático, hasta las religiones, desde los cambios en los acuerdos comerciales hasta la accountability en las nuevas democracias, desde la trata de blancas hasta los estereotipos racistas. Aprendí, por ejemplo, que la cerveza Quilmes de Argentina, que se aprecia en la camiseta de Boca, es el nombre de un grupo étnico de los valles calchaquíes, en Tucumán, quienes fueron desplazados a la fuerza a la provincia de Buenos Aires, en donde se sitúa la fábrica de la popular bebida. Al suscrito le tocó el honor de la conferencia inaugural, cuyo título era 'Psicoanálisis del Racismo en la Clínica y en la Cultura’. Por ser la primera presentación, era difícil prever la reacción de la audiencia variopinta, pero con una fuerte presencia de especialistas en asuntos técnicos, económicos y políticos. Más aún cuando mi trabajo está más referido a lo que acontece en el Perú. No obstante, mientras hablaba en el salón de las plenarias –cuya ventana da a un antiguo y hermoso cementerio, lo cual ayuda a no perder la perspectiva: sic transit gloria mundi– pude darme cuenta de la connivencia que se establecía, como si una poderosa corriente recorriera el auditorio, con los presentes. Tanto los latinoamericanos como los demás asentían y se movían en sus asientos: desde el estrado podía ver y hasta sentir su compenetración con una experiencia que rebasa fronteras y toca en carne propia a todos, incluidos los habitantes de tierras tan civilizadas como esta, pero no ajena al veneno de la segregación.
Comprobé, una vez más, que la vivencia del extranjero es la de la condición humana. Que los latinoamericanos la llevamos con excesiva intensidad porque nos falta mucho por resolver. Que nos toca hacerlo juntos o sucumbir juntos, por ceder a la tentación del aislamiento, que en psicoanálisis se conoce como el narcisismo de las pequeñas diferencias.
Publicado por: lduran

Visto: 324 veces
BUSH Y LA CRISIS FINANCIERA ESTADOUNIDENSE

Por: Floyd Norris (The New York Times)

El Gobierno (de Estados Unidos) nacionalizó la aseguradora American International Group (AIG), el gigante financiero que no pudo encontrar a nadie más que le prestara los miles de millones de dólares que necesitaba para permanecer a flote.
Esta no es la versión oficial. Los funcionarios de la Reserva Federal (FED), quienes convocaron a la prensa a las 9:15 p.m. del martes, ni siquiera querían decirnos que el Gobierno tomaría el control de AIG.
El Gobierno llama esto nueva gestión y tendrá poder de veto sobre todas las importantes decisiones. Y tendrá una cláusula que le permite hacerse del 79,9% del acciones cuando quiera hacerlo. Sin embargo, ellos insisten en que no habrá control hasta que se ejecute esta cláusula.
El presidente Truman (1945-1953) trató una vez de nacionalizar la industria del acero, argumentando que una huelga que paralizara la producción en época de guerra crearía una emergencia nacional.
La Corte Suprema se pronunció declarando que eso era ilegal. Ahora, sin embargo, la compañía (AIG) aceptó la nacionalización. Era la única manera de conseguir el efectivo que desesperadamente necesitaba.
La Reserva Federal y la Administración Bush creen que la amenaza de incumplimiento por parte de AIG sobre un montón de contratos derivativos no regulados crearía una emergencia nacional. Pues, muy mal que no pensaran lo mismo cuando se oponían a cualquier iniciativa para regular esos mercados. Eso hubiera sido interferir con la libre empresa. Lo que hacen ahora, sin embargo, no lo es.
La versión oficial indica también que no se está poniendo en riesgo el contribuyente, dado que los 85 mil millones de dólares del préstamo están asegurados y 'colateralizados'.
Pero ningún grupo de bancos fue capaz de otorgar dicho préstamo, de modo que tenemos que preguntarnos si esa garantía colateral es tan buena como dicen. Y el Gobierno, por supuesto, no nos dirá si prestará aun más si ello es necesario para evitar el colapso de AIG.
Usualmente se comentaba que solo un conservador anticomunista como Richard Nixon podría vencer la oposición interna para hablar con lo que en aquellos tiempos se llamaba la China Roja.
Quizá algo similar está sucediendo ahora. ¿Puede usted imaginar qué dirían los conservadores si un demócrata se decidiera a nacionalizar grandes compañías financieras?
Publicado por: lduran

Visto: 698 veces
Queremos seguir aportando a la discusión sobre como afrontar la inflación, tomando en cuenta que hay quienes como Pedro Pablo Kucsynski han señalado que en el tiempo siguiente habrá una disminución de la infracción en el Perú debido a los problemas financieros por los que pasa Estados Unidos.
En ese sentido, a continuación planteamos un artículo de Daniel Córdova (Decano de Economía de la UPC), publicado en el Diario El Comercio el 17 de setiembre pasado.

-------------------

Por: Daniel Córdova

Durante los últimos meses se ha intensificado el debate acerca de los orígenes de la nueva inflación. Nos habíamos acostumbrado a estar por debajo del 3% anual de incremento de los precios. Ahora nos situamos alrededor del 6%. Lo críticos del Banco Central de Reserva (BCR) insisten en que el ente emisor es el único responsable. El BCR en cambio sostiene que la inflación es importada. Ambas posiciones no son irreconciliables. Lo que sucede es que si les hacemos caso a los críticos, lo que podemos causar es una recesión. Algo absurdo en este momento de nuestra historia económica.
Los críticos del BCR no aceptan la explicación de la inflación importada. La consideran una excusa. Porque saben que la inflación es esencialmente un fenómeno monetario. Si los precios de los alimentos o de los combustibles importados suben, dicen, solo habrá inflación si hay dinero en los bolsillos para comprar los productos más caros. Y tienen razón. El alza de precios que proviene del alza de los precios internacionales se valida porque hay más dinero en los bolsillos. La solución monetaria sería que se seque la liquidez, que se restrinja el consumo haciendo más 'caro' el dinero, que se pare el crecimiento para que baje la demanda y la gente no pueda comprar lo que tiene relación con lo importado.
El dinero en el bolsillo de la gente se origina con la emisión del BCR. Ahí también tienen razón los críticos. Pero en lo que se equivocan es en no hacer una distinción entre la emisión inorgánica, aquella de la pura 'maquinita', y la emisión que resulta de una respuesta a la demanda de dinero. Una demanda que resulta del crecimiento real. Se equivocan entonces en considerar que es viable 'secar' el sistema y con esto reducir la inflación, sin generar un pequeño cataclismo. En otras palabras, saben que un par de aspirinas son buenas para quitar el dolor de cabeza. Pero recomiendan tomar veinte aspirinas para asegurarse de que el dolor de cabeza desaparezca por completo.
La intoxicación motivada por una sobredosis de aspirinas sería el equivalente a una recesión. Y es que restringir drásticamente la liquidez podría generarle problemas innecesarios a empresas viables y a consumidores con capacidad real de pago.
El BCR está subiendo prudentemente sus tasas de referencia. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) está decidido a manejar con mayor severidad el presupuesto. Y la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) ha lanzado el clarinazo de alerta sobre la posibilidad de un sobreendeudamiento, aunque ha tomado medidas algo paternalistas --como el limitarle a la gente el uso de tarjetas de crédito-- en lugar de ajustar por el lado de las provisiones por ejemplo. El manejo económico va en ese sentido en la dirección correcta. El de la prudencia. No el de la ortodoxia exagerada.
Desde inicios de los noventa, el Perú empezó a recuperarse de más de veinte años de parálisis estatista. El control de la inflación fue parte de ese proceso. Y este crecimiento explosivo es parte de dicha recuperación.
El BCR ha logrado que la inflación importada tenga menor efecto en el Perú que en la mayor parte del mundo, sin que la economía deje de crecer por encima del 8% al año.
No estamos frente a un crecimiento de libro de texto. Es un proceso de desarrollo en el sentido shumpeteriano del término: una serie de saltos cualitativos, de apertura de nuevos mercados, de acceso a nuevas formas de consumo, de puesta en valor de activos antes improductivos. Frenar a la mala este proceso para pasar de 6% a 1% de inflación sería una locura.
Publicado por: lduran

Visto: 837 veces
Respeto mucho los análisis del profesor Francisco Durand, actualmente laborando en la cátedra de Política Latinoamericana de la Universidad de Texas en San Antonio, EEUU. Por eso, a continuación pongo a reflexión un artículo suyo publicado en el Diario La Republica el 14.09.2008, en el que analiza y plantea la posible generación de un eje económico Perú-Brasil.

--------------------

Por: Francisco Durand

Debo admitir que hasta hace poco no tenía idea de lo importante que es construir el corredor exportador interoceánico. A fin de cuentas, no es la primera vez que fracasa (se intentó en los años 70), y los megaproyectos siempre tienen el riesgo de quedarse sin financiación, sobre todo en tiempos inflacionarios. Luego de empaparme en el asunto, corrijo mi ceguera.
Un hecho notable, que hasta ahora muchos analistas no perciben, es que los acuerdos comerciales van de la mano con consideraciones geopolíticas. Son iniciativas de Estados fuertes y por eso empujan la firma de los tratados y financian los lobbys. Esa es una de las principales razones por las cuales Estados Unidos firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con México. Aparentemente se trata de relaciones bilaterales entre "socios", como si hubiera paridad, pero no es así. En realidad, los Estados débiles se entusiasman con estas "grandes oportunidades económicas", pero se olvidan del hecho de considerar su propia estrategia geopolítica.
El Perú parece ser un caso en el que las negociaciones determinan su estrategia y no al revés como debía ser. Por lo mismo, adopta una mentalidad de convoy, de engancharse a la primera locomotora que pasa. Sin embargo, a pesar de esta actitud con el Brasil, la conformación del eje no es una mala idea aunque el gobierno no se dé cuenta.
Una mirada al Cuadro Nº 1 nos indica que varios conglomerados brasileños están invirtiendo aceleradamente en proyectos vinculados al eje además de otros. En paralelo Brasil está subiendo como socio comercial aceleradamente (hoy es el cuarto, después de EEUU, España y Chile). La balanza comercial entre Brasil y Perú 2002-2006 ha aumentado de US$ 653 millones de comercio total (importaciones y exportaciones) a US$ 2,288 millones, casi 4 veces más.
Esta mayor integración es el resultado de un acercamiento diplomático que se ha acelerado a partir del 2001, con Toledo, y que sigue con García. En el periodo 2001-2006 las reuniones entre presidentes suben de 5 a 22, a las que se añaden las que se realizan por primera vez: 4 de vicepresidentes, 10 de cancilleres, 7 de ministros de defensa y 8 de vicecancilleres.
Este proceso es dirigido desde Brasilia por una doble alianza de grupos económicos y el Estado. Es también bien recibido en Perú por razones económicas, pero también debe serlo porque tiene efectos geopolíticos beneficiosos.
Veamos las diferencias tácticas, resultado de su posicionamiento y gama de recursos y oportunidades. Mientras el Brasil consolida el Mercosur, y sus grupos económicos se proyectan con ventaja a sus mercados vecinos, el Perú se abre indiscriminadamente a todo tipo de inversión, ocurriendo una creciente influencia chilena. A la "invasión" económica del vecino prusiano del sur se añade su decisión de ocupar arbitrariamente un pequeño triángulo en el último hito fronterizo de Tacna (paradójicamente denominado La Concordia), para proyectarse diagonalmente hacia el Pacífico y reclamar taimadamente, como decía mi abuela, un aumento de mar territorial.
La discordia resurge en un momento en que los capitales chilenos siguen penetrando en el mercado peruano e incluso comprando megaempresas. En diciembre del 2007 el grupo Cencosud adquirió la mayoría de acciones del grupo peruano Wong. A ello se añade la posición predominante en transporte aéreo (Lan), grandes departamentos de venta (Ripley y Saga Falabella), además de su presencia en el sector bancario, fondos de pensión y farmacias. Más preocupante aún son sus planes de invertir en puertos.
El reavivamiento antichileno, factor históricamente determinante en la política exterior peruana, ha vuelto a la escena, lo que obliga a reconsiderar la estrategia de integración económica irrestricta como plantean ingenua o interesadamente los neoliberales. El eje Lima-Brasilia, en ese sentido, es ventajoso por contrabalancear esta asimetría generada por Chile en la economía peruana y porque tiende a consolidar una relación fuerte y potencialmente estable con el país más grande y económicamente más sólida de Latinoamérica.
El Perú entonces se muestra, o se debería mostrar, más dispuesto a considerar positivamente a que, como bien dice una nota periodística, "Brasil elija al Perú como eje estratégico". En esta apuesta no están solo los conglomerados peruanos que, siguiendo la teoría vigente, tienen oportunidades de "alianzas estratégicas" (son en realidad socios menores, caso de Graña y Montero), sino también expertos de política exterior que desde hace un tiempo empujan a una alianza Lima-Brasilia.
Es hora entonces de dejar de bailar la cueca y empezar con la samba. También, de gerenciar el cambio incluyendo a los nativos y otros grupos sociales, y aprender a dialogar primero e invertir después, manejando lo social con un verdadero sentido social, no como un proyecto "sí o sí", que arrase con la Amazonía y sus habitantes (por ser "perros del hortelano" que no dejan comer a los capitalistas y sus operadores).
Categoría: General
Publicado por: lduran

Visto: 1132 veces
Estimados blogeros:

Para quienes somos católicos nos nace de lo profundo del ser hacer presencia de Dios en nuestras vidas y, por eso mismo, celebrar con él y con los hermanos en la celebración eucarística. A continuación quiero hacerles llegar unas reflexiones de José Antonio Pagoda respecto a lo señalado en San Mateo 18, 15 – 20, aparecida en ECLESALIA INFORMATIVO del mes de setiembre.

-------------------------

Por José Antonio Pagoda.

La destrucción del templo de Jerusalén el año 70 provocó una profunda crisis en el pueblo judío. El templo era «la casa de Dios». Desde allí reinaba imponiendo su ley. Destruido el templo, ¿dónde podrían encontrarse ahora con su presencia salvadora?
Los rabinos reaccionaron buscando a Dios en las reuniones que hacían para estudiar la Ley. El célebre Rabbi Ananías, muerto hacia el año 135, lo afirmaba claramente: «Donde dos se reúnen para estudiar las palabras de la Ley, la presencia de Dios (la «Shekiná») está con ellos.
Los seguidores de Jesús provenientes del judaísmo reaccionaron de manera muy diferente. Mateo recuerda a sus lectores unas palabras que atribuye a Jesús y que son de gran importancia para mantener viva su presencia entre sus seguidores: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
No es una reunión que se hace por costumbre, por disciplina o por sumisión a un precepto. La atmósfera de este encuentro es otra cosa. Son seguidores de Jesús que «se reúnen en su nombre», atraídos por él, animados por su espíritu. Jesús es la razón, la fuente, el aliento, la vida de ese encuentro. Allí se hace presente Jesús, el resucitado.
No es ningún secreto que la reunión dominical de los cristianos está en crisis profunda. A no pocos la misa se les hace insufrible. Ya no tienen paciencia para asistir a un acto en el que se les escapa el sentido de los símbolos y donde no siempre escuchan palabras que toquen la realidad de sus vidas.
Algunos sólo conocen misas reducidas a un acto gregario, regulado y dirigido por los eclesiásticos, donde el pueblo permanece pasivo, encerrado en su silencio o en sus respuestas mecánicas, sin poder sintonizar con un lenguaje cuyo contenido no siempre entienden. ¿Es esto «reunirse en el nombre del Señor»?
¿Cómo es posible que la reunión dominical se vaya perdiendo como si no pasara nada? ¿No es la Eucaristía el centro del cristianismo? ¿Cómo es que la Jerarquía prefiera no plantearse nada, no cambiar nada? ¿Cómo es que los cristianos permanecemos callados? ¿Por qué tanta pasividad y falta de reacción? ¿Dónde suscitará el Espíritu encuentros de dos o tres que nos enseñen a reunirnos en el nombre de Jesús?.
Publicado por: lduran

Visto: 592 veces
Estimados blogeros:

Como todos sabemos, lo ocurrido en estos días en el Sistema Financiero de EE.UU. (el 15 de septiembre quebró Lehman Brothers y Merrill Lynch fue comprado por Bank of America) ha de traer cierto tipo de repercusiones en el resto del mundo, incluido el Perú.
En esa perspectiva, a continuación presentamos una entrevista realizada a Michael Power, director de estrategias de inversión de la firma sudafricana manejo de activos Investec, realizada por Eduardo Thompson para América Economía

-----------------

¿Cómo describiría la situación que estamos viendo?
Schumpeter alguna vez dijo que el proceso capitalista es uno de destrucción creativa. A veces me parece que la creación está en control, y a veces que la destrucción está en control de la situación. En esencia, los dos procesos van de la mano. Lo que estamos viendo ahora es más destrucción en el mundo que conocemos y en la que nos enfocamos, que creación. El problema es que nos estamos concentrando en el mundo que conocemos y no en el mundo como un todo. Creo que es el fin del mundo que conocemos, pero no de todo el mundo, porque hay otro mundo allá afuera que corre en paralelo y ése es el mundo de Asia. Lo que está ocurriendo es el proceso de desplazamiento de Estados Unidos como centro del mundo financiero.
En momentos como estos este proceso no es fácil de ver y eso explica el pánico generalizado, pero las primeras señales de que China está desplazando a Estados Unidos como centro de la economía mundial real son evidentes. Estados Unidos tiene al 5% de la población mundial, produce el 22% del PIB pero requiere el 66% de los ahorros móviles del mundo para ello. Pero los grandes ahorristas del mundo, los fondos soberanos entre ellos, están ahora pensando, “¿por qué debemos enviar dos tercios de los ahorros del mundo al 5% de la población para que puedan gozar de su actual estilo de vida?”
Creo que esta tensión y las preguntas que muchos se están haciendo están detrás de la turbulencia que estamos presenciando. Porque las respuestas a estos temas no están acordes al mundo que conocemos y a futuro tendrán que ajustarse al mundo al cual nos estamos dirigiendo y que no conocemos tan bien.

¿Cree que Estados Unidos en cierta forma se merece lo que le está pasando?
Odio usar ese tipo de expresiones, pero cuando tienes una situación en la cual el promedio de ahorro por persona es el -1% de sus ingresos, y lo comparas con China, que tiene un ahorro promedio del 45% de sus ingresos por persona, te das cuenta que estaban funcionando de forma bastante ajustada. La creencia es que en Estados Unidos el hogar promedio tiene 11 tarjetas de crédito. Se han dado un estilo de vida de lujo basado en el crédito, pero infelizmente el sistema que crea el crédito es el bancario y éste está dañado y descapitalizado y tomará varios años para que esta situación se corrija.
En cambio en China, que para el 2006 era la sexta mayor economía del mundo, para fines del próximo será la segunda mayor economía, sobrepasando al Reino Unido, Alemania, Japón y Francia. Es una economía que está en una racha positiva: Estados Unidos está calculando un déficit de cuenta corriente del 6% del PIB, China probablemente reporte un superávit del 6%; Estados Unidos tiene un déficit fiscal del 4% del PIB, China un superávit fiscal del 2%; Estados Unidos prácticamente no tiene reservas internacionales, salvo quizás el oro en Fort Knox, China está sentada sobre reservas de US$ 2 billones.

¿Y la posibilidad de una desaceleración en China después de este fuerte crecimiento?
Vamos a ver una desaceleración pero a la vez veremos un cambio en el patrón de crecimiento de China. Porque este país pronto va a descubrir el mayor mercado emergente inexplorado del mundo: a sí misma. Su crecimiento a futuro va a estar cada vez menos impulsado por las exportaciones y cada vez más por la demanda interna. Tiene una enorme capacidad para seguir creciendo simplemente pidiendo a su población que ahorre menos y consuma más. Un ejemplo es lo que se ve en la industria de los automóviles. El 85% de la producción de automóviles de China ya no se destina a exportaciones, sino al consumo interno. Y además, no es menor que una gran parte de estos autos se venden al contado y no a crédito, y a gente que nunca antes poseyó un automóvil.
Publicado por: lduran

Visto: 337 veces
Ciudadanos:

En los últimos días se ha hablado mucho respecto de la necesidad de plantear medidas para frenar el crecimiento económico, entre otros reducir el gasto estatal. El Ministro de Economía ha planteado medidas al respecto y el propio BCR ha establecido reglas mayores de encaje para evitar que se mantenga el nivel de endeudamiento de las personas y empresas.
A continuación una interesante nota de Richard Webb aparecida en el Diario El Comercio. Webb hace un análisis histórico de la manera como el Estado ha respondido a las crísis económicas de crecimiento, señalando que las recientes medidas por primera vez van en el camino correcto.

------------------------------

Por Richard Webb

El freno es un instrumento de velocidad. Un vehículo sin freno tiene que ir más lento o se estrella y nunca llega. En la economía sucede igual. Así parecen pensar los gobernantes que en casi todo el mundo han creado bancos centrales para regular el ritmo del gasto nacional.
Lamentablemente, para pilotos y gobernantes el atrevimiento es una tentación fuerte y el desbarrancamiento sigue siendo una historia común en las pistas y en la economía.
En 1967, desde enero hasta agosto, me tocó asistir a reuniones semanales del BCR con el presidente Belaunde para informar sobre la macroeconomía. El mensaje repetido del banco central fue: "Es hora de frenar".
Belaunde no se oponía, simplemente hacía caso omiso. Las ambiciones del mandatario eran grandes, las necesidades sociales agudas, el capital externo nos llovía y, por el momento, la economía nos era favorable. No se aplicó ninguna de las medidas recomendadas. El colapso se produjo en agosto, con una fuerte devaluación y un año después vino un golpe militar.
A inicios del régimen de Velasco la inflación se redujo y la economía retomó su velocidad, otra vez favorecida por el cuadro mundial. La agenda política y social del Gobierno era grande y el gasto creció rápidamente.
Pero en 1973 saltó el precio mundial del petróleo creando una inflación de origen externo. En vez de frenar, el Gobierno optó por subsidiar los precios de los combustibles y alimentos y siguió pisando el acelerador del gasto. La inflación fue mayor cada año, llegando a 68% en 1979, y se volvió la espada para el harakiri del régimen.
Belaunde regresó en 1980 con renovada ambición fiscal. El gasto público aumentó con fuerza y, cuando el BCR se negó a financiarlo en 1982, el Gobierno recurrió a un masivo endeudamiento externo. Desde su teléfono en el Ministerio de Economía, el ministro Manuel Ulloa llamaba casi diariamente a bancos del extranjero que, felices, otorgaban más y más créditos. Fue un momento de euforia financiera en muchos países, una burbuja, que finalmente reventó a fines de ese año, creando una repentina crisis que, por mala suerte, coincidió exactamente con el terrible fenómeno El Niño que golpeó al Perú entre enero y junio de 1983. El colapso fue mayor por las políticas de cigarra de los años anteriores.
El gobierno del presidente García trajo un nuevo momento de euforia gastadora. La economía creció 11% en 1986, y la aprobación presidencial llegó a 90%, creando la ilusión de que se había inventado una forma de esquivar las leyes de la sobriedad económica. Importantes empresarios se sumaban al entusiasmo.
A inicios de 1987 el presidente de la Confiep defendió al Gobierno diciendo que no le preocupaba el déficit fiscal. En marzo de ese año, el ministro de Economía, Luis Alva Castro, reunió a funcionarios y asesores para evaluar la política económica, y me pidió que abriera el debate con una "crítica desde afuera". La crítica fue rechazada casi en forma unánime por el grupo, pero al final fue el mismo ministro Alva quien coincidió con mi preocupación por los excesos en el gasto. Alva se apartó del Gabinete poco después y el Gobierno, en vez de moderar el gasto, optó por la nacionalización de la banca. Rápidamente estalló la hiperinflación, que llegó a 700% en 1988 y 3.400% en 1989.
Felicito entonces las medidas recientes del BCR y del ministro Valdivieso para frenar la velocidad del gasto. Creo que, por fin, estamos aprendiendo de la historia.
Publicado por: lduran

Visto: 1033 veces
Estimados ciudadanos:

A continuación, quiero plantearles una rica entrevista a Fernando Zavala, publicada el sabado pasado en el Diario EL COMERCIO. Como saben Fernando fue Ministro de Economía en la época de Toledo y actualmente esta organizando el CADE de este año. En la entrevista, se toca el tema del país y del rol de los empresarios en su desarrollo.


---------------

ENTREVISTA. FERNANDO ZAVALA LOMBARDI
Les faltó más compromiso con el país
Entre el 30 y 31 de octubre, los empresarios se reunirán una vez más para concentrarse en los temas importantes del país. Hablamos con el presidente de la edición 46 de CADE

Por Luis Felipe Gamarra

Desde que se fundó la república, los empresarios ya discutían sobre la reforma del sector público. Después de 187 años, el gremio más importante del país reflexionará por primera vez sobre la reforma del sector privado. El lema de la edición 46 de la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE), organizada por IPAE, será "El momento es de primera, no juguemos en segunda". Fernando Zavala, presidente de la CADE 2008, invita al gremio empresarial a hacer un ejercicio de reflexión y autocrítica.

¿Por qué eligieron un tema que podría herir la susceptibilidad de los mismos empresarios?
Durante las últimas CADE se habló de lo que el sector público debía hacer por las empresas. Se habló sobre hacer una agenda común entre el sector público y privado, pero bajo la óptica de que el sector público era el que tenía que dar el primer paso. ¿Y el sector privado? ¿Está listo para mirar más allá del corto plazo? El sector privado ha mejorado, es más eficiente, productivo, con éxito afuera. Pero ¿hay algo más que se pueda hacer para tener una mejor relación con la sociedad? ¿Podemos hacer algo para que haya un Estado mejor?

Usted ha trabajado dentro del sector público más de 14 años. Desde allí, ¿cómo veía a las empresas?
En el Ministerio de Economía los empresarios te buscaban por temas de corto plazo y no te permitían ir más allá. Pero ahora que participo en gremios empresariales veo que existe gente que piensa de acá a 20 años. Mi concepto ha cambiado muchísimo trabajando en el sector privado. Backus es una empresa con una filosofía distinta. Lamentablemente son pocos los empresarios que trabajan con una filosofía como la de Backus respecto a temas como la responsabilidad social o la gestión del talento. Siento que el empresario puede dar más de lo que está dando.

¿Siente que los empresarios se conforman con cumplir la ley?
Existen empresas que se conforman con cumplir la ley, hacer responsabilidad social o tener buen gobierno corporativo, y creen que ya terminaron. Existen roles adicionales, como el rol gremial. No se trata de pensar en la participación gremial de corto plazo. Falta también participación política. No para beneficiarse, sino para trabajar por una agenda con miras a desarrollar un país sostenible.

Existen empresas que desarrollan activamente proyectos que contribuyen con la sociedad. Pero la mayoría de estas empresas pertenece a una red transnacional, como Backus, que ejecuta políticas globales de responsabilidad social. La mayoría no lo hace.
Es verdad. Pero también existe otro tipo de empresas peruanas, aquellas a las que no les gusta decir que están haciendo las cosas bien. ¿Por qué? Porque la palabra 'empresario' tiene una connotación mala. Tú le preguntas a la gente a qué se dedica y se siente muy cómoda con palabras como 'comerciante', 'emprendedor'. Queremos reflexionar sobre eso.

¿Pero no cree que fueron los mismos empresarios los que han hecho que se les mire mal? Empresarios que desfilaban por la salita del SIN de Montesinos, empresarios tránsfugas, empresarios que amenazan con disparar a personas, líderes gremiales que amenazan con 'tumbarse' leyes en el Congreso. ¿No le parece que ese tipo de actitudes contribuye con esa percepción?
Totalmente de acuerdo. Queremos que esta CADE no sea una reunión de empresarios haciéndose las víctimas. Queremos reflexionar sobre las cosas que han hecho mal para que se les mire así. Queremos concluir qué hacer para que cambie eso, que empezó con empresarios que no se preocuparon por la sociedad, empresarios cortoplacistas que integraban gremios para sacar ventajas, sin mirar al largo plazo, empresarios que tenían una comunidad al costado y no se preocuparon por atender sus necesidades. La CADE tendrá una mirada crítica.

¿Cree que los empresarios están preparados para eso?
Cuando convocamos a los empresarios y les transmitimos la idea, les gustó. Siento que hay un nuevo liderazgo empresarial peruano, que quiere comunicarse mejor, pasar de la responsabilidad social a cómo hacer sostenible el país. Hay empresarios que dicen que quieren participar en la vida pública. Hoy existen empresarios que hacen autocrítica y señalan sin temor todo lo que pudieron y dejaron de hacer.

¿Pero los empresarios no son poco comunicativos?
Hay una encuesta que hizo "Semana Económica", en la que les preguntan a los gerentes generales: ¿cuánto tiempo le dedican a la prensa? Era cosa ínfima, como dos horas al mes. Cuando yo trabajé como periodista llamaba a empresas y siempre me contestaban que no daban entrevistas porque tenían 'perfil bajo'. Pero creo que ese tema se terminó .

El grupo Brescia, el más importante del Perú, solo ha dado una entrevista en toda una vida.
Pero ese grupo ha dado una entrevista en los últimos tres meses. Significa que están cambiando. ¿Dieron una entrevista en los últimos 50 años? No. ¿Lo hicieron en los últimos 3 meses? Sí.

¿Hay empresas mineras y energéticas que podrían invertir más en comunicación?
Yo creo que han empezado a darse cuenta de que se debe invertir más en comunicación. Pero no ha sido un proceso fácil. Las cosas no van a cambiar mañana, pero queremos hincar el tema. Podemos hacer más de lo que hemos estado haciendo. Implica participar más. Pero para comunicarse mejor se necesita ser y no parecer.

¿Cree que existe una falta de objetivos o metas en común sobre lo que espera la sociedad de las empresas con lo que buscan los empresarios?
Estaba revisando una encuesta de Ipsos Apoyo que hace preguntas sobre las empresas. Le preguntan a la opinión pública: ¿qué espera la población de las empresas privadas? El primer tema es generar empleo, segundo pagar bien, tratar bien a sus empleados. Tercero, ser honestos y pagar impuestos. La misma pregunta se la hacen a los empresarios. Su primer tema es generar bienes y servicios de calidad. Segundo, brindar buena atención a sus clientes. Las prioridades de pagar bien a sus empleados y generar empleo aparecen en séptimo o décimo lugar. La CADE buscará un equilibrio entre ambos.

Los empresarios opinan en los medios de comunicación sobre temas como educación, y señalan que se deberían privatizar servicios como ese porque el Estado lo hace mal. Pero ¿qué hace la empresa para ayudar al Estado con esos temas?
Hay esfuerzos, pero todavía son insuficientes. La lectura es: 'se hizo porque si no había el impuesto a las sobreganancias'. No necesariamente fue así, pero es la percepción. Hay casos interesantes de empresarios que se meten en educación, empresas que ayudan al sector público. Pero todavía son pequeños proyectos. No existe ningún proyecto importante o empresarios que participen activamente en estos temas. ¿Existen 'think thanks' auspiciados por el sector privado? Pocos. Si ves el caso de Colombia, ves más. Chile, aun más. El empresariado no ha sido proactivo. Ha esperado que todo lo resuelva el Estado. Y cada vez que el privado participa es porque quiere algo a corto plazo.

El contexto es importante. El Perú crece a un ritmo acelerado y la comunidad global nos mira como un milagro en América Latina Pero. ¿Los empresarios están a la altura del momento?
Se trata de una nueva oportunidad. Tenemos un PBI per cápita que está llegando a los US$4.000, hace seis años era US$2.000. Crecemos a niveles del 9%. Hemos tenido oportunidades truncas que hemos desaprovechado, pero estamos a tiempo para aprovechar este momento. Tenemos un Estado más responsable. En ese contexto, los empresarios quieren dar el siguiente paso. Existe la voluntad de reflexionar sobre los errores del pasado.

¿Qué van a hacer para que esta reflexión se haga efectiva en el largo plazo? Las últimas CADE terminaron con buenas intenciones y nada más.
Yo estuve en el comité del año pasado, y parte de la reflexión era cómo hacer para que la CADE sea una reunión para hacer solo 'networking' (creación de datos). Lamentablemente depende de cada uno. En este caso particular vamos a hacer una articulación con los gremios. Los gremios deben convertirse en grandes articuladores de la propuesta de la CADE. Parte del reto del comité organizador es comprometer al sector privado. ¿Lo han hecho antes? No. Pero este nuevo liderazgo peruano implica mayor compromiso.

¿Pero el liderazgo gremial no lo tienen acaso los mismo líderes empresariales desde hace 10 o 15 años, los que justamente cometieron una serie de errores para la percepción de la sociedad?
Dentro del programa tenemos una mezcla interesante con empresarios jóvenes con ganas de participar. No es malo que las caras de hace 15 años sigan vigentes y participen. Lo interesante es que estén dispuestas a cambiar. La combinación entre los de antes y los nuevos nos llevará a revisar lo que hicimos mal para dar un paso adelante.

¿Cómo han organizado las mesas de trabajo para hacer este ejercicio de reflexión?
Pensamos en mesas de cuatro personas: dos empresarios, uno conservador, uno emprendedor. Las otras dos serán la parte confrontacional: un académico y un representante de los críticos acérrimos.

¿Van a invitar a Mario Huamán (CGTP) o a representantes de las comunidades nativas?
Habrá gente que represente la voz discordante. No queremos que el debate sea tan antagónico y que no se llegue a ningún consenso. Particularmente no invitaremos a Mario Huamán, pero sí habrá gente que dirá lo que él podría decir.

¿De qué manera empezarán la CADE para que los empresarios reflexionen y sean autocríticos?
No te puedo detallar en qué consiste, pero hemos pensado en armar dos escenarios futuros. El primero, un país en el que las cosas continuaron como están. El segundo, un país en el que la empresa privada tuvo un rol más activo, que no solo se preocupó de su negocio, que generó nuevas fuentes de ingresos creando productos para los sectores D y E, que se preocupó por sus trabajadores y su familia, empresas que no solo hicieron responsabilidad social para la foto. Empresas que tuvieron participación gremial y política. En el primero seguimos creciendo. En el segundo crecimos más y desarrollamos una sociedad mejor.

¿Cree que los empresarios jóvenes quieren pertenecer a los gremios empresariales?
Nos acostumbramos a ver las caras de siempre. No ha habido renovación. El empresario joven no siente que gana valor en un gremio. Este es un aspecto fundamental que la CADE busca transformar.
Publicado por: lduran

Visto: 1043 veces
Estimados Blogeros:

Hace un tiempo me referí a la situación ambivalente que se produce cuando los habitantes de Lima visitan las otras provincias del país. Por un lado exigen derechos que muchas veces no son respetados en esas provincias o son pasados por encima por los que brindan servicios o venden bienes, pero por otro lado los "limeños" suelen mostrar poses prepotentes basadas en aires de superioridad que les da ser "capitalinos".
Curiosamenrte, esta situación no sólo se da con los habitantes de Lima respecto al resto del país sino que suele ser la actitud de quienes viven en capitales de países con pocos niveles de ciudadanía.
En mi perspectiva, esta bien exigir derechos pero también hay que cumplir deberes, uno de los cuales es tratar a los otros seres humanos como semejantes, esto es como conciudadanos.
A continuación, presento una crónica escrita en el Diario EL COMERCIO por Rafo Leon, en la que narra la actitud del turista limeño en provincias. Saquen sus propias conclusiones.

-----------------
Por Rafo León

¿Fue Óscar R. Benavides el autor del eslogan de los limeños? Puede ser, aunque en este momento ya no es importante el 'copyright'. "Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley", dicen que dijo quien lo haya dicho. Lo relevante es la sustancia de la frase, sobre todo cuando uno los ve a los paisanos en un contexto diferente al habitual de sus vidas (porque el cotidiano está protegido con garitas, tranqueras, alarmas eléctricas, cámaras de video y guachimanes). Conozco a una limeña de esas regias que les dan Ritalín a sus tres hijos porque es modernísimo, y van a la peluquería todas las mañanas, pues de otro modo se les adormecen las piernas. Acaba de regresar de Santiago, de visitar a su hermana. La encontré fascinada con la capital chilena, cada vez que vuelve de un viaje así es como si se recargara de algo que ella misma no sabe cómo se llama pero que su esposo lo dice sin vaselina: "Gracias a que hubo un Pinochet, Chile funciona".
Mi conocida, sin embargo, no se mostraba esta vez del todo satisfecha, algo contrariaba su sonrisa y no era que los hilos rusos de las sienes se le estuvieran aflojando. Me contó, a mi pregunta, que como siempre había estado hospedada en la casa de su hermana, en el barrio La Dehesa, que es como decir La Molina solo que de a verdad. La hermana se había mudado hacía poco y todavía no estaba instalado el sistema de portero eléctrico de la cochera. "¿Tú sabes lo que hicieron los vecinos? ¡Fueron a la casa a protestar porque cuando yo llegaba en la camioneta, tocaba la bocina para que saliera la chola a abrirme! ¿Te puedes imaginar la neura? Y lo peor de todo fue que Claudia (la hermana) se puso del lado de ellos. Pucha, qué fuerte". Pensé largamente en lo que acababa de escuchar y ahí fue que saltó el eslogan de los limeños. Mi amiga presuponía que al estar hospedada en un barrio a su altura, los vecinos eran esos amigos de quienes se espera todo, ni que una fuera una advenediza para que le apliquen la ley.
Mi amigo vasco Txema tiene un hermoso hotel en una capital de provincia selvática que, gracias al amor por la peruanidad oprimida que venimos experimentando, cada fin de semana largo recibe más y más limeños, y mi amigo Txema sueña la víspera que una plaga de ladillas con ruleros eléctricos le comienza a invadir todas las pilosidades del cuerpo, hasta que llegan. Pasadas las recientes Fiestas Patrias, Txema tuvo que tomarse un mes de vacaciones en la isla portuguesa de Madeira, y ni así pudo diluir el recuerdo de los limeños en el mostrador del hotel reclamando a gritos porque les habían sacado sus cosas del cuarto. "No les entra en la cabeza que en hotelería, en el mundo, en el planeta, en la galaxia, hay dos cosas que se llaman 'check in' y 'check out'". Txema cuenta historias espeluznantes de limeños que llegan a registrarse a las 10 de la mañana pero como el 'check out' es a las doce, el cuarto aún no está disponible. "Gritan lisuras, una mujeres lindas, rubias, flaquitas, con sus hijos pequeños, me mentan la madre como si yo hubiera inventado el sistema. Algunos llegan a llamar por el celular a sus primos empresarios, o viceministros, para quejarse, es de locos tu país, es de manicomio".
Igual, el último día del paseo los limeños salen temprano y no regresan sino hasta las siete de la noche, porque sus vuelos parten a las ocho. Pero como el 'check out' es a las doce y la habitación ya estaba reservada, el personal tuvo que sacar sus cosas y acomodarlas en bodega. "Ahí sí loquean, quieren que venga la policía, pero la de Lima porque en la local no confían; juran que nunca más vuelven a 'esta ciudad de... aaaaag'. Al final, nunca regresan y yo por mi parte lo agradezco... aunque siempre termino olvidando que son una especie y que de esos quedan más, y ahora que les encanta el Perú...". Txema la última vez se molestó mucho con una familia limeña que se la hizo con lo del 'check out'. La madre del clan, muy cariñosa, le puso luego un e-mail, que mi amigo me reenvió: "Tú como extranjero qué pensarás en cómo somos los limeños, necios, malcriados, renegones. Yo te voy a dar una explicación: somos así porque Wong nos engríe". Para los otros la ley del 'check in', para mí, todo. Limeños son y así serán.