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Archivo de mayo 2008
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A continuación las reflexiones de Maria Elena Córdova sobre la situación de los hallazgos arqueológicos obtenidos por Bingham de Machupicchu y retenidos indebidamente por la Universidad de Yale (EE.UU.), especialmente respecto a la labor del INC y . Realizada por Enrique Hulerig y publicada en el Diario EL COMERCIO el 18.05.2008,

En la edición 2026 de Caretas la directora del INC publica un artículo en que vuelve a señalar que en Yale hay 46 mil objetos arqueológicos de Machu Picchu. ¿Qué comentarios le suscita?-
De acuerdo a la señora Bákula, Yale habría escondido información sobre los bienes culturales que mantiene en su poder. Ella dice que la cantidad es mucho mayor a lo que siempre se pensó. Pero Barbara Shailor, representante de Yale, dice que no son 46 mil objetos sino menos: "Depende de la manera de contar", afirma. Lo que nos queda claro es que hay un número determinado de objetos pero, además, muchos fragmentos que, si contamos, solo así suman 46 mil. Hay que aclarar, por otro lado, que el tema del inventario no se ha conseguido gracias a la comisión actual.

La directora del INC afirma que recién se ve la necesidad de inventariar.-
No es cierto. Nosotros tomamos la decisión de inventariar desde el comienzo de las negociaciones. El Perú designó dos peritos en julio del 2004, los arqueólogos Abelardo Sandoval y Ramiro Matos, pero uno, Sandoval, no fue del agrado de Yale y fue rechazado. Se dieron el lujo de vetar, sugiriéndonos incluso a un antropólogo de la Universidad de Michigan. No lo aceptamos. La designación de los peritos era potestad del Perú.


En la conferencia de prensa del 16 de abril se dijo que el inventario lo hizo una misión del INC entre el 3 y 12 de marzo. Sin embargo, en la Web de Yale (1) se pueden ver -y descargar- los inventarios completos de la colección, colgados según la revista virtual Yale Alumni Magazine desde el 2 de marzo (2).
Así es, los comisionados dijeron a los medios que la delegación peruana viajó a Yale para hacer el inventario. Me parece imposible que una misión de siete personas haga un inventario de más de 40 mil piezas en diez días. No lo creo. Eso contrasta, además, con la información que aparece en la revista virtual de Yale, que dice que el inventario ya estaba hecho. En realidad han ido a recibirlo o verificarlo, que es el mandato de la resolución que les autoriza el viaje. Por otro lado, la referida publicación sostiene que hay 5.700 piezas, pero de eso no se habla, solo de 46 mil. En cuanto a las piezas museables primero se dice que retornarían 384 piezas, luego en Caretas se señala 369, pero el inventario solo tiene 329. ¿Cuál es la verdad? He confrontado, al azar, dos piezas de una página cualquiera del catálogo que Yale tenía en su web en mayo del 2002 -y que nos fuera proporcionado por Blanca Alva- y advertí que tienen una codificación que reaparece en los inventarios virtuales recientemente publicados. Figuran, por ejemplo, las piezas registradas como YPM ANT 016598 e YPM ANT 017877, ambas, sorprendentemente, con el mismo código dentro del inventario reciente. Para mí queda claro que el inventario lo hizo Yale hace años y quizás lo ha estado actualizando. Cuando se trata de algo tan sagrado como los símbolos de nuestra identidad hay que ser transparente, no caben partidarismos ni poses políticas, solo cumplir con la ley y recuperar lo que le corresponde a la Nación.

¿Hay, como afirma el artículo, un reconocimiento irrestricto de la propiedad del Perú sobre las piezas?
A no ser que se haya firmado un acuerdo definitivo, que no conocemos, posterior al Memorándum de Entendimiento (Memorandum Of Understanding/ MOU) del 14 de setiembre del 2007, que haya corregido los errores de este documento, plagado de condiciones impuestas por Yale, entonces el reconocimiento irrestricto de la propiedad del Perú sobre los materiales arqueológicos no es cierto. Irrestricto quiere decir sin restricciones. Si hay un reconocimiento irrestricto la consecuencia lógica es la devolución de todos los bienes. En el MOU se establece en la sección 3, literal "d", el tema de la propiedad de las piezas. El literal "d" tiene 6 subpárrafos. El primero, denominado i), prevé el reconocimiento de la propiedad del Perú sobre los materiales. Pero el subpárrafo ii) establece que el Perú cede el usufructo de los objetos. El subpárrafo iv) establece que ese usufructo se hará por un plazo de 99 años y, ojo, el subpárrafo v) señala que el reconocimiento de la titularidad no es independiente sino que está condicionado al usufructo. Si la señora Bákula declara que hay un reconocimiento irrestricto del derecho de propiedad del Perú, ¿es porque ya firmaron un acuerdo definitivo que ha corregido el MOU anterior? No está claro. El MOU establece que habrá una muestra itinerante de dos años a cuyo término las piezas regresarían, pero al gobierno actual le queda un plazo similar a la muestra. Entonces, ¿en qué momento retornarán los bienes?

Usted fue convocada como asesora técnica de la comisión de repatriación. ¿Recuerda quiénes asistían a las reuniones?
Tengo un acta del 24 de julio, cuando se instala la comisión. Estuvieron el embajador Carlos Pareja, por Cancillería; la doctora Claudia del Pozo, del Ministerio de Justicia; el doctor Jorge Pando, del Congreso; el doctor Luis Lumbreras, director del INC; el arquitecto Freddy Escobar, del gobierno regional del Cusco; y el señor José Koechlin, por la municipalidad de Machu Picchu. El 10 de agosto se realiza la segunda reunión y en ella están el embajador Santiago Marcovich, que sustituye al embajador Pareja, la doctora del Pozo, el doctor Lumbreras, el arquitecto Escobar, el señor Koechlin y el doctor Fernando Ayllón por el Congreso. Ese día se le alcanza a todos la propuesta que Yale hizo llegar el 24 de febrero de ese año, el Agreement in Principle. Fue la última reunión a la que asistimos porque dejamos el INC en agosto.

¿En el Agreement in Principle aparece el usufructo por 99 años?
No, pero sí se señalaba que habría un lote de objetos destinado al museo y otro lote que la universidad retendría para sus investigadores, dividiendo la colección. Eso se rechazó. El MOU, con su literal sobre el usufructo, es mucho más agresivo. Inexplicablemente se acepta. La política de defensa del patrimonio cultural ha dado un paso atrás.

¿La comisión de repatriación continuó reuniéndose?
-Lo que nos informa la señora Bákula en su artículo es que la comisión de repatriación -constituida por la Ley 28778, es decir, antes de su gestión- realiza en diciembre del 2006 "un informe contundente" que motiva, según ella, se retomen las negociaciones. ¿Cuál podría ser la contundencia de ese documento que canceló la repatriación? Debería darlo a conocer.

¿Por qué se dilataron las acciones en el 2006?
Parece que Yale buscaba dilatar las cosas hasta la conclusión de la administración anterior. Me baso en unas declaraciones que hizo el doctor Kauffmann en Correo el 2 de junio de ese año; allí señala que fuentes muy cercanas le habrían confiado que Yale no deseaba negociar sino con el próximo gobierno. Si declaró en ese sentido debió haber tenido algún contacto con ellos. A mí lo que me revela esto es que hay algo extraño en la nueva negociación. Fíjese que el expediente técnico legal está en los archivos del INC así como en Cancillería. Debieron ser más listos y estudiarlo para evaluar sus próximos pasos. Lo que se ha hecho es interrumpir un proceso.

El MOU, sin embargo, fue presentado como un éxito.
Como un éxito en tanto no fue expuesto a la opinión pública. Salieron noticias tipo "Yale devolverá" y yo, como muchos, me alegré. Pero hay una gran distancia entre la declaración mediática y el contenido real del MOU, del que nos hemos enterado recién en febrero, no por quienes debieron informarnos sino por las publicaciones de Yale, desde donde rebotó a los medios peruanos. Nos dijeron una cosa cuando, en realidad, el documento decía otra. ¡Además asumieron que los bienes valían algo más de US$200.000! Esos objetos constituyen símbolos identitarios que no pueden ser valorizados, menos poner eso en un documento. Ha habido un retroceso humillante.

A raíz de la noticia de la firma del MOU, The Yale Daily News publica un artículo, "University to return artifacts to Peru" (3), donde se recogen declaraciones del comisionado Garrido Lecca anunciando la entrega a Yale de un lote de diez mil piezas incas. La traducción es: «Garrido Lecca dijo que durante las conversaciones del viernes le mostró a Burger un catálogo con diez mil piezas incas actualmente en Perú. Garrido Lecca ofreció enviar estos objetos a Yale -incluyendo huesos, cerámica, metal y textiles- para su estudio en la universidad. "Ustedes (se dirige al auditorio) deberían haber visto el rostro de Richard Burger cuando le di las diez mil piezas (se refiere al catálogo). Era como un niño mirando un juguete"».

Es grave. Nadie puede ofrecer generosamente los bienes de la Nación por cuenta propia, menos aún se debe celebrar que un funcionario de Yale -en este caso el curador del Peabody- se sienta feliz "como un niño" porque iba a recibir nuestro patrimonio. Cuando uno actúa en representación de un país tiene que hacerlo con seriedad: las leyes no permiten a nadie ofrecer bienes de modo personal. Quien lo hace está sobrepasando las atribuciones que se le han conferido. Comprometer innecesariamente una exhibición o un préstamo, que ni siquiera fueron planteados por Yale en el MOU, representa un exceso cuyo anuncio debería haber obedecido a un expediente técnico realizado por especialistas.

¿Yale sostuvo haber devuelto la colección en 1921?
Así es. Cancillería nos envió un oficio con el resumen de la reunión sostenida en EEUU el 7 de junio del 2004: "Los doctores Robinson y Burger fueron enfáticos en señalar que contaban con pruebas de que varias cajas fueron remitidas en 1921 al Museo Nacional de Historia del Perú". Yale entregó, efectivamente, 47 cajas con restos de osamenta en 1921, pero ninguna procedía de Machu Picchu sino de otras provincias, como consta en los informes que ese año publicó Osteander. Yale tampoco cumplió con entregarnos informes científicos. Más bien National Geographic nos entregó una carta fundamental de Bingham.

¿Cuál es el aporte de la carta?
Es una carta que Bingham dirige el 28 de noviembre de 1916 al editor de National Geographic Magazine y también presidente de la National Geographic Society, Gilbert H. Grosvenor. La carta de Bingham reconoce la propiedad al gobierno peruano, "que nos permitió sacar las piezas con la condición de que sean retornadas en 18 meses", pero propone que las piezas se queden en el National Museum, aunque ese museo "no las va a recibir a no ser que pasen a ser de su propiedad". Una cosa muy interesante de la carta es que los peruanos de 1916 aparecen como preocupados por el destino de las piezas: "El asunto ha tomado una gran importancia en la opinión de los peruanos, quienes creen que estamos tratando de robar sus tesoros". Señala Bingham que intentará prolongar el plazo del préstamo y que lamenta que el ministro Federico A. Pezet ya no esté en el cargo porque "si fuera aún ministro podríamos lograr algo". Dice también "me he estado esforzando para asegurar el permiso del gobierno peruano para que al menos los huesos permanezcan en el país y se conviertan en propiedad de nuestro Museo Nacional", y culmina diciendo, increíblemente, "Me gustaría dejar a los peruanos protestando por esto, pero no sería justo para cualquier futuro trabajo que la National Geographic pueda intentar hacer en el Perú".

¿Por qué NG entrega este documento?
-Porque el doctor Lumbreras se los pide. NG mantuvo siempre una actitud favorable. En el 2001, abogados de NG, reunidos con nosotros, mostraron su total disposición de colaborar para que los bienes culturales nos sean devueltos.


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(1) http://www.yale.edu/opa/newsr/08-03-02-01.all.html
(2) http://www.yalealumnimagazine.com/extras/machu_picchu.html
(3) http://www.yaledailynews.com/articles/view/21338
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Por: Luis Durán Rojo

Como ya es habitual todos los fines de año, en el mes de diciembre pasado en AELE tuvimos un encuentro con los Gerentes y otros Directivos de algunas de las empresas más dinámicas del país, suscriptores de la Revista ANALISIS TRIBUTARIO, para evaluar las perspectivas económicas de este año 2008.
En la reunión se percibía como denominador común una gran preocupación por las decisiones que debían tomarse para la preparación de los EE.FF. y para diagnosticar las metas financieras futuras.
También preocupaba diversos aspectos de la temática tributaria, principalmente por haberse verificado un aumento considerable del error contable, una subestimación respecto a la fiscalización tributaria de SUNAT, y una insuficiencia y poca claridad de la asesoría contable y tributaria.
Estamos pues ante un nuevo escenario, donde la plana gerencial de las empresas que operan en el Perú están redescubriendo y observando (con lupa y pinzas) que los temas contables y tributarios son una prioridad de talante cotidiano. Ya no es un asunto solo del contador y, eventualmente, del auditor o asesor asignados.
Ciertamente, varias cosas tienen que cambiar en el enfoque de estos asuntos si es que importa el hecho que hacer empresa en nuestro país sea algo sostenible de cara al futuro.
En materia contable necesitamos el liderazgo de las autoridades del Estado, que asuman que la adecuación a los estándares internacionales no solo pasa por la aprobación de normas sino –sobre todo– por establecer procesos de concordancia con las instituciones o disposiciones internas. Es un buen anuncio (aunque tardío) el que pronto tendremos un nuevo Plan de Cuentas, pero todavía falta definir el valor normativo de las NIIF.
Ahora bien, los contadores deben conocer no solo el texto de las NIIF, lo cual supone contar con un texto oficial (traducido adecuadamente y suficientemente difundido), sino asumir la nueva lógica de la estimación y registro contables. Fue grato observar que en la reunión que mencionamos líneas arriba se aceptó unánimemente nuestra sugerencia de que la plana de dirección de las empresas debe tomar mayor importancia y control sobre lo que se hace o debería hacerse en los Departamentos de Contabilidad.
Una política empresarial sana supone que la plana gerencial esté pendiente de la formación necesaria de los integrantes de esa área, pero también significa coordinar las actividades administrativas (a los distintos niveles) y asumir los procesos de gestión necesarios. Bajo esta perspectiva resulta criticable las restricciones (inclusive mezquindades) que a veces se hacen para que el personal esté dotado de una capacitación y/o asesoría de calidad.
Respecto al tema tributario, hay un primer aspecto que no podemos manejar desde el sector privado, aunque sí exigir lineamientos claros, se trata de tener un régimen tributario basado en los principios de suficiencia, eficiencia, equidad y simplicidad, donde el tributo y los deberes formales del ciudadano se establezcan con claridad sin generar que este incurra en costos excesivos.
Una premisa fundamental que no debe ser olvidada es que al tributar se está contribuyendo con el cumplimiento de fines constitucionales indispensables; asimismo, que el tributo como norma jurídica debe ser cumplida (lex dura lex). En esa medida es reprochable el cálculo empresarial para evadir el pago de tributos o el incumplimiento premeditado de obligaciones tributarias.
Lo sucedido en materia normativa en el año 2007 muestra que el gobierno no tiene derroteros claros para impulsar reformas al modelo actual. La demora e insuficiencia de las normas reglamentarias en el IR e IGV revela la escasa intención de buscar soluciones que permitan una recaudación con garantía para el ciudadano.
Pero sí está en manos del sector privado prevenir muchos de los graves errores que se cometan por desconocimiento o mala interpretación de las normas en materia tributaria. Aquí otra vez es necesario que las Áreas Contables y Legales de las empresas mantengan estándares de capacitación y actualización suficientes.
En ese sentido resulta inaceptable la desinformación galopante que a veces se reproduce (y asimila) por medios no especializados.
Nuestra reunión terminó con una interesante reflexión de un participante, que resumiendo, concluía que hay que incluir el costo de la prevención (contable y tributaria) en el planeamiento de la empresa, pues a la larga no será una inversión infructuosa, sino valiosa para los accionistas, la empresa en general y el país por supuesto.
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Para muchos de nosotros el nombre de Alain Touraine suena a mucho, no solo por sus obras principales ("Sociología de la acción", "Las sociedades dependientes", "Actores sociales y sistemas políticos en América Latina", "¿Qué es la democracia?", "Crítica a la modernidad") sino por compartir su encarnizada defensa de la libertad y -por eso mismo- de la necesidad de una mínima igualdad entre los ciudadanos. Para eso, Touraine es un convencido de que el instrumento optimo es la democracia.
A continuación presentamos una entrevista que le realizó Miguel Ángel Cárdenas en el Diario EL COMERCIO del 27 de abril pasado.

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ENTREVISTA A ALAN TOURAINE
Por Miguel Ángel Cárdenas M.

En América Latina no lo quiere cierta prensa chilena de derecha por su inmortal crítica a Pinochet (es fundador del Centro de Investigación de Sociología del Trabajo en la Universidad de Chile) y en Europa no lo aprecia nada un periódico francés de izquierda como "Le Monde Diplomatique" por su cuestionamiento a que exista la opresión de un "pensamiento único". Alain Touraine es certero, directo, amplio, profuso y respetado en el mundo por no callarse ni un suspiro con sus ideas y por defender un nuevo paradigma social basado en la libertad del sujeto y la lucha por sus derechos culturales (sobre todo, en los movimientos femeninos y ecológicos).

Estamos mayo del 2008, han pasado 40 años del famoso mayo francés. Usted fue uno de los profesores que apoyó ese movimiento y escribió: "Mayo del 68 no tiene mañana, pero sí tiene futuro"...
Para mí fue importante como la invasión del escenario político por los problemas culturales. Pero tuvo un contenido que fue presentado con una ideología que no le correspondía nada. La mejor definición está en el Evangelio: era vino nuevo en botellas antiguas (...) Nadie aceptaba una transformación de la cultura de la autoridad, de las conductas sexuales, del mundo familiar, etc. Y hay un gobierno en que nadie se preocupaba de los problemas de la vida de los jóvenes... y vino un momento en que las capas sociales medianas y superiores estallaron. No ocurría nada extraordinario en la vida, querían más libertad (...) y los franceses querían combatir, con esa idea de la revolución, lo que no correspondía al contenido real de su movimiento.


La idea de revolución está asociada a lo francés. Pero usted la combate y ha defendido la "democracia fuerte", porque es "antiutópica por naturaleza".
Hay que decir las cosas claras, es: o la revolución o la democracia. No hay democracia revolucionaria, eso no significa nada... Aunque no quiere decir que no haya necesidad de revolución en ciertos casos, pero mientras hay posibilidades de acción institucional, hay que utilizar esto. ¡Y en el fondo no hay más! (...)


En mayo del 68 había este sentimiento anarquista de hacer pintas como: "Elecciones, trampa para huevones". O, por otro lado, reivindicar románticamente al Che Guevara. ¿Cómo reaccionaba usted?
Han pasado muchos años y del Che Guevara es inútil discutir, hay que tomar como un hecho la formidable figura. Pero si usted es un poco historiador y sociólogo fue una catástrofe, primero porque esa tradición guerrillera es lo contrario de la movilización de fuerzas populares... Es una caricatura, pero él muere en un martirio. Yo fui siempre antiguerrilla total, porque fracasan siempre... Es la razón por la cual apoyé tanto al subcomandante Marcos en México, porque para mí era el antiguerrillero, que trataba de usar ese movimiento para ampliar la democracia...

Pero hoy el protagonismo de Marcos ha decaído, hasta quienes lo defendían dicen que se ha vendido.
Yo vi físicamente el fin del movimiento durante la gran marcha a la Ciudad de México. Y vi todo, creí en la sinceridad de Fox por llegar a un acuerdo, los zapatistas en general no, y el PAN absolutamente no. Entonces no hubo y fue una pérdida de importancia. Marcos volvió a sus amores de la literatura y la retórica también.

Marcos no deslindaba con la dictadura cubana. En cambio, usted siempre ha sido muy crítico: "No tengo la menor duda de que mañana será un país totalmente capitalista, incluso una de sus riquezas serían la tumba del Che o la barba de Fidel"... Debe haber tenido muchos problemas con la izquierda dura de su país.
Si uno es tonto, es tonto. El libro de Jean Paul Sartre sobre Cuba es lamentable. No ve nada, los franceses son así. Hay gente muy inteligente que visitó China y contaron que era el paraíso de la libertad. Me molesta un poco esta ausencia de esfuerzo de conocimiento y honestidad intelectual. Hay gente que piensa que Raúl Castro va a imitar a la China con un régimen autoritario y una economía abierta, yo no lo creo; creo que va a ser una agencia de viaje de mala categoría.

Usted ha sido fulminante con el castrista Hugo Chávez y ha dicho que Venezuela "no es un país, sino un pozo de petróleo como Irán". ¿Chávez es el personaje más nocivo del continente?
Sí, porque Fidel se apoyaba en el campo socialista y deja un país en mala situación, pero con el nivel de educación y el nivel de salud más alto del continente, de lejos. Chávez no actúa de manera productiva en su propio país, entonces no veo realmente lo que puede hacer (...).

¿Cómo ve la disputa entre Obama y Hillary?
Si fuera ciudadano norteamericano voto con las dos patas por Obama. Él significa en el momento actual primero una ruptura incluso con aspectos populistas, religiosos, pero eso no es predominante. Obama puede dar una confianza a los americanos de que la situación ha cambiado y que no son los maestros del mundo. Ellos no son tan malos en eso, muchos son menos nacionalistas que la élite. A Hillary le tengo antipatía. En la primera presidencia de su marido quiso crear un sistema de seguro social y fracasó. Y después se fue más a la centro derecha. Pero me molesta ver al esposo, que hace la campaña con su mujer.

¿Y no le generó la misma antipatía Kirchner apoyando a su esposa? Usted le tuvo entusiasmo...
No entusiasmo, dije hay que apoyarlo, porque primero era una situación catastrófica; segundo, no hay nadie y tercero, él busca un apoyo en el tema de los derechos humanos, de los desaparecidos y yo doy mucha importancia a eso. Kirchner es el hombre que dirigió la recuperación que se hizo a través de los chinos. Ahora hay que ver si puede entrar a una fase de progreso, ahí tengo mis dudas, no por la señora, que tiene más experiencia política que el marido... Argentina es un gran país que no ha sacado una élite administrativa, política, empresarial, no hay nadie para dirigir ese país.

Acaba de salir elegido Lugo en Paraguay y la mayoría de gobiernos sudamericanos se identifica como 'de izquierda'. ¿Qué es serlo en esta época? Bobbio hablaba de la preeminencia en la igualdad; el argentino Caparrós: el ser crítico con el poder.
Es una idea muy difundida de los periodistas que América Latina va a ser de izquierda salvo en Colombia y en el Perú. Creo que es un error y que hay un cambio mucho más profundo. América Latina se definió, durante todo el período de la Guerra Fría, como frente al capitalismo, frente a la dependencia, frente a la sociedad dual, desde afuera. Ahora con la globalización y la desaparición del campo socialista está dentro, pero con un grado de participación limitado y a veces críticamente débil. Entonces, lo que hay es que la izquierda que no apoya lo guerrillero trata de construir con muchas dificultades un programa de transformaciones negociadas de reformas que se hace muy mal. Y entonces la gran característica de la izquierda latinoamericana es que es de derecha (...).

¿Qué le suscita el Perú y Alan García, quien mencionaba la palabra revolución en su primer gobierno populista y hoy, como usted indica, está a la derecha?
Yo diría que con la globalización, la eliminación del campo socialista, ve de cierta manera racional que es mejor hacer un mundo liberal, apoyándose totalmente en los capitales extranjeros. Y además no hay que olvidarse de que es una situación relativamente favorable para el continente. Se vende a precio alto los minerales, por ejemplo. Entonces como la izquierda en parte fue deshecha por su radicalismo, no me parece irracional que la izquierda moderada se transforme en derecha moderada y luego en derecha autoritaria (...). En el mundo de hoy, Brasil es tal vez el único puente entre norte y sur, tiene una importancia mundial. Los chilenos no son latinoamericanos, quieren, como dijo Ricardo Lagos, ser la Venecia que establece el comercio entre este y oeste. Está mirando a Asia. El mundo latinoamericano está apoyando a Estados Unidos, pero pensando en Asia, de donde viene la plata. En otros países, incluso en esta pobre Nicaragua, no sé si Ortega es de derecha o izquierda, es del lado de la billetera. Yo veo cosas positivas, están en el mundo real, no en el mundo guevarista de sueño. Aunque normalmente tendrían que ir a una izquierda moderada, por la situación social de los países.

Usted ha sido crítico del liberalismo extremo, con su disociación del mercado con la sociedad y su economicismo. Y ha dicho que los grandes enemigos de la democracia son el autoritarismo y la pobreza. ¿El capitalismo salvaje es también un atentado contra aquella?
Creo que estamos al final de este período liberal, después de la guerra hubo 30 años de economía administrada por los estados, luego hemos vivido 30 años de neoliberalismo extremo. Y veo que está terminándose este período, hay una vuelta con incertidumbre, una tendencia de los estados a cerrarse, protegerse con barreras que no necesariamente son algo negativo. La presencia de los Estados Unidos es menos visible, por esto de Israel, Iraq, Irán, es su preocupación mayor. En el momento actual diría que no hay razón en América Latina para lanzarse a un liberalismo extremo, eso era el trabajo de antes de ayer para la derecha extrema, pero no de hoy ni de mañana. Muchos países tienen mucha plata, como Chile. El momento es para actuar en carreteras, escuelas, en la salud pública. Entonces estamos entrando a vuelta lenta, parcial, de la intervención del Estado, pero no a nivel nacionalista cerrado... Hay en todas partes, incluso en los países ricos, una faja muy grande de gente que está afuera, excluida o sufriendo un sistema de trabajo precario. Hay que darle importancia a la educación en América Latina...

En sus estudios hay un aporte que no suelen hacer los sociólogos, que es el estudio del sujeto. Sus colegas suelen pegarse al comunitarismo. Usted sostiene que es desde el sujeto, en su cultura y en su libertad, que se puede pelear contra la lógica dominante de los sistemas.
En esto soy más inglés. Antes que todo se necesita una libertad negativa como decía Isaiah Berlín: limitar el poder del Estado, que la escuela no sea un instrumento de socialización, sino de individualización, que permita a un joven tomar iniciativas y tener una conciencia. Los jóvenes son muy individuales hoy. Pero son individuos sin conciencia de su individualidad. Entonces hay que recrear al individuo a través del sujeto. Y eso se llama derechos humanos.

Usted confesó que la palabra socialización le producía náuseas. ¿Siempre ha desconfiado del consenso?
¡Uy!, consenso es una palabra que no me gusta nada. Me parece peligrosa. Es cierto que por ejemplo cuando joven me identifiqué mucho con la sociedad industrial, luego me costó salir para pasar a la sociedad posindustrial, a pesar de haber escrito el primer libro sobre el tema. Y ahora doy más importancia a la idea de la conciencia de sí mismo. Pero no soy un tipo de 'intimismos'. Creo que los temas del mundo los vemos todos: el sida, la homosexualidad, el debate sobre el aborto; no es el individualismo puro. Es una política de defensa, de formulación de derechos de la persona humana, frente a la lógica del consenso o del Estado o de la guerra. Es el individuo definido en su trabajo y en sus derechos culturales. Siempre fui enemigo de la idea de que hay una estructura de determinantes y una dominación absoluta y no se puede hacer nada.

Hubo una polémica en Francia con la libertad religiosa. Usted perteneció al consejo consultivo que prohibió el uso del velo islámico como un símbolo religioso en las escuelas.
Yo fui miembro del comité que durante un año escuchó a cientos de personas e hizo una recomendación que correspondía con lo que decían el Gobierno y la opinión pública y los diputados. El problema es si hay que dar prioridad a la diversificación cultural o mantener el tema de la ciudadanía por encima de todos los comunitarismos. Yo pienso que se tiene que mantener la superioridad del concepto de ciudadanía. Tengo un miedo tremendo al comunitarismo.

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Unas interrogantes
A propósito del día del trabajo me ocupé de analizar algunos textos de los clásicos padres de la economía moderna (Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx) y de economistas contemporaneos (Amarthia Sen especialmente) para intentar saber los alcances del concepto "trabajo" y de su relación con la naturaleza de los seres humanos. Me queda claro que para los clásicos: (i) el trabajo es una necesidad existencial humana, (ii) el trabajo por el que se transforma la naturaleza (dándole mayor valor al bien transformado) es el idóneo y, en ese sentido, a mayor división del trabajo es mayor la ganancia social. A su vez, para todos, existe apropiación de la riqueza por parte del detentador de los medios de producción (para algunos eso es bueno y para otros no).
Sin embargo, es verdad que esos postulados estan cambiando, pues: (i) al parecer el trabajo humano -en el sentido clásico- ya no es necesario en todos los casos en que se produzca riqueza, (ii) la mayor riqueza no se esta produciendo hoy por transformar bienes sino por realizar servicios y, además, (iii) la plusvalía es en algunos casos inexistente pues el valor del trabajo -en sentido clásico- es menor.
Ahora, ayuda un poco a entender estas ideas dos textos de Richard Web, muy lúcidos y -desde mi punto de vista- muy esperanzadores de un nuevo tiempo de la humanidad. Ambos salieron publicados en el Diario EL COMERCIO de Lima en meses pasados.

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Un fantasma que no es
Por Richard Webb

Adam Smith tuvo la culpa. Fue el padre de la ciencia económica, pero se equivocó cuando sostuvo que el trabajo productivo consiste en crear bienes materiales y no servicios. En una de sus frases famosas dijo que el trabajo del rey, el clero, los ministros, militares, abogados, médicos, escritores, actores, payasos y cantantes de ópera es improductivo. Ninguno de ellos agrega nada a la riqueza nacional, como sí lo hacen los agricultores y los industriales, dijo. Y no obstante lo risible de esta idea para el economista actual, Smith creó una confusión que no desaparece del todo.
El alumno más influyente de Smith fue Karl Marx. Lamentablemente, la idea del trabajo improductivo fue precisamente una de las que acogió de su maestro. Para Marx lo improductivo no era la producción de servicios sino el trabajo que no crea utilidad para el capitalista, pero ni él ni sus seguidores se sacudieron del todo del concepto original, antiservicios, de Smith. Un marxista moderno, por ejemplo, señaló que el número de trabajadores improductivos en Gran Bretaña, como los vendedores y los banqueros, había crecido mucho más que los trabajadores en fábricas y pronosticó malos tiempos para los capitalistas. En los años 70 surgió una gran crítica al capitalismo en los países en desarrollo. Se dijo que había crecimiento pero que este no llegaba a los pobres porque no había suficientes puestos de trabajo en las fábricas y en otros sectores de avanzada tecnología. Así, se descubrió el fantasma del problema del empleo, que tuvo como propulsor a la Oficina Internacional de Trabajo (OIT), burocracia internacional que cobró mucho protagonismo a raíz de ese descubrimiento. La tesis de la OIT me hizo recordar una de las conferencias más interesantes de mis años de estudiante, del economista Kenneth Boulding. Luego de dibujar una larguísima raya horizontal en la pizarra, Boulding dijo: "Esta raya representa la era de la precivilización, cuando todos tenían que trabajar para que todos pudieran comer. Después --dibujando una cortísima subida al final de la raya-- vino la era de la civilización, cuando el 90% debía trabajar para que el 100% pudiera comer. Y hoy está empezando la postcivilización, donde el avance tecnológico hará posible que solo el 10% necesite trabajar para que todos puedan comer. El gran problema, dijo, es ¿a qué se dedicará el resto de la población que ya no necesita trabajar?". Este fantasma acaba de ser reeditado por el Banco Interamericano de Desarrollo en su informe titulado "¿Los de afuera?". La pobreza, dice el BID, se debe en parte a un aumento en el desempleo y especialmente, al número de malos empleos que, son mayormente los del sector informal donde las remuneraciones son bajas y no existe pensión ni seguro médico.
No comparto la preocupación por el empleo de Smith, Marx, Boulding, la OIT y el BID, como explicación de la pobreza actual, y menos aun como fantasma de un futuro de desempleo masivo. En Japón los que trabajan en el comercio y en los servicios suman 77% del empleo total, en EE.UU. 87%, y en Gran Bretaña y Suecia 81%. En Lima, desde el 2003 el salario de los que trabajan en servicios creció 22% y en el comercio 28%, mucho más que en las fábricas donde aumentó apenas 5%. La empresa informal tampoco condena al trabajador limeño. Si bien paga salarios reducidos, estos crecieron 18% desde 2003, mientras el de la gran empresa subió solo 4%. Vislumbro un futuro donde la tecnología desplaza al arduo trabajo agrícola e industrial y los trabajadores en servicios como comunicaciones, ventas, educación, salud, artes y entretenimiento estarán bien remunerados.

El siglo del doctorado
Por Richard Webb

La historia humana empezó hace millones de años, pero en el breve espacio de un siglo o siglo y medio la vida se viene transformando radicalmente de tres maneras: entre los años 1900 y 2050, casi toda la población del mundo pasará de vivir en el campo a vivir en ciudades y de ser analfabeto a ser egresado de estudios superiores. Junto con la nueva tecnología de la comunicación, la educación formal y la urbanización multiplicarán el círculo de posibles relaciones personales de cada persona durante su vida.
El secreto de "La riqueza de las naciones", título de la obra principal de Adam Smith, siempre preocupó a los líderes de las grandes naciones y se relacionaba principalmente con la tecnología y el capital físico. Si bien se reconocía la importancia productiva del alfabetismo, fue solo a inicios del siglo XX que se empezó a identificar la riqueza de las naciones con la educación primaria y secundaria más allá de saber leer y escribir. Desde ese momento, las naciones más poderosas empezaron a competir agresivamente para educar a sus poblaciones, elevando rápidamente el gasto educativo y la matricula escolar. Cuando se inició el siglo, la matrícula escolar era insignificante en casi todos los países, con la única excepción de Estados Unidos. Cuando cerró el siglo, la educación primaria y secundaria era un logro universal en los países desarrollados. Ese ejemplo fue seguido vigorosamente por los países menos desarrollados, los que a su vez ya vienen logrando la educación primaria casi universal y tasas de escolaridad secundaria de más de la mitad de la población. Incluso en muchos países del tercer mundo la educación superior, universitaria y en institutos, se está acercando a los niveles que tenían los países más ricos hace pocos años. En Asia del Este, por ejemplo, los egresados de la educación superior eran apenas 4% de la población en 1980, pero hoy son 20%, mientras que en América Latina el nivel creció de 14% a 29%.
La ola de estudios superiores responde ya no a una política oficial de desarrollo nacional, como fue inicialmente, sino al hambre educativo de la gran masa de la población. Un título universitario para sus hijos es el anhelo común del que llega a un asentamiento humano en el Perú. Y crecientemente, la respuesta ya no es del Gobierno sino de la actividad privada. En todo el mundo se privatiza la educación superior, no por un desinterés de los gobiernos sino por su incapacidad fiscal y ejecutiva para satisfacer la extraordinaria demanda de la población por una educación superior práctica, moderna y bien administrada. La educación privada ha permitido una rápida diversificación del contenido y de la forma de enseñar, generando nuevas carreras, educación virtual, horarios flexibles, y una gama de niveles de calidad que se adaptan a la diversificada realidad socioeconómica de países como el Perú. En Corea del Sur, por ejemplo, el número de instituciones educativas privadas de nivel superior era cero en 1980 y hoy llega a 298: Cambios similares se dieron en Chile, Polonia, Turquía y Tailandia. Cabe señalar, sin embargo, que si bien se viene creando un capital humano que contribuye al desarrollo productivo de los países, la educación superior que en forma creciente proviene de la iniciativa privada no cumple con dos funciones tradicionales e importantes de la universidad: el desarrollo de los valores a través del estudio de las humanidades y la investigación científica. El doctorado debe prepararnos no solo para producir más sino también para saber como vivir mejor.