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Archivo de noviembre 2007
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Con la salida de Venezuela del seno de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la desavenencia entre los demás países del bloque respecto a la manera de vincularnos a la economía global, se preveía un desgaste significativo de este proceso de integración regional e incluso su disolución. No obstante, con el paso del tiempo la situación se ha mantenido en los estándares anteriores a este momento de crisis, esto es, con poca vocación de las instancias estatales para impulsar el proceso, pese a que hay órganos intrarregionales funcionando activamente.
En el caso tributario, esta falta de apuesta seria en pos del proceso integrador originó en el pasado una difícil situación en el Perú por la falta de cobertura constitucional para la vigencia efectiva de la Decisión Nº 578 que establece el Régimen comunitario en Impuesto a la Renta (IR) para evitar la Doble Tributación y Prevenir la Evasión Fiscal. Hoy se estaría configurando un problema similar en materia de Impuestos al Consumo.
Efectivamente, como se recordará, el 12 de julio de 2004, la Comisión de la CAN emitió dos disposiciones tendentes a armonizar los Impuestos al Consumo:
(i) La Decisión Nº 599 sobre Impuestos Tipo Valor Agregado; y,
(ii) La Decisión Nº 600 sobre Impuestos Tipo Selectivo al Consumo.
A diferencia del caso del IR, para la incorporación de estas disposiciones en los países miembros se optó por respetar sus marcos constitucionales, previendo que entrarían en vigencia el primer día calendario del mes inmediato siguiente a la fecha del último depósito del instrumento correspondiente en la Secretaría General de la CAN.
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Jorge Basadre ha sido y es central en la vida peruana y lo es para el pensamiento de este “bloggero”. Por eso, me permito reproducir aquí un interesante y crítico fragmento del trabajo de Marcel Velázquez C. (Profesor de la UNMSM y autor del libro de ensayos El revés del marfil) galardonado con el premio Basadre de Ensayo, que organizó el Instituto Cultural Peruano Norteamericano. El fragmento apareció originariamente en la Revista Identidades Nº 61, del 17 de mayo de 2004 y fue titulado como “Jorge Basadre y los fantasmas de las elites tradicionales”. Les invito a revisarla...

POR MARCEL VELÁZQUEZ C.

1. LA NARRACIÓN DISCURSIVA DE LA HISTORIA DE LA REPÚBLICA
Hayden White, en su libro “Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX (1973, 1992)”, hace uso de los conceptos de la crítica literaria para analizar la escritura de la historia. En ese texto, sostiene que hay cuatro formas de tramar una historia: el romance, la tragedia, la comedia y la sátira. La Historia de la República de Basadre puede ser considerada un romance, es decir, un drama de autoidentificación o autopoiesis donde el héroe que trasciende el mundo de la experiencia se erige frente a ésta y se libera. Es un drama del triunfo del bien sobre el mal. No es éste el lugar para identificar los distintos héroes que pueblan esta monumental obra, pero no puede dejar de señalarse que la nación peruana como sujeto colectivo y horizonte de expectativas constituye el verdadero héroe de su estilo historiográfico.
En esta narración de autopoiesis, las elites -como metonimia de la nación- deben desempeñar un papel central. Dado que el modo de explicación histórico predominante en Basadre es el argumento discursivo formista que considera una explicación completa cuando "determinado conjunto de objetos han sido debidamente identificados, se les ha asignado clase y atributos genéricos y específicos y pegado etiquetas referentes a su particularidad". Por ello, prevalecen "la unicidad de los diferentes agentes, agencias y actos que forman los 'hechos' (...) no la 'base' o el 'fondo' contra el cual se levantan tales entidades". Esto explica que su monumental obra pueda ser leída como una colección de la agencia de peruanos ilustres del siglo XIX y el siglo XX. El tercer aspecto que considera White en su modelo es la implicación ideológica, él menciona cuatro posibilidades: anarquista, conservador, liberal y radical. Aunque todavía no se ha hecho un trabajo exhaustivo sobre el particular, consideramos que la posición ideológica de la Historia de la República tiende hacia el liberalismo: no cambios en las relaciones estructurales, sino en las partes de la totalidad (la elite o la masa, por ejemplo, vide ut supra); por ello, la importancia concedida a la educación, a la voluntad y a la conciencia en la realización de la vida plena peruana que sólo se podrá realizar en el futuro.
Las concepciones vanguardistas latentes en Basadre se articulan con sus ideas sobre las elites, ya que ambas asignan un papel hegemónico a una minoría destinada a conducir y transformar su sociedad. El joven revolucionario vanguardista encuentra, años después, en este modelo político tradicional, una respuesta a sus viejas inquietudes.

2. LAS ELITES TRADICIONALES Y EL REVÉS DE LA MODERNIDAD EN BASADRE
Basadre publica sus reflexiones sobre las elites al final de La promesa de la vida peruana y en Meditaciones sobre el destino histórico del Perú (1947). Posteriormente, éstas serán incorporadas sin modificaciones en un libro denominado Ante el problema de las "elites" (1968).
Consideraba que el problema de las elites era un aspecto fascinante y poco estudiado de la historia social. Razonaba así: si un país está compuesto de pueblo y mando, es absurdo que los que se arrogan el mando sólo ofrezcan un apellido y una cuenta corriente, pero también es insensato eliminar a las clases dominantes asociadas a la cultura (1968). La estrategia de argumentación está planteada, se pretende definir a las elites y establecer los alcances de su misión, que es la de comandar.
Como en sus textos de juventud, las imágenes estallan antes que los razonamientos: "Ni la juerga ni el látigo son el símbolo de las elites auténticas". Tres peligros (frivolidad, emigración y mero ejercicio de la fuerza) atentan contra la verdadera misión de las elites que es comandar, "comprender las situaciones que han surgido y adelantarse a las que van a surgir... vivir con la conciencia del propio destino común, sentir la fe en lo que puede y debe ser". Respecto a las masas, las elites deben crear su "unidad consciente, interpretar y encarnar sus esperanzas..., desarrollar sus posibilidades,... recoger sus elementos aprovechables". Estas ideas construyen una analogía entre elite y masa, y las viejas categorías de forma y materia.
"En la República, como en las épocas anteriores, los momentos culminantes de la vida peruana han estado presididos por una elite". La conclusión es clara: la promesa de la vida peruana no se realizará sin la participación decisiva de las elites que requieren una visión administrativa y económica, pero fundamentalmente una visión humana y cariño por la masa. "Sólo las que unieron las tres actitudes y sólo ellos, echaron las bases de una verdadera elite nacional". Pragmatismo y comunión nacional que es el enlace entre "pueblos y dirigentes, territorio y población, pasado y porvenir (...) por eso el problema de la educación (...) es en el fondo un problema de actitud vital, de movilización espiritual hacia una conciencia de común destino nacional y hacia una fe en lo que el país puede y debe ser".
Sentencia el historiador: la elite es un fenómeno espiritual que se conquista, importa a dónde se va o se quiere ir, se forma por analogía de sentimientos, actitudes, esperanzas, ensueños y sacrificios. Debe anotarse que no hay una visión esencialista, sino pragmática, ya que la elite construye gradualmente un nosotros que se fundamenta en una perspectiva teleológica.
Este texto contiene una serie de presuposiciones e implicancias que no podemos elidir en una lectura crítica. Además, para comprenderlo a cabalidad, debemos identificar a quién está dirigido, ya que todo texto construye un destinatario implícito.
Dentro de la teoría de la pragmática, las presuposiciones son significados adicionales que están implícitos en ciertas expresiones y que cuentan para evaluar la verdad de las oraciones. En el texto de Basadre, podemos señalar las siguientes presuposiciones: la masa es homogénea, la masa no tiene iniciativa propia, no existen conflictos en las elites, la visión administrativa y económica no son antagónicas con la visión humana, la identidad entre clases dominantes y clases educadas, cualquier sujeto puede formar parte de la elite. Todas estas equívocas presuposiciones nos demuestran que él está construyendo una pastoral, una postal bucólica sobre el problema de las elites. Los obvios rezagos tradicionales de esta visión atentan contra los principios de la modernidad: sujetos libres y autónomos capaces de autoperfeccionamiento moral y social e igualdad formal entre todos los ciudadanos. El empleo de la difusa categoría "masa" tiene una cierta resonancia a la plebe decimonónica y esta negación de agencia y agenda propia de los sectores populares revela que estamos ante un texto que formaliza una de las aporías modernas: la promesa de construir una democracia real y una sociedad mejor presuponiendo la desigualdad entre los ciudadanos. Sin embargo, hay elementos interesantes de su propuesta, como la incidencia en el aspecto subjetivo e imaginario de la cohesión social, la religación dialéctica entre pueblo y dirigentes, y la denuncia de las falsas elites.
Las implicaturas son significados adicionales implícitos. En este caso, hay algunas muy evidentes que cuestionan el mero carácter teórico del texto y le asignan un filo político contemporáneo. La alusión a la chequera y el abolengo no puede dejarse de leer en función del presidente de ese momento, Manuel Pardo, banquero y miembro de una de las familias oligárquicas más reconocidas del país. Por último, este texto está dirigido a todos los sectores ilustrados y es una severa invocación a involucrarse en un proyecto performativo de comunidad nacional (2). La historia nos demuestra que no fue escuchado.

3. EL INDIO INVISIBLE Y LA NACIÓN DE LA MEMORIA
Una inferencia de las ideas de Basadre sobre las elites es su ambigua posición respecto del mundo indígena. Las "masas" en su teoría de las elites constituían la todavía mayoritaria población andina en el Perú de la década de 1940. Por otro lado, la ausencia de las masas andinas en su narrativa de la república obedece también a su estilo historiográfico que exigía héroes, personajes públicos que encarnan la voluntad de autorrealización de la nación peruana. Es decir, no sólo hay prejuicios ideológicos, sino también una forma de tramar la historia que impedía la presencia de los sujetos colectivos subalternos.
Podemos mencionar dos ejemplos de esta posición que combinaba el elogio abstracto al pasado imperial inca y la incomodidad ante la masa indígena en los artículos de aquellos años.
A. El artículo titulado "En torno a la literatura quechua" (1939) debió aparecer como estudio preliminar del libro Literatura inca (1938), donde Basadre recopilaba textos andinos prehispánicos y coloniales con los que se iniciaba la Biblioteca de Cultura Peruana dirigida por Ventura García Calderón, el primer intento por establecer un canon literario peruano. Él sostiene enfáticamente la existencia de una literatura cortesana inca y una literatura quechua folclórica o popular, siendo principalmente la segunda la que ha supervivido después de la Conquista. Evita y denuncia dos extremos frecuentes en su época: el desprecio por las formas literarias quechuas y la sobrevaloración de éstas. Cabe anotar cómo esta visión jerárquica de la sociedad inca se articula con los viejos prejuicios coloniales y republicanos: "perecieron los incas y quedaron los indios".
Se formaliza una visión que lamenta la pérdida de esta producción literaria imperial y simultáneamente considera menos importante la producción literaria de los indios: "se trata de un arte esencialmente espontáneo y, además, conservador que preserva por siglos y aun miles de años ciertos elementos primitivos". Lo más valioso de este artículo son los certeros juicios sobre la obra de Guamán Poma, la afirmación del carácter híbrido y multigenérico del llamado "teatro de los incas" y su clasificación de dos sistemas de producción literaria andinas.
B. Refiriéndose a la sublevación más importante del período virreinal, sostiene que "a Túpac Amaru, en su famosa rebelión de 1780, le ocurrió lo que a todos los que utilizan los instintos primarios de las masas para insurgir: las masas lo desbordaron. Es, en el fondo, el mismo caso, que el cine ha popularizado de Frankestein" (1947). La alusión a descontrol, instintos primarios y monstruos constituye un campo semántico negativo que refiere implícitamente a la ausencia de racionalidad como mecanismo deshumanizador del otro andino.
A pesar de que estos ejemplos prueban la conflictiva percepción del otro indígena en las argumentaciones de Basadre, podemos encontrar un punto de quiebre en un texto capital para comprender las autopercepciones del historiador, en el cual se configura a sí mismo como crisol de las comunidades étnicas peruanas y síntesis viviente de múltiples temporalidades históricas. En "Infancia en Tacna", publicado en Mar del Sur, en 1951, sostiene que su familia "puede jactarse de un abolengo peruano en el sentido actual, republicano", porque hay en su familia una antigua línea de ascendientes indios, varios españoles que provienen del Virreinato, otros parientes encarnan la época de la Independencia y la "sangre común americana (...) que (...) se ha esparcido nuevamente a los países vecinos", y finalmente los apellidos extranjeros son el emblema de las múltiples migraciones de pobladores europeos que ha recibido el Perú. La metáfora implícita, Jorge Basadre es el Perú, legitima el lugar de la enunciación del conocimiento histórico, la distancia entre sujeto de la escritura y objeto de la representación desaparece.
Como Garcilaso y los escritores más significativos del Perú, Basadre vive las desgarraduras de la identidad y también encuentra en su casa, en el espacio privado de la infancia, una de las dualidades centrales de nuestra historia: la oposición entre la escritura y la oralidad. Su tío abuelo y su abuelo fueron historiadores y sus empleadas domésticas -una de ellas afroperuana- constituyeron la fuente de la otra historia, la de las leyendas y cuentos populares indígenas (1951).
Asistimos a una notable confluencia de dos recorridos semánticos articulados a la historia colectiva y a la historia individual. Buscando la nación, encuentra a las elites y olvida la acción de las comunidades subalternas; explorando en su historia personal, encuentra el multiculturalismo y las comunidades subalternas. Por ello, la nación de la memoria dotará al historiador de otra memoria de la nación, lo que se hará evidente en sus trabajos posteriores. Así se inicia la creativa síntesis entre un discurso moderno que proyecta en el futuro la plena realización de la promesa de la vida peruana y un discurso tradicional que identifica una estructura ideal perdurable.
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Un avance extraordinario
Capaz la letra Ñ muestre la singularidad del idioma castellano (mal llamado “español”), que la conquista española introdujo en América, delineando nuestro proceso cultural. La Ñ no existía en el griego ni en el latín, que han sido las matrices de las lenguas romances actuales, sino solamente la N, que en los inicios de la Edad Media se fue reforzando con otros signos, especialmente la I, la Y, la G, e incluso la N duplicada. Este último proceso dio lugar a la Ñ.
Efectivamente, al aparecer las lenguas romances vulgares, los monjes ubicados en la península ibérica empezaron a economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado de las obras clásicas. Según se dice, la secuencia «nn» se escribía con una «n» muy pequeña denominada virgulilla encima de una «n» de tamaño normal: «ñ». Con el desarrollo de las primeras imprentas, se asumió esta costumbre para ahorrar costes en la colocación de caracteres duplicados (por ejemplo en "anno") y se empezó a transcribir con un guión encima (año), que indicaba que se repetía la letra.
En América Latina, desde fines del siglo XVI la letra se fue incorporando progresivamente en la estructura de los idiomas de origen nativo como el aimara, guaraní, mapudungun, mixteco, quechua, tagalo y zapoteco. En ese sentido, hoy por hoy, para América Latina tiene un sentido mayor pues significa la muestra del proceso de fusión cultural que vivimos a lo largo de todo este tiempo.
En Estados Unidos de América, a raíz de la presencia creciente de la cultura latinoamericana, la letra Ñ ha venido siendo resaltada. Ejemplo de ello es el hecho de que en una reciente edición sobre la influencia de la cultura latina en ese país, el semanario norteamericano Newsweek consagró su portada a lo que denominó la "generación Ñ". De hecho, en el propio idioma ingles se admite ya la ñ en préstamos del castellano como en el caso de «cañón» (aunque la grafía más común sea «canyon»), «cañada» (en Cañada del Oro en Arizona), «jalapeño», «piñata» o «niño» (en la corriente marina y en la Oscilación del Sur El Niño).

Un problema: Los teclados de computador
A pesar del proceso descrito, a comienzos de la década de 1990 un problema empezó a ocurrir en materia informática que trajo dificultades en el acceso a Internet. Los fabricantes de teclados en el primer mundo estructuraron muchos lotes de ellos sin la presencia de varias grafías castellanas: la letra Ñ y los signos de apertura de interrogación y admiración. El fastidio no tardó en llegar y es posible que muchos lo hayamos experimentado a lo largo de estos años.
Algunos gobiernos reaccionaron activamente, como el caso de España que estableció una reglamentación que impedía comercializar en su territorio productos informáticos que no tuvieran en cuenta "todas las características del sistema gráfico del español". Muy pronto esa reglamentación fue materia de cuestionamiento en la Unión Europea (UE), cuando se impulsó el proyecto de algunos fabricantes de ordenadores, que pretendían comercializar teclados sin Ñ. La UE estimó que la reglamentación española equivalía a una medida proteccionista que violaba el principio de libre circulación de mercancías.
La situación genero muchas críticas entre los internautas que, en operaciones en red, empezaron una campaña casi quijotesca para reivindicar la Ñ. Para la Real Academia Española (RAE), la desaparición de la Ñ de los teclados representaría un atentado grave contra la lengua oficial.
Capaz una reacción emotiva muy comentada fue la de la poetisa argentina María Elena Walsh, quien en el diario La Nación de Buenos Aires señaló: "¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta el apócope... Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece (...) La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software... Luchemos para no añadir más leña a la hoguera donde se debate nuestro discriminado signo... La eñe es gente".
Gabriel García Márquez, nuestro gran escritor latinoamericano, clamó que era "... escandaloso que la CE (Comunidad Europea) se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la eñe... sólo por razones de comodidad comercial", señalando que "Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos".
A raíz de esas reacciones, el gobierno español queriendo consolidar la protección de la letra respondió en 1993 con una ley que salvaba a la Ñ, acogiéndose al Tratado de Maastricht, que admite excepciones de carácter cultural.

Un segundo problema: Acceso a Internet
Luego de la casi generalizada incorporación en los teclados y "lap tops" que se venden en América y Europa, el problema con la Ñ paso al ámbito de la Internet pues las Directivas sobre dominios que usábamos normalmente en América Latina y en España se basaban en el alfabeto anglosajón. Por eso, a principios de octubre de 2007, se lanzo en España el procedimiento de registros de dominios “.es” con caracteres propios del castellano, catalán, euskera y gallego.
El objetivo de la iniciativa es poner en valor el español en Internet y en el desarrollo de la Sociedad de la Información. Al respecto, el Director de la RAE, Víctor García de la Concha, consideró que la entrada de la Ñ o los acentos graves y agudos en Internet supone un "pequeño paso, pero virtualmente es un gran paso" para la difusión del castellano en la red.
Los resultados han sido más que alentadores pues durante la primera semana de puesta en marcha, red.es, que tiene asignada en España la gestión de dominios bajo el “.es”, contabilizó más de 1.200 registros con alguno de los siguientes signos: á, à, é, è, í, ï, ó, ò, ú, ü. Respecto a los dominios “.es” que incluyen ñ, ç o l.l (l geminada de catalán) red.es informó que se hallan en fase de asignación y que se resolverán mediante sorteo.
En este sentido, los caracteres más solicitados han sido la ñ y la ó. Alguno de los nombres de dominios “.es” que serán sorteados son: enseñanza.es; eñe.es; enseñar.es; niñas.es; baño.es; cataluña.es; cataluña.org.es; cineespañol.es; contraseña.es; coño.es; coruña.es; diseñoindustrial.es; doñana.es; guareña.es; hotelesespaña.es; marinacoruña.es; nuñez.es; ocañamoya.es; peña.es; señor.es; señoras.es; tintasydiseño.es; viñas.es; viñedosruiz-jimenez.es
Cabe destacar que el 30% de las solicitudes proceden de la Comunidad de Madrid, el 20% de países distintos a España (con Estados Unidos a la cabeza, seguido de Chipre y Alemania) y con porcentajes que oscilan entre el 9% y el 8% para Andalucía, Cataluña, Valencia y País Vasco.
El éxito de los dominios “.es” sitúa la cifra de registros en los 708.191 a finales de octubre, un 26% más que a principios de año, 200.000 más que en el mismo periodo de 2006 y casi un 90% más que los existentes en 2004.
Capaz por eso la ceremonia de entrada oficial de la letra Ñ a internet lleno de expectativa a muchos castellano-hablantes. Esta se realizó en la Real Academia Española, el 5 de noviembre pasado, bajo la presidencia del jefe del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y con la participación de los directores de las 22 Academias de la Lengua Española.
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Ramiro Vargas Córdova
Ciudadano constructor

Las crónicas periodísticas los han convertido en sus personajes preferidos. No existe un diario o revista nacional que haya obviado el testimonio de estos peruanos convertidos en figuras emblemáticas, íconos vivientes del éxito del empresariado eminentemente nativo Son los verdaderos “héroes” del capitalismo nacional. Un auténtico boom empresarial. Personas que empezaron de la nada para tenerlo todo en diversas áreas de la actividad humana. ¿Son acaso seguidores de Napoleón Hill (Piense y hágase rico) o simples seguidores de tradiciones, valores y costumbres ancestrales (la persistencia y la resistencia, las ansias de progreso, la familia, la tradición, la cooperación, la austeridad y la fe en lo que hacen)? ¿Son productos, acaso, de un sistema que invita a la lucha incansable por alcanzar metas cifradas, aprovechando inteligentemente el enorme potencial de oportunidades que la coyuntura histórica les ofrece “a pesar de todo”? ¿Qué diferencia podemos encontrar entre Yan Chow (vietnamita que llegara a Hong Kong, pobre y demacrado, en un barco de refugiados a los dieciocho años y a los 25 era todo un millonario) y la señora Flor Mercedes Gallardo Díaz, que creciera entre el campo y un barrio limeño rodeado de pobreza y delincuencia para convertirse posteriormente en dueña y ejecutiva de Kleider, empresa dedicada a la confección de prendas de vestir para damas, con ocho tiendas en Lima y concesionarios en todo el país y en Bolivia[1]. O el caso de Vilma Parra, dueña de la cadena de zapaterías Vilma, la misma que empezó con un modesto puesto de ambulante, vendiendo seis pares de zapatos[2]. Otro caso paradigmático: un señor que empezó vendiendo relojes. Cierto día llevó en un maletín nuevo con sus relojes en venta, despertando el interés de un ocasional cliente, no en los relojes sino más bien en el maletín; movido por este interés se lo vendió, dejó de lado sus relojes e incursionó en el mundo de maletas, convirtiéndose más tarde en uno de los más prósperos comercializadores de este rubro en el Perú, dando una muestra de flexibilidad, sin haber leído a Jack Trout y Al Ries, gurús del posicionamiento y cambios tácticos en el mundo de los negocios. Del mismo modo no podemos dejar de mencionar los ejemplos del Centro Comercial Gamarra y otros emporios empresariales que dan testimonio elocuente del poder económico que amasan empresarios cholos.
Veamos otros fenómenos que llaman poderosamente la atención a sociólogos y estudiosos de la realidad nacional. Un ritmo musical marginal, considerado de mal gusto por un sector de la sociedad más afín y proclive a las modas foráneas del momento, desde el rock hasta las baladas españolas y argentinas, pasando por los ritmos caribeños (salsa, cumbia, merengue, cha-cha-cha, reagge, etc.) con ídolos siempre lejanos, está ahora en el pedestal de la popularidad. Es dable señalar que en determinado momento el snobismo musical pierde adeptos y las legiones de “fans” de ídolos internacionales disminuyen ostensiblemente, es una especie de ruptura de los parámetros establecidos; sucede que muchos de esos ritmos adquieren un “sabor nacional”, son adaptados a la idiosincrasia del popular, convirtiéndose desde luego en un ritmo que paulatina e inexorablemente se va imponiendo y que, con sus variantes, recibe la aceptación y consagración de todos los sectores de la sociedad peruana El ejemplo más evidente es la música chicha. Nos causó asombro ver cómo, en la ceremonia central del concurso nacional del pisco en el Jockey Plaza –donde la mayoría de los participantes eran clase-medieros y bailaban al ritmo de una música criolla con Bartola –, la artista, suelta en medio de la jarana “Muchacho provinciano” de Chacalón. La euforia que se notó en esa cita bailable y en ese escenario catalogado por mucha gente como “pituco” fue total. Es una muestra de aceptación y reconocimiento de lo que antes era marginal y empieza a ser aceptado. Un ritmo nacional que cuenta con sus propias estrellas y hasta su “mártires”, que van desde Juaneco y su Combo en los años 70, pasando por el mismo Chacalón y Enrique Delgado en los 80, y por último el grupo Néctar. Del mismo modo, el folklore andino, exclusivo de los clubes departamentales asentados en la Lima (desde los años 40) o en las ciudades capitales del país, amplían su espacio y copan la atención, primero de los limeños, y luego se extiende a todo el Perú, con el agregado de los peruanos migrantes en el extranjero, que se constituyen en algo así como la avanzada de esta onda musical peruana en predios latinoamericanos y de otras latitudes.
Otro aspecto a resaltar: el modelo conceptual y factual de ciudades sufre un cambio, con la globalización y el caos urbano. La comunidad autogestionaria de Villa el Salvador ya no es el dechado citadino que acaparó las miradas allende las fronteras del país. Así, hoy vemos con gran admiración y sorpresa cómo un distrito limeño se yergue pujante y altivo con luces de neón, mega plazas, pollerías, chifas y varietés de toda índole. Nos referimos el distrito de Los Olivos, (cuna del “perreo” como aporte de la danza popular de nuestro país). Esto, claro, desde la perspectiva de una Lima con un marcado pluriprovincialismo.
¿Qué de común tienen estos personajes que han trastocado la manifestación cultural peruana? ¿Es que nos encontramos ante nuevas facetas y manifestaciones de la identidad peruana? ¿Podríamos señalar que se está produciendo una nueva forma y estilo paisajístico de un Perú que permanecía aletargado, sin autoestima, sin entusiasmos y que hoy, felizmente, renace y pone en juego un atavismo prodigioso y muestra un poder que antes parecía no ser visible?
En todo este contexto encontramos elementos de carácter cultural que, a la vez, representan una respuesta a la marginación y menosprecio que durante siglos han menoscabado de alguna manera la conciencia nacional. Sin temor a equivocarnos, es demostración de la potencialidad inmersa en el ser nacional que ya encontró la válvula de escape. El serrano desdeñado ayer se convierte hoy en el cholo “de mierda”, pero con plata y poder, amén de ser respetado y admirado. Ya no es el indígena de los años veinte del siglo pasado. Tampoco está el criollo de antes, arrasado por ese aluvión de “serranos”, indígenas y cholos que llegaron a poblar las periferias de las ciudades costeras y que al final termina con todos ellos, integrándose y creando una nueva manifestación social y cultural, rebosante de tradición, costumbres y cierta dosis de modernidad. Vale decir, una genuina mezcla de ayni y minca, con individualidad, ansias de reconocimiento y progreso.
Las experiencias históricas que han hecho posible la construcción de naciones han sido muchas más de las veces cruentas. La Guerra de los Cien Años hasta la paz de Westfalia en Europa pueden dar fe de ello. La Guerra de Secesión norteamericana, hasta la Revolución Mexicana nos pone al tanto de esa verdad. Connotados historiadores afirman que perdimos una excelente oportunidad de constituirnos en una nación poderosa con la frustrada rebelión de Túpac Amaru. Desde allí hasta ahora se han seguido buscando los mecanismos históricos, étnicos, geográficos, culturales, sociales e ideológicos (esto último en el sentido semántico) que son necesarios para articularnos como fehaciente colectividad. Tal reto puede ser una tarea de élites o una decisión de los excluidos y marginados que, siendo inmensa mayoría, con sentimientos semejantes y anhelos comunes, asuman el poder e impongan su ideario. O, en el mejor de los casos, de una articulación ambos en la construcción de una nueva propuesta. Evidentemente es un desafío grande, y tarde o temprano los peruanos encontraremos los medios y las formas para plasmar en toda su dimensionalidad la construcción de la identidad peruana, base central de nuestra nación y República. Y, en esta construcción, la prospectiva del poder cholo desde la pluridimensionalidad no debe perderse de vista.

[1] Actualmente Exporta sus prendas de alpaca a Chile, Bolivia, Argentina y Ecuador.
[2] Al mes factura quinientos mil soles y el 2007 está en sus planes exportar

VEA: http://podercholo.blogspot.com/2007/07/exclusin-pobreza-y-xito-econmico-de-lo.html