30/08/09: Envío de remesas peruanas en el exterior sumó US$ 564 millones en el segundo trimestre del 2009
Comparado con el primer trimestre hubo un aumento de 5,2%, estimó el BCR. Los montos desde EE.UU. aumentaron 3,4% mientras que de otros países crecieron 6,5%.
(Andina / elcomercio.com.pe).- En el segundo trimestre de este año se registró un flujo de remesas enviadas por nuestros compatriotas en el exterior a sus familiares en territorio peruano por 564 millones de dólares, lo cual fue el monto más alto en lo que va de 2009, informó el Banco Central de Reserva (BCR).
El ente emisor agregó que estas mayores remesas de los peruanos residentes en el exterior representaron un incremento de 5,2% respecto al primer trimestre de este año.
Precisó que las remesas provenientes de Estados Unidos aumentaron 3,4% en el segundo trimestre con relación al trimestre previo. Mientras que las provenientes de otros países crecieron 6,5% en el mismo período.
Durante el segundo trimestre de este año, la intermediación de remesas por los bancos aumentó 10,4%.
En el trimestre bajo análisis, el 44% de las remesas fueron intermediadas por los bancos, mientras que 40% lo fueron por empresas de transferencias de fondos (ETF).
El BCR recordó que las remesas totales enviadas al Perú en el 2008 ascendieron a 2,437 millones de dólares, monto que significó un crecimiento de 14,4% con relación al año anterior.
La República
El canciller García Belaunde, afirmó hoy (domingo) que el presidente boliviano, Evo Morales, es "un enemigo declarado del Perú" y aseguró que Bolivia solo podrá obtener una salida al océano Pacífico por la ciudad de Arica si previamente existe un acuerdo entre Chile y Perú.
En declaraciones publicadas hoy por el diario La República, García Belaunde dijo que Perú y Bolivia mantienen una "relación conflictuada por los excesos verbales del señor Morales".
El canciller rechazó, además, algunas opiniones de políticos y analistas locales que advierten de que Perú puede estar aislándose de sus vecinos en la región.
"Hay peruanos que creen en Morales y no les importa que sea un enemigo declarado del Perú, les importa más la ideología de Morales. Dicen que estamos aislados porque no aceptamos los insultos del señor Morales. Tenemos una relación muy fluida con la región", dijo.
García Belaunde también reiteró que Perú "no ha olvidado cuales son sus responsabilidades en virtud del Tratado de 1929", que establece que debe dar su aprobación en caso de una eventual cesión de territorios chilenos en Arica, una localidad que fue peruana hasta la Guerra del Pacífico, de fines del siglo XIX.
Explicó que el presidente peruano, Alan García, alertó de un eventual "acuerdo bajo la mesa" entre Chile y Bolivia, por las declaraciones que dio Morales en contra de la demanda por límites marítimos planteada por Perú contra Chile ante la Corte de Justicia de La Haya.
Enfatizó, al respecto, que "el Perú tiene que concurrir a cualquier acuerdo que haya en materia de salida al mar por Arica".
"Puede ser después o antes, eso no importa, pero el acuerdo tiene que ser con el Perú. En realidad, es un acuerdo Chile-Perú y no Chile-Bolivia", acotó.
García Belaunde precisó que si la salida al mar para Bolivia se da por otra región chilena que no sea Arica, entonces Perú no tendrá porqué intervenir.
"Si no es así, entonces que digan claramente que no hay tal acuerdo porque están pensando en Antofagasta o Tarapacá y aquí no tenemos nada que decir", indicó.
El canciller peruano también negó haber conversado con su homólogo chileno, Mariano Fernández, para bajar el tono a las declaraciones bilaterales y que el presidente García no propusiera el debate sobre las negociaciones entre Chile y Bolivia en la pasada cumbre de la Unasur.
"No hubo tal cosa. Tuve una conversación de tres minutos con el canciller Mariano Fernández. Fue un saludo protocolario, educado", dijo. EFE.
El canciller García Belaunde, afirmó hoy (domingo) que el presidente boliviano, Evo Morales, es "un enemigo declarado del Perú" y aseguró que Bolivia solo podrá obtener una salida al océano Pacífico por la ciudad de Arica si previamente existe un acuerdo entre Chile y Perú.
En declaraciones publicadas hoy por el diario La República, García Belaunde dijo que Perú y Bolivia mantienen una "relación conflictuada por los excesos verbales del señor Morales".
El canciller rechazó, además, algunas opiniones de políticos y analistas locales que advierten de que Perú puede estar aislándose de sus vecinos en la región.
"Hay peruanos que creen en Morales y no les importa que sea un enemigo declarado del Perú, les importa más la ideología de Morales. Dicen que estamos aislados porque no aceptamos los insultos del señor Morales. Tenemos una relación muy fluida con la región", dijo.
García Belaunde también reiteró que Perú "no ha olvidado cuales son sus responsabilidades en virtud del Tratado de 1929", que establece que debe dar su aprobación en caso de una eventual cesión de territorios chilenos en Arica, una localidad que fue peruana hasta la Guerra del Pacífico, de fines del siglo XIX.
Explicó que el presidente peruano, Alan García, alertó de un eventual "acuerdo bajo la mesa" entre Chile y Bolivia, por las declaraciones que dio Morales en contra de la demanda por límites marítimos planteada por Perú contra Chile ante la Corte de Justicia de La Haya.
Enfatizó, al respecto, que "el Perú tiene que concurrir a cualquier acuerdo que haya en materia de salida al mar por Arica".
"Puede ser después o antes, eso no importa, pero el acuerdo tiene que ser con el Perú. En realidad, es un acuerdo Chile-Perú y no Chile-Bolivia", acotó.
García Belaunde precisó que si la salida al mar para Bolivia se da por otra región chilena que no sea Arica, entonces Perú no tendrá porqué intervenir.
"Si no es así, entonces que digan claramente que no hay tal acuerdo porque están pensando en Antofagasta o Tarapacá y aquí no tenemos nada que decir", indicó.
El canciller peruano también negó haber conversado con su homólogo chileno, Mariano Fernández, para bajar el tono a las declaraciones bilaterales y que el presidente García no propusiera el debate sobre las negociaciones entre Chile y Bolivia en la pasada cumbre de la Unasur.
"No hubo tal cosa. Tuve una conversación de tres minutos con el canciller Mariano Fernández. Fue un saludo protocolario, educado", dijo. EFE.
30/08/09: ¿Cuánto hielo derritió en la cumbre?
La República
Por Mirko Lauer
Este viernes Alan García perdió la oportunidad de dar una versión 2009 del discurso de Fernando Belaunde (probablemente a una portátil) cuando regresó a Lima de la cumbre de Punta del Este 1963: “Por qué me aplaudes pueblo, si tú me enviaste a Montevideo”. En verdad esta vez no había nadie aplaudiendo en el aeropuerto, pero una performance presidencial como la de Bariloche siempre sube algo los bonos de un presidente.
Las propuestas de García en Unasur fueron de estilo más bien positivo-utópico, pero eso también puede acopiar unos cuantos puntos. Pedir que cesen las compras de armas porque ya se ha comprado demasiadas es algo que nos cae bien, pero rara vez funciona. Proponer inspección multinacional de las bases colombianas podría tener mejor suerte, pero va a tomar su tiempo.
Aun así, el discurso de García en la cumbre logró ubicarse en el centro de las preocupaciones regionales, con un giro propio: integración vs. armamentismo, mutuo respeto entre las diversas ideologías gubernamentales, actitud más serena frente a la percepción del peligro imperialista o populista o izquierdista, o la mala imagen que da a Sudamérica la multiplicación de los conflictos.
En cambio del lado negativo de la contabilidad el viaje de García no parece haber servido para arreglar en firme los ásperos entredichos con Bolivia y Chile. Michele Bachelet por su parte se mantuvo algo distante de la delegación peruana, y pidió para reunirse con Evo Morales, pero nada público salió de ese encuentro, también él medio secretoso. Unasur estaba en otra cosa.
Pero si bien no arregló el tema, al haber definido los términos de una relación más equilibrada con el bloque chavista, García quizás haya calmado una parte de los ímpetus antiperuanos de Morales. Al evitar un apoyo cerrado a Álvaro Uribe, e incluso al haber tomado una leve distancia respecto de él, García acaso ha puesto en marcha un proceso de moderado acercamiento Caracas-Lima.
García va a extrañar esa pascana en Bariloche, pues aquí en casa lo espera la agenda de todos los días: una polémica en torno al gas con fuerte potencial movilizador en el sur, la posibilidad real de un rebrote amazónico, la cuota semanal de asesinados por el narcoterrorismo, o escándalos (reales o ficticios) en el gremio político. Temas en los cuales García por lo general no protagoniza, sino acota.
Para volver a Fernando Belaunde, este alguna vez definió cada año de gobierno como un toro que sale a embestir al presidente. Sabemos que el primer año es el más cómodo. FBT nunca dijo cuál era el más peligroso, pero en el caso de García este cuarto año es un candidato de fuerza: ya todo parece jugado, es tarde para lanzar iniciativas importantes, y todavía no llega la distracción electoral. Los viajes internacionales son, literalmente, una salida.
Por Mirko Lauer
Este viernes Alan García perdió la oportunidad de dar una versión 2009 del discurso de Fernando Belaunde (probablemente a una portátil) cuando regresó a Lima de la cumbre de Punta del Este 1963: “Por qué me aplaudes pueblo, si tú me enviaste a Montevideo”. En verdad esta vez no había nadie aplaudiendo en el aeropuerto, pero una performance presidencial como la de Bariloche siempre sube algo los bonos de un presidente.
Las propuestas de García en Unasur fueron de estilo más bien positivo-utópico, pero eso también puede acopiar unos cuantos puntos. Pedir que cesen las compras de armas porque ya se ha comprado demasiadas es algo que nos cae bien, pero rara vez funciona. Proponer inspección multinacional de las bases colombianas podría tener mejor suerte, pero va a tomar su tiempo.
Aun así, el discurso de García en la cumbre logró ubicarse en el centro de las preocupaciones regionales, con un giro propio: integración vs. armamentismo, mutuo respeto entre las diversas ideologías gubernamentales, actitud más serena frente a la percepción del peligro imperialista o populista o izquierdista, o la mala imagen que da a Sudamérica la multiplicación de los conflictos.
En cambio del lado negativo de la contabilidad el viaje de García no parece haber servido para arreglar en firme los ásperos entredichos con Bolivia y Chile. Michele Bachelet por su parte se mantuvo algo distante de la delegación peruana, y pidió para reunirse con Evo Morales, pero nada público salió de ese encuentro, también él medio secretoso. Unasur estaba en otra cosa.
Pero si bien no arregló el tema, al haber definido los términos de una relación más equilibrada con el bloque chavista, García quizás haya calmado una parte de los ímpetus antiperuanos de Morales. Al evitar un apoyo cerrado a Álvaro Uribe, e incluso al haber tomado una leve distancia respecto de él, García acaso ha puesto en marcha un proceso de moderado acercamiento Caracas-Lima.
García va a extrañar esa pascana en Bariloche, pues aquí en casa lo espera la agenda de todos los días: una polémica en torno al gas con fuerte potencial movilizador en el sur, la posibilidad real de un rebrote amazónico, la cuota semanal de asesinados por el narcoterrorismo, o escándalos (reales o ficticios) en el gremio político. Temas en los cuales García por lo general no protagoniza, sino acota.
Para volver a Fernando Belaunde, este alguna vez definió cada año de gobierno como un toro que sale a embestir al presidente. Sabemos que el primer año es el más cómodo. FBT nunca dijo cuál era el más peligroso, pero en el caso de García este cuarto año es un candidato de fuerza: ya todo parece jugado, es tarde para lanzar iniciativas importantes, y todavía no llega la distracción electoral. Los viajes internacionales son, literalmente, una salida.






