Oposición lanza cartas al Congreso esta semana
García Belaunde aún no tiene el respaldo de Restauración Nacional. UPP sancionará a los legisladores tránsfugas.
Emilio Camacho. La República
Reta al APRA. García Belaunde confía en obtener respaldo de su bancada para lanzarse oficialmente.
La media docena de precandidaturas a la presidencia del Congreso que se han anunciado en los últimos días quedarán drásticamente reducidas esta semana cuando se revelen las postulaciones oficiales de la oposición, sobre todo de las bancadas de Alianza Parlamentaria (AP) y UPP.
El miércoles por la mañana, en un desayuno que tendrá lugar en la casa de Carlos Bruce, las aspiraciones de Víctor Andrés García Belaunde podrían obtener el respaldo mayoritario de los nueve integrantes de su grupo parlamentario.
Hasta el momento se sabe que "Vitocho" cuenta con el apoyo de los cuatro congresistas de su partido (Acción Popular) de David Waisman (PP), y de Alberto Andrade (Somos Perú), pero aún se desconoce la posición de Carlos Bruce (tentado por el Apra para una vicepresidencia) y la de los representantes de Restauración Nacional Alda Lazo y Juan Perry.
Sin embargo, el que Bruce citara a su casa a toda la AP demostraría que finalmente ha decidido apoyar a García Belaunde. El problema serían entonces los dos representantes del partido de Humberto Lay. Por lo pronto se sabe que Alda Lazo se ha excusado de asistir a la cita del miércoles porque debe salir de Lima. Esto ha revivido en su bancada el recuerdo de la elección anterior de la Mesa Directiva, en la que Lazo no estuvo presente y con ello la oposición perdió un voto importante.
UPP BUSCA LA IMPROBLABLE
Pero García Belaunde no es el único que saca cuentas antes de que se oficialice su candidatura. En UPP se han planteado conseguir la noche del martes algo que parece poco probable: comprometer sus 19 votos con una sola candidatura.
El problema es que este grupo está fragmentado en tres posiciones: la que coordina con su actual vocero –Oswaldo Luizar– y se opone a que el Apra continúe en la Presidencia del Congreso, la que encabeza José Vega, y una que no responde a ningún liderazgo, representada por los congresistas Edgard Reymundo, Gloria Ramos y Washington Zeballos.
En este escenario disperso, y antes de inclinarse por cualquier candidatura, UPP debe resolver el martes un conflicto interno surgido a partir de una decisión partidaria.
Hace dos semanas el Consejo Ejecutivo Nacional de UPP decidió presentar una terna de probables candidatos a la presidencia de la Mesa Directiva. Los propuestos son Daniel Estrada, Fredy Serna y Eduardo Espinoza. Fuentes de este diario aseguran que esta determinación tiene un solo objetivo: atomizar aún más a UPP y restar votos a cualquier respaldo a una candidatura opositora.
Por lo pronto, Oswaldo Luizar afirma que la decisión del CEN de su partido "no es vinculante", pues su bancada no solo está formada por militantes de UPP. Luizar también ha lanzado una advertencia a sus colegas de bancada: los que no respeten los acuerdos del martes podrían ser separados del grupo. Tampoco descarta aplicar una sanción que podría tener mejores efectos prácticos: los que falten a sus acuerdos perderían la posibilidad de presidir cualquier comisión ordinaria.
¿Se impondrá la disciplina en UPP? Difícil saberlo. Pero el que Karina Beteta reclame por su derecho a ser vicepresidenta en la plancha del Apra –en un almuerzo que reunió a su bancada– dice mucho del esfuerzo que deberá hacer Luizar para integrar a su grupo.
DATOS
Ausencia. El congresista Mario Peña tampoco asistiría al desayuno en el que debe ratificarse la candidatura de García Belaunde pues se quedaría en su región (Loreto) para dar seguimiento al paro promovido por la CGTP.
Cita. El fujimorismo se reunirá este miércoles para analizar las elecciones en el Congreso. No tiene una posición sólida.
García Belaunde aún no tiene el respaldo de Restauración Nacional. UPP sancionará a los legisladores tránsfugas.
Emilio Camacho. La República
Reta al APRA. García Belaunde confía en obtener respaldo de su bancada para lanzarse oficialmente.
La media docena de precandidaturas a la presidencia del Congreso que se han anunciado en los últimos días quedarán drásticamente reducidas esta semana cuando se revelen las postulaciones oficiales de la oposición, sobre todo de las bancadas de Alianza Parlamentaria (AP) y UPP.
El miércoles por la mañana, en un desayuno que tendrá lugar en la casa de Carlos Bruce, las aspiraciones de Víctor Andrés García Belaunde podrían obtener el respaldo mayoritario de los nueve integrantes de su grupo parlamentario.
Hasta el momento se sabe que "Vitocho" cuenta con el apoyo de los cuatro congresistas de su partido (Acción Popular) de David Waisman (PP), y de Alberto Andrade (Somos Perú), pero aún se desconoce la posición de Carlos Bruce (tentado por el Apra para una vicepresidencia) y la de los representantes de Restauración Nacional Alda Lazo y Juan Perry.
Sin embargo, el que Bruce citara a su casa a toda la AP demostraría que finalmente ha decidido apoyar a García Belaunde. El problema serían entonces los dos representantes del partido de Humberto Lay. Por lo pronto se sabe que Alda Lazo se ha excusado de asistir a la cita del miércoles porque debe salir de Lima. Esto ha revivido en su bancada el recuerdo de la elección anterior de la Mesa Directiva, en la que Lazo no estuvo presente y con ello la oposición perdió un voto importante.
UPP BUSCA LA IMPROBLABLE
Pero García Belaunde no es el único que saca cuentas antes de que se oficialice su candidatura. En UPP se han planteado conseguir la noche del martes algo que parece poco probable: comprometer sus 19 votos con una sola candidatura.
El problema es que este grupo está fragmentado en tres posiciones: la que coordina con su actual vocero –Oswaldo Luizar– y se opone a que el Apra continúe en la Presidencia del Congreso, la que encabeza José Vega, y una que no responde a ningún liderazgo, representada por los congresistas Edgard Reymundo, Gloria Ramos y Washington Zeballos.
En este escenario disperso, y antes de inclinarse por cualquier candidatura, UPP debe resolver el martes un conflicto interno surgido a partir de una decisión partidaria.
Hace dos semanas el Consejo Ejecutivo Nacional de UPP decidió presentar una terna de probables candidatos a la presidencia de la Mesa Directiva. Los propuestos son Daniel Estrada, Fredy Serna y Eduardo Espinoza. Fuentes de este diario aseguran que esta determinación tiene un solo objetivo: atomizar aún más a UPP y restar votos a cualquier respaldo a una candidatura opositora.
Por lo pronto, Oswaldo Luizar afirma que la decisión del CEN de su partido "no es vinculante", pues su bancada no solo está formada por militantes de UPP. Luizar también ha lanzado una advertencia a sus colegas de bancada: los que no respeten los acuerdos del martes podrían ser separados del grupo. Tampoco descarta aplicar una sanción que podría tener mejores efectos prácticos: los que falten a sus acuerdos perderían la posibilidad de presidir cualquier comisión ordinaria.
¿Se impondrá la disciplina en UPP? Difícil saberlo. Pero el que Karina Beteta reclame por su derecho a ser vicepresidenta en la plancha del Apra –en un almuerzo que reunió a su bancada– dice mucho del esfuerzo que deberá hacer Luizar para integrar a su grupo.
DATOS
Ausencia. El congresista Mario Peña tampoco asistiría al desayuno en el que debe ratificarse la candidatura de García Belaunde pues se quedaría en su región (Loreto) para dar seguimiento al paro promovido por la CGTP.
Cita. El fujimorismo se reunirá este miércoles para analizar las elecciones en el Congreso. No tiene una posición sólida.
07/07/08: ¿Usar eufemismos cambia la realidad?
¿Usar eufemismos cambia la realidad?
Por: Enrique Bernales Ballesteros. Jurista | El Comercio
La buena política se basa en la transparencia, llama a las cosas por su nombre, no se sostiene en giros literarios rebuscados y huye de los significados ambiguos. Cuando la política apela a giros lingüísticos turbios y oscuros, enmascara los problemas reales y se torna en una peligrosa ficción que abandona la realidad a su suerte.
El hambre de quien lo padece no es otra cosa que hambre. ¿Por qué llamarlo insuficiencias calóricas relativas? El que está descontento por carecer de servicios elementales no es un azuzador político, es un ciudadano harto de las privaciones. El desempleado es desempleado, a secas, y no una cifra al margen de la población económicamente activa. Reconocer la realidad a través de la palabra permite la cabal visión de los problemas y es un paso elemental para la búsqueda de soluciones. No es correcto rendir culto a giros eufemísticos para cubrir de brumas una realidad que, tarde o temprano, planteará reclamos.
Los políticos verdaderos son los que trabajan por cambiar la realidad y no por maquillar definiciones o dar lumbre a las cifras. Jugar a las palabras solo sirve para esconder ahora aquello que más tarde, inexorablemente, cobrará facturas. Razonemos con algunos ejemplos: el Perú crece sostenidamente, y es muy positivo; pero, a la vez, millones de peruanos padecen pobreza; no hay que ocultarlo. Sí, es verdad que la inversión minera es beneficiosa y reporta cuantiosas divisas, pero hay que aceptar que existen poblaciones y, peor aun, miles de niños que sufren el consumo de plomo, mercurio y dióxido de carbono; es un problema a resolver antes que solapar los términos y pedir paciencia para que las gotas del crecimiento lleguen a todos.
En muchos países, los voceros gubernamentales llaman 'desaceleración' a la crisis, 'inestabilidad transitoria' a una grave caída, 'desestabilización' al descontento, 'inflación importada' a una real subida de precios. Negar la crisis es tan negativo como aumentarla malévolamente para perjudicar la imagen del Gobierno. En realidad, el malbarateo de las palabras no es un vicio que solo atañe a los gobiernos, también las oposiciones radicales (de derecha o de izquierda) tienen su cuota de responsabilidad.
El enmascaramiento de la realidad a través del lenguaje convierte a los partidos políticos, antes que en ejecutores y propulsores de políticas, en oficinas de comunicación y estrategia, donde el parecer importa más que el ser y donde la apariencia le da legitimidad a la mentira. En ese clima es imposible gobernar bien o hacer una oposición cabal. Bajo ese marco, tampoco es viable el consenso y el tratamiento de los problemas reales de la población. No se puede construir la política a partir de la mentira y el ocultamiento. Toda solución pasa necesariamente por el sinceramiento de los problemas y por la convocatoria a todos los actores políticos y fuerzas vivas del país, lejos de cualquier politiquería o espíritu ideológico y partidista.
Si negamos la pobreza no podremos trabajar eficientemente para reducirla. Si la pobreza, la escasez, la inflación o el desabastecimiento adquieren una semántica forzada, muy poco podremos hacer para encarar los problemas y resolverlos. La mejor práctica política es el realismo honesto, pese a que tenga su costo en popularidad. Pero ello es preferible si lo que se quiere es fortalecer la democracia, no como el arte de la retórica, sino como el mejor gobierno posible.
Por: Enrique Bernales Ballesteros. Jurista | El Comercio
La buena política se basa en la transparencia, llama a las cosas por su nombre, no se sostiene en giros literarios rebuscados y huye de los significados ambiguos. Cuando la política apela a giros lingüísticos turbios y oscuros, enmascara los problemas reales y se torna en una peligrosa ficción que abandona la realidad a su suerte.
El hambre de quien lo padece no es otra cosa que hambre. ¿Por qué llamarlo insuficiencias calóricas relativas? El que está descontento por carecer de servicios elementales no es un azuzador político, es un ciudadano harto de las privaciones. El desempleado es desempleado, a secas, y no una cifra al margen de la población económicamente activa. Reconocer la realidad a través de la palabra permite la cabal visión de los problemas y es un paso elemental para la búsqueda de soluciones. No es correcto rendir culto a giros eufemísticos para cubrir de brumas una realidad que, tarde o temprano, planteará reclamos.
Los políticos verdaderos son los que trabajan por cambiar la realidad y no por maquillar definiciones o dar lumbre a las cifras. Jugar a las palabras solo sirve para esconder ahora aquello que más tarde, inexorablemente, cobrará facturas. Razonemos con algunos ejemplos: el Perú crece sostenidamente, y es muy positivo; pero, a la vez, millones de peruanos padecen pobreza; no hay que ocultarlo. Sí, es verdad que la inversión minera es beneficiosa y reporta cuantiosas divisas, pero hay que aceptar que existen poblaciones y, peor aun, miles de niños que sufren el consumo de plomo, mercurio y dióxido de carbono; es un problema a resolver antes que solapar los términos y pedir paciencia para que las gotas del crecimiento lleguen a todos.
En muchos países, los voceros gubernamentales llaman 'desaceleración' a la crisis, 'inestabilidad transitoria' a una grave caída, 'desestabilización' al descontento, 'inflación importada' a una real subida de precios. Negar la crisis es tan negativo como aumentarla malévolamente para perjudicar la imagen del Gobierno. En realidad, el malbarateo de las palabras no es un vicio que solo atañe a los gobiernos, también las oposiciones radicales (de derecha o de izquierda) tienen su cuota de responsabilidad.
El enmascaramiento de la realidad a través del lenguaje convierte a los partidos políticos, antes que en ejecutores y propulsores de políticas, en oficinas de comunicación y estrategia, donde el parecer importa más que el ser y donde la apariencia le da legitimidad a la mentira. En ese clima es imposible gobernar bien o hacer una oposición cabal. Bajo ese marco, tampoco es viable el consenso y el tratamiento de los problemas reales de la población. No se puede construir la política a partir de la mentira y el ocultamiento. Toda solución pasa necesariamente por el sinceramiento de los problemas y por la convocatoria a todos los actores políticos y fuerzas vivas del país, lejos de cualquier politiquería o espíritu ideológico y partidista.
Si negamos la pobreza no podremos trabajar eficientemente para reducirla. Si la pobreza, la escasez, la inflación o el desabastecimiento adquieren una semántica forzada, muy poco podremos hacer para encarar los problemas y resolverlos. La mejor práctica política es el realismo honesto, pese a que tenga su costo en popularidad. Pero ello es preferible si lo que se quiere es fortalecer la democracia, no como el arte de la retórica, sino como el mejor gobierno posible.
Editorial de El Comercio
Es claro que el centenar de decretos legislativos dados por el Ejecutivo, al amparo de las facultades delegadas que le concedió el Congreso, han originado cuestionamientos en sectores de la oposición, gremios y sectores especializados que hubiesen querido medidas más englobantes. Sin embargo, es necesario que cualquier modificación, ajuste o derogatoria se maneje siguiendo los cauces que señala la Constitución.
Desconocer la competencia del Legislativo en este terreno sería contravenir el Estado de derecho, a menos que se quiera ceder a las presiones de grupos radicales que si bien tienen derecho a cuestionar las disposiciones del Gobierno no pueden asumir tareas que no les corresponden.
Como se sabe el 14 de diciembre del 2007, el pleno del Congreso aprobó la delegación de facultades legislativas solicitada por el Ejecutivo para la implementación del tratado de libre comercio con EE.UU. También se creó una comisión multipartidaria para revisar las iniciativas legislativas que el Poder Ejecutivo planteó incluso antes de que estas fueran promulgadas.
Por eso, si algún estamento sostiene que hubo excesos o normas que no se ajustan a esas facultades, que se revalúen, anteponiendo el beneficio del país y no intereses políticos o ideológicos.
Estos decretos pueden tener influencia en el proceso de reforma del Estado, en la eficiencia de la gestión pública y en la relación laboral-empresarial. No retrocedamos en este camino por el simple hecho de oponernos a todo o para ganar un poco de agua turbia para el molino político.
Es claro que el centenar de decretos legislativos dados por el Ejecutivo, al amparo de las facultades delegadas que le concedió el Congreso, han originado cuestionamientos en sectores de la oposición, gremios y sectores especializados que hubiesen querido medidas más englobantes. Sin embargo, es necesario que cualquier modificación, ajuste o derogatoria se maneje siguiendo los cauces que señala la Constitución.
Desconocer la competencia del Legislativo en este terreno sería contravenir el Estado de derecho, a menos que se quiera ceder a las presiones de grupos radicales que si bien tienen derecho a cuestionar las disposiciones del Gobierno no pueden asumir tareas que no les corresponden.
Como se sabe el 14 de diciembre del 2007, el pleno del Congreso aprobó la delegación de facultades legislativas solicitada por el Ejecutivo para la implementación del tratado de libre comercio con EE.UU. También se creó una comisión multipartidaria para revisar las iniciativas legislativas que el Poder Ejecutivo planteó incluso antes de que estas fueran promulgadas.
Por eso, si algún estamento sostiene que hubo excesos o normas que no se ajustan a esas facultades, que se revalúen, anteponiendo el beneficio del país y no intereses políticos o ideológicos.
Estos decretos pueden tener influencia en el proceso de reforma del Estado, en la eficiencia de la gestión pública y en la relación laboral-empresarial. No retrocedamos en este camino por el simple hecho de oponernos a todo o para ganar un poco de agua turbia para el molino político.
Categoría: Artículos derecho constitucional
Publicado por: mbermudez
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