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LUIS ÁNGEL FERNÁNDEZ BARRIO, Juez de Vigo:
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´Dejo el Juzgado de Familia abatido porque está sin medios y abandonado a su suerte´

Luis Ángel Fernández Barrio, casado y con tres hijos, cesó hace una semana como juez de Familia. / jesús de arcos MULTIMEDIA Fotos de la noticia NOTICIAS RELACIONADAS "No puede judicializarse la vida de un niño". Gran Vigo "Si algún político tuviese en Vigo un divorcio contencioso seguro que pondría cartas en el asunto"

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MARTA FONTÁN / VIGO Vivió la separación de sus padres. Y decidió hacerse juez de Familia. Su máxima preocupación siempre fue que los niños no se convirtiesen en víctimas de un divorcio. De vestir informal -"no soy un juez al uso", confiesa- se va del juzgado de Primera Instancia número 12, especializado en Familia, al que dedicó casi cinco años de su vida. Y lo hace desolado por haber tenido que lidiar con una falta de medios, que, lejos de solucionarse, dejan la sala "en franca decadencia".

Triste e indignado a la vez, su puesto queda vacante y, de momento, sin candidatos.

- Acaba de cerrar una larga etapa como juez de Familia y toca hacer balance.

- Yo cogí este juzgado con mucha ilusión. Me acordaba de un funcionario de Bilbao que decía que un buen juez no podía juzgar una violación si no habían violado a alguien de su familia, que no podía juzgar un accidente de circulación si no había pasado por ese trance...

Era un poco bruto, pero yo me acordaba de esas palabras y me dije `yo, que viví una separación, quizás pueda ayudar´. Entonces decidí ir al juzgado de Familia para intentar ayudar a los chavales que pasan por esta situación.

Cuando entré, hablé con los que entonces eran delegados de Familia y Xustiza, y sacaron un titular, el de que la Justicia estaba en mantillas. Pues la verdad es que eran muy optimistas. Porque los juzgados de Familia son una jurisdicción en declive en Vigo.

Me gustaría que alguno de los políticos que tienen mano sufriesen aquí en Vigo una separación o un divorcio contencioso. Porque entonces, a lo mejor se hacía algo.

- ¿Cuáles son los medios que se necesitan?

- En todos estos años no se ha creado nada nuevo. Al contrario, se ha perdido. Al principio teníamos el punto de encuentro [centro en el que parejas divorciadas realizan el intercambio de los hijos]. Ahora este centro está en un colapso total hasta el punto de que los juzgados de Familia ya somos los últimos de la fila. No pueden admitir asuntos nuestros.

Se ha quedado sólo para Instrucción y Violencia Doméstica, y aún así es posible que acabe estallando, porque no tienen los medios que han pedido, están mal pagados, las instalaciones no son las que desean... Sólo le mandábamos los asuntos más difíciles, las visitas tuteladas, pero no tienen ni personal ni espacio para hacerlo. Así que debemos buscar otras vías y hay que contar con la buena voluntad de algún allegado común de la pareja que pueda mediar en los contactos con los hijos, sino es imposible. Porque los expedientes que iban al punto de encuentro van ahora al Gabinete de Orientación Familiar de la Xunta, que para nosotros siempre estuvo en la sombra: nunca se puso en contacto con el juzgado ni nosotros con ellos.

Y ahora, sin embargo, tenemos que usarlo como mediador para que acomode las visitas. Así que si yo digo que se reanude la relación entre un padre y su hijo no tengo ni idea de cuándo va a poder ser...

Ya no depende de mí, no puedo ejecutar mis sentencias: depende de la Administración.


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¡Noticia! La custodia es para el padre
LA VOZ DE GALICIA

Domingo 01 de junio de 2008

Del último año desmenuzado en las estadísticas, el 2006, se sabe que en Galicia hubo 11.072 matrimonios, 7.522 divorcios y 1.140 separaciones.

Más de la mitad de las parejas que rompieron tenían hijos, los cuales son un bien escaso, como lo prueba que en ese mismo año nacieron solo 21.393 gallegos, mientras que murieron 29.389. Quedamos ocho mil menos.

Si las cifras de matrimonios, nacimientos y divorcios se cruzan, se retrata la instantánea de la nueva sociedad que está en fase de construcción, en la cual cada relación conyugal que se constituye casi tiene más probabilidades estadísticas que menos de quebrar. Pero ese marido o esa mujer no quiebran solos, sino que también lo hacen muchas veces las relaciones filiales.

Cuatro mil de las 7.522 parejas que se divorciaron en el 2006 tenían uno o varios hijos, mayoritariamente de corta edad. Y una última cifra: según el Consejo del Poder Judicial, el 97% de las sentencias de divorcio concedieron la custodia a la madre. Porque lo contrario supone una excepción, esta semana fue noticia el fallo del Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol en una de las múltiples causas de divorcio que se resuelven a diario en Galicia.

La magistrada Elvira Méndez Ibias otorgó la custodia de los dos hijos y el disfrute del domicilio familiar al ex marido, mientras que la ex esposa pagará una pensión alimentaria de 120 euros mensuales y la mitad de los gastos extraordinarios.

A la madre se le reserva un régimen de visitas los fines de semana alternos y «las tardes de los martes y los jueves de las 16.30 a las 19.00 horas», relata la sentencia después de abundar en detalles sobre el reparto de vacaciones, y antes de fijar las condiciones de entrega y recogida de los niños, que se realizará en la casa de los abuelos paternos para evitar un choque de trenes entre divorciados.

Como todo divorcio, el resuelto por la jueza Elvira Méndez posee su casuística. La custodia recayó en el padre porque dispuso de la oportunidad en los meses previos al fallo de demostrar que podía cuidar de sus hijos, proporcionarles un entorno estable, llevarlos al colegio con más regularidad que en la etapa del matrimonio, ayudarlos a mejorar el resultado académico y satisfacer necesidades afectivas de la infancia, según los profesores y psicólogos que testificaron.

Tuvo esa oportunidad porque al inicio de los trámites de separación el fiscal concedió temporalmente la custodia al padre, lo que ocurre en contadísimas ocasiones.

Un detalle nada insignificante para la decisión de la Fiscalía y, al cabo, para la sentencia fue que la ex mujer había iniciado otra relación y esperaba un hijo de su nueva pareja.

El que mire a la Galicia que le rodea verá una sociedad cambiada en la que los divorcios son habituales. Verá que las sentencias no siempre se ejecutan, ni se vela con eficacia por que se cumplan los regímenes de visitas o las manutenciones. Verá a miles de menores atrapados o, peor, convertidos en instrumentos de chantaje. Verá que los padres se quedan casi siempre sin la custodia, unos porque es lo que desean, y quizá la mayoría, porque se la quitan los tribunales. Verá que el padre divorciado con hijos padece una discriminación que no está en la agenda política de la igualitaria vicepresidenta De la Vega.

Y quien mire más allá se fijará en Suecia, donde el 90% de las sentencias de divorcio se resuelven con la concesión de la custodia compartida.

Ni vencedores, ni vencidos. Los suecos dicen que gana el niño.

Publicado por: mbermudez
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