17/02/08: Niños genios, niños ajedrecistas
Pequeños maestros - Jorge y Deysi Cori compiten en torneos internacionales y escalan posiciones claves en sus respectivas categorías. Con su propio esfuerzo y el apoyo de algunas instituciones, ellos aspiran a ser maestros internacionales, una meta a la que se acercan con cada magistral jugada que hacen dentro y fuera del tablero.
Por Nilton Torres Varillas La República
El día que Jorge Cori descubrió el tablero y las piezas de un ajedrez que su padre tenía guardado en un ropero, se olvidó por completo de su trajinada pelota de fútbol. Tenía seis años y se quedó maravillado con aquellas 32 figuras, blancas y negras, que colocadas frente a frente sobre aquel tablero que hacía las veces de campo de batalla, le permitían ser parte de una gesta en la que nada terminaba hasta que el rey de uno de los bandos cayera abatido, no por la fuerza de poderosos cañones, sino por una sagaz estrategia.
Fascinación de la que su hermana mayor, Deysi, se contagió poco después."Veía a mi hermano tan concentrado jugando con mi papá, y por curiosidad pedí que me enseñaran", recuerda.
Hoy Jorge tiene doce años y Deysi catorce, y el ajedrez que aprendieron a jugar con su padre ya no es un pasatiempo.
Jorge tiene el grado de Maestro Fide (MF), que otorga la Federación Internacional de Ajedrez (Fédération Internationale des Échecs), y se ubica en el primer lugar en la categoría Sub 12 a nivel mundial, además de haber ocupado en noviembre pasado el quinto lugar en el Torneo Mundial Juvenil de Ajedrez realizado en Turquía, permitiéndole alcanzar 2,316 puntos ELO, calificación que se usa para señalar a los grandes del deporte ciencia. Para que se tenga una idea, Garry Kasparov, el campeón mundial de ajedrez, llegó a superar los 2,800 puntos ELO.
Y Deysi no se queda atrás. Ella también es Maestro Fide femenino, quedó cuarta en su categoría en el torneo de Turquía y su ELO alcanza los 2,150 puntos.
Jorge y Deysi se están preparando intensamente para hacer un viaje de tres meses a España, en donde participarán en tres importantes torneos que servirán para seguir acopiando puntaje y completar así la tercera norma que a ambos les falta para convertise en Maestros Internacionales. Preciado título que podrían obtener en Singapur, donde se llevará cabo el Torneo Mundial Interescolar de Ajedrez, el próximo mes de julio.
Pero llegar al lugar donde están no ha sido fácil. En el mundo real les ha tocado jugar intensas partidas con oponentes tan duros como son la falta de apoyo y los magros presupuestos oficiales para un deporte que sí nos da satisfacciones.
ENROQUE CORTO
Fue Villa El Salvador, distrito en el que los hermanos Cori nacieron y crecieron, el escenario de sus primeras jugadas. Al principio fue su padre, Jorge, quien les enseñó a mover las piezas, pero ahora, como dice Deysi, "ya no juega con nosotros porque siempre le ganamos".
Catalina, la madre de Jorge y Daysi, cuenta que tanta fue la insistencia de sus hijos de querer aprender más del juego, que tuvieron que matricularlos en las clases gratuitas que ofrecía la Municipalidad de Villa El Salvador, pero cuando fueron la primera vez ya no había vacantes.
"Mi esposo habló con el profesor y le dijo que hiciera una excepción con mis hijos ya que eran buenos. Les hicieron una prueba y se quedaron sorprendidos pues ellos estaban muchísimo más adelantados que los otros chicos que tenían por lo menos un par de meses en el curso", dice Catalina.
Luego, padre e hijos empezaron a rondar los predios de los tiburones de la Plaza Francia, en donde se atrevieron a retar a los jugadores más cancheros.
"Muchos nos veían y se reían. Luego aceptaban jugar con nosotros pero con apuesta. Así que mi papá ponía el sol que exigían por partida. Al principio perdimos muchos soles, pero luego ya empezamos a ganar", recuerda Deysi.
Precisamente en aquellos terrenos ajedrecísticos del centro de Lima, es que conocieron a Ricardo Mejía, un experimentado jugador que se convirtió en su maestro y guía ad honorem. Él les enseñó no solo jugadas, sino algunas estrategias que les sirvieron para empezar a ganar campeonatos escolares y nacionales, y también para llegar a su primera competencia continental.
Fue en el año 2002 que Deysi obtuvo su primeros laureles en el Panamericano Juvenil de Ajedrez realizado en Argentina, donde quedó en la sexta posición. Al año siguiente, el 2003, le tocó a Jorge hacer su primera competencia internacional, en el Panamericano realizado en Bogotá, Colombia. Desde entonces los hermanos Cori han participado en importantes eventos en Brasil, Bolivia, Ecuador, Francia, España –donde asistieron a la Olimpiada de Ajedrez de Palma de Mallorca– y Grecia, país donde su performance les abrió las puertas para obtener sus grados de Maestros Fide.
Jorge cuenta que no solo les ha tocado jugar partidas con chicos de su edad, sino también con personas mayores, y ha habido ocasiones en que a muchos adultos no les ha gustado perder ante ellos.
"Una vez le gané una partida a un maestro argentino y este tiró las fichas, se paró y se fue. Yo me quede mirándolo y luego me reí", cuenta Jorge.
JAQUE MATE
La última competencia de importancia a la que han asistido los Cori ha sido el torneo de Turquía, competencia a la que lamentablemente, por problemas con los visados, llegaron cuando ya había pasado una ronda, así que a pesar de haber alcanzado importantes posiciones, se quedaron sin alcanzar los primeros lugares.
Sobre la mesa del mini departamento de Santa Anita, en el que viven desde hace algunos meses ya que les queda más cerca para ir a sus entrenamientos en el Estadio Nacional, se encuentran decenas de trofeos y medallas que dan cuenta de su valía. Aunque aquellos no son todos ya que muchos les fueron robados cuando desubicados amigos de lo ajeno invadieron su vivienda, llevándose también la computadora que con esfuerzo pudieron comprar.
Catalina dice que mucha gente piensa que al viajar tanto por el mundo ellos deben tener mucho dinero, cuando la realidad no es tan brillante como las preseas ganadas por sus hijos.
"Para poder viajar tenemos que tocar muchas puertas. Hasta ahora recibimos el apoyo del alcalde de Villa El Salvador, Jaime Zea, quien sigue ayudando a los chicos. Lo mismo el colegio Saco Oliveros que nos ha dado becas integrales de estudio. Y ahora para poder viajar a España, el Banco de Comercio nos está pagando los pasajes y nos ha dado una bolsa de viaje, con la promesa incluso de seguir apoyándonos", dice Catalina.
El pequeño Jorge dice que si hubiese más apoyo habría más chicos como ellos ganando competencias. Pero él no se desanima y asegura que llegará a convertirse en campeón mundial. Más mesurada, Deysi dice a su turno que por ahora lo importante es convertirse en maestros internacionales y luego perseguir el grado de Gran Maestro.
"Julio Granda ha dicho que soy su sucesor y eso me gusta", dice Jorge, y Deysi confiesa que ella le ha empatado al MI Emilio Córdoba, el rankeado adolescente que protagonizó una alocada historia de amor con una chica brasilera hace algún tiempo.
Ahora queda esperar a que en España les vaya bien. De ser así llegarían por todo lo alto al Torneo Mundial Interescolar de Ajedrez a realizarse en Singapur. Allí los hermanos Cori esperan obtener la ansiada tercera norma y alcanzar de ese modo la categoría de Maestros Internacionales.
De consumarse este sueño los Cori serían los primeros peruanos en la historia del ajedrez mundial en obtener tan alta categoría a tan temprana edad. Y esa es una partida que Jorge y Deysi no están dispuestos a perder, aunque para ello deban jaquear el desinterés de quienes los deberían apoyar.
Por Nilton Torres Varillas La República
El día que Jorge Cori descubrió el tablero y las piezas de un ajedrez que su padre tenía guardado en un ropero, se olvidó por completo de su trajinada pelota de fútbol. Tenía seis años y se quedó maravillado con aquellas 32 figuras, blancas y negras, que colocadas frente a frente sobre aquel tablero que hacía las veces de campo de batalla, le permitían ser parte de una gesta en la que nada terminaba hasta que el rey de uno de los bandos cayera abatido, no por la fuerza de poderosos cañones, sino por una sagaz estrategia.
Fascinación de la que su hermana mayor, Deysi, se contagió poco después."Veía a mi hermano tan concentrado jugando con mi papá, y por curiosidad pedí que me enseñaran", recuerda.
Hoy Jorge tiene doce años y Deysi catorce, y el ajedrez que aprendieron a jugar con su padre ya no es un pasatiempo.
Jorge tiene el grado de Maestro Fide (MF), que otorga la Federación Internacional de Ajedrez (Fédération Internationale des Échecs), y se ubica en el primer lugar en la categoría Sub 12 a nivel mundial, además de haber ocupado en noviembre pasado el quinto lugar en el Torneo Mundial Juvenil de Ajedrez realizado en Turquía, permitiéndole alcanzar 2,316 puntos ELO, calificación que se usa para señalar a los grandes del deporte ciencia. Para que se tenga una idea, Garry Kasparov, el campeón mundial de ajedrez, llegó a superar los 2,800 puntos ELO.
Y Deysi no se queda atrás. Ella también es Maestro Fide femenino, quedó cuarta en su categoría en el torneo de Turquía y su ELO alcanza los 2,150 puntos.
Jorge y Deysi se están preparando intensamente para hacer un viaje de tres meses a España, en donde participarán en tres importantes torneos que servirán para seguir acopiando puntaje y completar así la tercera norma que a ambos les falta para convertise en Maestros Internacionales. Preciado título que podrían obtener en Singapur, donde se llevará cabo el Torneo Mundial Interescolar de Ajedrez, el próximo mes de julio.
Pero llegar al lugar donde están no ha sido fácil. En el mundo real les ha tocado jugar intensas partidas con oponentes tan duros como son la falta de apoyo y los magros presupuestos oficiales para un deporte que sí nos da satisfacciones.
ENROQUE CORTO
Fue Villa El Salvador, distrito en el que los hermanos Cori nacieron y crecieron, el escenario de sus primeras jugadas. Al principio fue su padre, Jorge, quien les enseñó a mover las piezas, pero ahora, como dice Deysi, "ya no juega con nosotros porque siempre le ganamos".
Catalina, la madre de Jorge y Daysi, cuenta que tanta fue la insistencia de sus hijos de querer aprender más del juego, que tuvieron que matricularlos en las clases gratuitas que ofrecía la Municipalidad de Villa El Salvador, pero cuando fueron la primera vez ya no había vacantes.
"Mi esposo habló con el profesor y le dijo que hiciera una excepción con mis hijos ya que eran buenos. Les hicieron una prueba y se quedaron sorprendidos pues ellos estaban muchísimo más adelantados que los otros chicos que tenían por lo menos un par de meses en el curso", dice Catalina.
Luego, padre e hijos empezaron a rondar los predios de los tiburones de la Plaza Francia, en donde se atrevieron a retar a los jugadores más cancheros.
"Muchos nos veían y se reían. Luego aceptaban jugar con nosotros pero con apuesta. Así que mi papá ponía el sol que exigían por partida. Al principio perdimos muchos soles, pero luego ya empezamos a ganar", recuerda Deysi.
Precisamente en aquellos terrenos ajedrecísticos del centro de Lima, es que conocieron a Ricardo Mejía, un experimentado jugador que se convirtió en su maestro y guía ad honorem. Él les enseñó no solo jugadas, sino algunas estrategias que les sirvieron para empezar a ganar campeonatos escolares y nacionales, y también para llegar a su primera competencia continental.
Fue en el año 2002 que Deysi obtuvo su primeros laureles en el Panamericano Juvenil de Ajedrez realizado en Argentina, donde quedó en la sexta posición. Al año siguiente, el 2003, le tocó a Jorge hacer su primera competencia internacional, en el Panamericano realizado en Bogotá, Colombia. Desde entonces los hermanos Cori han participado en importantes eventos en Brasil, Bolivia, Ecuador, Francia, España –donde asistieron a la Olimpiada de Ajedrez de Palma de Mallorca– y Grecia, país donde su performance les abrió las puertas para obtener sus grados de Maestros Fide.
Jorge cuenta que no solo les ha tocado jugar partidas con chicos de su edad, sino también con personas mayores, y ha habido ocasiones en que a muchos adultos no les ha gustado perder ante ellos.
"Una vez le gané una partida a un maestro argentino y este tiró las fichas, se paró y se fue. Yo me quede mirándolo y luego me reí", cuenta Jorge.
JAQUE MATE
La última competencia de importancia a la que han asistido los Cori ha sido el torneo de Turquía, competencia a la que lamentablemente, por problemas con los visados, llegaron cuando ya había pasado una ronda, así que a pesar de haber alcanzado importantes posiciones, se quedaron sin alcanzar los primeros lugares.
Sobre la mesa del mini departamento de Santa Anita, en el que viven desde hace algunos meses ya que les queda más cerca para ir a sus entrenamientos en el Estadio Nacional, se encuentran decenas de trofeos y medallas que dan cuenta de su valía. Aunque aquellos no son todos ya que muchos les fueron robados cuando desubicados amigos de lo ajeno invadieron su vivienda, llevándose también la computadora que con esfuerzo pudieron comprar.
Catalina dice que mucha gente piensa que al viajar tanto por el mundo ellos deben tener mucho dinero, cuando la realidad no es tan brillante como las preseas ganadas por sus hijos.
"Para poder viajar tenemos que tocar muchas puertas. Hasta ahora recibimos el apoyo del alcalde de Villa El Salvador, Jaime Zea, quien sigue ayudando a los chicos. Lo mismo el colegio Saco Oliveros que nos ha dado becas integrales de estudio. Y ahora para poder viajar a España, el Banco de Comercio nos está pagando los pasajes y nos ha dado una bolsa de viaje, con la promesa incluso de seguir apoyándonos", dice Catalina.
El pequeño Jorge dice que si hubiese más apoyo habría más chicos como ellos ganando competencias. Pero él no se desanima y asegura que llegará a convertirse en campeón mundial. Más mesurada, Deysi dice a su turno que por ahora lo importante es convertirse en maestros internacionales y luego perseguir el grado de Gran Maestro.
"Julio Granda ha dicho que soy su sucesor y eso me gusta", dice Jorge, y Deysi confiesa que ella le ha empatado al MI Emilio Córdoba, el rankeado adolescente que protagonizó una alocada historia de amor con una chica brasilera hace algún tiempo.
Ahora queda esperar a que en España les vaya bien. De ser así llegarían por todo lo alto al Torneo Mundial Interescolar de Ajedrez a realizarse en Singapur. Allí los hermanos Cori esperan obtener la ansiada tercera norma y alcanzar de ese modo la categoría de Maestros Internacionales.
De consumarse este sueño los Cori serían los primeros peruanos en la historia del ajedrez mundial en obtener tan alta categoría a tan temprana edad. Y esa es una partida que Jorge y Deysi no están dispuestos a perder, aunque para ello deban jaquear el desinterés de quienes los deberían apoyar.
17/02/08: Pedro Paulet un gran peruano
Paulet el pionero
A principios del siglo XX el peruano Pedro Paulet (1874-1945) abrió las puertas de la que sería la llegada del hombre a la Luna en 1969. El autor de esta nota, quien prepara una película sobre Paulet, es un acucioso investigador de la vida y los inventos de quien es considerado un pionero de la astronáutica y la era espacial.
Por: Álvaro Mejía La República
Fantasía y ciencia. El niño Paulet lanzaba ratones en cohetes caseros. Julio Verne inspiró su sueño de llegar a la Luna. Y él experimentaba con el rigor lógico y la precisión matemática que, decía Víctor Andrés Belaúnde, primaban en el colegio donde ambos estudiaron.
Por su origen humilde, casi no fue a la universidad. El Rector de la Universidad San Agustín, Dr. Rodrigo Bedoya, sabía sus dotes de genio y pidió al jurado que le tomaran un examen, el cual aprobó entre aplausos. Luego el gobierno de Remigio Morales Bermúdez supo de él y lo becó para estudiar Ingeniería y Arquitectura en La Sorbona, en Francia. A fines del siglo XIX, inventó allí el motor a reacción de combustible líquido. Y a inicios del siglo XX, en Bélgica, diseñó una nave espacial, el Avión Torpedo. Verne aún vivía. ¿Se conocieron?
En 1903, los hermanos Wright hicieron volar un aeroplano. Paulet vino al Perú seguro de que su nave era mejor. Pero se impusieron los aviones de hélice. Él volvió a Europa en busca del ambiente propicio para su invento. No sería tan pronto.
En 1927, el norteamericano Lindbergh logró volar de New York a París en treinta y tres horas y media. El austriaco Max Valier, en su artículo "De Berlín a New York en una hora", propuso el modelo de una nave empujada por cohetes para batir ese récord. A continuación, el peruano Paulet difundió una carta en la cual aseguraba que tres décadas antes él había diseñado un avión-cohete superior y estaba buscando los fondos para fabricarlo.
Para él, su nave era mejor que la de Valier porque tenía un ala delta pivotante con varios motores-cohete en la base. Con la punta hacia arriba, despegaría verticalmente. Al girar el ala, se desplazaría en forma horizontal. De nuevo en posición vertical, el descenso sería cómodo. La de Valier, que no tenía algo así, obligaría a sus ocupantes a dar volatines al volver a la Tierra.
Pero el plato de fondo era su motor de combustible líquido. El rumano-alemán Hermann Oberth había dejado claro, en su libro "Los cohetes hacia el espacio interplanetario" (1923), que los viajes al espacio serían posibles con motores de esa clase. La carta de Paulet llegó cuando los alemanes buscaban desarrollar uno.
Hermann Oberth era el líder moral de la Sociedad para Vuelos Espaciales (Verein für Raumschiffahrt o VfR) Alemana. Valier era el hombre de la acción. Había publicado en 1925 un libro, "El Avance en el Espacio", para difundir las ideas de Oberth entre la gente común y se convirtió en un líder de opinión en la materia. Luego, dispuesto a pasar a la práctica, viajó por Alemania, dando charlas para explicar su plan: probar cohetes en autos, luego en aviones y al final en una nave espacial; además de construir un motor de combustible líquido. Valier buscaba adeptos pero sobre todo financistas. Halló uno: el fabricante de autos Opel.
Según Paulet, su motor podía funcionar durante al menos una hora. Pero los alemanes parecían escépticos. Valier y Opel empezaron con autos impulsados por cohetes de pólvora negra, o sea combustible sólido. Apenas lograron una combustión de segundos, decidieron hacer presentaciones masivas. Una de ellas, el 23 de mayo de 1928, ante dos mil asombradas personas, en un autódromo cerca de Berlín. Irónicamente, ese mismo día, Oberth defendía sus teorías ante el stablishment científico alemán.
Por entonces, Die Rakete (El Cohete), el boletín de la VfR, mencionaba brevemente a Paulet. Aquí un hecho importante: el 24 de mayo, Paulet representó al Perú en el Centenario de la Sociedad Geográfica de Berlín. ¿Estuvo un día antes en el autódromo viendo las demostraciones? ¿Se vio con los miembros de la VfR? Hay indicios para creer que sí. Como que en su informe posterior al congreso pedía traer científicos alemanes al Perú. Pero hay más.
La pasión por los vuelos espaciales crecía de la mano de Valier, que ya era un héroe popular. El cineasta Fritz Lang iba a filmar la película "La Mujer en la Luna" y pensó que sería buena publicidad lanzar el día del estreno un cohete de combustible líquido fabricado por Oberth.
Oberth no tenía habilidades de mecánico, así que la gran oportunidad era también un gran reto. Ese año salió el libro "El cohete para transporte y vuelo", donde el ruso A.B. Scherschevsky, miembro de la VfR, consagraba al peruano: "El advenimiento de la era espacial se hizo realidad con el desarrollo del motor a propulsión y de la nave espacial diseñada y construida por el peruano Pedro Paulet".
Die Rakete elogió el libro. Oberth contrató al ruso para que fabricase la cámara de combustión de su cohete. Pero éste tampoco sabía de mecánica y no lograron nada que volase. Lang rompió el contrato.
En 1929, entró a la VfR un adolescente que, por imitar a Valier, puso cohetones a su deslizador y acabó preso. Le pusieron "El joven delincuente". Se llamaba Wernher von Braun.
Pero Valier ya no creía en cohetones. En 1930, agotadas las etapas de su plan, actualizó su libro y dijo que Paulet "ha probado por primera vez -comparado con los pocos segundos de combustión de los cohetes de pólvora- que es posible, usando combustibles líquidos, construir un motor cohete que logre una combustión de horas".
Se sabe que la VfR quiso desarrollar la nave de Paulet. Él se negó al descubrir que querían hacer misiles de guerra. Esto tendría que ver con que Valier se reunió con Hitler -según el propio Führer- para pedirle financiar los misiles.
Ése fue el punto de quiebre. Valier construyó un motor de combustible líquido pero su auto no corrió muy veloz. Paulet había mantenido en secreto la fórmula del combustible. Valier sabía que era cosa de probar. En una de esas pruebas, una explosión le quitó la vida. Su asistente, Arthur Rudolph, perfeccionó el motor y en pocos años sería de los científicos que secundaron a Von Braun en el desarrollo de los odiados misiles V-2 en la Segunda Guerra Mundial.
Paulet siguió buscando que el Perú financiara su nave. Sin éxito. Murió en 1945, meses antes de que las fuerzas norteamericanas capturasen a Von Braun, Rudolph y otros, quienes después construirían para la NASA el Apolo XI, que pondría al hombre en la Luna.Valier fue enterrado con honores por todo lo que aportó a la cohetería espacial. Un cráter en la Luna lleva su nombre. Nuestro Pedro Paulet hizo mucho más.
A principios del siglo XX el peruano Pedro Paulet (1874-1945) abrió las puertas de la que sería la llegada del hombre a la Luna en 1969. El autor de esta nota, quien prepara una película sobre Paulet, es un acucioso investigador de la vida y los inventos de quien es considerado un pionero de la astronáutica y la era espacial.
Por: Álvaro Mejía La República
Fantasía y ciencia. El niño Paulet lanzaba ratones en cohetes caseros. Julio Verne inspiró su sueño de llegar a la Luna. Y él experimentaba con el rigor lógico y la precisión matemática que, decía Víctor Andrés Belaúnde, primaban en el colegio donde ambos estudiaron.
Por su origen humilde, casi no fue a la universidad. El Rector de la Universidad San Agustín, Dr. Rodrigo Bedoya, sabía sus dotes de genio y pidió al jurado que le tomaran un examen, el cual aprobó entre aplausos. Luego el gobierno de Remigio Morales Bermúdez supo de él y lo becó para estudiar Ingeniería y Arquitectura en La Sorbona, en Francia. A fines del siglo XIX, inventó allí el motor a reacción de combustible líquido. Y a inicios del siglo XX, en Bélgica, diseñó una nave espacial, el Avión Torpedo. Verne aún vivía. ¿Se conocieron?
En 1903, los hermanos Wright hicieron volar un aeroplano. Paulet vino al Perú seguro de que su nave era mejor. Pero se impusieron los aviones de hélice. Él volvió a Europa en busca del ambiente propicio para su invento. No sería tan pronto.
En 1927, el norteamericano Lindbergh logró volar de New York a París en treinta y tres horas y media. El austriaco Max Valier, en su artículo "De Berlín a New York en una hora", propuso el modelo de una nave empujada por cohetes para batir ese récord. A continuación, el peruano Paulet difundió una carta en la cual aseguraba que tres décadas antes él había diseñado un avión-cohete superior y estaba buscando los fondos para fabricarlo.
Para él, su nave era mejor que la de Valier porque tenía un ala delta pivotante con varios motores-cohete en la base. Con la punta hacia arriba, despegaría verticalmente. Al girar el ala, se desplazaría en forma horizontal. De nuevo en posición vertical, el descenso sería cómodo. La de Valier, que no tenía algo así, obligaría a sus ocupantes a dar volatines al volver a la Tierra.
Pero el plato de fondo era su motor de combustible líquido. El rumano-alemán Hermann Oberth había dejado claro, en su libro "Los cohetes hacia el espacio interplanetario" (1923), que los viajes al espacio serían posibles con motores de esa clase. La carta de Paulet llegó cuando los alemanes buscaban desarrollar uno.
Hermann Oberth era el líder moral de la Sociedad para Vuelos Espaciales (Verein für Raumschiffahrt o VfR) Alemana. Valier era el hombre de la acción. Había publicado en 1925 un libro, "El Avance en el Espacio", para difundir las ideas de Oberth entre la gente común y se convirtió en un líder de opinión en la materia. Luego, dispuesto a pasar a la práctica, viajó por Alemania, dando charlas para explicar su plan: probar cohetes en autos, luego en aviones y al final en una nave espacial; además de construir un motor de combustible líquido. Valier buscaba adeptos pero sobre todo financistas. Halló uno: el fabricante de autos Opel.
Según Paulet, su motor podía funcionar durante al menos una hora. Pero los alemanes parecían escépticos. Valier y Opel empezaron con autos impulsados por cohetes de pólvora negra, o sea combustible sólido. Apenas lograron una combustión de segundos, decidieron hacer presentaciones masivas. Una de ellas, el 23 de mayo de 1928, ante dos mil asombradas personas, en un autódromo cerca de Berlín. Irónicamente, ese mismo día, Oberth defendía sus teorías ante el stablishment científico alemán.
Por entonces, Die Rakete (El Cohete), el boletín de la VfR, mencionaba brevemente a Paulet. Aquí un hecho importante: el 24 de mayo, Paulet representó al Perú en el Centenario de la Sociedad Geográfica de Berlín. ¿Estuvo un día antes en el autódromo viendo las demostraciones? ¿Se vio con los miembros de la VfR? Hay indicios para creer que sí. Como que en su informe posterior al congreso pedía traer científicos alemanes al Perú. Pero hay más.
La pasión por los vuelos espaciales crecía de la mano de Valier, que ya era un héroe popular. El cineasta Fritz Lang iba a filmar la película "La Mujer en la Luna" y pensó que sería buena publicidad lanzar el día del estreno un cohete de combustible líquido fabricado por Oberth.
Oberth no tenía habilidades de mecánico, así que la gran oportunidad era también un gran reto. Ese año salió el libro "El cohete para transporte y vuelo", donde el ruso A.B. Scherschevsky, miembro de la VfR, consagraba al peruano: "El advenimiento de la era espacial se hizo realidad con el desarrollo del motor a propulsión y de la nave espacial diseñada y construida por el peruano Pedro Paulet".
Die Rakete elogió el libro. Oberth contrató al ruso para que fabricase la cámara de combustión de su cohete. Pero éste tampoco sabía de mecánica y no lograron nada que volase. Lang rompió el contrato.
En 1929, entró a la VfR un adolescente que, por imitar a Valier, puso cohetones a su deslizador y acabó preso. Le pusieron "El joven delincuente". Se llamaba Wernher von Braun.
Pero Valier ya no creía en cohetones. En 1930, agotadas las etapas de su plan, actualizó su libro y dijo que Paulet "ha probado por primera vez -comparado con los pocos segundos de combustión de los cohetes de pólvora- que es posible, usando combustibles líquidos, construir un motor cohete que logre una combustión de horas".
Se sabe que la VfR quiso desarrollar la nave de Paulet. Él se negó al descubrir que querían hacer misiles de guerra. Esto tendría que ver con que Valier se reunió con Hitler -según el propio Führer- para pedirle financiar los misiles.
Ése fue el punto de quiebre. Valier construyó un motor de combustible líquido pero su auto no corrió muy veloz. Paulet había mantenido en secreto la fórmula del combustible. Valier sabía que era cosa de probar. En una de esas pruebas, una explosión le quitó la vida. Su asistente, Arthur Rudolph, perfeccionó el motor y en pocos años sería de los científicos que secundaron a Von Braun en el desarrollo de los odiados misiles V-2 en la Segunda Guerra Mundial.
Paulet siguió buscando que el Perú financiara su nave. Sin éxito. Murió en 1945, meses antes de que las fuerzas norteamericanas capturasen a Von Braun, Rudolph y otros, quienes después construirían para la NASA el Apolo XI, que pondría al hombre en la Luna.Valier fue enterrado con honores por todo lo que aportó a la cohetería espacial. Un cráter en la Luna lleva su nombre. Nuestro Pedro Paulet hizo mucho más.








