29/03/12: Leite Neto

Qué dicha.
Borges hablándonos
sobre la cubierta.
Borges y yo,
solos. No hay nadie.
(Es muy temprano todavía).
Sobre este navío que nos conduce
--a mí y a mi memoria de Borges--
hacia un lugar aún desconocido.
El puerto no nos consta,
mucho menos al río.
A este río que navegamos
con repentina dicha
y extrañeza.
La popa es nuestra proa
--todo va quedando adelante--
y sabemos lo que decimos,
aunque no por dónde andamos.
El Amazonas es más antiguo
y más vasto que nuestro recuerdo.
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25/03/12: [Visión de Lima]

La ciudad
Debajo de una serpiente herida
La ciudad mi ciudad
Hecha polvo
Mi madre mi padre
Mis hermanos ausentes
Y esta nube de tierra
Y esta serpiente de tierra
Sobre mi atónito
Y silencioso corazón
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19/03/12: La tumba/ EDGAR ARTAUD

Mi estudio
semeja una tumba
en tiempos de los faraones
no tengo ventanas
-o las he cerrado-
con muros enormes
sin entrada
rodeado de objetos
que vivieron conmigo
la desolación
abruma
ya no tiene sentido
leer estos libros
el terrible silencio
mata
solo han olvidado
sepultar conmigo
a una mujer
solo ésto hecho en falta.
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A los 120 años de César Vallejo

En Lima... En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.
No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo... comprendo
la humana ecuación de tu amor.
Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu "sí".
Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti...
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En Lima... En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.
No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo... comprendo
la humana ecuación de tu amor.
Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu "sí".
Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti...
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14/03/12: Basura y poesía

Recuerdo con claridad que allá por inicios de los años 70 del siglo pasado, en mi íntimo colegio popular y parroquial de Lima, un joven, talentoso y entusiasta profesor de Arte --Enrique Bustamante-- nos iniciaba en el collage. Son las clases que mejor recuerdo y que por ese entonces adoraba. Jamás traía al aula los reglamentarios cuarto de pliego de cartulina, revistas, tijeras ni, mucho menos, la goma. Justo cuando faltaban unos quince minutos para terminar la clase --y presentar nuestros trabajos-- compraba a alguno de mis compañeros, por unos pocos centavos, una cartulina que ya nadie quería (el fugaz paso del tiempo la había devaluado); recogía del suelo los trozos de revistas o periódicos desechados; recortaba con la mano lo que de estos se me ocurría podría necesitar para mi composición; robaba un poco de goma por aquí y otro poco por allá. E indefectiblemente me sacaba 20 (veinte). Nota máxima, indecente, extraña; según Martín Adán, una gallina delante de un huevo.
Reactivo estas memorias porque creo son lo más parecido o que acaso mejor puedan explicar mi propia poesía. Sobre todo aquélla de producción más reciente (empiezo a publicar en 1978 y mi último poemario es de este mismo año, en total doce libros de poemas); posterior a El corazón y la escritura (1995). Digo esto porque, a vuelo de pájaro, este último poemario --respecto a los posteriores-- en apariencia luce más focalizado en su o sus temáticas, más elaborado en sus versos y, en suma, mayor estructurado en sus textos tanto individuales como en conjunto. No aseveraría que esto sea falso o verdadero, dejo esta tarea a los posibles interesados en investigar mi obra. Tampoco me propongo puntualizar en el collage --plástico, antaño, y hoy literario de mi trabajo-- porque hallo que esto es obvio; obvio a la poesía occidental o del lejano occidente por lo menos desde Guillaume Apollinaire. Quisiera reparar, más bien, en el gesto de recoger desechos del lenguaje --disímiles, no focalizados, sin prestigio, multiculturales-- y tratarlos prosódicamente. Es decir, no presentar estos desechos tal cual; sino previamente modulados, elaborados como si nos dispusiéramos a escribir un soneto en alejandrinos o una copla de pie quebrado. Tratar lo desechado primorosamente; pero sin restarle su alteridad, fragmentación o extrañeza. El foco, el origen de estos restos, se hallará irremediablemente perdido; pero ahora están sometidos a una modulación que --sin pretender naturalizarlos en su diferencia textual o cultural-- los pone a trabajar en conjunto.
Las claves formales de esta nueva interacción serían, por un lado, pausas y encabalgamientos; y, por el otro, de modo paralelo a este inestable perfil rítmico, una suerte de distribución conceptual móvil de las palabras donde, pareciera, preponderan la elipsis y el oxímoron. Todo lo cual, podríamos decir, propuesto al lector de un modo débil, no enfático; evitando autoritarismos y didactismos de cualquier tipo. Evitando localismos o etnocentrismos también. La persuasión misma del poema se jugaría toda en este aire suave.
Ahondando un tantito más en las posibles consecuencias teóricas, éticas y políticas de este proceder (el de la poesía reciclada); y presuponiendo lo que nos indica debiera hacerse, con nuestra acumulada y ubicua basura, el sentido común. Cabría advertir su efecto palimpséstico e incluyente. Es decir, incluso el lector común se hallaría, desde un primer momento, rodeado o acompañado como de objetos familiares a su experiencia, a su cultura y tradición literaria; de algún modo esta poesía nos recuerda que aquellos objetos no solo ya fueron creados, sino también gozados antes. Y, asimismo, este mismo lector puede intervenir de modo activo en la co-creación de aquel pequeño artefacto de saberes y recuerdos, puesto apenas en actividad, que constituye el poema reciclado. Sin embargo, esto no resta que un lector más atento o ya iniciado en la poesía no sólo aquilate con mayor morosidad aquellas huellas culturales; sino que, quisiéramos presumir, perciba algo más decisivo en esta propuesta de reciclaje. Que no se trata de un registro; sino, ante todo, de la construcción de un objeto de conocimiento. Con giro y sin giro linguístico. Y aunque leve, desalienante de los lugares comunes y siempre abierto al deseo. Una humorada que también podría ser lo más trascendental en tu vida.
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09/03/12: [Primero una pizca]

Primero una pizca
De no persona luego
Dentro de esa nube pop
Algo que es del mundo exterior
Por decir
Que no eres el sol ni eres el humo
Y luego
El cordón umbilical que te va uniendo
Tu hilo de saliva con aquella nube
Así se hace el poema
Te dejas hacer en el poema
Como algo parecido a un amanecer
Donde a la noche abandonas
Como un recuerdo
Que atropella tu vigilia
Como estas ganas de cagar
Que postergas
Ve y enamórate
Linda y dulce
Es la poesía
Solidaria con cojones
Madre sin vínculos maternos
Yo que soy el mejor poeta del mundo
Lo soy por ella
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Seis tigres tristes por que no llegarán al Microfestival que ha propiciado Miguel Coletti (Mano falsa) en el que estaremos el miércoles siete de marzo a las siete en punto. Vladimir Herrera presentará en estreno el documental sobre los Cuatro Días Entre Pájaros y Árboles. Casi toda la Poesía peruana reunida.
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04/03/12: [A solas con mi blog]

A solas con mi blog
Y con estas ganas de vomitar
Sobre las caras de los hipócritas
De siempre
Raza de mala leche somos
Traicioneros, egoístas, cobardes
Ubicuos huele pedos
Y con esto hemos de construir
Las instituciones, los partidos,
La universidad
La vida cotidiana
El amor
Trocando el conocimiento
Que es gratuito
Por la mera política
Que es nuestro sueldo
Para morir en vida
Cabrones
A solas ante este blog
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Perdí la conexión a Internet.
Es demasiado tarde para dormir,
demasiado temprano para la calle.
El frío penetra en la habitación.
La desolación y el desamor
deambulan con un olor a muerte.
El mundo en sombras.
Los fantasmas en la planta baja
provocan escalofrío en la piel.
Me encierro con llave en el estudio.
El puto corazón que se estremece.
No puedo revisar los poemas
que se quedaron en la nube.
Ni puedo conversar con alguien.
Mis manos temblorosas.
Oprimo algunas teclas.
Ingiero pastillas, no importa qué.
Toda la piel es un escozor impreciso.
Escribo cosas sin sentido.
No tengo Internet, no tengo a nadie.
Puedo hablar en el espejo
intentar atenuar
la memoria, el deseo perdido.
De cualquier forma
si entro a la red
no tengo a nadie
pero espera,
en el lejano horizonte
esa débil luz aparece.
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01/03/12: [En cierto momento ]

En cierto momento
Aves altas lejanas
Gravedad
En el asiento del autobús
En todas estas cosas
Que nos mantienen en un trabajo
Donde no nos quieren
Salvo alguno que otro
Y donde desde ya
Preparamos la partida
Hacia aquellas aves
Sin muebles
Ni computador
Ni, mucho menos, poesía.
¿Qué sería de nosotros
Si en lo alto lejano
De aquellas aves
También existiese la poesía?
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