29/06/10: FUEGO LÍQUIDO/ Alejandro Alonso

EDICIONES AMARO, PRESENTA
FUEGO LÍQUIDO
Obra reciente del escritor mexicano Alejandro Alonso
La brutalidad impone respeto
en una ciudad que no existe
como no existe la transparencia
ni el sosiego
sólo universo de almas muertas
“Estupendo logro para la poesía hispánica actual. Puestos los adornos a un lado (la colonización por parte de Octavio Paz de un discurso pretendidamente luminoso), Fuego Líquido, Ediciones Amaro, Lima, 2010, se ubica en la antipoesía. Insinuante en su cadena oximorónica y en su sutil fabulación de lo andrógino. Enhorabuena. “
Pedro Granados, poeta y crítico.
*Edición gratuita en formato digital »Leer más
(Cristóbal “Tobi” Kanashiro)
Introducción
UNO: Las humanidades en los talleres de creación literaria
DOS: La experiencia de Cristóbal “Tobi” Kanashiro [CTK]
TRES: Entradas en el portal Web: Blog de Pedro Granados
24/ 03/ 10: Poemas/ Cristóbal Kanashiro (“El pez solar”, “El problema”, “Gatos”)
06/ 04/ 10: Otro poema de Cristóbal “Tobi” Kanashiro (“¿Nada más pasará?”)
09/ 04/ 10: El pez solar/ Talía Echevarría (Inspirado en poema homónimo de CTK)
14/04/10: Entrevista a Tobi Kanashiro/ Mariella Orquett
23/04/10: Entrevista a Tobi Kanashiro/ Mariella Orquett (continuación)
04/05/10: Embotellado/ Cristóbal 'Tobi' Kanashiro
21/05/10: Más de 'Tobi'
30/05/10: ¿Últimos poemas de Tobi?
04/06/10: Cristóbal Kanashiro, la Internet y yo/ Miguel Baca Olcese*
14/06/10: Presentación de Cristóbal 'Tobi' Kanashiro
CUATRO: Portal de CTK: POESÍA AL PASO (Kanashiro Group)
http://www.poesiaalpaso.com/
ANEXO
Entradas sobre CTK en otros portales Web (hasta la fecha)
…………
Conclusiones
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El nuevo número de Blanco Móvil se llama Celebraciones y es el primero de una serie con la que Eduardo Mosches conmemora los 25 años de la publicación que coordina. “Celebremos lo que podamos y deseamos celebrar. Que no nos maten la alegría de vivir” invita la editorial, a propósito de los tiempos felices y los aciagos.
Así pues, la libertad que otorga el criterio de lo que cada quien festeje, nos lleva de Todos somos migrantes, de Gerardo Amancio, cuento en que “Manríquez celebra encendiendo un Camel” luego de haber terminado un relato; a las Celebraciones siniestras, de Rosa Beltrán, donde atestiguamos los recuerdos de una típica navidad de familia mexicana, y descubrimos a un “Santa Clos” que no es de fiar, porque regala piedras envueltas a los niños que desobedecen.
En cuanto a la selección de poesía, colaboran Rei Berroa, Pedro Serrano, David Cortes, Antonio Deltoro, Pedro Granados ("Por consideración con mis estudiantes"), José Kozer, Raquel Jodorowsky, Eduardo Milán, Marco Antonio Campos, Uberto Stabile y Felipe Vázquez. Sobra decir que la selección es digna de celebrar la lectura.
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Hoy cumplimos tres años editando este blog … próximo al medio millón de visitantes. En realidad, ya en empaque de revista virtual o elíptico curso de literatura a distancia; es decir, un espacio que promueve hallazgos, aperturas del criterio, arbitrariedades en lo posible bien sustentadas... en definitiva, remover un tanto --a medida de nuestras fuerzas-- la tierra apisonada de la cultura. Sin hacer plañidero o rentable proselitismo político; es decir, politizando otras cosas que en apariencia no lo son y no se miden en una ánfora electoral ni conducen a un curul parlamentario. Pasando de las efemérides y sin echar incienso canónico a ninguno. Por el contrario, apuntamos a lo que emerge o se frustra en lo oscuro… a la sombra de nuestra terquedad mental y/o alienación crítica. A la sombra de la mezquindad de los intereses sociales y económicos también (y sobre todo hoy en día) vinculados a la literatura porque nos hallamos en una época muy particular: la hiperconciencia de que todo es ficción, montaje, y el poder sobre los demás --la creación de fetiches-- se gesta o consolida en este discreto ámbito. Vivimos una época de críticos post coloniales, no menos colonizados por cierto, usualmente faltos de oído; nuestras disculpas a ellos, son producto de una agenda trans-nacional y, como tales, los hallamos por doquier y son parte inevitable del paisaje de moda. Pero aquellos que acaso teniendo oído, insisten tozudamente en perpetuar su canon... eso es perverso y, por este mismo hecho, merece ser ventilado también en este portal.
Eso sí, nos percatamos que en el ínterin hemos ido haciendo migas humanas y poéticas. Armando Almánzar Botello, en la República Dominicana; de lejos el mejor poeta actual de su país y uno de los más destacados de entre todas las Antillas. También hemos publicado con cierta frecuencia los monemas radiactivos de Andrés Ajens --de Chile-- y no solamente por monos e inestables. Y a Juan Carlos Ramiro Quiroga, excelente poeta y fino lector y no menos colega bloguero, en lo más alto de La Paz. Y celebrado el humor viperino, por lúcido, y los versos de gruta honda del colombiano Harold Alvarado Tenorio. Y hemos encontrado un auténtico hermano en Edgar Arthaud Jarry, extra-ordinario poeta guerrero, por vocación, carácter y lugar de residencia, muy cerca de Acapulco. Y acaso reconocido un hijo en Cristóbal “Tobi” Kanashiro; el cual, a su vez, nos ha dedicado un generoso retrato:
Pedro Granados
No es de Tarados.
Neurasténico, pero chévere
No tengo idea
Nadie lo conoce, escribe poemas
Que nunca vio
Pero usa lentes
Y al percatarnos, además, que íbamos colgando mucho sobre César Vallejo… de modo espontáneo nos ha brotado otra rama, VALLEJO SIN FRONTERAS.
Blog de pedro granados donde han ido publicando, además, muchos jóvenes peruanos de singular talento como Carlos Eduardo Quenaya, Juan Javier Rivera, Manuel Minuve o Víctor Samuel Rivera. Y, asimismo, amigos de siempre como Juan Carlos Mústiga, Mario Guevara, Vladimir Herrera, Fredy Roncalla, Magdalena Chocano… y dejo acaso injustamente de enumerar. Y, por ultimo, o en primer lugar, blog donde han dado a conocer sus escritos muchos de nuestros brillantes estudiantes y, no menos, se ha difundido abundante poesía colectiva… producto de los talleres de creación literaria en los que me he visto comprometido.
Blog que milita, y no sólo por joder, contra legión de consagrados farsantes … y contra la crítica complaciente o torpe que los ha endiosado hasta el punto que hoy mismo se reproducen en clones por casi todo el mundo hispánico… por ejemplo, resulta increíble (frase echa y no menos ingenua) cómo Raúl Zurita ha colonizado ya buena parte de los paises andinos. A punta de fáciles y oportunistas halagos --y dinero para ediciones-- a encandilado a varios jóvenes (¿referentes en sus respectivos países?) en busca de mentor o progenitor ... en Bolivia, Perú y el Ecuador. Dejo expresa constancia que aquel declamador jamás me convenció --como muchos otros profesores, publicistas o funcionarios metidos a poetas-- y me las juego a que no anduve errado. Como dijimos en otro lugar, Zurita elabora guiones de poemas para ser complementados luego, de modo invariable, con su performance narcisista de talante monumental... editado para cínicos o incautos. Voy contra la corriente porque me interesa la poesía, sobre todo, como un espacio de gestación o tanteo personal y social; y no uno para corroborar la megalomanía y el autoritarismo típicos, por jemplo, de Neruda y sus herederos, remunerados o ad honorem. Por lo tanto, la poesía es un campo de batalla más por la vida y por la democracia; a la larga acaso el más importante. No necesariamente, o en primer lugar, porque la hallemos comprometida a una causa; más productivos, respecto a este punto, suelen ser discursos en otro formato. Sino, y sobre todo, por el modo como nos acercamos a ella y atinamos a comunicarla a los demás. Trato familiar o cotidiano que podría ser el de mucho más personas de lo que imaginamos, o acaso ya mismo lo sea, y nos estamos negando el acceso a esta maravillosa experiencia. En lo personal, prefiero una poesía enardecida --llena de zozobrante vivir-- como el cante de un Camarón de la Isla; pero, al mismo tiempo, meditativa o autista como el agua de cualquier orilla boba.
La poesía es una vocación y, aún no menos extraña, una opción de vida (en modo alguno obligatoriamente miserable); aunque el sólo hecho de frecuentarla, un antídoto contra cualquier psicosocial o campaña manipuladora ya que, en adición, educa y expande nuestro criterio. Contra el prejuicio común, creo que los poetas reciben lo que merecen de parte de la institución literaria en vigencia. Así por ejemplo, para el caso del Perú, Chocano o A. Cisneros el reconocimiento de sus amigotes; mientras, Vallejo, Martín Adán, Javier Sologuren o Luis Hernández Camarero… una leve sonrisa. Por lo general, los que se ocuparon alguna vez de "cosas serias", la política de su tiempo, merecen --temprano o tarde-- estos premios parlamentarios; es decir, de cálculo, favor o ginkana política.
Si terminara o renunciara a este blog el día de hoy, ya estaría contento. Porque he sumado --me he multiplicado en ustedes-- y no me he quedado encerrado en mí mismo o entre los, tan a menudo, anquilosados muros de la academia. Agradezco a la Universidad Católica del Perú por su acogida y la amplia libertad de expresión que me ha brindado; con lo que demuestra no ser una institución pastoral o fundamentalista más, sino una donde pareciera que --como se decía en época del recordado padre Arrupe-- humanizar es divinizar. Hago votos para que esta institución siga así o incluso mejore en su misión pedagógica y perspectiva democrática. Obvio, mejore acicateada por nosotros y a través de nosotros, qué duda cabe.
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“Espacio Cultura Editores” es un nuevo proyecto editorial que ve la luz, sin urgencias y en tiempos de crisis, producto de la pasión por el arte, la creatividad y la edición, de un grupo de autores provenientes de campos tan diversos como la literatura, la fotografía, la música o la arquitectura. Nuestro fin es editar proyectos en los que creemos, fomentando el largo recorrido y la apuesta por el autor, antes que el éxito inmediato.
Nuestra carta de presentación bien quisiera parecerse a aquello que dejó dicho Goethe en una de sus cartas a Schiller: “Cuando no se habla de los escritos, como de los actos, con afectuosa simpatía, con un cierto entusiasmo fanático, queda tan poco que no merece la pena hablar de ellos; la alegría, el placer, la participación en las cosas es lo único real, que a su vez produce realidad; todo lo demás es vano y sólo obstaculiza”.
Proponer obras que tengan consecuencias, evidenciar talentos y disfrutar con la no siempre fácil relación autor-editor son nuestros presupuestos de partida. Es por esto que poder contar con la generosa participación de Juan Carlos Mústiga, editando su nueva novela “Prisionero en la calle” es para nosotros suerte y privilegio a partes iguales.
Tienen que saber que el que suscribe conoció a Juan Carlos por medio del gran poeta peruano Pedro Granados, al que, por cierto, también queremos editar más pronto que tarde. El caso es que gracias a una conferencia internacional que lo trajo a España, me regaló una tarde de sábado inolvidable. Porte criollo y sonrisa de paseante viajado del Callao, me recibió en el umbral de su hotel para contarme de su afán. Largo y prolijo afán, la Moleskine, que no grabadora, las grabadoras resultan inoportunas y poco veraces, echaba humo. Así, entre las líneas de Vallejo y la poesía de mi hermano Pedro Granados, Juan Carlos Mústiga tienta a la vida probando mil maneras de vivirla, la docencia universitaria, la edición, el publicismo, el negocio de la pesca en la generosa plataforma litoral peruana, donde —nos dice— las licencias debiera concederlas Neptuno y no el gobierno; el periodismo y, naturalmente, la escritura, que es su mayor gloria, aunque Mústiga, como todos los grandes, no se concede ni un instante de egolatría.
Escribe a vuelapluma sobre cualquier cuaderno que le viene al paso, ni tiembla ni duda, la caligrafía —cómo le gusta el trazo— corre libre para decir, por ejemplo: “Soy peruano y viajo siempre a través de mi lenguaje, prisionero voluntario del habla de mi país”. Me contó entonces que preparaba una nueva novela urbana, “Prisionero en la calle”, allí impostaría algunas voces de su “Manual de pistola automática”, desde un punto de vista tal vez más amable, aunque igual de necesario. La tristeza endémica —nos decía— por la conciencia del paso del tiempo, el viaje permanente, la infancia evocada; en fin, literatura, que es de lo que se trata. En el ínterin hablamos de aficiones comunes, los hijos, el cine, los amores perdidos, el mar, la caza, que no pesca, submarina; sus tiempos como depredador a pulmón, junto a los viejos “rascaplayas” del Perú, pioneros del submarinismo en aquel luminoso país, todo ello reflejado en un libro delicioso: “Cuadernos submarinos”, que apenas ha subsistido un par de días sobre la mesilla de noche.
Quedamos entonces en pergeñar algún proyecto común y miren ustedes por donde, hoy “Prisionero en la calle” ve la luz en edición conjunta con la editorial limeña Arcadia, pronto lo hará aquí, al otro lado del charco, para que el lector español pueda disfrutar de la grandeza literaria de Juan Carlos. Les puedo asegurar que con este proyecto se fragua uno de nuestros mayores deseos. Desde este Viejo Continente miramos con admiración pasmada, perpleja, la energía creativa de este Nuevo Mundo tan fértil en talentos y en desdichas. Y es en la literatura donde esa creatividad se muestra más generosa, la lengua castellana se enriquece y se cuaja de matices, de palabras, de vida. ¡Qué hermosa aquélla frase de la liturgia, “El verbo se hizo carne…”! El verbo se hace carne en la novela de Juan Carlos. Manfredi, Petra, La Profe, Miles y Lunfucker, vida, carne, violencia y ternura. También Giovanni, y Liuba y los hermanos Torres, los pobrecitos. Y, sobre todo, la libertad ¿quién más libre que nuestro prisionero? Una voz cargada de la libertad que dan las pasiones, los recuerdos, los amigos, la literatura y la supervivencia.
Juan Carlos es un francotirador de las palabras. Cada una de ellas, certera como la honda de Manfredi, nos va desgranando la vida del prisionero a golpes, a flashes, al ritmo exacto en que el corazón bombea la sangre al cerebro. Del corazón al cerebro, ideas, imágenes que se agolpan y atropellan impulsadas hacia el texto como en una estampida. Aquí aparece en todo su esplendor y crudeza el ser humano, el hombre como aquel mono desnudo de Desmond Morris que al final somos todos cuando nos quitan los aparejos y las cosméticas del cuerpo y de la mente. ¿Dónde termina Juan Carlos y comienza Manfredi? El prisionero en la calle respira realidad, una realidad tan alejada de otras realidades inventadas, que nos acaba doliendo. Porque nos reconocemos ahí, en el Colegio Luciérnaga al que todos hemos ido, porque es el lugar de todas las infancias y pobres de los que no lo recuerden. Y porque Rilke nos reveló que la patria del hombre es la infancia y no hay nada más cierto que eso.
Estamos convencidos de que a la novela de Juan Carlos le saldrán patas para caminar el mundo asombrando con pura literatura, tan peruana por el vocablo y tan universal por la potencia literaria. Deseamos que la paladeen y la disfruten, al rematar verán que Juan Carlos deja poso y pertinencia, ni siquiera puede evitarlo, lo suyo es el acto literario.
Hoy estás de enhorabuena “my friend” o como tú dices en la novela: . Sonrió al recordar el sobrenombre que le habían puesto los muchachos en la oficina, My friend. Maifrén, como sonaba. “Mi amigo”, pero en inglés, porque también le decían gringo, a él que era más peruano que la pobreza y la mala reputación y el color guinda del pasaporte nacional.”
Muchas gracias y un abrazo fraternal desde España.
Juan Granados
Cristóbal Crespo
Espacio Cultura Editores
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15/06/10: VALLEJO PARA INVIDENTES

DESCRIPCIÓN
Se trata de un curso sobre la poesía de César Vallejo (1892-1938) dirigido al público en general; jóvenes y adultos (invidentes o no). Se conjugan charlas sobre la vida y el estado actual de la crítica sobre la obra del peruano; tanto como la audición y comentario de sus poemas.
METODOLOGÍA
Cada reunión repasaremos, una a una, las etapas de esta poesía. De este modo, presentaremos algunos puntos fundamentales para entender mejor esta obra de valor universal. Ilustraremos escuchando y profundizando sobre algunos poemas específicos. Nos basaremos en un CD titulado "VallejoXGranados" que no es sino la lectura, por parte de Pedro Granados, de muchos de los versos de César Vallejo. El diálogo entre todos será permanente.
TEMARIO
1. Los Heraldos Negros (1918)
2. Trilce (1922)
3. Poemas de París I (después de 1923)
4. Poemas de París II (España, aparta de mí este cáliz) (después de 1923)
DURACIÓN y CAPACIDAD
Cuatro reuniones, de dos horas cada una, durante los viernes: 2, 9, 16 y 23 (6-8 pm.); o sábados: 3, 10, 17 y 24 (10 a.m.-12 m.) del mes de julio. Máximo de veinte alumnos por sección.
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Amanecer junto a ella
La vi en la mañana
La vi al despertar
Me asustó su mano
Y su pelo
Pero sabía quien era
Y me sentí bien
Iba caminando
Iba caminando
No frustraba mis pasos
Caminaba sin cesar
Hasta que tropiezo en el camino
O-yos-oí
Con la suela del zapato
Enfermedad
Una historia llamada sol
Y una vida por la luna
Que pronto sabré
Come papa
Vamos a fumar un cigarrillo
"Poemas frescos, algunos sin sentido aparente, atraen por su espontaneidad y no siguen los parámetros establecidos al momento de escribirlos, son como haikus ligeros que agradan a los lectores" Ana María Cabrera (El Comercio, Ecuador)
"Forma extraña de escribir, crea una especie de ilusión que enreda aún más al autor" Angelly Ponce Antinori (El Caribe, R.D.)
"Tobi Kanashiro es una teoría que pone en cuestión nuestra idea misma de la literatura" Clara Susti (Radio Control)
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11/06/10: [Mudo por elocuente el sendero]

Mudo por elocuente el sendero
A lo lejos la frente gris de Lima
Y al fondo lágrimas encendidas
Lágrimas de fuego
Y sobre lo más hondo aún
Sobre el tope de todo lo visible
O imaginable
Mi acaso involuntario
E indeclinable amor por ti.
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Los Heraldos negros (1918)
Oral: Zona erótica: el seno materno: “Deseo del Otro original, la madre” (Lacan) [pulsión canibalística]
Trilce (1922)
Anal – fálico
Anal: inversión: el yo poético es la madre que está a la expectativa del guano de su niño: el universo, el mundo; en Trilce I no es el yo poético el que defeca. O, de modo usual, la identificación del yo con sus propios excrementos se ha proyectado al mundo y, particularmente, al mundo de arriba: al sol; el cual, por ejemplo en Trilce XIV, sería también el que defeca: “Esas posaderas sentadas para arriba” (v.6). Asimismo, en Trilce I, el yo poético sería una madre que recibe gozosa la donación (defecación) de su hijo, el Sol --“seis de la tarde/ DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES” (vv.12-13)--, para beneficio de su “insular corazón” (v.8).
Fálico: La cuestión fundamental en Trilce es la diferenciación sexual. En este sentido, este libro describe un círculo (Trilce I a LXXVII) porque es la constatación de un hallazgo; la exploración --demorada y sistemática-- del contorno de una vulva. Territorio liminar respecto a la profundidad del útero. Espacio paralelo y semejante a la playa (escenario típico de Trilce) respecto al fondo marino --o análogos: “charco”, tarde gris y lluviosa-- característico de Los Heraldos Negros. Asimismo, y de modo paralelo a aquella exploración radial , descubrimiento perplejo --y no menos gozoso-- de la ausencia de pene en la mujer. Esto último, a diferencia de la donna fálica --la Salomé, atractiva y castradora, tan cara al Modernismo y, en especial, a la obra de Rubén Darío-- que era imagen o presencia predominante en Los Heraldos negros. Aunque, también de modo simultáneo, el yo poético testimonie otra paradoja o inversión, la de un clítoris que --tal como aquel “bravo meñique” de “Hasta el día en que vuelva” de Poemas humanos-- algún día se hará grande; de manera puntual, en “España, aparta de mí este cáliz”.
“España, aparta de mí este cáliz” (Poesía póstuma)
Fálico: Fijación hacia una madre todopoderosa. En tanto hembra-varón, semejante a Salomé, aunque a su vez distinta a ésta: no seduce para aniquilar sino, por el contrario, acoge para perpetuar la vida hacia el futuro (la de los niños y las niñas, hijos de republicanos o nacionalistas, sobrevivientes de la Guerra Civil Española). Este poderoso símbolo de la madre le permite, o sigue posibilitando a esta poesía, negar una radical diferencia entre los sexos. Es más, en el contexto de un poema tan marcadamente épico como “España…”, el mismo yo poético se hace madre a través de encarnar una voz, entre las tantas de este largo poema poliglósico: “[Niños] si tardo” (v.47). El padre ha estado siempre un tanto ausente o muy arriba, como el Sol. Y, acaso justo por este motivo, no menos paradójico, que no experimentamos en la lectura de esta poesía odio al padre.
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08/06/10: Crítica y ficción/ Ricardo Piglia

La literatura no está puesta en ningún lugar como una esencia, es un efecto. ¿Qué es lo que hace literario a un texto? Cuestión compleja, a la que paradójicamente el escritor es quien menos puede responder. En un sentido, un escritor escribe para saber qué es la literatura (16).
Me interesan mucho los elementos narrativos que hay en la crítica: la crítica como forma de relato; a menudo veo a la crítica como una variante del género policial. El crítico como detective que trata de descifrar un enigma aunque no haya enigma […] En más de un sentido es el investigador y el escritor es el criminal (19-20).
Cuando se ejerce el poder político se está siempre imponiendo una manera de contar la realidad. Pero no hay una historia única y excluyente circulando en la sociedad (61-62).
Me sorprendo cada vez que vuelvo a comprobar que todo se puede escribir, que todo se puede convertir en literatura y en ficción […] Me interesa cada vez más estudiar el lugar de la ficción en la sociedad porque me parece que ése es el contexto mayor de la literatura (163-164)
No se trata de ver la presencia de la realidad en la ficción (realismo), sino de ver la presencia de la ficción en la realidad (utopía). El hombre realista contra el hombre utópico. En el fondo son dos maneras de concebir la eficacia y la verdad […] Contra la resignación del compromiso realista, el anarquismo macedoniano [de Macedonio Fernández] y la ironía […] La novela no expresa a ninguna sociedad sino como negación y contra realidad. La literatura siempre es inactual, dice el otro lugar, a destiempo, la verdadera historia. En el fondo todas las novelas suceden en el futuro (206)
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07/06/10: Soledad impura/ Enrique Sánchez Hernani

Este libro reúne 43 poemas escritos por Granados entre los años 2003 y 2009. El pequeño volumen tiene cuatro estancias. La primera está dominada por la presencia de la muerte como una comprobación de finitud y que el poeta hace explícita frente a la desaparición de algunos miembros de su familia. La segunda, aligerando el anterior sentimiento, tiene como motivo el amor sensual, y por tanto la vida como una apuesta que llega en la madurez biológica. La tercera es la exploración del linaje peruano con el pretexto de revisar algunos lugares entrañables: Samaypata, Caral, pero también Lima. Cerrando el libro figura una revisión del ser interior y del acto de escribir.
Fuente: "LIBROS: Poesía". REVISTA SOMOS (El Comercio, 5/ 22/2010), Año XXIII, No 1224, p. 88
Sigue selección de Soledad impura (Lima: Edición de autor, 2009) 92 p.
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La “sumilla” de mi reciente artículo “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana” (http://www.ucm.es/info/especulo/numero36/trilce.html), lo ilustraría del modo siguiente:
“Entendemos que esta es, en rigor, una pequeña muestra y esbozo de un trabajo mayor donde se lea todo Trilce en clave de jarana limeña; es decir, en tanto y en cuanto evento oral-musical y corporal contextualizado en la historia del Perú --en particular el de los años veinte del siglo pasado-- y donde, por lo tanto, sus actores (en este caso concreto Lima y César Vallejo) guardan específicas relaciones de afinidad y de mutuo rechazo. Creemos que Trilce, como muletilla del canto y adorno del baile de jarana, va más allá de incidir en la naturaleza multidimensional de este maravilloso libro de 1922: letra, ritmo y coreografía, a un tiempo. Nos invita a pensar que la suerte de los indígenas --la Sierra de su Perú-- no fue la única que desveló a César Vallejo, sino que el mestizaje y modernización de Lima también coparon su interés; muy en particular, lo seguiremos investigando, la presencia y rol de lo afro-peruano. Ingrediente, es obvio, sin lo cual no es posible la marinera y, creemos, no lo sería tampoco este poemario”
Esta aparentemente insólita perspectiva afro se liga, además, con mi interés general por las conexiones y relaciones culturales entre el caribe (por extención también el Brasil) y el mundo andino; en específico entre el Perú y la República Dominicana. Soy un militante de esos vasos comunicantes en tanto estudioso y también autor de novelas y poemarios. Y aquél sería también, en síntesis, el objeto de mi investigación para los próximos tres años: una lectura completa de Trilce en clave de marinera limeña. Estudio que implicaría no sólo el reto de hacernos de una teoría y metodología literaria renovadas para este fin: tratar este poemario cual un acontecimiento musical-corporal; por lo tanto, performance cultural no menos multidimensional. Trilce sería un conjunto de escenarios y escenificaciones encarnados en su época; aunque un tanto más utópicos que inverosímiles. Además, este estudio nos permitiría ampliar también, para el contexto de nuestra vanguardia latinoamericana, cánones, relaciones sociales y tecnologías literarias que entre nosotros quizá todavía no han sido abordadas de modo suficiente.
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Empezar con los huesos de Kanashiro, como estructura soldada por distintas
mentes, queriendo hacer poesía, armando literatura. Es una idea que necesita
de la sustancia de la gente. La piel de Kanashiro se colorea con los muchos
poemas de sus reales seguidores, guerreros de su mentes que batallan por la
vida de su historia, por el tecleado de la gente.
El medio, el arma, Internet, virtual espacio de llegada a las pupilas
dilatadas de madrugada, por trasnochar entre letras, sumidos en grafías.
¿Acaso no sería el trasfondo de su materia?
La necesidad de Kanashiro como espacio de expresión no es salvarlo a él del
olvido, sino caer en nosotros mismos y buscar la estrucutra interna de nuestra
voz. Sus guerreros son individualidades libres, prisioneros de su tiempo. El
adversario es una tropa extensa y creciente de autómatas destinados a cumplir
con el cemento, con el diario despertar de sus acciones.
En la poesía de Tobi se intenta despegar de lo ordinario, colmar la
cabeza de sentimientos e ideas espontáneas, condensarlas en el ser de
Kanashiro; en su vientre, entre la raleza de la barba, en la palma de sus
manos, para darle forma, historia y poemarios. Y todo esto a travez de la
pantalla lumínica de nuestro tiempo.
Paulatinamente sus cadenas se rompen dentro de este espacio y empieza a
ponerse de pie y a andar. Camina en un vaivén ebrio por el jaloneo de sus
voces, siendo el camino el surco de sus acciones. Nosotros damos a
Tobi mucho de lo nuestro. Nuestras acciones son las que determinan el camino
del poeta.
Mediante Internet se logra algo sin precedentes para la figura de Kanashiro:
sobrevivir en la red, tener historia y batallas. Pues ya con vida, Internet es
la esencia de Kanashiro, su naturaleza electrónica y de circuitos, de enlaces
y textos. Nosotros volvemos al medio, ahora somos incisivos y cargados de
poemas. Sin Internet no habría Kanashiro, la posibilidad de lo simultáneo, de
lo virtual, del diálogo entre las ideas, hay un valor intrínseco en la figura
del poeta con su medio. Uno necesita de la otra para crear la multiplicidad de
poemas, de expresiones, que terminan en los ojos de Kanashiro, porque al poeta
poco lo escuchamos, él mantiene su posición de escucharnos, es un ser
expansivo.
Aún no hay nada de mí en Kanashiro pero me es inevitable pelearme con él por
el simple hecho de que no existe. Y mantener el pacto del guerrero con la mente.
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02/06/10: [La dulzura de sentirte]

José Unda, "Geométrica"
La dulzura de sentirte
viento aurora mar
contra los párpados
premeditado el bache
al ir contra la corriente
en el Perú qué tonto
qué absurdo en el mundo
ir contra la corriente
no soy cristiano, pero sí un católico
no soy un peruano, pero sí
del par de avenidas que entrecruzo todos los días
interrumpido en la visión
entre estos edificios
interrumpido
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A pesar que el mar embravecido roncaba en las orillas, pegaba duro contra el acantilado avezado y hacía espuma rabiosa atemorizando a los cangrejos, el general no lo oía. Simplemente había decidido no hacerlo y descansar y olvidarse de los ajetreos de diciembre. Pronto estaría nuevamente al frente del monstruoso aparato del estado, del cual sujetaba parte de las riendas, cual si se tratara de un animal enorme y siempre a punto de desbocarse. Vería a sus edecanes y al presidente y la ruma de papeles y decretos diarios por firmar y el mundo ancho y ajeno que era todo de él, pero que no le pertenecía. Ni siquiera él mismo sabía si era dueño de su propio cuerpo. Sentía que sus actos eran en realidad de otros; su agenda siempre estaba recargada, sus ceremonias se llenaban cada vez de más tedio y necesitaba un poco de soledad para dirimir esos aspectos que en los que no cabía un consenso, ni con su conciencia, ni con su alma.
Por eso decidió no oír el mar, ni su fiesta de mareas altas y bajas. La playa de Hondable era perfecta para cumplirse ese deseo de olvidarse del mundo. Alejada de una capital que todavía no absorbía –como hoy- a sus provincias más cercanas, la carretera estaba lejos y sólo se animaban a llegar hasta allí los que pudieran tener automóvil, que en el Perú de 1972 no eran demasiados. Entre las cuatro paredes del bungalow y el desierto que lo rodeaba el vacío estaba bien definido. Tenía que apretar un botón para que las cosas vinieran a su mano si tenía sed o hambre. Después de todo, no por gusto se apellidaba Mercado Jarrín. Pero por el contrario, fue la puerta de su habitación la que sonó. Se aprestó a abrir y encontró al mayordomo parado delante de él.
- ¿Qué desea Jesús? – le preguntó -¿Ha olvidado algo?-
El mayordomo meneó la cabeza, con el respeto con el que solía dirigirse no sólo al general, sino también a cuanta persona que tuviera distintivos castrenses.
- No general. Venía a decirle que un teniente ha venido a buscarlo-
- ¿Un teniente? -
El general Mercado Jarrín bramó. Dijo que como era posible que un teniente haya venido a buscarlo –seguramente para un encargo gubernamental- justo cuando había dejado órdenes precisas que se daría un descanso. Ya no quería oír del Tercer Mundo, ni de las bondades de los tanques rusos.
- Dígale a ese teniente que se retire, Jesús. Creo que las órdenes que impartí sobre visitas han sido claras-
- General, sólo quería dejarle en claro que el teniente da pena-
- ¿Da pena? ¿Qué me está diciendo Jesús?
- Ha cruzado el desierto a pie. Está lleno de arena-
- ¿A pie? ¿No ha venido en auto, como los cristianos?
Al general le picó la curiosidad. Los años serían los encargados de relatarle que ese no iba a ser un día cualquiera.
- A ver Jesús, dile al teniente que vaya a la sala de espera. Lo atenderé-
*******
Mercado Jarrín ingresó al pequeño recinto donde el teniente lo esperaba, fatigado. Lo miró y examinó de pies a cabeza con un golpe de vista, mientras él se presentaba con sus grados y apellidos. Ahora sí, el mar se dejaba escuchar y un hálito de brisa entró con la luz hasta la habitación.
- Dígame teniente, en que puedo servirlo-
- En nada mi general. He venido hasta acá porque quería conocerlo-
- ¿Para conocerme? ¿De dónde viene usted?-
- De Arequipa. Soy jefe de batería de un Grupo en Arequipa
- ¿Y ha venido a conocerme?-
- Mi general, la verdad que yo lo admiro: usted ha sido primer alumno de la Escuela de Guerra en Estados Unidos, de la Escuela de Guerra en el Perú, Instructor en la Escuela Militar, edecán del Presidente José Luis Bustamante y Rivero y Jefe del Agrupamiento de Artillería. Qué honor es verlo en persona y no a lo lejos, casi como siempre, por los diarios o en las ceremonias.-
Ahora el general tenía sentimientos extraños: el teniente merecía una sanción por su osadía, pero no era el caso castigar a alguien por esa deferencia. Rápidamente la conversación derivó a otros límites: el teniente le habló de historia, de la fortaleza de las tropas en las campañas napoleónicas y de la impresionante aventura de los África Korps, de las cualidades de Rommel y las potencialidades de los ingleses en el Canal de La Mancha. El general, impresionado, pensó: “este teniente no habla como teniente”. Poco a poco, la conversación se volvió más agradable y compartieron puntos de vista sobre el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, sobre las carreteras de penetración que el Ejército había construido para conquistar el verde oriente peruano y de las ventajas del material ruso adquirido por el país para renovar la defensa.
- Bueno, mi general, me voy. He cumplido con este deseo de conocerlo en persona. Retornaré a mi unidad-
- Espere un momento –le dijo el general – ¿Me dice usted que está en su último año de teniente?
- Sí mi general. Con fecha 1 de Enero de 1973, ya soy capitán
- Muy bien, entonces lo nombro mi ayudante personal. El 1 de Enero lo espero en la Comandancia General del Ejército.
El teniente se lo agradeció infinitamente. Le estrechó la mano y le hizo saber que era un honor. Se despidieron. El general ordenó que un chofer lo llevara de vuelta a Lima. Después de todo –pensó- no todo había sido malo. El auto se perdió en la primera curva de la carretera que llegaba al exclusivo balneario de Hondable. Ahora sí, Mercado Jarrín podía descansar. Lo que sí no se imaginaba, era que precisamente ese día estaba dándole una vuelta a la tuerca de la historia del Perú:
El teniente se llamaba Vladimiro Montesinos Torres
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