Scaner


Fórmula de la poesía,

la vieja fórmula de Staiger:

uno en el otro.

Este muchacho realmente mereció

el novel eterno, el asombro permanente

ante todas las cosas.

Recuerdo mi primera experiencia

poética:

andaba apartado de un pequeño

grupo de amigos (éramos adolescentes),

caminaba en una noche rústica,

crepitando algunas ramas secas

y también mi corazón

bajo mis zapatos.

Me apoyé sobre una piedra grande,

la noche se concentró en un punto (en mí)

y alguien bebió dentro

de mi pecho,

y algo apagó sus manos

en la noche (en mí).

Uno en el otro,

el otro en uno,

como el viejo Staiger formulara.

Y ahora que estoy por entrar

al salón de clases,

donde debo presentar a Bécquer

y hablar del primer simbolista

y del misterio y de todo eso,

se me ocurre que Emil Staiger

debería estar entre nosotros.

O, si no, el amor.

¿Cómo vive esa rosa que has prendido

junto a tu corazón?


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