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Categoría: Poesía
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latorredelasparadoja...

Abs 7
antes de quebrarse
y caer como una garúa
el viento


Monólogo de Lea
9
-Esto que ves aquí
Son peces desorientados por la marea

20
La muerte
Existe
Hasta para las aves
Más
Legendarias


___________________________
En Instalación (Arequipa: Cascahuesos/Auqui, 2009), hallamos algunos versos espléndidos por su catadura tentativa, especulativa; no en vano, en su interior nos topamos con un significativo epígrafe atribuido a Alberto Caeiro: "El mundo se hizo para que pensáramos en él". Y tal como en Pessoa nos complace constatar también, en este reciente libro de Yufra, cómo el yo romántico hace agua y se abren, felizmente para la poesía, estos jirones de pensamientos o líquenes arrancados de la corteza de un árbol inmenso. Del árbol de lo autoritario, de lo de sobra conocido, de lo que regularmente los funcionarios del sentido común (políticos, narradores de noticias, consejeros de toda laya) suelen ventilar impávidos ante nosotros.

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A propósito de la reedición de Mate de cedrón (1974). Libro que se presenta este sábado 28 a las 8:30 pm. en la Feria del Libro Ricardo Palma (SALA “LOS GENIECILLOS DOMINICALES”).

labocadelsapo...

Cuando conocí a Vladimir Herrera, en 1974, llevaba arcilla
roja en los zapatos y la ropa y los libros estrujados en una
mochila también roja. Entre esos libros estaban unos cuan-
tos ejemplares de Mate de cedrón, que acababa de salir en Li-
ma casi al tiempo que Vladimir salía de Lima.

El imaginario de Mate de cedrón se prolongaba en su
llegada en barco a Barcelona, a una ciudad en la que toda-
vía se podían oír, aun desde la parte alta de la ciudad, las
sirenas de los barcos en el puerto, como en los poemas de
Mate de cedrón. De Barcelona a Lisboa, de Lisboa a Roma, de
Roma a París, de París otra a vez a Barcelona y a Mallorca, y
otra vez a Barcelona, siempre con Mate de cedrón en la mo-
chila: la música y las imágenes, la amistad y la vida expues-
ta, la celebración y la fiesta, la lectura y la escritura, el pen-
samiento y la meditación, el amor y el cuerpo, la vivencia
de otras mañanas, otras tardes y otras noches que no eran
aquellas que se daban por sentadas, las que proponía el or-
den de la vida adulta y domesticada. La intuición de otra
vida y otra realidad que iluminaba el vagar por las estacio-
nes de tren, por los puertos, por las calles y plazas de las
ciudades; todo esto prolongaba el espíritu de Mate de cedrón
y soplaba sobre otra escritura que pronto produjo Del vera-
no inculto, libro publicado en Valencia en 1980 y que abrió
otra época en la escritura de Herrera, de un barroco a la vez
hermético y luminoso, donde los poemas son construccio-
nes más sofisticadas que las de su anterior libro, ese Mate de
cedrón que fluía y divergía de otra manera, cuando de un
continente a otro, de un tiempo a otro, no había más fronte-
ra que la de dar el paso que lleva de Lima a Barcelona, del
presente al futuro, porque “todo tiempo es bueno/ para al-
zar la vista/ mirar estos territorios/ recoger las trampas”.

Mate de cedrón, entonces, había abierto y cerrado una
época: era un maravilloso libro adolescente de una genera-
ción adolescente, la bien o mal llamada generación del 70,
que tal vez fue la última apuesta por la poesía como salva
por el porvenir, y en la que destaca este libro que era lo pre-
figurado y era también los lugares dejados atrás: Lampa,
Cusco, Lima, pero signados ya por el viaje y la imaginación
de otros puertos. Mate de cedrón lleva las huellas de una
época en que casi todo parecía posible, pero que intuía ya
la nostalgia y la melancolía del exilio de ese reino donde es-
taban la poesía como soledad y como memoria, la euforia
de los sueños compartidos y el desamparo del amor, la uto-
pía y la Historia presidiendo o eludiendo las meditaciones
y las acciones, los ojos contemplados y la piel tocada, las ca-
lles angostas del Cusco, la Calle de París, los techos como
lomos de rata de la ciudad de los Reyes (que es Lima), las al-
tas noches del amor en Amsterdam, Whitfield Street: las ru-
tas abiertas y las habitaciones cerradas; el Sena, el Huata-
nay, el Vístula o el Urubamba. Una videncia de los escena-
rios del mundo, recorridos antes o después de la escritura
que unía el patio del sol en la vieja casa y el muro del oeste
con el torreón de Mussot, que se inspiraba en la adivinación
en coca y en la lectura de Bataille, Quevedo o Lenin, con un
sentido del lenguaje y de la imagen que hacía abarcar todas
estas realidades desde una mirada que dotaba a las cosas
de textura e irradiación, una mirada siempre protegida por
la salvia para la voz y el corazón y por el mate de cedrón
que daba la abuela curandera para no andar enamorados
bajo la lluvia.

Más allá de la mágica conexión con la sensibilidad de
la época, este libro sigue fulgurando con su capacidad de
abrir los escenarios de la imaginación y de la memoria: si-
gue evocando la aventura y la reflexión, y nos hace aden-
trarnos, con amor e ironía, en un viento de lucidez y de nos-
talgia pero sobre todo de anhelo y de felicidad compartida.


Barcelona, setiembre del 2009

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www.blogacine.com/wp-content/uploads/2007/08/...

Qué te podría decir
ahora que has vuelto
y me tocas el corazón con la mirada.
Qué soy frente a la articulación
de un objeto con otro,
de un sentimiento con otro,
de una idea con otra,
pura continuidad
en el espacio,
único sonido.

Qué te podría decir,
de qué manera habría
de darte la bienvenida.
Torre de seda
en que se estrella mi amor,
agua en que mi amor se precipita,
cuerpo que me acompaña.

Qué decirte.
De qué manera
devolverte la mirada
que sea un campo de arroz,
que sea la noche con la noche.
Acompañada.


De El fuego que no es el sol (1993)

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Categoría: Poesía
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Editoriales arequipeñas Cascahuesos e Hijos de la lluvia editan su obra completa, este sábado 28 en la Feria del Libro Ricardo Palma (8 pm) se presenta la primera entrega de esta excelente iniciativa, la reedición --luego de 35 años-- del primer poemario de Herrera, Mate de cedrón.

Cortesía J. C.

Cunilinguo

¿O será como cabras
y cabros que se comen de una sola amapola?
Martín Adán

Ha de ser como una llama que se dice quieta,
No como el fragor, señora, o como una urna en
El calcinado esplendoroso carmesí, sujeto
Del deseo, sometido joven aún a las hurgaciones.
Suscitada por el deseo de ser la lengua,
Su inverso cono de luz, su seno recortado, sólo
La pura lengua de plumas y saudades revestida,
Celebérrima, y los glúteos severamente azotados
Con arena, y el viejo figurín en la ventana
Tras la cual otro sexo habrá de levantarse
En brillo y desmoronado será en parte como
Cuando desea un santo de su cuerpo su verso
Emocionado.
Las economías, en suma, del Poder, y
El poder hacerlo de espaldas hígado y riñones
Afuera, pero sombra de naranjos y también
Fritilarias, acudidas todas a la intimidad
Constelada en que se pee y se bufa domesticando
El verano:
Los besos que en las verijas tendrán
Que olvidarse, como la lengua serán en sí
Recordados:
Unos cuartos de luna lucientes
Para la sandalia del agua más pura al pisar de
Dos ríos orondos las algas, la fiebre y el costado.

(De Del verano inculto)

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Rubén Darío, el maestro, ya nos lo puntualizaba... el poeta hispanoamericano (incluso con obra ya publicada) tiene poca idea del arte al que se dedica. En este sentido, es penoso observar cómo un poema --o muchos en un libro de poesía-- podría haber sido más logrado o persuasivo con una dosis oportuna de taller. Este taller, pues, va dirigido a aquellos ya comprometidos con el cultivo de este arte; acrediten estos ya varias publicaciones o alguna nueva o inicial, según sea el caso.

Este taller de poesía, individual y confidencial, es vía internet . Una vez que me envíen sus textos y los lea, fijamos una cita por e-mail para hablar en tiempo real sobre los mismos. Son ocho horas contabilizadas de asesoría al mes de las que disponen y pueden usar a su libre albedrío; es decir, agotarlas en dos, tres a más reuniones a lo largo de treinta días. En realidad, estas ocho horas incluyen la asesoría más el reenvío para cada reunión, vía adjunto (Word, scanner o pdf), de sus poemas con mis sugerencias .

MAYOR INFORMACIÓN


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Categoría: Poesía
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http://cazadordeagua.blogspot.com/2009/08/francis-bacon-vuelve-slaughterhouses.html

A la memoria de Gilles Deleuze,
quien acaso hubiese podido suscribir también este poema.



Soledad de paraguas no percibe
la que indiferente crea, todavía.
Curva,
ciego trazo, negrura soberana, mancha informe
del pigmento. Sangra rota la textura por el filo
de la espátula. Eso raspa.
Slaughterhouse’s Crucifixion.
¡Oh sufriente madero del olivo!
Atroz y chorreante cuerpo cierto interminable.
Slaughterhouse’s Crucifixion.
Un dolor atónito que tiembla gusano que se arrastra
lento por la tela en coágulo imprevisto.
Carne abierta que no cesa. Slaughterhouse’s
Crucifixion.
En garfio suspendida la belleza desollada.

La mano, con trapo frota, loca, orienta
la hemorragia, enturbia frente y labios…
despega, en el aire del instinto, el oscuro
paraguas del miedo casi un ave.

Con duro hierro araña, corta marca labra
-garra del halcón, cuchilla enardecida-
la mano:
azar transfigurado, caníbal
boca ciega.
Un puño, tremendo,
golpea sobre un lienzo el diagrama contingente
de las fuerzas... Accidente utilizable...

Chorro ardiente que perturba el esquema visual
configurado.
Borra un ojo, vuela un trazo, plata
líquida los labios, mancha viva que se expande,
pincel que muerde, arde, látigo erguido,
torso que sangra.
Hambre gruñida del abismo en retorno animal de
rostro en fuga.
Obsceno, ameboide hocico proteiforme.

Gotas por la tela: sangre. Mercurio, semen, leche oscura:
centrífugas manadas de la mente.
Roto sinsentido musical en devenir omnímodo de glandes.

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meridianacelan.blogspot.com

desamarrarme los zapatos

agujetas pasadores amarras

de los pies fronteras tabiques

candados secretos inquisiciones

una pajarita de papel

mejor si eres crítico y no sabes leer

el perfil de aquella lejana montaña

bajo nuestro tacto

la palabra que es apenas una palabra

y ya no es más una palabra

una suerte de movimiento rotatorio

más bien

un gesto animado una succión

al borde del único respiradero

lo siento

pero no puedo ser ya más didáctico

como exagero

a veces ante mis pacientes estudiantes

salvaguardado por lo negro

de mi alma por lo africano

de tan oculto al sol de tan oculto

y efervescente e inundado

y ya mismo sumergido


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es.dir.groups.yahoo.com


II. CIUDADANO PARALELO

era octubre
la mañana empujando su verano
¿Cómo intuirlo?


“Pase usted adelante.
Su cheque está para la firma.
Lo sentimos pero ya no trabaja usted para nosotros.”
y yo petiseco
un desierto en el buche

sabiduría de mi madre:

“La palabra es dura.
Hasta los ángeles se accidentan.”

hay un diablo escondido en cada puñado de Caribe

era un hombre
era octubre

VI. ANATOMIA PARTICULARIA

mi cuerpo
es la posición comprometida

allí residen el otoño

la flaqueza.


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editorenvilo.blogspot.com

La Anunciación del Ángel
A Pablo García Baena

Muriérame yo, gladiador, arcángel, verte avanzar
abierta la camisa, tenue vello irisado
por tu pecho de cobre.
Brazos, venas,
latido, curva, élitros de insectos
bajo el músculo o velas de navío.
Muriérame yo en ellos, cautiva la cintura,
amenazante dardo presentido,
pálido acónito,
igual que una fragancia, preciso, me traspase.
Muriérame yo en tu ancho hombro
doblada mi cabeza. Empapado y oscuro
indeciso resbala por tu frente el acanto
y mi mejilla roza, y cubre y acaricia.
Muriérame, sí, pero no antes
de saber qué me anuncia este desasosiego,
rosa gladiolo o en mi vientre ascua.
No antes que, febriles, mis dedos por tus ropas
desordenándolas las desabotonen,
se introduzcan y lleguen
y puedan contemplar, averiguarte,
con su novicio tacto.

Conversión singular

Toda la vida desvistiendo chulos
para ahora acabar vistiendo santos.

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Categoría: Ensayo
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elboomeran.com

¿La obra de Leopoldo María Panero (Madrid, 1948) es poesía? Si Panero es poeta, ¿lo es por su esquizofrenia o a pesar de la misma? ¿Actúa la esquizofrenia a favor o en contra de la poesía? Esquizofrénico y poeta no son sinónimos ni tienen una relación causa-efecto unívoca ni constante. Se puede ser esquizofrénico y no ser artista y viceversa. Pero ¿se puede ser ambas cosas a la vez?

Julia Kristeva, semióloga, poeta y psicoanalista, considera que la poesía surge de una violenta lucha por sostener/disgregar el lenguaje, entre lo simbólico y lo semiótico. ¿Cuándo la vuelta al plano semiótico pone en riesgo al sujeto? Mientras el creador arriesga su posición e inestabiliza el orden simbólico, el psicótico (se) disuelve (en) la significación. (1)

En su ensayo sobre Sade, Panero se refiere a la paranoia como algo desagradable, pero encumbra la esquizofrenia como algo exquisito e inofensivo.

La esquizofrenia puede abrir las puertas de la creatividad poética en la medida en que la percepción difiere de la percepción de una población normal. Si es que existe población normal, percepción normal, percepción estándar. ¡Qué difícil definir! Y la escritura poética puede estar favorecida por la pulsión semiótica de desestructuración del lenguaje. En Panero junto a las drogas, el alcohol y los fármacos antidepresivos, la esquizofrenia condiciona su visión/ liberación/ marginalidad. “Tal vez sean la causa de su canto desigual, desvencijado, trabado en ocasiones, pero impar, personalísimo impregnado de fuerza y provocación” (2)

Condicionan la percepción del yo y un distanciamiento que le permiten reconocer la falacia del mismo: “No es que esté solo, es que no existo /es que no hay nadie en esta playa / y ya ni yo aun me acompaño / son estos ojos cual dos cuevas / y en mi cabeza sopla el viento: / será la muerte como un vino?” (La canción del indio crow). Un yo que se relaciona con la realidad de forma vocacionalmente literaria: “Vivo bajo la fantasía prosaica del fin del mundo y no sólo no quiero salir de ella sino que pretendo que los demás entren en ella”.(3). “Pero aventura no hay, lo sabes,/ más que por alguien, para alguien, como un poema,/ como el riesgo de un vuelo en el aire sin tránsito.” (Pavane pour un enfant défunt). “Ni grito ni silencio sino algún canto cierto / y estar aquí los dos, al amparo del Verbo.” (Vaso).

Una realidad literaria que finalmente también es una farsa: “Hoy las arañas me hacen cálidas señas desde / las esquinas de mi cuarto, y la luz titubea, / y empiezo a dudar que sea cierta / la inmensa tragedia / de la literatura.” (Mutis).

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Categoría: Ensayo
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editorial-ene.com

Prepucio Carmesí es una obra que utiliza toda una diversidad de géneros para entregarnos a los lectores la “biografía apócrifa” del escritor Pedro Granados cuyo seudónimo es Juvenal Agüero. Asimismo nos ofrecerá el relato de sus relaciones con sus bellas y elásticas mujeres. Por tal razón su nombre: Juvenal. Porque su vida es una eterna juventud.

La obra presenta la técnica de alternancia múltiple. Es decir, son pequeños capitulillos donde no existe una secuencia lineal pero que se encuentran artísticamente entrelazados. Sin embargo parece claro que la historia comienza con el niño Juvenal a quién se le ha quedado prendido el prepucio en la cremallera y repite enojado “Nadie es feliz”. De este modo el narrador por momentos aparece en primera persona y otras veces en tercera persona. Este guiño parece indicar que la obra es como un blog y debería ser leído como tal.

La confluencia de diversos géneros en una sola obra viene a significar esencialmente la hibridez. Esta hibridez se observa también en el lenguaje, Granados alterna frases coloquiales y formales. Hibridez en las mujeres que elige o lo eligen. Hibridez o mestizaje en el origen étnico de Juvenal. Diversidad en los lugares donde vive. Este último rasgo le otorga a Juvenal la categoría de cosmopolita, aunque él es más “feliz” en los países del sur.

Por otro lado no debemos dejar de observar que Juvenal está inmerso en un contexto histórico que determina su modo de pensar. En esta historia se puede probar el discurso materialista que afirma que la materia antecede y determina el devenir del sujeto. Juvenal es hijo de padres quechua-hablantes y nacido en un barrio popular de la “blanca” ciudad de Lima. Véase página 89 y 90 del libro para entender a qué alude el término blanca. Tal situación determina que en su discurso haga énfasis en las complicadas relaciones de las clases sociales.

La obra a su vez es una mezcla de erotismo, humor, crítica social y juventud. Juvenal Agüero es una persona que se relacionará con muchas mujeres. Alejandra, Rosa, Ramsa y entre otras que entrarán a la vida de Juvenal enseñándole sobre la vida o los secretos del cuerpo. Digo “entrar” porque él no las olvida e incluso se lamentará por haberlas dejado, bajo esta perspectiva Juvenal no utiliza a las mujeres y tampoco las cosifica. El erotismo será solo una puerta de entrada para algo más esencial e incorruptible.

El humor en Prepucio Carmesí es uno de los rasgos más logrados. El autor emplea y dosifica el humor a lo largo de la obra. Incluso en los momentos de mayor seriedad hay una pequeña cuota de ingenio humorístico. Por ejemplo, cuando el pequeño juvenal ha leído su poema en la clase y el profesor le ha dicho que sus versos son tan tristes que parecen hechos por Inca Pachacutec. Todos sabemos que si el Inca Pachacutec hubiese escrito poemas estos no serían nada tristes puesto que este inca fue uno de los personajes decisivos en la construcción del Tahuantinsuyo. Por esta razón su nombre puede ser traducido como “El transformador de la tierra”.

La crítica social será un aspecto sustancial. Juvenal crítica entre otras cosas, el racismo de los limeños, por lo cual llamará “blanca” a la ciudad de Lima, no solo por la niebla característica de su clima si no también porque su gente tiene ganas… corrijo, compulsivas ganas de ser blanca. Pese a ello debo decir que muchas de las afirmaciones de Juvenal no poseen pretensiones de verdad, de lo contrario tanta seriedad aburriría al lector.

La intertextualidad es un rasgo recurrente en la novela de Pedro Granados. Aunque novela es un término que no termina por definir el texto como lo he mencionado al inicio. Juvenal nos menciona libros como el de Carlos Malpica “Los Dueños del Perú” o algún poema de Jattin como el famosísimo “te quiero burrita”. Este elemento apoya la historia y al mismo tiempo le otorga dinamismo pues el lector por unos momentos divagará en sus recuerdos sobre los textos citados.

Prepucio Carmesí es una obra singular e interesante. El título esconde un símbolo esencial en el ser humano. El Prepucio viene a significar la cubierta que nos separa del mundo y nos mantiene encerrados y sin luz. La ruptura de ese prepucio es la salida al mundo para desenvolvernos como pensamos y sentimos y sobretodo para ejercitar nuestra libertad.

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dearqueologia.com
Metopa de Selinunte, 550 a.C.

Por consideración con mis estudiantes
No enseñaré más
Por compasión con ellos
No me verán más en el aula
He comido del fruto prohibido
Qué le vamos a hacer
He desflorado
Y tenido en una sola mano
La cabeza atónita
De la medusa

No soy de esta época
Excesivos han sido mis años
Son mis recuerdos
La luna cobijada como un pollito
El diablo, el pobre, no el poderoso
Apilado entre las calles
Ubicuo
Y yo escondiendo lo vivido
Lo deseado
Como una herida de muerte

No soy del presente
Cuido una flor
De cementerio
Y peino las canas
Del poema
Y lo engomino
Porque lo necesita

Por eso es que dejo
de enseñar y dejo
mis bártulos y mis agujas
de cazar moscas al vuelo
de capturar arañas
y auscultar mi corazón
de mercurio mi alma
de éter insoluble
a este aire nuestro

Y estas sabidurías
ociosas y como extravagantes
y también inútiles
o poco prácticas
e inaplicables
y dolorosas y demasiado henchidas
e invariablemente ocultas

25/ 9/ 09

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http://es.wikipedia.org/wiki/Pastor_de_Moya

CARNAVAL

trajimos el pasado con el alba
nos intercambiamos los rostros en el vacío
comimos pan de otro tiempo
aterradora melancolía
al iniciar la fiesta

desnuda la memoria hace alarde
de la lozanía de sus piernas
todo es real si la fantasía existe
ese hombre que soporta el peso de sus días
se mira hacia adentro
y se le queda pegada la mirada en el olvido

esa es la presencia del ser en la
razón
de parecernos a los colores
cuando nos disfrazamos de nosotros mismos


ORIGEN DE LA RUEDA

Una mujer blanca o morena [los dos colores simbolizan
lo mismo] ha olvidado sobre la mesa un objeto que
por su forma puede ser un disco o la palabra círculo
o una esfera de cristal que necesariamente no tiene
que ser una bandada de golondrinas que vuelan y
sueñan en una circunferencia equidistando en la
lluvia además sé que aquella mujer ha dejado esta
pieza con el propósito de que yo advierta que cíclico
es el olvido como la noche


BELLY-DANCE

la bailarina mueve la cintura en cada tabla
la luz es un temblor amanecido si agoniza
danzar otra forma de parir y de dolor
un espectáculo callado ante el grito


ÉL ES MUJER

este burdel sabe a virgen estuprada
a licor azulado en las vetas de su voz
este hombre quiere jugar a ser SIMONE
orinar ángeles en los arbustos del alma
esta hembra es un terrible macho para el sexo
signo acaso seducción hacia el crimen imposible
animus necandi designio y cosa media
la noche cae y se rompe sobre el vaso
y nosotros asaltamos estos labios


De Jardines de la lengua (San Juan/ Santo Domingo: Isla Negra, 2009)

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Categoría: Poesía
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islanegra.com


No soy un hombre

Soy un poema.

Una mujer ya fallecida

me escribió en la noche

sobre una servilleta.

Una mujer todavía ingenua

me recita en la penumbra

con su voz de eucalipto.

No soy un hombre.

Mi rostro es un verso.

A veces

para poder oírme

me busco en los espejos.


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Categoría: Poesía
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Scaner

En cada fosa
caben miles de palabras
que la tierra roe como huesos
sacos de la pena
carrera de la especie descendiendo
hacia el hilo de la ausencia

Los cadáveres brotan como dorsos
entre la espuma rabiosa del mar
y ascienden por la falange del olvido
a impregnar de élitros el aire

Tu cuerpo es un cadáver
cada día despuntando hacia la distancia de una noche
infinita
espejo de una lágrima cosida al párpado
de la muerte

_____________________________
El libro se abre con un discurso universal y ubicuo sobre la muerte; se cierra, contextualizando ésta entre las exhumatorias audiencias públicas que patrocinó, en el Perú, la denominada Comisión de la Verdad. De la letra herida y escéptica del Barroco, pues, a una mano campesina de mujer que escarba en la dura tierra tras los restos de su esposo desaparecido. Y en medio de la recreación de todo esto, una persona ensayando también re/crearse a sí misma, conectarse a una historia, a una peculiar sensibilidad o modo arcaico de ser. Discurso honesto, en medio de un tema tan espinoso, espinoso por políticamente correcto; por lo general, asumido entre poetas o intelectuales de cara, digamos, a una agenda teórica competitiva. Aquello de ganarse, dentro o fuera del país, un sueldo (mejor si es rentable) hablando sobre la violencia en el Perú... Pero Susti sabe sortear estas retóricas u obligaciones u oportunismos de nuestra clase letrada porque, en realidad, no habla de la muerte ajena sino de la suya propia: no denuncia, más bien, sosegadamente expía. Como Dostoievski o Vallejo o Borges --¡pero, por favor, no como Kozer!-- cada uno de nosotros, y no los otros, figuramos entre los primerísimos asesinos; y hasta el alba resulta ser, en esta poesía, guarida de la muerte. Pleno de hallazgos metafóricos (como aquella lágrima cosida al párpado de la inevitable) distribuidos con sabiduría y cautela; este libro es, por ahora, quizá el más logrado de su autor. Ha conseguido plasmar aquí, lo antes postergado quizá por temido o incómodo, la intensidad. No la del efectismo publicitario, desparramada por doquier, no la del patetismo, ni la de la mala conciencia o de la espurea filantropía; sino la de nuestro sencillo y acaso trascendental coloquio: el de una sombra hablando, parsimoniosamente, con otra incluso mayor.

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