
Como decíamos en “La poesía que vendrá”, la obra de Carlos Rodríguez (Santo Domingo, 1951 - New York, 2001), entroncaba con lo que trataban de hacer los más jóvenes. Del Siglo de Oro español hasta Jaime Gil de Biedma, pasando por Antonio Machado y Luis Cernuda, la poesía del dominicano exhibía con acierto algo de aquel festín de la palabra sumado a una incisiva y, muy contemporánea, ironía:
"Sólo un ronquido escucho además de otro murmullo
que es constante.
Los cuervos hablan hoy en la mañana y mi ventana es un nidal.
El libro de estas cuerdas es una gran fiesta
que acaba a ratos.
Amanece y está el residuo limpio de la noche.
Una muchacha duerme en la otra sala,
un amante en el sofá y mi mujer, que es la del ronquido" ("Amanece").
Creemos que los más jóvenes, como Néstor E. Rodríguez, optan también por este mismo disfrute distanciador e inteligente - intentando combinar tradición y lenguaje de la calle - que es la ironía. Aunque en Rodríguez prime, más bien, la tradicón; es decir, la reelaboración de ésta en un contexto, aunque inclusivo, preferentemente culto o letrado. Por ejemplo, sobre Animal pedestre --y luego de llamarnos la atención sobre la importancia en nuestro autor del tema del oficio del poeta o del proceso de la escritura-- Wanda Cosme pasa oportunamente a ilustrarnos:
“Así queda reflejado en los poemas “Al margen del capítulo IX del oracional de Alonso de Cartagena” y “El poeta Francisco Bautista en la tranquilidad de una mañana estival”. En el primero la voz poética dice: “De todas las cosas que en el mundo son,/ una hay que supera en gracia aquellas/ de mayor estatura en la madeja ascendente de los hechos humanos/ la escritura es aquella que se dice por tal./ Por ella permanece lo dicho/ en el tiempo sucesivo del orbe terreno,/ archivo inmarcesible de las cosas todas que en el mundo son”. En el segundo poema de forma muy breve el poeta expresa: “Palabra, ¿por culpa/ de qué culpa/ me desvela tu tantálica materialidad?” (35)
La conciencia del peso de las palabras, entonces, y de la materialidad de la propia
identidad, agregaríamos nosotros. Materialidad múltiple, reactiva ante contextos diferentes y soluble, para ser más precisos:
Izamal, México
Lengua rota la que amarra
los ejes de esta comarca
y el amarillo encendido
de sus agrimensuras.
Asimilar la eclosión
de esa ruta accidentada
que se interpone al paisaje
como un espejismo,
invita al desasosiego.
Y sin embargo asientes,
regalas de tu fijeza
el don multiplicado.
La sotileza renacentista, el ingenio barroco y, paradójicamente, también el minimalismo y objetivismo de un Robert Frost van en auxilio del poeta que exhuma su propia dominicanidad ya ahora trasatlántica. La constatación de la cabeza bifronte que quizá todos estamos llamados a desarrollar:
Jano
Sobre la sombra única
el debate de dos rostros:
el uno agota los ardides del conocimiento puro,
la precaria soledad, la vela, los pulidos anaqueles.
Las huellas de la mano
le han revelado al otro
el sentido previo a la idea del tiempo.
No son para sus ojos
carne y fuego
verdades distintas,
sino una sola,
la misma de la noche repetida,
los silencios y las voces.
El uno indaga su imagen libresca
de ampulosas redes adjetivas.
Es uno su cuerpo,
como uno el gesto que lo abriga.
[…]
El doble murmullo.
[…]
El instante precisa un motivo irresoluto,
Jano ensaya su contorno.
(De Animal pedestre)
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Doctor of Philosophy (Hispanic Language and Literatures), Boston University, 2003. Directors: Prof. Alicia Borinsky and Prof. James Iffland.

The extensive scholarly criticism on the poetry of César Vallejo (1892-1938) has centered its attention on a wide variety of thematic, stylistic, contextual, and psychoanalytic aspects. Often, however, these approaches fail to elaborate an over-arching theoretical framework into which those aspects might be integrated. The multifaceted approach developed in this dissertation attempts to contribute to the development of just such a framework.
(La extensa crítica académica sobre la poesía de Cesar Vallejo (1892-1938) ha centrado su atención en una amplia variedad de aspectos temáticos, estilísticos, contextuales y psicoanalíticos. A menudo, sin embargo, estas aproximaciones fallan en elaborar un marco teórico englobante en el cual dichos aspectos deben ser integrados. El acercamiento multifacético desarrollado en esta disertación intenta contribuir al desarrollo de dicho marco)
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The extensive scholarly criticism on the poetry of César Vallejo (1892-1938) has centered its attention on a wide variety of thematic, stylistic, contextual, and psychoanalytic aspects. Often, however, these approaches fail to elaborate an over-arching theoretical framework into which those aspects might be integrated. The multifaceted approach developed in this dissertation attempts to contribute to the development of just such a framework.
(La extensa crítica académica sobre la poesía de Cesar Vallejo (1892-1938) ha centrado su atención en una amplia variedad de aspectos temáticos, estilísticos, contextuales y psicoanalíticos. A menudo, sin embargo, estas aproximaciones fallan en elaborar un marco teórico englobante en el cual dichos aspectos deben ser integrados. El acercamiento multifacético desarrollado en esta disertación intenta contribuir al desarrollo de dicho marco)
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"Granados toma Estancias (1960) como pieza representativa de madurez lírica para probar cierta "condición aérea" en la poesía de Sologuren. Su aproximación analiza características formales sin limitarse a la tradicional extención de listas de recursos estilísticos. Granados compara más bien imágenes semejantes y encuentra en ellas una dinámica de tensiones internas que le permite graficar patrones de "movimiento imaginario" en los poemas, un concepto abstracto inaccesible para los estudios previos dedicados a esta obra. Su aporte crítico es novedoso: subraya la importancia poético estructural del manejo meticuloso del espacio y tiempo, y señala un patrón constructivo en las imágenes de "vuelo" que reconoce en la poesía de Sologuren. Lo que no ofrece su estudio es una explicación de las maneras en que dichas tendencias dinámicas se ubican e integran en su contexto cultural y en una tradición peruana y europea. Sin esta explicación, algunos recursos técnicos y formales de los que se sirve Sologuren quedan no solo como exclusivos de su poesía sino también como sus metas poéticas" (279 )
En: Luis Rebaza Soraluz, La construcción de un artista peruano. Poética e identidad nacional en la obra de José María Arguedas, Emilio Adolfo Westphalen, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy, Fernando de Szyszlo y Blanca Varela (Lima: Fondo editorial PUCP, 2000). pp. 279 y siguientes.
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28/11/08: Deja sonar la música
Para Barry White

En medio de ciudad tan triste
y de nuestras propias miserias,
éstas del cuerpo...
Como un niño acorralado
y sin regalos.
Con un huevo de años
sin mirar a Dios
directamente a los ojos.
Asómense.
Sin un culo espléndido
llenándonos la cama.
Sin ese Dios y sin ese culo,
entonces.
Y con todos estos años
traidos como en carretilla.
Alturas ya vertiginosas
las del acumulado deseo.
Cima que es acaso
nuestra talla verdadera .
Denso, oscuro y blasfemo incienso.
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En medio de ciudad tan triste
y de nuestras propias miserias,
éstas del cuerpo...
Como un niño acorralado
y sin regalos.
Con un huevo de años
sin mirar a Dios
directamente a los ojos.
Asómense.
Sin un culo espléndido
llenándonos la cama.
Sin ese Dios y sin ese culo,
entonces.
Y con todos estos años
traidos como en carretilla.
Alturas ya vertiginosas
las del acumulado deseo.
Cima que es acaso
nuestra talla verdadera .
Denso, oscuro y blasfemo incienso.
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25/11/08: Mi experiencia como bloggero
"Porque un periódico [un blog también] no es un pelotón de sucesos ni un chilcano de noticias sino una manera de ver el mundo y de compartirlo con los lectores" (César Hildebrant)

Vivo en el Perú de modo permanente desde hace unos tres años y soy uno de los escritores a los que leen mucho más por Internet que a través del papel impreso. Así que soy un entusiasta de esta arrolladora tendencia, acaso irreversible, del mundo a leer a través de dispositivos electrónicos. Alimento con cierta frecuencia un blog literario, donde cuelgo cosas tanto propias como ajenas (entre relatos, ensayos y mucha poesía), que en poco más de un año ha sobrepasado las 170, 000 visitas (últimamente alrededor de 500 diarias) y, por lo tanto, sé por experiencia propia lo liberadora y democratizante que puede ser la web. Es decir, en el marco de la lucha inherente a toda República de las Letras (Pascale Casanova), constatar el hecho de que un escritor oscuro no lo sea más por el puro capricho, inercia o, más bien, consecuencia de la lucha política con una canonizada crítica de barrio y unos colegas, por lo regular, atentos más a la foto que a la auto-crítica. Así que, poniendo por caso tal vez este insignificante ejemplo, no sólo la ecología --con su ahorro en consumo de papel y energía-- es la que sale beneficiada con esta creciente tendencia a leer valiéndonos de dispositivos electrónicos; sino también, digamos, redunda en cierta forma de justicia poética. Porque, a fin de cuentas, justicia, ética, reconocimiento oportuno, difusión sin prejuicios, equidad de oportunidades, transparencia de la calidad es aquello que está en juego. Y los medios electrónicos, a buena hora, creo que pueden garantizar esto mucho mejor que un medio impreso local.
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Vivo en el Perú de modo permanente desde hace unos tres años y soy uno de los escritores a los que leen mucho más por Internet que a través del papel impreso. Así que soy un entusiasta de esta arrolladora tendencia, acaso irreversible, del mundo a leer a través de dispositivos electrónicos. Alimento con cierta frecuencia un blog literario, donde cuelgo cosas tanto propias como ajenas (entre relatos, ensayos y mucha poesía), que en poco más de un año ha sobrepasado las 170, 000 visitas (últimamente alrededor de 500 diarias) y, por lo tanto, sé por experiencia propia lo liberadora y democratizante que puede ser la web. Es decir, en el marco de la lucha inherente a toda República de las Letras (Pascale Casanova), constatar el hecho de que un escritor oscuro no lo sea más por el puro capricho, inercia o, más bien, consecuencia de la lucha política con una canonizada crítica de barrio y unos colegas, por lo regular, atentos más a la foto que a la auto-crítica. Así que, poniendo por caso tal vez este insignificante ejemplo, no sólo la ecología --con su ahorro en consumo de papel y energía-- es la que sale beneficiada con esta creciente tendencia a leer valiéndonos de dispositivos electrónicos; sino también, digamos, redunda en cierta forma de justicia poética. Porque, a fin de cuentas, justicia, ética, reconocimiento oportuno, difusión sin prejuicios, equidad de oportunidades, transparencia de la calidad es aquello que está en juego. Y los medios electrónicos, a buena hora, creo que pueden garantizar esto mucho mejor que un medio impreso local.
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24/11/08: "Testimonios sobre una combatiente[Georgette de Vallejo] (A manera de prólogo)" /Max Silva Tuesta

"Vallejo tenía plena conciencia de que era, no genial como se dice, sino un genio. Antonio Cisneros y Alfredo Bryce Echenique votarían en contra de lo que acabo de decir, pues, para el Oso hormiguero, Vallejo, además de llorón, fue el precursor de la tecnocumbia, y para el gran plagiario Vallejo era un estúpido. Virtualmente hablando, ¿qué les contestaría Vallejo a uno y otro denostador? Al primero, suave Camay, le diría Me han confundido con mis lágrimas (revelador verso de Vallejo, genio incluso en haberse anticipado a sus futuros detractores), y al segundo, no tan suave Camay, le diría: duda de tu excremento unos segundos" (23)
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El pozo (1939), de Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909-1994) rompió las convenciones literarias de su tiempo anunciando la nueva novela. Nadie había narrado hasta entonces con lirismo tan cruel y amordazado [«Todo en la vida es mierda y ahora estamos ciegos en la noche, atentos y sin comprender»] el desarraigo del hombre, en el mismo momento que el mundo se venía abajo con el auge del nazismo, los estragos de la Gran Guerra y los conflictos económicos e ideológicos de entonces, con sus oligarquías dominantes, sus dictadores y caciques.
Este libro hondamente pesimista, creó, en Eladio Linacero, el arquetipo del antihéroe onettiano, «sólo y entre la mugre». Soñador, enamorado de la juventud y la inocencia, no encuentra otra forma de realizar su sueño que raptando una adolescente, Ana María. Lázaro, el militante, tiene un ideal; Cordes, el poeta, sus bellos pensamientos, pero para Eladio no hay sino un sentido de culpa y la certeza de vivir aislado en un mundo de eterna oscuridad.
La vida breve (1950) es una larga novela que marca el punto culminante de su carrera como narrador. No sólo cuenta la vida novelesca de un novelista, Juan María Brausen, sino la novela o el guión cinematográfico que escribe, la crónica que hace durante el relato que Onetti hace de su vida y que llega a confundirse con ella, trascendiéndola y salvándola. El personaje central es un alienado e introspectivo publicista que vive con su esposa, [Gertrudis, que ha perdido un seno a causa de un cáncer], una atroz intimidad de mutuo desamor. Al ser cesado del trabajo, incapaz de enfrentar la nueva situación cae en una serie de fantasías, o argumentos, tratando de dar sentido a la confusión: unas veces es el bandido Arce, que vive con una prostituta y vende drogas en las calles, o el médico cínico Díaz Grey, para quien Brausen inventa un amor con la joven Elena Sala y un completo escenario: un lúgubre puerto de río llamado Santa María. De esa manera Brausen lleva a cabo su batalla contra el anonimato, queriendo vivir y morir sin memoria.
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César Vallejo partió a la eternidad un 15 de abril de 1938, y sus restos descansan ─según sus deseos y la de Georgette─ en París. Sin embargo, es escasamente conocido que una parte especial del genial poeta se encuentra en nuestro país, en su Perú al pie del orbe. Georgette en un desprendimiento total, en una loa a la amistad, obsequia a Fernando de Szyszlo algo muy preciado, muy suyo: un mechón de pelo de César Vallejo.
Este invaluable resto vallejiano ─que brindó al poeta aquella figura leonil en épocas trujillanas─, es guardado por de Szyszlo con especial reverencia en un cuadro, en el que además, encontramos un manuscrito del poema “Invierno en la batalla de Teruel” ─que también le regalara Georgette─, una nota dedicatoria firmada por la esposa del poeta, que a la letra dice: “Para Gody y Blanca con el mayor cariño”. París, abril 1950.
Fernando de Szyszlo a través de un testimonio personal, recuerda este evento importante: “Cuando llegué a París en setiembre de 1949, no solamente estaba impaciente por ver pintura, vivir en el corazón del mundo, pero también uno de mis propósitos secretos era conocer a la viuda del poeta César Vallejo.
Ni Jorge Eduardo Eielson, ni José Bresciani, que nos esperaban en los andenes de la estación del tren que nos trajo desde puerto de La Rochelle, la habían conocido todavía. Fue Bernardo Roca Rey que en esa época era agregado cultural en la Embajada del Perú, quien me dio su dirección y teléfono.
Georgette me pareció como una persona extremadamente delgada, con una tez muy blanca, casi sin sangre, y un rostro abierto en el que se veían recuerdos de la mujer que ─según Octavio Paz alguna vez me contó─ era la mujer más bonita en el Congreso de Escritores de Valencia durante la Guerra Civil española.
Llevaba ya el cerquillo y el turbante que nunca en los años que la frecuenté abandonó. Esa primera vez fue una persona parca y amable. Yo le conté que había hecho un álbum de litografías en Homenaje a Vallejo y que me gustaría llevarle un ejemplar, nos invitó a comer para dos días después.
Cuando lo tuvo se mostró conmovida, sobre todo por el hecho que, me dijo, una persona pobre como era yo, hubiera gastado en hacer esos grabados. Luego añadió: “Venga mañana que tendré un pequeño recuerdo para usted”.
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15/11/08: “Parto rauda”/ Jennifer Marline*

Emulo el caudal de viento que arrastra salvajemente el caballo iracundo
en su lomo
El estruendo de un río cuya huida imparable pretende el infinito
Soy ese infinito
Habito las palabras del silencio hacia las miradas ajenas
Visto el eco de este pasillo cual una capa que abrigase mi frío
Y la capa se ondea en los giros a los que me aventura el camino
Y el aire la arrastra la agita y deja una estela de magia
Es un velo destinado en su vaivén a descubrir un secreto innombrable
Desacostumbro mis pisadas de los vagos rumores de la palabra
Me aviso a un silencio estático
Llueve.
Es un viernes señero que resume todos los otoños.
Me abro hacia la tarde, sin los antiguos miedos,
Desando las existencias que me poseen para liberar mi ser hacia esta inmensa plenitud.
Me embriago de-bocados-de-agua-de-esta-lluvia que se tiende como alfombra ante mis pasos.
Los goterones ahogan mis ojos.
Compilo las memorias de cada bocado mientras recorre mi cuerpo.
Me embarco en la sonrisa, sobre las frías aguas de la soledad y la distancia, ¿en qué peñascos me
harán anclar cuando, turbias, estas aguas me arrojen indolentes hacia la isla que puebla a las
almas?
Parto, ingrávida,
sin el peso de un pensamiento, de un sentimiento, de esta voz…
sin el peso de un latido.
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Filósofo italiano en Festival literario Argentino. Apuesta por un diálogo global, "Sin dominadores".
Buenos Aires. EFE.

El filósofo italiano Gianni Vattimo apostó ayer por "liberar a la sociedad de la dominación de la verdad" y alcanzar un diálogo global "sin dominadores", durante la presentación del Festival de Literatura de Buenos Aires (FILBA).
"Interpretación, diálogo, dominio" fue el título del discurso en el que disertó sobre la "sumisión" existente en la actualidad. "Tengo tantas sospechas ante el diálogo que me parece toda una trampa de dominio disfrazado", opinó el escritor agregando que "desde que cayó el Muro de Berlín, todo lo que no está perfectamente integrado en el sistema parece una amenaza terrorista", una situación que ha llevado al mundo actual a tomar medidas de seguridad que, según él, "van más allá de lo tolerable".
Vattimo, autor de El futuro de la religión, calificó a la sociedad actual como "organizada, dirigida y manipulada" y propuso establecer las condiciones necesarias para un diálogo real.
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Buenos Aires. EFE.

El filósofo italiano Gianni Vattimo apostó ayer por "liberar a la sociedad de la dominación de la verdad" y alcanzar un diálogo global "sin dominadores", durante la presentación del Festival de Literatura de Buenos Aires (FILBA).
"Interpretación, diálogo, dominio" fue el título del discurso en el que disertó sobre la "sumisión" existente en la actualidad. "Tengo tantas sospechas ante el diálogo que me parece toda una trampa de dominio disfrazado", opinó el escritor agregando que "desde que cayó el Muro de Berlín, todo lo que no está perfectamente integrado en el sistema parece una amenaza terrorista", una situación que ha llevado al mundo actual a tomar medidas de seguridad que, según él, "van más allá de lo tolerable".
Vattimo, autor de El futuro de la religión, calificó a la sociedad actual como "organizada, dirigida y manipulada" y propuso establecer las condiciones necesarias para un diálogo real.
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LINCERÍA
“oh lince, mi amor, mi amor lince.”
Pound
Leer este fenómeno ya es molde de la niebla. Aparece
desplazado a una región difícil. Pero pasa que el pensar (que
va como torrente) se involucra para hacer del desfase diferen-
cia. Siempre saca de lo amorfo la antigua percepción, de
modo que el absurdo boceta simetrías. Se conserva tan lúcida
en la curva de la córnea que simula reposar (pero en verdad
se muestra) mediante el argumento que expresa sus
constantes, bajo el tórrido estatuto de la audacia.
Yo pinto su perfil fijándolo a un desvío y (en esta sola
hipótesis) le doy actualidad.
León Félix Batista
El neologismo «lincería», empleado a manera de título del primer poema del citado libro, guarda una relación de evocación directa con el vocablo «lencería»: «ropa interior femenina» y con el bello verso de Ezra Pound (que aparece citado sintomáticamente en español en el epígrafe que precede al texto): «oh lince, mi lince, mi amor lince», con el cual establece un vínculo semiótico que lo sitúa, entre el conjunto de signos que integran el texto, como una forma-sentido de significado (semántico) intencionalmente ambiguo: quizás esa lincería no sea otra cosa que las prendas íntimas que cubren el cuerpo del «amor lince», pero quizás es también otra cosa. Una cierta tensión se deriva, en efecto, de este primer hallazgo verbal de León en este texto, tensión que poco a poco irá deviniendo en inteligencia o lógica textual, a medida que se vayan sumando a esta primera forma-sentido las demás formas que componen el poema.
Descarto de entrada la tentación de considerar la escritura de León en Burdel nirvana como un remedo del automatismo. Más bien, me parece todo lo contrario: la tensión lógica que se establece entre los distintos segmentos de su texto está orientada, no hacia una orgásmica libertad de asociación (automatismo), sino hacia un desdoblamiento de la relación sintagma-paradigma. Y lo que es más: de este desdoblamiento (sistematizado en el proyecto de escritura de la mayoría de los poemas del libro) es de donde surge precisamente el efecto-destrucción-del-sentido que estos provocan en el plano de la lectura.
Sobrevive en este poema la vieja ideología simbolista del mensaje «encriptado», oculto bajo el manto impenetrable de la «Idea». Como ocurre en ese otro poema sorprendente que es Hechizos de la Hybris, de Plinio Chahín, lo escrito en «Lincería» se da a consumir bajo la especie de lo no-dicho, como si ese texto nos hablara de otra cosa radicalmente “distinta” de lo que dice.
De ser cierta esta hipótesis, entonces cabría preguntarse qué es lo que resulta destruido con la lectura-escritura de este poema, puesto que ni la técnica del mot valise, ni la del télescopage, ni el delirio concettista por el juego semántico están ausentes entre las distintas estrategias textuales empleadas por el autor en su escritura. ¿Qué es lo que se destruye, si, incluso, la sintaxis de éste y otros textos de Burdel nirvana merece muy pocas objeciones, quedando más que demostrado el dominio que posee nuestro autor de los signos de puntuación (algo que muchos de nuestros poetas usurpadores ignoran por completo, dicho sea de paso)?
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12/11/08: Entrevista con el taxista/ Juan Dicent
Video basado en el cuento homónimo del talentoso poeta y narrador dominicano, Juan Dicent. Relato perteneciente a Summertime (Santo Domingo: Shampoo Ediciones, 2005).
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09/11/08: LA MEMORIA/ Rosy Paláu*

A través de los sueños,
cuando el silencio ilumina
su niñez de los hechos
y nace un árbol que prolonga
la especie de lo triste
y no hay luz
y no hay sombra,
sólo la pureza de los días
que conservan la frescura
del instinto,
por esa inmensidad abreviada
en un segundo de la noche,
pasas.
Eres la palabra
en cuyas aguas el cielo se descubre
una nube ardiendo en el pecho,
un rumor de atardecer,
en ti toca fondo el olvido
y se aparece
con la sencillez que toman
los cuerpos en el alma.
Pero de pronto
el viento golpea la puerta precisa,
las cosas se alzan verdaderas
y hay que detenerse,
dejar caer la palabra
que se astilla en la sospecha
de un posible asombro,
mirar esa ciudad donde la luna
buscando su evidencia
en reflejos se deslava.
Dichosos los que aún
no han sido descubiertos,
los que ciegos de amor
se alumbran con el milagro
y andan por todas partes
adivinando el pasado,
los iniciados del deseo,
porque a ellos no los tocarán
las sombras.
Silencio de paso la memoria,
tiempo del tiempo
que para siempre irse, vuelve
y sediento de si mismo
se busca en la claridad que existió,
pero esa luz,
no tiene pruebas.
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, Ni Borges, Camus, Cervantes, Dos Passos, Dostoievsky, Dreiser, Drieu la Rochelle, Faulkner, Flaubert, Forster, Genet, Greene, Hemingway, Huxley, Joyce, Lawrence, Machado de Asis, Martin du Gard, Mauriac, Montherlant, Orwell, Proust, Scott Fitzgerald, Waugh o Wilson, escribieron para que los invitaran a bailar merengue y soplar canutos en las Ferias del Libro y los Festivales de hoy. Escribieron bien porque dijeron las verdades de su tiempo, porque no fueron la voz de los establecimientos, y quienes leen saben que no mienten. Porque quien crea una voz, crea un destino, y vivirá para siempre, como bien lo entendió Han Yu, un poeta chino que conocí en el siglo VIII, y me dijo:
Todo resuena cuando se rompe el equilibrio.
Las yerbas son silenciosas,
pero si el viento las agita, silban.
El agua calla,
pero si el aire la mueve, repica;
las olas mugen: algo las oprime;
la cascada se precipita: le falta suelo;
el lago hierve: algo lo calienta.
Son mudos los metales y las piedras,
pero si algo los golpea, rechinan.
Así el hombre.
Si habla, es que no puede contenerse;
si se emociona, canta;
si sufre, se lamenta.
Todo lo que sale de su boca
se debe a una rotura...
Cuando el equilibrio se fragmenta,
el cielo escoge entre los hombres
aquellos más sensibles y los hace hablar.
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06/11/08: Juvenal Agüero y el Caribe

Si bien es cierto, Juvenal Agüero había sobrevolado alguna vez las playas de Cancún y admirado su mar esmeralda, jamás había caminado a sus anchas en alguna de las costas del Caribe. Como andino, y luego de haber vivido un tiempo en Cartagena de Indias, reconoce que lo caribeño es su complemento natural. Claro que entre los mismos caribeños persiste el mito de otros más caribeños todavía, o más naturales, o más libres, o más plenos, o más felices:
-”El que no ha zingado con haitiana, no conoce lo que es zingar”, afirma, por ejemplo, la mayoría de dominicanos que habita en la frontera con la república de Haití. Asimismo, ya sabemos que algo de esto es lo que animó a Don Alejo Carpentier a escribir Los pasos perdidos; mas, al menos Juvenal cree que los mitos son ciertos, que algunas veces se tornan en cabal realidad. El Caribe para un andino no sólo es erotismo, sino también mirada abierta, lucidez, asegura Juvenal, y agrega:
- ¿Te imaginas, peruano, si tienes un mínimo de sensibilidad y --a pesar de las tragedias que te ha tocado vivir-- una elemental exigencia a la vida de dicha, de alegría, cachando con alguien donde tú te digas a ti mismo por la puta madre, qué maravilla el ser escuchado, el ser bien recibido como si hubieras estado ausente, por muchísimos años, de tu tan añorado hogar?
Juvenal Agüero se aproxima a la telaraña de estos recuerdos como si, después, necesariamente tuviera que morirse; algunos recuerdos se pagan con la propia vida, piensa. Lo cierto es que la mujer que conoció en Cartagena de Indias lo acompaña para siempre. Más allá de sus sueños, donde Zumurrub aparece de pronto en cualquier esquina; más allá de tener una pinga que bendecir, una rama de olivo con la que dar gracias al creador, porque la regó y supo hacer dar fruto abundante una hija suya. Una pinga, con la cual dar gracias, y un coño y unas tetas y unos ojos maravillosos y, otra vez, una chucha y un culo sonrientes y concertados con una pinga --en contra de todas las tinieblas--, eso fueron ambos amantes frente al mar y alto cielo de Cartagena de Indias.
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02/11/08: "Condiciones para superar la telefísica". Entrevista con Heriberto Yépez/ Ariel Ruiz Mondragón

Recientemente, dentro de su colección Versus, Tumbona Ediciones puso en circulación el libro de Heriberto Yépez Contra la tele-visión, un libro en el que el autor realiza una original y polémica reflexión crítica acerca del aparato-tecnología-técnica en dos opúsculos francamente lapidarios. En el primero de ellos aborda la transición de la era dualista en la que, paulatinamente, la telefísica ha ido sustituyendo a la metafísica, lo que ha traído severas consecuencias filosóficas cuyo término aún no alcanzamos a percibir.
En el segundo se ocupa de lo que llama la mass-co-media, en el que perfila el estado psicohistórico de los mexicanos y la formación de su cultura popular-mediática, la que expresa su profundo conservadurismo. Esto puede gozarse diariamente en la programación –especialmente cómica- de la bidictadura televisiva que nos gobierna.
Sostuvimos con Yépez una breve conversación virtual que ahora presentamos, en la que se abordaron temas como los cambios en el pensamiento debidos a la telefísica, el conocimiento que produce, la condición psicohistórica del actual mexicano, las posibilidades de superar la democratización televisiva mexicana, así como de las condiciones para superar la telefísica y nuestro destino de dominación.
Yépez es profesor de la Universidad Autónoma de Baja California, autor de una docena de libros y colaborador de Laberinto, suplemento cultural de Milenio diario, de Replicante y Metapolítica, entre otras publicaciones.
Ariel Ruiz (AR): ¿Por qué escribir un libro como el tuyo?
Heriberto Yépez (HY): Hay que crear conceptos propios. Cuando alguien crea una idea, algunos dicen que sólo ha creado una palabra. En México por esa idiotez no tenemos filosofía. Los escritores sólo se han ocupado de fruslerías. El mexicano no se ha atrevido a redefinir la realidad, es un cobarde.
Para pensar la televisión, usé conceptos que describen lo que ha venido sucediendo desde mitad del siglo XX: un giro de paradigma dualista.
AR: En el primer opúsculo, tratas la transición de la metafísica a la telefísica, en la que ésta, a diferencia de aquella, postula que se puede encontrar la realidad “lejos”, “más allá”, pero dentro de este mundo. ¿Qué cambios ha traído esto para el pensamiento?
HY: Combatimos la metafísica, ¡como si no hubiese sido reemplazada por otra cosmografía! La telefísica —que abrevié en Contra la Tele-Visión y que ahondaré en otro lugar— es una doble pérdida. Por la metafísica, perdimos el aquí-ahora en beneficio de un más allá ilusorio. De ahí, siguió la pérdida de ese más allá.
Nos quedamos en un limbo, metaforizado sin quererlo por Hollywood o Televisa, en la sensación de que nothing is real y la realidad es algo que tenemos que alcanzar, porque está lejos, inclusive la más inmediata. Esa que diariamente tratamos de conocer a través de la información, que nos trae noticias del Presente General, más allá reloaded y neo-aquí-ahora.
AR: Encuentras en la televisión información, entretenimiento y espectáculo –allí está la amalgama industrial de esos elementos: el infoentretenimiento-, y una obsesión por el hoy, lo que da forma a lo que llamas pantopía.¿Esto tiene que ver con la cortedad de miras hacia el futuro y con la carencia de grandes proyectos históricos señalada por el posmodernismo?
HY: El posmodernismo es la continuación de los valores de la Modernidad. No ruptura sino auto-knock-out, preconizado por el propio romanticismo. ¡Más Desilusión romántica! Nadie ha querido verlo. Los románticos alegaban que el mundo no tenía sentido. Entonces, el romanticismo se refugió en el mundo interior. La única novedad del posmodernismo es que extendió el sinsentido al mundo interior. (Otro giro telefísico). El hombre posmoderno se engañó. Efectivamente el universo no tiene un Sentido antropomórfico. Pero sí hay direcciones, líneas evolutivas.
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01/11/08: Para Billie Holiday

Si no fuera por tu sentido del humor,
Querida.
Si no te inhibieras en destruir, oradar
Mi corazón con tus canciones.
Creyera que el corazón
De verdad existe
Me creyera
El corazón
Y me creyera yo mismo
A esta hora.
Pero esa manera
De hacerme llorar
Sobre la leche derramada
Y consolarme luego
Porque nada ha pasado
En verdad
Absolutamente nada
Sobre este valle
De fantasmas erizados.
Y mi hermano mayor que no acepta
Vayan a tener que limpiarle
El culo cuando más viejo.
Y todo el resto de mi familia
Fallecida ya, toda
en un vagón de tren
que me queda un poco lejos.
¿Qué clase de carrusel es éste?
¡Señores, qué vueltas me voy dando!
Sin ti el aire sería de verdad aire
Y no esta pista que no tiene aire
Ni tiene tiempo
Felizmente
Y sí tus blandas manos, más bien
Y el cariño acorde
Con la batería y el saxo.
Nada es de verdad, qué va.
Solo esta música que lo envuelve a uno
Por completo
Y todo lo consuela.
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