30/08/08: Breve reseña a El entrevero
Leer desde un lugar y una hora inapropiados. Ingresar , con un delicado pero decidido jalón, hasta el gramado del papel. Sucumbir, entonces, a esa masa de tinta, nada más, a ese endeble intento por fijar la mirada. Nos volvemos olvidadizos e ignorantes de esta cosa tan simple cuando usualmente leemos. Y entonces aceptamos como necesario o suficiente el arcabuz aquel, el revolver laser ese, alguna fotocopia del sentido. Pero la escritura es un fardo ya tan antiguo, desplegable, rompible. Un barquito de papel hecho de una flor, una flor que es un bajel contra la recia marejada del cielo. Ajens me recuerda y me hace olvidar. Perder y hallar esa piedra imán de la infancia. Ese caleidoscopio casero de la infancia. Donde nada era sino la voz de mi hermano Germán insuflando vida a casi nada: trozos muy pequeños de periódico al interior de un cono de cartón sellado con papel cometa. Y ahora mismo que no miro el ecran de mi escritura, que golpeo las palabras sobre el teclado sin mirar lo que dibujan y entrevero sin saber, pero con la sorpresa de hallar ahorita-ahora la escritura, al indio que soy, al europeo recién llegado que también soy: maravillado y triste ante tantos y nuevos productos. Naci en Sorata, me crié en Samaná, a orillas del mar Caribe, y he engendrado varios hijos como consta en un documento ya ilegible, que la misma vida para ser ha borrado. Amnesia de tiempos y amnesia de lugares y el teclado que me trae de aquí para allá, de la letra p hasta la s, y de allí hasta la húmeda h de hueso, de hamaca donde se deja caer una negra y un adolescente libidinoso me envidia el tamaño de mujer que tengo encima. La letra y el capítulo y el género y las literaturas dentro de un tocuyo. El entrevero de dos o más literaturas y de dos y menos dos o más certezas. Parado sobre una piedra, a punto de copularla como intentó hacerlo en más de una oportunidad César Vallejo. Con Ajens venimos de Santiago a la capital de la Capitanía de Chile, previo saludo al enorme amaru del Titicaca, aunque veo que todo esto ya va apareciendo en la pantalla de mi computador. Breve amasado, para pan chico. Y vamos tirando de las hebras con las que empezamos a seguirle el paso a esta escritura. Hebras rotas que nuestro corazón sin embargo sabe atar, como aquel homo sapiens su frágil balsa; antes de enrumbarse justo hasta aquí, a una cuadra del entrevero de Guardia Civil con avenida Javier Prado (este) donde tiene por ahora su morada .
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29/08/08: Sobre esta poesía/ Gutavo Ruiz Pascacio
Puntualidad de lo cotidiano y abrigo de lo siempre presente, la poética de Pedro Granados es como una doble conjunción de espacio y tiempo. En ella, el mundo se despliega como un mapa de las emociones, pero, a la vez, como el esfuerzo por la conquista del lenguaje "otro". Geografía de la pasión e inserción de ésta en la geografía material de los objetos que de alguna manera nos pueblan.
Gustavo Ruiz Pascacio
poeta y ensayista
Chiapas, México.
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27/08/08: [Si tú vinieras]
Si tú vinieras
Y preguntaras por Lima
Este escaso hoyo de arena
E inquirieras sobre el mar
Las cuitas de sus muertos
Y te sorprendieras
Por la respiración contenida
De la lluvia
En su gris invierno
Y te derramaras a través
De sus colinas
Como tantos otros
Y no te bañaras
Como sus innumerables
Perros callejeros
Impávidos del todo
Desde ya, inmortales
Y escucharas al adolescente,
En su mensaje escondido,
Y vieras los calzones
De esa atenta señora
Que ya no significan nada
Ante su cotidiana paciencia,
Estóica bondad
Si aparecieras
En lo alto de estos cerros
Con lo extranjera que eres
En busca de darme un abrazo
Y yo terminara por enfilar
Hacia ti
Ya sin sorpresa
Porque toda la vida
Me lo he pasado en ello
Te diría, no bajes de allí
Espérame en lo alto
Allá voy
Sobre el perfil más empinado de aquel cerro.
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Gratísima sorpresa ha constituido toparnos con un libro como Orbe Per Verso. Sin poesía, editado el 2002 en Santo Domingo, una vez que se hiciera merecedor al Premio Internacional de Poesía “Casa de Teatro” de aquel año. Poemario/ Manifiesto, se divide en cinco “Órbitas”, cada una de las cuales va como sigue: I: Movimiento de rotulación, II: Movimiento de aliteración, III: Movimiento de secreción, IV: Movimiento de translación y V: Movimiento de perversión; todo un viaje. Sin embargo, ninguna de estas partes distingue otro tenor que no sea el de una “Arte poética”; es decir, todo este poemario es, aunque matizado mínimamente en cada “Movimiento”, un extenso metapoema. Poeta cerebral y patafísico, paradójico y paródico, con un don extraordinario para la caricatura y dueño de un humor desopilante. Heredero de Huidobro, Oliverio Girondo, Macedonio Fernández, Borges, en tanto meta-poeta y “órbico”; y de Nicanor Parra o su antecesor, César Vallejo, por lo antipoeta; de esto último viene, entonces, aquello de Sin poesía:
“Cuando la noche se derrite con la luna metida en una oreja hay
un pecador debajo de la sábana y otro pesca el pecado con una
pata de cabra y la necesidad de robarse la madrugada en un saco
para venderla por un peso de “barriga ´jarta´ y corazón contento”
al primer usurero de complicidad robarse el sueño del vecino por
una sardina y un pedacito de cárcel de su mismo tamaño Así
amanece distinto y del mismo color y la mañana es una gárgola
promiscua surtida de moralejas y sinsabores
pero al amanecer se han quemado las rutinas del cadalso y la
poesía tiene su propio sol entre los ojos”
Es probable que algunos otros sean los méritos y subtemas de Orbe Per Verso; y algunas otras también sus debilidades, sobre todo en lo que toca a cierto exceso verbal --incluso si efectuamos un viaje intergalaláctico-- y exhibición también, gratuita o naive, de ciertas fuentes u homenajes. Pero queremos reiterar que Rannel Báez enriquece de modo oportuno y necesario la poesía dominicana de estos días; como Alexis Gómez-Rosa o como Armando Almánzar Botello, la descentra, la hace más ambiciosa en sus alcances y --enhoramala para la “poesía del pensar”-- la hace saludablemente más impura.
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24/08/08: [Desaforados]
Desaforados
Osos polares perdidos
Ojos rojos y negra
Oscura mirada
Huellas sobre el hielo
Barrigas famélicas
Y cabezas
Con pensamientos gigantescos
Como el hielo
Que muevo al interior de mi copa
Y recupero
Directamente a mis labios
Desorientado
Y ya muerto para siempre
Y ya vivo para siempre
Patas de oso oscuras
Pesadas y holladoras
Sobre este deshielo
Dentro de mi copa
Sus reflejos
Y aún más sus enormes
Pisadas
Y mi niñez en la estratósfera
Y mi amor
Del que pendo de un hilo
Y esta muerte súbita
Y esta vida súbita
Y esta mano que los apura
Y esta avalancha
Entre intensamente fría y no menos
Desnuda contra
Mi contemplativa boca.
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Descripción y objetivos: Desde las heterodoxias vallejianas (retórico-estilísticas, temáticas e ideológicas) a la poesía peruana más reciente, es el marco temporal de nuestro seminario. De este modo, y mientras se repasan algunos debates fundamentales al interior de nuestra tradición poética (Ej., Vallejo frente a Indigenismo, poetas “puros” versus poetas “sociales” en los 50, coloquialismo frente a neobarroco en los 80-90, etc.,), nos detendremos también en las obras de otros autores (Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Luis Hernández, Gloria Mendoza Borda, Magdalena Chocano, Morella Petrozzi, etc.) hasta aproximarnos, literalmente, a las postrimerías del siglo pasado. A nuestro enfoque le interesa poner siempre de relieve--en términos de E. Morin--la “complejidad” de la poesía; e intenta, en lo posible, adoptar una perspectiva trasatlántica. Finalmente, este seminario auspicia la tolerancia y, en este sentido, alienta la confluencia y el diálogo entre diversos enfoques teóricos y metodológicos en relación al estudio de la poesía.
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17/08/08: La ra ra ra ra ra ra (Bola de nieve)

BABAB, No 33, verano 2008
I
Entre la bruma del 2006
Que ahora mismo empieza
Te escribo
Para no perderte de vista
Y para saber de mí
Te procuro
Probablemente no pase nada
No acierte
A exponer ninguna cosa
Y no me alcance
El sentido
Pero debes saber
Aunque todo aparentemente
Luzca lo mismo
Que he descubierto
El nudo en el globo rojo
La costura
Que nos mantiene a flote
Y me apetece
Decírtelo
A ver si de una vez
Cortamos por lo sano
Y escapamos volando
Más libres que los pájaros
De lo que aún tenga ojos
Y sin duda mirada
Para algo que no seas
Únicamente tú
Nomás. Para algo distinto
Y por lo que valga la pena
Escarbar y escarbar
Hacia lo alto
Y por lo que se nos han gastado
Ya las uñas de los dedos
Ya en su totalidad las manos
Ya el goloso sentido
II
Voz y teclados
Para esta aventura
De la una viene el aliento
De los otros, el sentido
Lo humano no dice
Sino apenas sus instrumentos
La voz anda confundida
Con otra voz
Y por eso está muda
III
Los instrumentos
Inertes amigos
Fríos maestros
Descorazonados
Invitados
Mientras nosotros
No sabemos siquiera
Si somos los mismos
O si olvidarte podremos
IV
Cosas de enamorados
V
A Yolanda
Tengo 50 años y estoy vivo.
Devoro café y galletas
con apetito.
Y hace algunas pocas horas nomás
con apetito
también te devoraba.
Que eres negra
hasta el café
rezumante y azucarada.
Tengo 50 años
Y sin trabajo permanente
Ni tarjetas de crédito
O algo parecido
Que deberías ser muy cara
Pero la poesía a veces
Da sombra a los nómadas
A mí
Y al que dentro va conmigo
VI
Jenjibre. O algo más fuerte
Para recuperar
El aliento. Y la cordura
De no verte
De no tenerte
Y no poder olvidarme de ti
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12/08/08: El entrevero de Ajens
08/08/08: 8.8.8: Día de la utopía vallejiana

"la elocuente no inclusión en este libro [Trilce] del número 8 (Fernández 250)*. Este [el número 8] sería un símbolo aún por realizarse en Vallejo, algo que no tendría correlato en la realidad ni palabras en la poesía y sería, eventualmente, objetivo de su búsqueda e insatisfacción. Es el único número, de los que contienen el círculo —señalado en la o— entre los primeros doce dígitos (UNO, DOS, CUATRO, CINCO, ONCE y DOCE), irreductible a un solo cero: OCHO; icono poderoso, entonces, símbolo de plenitud"
Por lo tanto, al menos el día de hoy, debemos interrumpir pensar como piensan en los noticieros; despojarnos, acaso, de nuestro rol de funcionarios del sentido común; primero el pensamiento y después la razón, tal como le enseñó a Vallejo su querido amigo y maestro Antenor Orrego.
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07/08/08: [Hace tiempo]

Hace tiempo
Que no me allegaba
Fuego al fondo
Una llamarada
Hasta un palmo
De aquí
Sentir
Llorar
Inconteniblemente
Y no entender
Como antes
Y no entender
Como ahora
No entender
¿has escrito
La canción?
¿Has cantado
Más bien
Aquello
Que escribirse
Debía?
Ondas invisibles
Hacen tus manos
Las del mar
Y las de los sueños
Un pensamiento
Va por ahí
Agitado
Y en las sombras
Soy ese pensamiento
Recurrente
E involuntario
Y este mar
Y también tus manos
Y por cierto estos sueños
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En lo fundamental me he dedicado al estudio de la poesía hispanoamericana contemporánea desde una perspectiva trasatlántica. En particular, rindo especial atención a la obra de César Vallejo; a ésta dediqué mi tesis de PhD en Boston University, “Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo” (2003), que al año siguiente fue publicada en el Perú y en México. Este estudio tuvo como objetivo fundamental rescatar la recepción de la poesía del peruano de ciertas lecturas tópicas y típicas --en su mayoría políticamente monitoreadas o unidimensionales-- y proponer más bien una lectura simultánea, dinámica y plural que tuviera como eje sus heterodoxias frente a Darwin, Marx, Freud, Cristo y, en parte, también la propia cultura andina del autor de Trilce. Sin embargo, en mi perspectiva actual del estudio de la poesía de César Vallejo enfatizo mucho más lo latinoamericano o lo peruano (1).
Otra de las actividades a la que me vengo dedicando también desde hace muchos años --y en distintos tipos de instituciones y países (USA, México, República Dominicana, etc.)-- es la de asesorar talleres de creación literaria (2). Hace poco he podido sintetizar el perfil teórico y metodológico de esta labor en un ensayo muy visitado en mi blog y titulado “Las humanidades en los talleres de creación literaria” donde, sobre todo para el caso de los talleres acogidos por una universidad, trato de puntualizar la actual importancia de estos y la aún mayor gravitación que podrían tener en la vida universitaria. En general, aunque de modo dosificado, intento que mis clases adopten siempre el formato de un taller: poner en común lo que no conocemos más que lo ya sonsagrado por la crítica.
Asimismo, concibo mi blog como un archivo que constantemente hago público, es decir, tengo una serie de inactuales colgados; pero también, por ejemplo, reseñas de libros recientes. También visualizo aquél, ya que sus temas son predominantemente literarios, como un curso permanente a distancia; valga decir, una manera de llegar al espacio de mi vocación que trasciende un país específico y es, más bien, de algún modo el mundo hispano en general.
Por último, no soy filólogo, estructuralista o culturalista (post colonialista) a priori. Todo depende de lo que quiera hacer con los textos; en este sentido creo en la libertad y defiendo el derecho a la invención en cuanto a la crítica literaria o la crítica de la cultura y, asimismo, en cuanto --a su modo-- inspira también nuestra tarea docente.
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La autora de Cuando digo Magdalena habla de su nueva novela, La música de Julia (Alfaguara), del humor y las alucinaciones auditivas. Además, reflexiona sobre los límites de la enseñanza en los talleres de escritura

-¿Se puede enseñar a escribir?
-Sólo se pueden decir vaguedades. Ahora, la verdad es que para oír estas vaguedades viene la gente con muchas ganas. Yo puse un coto porque no tengo ganas de pasarme la vida en los talleres literarios. Tengo dos grupitos y basta, no voy a tomar más. Digo esto para que no crean que me estoy haciendo propaganda. De todos modos, es interesante ver lo poco que un escritor puede enseñar cuando ya está en el ocaso de su vida.
-Quien sabe está en mejores condiciones. La cuestión es hasta dónde se puede enseñar.
-No mucho más allá de lo superficial, sólo se puede enseñar el instrumento, como se enseña a tocar la guitarra; eso no garantiza que después vayan a hacerlo bien. Se puede, sí, dar un envión a los que vienen con pasta de escritor. E insistir con la levedad de la que hablaba Italo Calvino. Es bueno que la gente lo sepa: la literatura no es muy profunda, porque si se hace muy profunda ya no es literatura, es filosofía.
-Muchos escritores no dirían lo mismo.
-Porque creen que lo más interesante está en lo profundo, pero lo más interesante puede ser lo que es leve. Como decía Calvino en ese libro póstumo ( Seis propuestas para el próximo milenio ) que reúne las conferencias que debía pronunciar en Harvard: "No hay que confundir ligereza con frivolidad".
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-¿Se puede enseñar a escribir?
-Sólo se pueden decir vaguedades. Ahora, la verdad es que para oír estas vaguedades viene la gente con muchas ganas. Yo puse un coto porque no tengo ganas de pasarme la vida en los talleres literarios. Tengo dos grupitos y basta, no voy a tomar más. Digo esto para que no crean que me estoy haciendo propaganda. De todos modos, es interesante ver lo poco que un escritor puede enseñar cuando ya está en el ocaso de su vida.
-Quien sabe está en mejores condiciones. La cuestión es hasta dónde se puede enseñar.
-No mucho más allá de lo superficial, sólo se puede enseñar el instrumento, como se enseña a tocar la guitarra; eso no garantiza que después vayan a hacerlo bien. Se puede, sí, dar un envión a los que vienen con pasta de escritor. E insistir con la levedad de la que hablaba Italo Calvino. Es bueno que la gente lo sepa: la literatura no es muy profunda, porque si se hace muy profunda ya no es literatura, es filosofía.
-Muchos escritores no dirían lo mismo.
-Porque creen que lo más interesante está en lo profundo, pero lo más interesante puede ser lo que es leve. Como decía Calvino en ese libro póstumo ( Seis propuestas para el próximo milenio ) que reúne las conferencias que debía pronunciar en Harvard: "No hay que confundir ligereza con frivolidad".
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Si abordamos los trabajos ganadores del premio Copé de este año, como si fueran todos parte de una única antología, podemos percatarnos de algunas sugestivas coincidencias. Entre éstas, quizá la fundamental, es que estos poemas ejercitan una suerte de anmnesia generalizada; no en pos de negar la memoria, sino más bien --tal como precisa Nicomedes Suárez-- de expandir la conciencia. Aquellos trabajos premiados habríanse propuesto , por lo tanto, despolitizar lo que resulta aparentemente político y politizar lo que supuestamente no lo es; entre esto último, las marcas de megalomanía o autoritarismo del yo poético en su comercio con el desocupado lector. Es precisamente esta aguda conciencia lo que lleva, por ejemplo a Rocío Castro en su Zoo a través del cristal, a limar sistemáticamente las aristas de asomo de cualquier texto tutor; de cualquier exabrupto que pueda hechar por tierra la frágil pátina por donde mira. Objetividad, imparcilaidad y mesura no contradicen sino, por el contario, afinan y matizan una mejor calidad en la observación y, acaso, subsecuentes mejores compromiso y liderazgo para hacer de este mundo algo mejor.
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