29/04/08: La zarpa en el mapa/ Efraín Bartolomé

CÍRCULO DE CALMA
Con un callado golpe de alas negras
se mete al pensamiento
Después arropa con su aliento tibio
Nos rasca la cabeza con amorosas manos
Nos tiende brazos cálidos sobre la cama dura
Es cuestión de dormir
Entrar al sueño con el pie derecho
Palpar los muslos de agua o de ceniza
de esta amiga reciente sin rencor y sin miedo
Y sin ninguna prisa.
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24/04/08: Entrevista de Roland Forgues
22/04/08: Juvenal Agüero y el fútbol peruano

Entre los jugadores peruanos, admiraba la guapeza de Roberto Challe y la inteligencia de César Cueto, el “Poeta de la zurda”; atesoraba dos escenas que, tal como el juego de este último, emergían de pronto de su memoria del modo más inesperado, eran dos auténticas epifanías: un pase de casi setenta metros, perfectamente elíptico, para que el “Ciego” Oblitas pegara la corrida y metiera el gol con el que el Perú ganó a Francia en el Parque de los Príncipes en la antesala del Mundial de Italia en 1986; la otra, el “Poeta de la zurda” pasando con pelota dominada a través de un túnel de argentinos manolargas para servir en el vacío, frente al área chica del arco contrario, una pelota que recogió como una luz “Patrulla” Barbadillo, descolocó al arquero, infló la red y dejó completamente muda a la hinchada celeste que abarrotaba --en un partido trascendental para ambos equipos, y que empató Maradona en el último minuto-- el monumental estadio de River Plate.
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20/04/08: Análisis de Trilce XIV
Cual mi explicación.
Esto me lacera de tempranía.
Esa manera de caminar por los trapecios.
Esos corajosos brutos como postizos.
Esa goma que pega el azogue al adentro.
Esas posaderas sentadas para arriba.
Ese no puede ser, sido.
Absurdo.
Demencia.
Pero he venido de Trujillo a Lima.
Pero gano un sueldo de cinco soles.
Este esquema que vamos esbozando —la relación motivada entre los números y el mar en Trilce— asimismo ilumina, creemos, textos «difíciles» al interior del libro y que, en apariencia, no tienen ninguna relación con el agua o el mar. Así, por ejemplo, el poema XIV, que según Alberto Escobar «debe ser visto como un poema clave, si no del libro entero, sí cuando menos para iluminar la actitud del yo» (citado en Ortega 1991: 91). Son 11 versos libres dispuestos a la manera de cuatro estrofas, la primera y la última formada cada una por dos versos divididos por un espacio simple; las otras dos estrofas constan de tres (vv. 3-5) y cuatro (vv. 6-9) versos respectivamente. Existen dos registros muy marcados, uno, podríamos decir, literario-abstracto y otro, coloquial-concreto. Este último se nota en la estrofa final: «Pero he venido de Trujillo a Lima./ Pero gano un sueldo de cinco soles». Ambos versos, paradójicamente, son endecasílabos. El poema concluye con el sustantivo «soles» que guarda relación, evidente, con el astro rey y con la moneda oficial peruana (desde hace unos años, nuevos soles). Veremos, enseguida, que la primera estrofa tiene también una implicación solar y, sobre todo, cada uno de los versos que presiden las estrofas segunda (v. 3) y tercera (v. 6). De antemano, podríamos decir que en este poema, muy semejante al LXIX, están presentes —como veremos— el mar y el sol simultáneamente, con este último, aunque tácito, como elemento agente, y con un relieve o protagonismo mayor que en el poema LXIX. El sol será equivalente al Dios padre que entreveíamos en nuestro análisis del poema V.
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18/04/08: Híkuri/ José Vicente Anaya
17/04/08: JAVIER HERAUD/ Gregory Zambrano

Me hago de los sueños
para discernir el tiempo venidero
saberme hombre en el niño
que navega en mí
hacia el lecho dulcísimo del Madre de Dios
He de entender también
que no podré reírme de la muerte
en presencia de extraños
y no habrá más remedio
que un rostro pálido
un cuerpo exánime
sacado con su carne hecha flor
del fondo de las aguas
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No quería leer nada ni saber nada del mundo exterior. Después, en Santo Toribio, se repuso notablemente…¿Qué leía?... Sobre todo diarios y revistas como Caretas. Naturalmente El Comercio…Reía mucho con Monos y Monadas. Lo último que leyó fue el poemario de Pedro Granados, Juego de Manos…Le gustó mucho.
El Comercio. Lima, domingo 10 de febrero de 1985. »Leer más
15/04/08: Sí/ José Homero

Hay en sí una estación que el viento ignora
y en el verano emoliente llega
sacudiendo en las alas el sopor,
dejando en la arboleda un reguero
azul, una telaraña de oro.
En el breve verano el cielo escampa
y estampa el sol su acero en las palmas
en la temprana hora cuando azul
en volúmenes se ordena la distancia
y lúcida la luz arquitectónica
en ángulos dispone jerarquías
y calles traza y en la piel proyecta
los lindes que convierten mundo en plaza.
Este lento verano, este gozo
aleve, inesperado por buscado,
que implanta su verdura en los abrojos
y la memoria sella con sus labios
clausura toda duración
Su ciclo
es del placer que no se agota o sacia
e inscribe en los sentidos muda dicha;
húmeda llama que el viento azora
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12/04/08: Análisis del poema "Los heraldos negros"

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
El «charco» (v. 16) es la imagen por excelencia de este poema y de esta parte del poemario, con sus análogos pozo, de «empozara» (v. 4); «zanja(s)» (v. 5); «caída(s) honda(s)» (v. 9); «puerta del horno» (en cuanto al contorno, sobre todo si pensamos en un horno rústico o tradicional andino) (v. 12). De esta manera, pues, y tal como nos lo ilustra el diccionario, «charco» es una unidad léxica cuya ‘agua u otro líquido’ semánticamente implica los conceptos de detenimiento y cavidad ‘de la tierra o del piso’ (Diccionario de la Lengua Española). Es decir, aquellos conceptos están opuestos de modo correlativo al movimiento circular de las aguas en el mar, y a la verticalidad de las aguas de la lluvia; dinámicas ambas fundamentales, sobre todo la del mar, en el caso de Trilce. Y, también, conceptos opuestos al movimiento dialéctico que informan, en general, los poemas de París, fruto de la última etapa en la creación poética de César Vallejo(1).
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10/04/08: Del lado de mi madre
6
En unas cuantas silabas
Del lado de mi madre
Yacente muy en mi costado
Palabras, alas, dedos
De un niño tierno
Alma de textura
Harto delicada
Del lado de mi madre
Escribo
Qué duda cabe
En silencio y con la mirada
Ausente
Y el contorno algo sobrecargado
Del rostro
Pero que ya no es de este mundo
Lleno de hijos paridos y varón
Desde una oculta raíz
Que ha producido
Abundante chispa
Hasta estos años
En que me entreveo
Tal como mi propia madre
Alcanzaba
A añorar a la suya a mirar a la suya
En sus propios brazos
Extendidos hacia lo
Pero muy lejanamente
Posible
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RECUERDO DEL POETA
A Luis Hernández Camarero
Ahora viejo Lucho,
ahora que no estás
ya nunca más,
para ilustrar mi angustia .
Ahora que no rompes
la monótona existencia
con tu cara de hurón adormecido,
te digo : vamos a tocar el obóe,
a cantar madrigales
( a tirarnos una tranca )
a recordar la alegría que tuviéramos,
cuando hollábamos las calles y los parques
y reíamos en compañía
de mujeres rozagantes,
de amigos más que amigos, del futuro que era nuestro
y un pasado recordado alegremente .
Cuando no sabíamos de nada
y la torva sombra de la vida,
no acechaba detrás del calendario .
Cuando las playas
( que tú evocas numerosas )
eran olas prístinas,
luz, sol, estrellas de mar, bronceadas ninfas .
Ahora que no hay alguien como tú,
encantador de aburrimientos,
palabra luminosa, increíble hermano,
siémbrese tu esperanza en las conciencias,
recorra el universo tu poesìa,
y, al final,
guarda un rincón para nosotros,
en las lejanas tierras, junto a Ezra.
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06/04/08: La mano desasida
04/04/08: ">Tony "Bachata"

La conveniencia de introducir un diálogo a estas alturas del relato no debe
dilatarse una página más. Es imprescindible figure escrita una conversación, entre dos o más personajes, para que el lector no desespere con la misma cantaleta de la prosa. Idealmente, el coloquio debería entablarse entre gente del llano, aquélla con la cual Juvenal interactúa diariamente. Memorable es el habla dominicana, memorables las personas que la representan, que la montan en ese gran teatro del mundo que es, por ejemplo, el parque Enriquillo o la transitadísima avenida Juan Pablo Duarte no lejos ambos, a su vez, de la concurrida Zona Colonial. Alucinantes diálogos le ha tocado presenciar a Juvenal, suculentos piropos, desproporcionadas y proliferantes disputas por un quítame estas pajas. Agüero ahora mismo piensa comprarse una pequeña grabadora para registrar el habla y, luego, tratar de reproducirla en la casta e indiferente pantalla de su computadora. Mas, por otro lado, piensa también que ésta es una tarea condenada al fracaso. Por lo tanto, el reto de su trabajo no sería el de transcribir sobre la página --amputando un brazo de más o añadiendo un diente de menos-- el habla cotidiana capturada en su grabadora, sino, más bien, recrearla de una vez y de sopetón para que brote fresca y espontánea, tal como habitualmente figura sobre las musicalizadas calles de aquella hipnotizante república.
Es por este motivo que Juvenal no va a imitar, por ejemplo, el habla de su buen amigo Tony “Bachata”. Sería imposible reproducir las frases de éste y, menos, su acento brotado de las más puras cepas del populoso distrito de Villa Mella. Es mucho mejor que el lector todo se lo imagine. Taxista y camuflado policía, “Bachata” --que es más popular que el síndico de su municipio-- recibe este sobrenombre por ser amigo personal de casi todos los bachateros reconocidos, llámense éstos Anthony Santos, Raulín, Chicho Severino, Frank Reyes o Félix Cumbé (“el haitianito que canta”). Y porque, además, muchas veces les brinda protección en las concurridas fiestas que se llevan a cabo en los alrededores de la ciudad capital; desde “El Blanco” de Boca Chica hasta una terraza enclavada, por ejemplo, a orillas del acogedor río Yamazá. Muy concurrido éste --especialmente los domingos-- por variopinto tipo de personas. Están allí la voluminosa matrona, atornillada a la orilla, al cuidado de sus bulliciosos críos; la muchacha bella y como suspendida en el aire por la fuerza, al unísono, de incontables y fervorosas miradas; los novios tímidos --y ceremoniosos-- chapoteando junto con todos, y aquellos algo más audaces que toman distancia del grupo --con sus cuerpos forman una sola quilla contra la corriente-- y ávidos se internan entre las rocas grandes, entre los árboles frondosos.
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PROYECTO VALENCIA
Vengo vestida de sol
Pava, caribe en ola
Vengo diablo rojo
En embarque de plátano
Son de regué
meneando
mis dedos
Vengo decidida
Sal en mis fosas
Mediterráneo
en
Mis ojos
Vengo abriendo el compás
Poniendo mariposas
En el toro,
Sol en la lluvia,
Luz en mi sueño
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