31/07/07: [La canción]
Caminado voy solito
Camarón de la Isla
La canción.
La imagen del camino.
A un tiempo en Parinacochas,
en Huaraz, sitios que vieron nacer
a mis padres. A un tiempo
entre tus brazos en Granada.
Feliz entre tus brazos.
Quisiera que un gran milagro
me lleve a encontrarte.
La canción.
El viejo tema de la cárcel y
del cautiverio.
No te enamores de amores ajenos,
tarde o temprano vuelven a su dueño.
Los invariables tópicos del desamor.
Automóvil rojiblanco
no me lleves preso, como canta el Pichincucha.
La patria. El polvo de la patria
en el destierro.
Y sin embargo,
Caraybamba, Caraybamba.
Caray, esos largos brazos
que nos atraen
a un tibio seno.
Esos innumerables caminos que tienen
un solo corazón.
De EL CORAZON Y LA ESCRITURA (1996)
Camarón de la Isla
La canción.
La imagen del camino.
A un tiempo en Parinacochas,
en Huaraz, sitios que vieron nacer
a mis padres. A un tiempo
entre tus brazos en Granada.
Feliz entre tus brazos.
Quisiera que un gran milagro
me lleve a encontrarte.
La canción.
El viejo tema de la cárcel y
del cautiverio.
No te enamores de amores ajenos,
tarde o temprano vuelven a su dueño.
Los invariables tópicos del desamor.
Automóvil rojiblanco
no me lleves preso, como canta el Pichincucha.
La patria. El polvo de la patria
en el destierro.
Y sin embargo,
Caraybamba, Caraybamba.
Caray, esos largos brazos
que nos atraen
a un tibio seno.
Esos innumerables caminos que tienen
un solo corazón.
De EL CORAZON Y LA ESCRITURA (1996)

Granados, Pedro. “La poesía que vendrá”. Listín Diario [Biblioteca] 29 de julio y 5 de agosto de 2001. El primero de mis artículos, en dos domingos consecutivos, sobre poesía dominicana.
************************************
De impecable factura, acaba de aparecer "Juego de imágenes. La nueva poesía dominicana" (Santo Domingo: Isla Negra/ Hojarasca, 2001) en su 2ª edición, antología preparada por Frank Martínez (Santo Domingo, 1965) y Néstor E. Rodríguez (La Romana, 1971). Labor harto encomiable la de ambos jóvenes, ya que a la selección de los textos -a cargo de Martínez- la guía un punto de vista coherente y moderno, incluye lo que en la práctica cae por su propio peso: la poesía contemporánea dominicana no se puede concebir ya con un criterio estrictamente geográfico, sino cultural, y en este sentido el volumen integra poemas de autores que viven fuera de la isla temporal o permanentemente.
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30/07/07: "Huaco"

30/07/07: El presunto Eduardo Llanos

Acabamos de leer de Eduardo Llanos su Antología presunta (Santiago de Chile: FCE, 2003) y con alegría comprobamos que se ha salvado, para el hoy siempre postrero, con unos poemas excelentes reunidos sobre todo en el apartado intitulado "Prohibido estacionar" fechado en 1992.
Humanista y ético, nuestro orejado poeta --por su impecable sentido de la versificación y del ritmo-- acierta en el distanciamiento escriturario y tono exacto para legarnos, por fin, una zozobra inteligente lejos de retóricas que pretenden denunciar el mal, aunque sin antes encarnarlo primero en la misma voz poética. Carente de respuestas, entonces, el sujeto poético ya no es más el profesor oficiante de compulsiva vocación filantrópica; el seminarista no contaminado aún --aunque sea de oídas-- con los gruesos errores de su comunidad. Aunque lograda esta nueva textura medular --gozosa, irónica y profundamente honesta-- en otros pasajes de la presente antología, creemos que es hacia 1992 donde los aciertos se suman y los textos logran articularse sin mayores desniveles. En este sentido, aunque tendríamos que citar íntegros varios poemas, valga como ejemplo aquél cuyo último verso da título a esta lograda colección: »Leer más

Durante el III Festival de Poesía en Medellín (Junio de 1993), escuchamos por primera vez a Raúl Gómez Jattin. Este fue de chanclas coloradas y sin libro alguno a su propio recital, lo acompañaban Javier Sologuren, Juan Manuel Roca, y otro poeta del que ahora no nos acordamos. El público --que adoraba a Raúl-- abarrotaba el céntrico auditorio. Llegado su turno, y después de dar muchas puyas a Roca, advirtió que no podía leer sin espejuelos; de aquella sala tipo anfiteatro fueron descendiendo, entonces, anteojos de diferentes formas y colores. Con el abracadabra de sus pesadas manos Raúl fue probándose cada uno; desdeñó inmediatamente el primero, unos cristales de marco grueso y de aspecto muy intelectual; lo mismo hizo con el segundo y con el tercero, discretos lentes de empleado, de disciplinado y tímido ganapán; finalmente, eligió unos de formato más bien estrecho, pero que quedaban flameándole de modo muy vivo en cada cien. Con estos leyó, mejor dicho, este poeta de casi dos metros de alto y de supersticiosos lentes de gatúbela, quizo empezar a cantar, preguntó sobre las preferencias del público que en ese preciso momento ya lo observaba atónito.
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Lexis: Revista de Lingüística y Literatura (Lexis). 1994; 18(2): 177-96
Tesis MA of Arts, Brown University[5885clicks]
25/07/07: Poema de Roosevelt Island
Ayudado por el viento y el río
reviso mis poemas.
Nada son aún
pues penden de mi boca:
ni una piedra con moho
ni una lengua de agua.
A bajo vuelo, soy la gaviota
que husmea el pez.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)
reviso mis poemas.
Nada son aún
pues penden de mi boca:
ni una piedra con moho
ni una lengua de agua.
A bajo vuelo, soy la gaviota
que husmea el pez.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)
25/07/07: Concentrado
Concentrado.
Viendo mecerse en la noche
fuerzas invisibles. Máscaras puneñas.
Enciendo mi cara de diablo. Para que se me entienda.
Para que se me reconozca
entre esas fieras tercas, abominables e ingenuas
de la noche.
Así, veo afilarse más todavía
mi aguileño perfil
y rompo y me evado con mis negras manos por delante
hacia la noche.
Porque aquí es más poderosa
la presencia de Dios.
Dios juega con nosotros a la ronda
con aire de condenado.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)
Viendo mecerse en la noche
fuerzas invisibles. Máscaras puneñas.
Enciendo mi cara de diablo. Para que se me entienda.
Para que se me reconozca
entre esas fieras tercas, abominables e ingenuas
de la noche.
Así, veo afilarse más todavía
mi aguileño perfil
y rompo y me evado con mis negras manos por delante
hacia la noche.
Porque aquí es más poderosa
la presencia de Dios.
Dios juega con nosotros a la ronda
con aire de condenado.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)
25/07/07: Soy feliz
Soy feliz.
Inmensa y plenamente feliz.
Como nunca nadie había soñado serlo,
ni los adolescentes enamorados,
ni los flamantes esposos,
ni los poetas auténticos
con algún dinero en el bolsillo,
ni los místicos
de rostros transfigurados por el mismo Dios,
ni los perros, ni los cerdos
en plena voltereta, en plena
caricia en el hocico.
Soy feliz, soy felicísimo.
Pero no me traiciones
y vayas a comentarlo por todo lugar.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)
Inmensa y plenamente feliz.
Como nunca nadie había soñado serlo,
ni los adolescentes enamorados,
ni los flamantes esposos,
ni los poetas auténticos
con algún dinero en el bolsillo,
ni los místicos
de rostros transfigurados por el mismo Dios,
ni los perros, ni los cerdos
en plena voltereta, en plena
caricia en el hocico.
Soy feliz, soy felicísimo.
Pero no me traiciones
y vayas a comentarlo por todo lugar.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)

Escribo esta breve reseña bajo el impacto del sol del Caribe: parsimonioso fuego por todas partes, cuerpos en permanente estado de ebullición. Los cuentos de Mario Guevara Paredes (Cuzco, 1956) nos hacen reír con nuestra calavera a mandíbula batiente. Quizá éste sea el rasgo característico de Matar al Negro (Cusco: Sieteculebras, 2003) --tal como a través de los grabados de José Guadalupe Posada-- la paulatina metamorfosis del lector en un risible esqueleto que por todas partes hace agua. Por lo tanto, entronque de esta escritura con las pericias y las obscenidades del barroco hispano. Pericias por el vigilante, austero e inteligente ejercicio de la forma; obscenidades, por aquello de que se medita frente a las oquedades de una elocuente calavera. Rulfo, Onetti, Borges-Monterroso y un recóndito Vargas Llosa contribuyen al temple y condición moral de la bien afilada prosa de Guevara. Antes, quizá los huacos del arte precolombino y los lienzos de la escuela cuzqueña por la poderosa propuesta visual de estas mismas viñetas. Y con esto advertimos también una muy particular afinidad con otro de sus contemporáneos, nos referimos al excelente narrador beniano Homero Carvalho Oliva (Bolivia, 1957). Ambos son dos pesos medianos que practican el estilo de la paulatina demolición; es decir, la del incauto lector:
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Hallado en: http://kxradic.buzznet.com/user/journal/3446/
Anoche llegue tarde a casa, hice de comer y me senté frente a la compu con mi plato de lentejita y mi copa de vino, quise llamar a cholito pero eran las dos de la madrugada, quise llamar a Pierre y no encontré mis fuerzas, quería llamarme a mi pero no lo hice, terminé releyendo "las vírgenes locas". La lectura como siempre era muy bella hasta que me detuve en la exclamación de Elena:
"...Hegel dice que todo lo real es racional y yo no entiendo que todo lo ideal llega a ser real. No hay belleza soñada por filosofo o poeta que no llegue a ser realidad algún día. Por eso los profetas aciertan. Lo que el profeta anuncia se realiza, no porque estuviera escrito, sino por la fuerza plasmante de la imaginación del profeta. Pero siéntate a mi lado, y entenderás mejor. Ortega obedeció. Ahora las rodillas redondas y excitantes de Venus Urania tocaban con las rodillas del novelista, que perdió otra vez el miedo, y volvió a sentir, con menor fuerza que antes, un calor que le abrasaba las entrañas con delicia inquieta. -El amor -prosiguió aquella Hipatía de las Vistillas- tuvo su expresión ideal mas grande y noble en la creación mitológica de Venus Urania; el amor casto y razonado; el amor lógico puro y ennoblecido por la idea, el que canto Platón en sus divinos diálogos, el que Sócrates ensalzaba en el "Banquete" lo representa Venus Urania. Pero Venus era un sueño de la fantasía griega; y como todo rostro bello, grande, debe realizarse algún día... Después de siglos y siglos nací yo, que viví muchos años ignorando esta mi segunda naturaleza, llamándome Elena (Cristina era su nombre de pila, pero ella se había olvidado del santo de su nombre), hasta que un día..., día horriblemente solemne, se me reveló mi condición de diosa; yo era, sin saberlo hasta entonces, la Venus Urania.
Octavio sudaba. Otra vez sintió la aprensión extraña de notar que la locura le entraba por los poros y le hinchaba las meninges en el acalorado cerebro..."
Aquí cerré mi lectura y me fui con Vallejo a vagar por las orillas del Sena, me gusta la hora esta, los paquebotes se hamacan y duermen, la luz de las farolas dibujan humeantes ojos sobre las aguas, la Torre Eiffel también duerme y de rato en rato el silencio se corta con el ulular de alguna ambulancia.. Este libro de Pedro Granados, "poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo", es uno más de los tantos que año a año inauguran nuevas pistas vallejianas. Ulyses, muy amigo de Pedro me ha pedido esta lectura para sacramentar el paralelismo vallejiano que tampoco lo deja dormir. Ulyses me dice: "tu que vives en Paris podrías explicarme un poco mas la ansiedad de Pedro, un buen juicio, una buena lectura me ayudaría a comprender esos vacíos a veces tan profundos que Vallejo ha sabido evocar"... Me pican los ojos y necesito concentrarme en esta parte del libro analizado por Pedro:
C'est la vie, mort de la mort!
Es como si contaran mis pisadas.
Es como si se hubieran puesto aretes!
Es como si se hubieran orinado!
Es como si se hubieran dado vuelta!
Es como si contaran mis pisadas!
Este es un texto cargado de ansiedad -sigue escribiendo Pedro- donde el Yo poético, luego que "acaba mi enemigo de quererme", es travestido: "Es como si se hubieran puesto aretes". Paralelamente, en este poema se establece un constante contrapunto entre un espacio exterior (Paris, Luxemburgo, en general, "la urbe") y uno interior, la propia subjetividad del Yo poético padeciendo la manía persecutoria: "Es como si me contaran las pisadas", probablemente por la presencia implícita de aquel "enemigo". Eso si, ninguno de los dos espacios es grato o feliz; mas bien, si lo son de fatiga y hasta de humillación: "Es como si me hubieran orinado", "Es como si se hubieran dado vuelta". Estamos aquí ante un caso de ambigüedad, segun W. Empson, de "séptimo tipo" donde se superponen y aclimatan en el texto dos sentidos diferentes. El primero de ellos se vincula a las hojas... El segundo sendito cuenta el travestismo del Yo poético... La expresión darse vuelta, en el Perú, implica la muerte o el coito contranatura. En todo caso este último sentido, este verso cala bien en la ilustración del sinsentido, desorden o caos que cunde en todo el poema.."
Son las 7 de la mañana... Mi cafe favorito: "les deux magots" recibe sus primeros clientes y me provoca un chocolatín..
Saludos grandes a todos, (Paris, 14/09/2005)

Tercera entrega:
Rita Indiana Hernández (1976) y Homero Pumarol (1971)
En nuestro artículo, "La poesía dominicana revisitada" (http://www.letras.s5.com/pg220106.htm), ya juntábamos a ambos poetas; de este modo, decíamos de Rita, mas lo podemos extender perfectamente a Homero:
"Compañera de ruta de Homero Pumarol -y con más de un punto de contacto entre sus poesías-, nuestra poeta une al desenfado inteligente, propio de su generación, un enorme placer por la escritura (avis rara hoy en día) y, sobre todo, esta fruición la sabe comunicar al agradecido lector. Además tiene otra enorme virtud, con sus pertrechos cosmopolitas (ya que percibimos en ella a una lectora adicta y sin fronteras) hurga en el lenguaje y la forma de vivir locales".
Muchachos del barrio de Gazcue --de alcurnia (en el pasado), ligado a la Zona Colonial, y clasemediero hoy en día (muy venido a menos)-- para el mundo: es lo que ahora mismo se nos ocurre agregar sobre la obra de ambos poetas. »Leer más
23/07/07: El cuarto mundo, un arte de amar nuevo

Desde que los trovadores de Provenza inventaron lo que para nosotros es el amor, en realidad casi nada se ha añadido al respecto. Probablemente podamos distinguir frente a este amor de la nobleza -remontándonos también a la escena medieval- un amor de la serranía (menor trámite y mayor corporeidad), pero siempre el esquema de la admiratio es común: el varón va hacia la dama, toma la iniciativa explícita, canta a su musa. »Leer más

Tal como definiera Julio Ramón Ribeyro la novela, este poemario lo constituyen fragmentos prescindibles, pero que dan como resultado un todo imprescindible. Manuel Fernández (Lima, 1976), se propone en este su esperado primer libro reconstruir una época de la convulsiva historia peruana reciente y, al mismo tiempo, rastrear las señas de sí mismo como producto también de aquella cadena de zozobrantes -aunque no menos aletargadísimas- encrucijadas. Es decir, felizmente no hace mera y comercial literatura de la violencia, tópico con el que se ganan mala o buenamente la vida -según cuál sea y dónde se ubique la institución académica para la que trabajan- hoy por hoy los profesores (y no pocas veces también voluntariosos poetas o narradores) universitarios. Nada de esta agenda teórica oportunista y políticamente correcta; urdida, claro está, desde centros metropolitanos para sus ya taimados agentes o aquellos aún en vías de serlo: "Disposición de los espejos en el cuarto de la lavandería./ Razonamiento hegeliano y la especulación política propia de toda novela/ latinoamericana" (58). »Leer más
22/07/07: FRESSIA Y LA POESÍA PERUANA

Si nos atenemos a las antologías recientes de poesía uruguaya –Ejemplos: Antología plural de la poesía uruguaya del siglo xx, estudio preliminar, selección y notas de Washington Benavides, Rafael Courtoisie, Sylvia Lago, 1996; Poesía uruguaya, siglo 20: antología, Walter Rela, compilador, 1994)– la obra de Alfredo Fressia (nacido en Montevideo, 1948, y residente en San Pablo desde 1976), creemos está injustamente ninguneada en su propio país. Hasta ahora su poesía pareciera explicarse, sobre todo, por la anécdota de haber sido, según Luis Bravo, junto con Evohé (1971), de Cristina Peri Rossi, pionera en exponer, en el contexto uruguayo, la cuestión del "género" desde una perspectiva homoerótica, asi como en reunir textos de escritores uruguayos con este mismo tenor: "Amores impares" (Montevideo, Aymará, 1998) ("Alfredo Fressia: 30 años de poesía"). En este sentido, pues, se le concede a su poesía –junto a la de su connacional Roberto Echavarren– el mote de "marginal" (Roberto Appratto, "El lenguaje de la poesía uruguaya 1980-1997"). Sin embargo, una vez que leemos Eclipse. Cierta poesía 1973-2003 (Alforja, México, 2006), nos percatamos de la riqueza y variedad de sus motivos y temas, además de sus afinidades y distancias con la obra de algunos poetas peruanos, objeto de análisis en esta breve nota. »Leer más
Muestra de poesía visual, perteneciente al video "4 de Boston" (Alan Smith, José Mazzotti, Alberto Roblest y Pedro Granados), filmada el 2001 --en Boston-- por Alberto Roblest. El presente formato se debe a la Dirección de Informática Académica de la PUCP.
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Este breve ensayo intenta, por un lado, dar cuenta de la sintaxis poética eielsoniana de su último periodo y, por el otro, reparar en las reelaboraciones que -sobre el tema del cuerpo, del sexo y de la mujer presentes ya en la poesía de César Vallejo y del Barroco- aquel autor nos propone. »Leer más
19/07/07: El muro de las memorias (1989)

Javier Sologuren (Lima, 1921-2004), de quien un crítico como Roberto Paoli puntualizara: “Non c’ é intenditore di poesía ispanoamericana che non lo collochi fra i maggiore lirici attuali del continente” (1), comenzó a publicar en 1944 (El morador) y sus poemas fueron apareciendo en libros y diversas revistas casi hasta el final de su fructífera vida (fue, además de poeta, profesor, traductor y editor). Al principio lo encandiló la estética neorromántica-barroca; luego, asimiló el surrealismo hasta que en 1960 (Estancias) define, siempre en el marco de su acendrado lirismo, una nueva poética –con un lenguaje marcadamente simbolista– que quizá podríamos tipificar como guilleniana o budista. Todo depende de si usamos sólo el mirador hispano para ello o, muy cara también a este poeta, una perspectiva cosmopolita –en este caso, el de su profundo interés por el budismo zen japonés– para leer su poesía. En Estancias se deja atrás una estética de la fuga a “otro mundo” (a través del neoplatonismo o el sueño), cuyo esquema podrían ser unos vectores que apuntan hacia lo alto, y se adopta –de modo extraordinariamente logrado– un esquema inmanentista. Es decir, el anhelo por “otro mundo” continúa, pero esta vez ya no está en lo alto, en un mundo paralelo trascendental o de ideas platónicas; sino que está aquí mismo, tal como a través de unos versos de Yasunari Kawabata –los cuales Sologuren toma como epígrafe para sus Folios del enamorado y la muerte (1980)– lo podemos colegir: “aquella blancura que habitaba las / profundidades del espejo / era la nieve”. Accedemos a este “nuevo mundo” mediante una experiencia de satori, epifanía o anagnórisis, pero necesariamente en nuestro mundo corriente y, de modo privilegiado, en el ámbito de la naturaleza.
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Es el título que bajo Ediciones Trilce y la autoría de Reneé Scott acaba de publicarse en Montevideo. Antología útil para la investigación y eficaz en cuanto lectura placentera; es en este sentido que se abre a un público muy amplio. Otro de sus méritos es permitir ponernos al día sobre una literatura que incluye otros nombres además de los internacionalmente conocidos: las posmodernistas Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou o Sara de Ibáñez, y, más contemporáneamente, Cristina Peri Rossi, Ida Vitale o Marosa di Giorgio. En realidad, en esta antología figuran dieciocho escritoras, desde María Eugenia Vaz Ferreira (1875-1924) a Helena Corbellini (1959), agrupadas con un criterio, nos dice Scott: "plural y diversificado". Y esto es muy cierto; ni bien empezamos a recorrer sus páginas nos percatarnos de la riqueza y variedad de las propuestas imaginativas agrupadas en este volumen. La muestra del trabajo de cada escritora (poemas o relatos) va siempre antecedida de un sintético perfil bio-bibliográfico-crítico por parte de Renné Scott. De este modo nos enteramos de información puntual útil y, no pocas veces, de sugestivas aproximaciones a la obra de aquellas escritoras, especialmente en lo que respecta a las representantes más jóvenes.
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18/07/07: Poética mexicana contemporánea

Es el título de un volumen editado por Víctor Toledo en Puebla (BUAP, 2000). Interesantísimo libro que funciona como vitrina tanto de lo que se especula es la poesía de México hoy en día, como de los propios crítico-poetas --nativos o avecindados en el país-- que también ahora mismo son quizá sus autores más representativos. Los invitados por Toledo a colaborar han sido: José Pascual Buxó (España, 1931), Jaime Labastida (Sinaloa, 1939), Eduardo Milán (Uruguay, 1952), Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954), Javier Sicilia (Ciudad de México, 1956), Víctor Sosa (Uruguay, 1956), José Homero (Veracruz,1965), Ernesto Lumbreras (Jalisco, 1966) y Jorge Fernández G.(Ciudad de México, 1965). Como a simple vista podemos apreciar, y después tendremos oportunidad de comprobar, el editor aclimata voces de promociones distintas y de tendencias, diríamos, también disímiles. Mas, para sorpresa del lector, no permite que éste saque sus propias conclusiones una vez leídas las opiniones y los poemas de los antologados, sino que se encarga de colocar --justo inmediatamente después de la "Introducción"-- un "Breve semblante de cal y canto" donde intenta advertirnos de lo que vendrá luego. En este sentido, este libro es también una marquesina de las ideas del mismo Víctor Toledo (Veracruz, 1957). »Leer más
17/07/07: Por último


Segunda entrega:
Juan Dicent (1969) y Rosa Silverio (1978)
Aunque con matices distintos y distintivos, junto con Homero Pumarol (1971), Rita Indiana Hernández (1976) y Frank Báez (1978), entre algunos otros poetas dominicanos de gran calidad, representan la superación de la "poesía del pensar" que fue predominante durante los 80. Estética de este nuevo siglo globalizado, la de Dicent y Silverio, que en otro lado hemos caracterizado como "neo-testimonial" ("El Taller Literario César Vallejo en la República Dominicana", en este mismo blog) y cuyos frutos nos ponen, embrionaria mas orgánicamente, quizá de cara ante la mejor poesía dominicana de todas las épocas por las siguientes razones: madurez artesanal o conciencia de su propio arte; apertura, sin complejos, de su temática al mundo entero; liberación de compromisos político-ideológicos inmediatos; y, muchas veces también, un saludable --aunque no menos corrosivo-- oportuno sentido del humor.
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http://leinad-de-oficial.blogspot.com/
INSERTEMOS a un ser humano sin pasado para que viva junto con el resto de personas. Leinad es un sujeto sin ningún conocimiento de la historia mundial-local, un individuo conciente, sin prejuicios que simplemente APARECIÓ en una casa con una puerta. ¿Y ahora?
PRIMERA SECCION
Abrió los ojos, las orejas, las piernas, la boca y se levantó. ¡Presente! -Gritó Leinad, como fingiendo que retrocedía el tiempo, pero no podía, no tenía vida-tiempo que retroceder, no estaba autorizado ni yo tampoco se lo permitiría. Hoy está en su cuarto, en el segundo piso de la casa donde apareció. Dicho esto, se le ve colocar los brazos sobre su cabeza, Leinad empieza a saltar, en cuclillas, girando su normalidad en una vuelta de trescientos sesenta grados, como liberándose. Y bueno, con Leinad también amaneció un cuarto, una casa y yo. No se puede quedar tranquilo, salta por todo el cuarto, rompe cosas, destruya y construye según el parecer de su instinto, se enmudece. Debo investigar, dijo, mientras se dirigía a la sala de la casa, pero él no sabia donde se encontraba esta, no se preocupaba. Estaba condenado a llegar a la sala. Leinad debe llegar al primer piso, la sala está ahí.
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Ambos vates, sobredimencionados y al centro
Este artículo es lectura del diálogo intitulado "Mirko Lauer, Mario Montalbetti / Post-2000. Nueva poesía peruana" (Hueso Húmero, No 45, 2004). En realidad, como observamos graficado arriba, aborda la primera mitad de la materia de dicho coloquio: aquella activa ("Lauer / Montalbetti"), no aquella pasiva (la "Nueva poesía peruana"). Es decir, el nuestro es en lo fundamental el comentario de los conceptos que manejan e intercambian ambos autores -y consagrados poetas- en su conversación sobre poesía peruana reciente. Objeto de estudio, este último, enormemente tentativo y, dada la precariedad del distanciamiento temporal, quizá no menos subjetivo. Por lo tanto, es precisamente este recio carácter arbitrario y personal del análisis -"algunas impresiones a vuelapluma", como alguno de ellos reconoce- lo que nos invita a estudiar a Mirko Lauer y Mario Montalbetti, más bien, como surtidores de opinión o creadores de sentido en un coto, vale puntualizarlo, altamente inflamable como es el de la poesía peruana última. No resulta gratuito agregar, creemos, que ambos contertulios son asimismo, y desde hace tiempo, coeditores de la conocida revista Hueso húmero; en consecuencia, más que ante una polémica nos hallamos -aunque con algunos significativos matices- como ante el canto alternado de una misma égloga. Por último, donde un poeta del 60 (Lauer) y otro del 75? (Montalbetti), asimismo afines, ensayan mantener -ante un nuevo público- su propia elegante o, digamos, siempre leve vigencia.
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14/07/07: En la noche

Para R.B.
En la noche
con mi cerebro de batracio
salgo a buscarte
y no te encuentro
a devorarte
y no te hallo
Quizá te habrás ido
quizá aún no hayas vuelto
y solo
con mil fantasías
y con lo que
podríamos decir
mis ojos y mandíbulas
de cartón piedra
--verde y rezumante--
pero que esconden un humano dentro
Un mamífero
recién destetado
un hocico tierno
que insiste en tratarte
como si fueras una fiera
Por eso mis pezuñas
dentro del lodo
y mi sexo y mi cola
que arrastro
y mi aliento
que no es de cartón piedra
Perdido y como evaporado
en esta noche
en esta mañana de Lima
cubierta por la noche
y donde mi cerebro
de ave
me hace desear otro mundo
ni mejor ni peor que éste
quizá
pero completamente cubierto
eso sí
por tu compañía
destiempos.com I Año 2 I Número 9 I 2007 ©
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Tan sugestiva y, creemos, no menos afortunada frase de Alexis Gómez-Rosa nos da pie y sirve de marco para empezar a publicar los trabajos de los poetas dominicanos de las últimas promociones. Nos interesa, sobre todo, lo inédito o escasamente divulgado tanto dentro o fuera de la isla. Son poemas que han ido llegando a este correo --y confiamos continúe sucediendo de este modo-- en respuesta a una convocatoria nuestra para incluirlos en esta antología (por el momento online) y que ahora el curioso lector tiene al frente. En realidad, aunque es uno de los criterios prioritarios, esta selección de poemas no obedece sólo al esfuerzo de enmendar lo mezquina o escasamente difundido. Precario es en todo el mundo hispánico el conocimiento mutuo; así que, muy probablemente también, todo lo que se publique aquí pasará como novedad y, esperamos, que estas nuevas sean siempre felices.

Primera entrega:
Frank Báez, Patricia Minaya y Ángel Rivera Juliao »'">Leer más

Primera entrega:
Frank Báez, Patricia Minaya y Ángel Rivera Juliao »'">Leer más
14/07/07: "Confianza en el anteojo"

Parte o trabaja desde la “cultura común” para entrar a las humanidades. En este sentido, está atento a los canales donde la “cultura común” usualmente se manifiesta: red, periódicos, televisión, etc. Pero no se trata de llevar a los talleristas hacia una preestablecida alta cultura, sino que --idealmente-- es necesario que cada uno lleve a cabo su propia crítica cultural (Culler 149-150). En pocas palabras, el taller debe propiciar el diálogo entre las diversas culturas comunes y la de los textos canónicos que generalmente entendemos como humanidades. En definitiva, y antes que nada, debemos recordar siempre que Humanidades es también el plural de humanidad (Culler 148).
Jonathan Culler, “El futuro de las humanidades”. En: El canon literario. Enric Sullà (ed.) Madrid: Arco/ Libros, 1998, pp.139-160.
Jonathan Culler, “El futuro de las humanidades”. En: El canon literario. Enric Sullà (ed.) Madrid: Arco/ Libros, 1998, pp.139-160.
13/07/07: POESÍA LATINOAMERICANA DEL SIGLO XXI

Este breve artículo es propiamente la reescritura de una reseña que hiciéramos del libro de Julio Ortega: El turno y la transición. Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (Madrid: Alianza Editorial, 1997). Un criterio del antologador era incluir a poetas que, e esa fecha, no hubieran cumplido aún los 40 años; pero el más importante era intentar leer la poesía latinoamericana a manera de lo que nos sugiere, por ejemplo, el título de una novela de Elena Garro, Memorias del futuro, o de lo que ya considerara Aldo Pellegrini en el prólogo de su famosa obra: "Una antología que se anticipe al tiempo, que en lugar de ser tumba de poetas, descubra a los que vivirán mañana, es tarea que vale la pena emprender" (Antología de la poesía viva latinoamericana). Eran algo más de ochenta los antologados que representaban a Argentina, Bolivia, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Uruguay, México, Chile, Colombia, Venezuela, Estados Unidos (California y Texas), Ecuador y Perú; algunos figuraban con un solo poema, mientras otros lo hacían con varios textos.
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LIT 114: TALLER DE NARRATIVA (2007-I) para los EE. GG. Letras, como su nombre lo indica, es un espacio para ensayar la práctica y la reflexión sobre la propia escritura; en el caso específico de la sección del Taller que hemos asesorado, aquélla vinculada a la composición de una novela breve por parte de cada uno de los alumnos. En este sentido, y no sólo porque la novela es un género literario abierto por antonomasia y que admite o puede integrar virtualmente a todos los demás, el lector se topará generalmente con textos híbridos. Este carácter experimental e inclusivo de la novela ha sido el perfil aprendido y debatido constantemente entre el profesor y los estudiantes. Y ahora el lector lo tiene a su alcance. Sólo cabe precisar que hemos sido profesores, mas no editores; es decir, la responsabilidad de la presentación de estos trabajos --por ejemplo, la ortografía-- corre por cuenta irrestricta de los talleristas.

Hora PUCP
Estábamos en clase de Física General en un aula de estudios generales, escuchando al profesor y sus recurrentes frases, haciendo mofa de ellas sin que se diera cuenta.
- Yo diría que el problema está resuelto, la respuesta es inmediata
- La respuesta es inmediata –remendándolo casi instantáneamente-
- Jajaja
- Shhh! Cuidado Renato, que te escucha y te friegas
- No creo Jorge
- Ahora pasemos a otro tema, uno bien sencillo
- Uno sencillo –nuevamente-
- Bien sencillo, te faltó eh, jajaja
- Pero por ahí va
- A ver esos alumnos, se retiran de la clase por favor
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Hora PUCP
Estábamos en clase de Física General en un aula de estudios generales, escuchando al profesor y sus recurrentes frases, haciendo mofa de ellas sin que se diera cuenta.
- Yo diría que el problema está resuelto, la respuesta es inmediata
- La respuesta es inmediata –remendándolo casi instantáneamente-
- Jajaja
- Shhh! Cuidado Renato, que te escucha y te friegas
- No creo Jorge
- Ahora pasemos a otro tema, uno bien sencillo
- Uno sencillo –nuevamente-
- Bien sencillo, te faltó eh, jajaja
- Pero por ahí va
- A ver esos alumnos, se retiran de la clase por favor
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11/07/07: Raúl Brozovich, El duro oficio de vivir (Cuzco: Universidad Nacional San Antonio de Abad, 2006)

Poeta que entreveé lo imposible en medio y a pesar del mar de lo previsible, racionalidad política --que atenaza inteligencia y corazón-- y cierto manido canon literario típico de los escritores de su generación (Neruda, Whitman y España aparta de mí este cáliz), es Raúl Brozovich Mendoza (“yogoslavo por línea paterna e incaico por línea materna”). Y lo entreveé, precisamente, porque andaba abierto y atento a otras influencias que matizaron su propia poesía (Borges, Parra y la mejor poesía española, de Góngora a Cernuda). Obviamente, hablamos de un canon de lecturas en debate más que de uno de autores. Y Brozovich, aunque intuitivo, leyó con inconformidad y auténtico apetito. Esta actitud, más aquélla de repasar las calles y no sólo las páginas de los libros, lo asemeja a uno de sus coetáneos, Pablo Guevara; aunque en los versos de aquél hallemos, más bien, referencias claras a otros de sus contemporáneos, como Alejandro Romualdo y Manuel Scorza. Reiteramos, en el espectro de la poesía “social” de los autores de los años 50, Brozovich jamás se volvió “puro”, mas sí tierno, imaginativo y reflexivo.
Desafortunada edición incompleta de su obra, y quizá también insuficientemente revisada, es la que tenemos entre manos. Alguien (no lo precisa Mario Pantoja en el prólogo), que no siendo pariente se considera dueño de originales y de derechos de autor, se negó a brindar más textos para este volumen. Sin embargo, El duro oficio de vivir, reúne siete cuadernos --de “La rosa blindada” a “Pop art”-- que constituyen de por sí una fuente calificada para iniciarnos en la lectura integral y el estudio de este importante poeta peruano fallecido hace poco. Por último, cabe destacar que --a manera de colofón-- en esta edición figura la única entrevista que el poeta concediera en vida, se titula “La poesía es un sueño errante” y se la debemos a Mario Guevara Paredes.
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“Me contó Georgette [Philippart de Vallejo] cómo el cholo [César Vallejo] en días de fiesta solía bailar marinera con paisanos llegados a París. Pero de pronto se alejaba de su pareja y se quedaba solo con su pañuelo en alto” [“Entrevista inédita de César Lévano a Georgette”, El Popular (Lima, 5/ 12/ 84)]
Sumilla
Esta es, en rigor, pequeña muestra y esbozo de un trabajo mayor donde se lea todo Trilce en clave de jarana limeña; es decir, en tanto y en cuanto evento oral-musical y corporal contextualizado en la historia del Perú --en particular el de los años veinte del siglo pasado-- y donde, por lo tanto, sus actores (en este caso concreto Lima y César Vallejo) guardan específicas relaciones de afinidad y de mutuo rechazo.
Creemos que Trilce, como muletilla del canto y adorno del baile de jarana, va más allá de incidir en la naturaleza multidimensional de este maravilloso libro de 1922: letra, ritmo y coreografía, a un tiempo. Nos invita a pensar que la suerte de los indígenas --la Sierra de su Perú-- no fue la única que desveló a César Vallejo, sino que el mestizaje y modernización de Lima también coparon su interés; muy en particular, lo seguiremos investigando, la presencia y rol de lo afroperuano. Ingrediente, es obvio, sin lo cual no es posible la marinera y, creemos, no lo sería tampoco este poemario.
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Sumilla
Esta es, en rigor, pequeña muestra y esbozo de un trabajo mayor donde se lea todo Trilce en clave de jarana limeña; es decir, en tanto y en cuanto evento oral-musical y corporal contextualizado en la historia del Perú --en particular el de los años veinte del siglo pasado-- y donde, por lo tanto, sus actores (en este caso concreto Lima y César Vallejo) guardan específicas relaciones de afinidad y de mutuo rechazo.
Creemos que Trilce, como muletilla del canto y adorno del baile de jarana, va más allá de incidir en la naturaleza multidimensional de este maravilloso libro de 1922: letra, ritmo y coreografía, a un tiempo. Nos invita a pensar que la suerte de los indígenas --la Sierra de su Perú-- no fue la única que desveló a César Vallejo, sino que el mestizaje y modernización de Lima también coparon su interés; muy en particular, lo seguiremos investigando, la presencia y rol de lo afroperuano. Ingrediente, es obvio, sin lo cual no es posible la marinera y, creemos, no lo sería tampoco este poemario.
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06/07/07: A N.K.
Ha pasado el tiempo
y sigo escribiendo sobre la mesa de la cocina.
Así, la lluvia sigue cayendo para nosotros.
Así, cuando nos enamoramos
estamos siempre al borde de la muerte.
Y así, la muerte está tiernamente
siempre con nosotros.
Pero, la verdad, de esto no deseo hablar,
sino disponerme de algún modo
sobre la página que toco y huelo,
sobre mi página adolescente,
sobre mi núbil página
que gusta las canciones de amor.
Sobre mi contemplativa página
que es una ventana a otro mundo.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)
y sigo escribiendo sobre la mesa de la cocina.
Así, la lluvia sigue cayendo para nosotros.
Así, cuando nos enamoramos
estamos siempre al borde de la muerte.
Y así, la muerte está tiernamente
siempre con nosotros.
Pero, la verdad, de esto no deseo hablar,
sino disponerme de algún modo
sobre la página que toco y huelo,
sobre mi página adolescente,
sobre mi núbil página
que gusta las canciones de amor.
Sobre mi contemplativa página
que es una ventana a otro mundo.
De EL FUEGO QUE NO ES EL SOL (1993)

Así reza el título del interesante libro que tenemos al frente[1], motivo de esta reseña. Selección internacional a cargo de Alex Pausiles (Cuba), Pedro Antonio Valdez (República Dominicana) y Carlos R. Gómez Beras -junto con Angel Rosa Vélez, también de Puerto Rico - de lo más representativo de los poetas nacidos a partir de los años 50 y adscrita al sueño hostoniano de una identidad caribeña. De entrada, y como es de suponer, debemos reparar que la riqueza de una antología reside tanto en la calidad intrínseca de sus poetas como en la presentación -comentario y selección de textos- que de estos hacen sus antologadores.
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Alexis Gómez-Rosa (Santo Domingo, 1950), entre1973 (Oficio de post-muerte) y 2005 (La guerra de los mamíferos), lleva ya publicados diez poemarios. A un tiempo local y cosmopolita, su obra poética se considera notable, por unanimidad, dentro y fuera de su propia patria. Asimismo, es un referente imprescindible para hablar sobre poesía, la de aquí y la de acullá, por su comprobado ejercicio de la crítica disperso en ensayos, artículos periodísticos y ya numerosas entrevistas; como por su talento, lo comprobará enseguida el curioso lector, para jamás dejar de ser entretenido. En el espectro de las poéticas que en este mismo comienzo de milenio, a manera de hojaldres, conviven en la República Dominicana (“poesía del pensamiento”, del espectáculo, del “das Ding” o del neo-testimonio), quizá lo más apropiado en su caso sería hacerle corresponder la del espectáculo; aquella capacidad, tan suya, de apropiarse de todo y de experimentar exitosamente con todo eso (haiku, “británico modo”, poesía concreta, etc.) que le perdonamos, y no menos nos encandilamos, incluso a expensas de saber que son los atributos de un gran actor. [P.G.] »'">Leer más
05/07/07: Alturas de Samaypata
I
Samaypata es un Machu Picchu en pequeño,
nos dicen. Y el vulgo acierta.
Hora y media cuesta dejar atrás
el calor de Santa Cruz de la Sierra.
E instalarse. Pasar
por entre el ojo de aguja de sus calles.
Sin tocar la piedra.
Sin poner las narices sobre la roca fría.
Saber que Samaypata nos espera.
Para morir. Para vivir
quizá aún más de esta manera.
Con su mansa arquitectura bajo nuestros pies,
eso nos dice.
Con su insondable pantalla de aire,
aquéllo nos ilustra.
Samaypata y el arte de morir,
de ir muriendo mientras caemos
en su profundo pozo.
Igual que en Machu Picchu.
Aunque Samaypata es la muerte personal,
no comunitaria ni sideral. Individual nomás.
Un día fuimos allí
con nuestra india camba
de largos cabellos, fuertes y oscuros.
Un día allí fuimos, en Lima,
cuando éramos niños
y jugábamos en torno
a una de sus huacas polvorientas.
El gol era la muerte,
pero esto aún no lo sabíamos.
Y el alborozo,
la misma alegría de ahora. Oscura alegría.
Sin poner las manos sobre la roca dura
ni los ojos cerrados sobre la fría piedra.
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Samaypata es un Machu Picchu en pequeño,
nos dicen. Y el vulgo acierta.
Hora y media cuesta dejar atrás
el calor de Santa Cruz de la Sierra.
E instalarse. Pasar
por entre el ojo de aguja de sus calles.
Sin tocar la piedra.
Sin poner las narices sobre la roca fría.
Saber que Samaypata nos espera.
Para morir. Para vivir
quizá aún más de esta manera.
Con su mansa arquitectura bajo nuestros pies,
eso nos dice.
Con su insondable pantalla de aire,
aquéllo nos ilustra.
Samaypata y el arte de morir,
de ir muriendo mientras caemos
en su profundo pozo.
Igual que en Machu Picchu.
Aunque Samaypata es la muerte personal,
no comunitaria ni sideral. Individual nomás.
Un día fuimos allí
con nuestra india camba
de largos cabellos, fuertes y oscuros.
Un día allí fuimos, en Lima,
cuando éramos niños
y jugábamos en torno
a una de sus huacas polvorientas.
El gol era la muerte,
pero esto aún no lo sabíamos.
Y el alborozo,
la misma alegría de ahora. Oscura alegría.
Sin poner las manos sobre la roca dura
ni los ojos cerrados sobre la fría piedra.
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En: Nostalgia de una patria imposible : estudios sobre la obra de Luis Cernuda ; actas del Congreso Luis Cernuda en su centenario (1902-2002) León, 8,9 y 10 de mayo de 2002
Coordinado por: Juan Matas Caballero, José Enrique Martínez Fernández, José Manuel Trabado Cabado
Publicado por: Akal
Publicado en: Madrid, 2005
ISBN: 84-460-2159-5
pags. 355-360
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Coordinado por: Juan Matas Caballero, José Enrique Martínez Fernández, José Manuel Trabado Cabado
Publicado por: Akal
Publicado en: Madrid, 2005
ISBN: 84-460-2159-5
pags. 355-360
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Se sube para abajo o se baja para arriba, constantemente, sobre las calles de Santiago de Chuco. Trazado de casas a desnivel que ya de por sí explica la factura alegórica de algunos versos del autor de Trilce; mas no así, por cierto, el resto de sus posibilidades metafóricas. Amontonamiento ordenado en cúspide de más de 3,000 metros de altura, el pueblo de Santiago de Chuco, y tranquilo que pareciera maqueta de su propio cementerio puesto a orearse entre andrajosos apus y humildes iglesias. Trompo puesto a rotar en la ingravidez --incluidas sus desamparadas gentes-- apoyado tan sólo en el monolito de su pequeña plaza de armas. Gordos brochazos de sol sobre tejas, burros y oferta de afamadas papas negras complementan la escenografía humana del paisaje -únicamente nuestra- porque aquel pueblo probablemente no sabe que es el mítico Santiago de Chuco. Tampoco, pareciera, que allí nació César Vallejo Mendoza -aunque ahora el blanco de su casa natal destaque entre el blanco de todas las otras- y que hoy por hoy lo habitan en su mayoría personas venidas de caseríos vecinos. Oleadas migratorias que llevaron también a uno de sus hijos a escaparse un buen día a París; a decir adiós para siempre al burro sensible y a la mujer estoica que mora entre aquellas escarpadas pendientes: la andina y dulce Rita de ahora que chatea encandilada con un ubicuo amor de neón.
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Se complace en enviarle la edición digital de su primera plaquet
titulada SUICIDIO COLECTIVO.
Somos un colectivo que nos ha unido el gusto por la literatura
nos organizamos para promover una lectura transformadora.
El des-organizador, Rubén Darío Zelény.
Red de escritores de Puebla[299clicks]
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Somos un colectivo que nos ha unido el gusto por la literatura
nos organizamos para promover una lectura transformadora.
El des-organizador, Rubén Darío Zelény.
Red de escritores de Puebla[299clicks]
03/07/07: Extravío personal de Bruno Mendizábal

¿Cómo extrae el autor de la narración en primera persona, de su tedioso y agitado yo, el narrador veraz que cuente la historia que necesita ser contada?, se pregunta la famosa escritora y no menos cabal profesora de literatura, Vivian Gornick, en su libro escribir narrativa personal (Barcelona: Paidós, 2003), y enseguida pasa a responderse: “Leer [escribir] a partir de la propia necesidad de saber, limitada pero clarificada, concluí, era enseñarse a escribir… y a cómo enseñar a escribir.” (150). Sirva esta cita, creemos oportuna, para empezar a decir unas palabras acerca de la literatura de Bruno Mendizábal (Lima, 1958), en particular de su Extravío personal (Lima: internerds bucks & recors, 2007), libro que ahora reseñamos.
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02/07/07: Poetas de Perú
02/07/07: CATEDRAL - 755
Sábado 10 de marzo 2007
Puebla + Tlaxcala + Hidalgo
Textos de: Heriberto Yépez + Amaranta Caballero + Charles Bukowski + Pedro Granados + Yussel Dardón
Catedral 755[424clicks]
Puebla + Tlaxcala + Hidalgo
Textos de: Heriberto Yépez + Amaranta Caballero + Charles Bukowski + Pedro Granados + Yussel Dardón
Catedral 755[424clicks]

Utopía intelectual
Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo es el reciente estudio del poeta e investigador de la literatura Pedro Granados, publicado por el Fondo Editorial de la PUCP. Allí se demuestra, si seguimos la lección de Roland Barthes en S/Z, que todo texto propone su modelo. Se trata de un camino planteado por Granados para encontrar el principio de construcción y de lectura de la propuesta poética del autor de Trilce, entendiendo su obra como un lenguaje poético por esclarecer y un planteamiento estético por desempolvar de la crítica que se ha especializado en establecer relaciones entre serie literaria y serie social.
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