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Archivo de febrero 2011
Publicado por: anglasme

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¿Qué entendemos por “sociedad civil”?
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Según Andrade, el concepto de sociedad civil no tiene límites claramente definidos. Refiriéndose a Hegel, se distinguen tres ámbitos de interacción:

[…] el privado, definido por los vínculos familiares; el de las decisiones políticas, es decir el Estado; y el de las interacciones comerciales y sociales, que vendría a ser el de la sociedad civil. Pero esta es una definición que poco dice sobre quiénes la integran y en especial sobre cómo se relaciona con los otros ámbitos puesto que se trata de esferas que no son excluyentes o antagónicas (1).

Desde otra perspectiva, el concepto de sociedad civil se puede entender por el rol que cumple en relación con los espacios privado y público, otra forma de enfocarla es entendiéndola desde su calidad de espacio o por las “instancias” mediadoras entre el individuo (el llamado “ciudadano de a pie”) y el Estado en tanto se busca velar por la atención a sus necesidades y derechos.

Por otro lado, otra noción de sociedad civil se refiere “al espacio” para canalizar un derecho ciudadano: el de participar, intervenir e influir en la construcción de lo público. Esta noción se vinculará a propuestas de participación directa como un complemento (necesario o no) a la democracia y como un aspecto esencial para la gobernabilidad.

Teniendo en cuenta esto, debemos aclarar también que entendemos la sociedad como la suma de individuos que, en ejercicio de su naturaleza social, participan en conjunto de las responsabilidades y derechos en torno al Bien Común. De esta manera, la sociedad “civil” se presenta desde una juridicidad y diversidad más heterogénea que homogénea, mayormente a través de instituciones, aunque a veces la presencia de institucionalidad no sea requerida.

Asi, partimos de una sociedad civil expresada en instituciones mayormente de carácter jurídico, que a veces son (y a veces no) invitadas a participar por el Estado o generan ellas mismas sus mecanismos para tal fin.

(1)ANDRADE, Patricia y Miguel Martínez. (2007) Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas: el caso peruano [en línea]. Colección libros FLAPE 13. Consulta 18 de Noviembre de 2008. p. 10 En: http://www.foro-latino.org/flape/producciones/coleccion_Flape/13Peru_Particip.pdf

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La enseñanza religiosa catolica de nuestro país se ha desarrollado sin una sistematicidad y desde un enfoque curricular aún indeterminado. Los principales problemas en la actualidad recaen sobre la creciente posibilidad de optar por un Plan de estudios más ecuménico un enfoque de enseñanza aprendizaje de corte constructuvista y la necesidad de articular contenidos que tengan relación con el más numeroso grupo de alumnos no católicos a los que les beneficiaría recibir un curso más evangelizador que doctrinal. En todo caso, la Metodología de Santo Domingo de los años 90 e inicios del siglo XXI en la actualidad ha perdido algo de vigencia, a mi parecer por las siguientes razones:

1.La metodología pedagógicamente hablando es más adecuada a un trabajo de catequesis parroquial de corte tradicional que lleva el enfoque de Enseñanza ? Aprendizaje. Está centrado en la labor del docente que como conocedor de una serie de contenidos enseña al alumno quién es el que debe aprender.

2.El esquema del VER, JUZGAR Y ACTUAR, como propuesta de catequesis es válido, pues se ha desarrollado en numerosas parroquias aunque no todas asumen ese esquema pastoral en la actualidad. Cuando se habla de REVISAR se trata de recapitular algunos temas importantes de la sesión de clase a fin de reforzar la memoria a corto y largo plazo. Cuando se trata de CELEBRAR no existe un repertorio de actividades en las que el profesor pueda desempeñarse, propiamente le correspondería al ministro el celebrar, es mejor no utilizar esa palabra con relación al maestro y a la clase.

3.Tiene el esquema antropológico: MENTE, CORAZON, ACCION que los maestros no han asimilado, se ha tomado de una determinada espiritualidad y se ha adaptado a la educación religiosa.

4.El esquema del VER JUZGAR Y ACTUAR como método aplicable a la Educación carece de fundamentos claros en el magisterio de la Iglesia. Es conocido más como un método de acción pastoral que surgió en Puebla pero que ya no se reflejó en Santo Domingo, por lo tanto es mal llamado Método de Santo Domingo pues el documento sigue un esquema metodológico cristológico propuesto por el mismo Santo Padre. En este sentido fuerza el esquema del documento de Santo Domingo (concretamente el N° 119) que en principio es aplicable a los jóvenes en perspectiva de la pastoral juvenil para hacerlo fundamento de la Educación Religiosa Católica .

5.Se enlazan una serie de palabras clave: Mente, Corazón, Acción; Ver, Juzgar, Actuar, Revisar, Celebrar; sin embargo, son palabras que a lo largo de los años se les ha sumado una diferente carga semántica que es necesario aclarar; es preferible la confección o utilización de términos que no tengan una carga ideológica pre definida.