“Tanto tiempo… hacía tanto tiempo que no venía aquí solo. Me había detenido a observar y a llevar de la mano a los demás y dejé de lado todo lo preciosos que me puede dar un momento de soledad. ¿Paz mental? No lo creo, cuando se piensa como yo lo hago, la paz mental es algo que ni si quiera podría imaginar. Y es que me he dado cuenta que me dedico a buscar respuestas justamente porque no entiendo muchas cosas simples que suceden a nuestro alrededor, sobre todo la manera en que el mundo no gira cuando cuatro ojos se miran, se gustan, se adoran, pero lo único que reina es un silencio sepulcral. Es como si dejarnos llevar por nuestros deseos o por el inminente enamoramiento fuese un pecado; el más grande de todos…”
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