Se reía tanto que sus ojos se llenaron de lágrimas de no soportar ese cansancio en el abdomen cuando las carcajadas no dejan respirar. Yo solo me limitaba a reír levemente, mientras leía en sus ojos y su mano tapando sus dientes una gran felicidad. Sí, ese tipo de felicidad como cuando ya sientes que no tienes que preocuparte por absolutamente nada y sabes que todo, simplemente, estará bien. No lo sabe, pero cuando se ríe de esa manera, yo no puedo dejar de mirar. Me imagino que eso mismo siento, aquella felicidad y tranquilidad. No necesito nada más.
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