Tenía una ligera picazón en la mano, o algo parecido, cerca de la muñeca. Bostezaba lentamente, aún más lento que un bostezo, mientras me hablaba con su nuca. Se había encorvado hacia delante ligeramente, como para aumentar su paciencia. Ya no le dije muchas cosas esta vez, aunque me hubiera gustado seguir inventando historias o excusas o palabras mejores para poder tener un pretexto más para seguir ahí, ante su presencia, ante su tenebrosa mirada oculta. ¿Me estaré enamorando nuevamente? ¿O es que me siento atraído porque es inalcanzable? Tal vez pensemos cosas parecidas o tal vez no, se lo pregunté con la mirada. Yuna me contestó…
Leer más »