Es como ese sonido tenebroso a media noche, en la sala o en la habitación, cuando suena como si el viento atravesara el cristal de la ventana y ésta se estremeciera ligeramente. Así siento que suena el ambiente cuando trago saliva, cuando tomo sin querer un sorbo de café, cuando solo se escucha de fondo una canción de algún otro lado. Sí. Es ese silencio maligno, descabellado y sin razón de existir. Estoy seguro que me ha pasado muchas veces y aún cuando solo son doce segundos o un poco menos, se sienten horas. Así es el silencio: detiene el tiempo y no para bien, eh.
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