En el lenguaje de la ilusión, el tiempo se detiene, los sonidos se opacan y solo existe nuestra voz. Es como un cambio repentino de un entorno de ensueño. Esas palabras salen naturalmente de nuestros labios, sin detenerse, sin pensar demasiado. Tú no dices nada o tal vez eso quiero imaginar. Juego con la punta de tus cabellos y me detengo a ver tus dientes, desnudos y sonrientes, ante la puesta de sol. No es un viaje al pasado, ni a un futuro sin presente, es más como un viaje a un mundo paralelo en donde solo existe el entorno, tú y yo. Qué se yo. Es mi imaginación, creo, nuevamente, a través de los días lentos, ya no tan grises como antes, como en otoño. ¿Será que serás tú? Me hace feliz imaginarme eso.
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