Sin querer, le di una patada a una piedrita en el camino (a veces suele suceder). Era pequeña, muy pequeña, pero avanzaba rápidamente. Luego de un par de metros se detuvo en unas zapatillas Converse algo desgastadas. “Lo siento, no fue mi intención” apresuré levantando la mirada lentamente. Yo me encontraba fumando un cigarrillo y con los ojos aún llorosos me sonrió tristemente. Algo la había hecho llorar, dudo que haya sido tan insignificante piedrita. Al parecer llevaba esperando largo rato, por esas poses que uno adopta cuando ha estado de pie por mucho y la cintura se convierte en una fuente inconmesurable de dolor. Miraba mi cigarrillo con melancolía, así que finalmente le ofrecí uno.
Leer más »