Se terminaron los “primeros días de clases” para mí. Es algo que sin duda no extrañaré, pero sí rememoraré con muchas sonrisas. Ese aroma a útiles nuevos que mi madre forraba con Vinifan (hai), utilizando sus lentes gruesos y la tijera de acero inoxidable con la que yo cortaba tela y plástico a pesar de que estaba prohibido usarla. Y los colores. Y los lápices traídos de Japón (“¡uno por bimestre, Daniel Alberto!”). Y los cuadernos de Minerva. Azul para Lenguaje, rojo para Matemáticas, verde para Naturaleza, amarillo para Inglés. Mi tajador y el borrador que nunca tuve, porque de pequeño me enseñaron Kaizen “todo bien desde el principio” y me acuerdo que solo en 3ero de primaria cometí mi primer error y pedí borrador y no sabía como se usaba.
Leer más »