Archivos de febrero,2008

La última misión del Vigilante

febrero 01, 2008
Sentía el temor cuando tragaba saliva y así, como cuando te enamoras, ese vacío envolvente en el estómago. Las rodillas eran de goma y el nudo en la garganta de las cuatro de la tarde. O las cuatro de las tardes. El gritar es inminente pero nada suena, solo el viento. Las cuatro de la tarde eternamente, mientras que el cielo ya no es nublado, es gris. Apagando el celular, una culpa de nosequé se prendía en su rostro. Había cumplido su misión y la angustia por tres segundos se desvaneció en una tristeza infinita. ¡Y qué tristeza! La amaba pero era así como debía de ser. Suspiró. Se quedó solo, mirando el cielo gris.

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