“Juguemos un juego” me dijo finalmente y con los ojos llenos de una diversión que no sabía que me iba a provocar un gran insomnio que duró algunos días en los que tenía que tener otras cosas en la mente. Si era para romper aquél silencio, había funcionado a la perfección aunque tengo que confesar que sentí un pequeño miedo, como si supiera que ese juego no me iba a divertir tanto. “Escribámonos una carta de amor así como si tú estuvieras enamorado de mí y yo de ti”. Me pareció una idea interesante. Estábamos sentados cada uno con un bloc de esos que regalan por la compra de algo, cualquier cosa. Tomamos nuestros lápices y mirando el horizonte como para encontrar esa palabra inspiradora, empezamos.
Leer más »