Archivos de octubre,2008

Uno de los primeros días de calor

octubre 28, 2008
“¡Qué calor! Bueno, al menos así no me tengo que preocupar por cargar la chaqueta en el brazo, si es que la hubiese traído”. “Así puedes tomar el mío” pensé mirando como tomaba el cuello de su polo y lo agitaba hacia delante y hacia atrás con rapidez, así como hacen los humanos cuando tienen calor con la idea equivocada de sentir un ligero aire momentáneo y así refrescar el ligero sudor inevitable. Me miró mirarla y sonrojó. Tal vez porque mis miradas hacia ella tienen una paciencia infinita, como si estuviera a punto de irme de su lado para siempre. “¿A qué hora por fin serán las seis de la tarde? ¡Vayamos a la sombra!”. Pellizcó mi brazo y me llevó a un lado del camino. Y yo la seguí. Yo la seguí.

Paciencia infinita...

Leer más »

Una llamada perdida

octubre 26, 2008
Disculpa. Te llamé y me había olvidado que estoy enamorado de ti. Tal vez te incomodé o te hice levantar la mirada con un suspiro entrecortado. Pero sonreíste al final, lo sé muy bien. ¿Con qué mano estás tomando el teléfono? Estoy seguro que no lo haces, estás con el altavoz y con las manos ocupadas en tipear rápidamente aquellos papeles inconclusos y que estoy seguro que nunca terminarás. ¿Qué hacías? ¿”Pensando en mi”? ¿De veras? Anda, no te creo…

"Aló!"

Leer más »

Ansiedad

octubre 24, 2008
Sus gustos obsesivos en torno a los suspiros bien guardados en el bolsillo y el considerarse extrañable solo después de una gran cena, casi la última. Me consideraba, también, la última canción de su disco preferido, de sus ansias locas acerca de si la extrañaría o no. Incesante y cortante, despistada. Despiadada. Prosa de verdades evidentes y jadeaba y me revolvía en mis miles de hojas arrugadas. Me consideraba un tonto tonto tonto magnífico en mis propios vacíos camuflados y caracterizado en solo resumir a un tímido y tembloroso “te quiero” cuando las palabras desbordaban. Ansiedad.

Total

Leer más »

Yuna

octubre 22, 2008
Llevaba diecinueve minutos con veinticuatro segundos esperando en medio de donde estaba pasando el viento más helado de la tarde más helada de Mayo de ese año, hace un año creo. Acababa de empezar a fumar otra vez y comprar dos nuevos anillos (los anillos marcan nuevas etapas en mi vida). Me moría de frío pero como mi cuerpo tiene uno o medio grado centígrado más bajo que el resto de personas, podía soportarlo tranquilamente sin mucho abrigo. Lo que estaba pensando en ese momento era “¿qué diablos estoy haciendo?”. Sin tocar nada con las manos, dejé caer la colilla nueva, húmeda y culpable al piso del camino. Intenté pisarlo pero no atiné. Me hizo acordar a mí, intentando apagar un pequeño fuego, sin poder lograrlo porque mis pies no me funcionan bien cuando estoy nervioso. Recién tres días antes había podido saber su nombre…

Yuna

Leer más »

Anécdota

octubre 08, 2008
- Estamos atrapados, creo, ¿qué vamos a hacer ahora?
- No sé… Solo cálmate, siéntate a mi lado y no agotes el poco oxígeno que nos queda, sabrá dios hasta cuándo estaremos aquí.
- Tengo miedo.
- No tengas miedo, estás conmigo, no dejaré que nada malo te pase.

Nada malo te pasará si estás conmigo. Aunque suene tan bien, el miedo me trepaba por la columna como es friecito que siempre entra por la rendija de la puerta. Estábamos en la Casa del Terror y nos quedamos atrapados “sin querer” en una de las habitaciones llenas de arañitas de mentira, de algodón, de música de miedo y de una soledad infinita. Yuna se acurrucó a mi brazo a tal punto que me empezó a doler. “Ya, ya, ya…”.

Y me acuerdo y me da risa, y mucha!

Leer más »

Un relato corto: Arrebátame

octubre 05, 2008
No tienes idea de lo tanto que te adoro. Arrebátame la vida, Yuna, por favor. Eres tan perfecta que me dan ganas de llorar. Mis brazos, entras en mis brazos tan perfectamente, como si yo hubiese nacido tan solo para sostenerte. Tus manos se acoplan tan bien a las mías que me da miedo tomarlas. Quisiera tanto que puedas aceptar mi vida entera que sólo gira en torno a la tuya. Sé que deambulo por esta ciudad buscando alguien exactamente igual a ti porque sé que yo nunca te voy a tener sólo para mí. Maldición eres perfecta y te odio tanto por eso, y te amo tanto, y te odio, y te amo. Arrebátame la vida de una vez, haz que te diga "Eres el único deseo que yo tengo para mí". Te lo digo, te lo diría tanto tanto. Y cuando te lo diga te irás lejos. Cuando te veo me hundo en tu cabello, cuando te veo me hundo en tu perfume, me duermo en tu mirada pero si te dijera todo, se terminaría el sueño. "Hola, qué tal" y yo no digo nada solo sonrío y te pregunto qué tal... "Te extrañé tanto..." y nada más.

... y nada más...