Mi primer sueño de octubre fue sumamente raro debido a que casi casi no pude dormir y daba vueltas en mi propio leve sudor de un calor que empezaba a agobiarme poco a poco, sobre todo cuando pienso y añado pieza a pieza elementos de una gran historia. Soñé raro porque soñé que escribía en un diario lleno hasta la mitad. Yo no tengo un diario y nunca lo he tenido (y el blog no es un diario propiamente dicho). Y aún más extraño porque empecé con la frase más tonta del universo (espero que no la utilices): “Querido diario:”. No sería querido, no por mí y no por los sumamente enigmáticos personajes que aparecieron por ahí, dando vueltas en mi mente dormida.
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