Las hojas caían de los árboles y, a veces, impedían ver a sus ojos que miraban adelante, así, como cuando se mira a donde te llevará el camino. Cuando esto sucedía, pues simplemente optaba por mirarlo. “Es como mirar adelante” pensaba, mientras escondía su sonrisa detrás de sus manos. A su vez, el observaba detenidamente una hermosa casa, ahí, adelante. En el momento en que iba a decir una palabra, escuchó: “me encanta esa casa”. No era posible. ¿Otra vez leyó su pensamiento? Secretamente la miró. Sintió que todo estaba perfecto pues es como él soñó que así debía de ser. Secretamente la miró y pensó: “es como mirar adelante”.
Leer más »