Archivos de septiembre,2008

El domingo vi a Yuna

septiembre 30, 2008
Sí. Qué tanta melancolía se puede encontrar en un solo lugar. Aquellos árboles con hojas rosadas, aquellos caminos desgastados por donde caminé yendo y viniendo una y otra vez. Cientos de hojas caídas de otro tipo de árboles. Rostros familiares que ahora se han desfigurado por el paso lento y meditabundo del tiempo, de los meses, de los años. Y entre todas esas cosas, encontré un rostro muy familiar. Esos ojos, ese cabello, esa nariz chiquitita, ese caminar animado por una sonrisa quebrada por los fuertes vientos de una primavera que empieza poco a poco, así como se abrían mis ojos y mis labios para decir su nombre susurrando: … Yuna… Te vi de nuevo, luego de tantos años. Y me miraste el domingo. Me miraste bonito.

Leer más »

Sueños impredecibles

septiembre 19, 2008
Alguna vez tuvo esos sueños que parecieran tener secuelas repetitivas día a día y, en ellos, se dedicó a escribir cartas para depositarlas en esos buzones rojos de las películas que su mente creaba y que nunca terminan de llenarse. Era un pasatiempo sumamente privado, soñar que escribía cartas con destinatario “Para ti, dulce paz”. La gran mayoría de los seres humanos tienen una imagen ideal en la mente y pues no encontró mejor idea que escribirle durante los sueños menos profundos. Y es que aún cuando no se conoce el amor ni se ha experimentado tan temprano, uno ya sabe cómo se siente querer a alguien o, al menos, morir de ganas por sentir eso. Pero, al fin y al cabo, si escribes para un sueño, es porque simplemente quieres escribir para leerte tú mismo.


Y soñar mientras tanto...

Leer más »

Una media vuelta más...

septiembre 12, 2008
A veces, detenido antes de llegar a aquél campo verde de césped bien cuidado, Yuki se tapaba los ojos con las manos. Suspiraba. Apenas el camino había empezado cuando descubría que tal vez, solo tal vez, no era el correcto. Me gusta ver que se detenga así porque sé que luego de algunos minutos (a veces días enteros) Yuki hace lo mismo que hemos hecho los tres inseparables tontos: destaparse los ojos, sonreír, dar media vuelta e irnos, dejando todo aquél camino por recorrer en el olvido del día siguiente. Yuna, Yuki y yo. Nos une aquella facilidad para… huir de las posibilidades.

Adiós...

Leer más »

Lo mismo

septiembre 09, 2008
Se reía tanto que sus ojos se llenaron de lágrimas de no soportar ese cansancio en el abdomen cuando las carcajadas no dejan respirar. Yo solo me limitaba a reír levemente, mientras leía en sus ojos y su mano tapando sus dientes una gran felicidad. Sí, ese tipo de felicidad como cuando ya sientes que no tienes que preocuparte por absolutamente nada y sabes que todo, simplemente, estará bien. No lo sabe, pero cuando se ríe de esa manera, yo no puedo dejar de mirar. Me imagino que eso mismo siento, aquella felicidad y tranquilidad. No necesito nada más.

Lo mismo que yo

Leer más »