
Archivos de agosto,2008
Tu esencia
agosto 27, 2008
Siento algo extraño cuando la veo pasar, cuando la veo partir, con su abrigo largo, oscuro. Su caminar es mucho más pesado que el mío o del de cualquier persona que recuerde, sin embargo, se ve elegante, emocionada con algún secreto en su mente. Yo solo la veo partir o caminar de acá para allá. Si lograra arrancarle alguna palabra dirigida solo a mí sería, sin duda, el antídoto al veneno lento de su existencia. Sí, es ella y cuando se va siento que no quiero continuar el día. Solo espero que lento, muy lento, no pase el tiempo. No me quiero despedir.

Sálvame
agosto 21, 2008
Antes de llover, el aroma de las hojas de los árboles envuelve el aire antes que lo respires y es en ese momento cuando te enamoras: lentamente y sin notarlo. Y siempre es de ese rostro que no te mira, de esos ojos que no ven un solo punto y de esa sonrisa que en ese momento no es para ti. De esos momentos hablamos y suspiramos cuando recordamos los momentos precisos cuando se genera ese extraño y rico vacío sobre el estómago. Sientes que se hunde tu día y necesitas de esa mirada otra vez, esa que no es para ti pero que te salva, dándote un respiro ante el ahogo.

Ah, tanto silencio
agosto 15, 2008
Es como ese sonido tenebroso a media noche, en la sala o en la habitación, cuando suena como si el viento atravesara el cristal de la ventana y ésta se estremeciera ligeramente. Así siento que suena el ambiente cuando trago saliva, cuando tomo sin querer un sorbo de café, cuando solo se escucha de fondo una canción de algún otro lado. Sí. Es ese silencio maligno, descabellado y sin razón de existir. Estoy seguro que me ha pasado muchas veces y aún cuando solo son doce segundos o un poco menos, se sienten horas. Así es el silencio: detiene el tiempo y no para bien, eh.

El mejor día de mi vida
agosto 10, 2008
Empezó con un mensaje de texto simple de Yuna, seguido de una llamada mía. En poco tiempo estaría listo. En realidad, dudé que ese mensaje llegara si quiera, es por ello que alegró mi día y despejó mi sueño, como si la mañana se elevara sobre las nubes grises que veía por la ventana pensando “al fin te veré…” cerrando con un suspiro o una respiración pesada. Como calculé, estuve listo pronto, tomé el regalo y salí por la puerta sin imaginar si quiera que el día de ayer sería el mejor día de mi vida. Y solo porque fue un día de dos.

Diálogo en la terraza 4: y en nuestras mentes... Yuna
agosto 03, 2008
Tenía una ligera picazón en la mano, o algo parecido, cerca de la muñeca. Bostezaba lentamente, aún más lento que un bostezo, mientras me hablaba con su nuca. Se había encorvado hacia delante ligeramente, como para aumentar su paciencia. Ya no le dije muchas cosas esta vez, aunque me hubiera gustado seguir inventando historias o excusas o palabras mejores para poder tener un pretexto más para seguir ahí, ante su presencia, ante su tenebrosa mirada oculta. ¿Me estaré enamorando nuevamente? ¿O es que me siento atraído porque es inalcanzable? Tal vez pensemos cosas parecidas o tal vez no, se lo pregunté con la mirada. Yuna me contestó…









