Archivos de mayo,2008

Fotografía

mayo 31, 2008
En esa época, cuando aparecía en fotos, tenía una sonrisa muy parecida a la mía. Si bien sus labios dibujaban un momento, un segundo de armonía o felicidad o como se pueda llamar al gesto, sus ojos eran extremadamente tristes. Era como una sonrisa desgastada, melancólica. Me atrajo con solo una foto. Sus ojos cansados o tal vez mirando a quien estaba detrás de la cámara, pensando “no me tomes en esta situación”. No se, era atrevido tratar de soñar despierto con ella, en esa situación incómoda de la foto. Si yo hubiera estado ahí, tal vez hubiera sido una foto en donde por primera vez, dos sonrisas melancólicas eran capturadas. Ella estaba sola. Sonreí sosteniendo la foto en mis manos y me acordé de esa vez.

Dedicado a Minerva...

Esa vez...

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Diálogo en la terraza

mayo 26, 2008
Tiempo que no veníamos aquí, ¿verdad? A veces pienso que este es uno de los lugares más indicados para hablar de este tipo de cosas. Es decir, se puede apreciar la brisa, el cielo, estamos a solas. Desde aquí podemos ver todo, sin embargo, cuando te miro, no puedo ver a través de ti. Es sumamente frustrante debido al inmenso cariño que te tengo. Me frustra mirarte a los ojos y no encontrar más que tu mirada, o tus manos u oír tu voz. Quiero saber más de ti. ¿Qué es lo que se esconde detrás de ese modo de ser tan distante que tanto me atrapa? Eres un secreto, un vaso de té, no puedo ver a través de ti. No puedo conocerte, pero aún así te quiero. ¿Es posible? ¿El que puedas absorber mi mundo de esa manera? Sin si quiera mover una pestaña.

Es posible...

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Lluvia y Arena

mayo 21, 2008
El mar, algo tibio, borraba mis pecados, desde la rodilla hasta mi rostro. En ese momento cuando me enfrenté a esa gran agua verdeazul, a la espuma y al horizonte pude pensarlo un poco más detenidamente: estaba tratando de huir del bullicioso mundo que sin quererlo vuelve gris mi día y hace que encuentre una razón para escribir. Pero estaba ahí, lejos de mi lápiz, de mi papel, de mi luna triste. Ella salpicaba todo y su cabello negro oscuro y su bikini mizutama (polka dots, esa tonta trama de puntos o esferas de colores pastel sobre un fondo de un color neutro) me aburrían. Colocaba sus manos detrás como una niña traviesa y me preguntaba si me gustaba, ladeando su cabeza. Reí en mudo y quise un cigarrillo. “Quiero mi lápiz” le contesté. Me pateó agua y el espasmo de frío me rompió la columna… y mis ganas de fumar. Vi cómo se lanzaba al agua y pensé que tenía una figura perfecta (je je). “Lluvia y Arena” se me pasó por la mente y pensé que sería un buen título.

Lluvia y Arena... ella es perfecta...

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Un caminar como el del río

mayo 19, 2008
Solo hay un gusto que no es de mi agrado. “Eres exigente” me regaló después de la caminata, luego de alcanzarla. No se si sea exigente con los demás, pero tal vez lo sea conmigo mismo. ¿Qué sucede, en realidad, cuando es tan difícil inventarme una buena historia? Simplemente, la repito. Así que con esa tonta idea en la mente, abrí la puerta y salimos. Dispuesto a probarla con ciertas preguntas preparadas el día anterior, nos vimos. Ella llevaba su chaqueta roja, otra vez. Me gustaba, porque cuando me dejaba atrás, en el camino, cuando yo me detenía a amarrar mis pasadores, luego podía identificarla fácilmente, con ese caminar pesado que ella tiene. Ese caminar tan parecido al mío.

Tan parecido al mío

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Capuccino

mayo 16, 2008
“¿Escribes?”. Me notaba intranquilo e impaciente. Se acercó el aroma del café que pedí y la nube de humo de aquella persona. “Escribo, sí” le respondí sin dejar de mover el lápiz, ya estaba haciendo frío. “No gracias”, sonrisa y vuelta al papel. No, es que, yo no tomo capuccino con azúcar, le quita perfección, todo el trabajo lo hace la crema. Tomó mi mentón entre su pulgar y su índice y me hizo un gesto tonto, acercándose demasiado me hablaba de “su persona especial”. Se me escapó una de esas risas que suenan a “hmpf” con los labios cerrados: “es la persona PARA MI, no ESPECIAL”.

- ¿De qué te ríes, idiota?
- De ti y de tu intento de parecer seductora.

Hice el mismo gesto y sus mejillas se pusieron rojas. Es mi pasatiempo favorito, parecerle irresistible.

Especial...

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El mejor, el día más gris...

mayo 13, 2008
En aquella época hacía mucho frío y era muy nublado. Más que eso, en realidad, era que los días eran grises. Nos gustaba caminar abrazados, aunque fuese un poco difícil mantener el paso. A veces, la miraba de reojo y me apetecían sus mejillas, su pelo, su cabello amarrado hacia arriba, sus lentes. Ella no me miraba nunca, pero sonreía y a veces sentía como sus dedos apretaban mi brazo o acariciaban con discreción milimétrica mi mano. Me encantaba estar así, tan cerca de ella, tan despreocupado.

El día más gris

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Un relato corto: Sueños marchitos

mayo 12, 2008
No me veas, aún no estoy despierto del todo, mis ángeles aún siguen rondando mi cabeza, tu aroma me sigue aprisionando el pecho y tu mordida aún permanece. Y me dueles dulcemente. No quiero verte de frente aún, porque no estoy despertándome, solo estoy creyendo que amanece. ¿Por qué estamos riendo? Es que ya no se necesita pensar en nada más. Las palabras no pueden alcanzar. Hoy yo... Tontita, espera, que quiero escribir mi sueño, antes que me lo olvide y pierda el más preciado recuerdo de ayer.

Espera...

Lo que ella me dijo

mayo 09, 2008
“Una vez pensé que todo era sencillo. Pronto me di cuenta que las cosas nunca son como parecen o como las imaginas. Me imagino que la soledad es una forma de protegernos de aquello que nos hizo daño y que nos podría hacer daño. Pero no es suficiente porque nuestros corazones buscan “eso”, buscan ese sentimiento cálido. No necesariamente “amor” así como lo ven muchos, no es necesario “estar con alguien” para amar a ese alguien o para “demostrarle” que le amas. Simplemente ambos lo saben, es casi natural, es algo que sientes antes de decírnoslo a nosotros mismos. Es algo que sabemos.”

Ella y yo

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Un día común...

mayo 08, 2008
Echábamos un vistazo a ciertas nubes de forma extraña. El césped de su jardín lo habían cortado el día anterior y el aroma a nueva vida no era tan fuerte, por lo que estába cómodo. Ella se reía mientras pateaba mi pie sin querer. Podía sentir su corazón latir fuertemente cuando se arrimaba cerca de mi brazo. Estaba tan cerca. Muy cerca de su cabello negro y su ganchito plateado. ¿A las chicas no les incomoda tener algunos mechones de cabello en sus labios? Me imagino que no. Es más… creo que lo hacen a propósito para enarmoranos de ciertas imágenes. ¿No creen?

Un día común...

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Un relato corto: Silencios

mayo 04, 2008
Dormía en mi cama, despierto, pensando sus pupilas. Me acurruqué he hice un nudo en mi garganta con su nombre… una y otra vez… hasta despertar en medio de una calle desierta. Un aroma moría, así que lo seguí. Caminaba. Trotaba. Corría. Tras muchas esquinas el perfume se hacía más fuerte. Pensé que llegaría hacia ella. Pero caí. Silenciosamente, mientras pensaba “¡Oh no! ¡Voy a morir! ¡Realmente, voy a morirme!”. Desperté. No podía hablar, así que permanecí en silencio todo el domingo. Aún tengo el nudo de su nombre en mi garganta. Lo tendré hasta el próximo otoño.

Silencios

Chocolate

mayo 03, 2008
Era tal vez, el exquisito aroma del chocolate el que me hacía perderme en sus ojos negros y, lentamente, me iba rompiendo el corazón en millones de pedazos, con una sonrisa y con palabras que yo sabía que escucharía en algún momento. Quería esconderme, huir otra vez. Pero recordé que su cabello negro estaba desacomodado. La acaricié cerca de su oreja sin decirle nada. Yo sonreía y por dentro quería llorarle mis palabras: “Me dueles, no sigas más”. Pero no podía dejar de escucharla. Amo su voz, aun cuando de ella salían espadas muy afiladas. Le di mi primer beso y me supo a chocolate. La callé con un beso y todo estuvo mejor.

Chocolate

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