
Archivos de enero,2008
Gripe de dos
enero 31, 2008
Definitivamente tenía gripe. Ahora, como siempre, la fiebre acabaría con su paciencia. Es que ella es de esas personas que cuando tienen fiebre no pueden levantarse de la cama. “Ayer fue un día realmente frío, ¿verdad?” se decía a sí misma mientras recordaba que simplemente disimuló el tener las manos heladas colocándolas dentro de los bolsillos de su abrigo. Quería tanto que él la abrazara o se colocara a su costado para abrigarla pero… al parecer, un chico tan distraído era, simplemente, un completo tonto.

El uno para el otro
enero 29, 2008
Las hojas caían de los árboles y, a veces, impedían ver a sus ojos que miraban adelante, así, como cuando se mira a donde te llevará el camino. Cuando esto sucedía, pues simplemente optaba por mirarlo. “Es como mirar adelante” pensaba, mientras escondía su sonrisa detrás de sus manos. A su vez, el observaba detenidamente una hermosa casa, ahí, adelante. En el momento en que iba a decir una palabra, escuchó: “me encanta esa casa”. No era posible. ¿Otra vez leyó su pensamiento? Secretamente la miró. Sintió que todo estaba perfecto pues es como él soñó que así debía de ser. Secretamente la miró y pensó: “es como mirar adelante”.

Intento de explicar la Perfección
enero 25, 2008
- Eres perfecta – le dijo mientras comía el helado sabor Francesca. Sonrojaba, pero sin dudas en la mente. Lo había dicho y se sentía aliviado.
Ella se detuvo, mirando aquél anaquel, sin saber en realidad qué sabor elegir. Lo miró, con esa leve sonrisa como preguntando “por qué”. Y es que él la observaba secretamente, mientras acomodaba su cabello detrás de su oreja, dejando ver esos aretes que a él tanto le gustaban, en secreto.
- ¿Por qué? – finalmente dijo.
Él solo tomó su mano y besó su mejilla.
Ella se detuvo, mirando aquél anaquel, sin saber en realidad qué sabor elegir. Lo miró, con esa leve sonrisa como preguntando “por qué”. Y es que él la observaba secretamente, mientras acomodaba su cabello detrás de su oreja, dejando ver esos aretes que a él tanto le gustaban, en secreto.
- ¿Por qué? – finalmente dijo.
Él solo tomó su mano y besó su mejilla.

Prosa I : Café
enero 17, 2008
Que lejanos tus cabellos cuando me hacían cosquillas en la frente y yo jugaba con el esmalte de tu índice. Pensaba que podría ver un mundo paralelo en el ojo entreabierto de la madrugada, me acercaba, me acercaba… y tus pestañas… Mentira era aquella que me decía la nube que quería entrar por la ventana a amarte en silencio también. Pero no la dejé. “Yo te quiero para mí solo” pensé mientras cerraba la puerta con la mente y tú durmiendo. Yo quiero quedarme despierto mientras tú duermes. Yo quiero mirarte cuando tú piensas en tu nariz. Yo quiero amarte cuando tú dices “¡qué calor!” y me abrazas con tus manos frías.

La persona para mí (III)
enero 16, 2008
Aquella vez, había pensado si algún día sería feliz. Si… la persona para mí diría o haría todas aquellas cosas que yo he escrito, todo aquello que yo había imaginado y que yo pienso que “así debe ser”… Miles de veces había dudado acerca de la realidad de aquella ilusión, pero…de eso se trata la búsqueda, de encontrar el 100% de aquello que buscas con todo tu corazón. A punto de abandonar esa idea (y destruir este Blog sin dejar rastro alguno)… (Sí, tengo esa opción)… yo me encontré cara a cara con ella. No la encontré… la descubrí, es algo… creo que diferente. Y luego de haber recordado cada aspecto que conozco de ella, cerré mis ojos un momento, los abrí de golpe y pensé sin ninguna duda en mi corazón…
… “Te encontré…”
… “Te encontré…”

Momentos
enero 10, 2008
Las galletas estaban exquisitas y el café helado; perfecto. Él hablaba de todo, mientras que ella miraba el café (o tal vez, la mano izquierda de él). Extrañamente, no hacía ni calor ni frío, sino, fresco. Viento, cielo con luz y un acomodar de cabello detrás de la oreja. Él no paraba de hablar de cosas de otros días y ella no dejaba de sonreír. Creyó escucharlo decir las palabras “cuándo tu y yo…” y se distrajo un poco. Una bocina, una señora llamando a su hija. Las galletas se acabaron y el café helaba las manos. Momentos. Aquello no es tiempo pasando, es tiempo detenido avanzando.

Fragmentos II: el relato acerca de tú y yo
enero 07, 2008
Miraba la almohada vacía e imaginaba tu rostro como cuando aparece en tus fotos, miles miles de fotos que he visto de ti y que no poseo ninguna. Sonreías y reías como diciéndome “me encontraste, ¡debes estar muy muy feliz!”. Tu imagen se desvanecía poco a poco mientras me empezabas a contar tus anhelos, tus amores, tus sueños y tu mayor ilusión. Pensaba que tomaba tu mano, cuando era, en realidad, el control del televisor que solo me regalaba estática. Detestaba estar en ese lugar, tan lejos de ti y tan lejos de mí. Pero, si estuviera más cerca tuyo, ¿qué podría ofrecerte? ¿Tal vez un fragmento de mí? No, no, no… a ti… te ofrecería toda mi vida.
Desperté lentamente y estabas a mi lado, recostada a mi lado, respirando a mi lado. Yo nunca había pedido nada para mí. Nunca. Pero cuando te vi tan cerca, cerré mis ojos y pedí un deseo… pedí por ti… y mi deseo fue concedido: “Te encontré, ¡estoy muy muy feliz!”

Desperté lentamente y estabas a mi lado, recostada a mi lado, respirando a mi lado. Yo nunca había pedido nada para mí. Nunca. Pero cuando te vi tan cerca, cerré mis ojos y pedí un deseo… pedí por ti… y mi deseo fue concedido: “Te encontré, ¡estoy muy muy feliz!”

La historia que escribí en tu brazo izquierdo
enero 03, 2008
Escribí una historia en la madrugada cuando podía ver los primeros rayos de un nuevo día, el mejor día de todos, aquél cuando pude sentir tus manos en mi espalda para que las abrigues. En realidad, fuiste tú quien me abrigaste. Escribí en tu brazo una historia y llegó hasta tus dedos. Era una historia acerca de ti, pero no te diste cuenta hasta más tarde. Había soñado contigo en unos minutos cuando me quedé dormido cuando cuidaba de ti mientras dormías. Fueron cerca de seis horas de verte dormir y de escribir con mi índice una historia en tu brazo izquierdo. Te quité discretamente un poco de esmalte de algún dedo de tu mano y lo coloqué entre mis labios. Pero no te diste cuenta hasta más tarde.

Días
enero 02, 2008
Los días, en realidad, no tienen nombre. Lunes, Martes, etc. Para mí, sólo existen dos maneras de denominar lo que todo el mundo llama “días”: “Hoy” y “Ayer”. Me he dado cuenta, a través del tiempo, que “Mañana” no existe. Porque así sucede… no existe aún. “Hoy” es un gran día porque suceden cosas. Muchas de ellas, cosas que esperabas o anhelabas. Muchas veces, cosas inesperadas, buenas y malas. Pero suceden y suceden en tu “Hoy”. Sin embargo, cuando “Hoy” se convierte en “Ayer” es cuando ese día que viviste se convierte en el más hermoso recuerdo. Así es como nacen los sueños y los anhelos, lo que todos llaman “Mañana”.







