Archivos de septiembre,2007

Y me hice el dormido...

septiembre 07, 2007
Descubrí a una persona interesante el otro dia. Pero no pude ver su rostro porque estuve dormido. Sus ojos eran como los había imaginado. Lo se porque me sentí un poco observado durante un momento y fue una sensación placentera. Sentí que me miraban con cariño y calidez, muy esporádicamente. Algo que se parecía mucho a mi timidez, tal vez. Me hubiera encantado mirarla a los ojos por un segundo y medio, y luego bajar la mirada, pero yo estaba dormido.

Sus manos eran como las había imaginado. Lo se porque eran delgadas y tenian algunos anillos en sus dedos. Se veía que eran manos que tocaban con cuidado. No parecían muy frías. Me hubiera encantado tomar su mano y jugar con sus anillos, pero yo estaba dormido.



Sus labios eran como los había imaginado. Lo se porque cuando decía palabras con la letra “M” pude escuchar sus labios se juntaban. Me hubiera gustado que me bese para conocer su sabor, pero yo estaba dormido.

Su cuello era como lo había imaginado. Lo se porque se recogió el cabello, tal vez porque tenía algo de calor. Era delgado y olía rico. Era una combinación de shampoo, perfume, tabaco y piel (su aroma natural, me imagino). Me hubiera gustado preguntarle su nombre al oído para estar más cerca de su cuello, pero yo estaba dormido.

De repente, algo la hizo reir. Me imagino que tal vez recordó algo gracioso que le pasó en su casa. O tal vez, fue algo que vio por la ventana o no se que. Su risa fue algo que no era como la había imaginado. Su risa era aún más hermosa que en mis sueños. No era escandalosa. Era como quien se rie para sí misma, pero todos pueden oirla. Cuando escuchaba su risa, sentía como me llenaba de paz. Me hubiera encantado reirme con ella, pero estaba dormido.

Algún dia...


Me desperté y ella se alejaba, así que me armé de mucho valor (algo que casi nunca hago) y la seguí. Estuve caminando detrás de ella por unos minutos. Pude ver que buscaba algo con su mirada, pude escuchar que murmuraba algo mientras hablaba por teléfono, pude mirar sus manos y mirar su cuello. Era más que hermosa. Era perfecta. Por alguna razón, ella se detuvo, miró hacia atrás y pude ver su rostro.Era más que hermosa. Era perfecta. Luego, siguió su camino.

Pero, había algo que estaba mal. Algo que no encajaba. El que no encajaba era yo, dentro de ese cuadro imaginario. Así que me detuve y ella se alejó. Me di media vuelta y me fui caminando sentido contrario al de ella.

Pero no me arrepiento porque el mundo es esférico y algún día, si sigo caminando sentido contrario al de ella, la encontraré frente a mi. Y le contaré todas las cosas que sentí cuando me hice el dormido.