Archivos de agosto,2007

Tu nombre

agosto 06, 2007
A veces, cuando no puedo dormir (casi nunca, sufro de insomnio) me pongo a pensar en muchas cosas, como podrán darse cuenta últimamente. Pero, lo que siempre hago es colocarme de costado, sobre mi costado izquierdo y pongo mi mano en mi oído izquierdo y así me acuesto sobre mi almohada. ¿Para qué? Pues, si lo intentas y estás en completo silencio, podrás escuchar fácilmente los latidos de tu corazón. Y un día, intenté jugar con mi corazón.

Estaba aburrido y me quedé escuchando largo rato el ritmo de mi corazón… “pum pum, pum pum…” era estable y algo pacífico, casi deprimente. Pensé si podría volver aún más lento el ritmo de mi corazón, así que empecé a relajarme y a poner mi mente en blanco (sí puedo), pensé en… morir también. No se asusten, solo era para disminuir el ritmo de mi corazón. Imaginé desvanecerme en el mar e ir muriendo poco a poco. Y el ritmo de mi corazón empezó a disminuir y sentí mucha paz, algo que ahora ya casi no siento.

Phew!

Luego regresé a la normalidad, al ritmo normal. Pensé si podría volver aún más rápido el ritmo de mi corazón, así que me puse a pensar qué podría acelerarlo. Tal vez, algo que me asuste. Luego de pensarlo, me di cuenta que no le temo a… nada, ni a la muerte (recuerden que usé esa idea para bajar el ritmo de mi corazón). Nada puede detenerme, pero nada hace que realmente me emocione.

Pero de pronto, mi corazón empezó a latir con fuerza, cada vez más rápido y me sorprendí mucho. ¿Qué era lo que había pasado? Cuando volví a la normalidad recordé que dentro de mi soledad y mi dolor, mencioné tu nombre muy despacio. Mi corazón volvió a latir rápidamente. Era tu nombre entonces. Cada vez que susurraba tu nombre, mi corazón se aceleraba, como queriendo vivir aún más. Pensé: “¿Qué pasará si sólo imagino tu nombre?”. Entonces guardé silencio y cerré mis ojos. Tu nombre iba apareciendo en mi mente y mi corazón me pedía un descanso por favor. Es tu nombre el que me hace querer vivir.

Mi nombre es...


Hay personas que se tatúan el nombre que hace que sus corazones se aceleren. Yo no podría tatuármelo. Pero, en realidad, no lo tendría tatuado en mi piel, pues creo, en realidad, tenerlo tatuado en mi corazón. Pero, si alguna vez muriera o me operan de algo, se darían cuenta que en realidad tengo tu nombre tatuado en todos lados: En mi corazón porque lo haces latir. En mis pulmones porque aún queda el perfume que usas. En mi hígado por el mal humor de algunas cosas que dices. En los huesos de mi mano derecha que casi casi toman la tuya. En los huesos de mi rostro porque me diste un beso en la mejilla y también colocaste tu mano tibia ahí. En mis orejas porque se ponen rojas cuando me hablas y, finalmente, en mi brazo derecho porque simplemente lo tocaste alguna vez.

Me... encantas...

Es tu nombre lo único que me hace pensar que debo ir hacia delante y aprovechar toda la fuerza de mi corazón.