Archivo de marzo 2007
Cinco lecciones que América latina debe aprender de la India
El intelecto le gana a la materia prima
NUEVA DELHI.- Durante mi visita de dos semanas a India, les hice a varios altos funcionarios la misma pregunta: ¿qué está haciendo India para crecer casi dos veces más rápido que América latina y para reducir la pobreza mucho más que los países latinoamericanos? Las respuestas que recibí fueron sorprendentemente francas, y acertadas.
Antes de entrar en detalles, recordemos que la economía india ha crecido a un ritmo constante durante los últimos 15 años, con tasas del 8% anual en los últimos dos años. En comparación, América latina ha crecido alrededor del 4,5% en los últimos dos años.
Y también dejemos en claro que en India hay cosas que pocos querríamos emular en América latina, como el sistema de castas -que aunque prohibido por las leyes sigue vigente-, su costumbre generalizada de realizar "matrimonios arreglados" por los padres o los reportes de 10 millones de abortos de mujeres en las últimas dos décadas por parte de padres que sólo quieren tener hijos varones.
Sin embargo, hay varias lecciones que América latina podría extraer del rápido desarrollo indio, que ha ayudado al país a cuadruplicar su clase media y a sacar de la pobreza a más de 100 millones de personas en los últimos 20 años.
Primera lección: la continuidad rinde frutos. A diferencia de muchos países latinoamericanos que cambian sus políticas económicas con cada nuevo gobierno, India ha mantenido el rumbo de sus reformas.
Desde 1991, ha abierto la mayoría de los sectores de su economía -incluyendo aerolíneas, ferrocarriles y compañías telefónicas- al sector privado, sin generar grandes resistencias.
Aunque India es una democracia ruidosa, existe un consenso general de que la estabilidad genera inversión y de que no hay crecimiento sin inversión.
Hasta los comunistas de India se han vuelto promotores de las inversiones. Este mes, el gobierno comunista del estado de Bengala Occidental acaparó los titulares al otorgarle tierras rurales a la multinacional Tata Motors para que construya una planta automotriz, pese a violentas protestas por parte de agricultores y campesinos locales.
Segunda lección: hay más de una manera de privatizar. A diferencia de lo que ocurrió en varios países latinoamericanos, que vendieron monopolios estatales a inversionistas privados, India ha permitido sobrevivir a varias empresas estatales, pero las ha obligado a competir con nuevas firmas privadas.
Eso ayudó a reducir la oposición social a las privatizaciones.
"Hace 10 años, las telecomunicaciones eran un monopolio del Estado", me comentó Montek Singh Ahluwalia, el ministro de Planificación de India. "No privatizamos todo el sistema de telecomunicaciones estatal, como lo hizo Brasil, sino que abrimos el sector a empresas privadas. Les permitimos participar, cosa que antes no podían hacer."
Tercera lección: el gradualismo rinde frutos. A diferencia de lo que hicieron muchos países latinoamericanos, que privatizaron las empresas estatales de la noche a la mañana, India abrió su economía gradualmente, en el transcurso de los últimos 15 años.
Cuarta lección: invertir en la educación da resultados. Gran parte del actual crecimiento económico de India se debe a la próspera industria informática del país, que genera ingresos de 23.000 millones de dólares al año. Las compañías multinacionales más grandes del mundo han establecido sus centros de software en Bangalore y en Hyderabad.
Acuden ahí para aprovechar la producción de más de 300.000 ingenieros al año en India, que ofrecen sus servicios por sueldos mucho más bajos que en los países industrializados.
Tomando como punto de partida el legado educativo del imperio británico, India recién independizada creó, en 1951, el Instituto Tecnológico, una universidad estatal con estándares de admisión más estrictos que los de Harvard (tiene 130 candidatos para cada puesto de alumno, contra 10 candidatos por alumno en Harvard).
Quinta lección: la meritocracia tiene sus méritos. Mientras que la educación en India es en gran parte gratuita, el país estableció un sistema escolar meritocrático, en el que los estudiantes tienen que aprobar rigurosos exámenes de ingreso y egreso de la secundaria, cuyas calificaciones determinan a qué universidad asistirá.
La competencia empieza en el jardín de infantes, tanto que la Suprema Corte tuvo que intervenir recientemente para poner un alto a los exámenes en ese ciclo. La Corte dictaminó que los exámenes de admisión en el jardín de infantes estresaban a los niños a una edad demasiado temprana.
Mi opinión: muchos países latinoamericanos harían bien en seguir algunos ejemplos de India. En la economía de la información del siglo XXI, en que las exportaciones de software y otros productos del intelecto se cotizan mucho más que las materias primas, las políticas económicas estables, el gradualismo y un sistema educativo basado en la competencia han demostrado ser efectivos para elevar los estándares de vida del país.
Por Andrés Oppenheimer
El intelecto le gana a la materia prima
NUEVA DELHI.- Durante mi visita de dos semanas a India, les hice a varios altos funcionarios la misma pregunta: ¿qué está haciendo India para crecer casi dos veces más rápido que América latina y para reducir la pobreza mucho más que los países latinoamericanos? Las respuestas que recibí fueron sorprendentemente francas, y acertadas.
Antes de entrar en detalles, recordemos que la economía india ha crecido a un ritmo constante durante los últimos 15 años, con tasas del 8% anual en los últimos dos años. En comparación, América latina ha crecido alrededor del 4,5% en los últimos dos años.
Y también dejemos en claro que en India hay cosas que pocos querríamos emular en América latina, como el sistema de castas -que aunque prohibido por las leyes sigue vigente-, su costumbre generalizada de realizar "matrimonios arreglados" por los padres o los reportes de 10 millones de abortos de mujeres en las últimas dos décadas por parte de padres que sólo quieren tener hijos varones.
Sin embargo, hay varias lecciones que América latina podría extraer del rápido desarrollo indio, que ha ayudado al país a cuadruplicar su clase media y a sacar de la pobreza a más de 100 millones de personas en los últimos 20 años.
Primera lección: la continuidad rinde frutos. A diferencia de muchos países latinoamericanos que cambian sus políticas económicas con cada nuevo gobierno, India ha mantenido el rumbo de sus reformas.
Desde 1991, ha abierto la mayoría de los sectores de su economía -incluyendo aerolíneas, ferrocarriles y compañías telefónicas- al sector privado, sin generar grandes resistencias.
Aunque India es una democracia ruidosa, existe un consenso general de que la estabilidad genera inversión y de que no hay crecimiento sin inversión.
Hasta los comunistas de India se han vuelto promotores de las inversiones. Este mes, el gobierno comunista del estado de Bengala Occidental acaparó los titulares al otorgarle tierras rurales a la multinacional Tata Motors para que construya una planta automotriz, pese a violentas protestas por parte de agricultores y campesinos locales.
Segunda lección: hay más de una manera de privatizar. A diferencia de lo que ocurrió en varios países latinoamericanos, que vendieron monopolios estatales a inversionistas privados, India ha permitido sobrevivir a varias empresas estatales, pero las ha obligado a competir con nuevas firmas privadas.
Eso ayudó a reducir la oposición social a las privatizaciones.
"Hace 10 años, las telecomunicaciones eran un monopolio del Estado", me comentó Montek Singh Ahluwalia, el ministro de Planificación de India. "No privatizamos todo el sistema de telecomunicaciones estatal, como lo hizo Brasil, sino que abrimos el sector a empresas privadas. Les permitimos participar, cosa que antes no podían hacer."
Tercera lección: el gradualismo rinde frutos. A diferencia de lo que hicieron muchos países latinoamericanos, que privatizaron las empresas estatales de la noche a la mañana, India abrió su economía gradualmente, en el transcurso de los últimos 15 años.
Cuarta lección: invertir en la educación da resultados. Gran parte del actual crecimiento económico de India se debe a la próspera industria informática del país, que genera ingresos de 23.000 millones de dólares al año. Las compañías multinacionales más grandes del mundo han establecido sus centros de software en Bangalore y en Hyderabad.
Acuden ahí para aprovechar la producción de más de 300.000 ingenieros al año en India, que ofrecen sus servicios por sueldos mucho más bajos que en los países industrializados.
Tomando como punto de partida el legado educativo del imperio británico, India recién independizada creó, en 1951, el Instituto Tecnológico, una universidad estatal con estándares de admisión más estrictos que los de Harvard (tiene 130 candidatos para cada puesto de alumno, contra 10 candidatos por alumno en Harvard).
Quinta lección: la meritocracia tiene sus méritos. Mientras que la educación en India es en gran parte gratuita, el país estableció un sistema escolar meritocrático, en el que los estudiantes tienen que aprobar rigurosos exámenes de ingreso y egreso de la secundaria, cuyas calificaciones determinan a qué universidad asistirá.
La competencia empieza en el jardín de infantes, tanto que la Suprema Corte tuvo que intervenir recientemente para poner un alto a los exámenes en ese ciclo. La Corte dictaminó que los exámenes de admisión en el jardín de infantes estresaban a los niños a una edad demasiado temprana.
Mi opinión: muchos países latinoamericanos harían bien en seguir algunos ejemplos de India. En la economía de la información del siglo XXI, en que las exportaciones de software y otros productos del intelecto se cotizan mucho más que las materias primas, las políticas económicas estables, el gradualismo y un sistema educativo basado en la competencia han demostrado ser efectivos para elevar los estándares de vida del país.
Por Andrés Oppenheimer
Bangalore es un modelo para América latina
La ciudad india es la capital de la tecnología informática
BANGALORE.- Esta ciudad sureña de la India debería convertirse en visita obligada para los líderes latinoamericanos: su rápida transformación de población agrícola a mayor centro mundial de tecnología informática simboliza todas las cosas buenas que este país hace y todas las cosas que muchos países latinoamericanos no logran hacer.
Hay 1850 compañías de tecnología informática en esta ciudad de 5.500.000 habitantes. En conjunto, emplean a 450.000 ingenieros, responsables de la mayor parte de los ingresos de la tecnología informática, que ascienden a 23.000 millones de dólares anuales.
Bienvenidos a la era de la economía informática, donde un programa de software desarrollado aquí vale en los mercados internacionales mucho más que toneladas de materias primas. El soporte técnico de la India y las industrias del software crecen tan aceleradamente que los funcionarios esperan que los ingresos del país se tripliquen y alcancen los 60.000 millones de dólares en los próximos dos años.
La India está aprovechando su enorme cosecha de egresados universitarios, en especial los 330.000 ingenieros que se gradúan cada para vender a bajo costo programas de computación en todo el mundo. En menor escala, las compañías de software de Bangalore prestan servicios a pequeñas y medianas empresas de computación, como PC Depot Inc., de Miami.
"Cuando mi mejor empleado especializado en software me pidió que le aumentara de 60 a 100 dólares la hora, puse un aviso en Internet para contratar a alguien capaz y dispuesto a hacer el trabajo por menos", recordó el presidente de PC Depot Inc., Carlos M. Valdés. "Me respondieron dos compañías de la India, que cobran 6 dólares la hora y hacen un trabajo bastante decoroso", añadió.
En gran escala, las multinacionales instaladas en Bangalore, como Infosys e I-flex, que emplean respectivamente a 17.000 y 8000 jóvenes profesionales en su casa matriz local, venden soluciones en materia de software a las principales automotrices, aerolíneas y entidades bancarias del mundo.
Cuando llegué aquí, a principios de este mes, me impresionaron los contrastes de la ciudad: al lado de los modernos edificios de Infosys o Hewlett Packard están las villas más pobres de la Tierra, con gente que camina descalza, bueyes que andan por las calles y mendigos por todos lados. Pero lo que algunas personas en el resto del mundo consideran como un efecto negativo de la globalización, la mayoría de los indios, empezando por el centroizquierda del primer ministro Manmohan Singh, ven como la salvación. La exuberante industria de la tecnología informática se ha convertido en el motor de la economía y ayudó a cuadruplicar el porcentaje de la clase media, sacando a más de 100 millones de personas de la pobreza.
Los jóvenes ingenieros contratados por las compañías multinacionales que se instalan aquí ganan el equivalente a 3000 dólares anuales, tres veces más que los médicos.
Y gracias al furor de la tecnología informática, el gobierno pudo aumentar la recaudación de impuestos y comenzar a construir caminos y hospitales sumamente necesarios.
"¿Cómo logró Bangalore transformarse de una población agrícola a lo que es hoy?" pregunté a M. N. Vidyashankar, secretario de Tecnología Informática del estado de Karnataka. "Tuvimos dirigentes iluminados a principios del siglo XX, que se dieron cuenta de que, debido a que no contábamos con muchos recursos naturales, debíamos invertir en educación". Y funcionó. Cuando se impulsó la educación, este estado era uno de los más pobres. Hoy, de los 35 estados de la India, Karnataka es el cuarto más rico en ingreso per cápita.
Mi conclusión: la historia del éxito de Bangalore debería ser enseñada en las escuelas de América latina, donde la mayoría de los países depende de los recursos naturales y poca atención le prestan a la creación de una fuerza laboral altamente calificada. En la economía del siglo XXI, los recursos naturales pueden ser una receta para la complacencia y el atraso, mientras que las mentes capacitadas significan un pasaporte a la prosperidad.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Un software de la India vale mucho más en el mercado internacional que varias toneladas de materias primas de América Latina.
La ciudad india es la capital de la tecnología informática
BANGALORE.- Esta ciudad sureña de la India debería convertirse en visita obligada para los líderes latinoamericanos: su rápida transformación de población agrícola a mayor centro mundial de tecnología informática simboliza todas las cosas buenas que este país hace y todas las cosas que muchos países latinoamericanos no logran hacer.
Hay 1850 compañías de tecnología informática en esta ciudad de 5.500.000 habitantes. En conjunto, emplean a 450.000 ingenieros, responsables de la mayor parte de los ingresos de la tecnología informática, que ascienden a 23.000 millones de dólares anuales.
Bienvenidos a la era de la economía informática, donde un programa de software desarrollado aquí vale en los mercados internacionales mucho más que toneladas de materias primas. El soporte técnico de la India y las industrias del software crecen tan aceleradamente que los funcionarios esperan que los ingresos del país se tripliquen y alcancen los 60.000 millones de dólares en los próximos dos años.
La India está aprovechando su enorme cosecha de egresados universitarios, en especial los 330.000 ingenieros que se gradúan cada para vender a bajo costo programas de computación en todo el mundo. En menor escala, las compañías de software de Bangalore prestan servicios a pequeñas y medianas empresas de computación, como PC Depot Inc., de Miami.
"Cuando mi mejor empleado especializado en software me pidió que le aumentara de 60 a 100 dólares la hora, puse un aviso en Internet para contratar a alguien capaz y dispuesto a hacer el trabajo por menos", recordó el presidente de PC Depot Inc., Carlos M. Valdés. "Me respondieron dos compañías de la India, que cobran 6 dólares la hora y hacen un trabajo bastante decoroso", añadió.
En gran escala, las multinacionales instaladas en Bangalore, como Infosys e I-flex, que emplean respectivamente a 17.000 y 8000 jóvenes profesionales en su casa matriz local, venden soluciones en materia de software a las principales automotrices, aerolíneas y entidades bancarias del mundo.
Cuando llegué aquí, a principios de este mes, me impresionaron los contrastes de la ciudad: al lado de los modernos edificios de Infosys o Hewlett Packard están las villas más pobres de la Tierra, con gente que camina descalza, bueyes que andan por las calles y mendigos por todos lados. Pero lo que algunas personas en el resto del mundo consideran como un efecto negativo de la globalización, la mayoría de los indios, empezando por el centroizquierda del primer ministro Manmohan Singh, ven como la salvación. La exuberante industria de la tecnología informática se ha convertido en el motor de la economía y ayudó a cuadruplicar el porcentaje de la clase media, sacando a más de 100 millones de personas de la pobreza.
Los jóvenes ingenieros contratados por las compañías multinacionales que se instalan aquí ganan el equivalente a 3000 dólares anuales, tres veces más que los médicos.
Y gracias al furor de la tecnología informática, el gobierno pudo aumentar la recaudación de impuestos y comenzar a construir caminos y hospitales sumamente necesarios.
"¿Cómo logró Bangalore transformarse de una población agrícola a lo que es hoy?" pregunté a M. N. Vidyashankar, secretario de Tecnología Informática del estado de Karnataka. "Tuvimos dirigentes iluminados a principios del siglo XX, que se dieron cuenta de que, debido a que no contábamos con muchos recursos naturales, debíamos invertir en educación". Y funcionó. Cuando se impulsó la educación, este estado era uno de los más pobres. Hoy, de los 35 estados de la India, Karnataka es el cuarto más rico en ingreso per cápita.
Mi conclusión: la historia del éxito de Bangalore debería ser enseñada en las escuelas de América latina, donde la mayoría de los países depende de los recursos naturales y poca atención le prestan a la creación de una fuerza laboral altamente calificada. En la economía del siglo XXI, los recursos naturales pueden ser una receta para la complacencia y el atraso, mientras que las mentes capacitadas significan un pasaporte a la prosperidad.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Un software de la India vale mucho más en el mercado internacional que varias toneladas de materias primas de América Latina.
La India, un país que eligió privatizar para reducir la pobreza
Un plan diferente del de América latina
NUEVA DELHI.- ¡Qué ironía! Mientras Venezuela, Bolivia y otras naciones latinoamericanas anuncian que van a nacionalizar industrias clave, los dos países en vías de desarrollo que han logrado los mejores resultados en la lucha contra la pobreza -China y la India- hacen exactamente lo contrario.
Hace dos semanas, cuando estaba en la India, leí que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había anunciado la nacionalización de las empresas más grandes de telecomunicaciones y electricidad de su país. En Bolivia, el presidente Evo Morales nacionalizó la industria del gas natural y sugirió que podría hacer lo mismo con las compañías de electricidad y telefónicas.
Los inversores extranjeros temen que el nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, un discípulo de Chávez, haga lo mismo en su país.
Sin embargo, China y la India han crecido a ritmos más altos y sostenidos y han reducido la pobreza a tasas récord desde que empezaron a abrir sus economías al sector privado, en 1978 y 1991, respectivamente.
En la India, la economía creció en un promedio anual del 5,8% en los años 90; en un promedio del 6,8% anual a principios de esta década, y en un promedio anual de 8% en los dos últimos años. Comparativamente, la economía latinoamericana ha evolucionado en promedio un 4,5% en los dos últimos años.
En una entrevista con el ministro de Planeamiento de la India, Montek Singh Ahluwalia, una de las estrellas del gabinete de centroizquierda del primer ministro Manmohan Singh, le pregunté qué ha hecho la India para crecer sostenidamente y sacar de la pobreza a unas 100 millones de personas en los últimos años.
"Nada muy original", me respondió Ahluwalia. Una cosa clave fue "liderar el alejamiento de un sistema de excesivo control estatal y movernos hacia un sistema que les da más juego a las fuerzas del mercado y al sector privado", dijo.
Competir con el Estado
Desde 1991, la mayoría de las industrias controladas por el gobierno han sido desmanteladas. La lista de 18 industrias que estaban reservadas para el sector gubernamental -que incluían el hierro, el acero, plantas pesadas, telecomunicaciones y compañías eléctricas- ha sido reducida a dos: aviones militares y generación de energía atómica.
¿No hubo protestas masivas en contra de las privatizaciones?, le pregunté a Ahluwalia. Respondió que las privatizaciones en la India se hicieron de manera muy diferente de las que se realizaron en América latina.
En lugar de vender todas las compañías estatales a inversores privados, la India mantuvo muchas de ellas, pero al mismo tiempo permitió que comenzaran a operar empresas privadas que les hicieran competencia.
"Nosotros no privatizamos completamente el sistema de telecomunicaciones estatal, como lo hizo Brasil, sino que les abrimos el campo de juego a empresas privadas", me dijo Ahluwalia. "Les permitimos entrar, cosa que anteriormente no podían hacer", agregó. Eso ayudó a hacer que la apertura económica fuera menos resistida, añadió.
"La gente desconfía mucho si tú vendes una compañía estatal al sector privado: siempre hay sospechas de que hubo acuerdos turbios o subfacturaciones de algún tipo", señaló.
En la actualidad, las licencias gubernamentales para actividades industriales han sido eliminadas, y una ley antimonopólica draconiana ha sido flexibilizada, dijo Ahluwalia.
El ministro no quiso hablar de casos específicos de América latina, como los de Venezuela y Bolivia, con los que su gobierno tiene excelentes relaciones. Sin embargo, mencionó que otra diferencia clave entre los procesos de privatización fue que en la India se hicieron más gradualmente. Y la apertura funcionó, dijo Ahluwalia.
Las proyecciones indican que en los próximos años la economía de la India crecerá a tasas del 10% anuales.
"El hecho de crecer más rápido nos da más recursos y nos permite hacer más por los pobres", señaló.
Mi conclusión: no soy un creyente a ciegas en las privatizaciones. Corea del Sur, uno de los países más conectados del mundo, tiene una eficiente compañía de telecomunicaciones que es propiedad del Estado, y Noruega tiene una gran industria petrolera que también es mayoritariamente estatal.
Sin embargo, en ambos casos, estas empresas son manejadas por administradores profesionales altamente calificados, sin interferencias políticas del gobierno.
En el caso de América latina, la historia muestra que la mayoría de las nacionalizaciones van de la mano de nombramientos políticos de gente con poca experiencia, que las administran mal y que hacen que los contribuyentes deban pagar los platos rotos. Ya hemos visto esta película muchas veces y me temo que la estamos por ver una vez más.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Unas tras otras veces hemos escuchado que el Perú y América Latina hacen lo contrario para progresar ¿Parece que tienen razón no?
Un plan diferente del de América latina
NUEVA DELHI.- ¡Qué ironía! Mientras Venezuela, Bolivia y otras naciones latinoamericanas anuncian que van a nacionalizar industrias clave, los dos países en vías de desarrollo que han logrado los mejores resultados en la lucha contra la pobreza -China y la India- hacen exactamente lo contrario.
Hace dos semanas, cuando estaba en la India, leí que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había anunciado la nacionalización de las empresas más grandes de telecomunicaciones y electricidad de su país. En Bolivia, el presidente Evo Morales nacionalizó la industria del gas natural y sugirió que podría hacer lo mismo con las compañías de electricidad y telefónicas.
Los inversores extranjeros temen que el nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, un discípulo de Chávez, haga lo mismo en su país.
Sin embargo, China y la India han crecido a ritmos más altos y sostenidos y han reducido la pobreza a tasas récord desde que empezaron a abrir sus economías al sector privado, en 1978 y 1991, respectivamente.
En la India, la economía creció en un promedio anual del 5,8% en los años 90; en un promedio del 6,8% anual a principios de esta década, y en un promedio anual de 8% en los dos últimos años. Comparativamente, la economía latinoamericana ha evolucionado en promedio un 4,5% en los dos últimos años.
En una entrevista con el ministro de Planeamiento de la India, Montek Singh Ahluwalia, una de las estrellas del gabinete de centroizquierda del primer ministro Manmohan Singh, le pregunté qué ha hecho la India para crecer sostenidamente y sacar de la pobreza a unas 100 millones de personas en los últimos años.
"Nada muy original", me respondió Ahluwalia. Una cosa clave fue "liderar el alejamiento de un sistema de excesivo control estatal y movernos hacia un sistema que les da más juego a las fuerzas del mercado y al sector privado", dijo.
Competir con el Estado
Desde 1991, la mayoría de las industrias controladas por el gobierno han sido desmanteladas. La lista de 18 industrias que estaban reservadas para el sector gubernamental -que incluían el hierro, el acero, plantas pesadas, telecomunicaciones y compañías eléctricas- ha sido reducida a dos: aviones militares y generación de energía atómica.
¿No hubo protestas masivas en contra de las privatizaciones?, le pregunté a Ahluwalia. Respondió que las privatizaciones en la India se hicieron de manera muy diferente de las que se realizaron en América latina.
En lugar de vender todas las compañías estatales a inversores privados, la India mantuvo muchas de ellas, pero al mismo tiempo permitió que comenzaran a operar empresas privadas que les hicieran competencia.
"Nosotros no privatizamos completamente el sistema de telecomunicaciones estatal, como lo hizo Brasil, sino que les abrimos el campo de juego a empresas privadas", me dijo Ahluwalia. "Les permitimos entrar, cosa que anteriormente no podían hacer", agregó. Eso ayudó a hacer que la apertura económica fuera menos resistida, añadió.
"La gente desconfía mucho si tú vendes una compañía estatal al sector privado: siempre hay sospechas de que hubo acuerdos turbios o subfacturaciones de algún tipo", señaló.
En la actualidad, las licencias gubernamentales para actividades industriales han sido eliminadas, y una ley antimonopólica draconiana ha sido flexibilizada, dijo Ahluwalia.
El ministro no quiso hablar de casos específicos de América latina, como los de Venezuela y Bolivia, con los que su gobierno tiene excelentes relaciones. Sin embargo, mencionó que otra diferencia clave entre los procesos de privatización fue que en la India se hicieron más gradualmente. Y la apertura funcionó, dijo Ahluwalia.
Las proyecciones indican que en los próximos años la economía de la India crecerá a tasas del 10% anuales.
"El hecho de crecer más rápido nos da más recursos y nos permite hacer más por los pobres", señaló.
Mi conclusión: no soy un creyente a ciegas en las privatizaciones. Corea del Sur, uno de los países más conectados del mundo, tiene una eficiente compañía de telecomunicaciones que es propiedad del Estado, y Noruega tiene una gran industria petrolera que también es mayoritariamente estatal.
Sin embargo, en ambos casos, estas empresas son manejadas por administradores profesionales altamente calificados, sin interferencias políticas del gobierno.
En el caso de América latina, la historia muestra que la mayoría de las nacionalizaciones van de la mano de nombramientos políticos de gente con poca experiencia, que las administran mal y que hacen que los contribuyentes deban pagar los platos rotos. Ya hemos visto esta película muchas veces y me temo que la estamos por ver una vez más.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Unas tras otras veces hemos escuchado que el Perú y América Latina hacen lo contrario para progresar ¿Parece que tienen razón no?
La India, como China, será protagonista en América latina
Se afianzan sus relaciones con la región
NUEVA DELHI.- Cuando el ex presidente de Chile Ricardo Lagos me sugirió en una oportunidad que debería prestarle más atención a la India como una gran protagonista que asomaba en América latina, pensé que estaba bromeando: casi no hay un país tan distante geográficamente de América latina como ése.
Pero después de varios días de entrevistar a altos funcionarios del gobierno indio en Nueva Delhi, me di cuenta de que el ex presidente chileno tenía razón.
Siguiendo los pasos de China, que aumentó extraordinariamente su presencia en América latina en los últimos cinco años, la India está descubriendo la región como un importante socio comercial, un gran proveedor de materias primas y un alma gemela en el terreno político.
El comercio de la India con América latina aumentó meteóricamente de los 1000 millones de dólares de hace una década a 5300 millones de dólares el año pasado. Y a juzgar por lo que me dijo Kamal Nath, ministro de Comercio e Industria de la India, el intercambio comercial se duplicará en los próximos dos años, para llegar a los 12.000 millones de dólares.
La India firmó un acuerdo comercial con Chile el año pasado, y espera firmar convenios semejantes con el Mercosur y con países caribeños este año, según añadió el funcionario.
Además, las inversiones de la India en América latina aumentarán de los 3000 millones de dólares actuales a más de 5000 millones de dólares este año, según me indicaron otros funcionarios de su gobierno.
A fines del año pasado, el Grupo Jindal, de la India, anunció inversiones por 2300 millones de dólares en el yacimiento de hierro El Mutún, de Bolivia. Y Tata Motors, del poderoso Grupo Tata, se asoció con la Fiat para producir automóviles de bajo costo en la Argentina.
Sin hacer mucho ruido, la India comienza a extender sus relaciones públicas y actividades políticas en la región. Entre otras cosas, cofundó el grupo India-Brasil-Sudáfrica para planificar iniciativas conjuntas en las Naciones Unidas. Después de la visita del primer ministro indio, Manmohan Singh, a Brasil y Cuba en septiembre de 2006, la India también financió en gran parte un estadio de cricket en Guyana, que costó 25 millones de dólares, y ofrece 350 becas completas por año a estudiantes latinoamericanos.
Un apasionado
No es de extrañar que 16 países de América latina y el Caribe hayan instalado embajadas en la capital india. Según diplomáticos latinoamericanos, ya hay más embajadas de la región en Nueva Delhi que en Rusia.
"La India está en una trayectoria de crecimiento, y América latina es muy importante para nosotros", me dijo Nath, e indicó que el país probablemente crezca el 10% anualmente en los próximos años.
Aunque el comercio de la India con América latina es muy inferior al que China mantiene con la región, los funcionarios de la India se esfuerzan por acortar la diferencia, tal como pude comprobar cuando conocí a R. Viswanathan, el director de asuntos latinoamericanos de la cancillería india.
En contraste con la mayoría de los diplomáticos de carrera de la India, que tienden a ser oscuros burócratas, Viswanathan es un promotor de América latina de muy alto perfil. Su tarjeta personal dice: "Apasionado por América latina". Y tiene tres blogs y un sitio en Internet ( www.businesswithlatinamerica.com ) dedicados a la región.
En su oficina, me mostró lo que según él es una de las mayores colecciones de literatura y películas latinoamericanas que hay en la India, obras que fue juntando cuando fue funcionario diplomático en Brasil y Venezuela.
"Me encanta este trabajo", me dijo. Cuando le pregunté si todos los altos funcionarios de la cancillería india pueden tener blogs personales, Viswanathan admitió con una sonrisa que se trataba de algo en cierto modo inusual.
Otros diplomáticos me dijeron que si Viswanathan se ocupara de asuntos paquistaníes o de otros temas cruciales para la política exterior de su país, tendría que recibir el visto bueno de sus superiores cada vez que abriera la boca.
Como la mayor parte de los funcionarios y académicos que conocí en la India, Viswanathan sostuvo que su país tiene "mayor afinidad" con América latina que China. La India es una democracia con una política exterior sumamente independiente y comparte ciertos objetivos con todos los países del Sur, incluyendo la ampliación del Consejo de Seguridad para incluir a países latinoamericanos y asiáticos.
La India también es considerada una potencia menos amenazante que China, me señaló el funcionario. En América latina, la India es principalmente conocida por su historia budista, por los movimientos espirituales que son cada vez más populares en la región y por su floreciente tecnología informática y sus compañías farmacéuticas, afirmó.
"Mientras China me recuerda a la España del siglo XVI, que estaba interesada sólo en extraer los recursos naturales latinoamericanos, la India nunca será un país imperialista", coincidió Abdul Nafei, director del programa de estudios latinoamericanos de la Universidad Jawhardal Nehru.
Mi opinión: prepárense para escuchar más sobre la India en América latina. Además de ser una democracia de 1100 millones de habitantes (que en dos décadas superará en población a China) y una economía floreciente, la India ofrecerá un modelo económico alternativo -basado en la exportación de servicios, en lugar de manufacturas- al que algunos en la región encontrarán más atractivo que el de China. Ricardo Lagos sabía lo que decía.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Ellos ya empiezan a seguir el ejemplo de China, y nosotros cuando comenzaremos?
Se afianzan sus relaciones con la región
NUEVA DELHI.- Cuando el ex presidente de Chile Ricardo Lagos me sugirió en una oportunidad que debería prestarle más atención a la India como una gran protagonista que asomaba en América latina, pensé que estaba bromeando: casi no hay un país tan distante geográficamente de América latina como ése.
Pero después de varios días de entrevistar a altos funcionarios del gobierno indio en Nueva Delhi, me di cuenta de que el ex presidente chileno tenía razón.
Siguiendo los pasos de China, que aumentó extraordinariamente su presencia en América latina en los últimos cinco años, la India está descubriendo la región como un importante socio comercial, un gran proveedor de materias primas y un alma gemela en el terreno político.
El comercio de la India con América latina aumentó meteóricamente de los 1000 millones de dólares de hace una década a 5300 millones de dólares el año pasado. Y a juzgar por lo que me dijo Kamal Nath, ministro de Comercio e Industria de la India, el intercambio comercial se duplicará en los próximos dos años, para llegar a los 12.000 millones de dólares.
La India firmó un acuerdo comercial con Chile el año pasado, y espera firmar convenios semejantes con el Mercosur y con países caribeños este año, según añadió el funcionario.
Además, las inversiones de la India en América latina aumentarán de los 3000 millones de dólares actuales a más de 5000 millones de dólares este año, según me indicaron otros funcionarios de su gobierno.
A fines del año pasado, el Grupo Jindal, de la India, anunció inversiones por 2300 millones de dólares en el yacimiento de hierro El Mutún, de Bolivia. Y Tata Motors, del poderoso Grupo Tata, se asoció con la Fiat para producir automóviles de bajo costo en la Argentina.
Sin hacer mucho ruido, la India comienza a extender sus relaciones públicas y actividades políticas en la región. Entre otras cosas, cofundó el grupo India-Brasil-Sudáfrica para planificar iniciativas conjuntas en las Naciones Unidas. Después de la visita del primer ministro indio, Manmohan Singh, a Brasil y Cuba en septiembre de 2006, la India también financió en gran parte un estadio de cricket en Guyana, que costó 25 millones de dólares, y ofrece 350 becas completas por año a estudiantes latinoamericanos.
Un apasionado
No es de extrañar que 16 países de América latina y el Caribe hayan instalado embajadas en la capital india. Según diplomáticos latinoamericanos, ya hay más embajadas de la región en Nueva Delhi que en Rusia.
"La India está en una trayectoria de crecimiento, y América latina es muy importante para nosotros", me dijo Nath, e indicó que el país probablemente crezca el 10% anualmente en los próximos años.
Aunque el comercio de la India con América latina es muy inferior al que China mantiene con la región, los funcionarios de la India se esfuerzan por acortar la diferencia, tal como pude comprobar cuando conocí a R. Viswanathan, el director de asuntos latinoamericanos de la cancillería india.
En contraste con la mayoría de los diplomáticos de carrera de la India, que tienden a ser oscuros burócratas, Viswanathan es un promotor de América latina de muy alto perfil. Su tarjeta personal dice: "Apasionado por América latina". Y tiene tres blogs y un sitio en Internet ( www.businesswithlatinamerica.com ) dedicados a la región.
En su oficina, me mostró lo que según él es una de las mayores colecciones de literatura y películas latinoamericanas que hay en la India, obras que fue juntando cuando fue funcionario diplomático en Brasil y Venezuela.
"Me encanta este trabajo", me dijo. Cuando le pregunté si todos los altos funcionarios de la cancillería india pueden tener blogs personales, Viswanathan admitió con una sonrisa que se trataba de algo en cierto modo inusual.
Otros diplomáticos me dijeron que si Viswanathan se ocupara de asuntos paquistaníes o de otros temas cruciales para la política exterior de su país, tendría que recibir el visto bueno de sus superiores cada vez que abriera la boca.
Como la mayor parte de los funcionarios y académicos que conocí en la India, Viswanathan sostuvo que su país tiene "mayor afinidad" con América latina que China. La India es una democracia con una política exterior sumamente independiente y comparte ciertos objetivos con todos los países del Sur, incluyendo la ampliación del Consejo de Seguridad para incluir a países latinoamericanos y asiáticos.
La India también es considerada una potencia menos amenazante que China, me señaló el funcionario. En América latina, la India es principalmente conocida por su historia budista, por los movimientos espirituales que son cada vez más populares en la región y por su floreciente tecnología informática y sus compañías farmacéuticas, afirmó.
"Mientras China me recuerda a la España del siglo XVI, que estaba interesada sólo en extraer los recursos naturales latinoamericanos, la India nunca será un país imperialista", coincidió Abdul Nafei, director del programa de estudios latinoamericanos de la Universidad Jawhardal Nehru.
Mi opinión: prepárense para escuchar más sobre la India en América latina. Además de ser una democracia de 1100 millones de habitantes (que en dos décadas superará en población a China) y una economía floreciente, la India ofrecerá un modelo económico alternativo -basado en la exportación de servicios, en lugar de manufacturas- al que algunos en la región encontrarán más atractivo que el de China. Ricardo Lagos sabía lo que decía.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Ellos ya empiezan a seguir el ejemplo de China, y nosotros cuando comenzaremos?
Por qué la India será capaz de competir con China y EE.UU.
Es la democracia más grande del mundo
NUEVA DELHI.– Vine a la India para ver si este país de 1100 millones de habitantes se convertirá pronto en la próxima China, una nueva superpotencia mundial que compita con los Estados Unidos en la arena diplomática y supere abrumadoramente a América latina en los mercados mundiales. A pocas horas de mi llegada, mi primera impresión fue que no.
Es difícil imaginar a la India como superpotencia mundial cuando uno aterriza en el aeropuerto internacional Indira Gandhi de esta capital. En comparación con el de Pekín –un edificio gigantesco que se parece a un estadio de fútbol futurista–, el aeropuerto de Nueva Delhi se asemeja a una terminal de ómnibus provincial del Cuarto Mundo.
Las terminales del aeropuerto parecen que nunca fueron modernizadas ni pintadas desde que el edificio se inauguró en mayo de 1986. No hay free shops ni otros locales comerciales a la vista en la zona de arribos internacionales. Un gerente del aeropuerto hace poco fue internado en un hospital desnales. Un gerente del aeropuerto hace poco fue internado después de haber sido mordido por un perro callejero en la Terminal 1A, en el más reciente de varios incidentes similares en la estación aérea.
Afuera, motocicletas, autos y rickshaws (vehículos de tres ruedas) -que compiten para ver cuál hace sonar la bocina con más estridencia- tratan con maniobras a veces imprudentes de adelantarse unos a otros para llegar primero a la zona para levantar pasajeros. A metros de la principal entrada del aeropuerto vi un taller mecánico improvisado, frente al que yacía un auto desvencijado, que parecía haber estado abandonado durante semanas.
"Tiene un aspecto horrible", me confesó días después el ministro de Planeamiento, Montek Singh Ahluwalia, añadiendo que el aeropuerto acababa de ser privatizado y debería ser restaurado en breve. "Y también las rutas. El gobierno reconoce que la infraestructura es el mayor problema que tiene la India", agregó el funcionario.
Por cierto, las calles están llenas de grietas. El tránsito local hace que las más caóticas de las capitales norteamericanas parezcan modelos del comportamiento vial civilizado. Los automovilistas pasan los semáforos en rojo como si fueran señales decorativas, y todos ignoran las líneas divisorias de los carriles pintadas en las calles.
Para empeorar las cosas, vi bueyes, vacas, caballos, e incluso camellos y monos vagando por las calles, retrasando y a veces deteniendo el tránsito. Me dijeron que de vez en cuando uno se topa con un elefante en pleno tránsito, aunque confieso que personalmente no me topé con ningún paquidermo.
Impresiones engañosas
En contraste con las grandes ciudades chinas, donde en el paisaje urbano abundan las gigantescas grúas en las obras en construcción -había 5000 sólo en Pekín cuando visité China en 2005- en Nueva Delhi no vi ninguna. En realidad, no hay rascacielos en la capital india y se ve poca restauración de los edificios más viejos.
Pero las primeras impresiones en la India son a menudo engañosas. Este país está atravesando una ola de optimismo rara vez visto en el resto del mundo en desarrollo. Desde que el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos -el centro de estudios e investigaciones estratégicas de la CIA- hace poco pronosticó que la India será la tercera superpotencia mundial en 2020, detrás de los Estados Unidos y China, este país desborda de autoconfianza, empuje y ambición.
La economía pasa por un momento floreciente. Creció el 8% anual en los últimos dos años, después de crecer un promedio de casi 6% anual durante los años 80 y 90. Comparativamente, América latina ha estado creciendo un promedio del 4,5% desde hace cuatro años. "Durante un largo período, parecía que estábamos creciendo bien, aunque no realmente dentro del grupo de países de mayor crecimiento", comentó Ahluwalia. "Sin embargo -agregó-, en los últimos tres años parece que nos hemos sumado al grupo de mayor crecimiento. Realmente comienzan a percibirse los beneficios de las reformas económicas que la India ha estado introduciendo desde 1991.
El gobierno de centroizquierda habla de la "Nueva India". La Fundación India Brand Equity, un centro de promoción encabezado por el sector privado, está promoviendo el país en el extranjero como "la democracia de libre mercado que más crece en el mundo". El diario The Times of India está publicando una serie de artículos titulados "La India está en marcha".
El 11 de enero , la primera plana de la prensa local dio cuenta del exitoso lanzamiento de la undécima cápsula espacial Polar, que transporta satélites de varias naciones, incluyendo de la Argentina, al que seguirá una misión no tripulada a la luna el año próximo. Si las cosas andan bien, dentro de ocho años habrá una misión tripulada a la luna totalmente india, según prevén los funcionarios.
El índice Sensex de la bolsa de la India alcanzó un pico sin precedente este mes. La venta de casas y autos está en pleno auge. Cinco millones de nuevos teléfonos celulares se venden cada año, y las empresas multinacionales indias como Tata Industries están invirtiendo y adquiriendo compañías en todo el mundo, al ritmo de 11.000 millones de dólares el año pasado, incluyendo 3000 millones de dólares en América latina. El gobierno espera que la India alcance un crecimiento superior al 10% el año próximo y llegue a índices del 12% hacia fines de esta década.
En comparación con el desarrollo de China, que se basa en exportaciones de manufacturas e inversiones extranjeras, el desarrollo indio está sustentado en los servicios -especialmente tecnología informática y productos farmacéuticos- e inversiones locales.
"Nuestro crecimiento no está impulsado por el sector estatal, sino por el sector privado", me dijo en otra entrevista el ministro de Comercio e Industria, Kamal Nath. Las compañías de tecnología informática están convirtiendo a la India en el centro mundial para veintenas de servicios de contratación externa, entre ellos contabilidad, ingeniería y diagnósticos médicos de rayos X. Los servicios significan y equivalen hoy a la mitad de la economía de la India, mientras que las manufacturas son sólo el 17%.
De acuerdo con los funcionarios, si la India puede en los próximos cinco años alcanzar la meta de aumentar el sector de manufacturas para que signifique el 25% de la economía -un objetivo clave en su esfuerzo para sacar de la pobreza a sus, según se estima, 270 millones de pobres- el país podrá tener índices de crecimiento mayores que China.
"Contamos con una enorme ventaja demográfica: una población mucho más joven", añadió el ministro Nath. Con casi un tercio menor de 15 años, la población de la India es mucho más joven que la de China, y por lo tanto lista para ingresar en la fuerza laboral.
Los economistas afirman que la India va a la zaga de China porque comenzó a introducir sus reformas de mercado en 1991, más de una década después que China. Y varios funcionarios me dijeron que, si aquí no hay rascacielos ni modernos aeropuertos, eso se debe a que la democracia vibrante de la India hace más difícil que el gobierno expropie tierras o desaloje gente de sus viviendas, como lo hace habitualmente la totalitaria China.
Durante mi visita a la India reclamos de campesinos obligaron al gobierno a congelar los planes para erigir parques industriales en la provincia de Bengala Occidental, después de que varios manifestantes murieran en enfrentamientos con la policía.
Pero la mayoría de los habitantes indios parece pensar que, en la carrera del desarrollo, la India será la tortuga y China la liebre. A la larga, según ellos, su sistema democrático hará a la India más atractiva para el resto del mundo, y hará que sea menos probable un estallido social.
Mi opinión: la India de hoy es la China de hace 15 años. Pero India está ganando terreno rápidamente. Tiene una población joven con una elite técnica sumamente capacitada, un sistema democrático, y una tradición espiritual que la ayuda a proyectarse como una potencia regional que no es amenazante, y un consenso general sobre la necesidad de continuar con su apertura económica. No me sorprendería que, la próxima vez que venga a la India, mirando el horizonte vea gigantescas grúas, menos bueyes en las calles y un flamante aeropuerto internacional. India está despegando.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Algunos ya empiezan a dar el primer paso. ¿Y nosotros?, ¿ y América Latina? . Mañana colgaré la Nota II de V
Es la democracia más grande del mundo
NUEVA DELHI.– Vine a la India para ver si este país de 1100 millones de habitantes se convertirá pronto en la próxima China, una nueva superpotencia mundial que compita con los Estados Unidos en la arena diplomática y supere abrumadoramente a América latina en los mercados mundiales. A pocas horas de mi llegada, mi primera impresión fue que no.
Es difícil imaginar a la India como superpotencia mundial cuando uno aterriza en el aeropuerto internacional Indira Gandhi de esta capital. En comparación con el de Pekín –un edificio gigantesco que se parece a un estadio de fútbol futurista–, el aeropuerto de Nueva Delhi se asemeja a una terminal de ómnibus provincial del Cuarto Mundo.
Las terminales del aeropuerto parecen que nunca fueron modernizadas ni pintadas desde que el edificio se inauguró en mayo de 1986. No hay free shops ni otros locales comerciales a la vista en la zona de arribos internacionales. Un gerente del aeropuerto hace poco fue internado en un hospital desnales. Un gerente del aeropuerto hace poco fue internado después de haber sido mordido por un perro callejero en la Terminal 1A, en el más reciente de varios incidentes similares en la estación aérea.
Afuera, motocicletas, autos y rickshaws (vehículos de tres ruedas) -que compiten para ver cuál hace sonar la bocina con más estridencia- tratan con maniobras a veces imprudentes de adelantarse unos a otros para llegar primero a la zona para levantar pasajeros. A metros de la principal entrada del aeropuerto vi un taller mecánico improvisado, frente al que yacía un auto desvencijado, que parecía haber estado abandonado durante semanas.
"Tiene un aspecto horrible", me confesó días después el ministro de Planeamiento, Montek Singh Ahluwalia, añadiendo que el aeropuerto acababa de ser privatizado y debería ser restaurado en breve. "Y también las rutas. El gobierno reconoce que la infraestructura es el mayor problema que tiene la India", agregó el funcionario.
Por cierto, las calles están llenas de grietas. El tránsito local hace que las más caóticas de las capitales norteamericanas parezcan modelos del comportamiento vial civilizado. Los automovilistas pasan los semáforos en rojo como si fueran señales decorativas, y todos ignoran las líneas divisorias de los carriles pintadas en las calles.
Para empeorar las cosas, vi bueyes, vacas, caballos, e incluso camellos y monos vagando por las calles, retrasando y a veces deteniendo el tránsito. Me dijeron que de vez en cuando uno se topa con un elefante en pleno tránsito, aunque confieso que personalmente no me topé con ningún paquidermo.
Impresiones engañosas
En contraste con las grandes ciudades chinas, donde en el paisaje urbano abundan las gigantescas grúas en las obras en construcción -había 5000 sólo en Pekín cuando visité China en 2005- en Nueva Delhi no vi ninguna. En realidad, no hay rascacielos en la capital india y se ve poca restauración de los edificios más viejos.
Pero las primeras impresiones en la India son a menudo engañosas. Este país está atravesando una ola de optimismo rara vez visto en el resto del mundo en desarrollo. Desde que el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos -el centro de estudios e investigaciones estratégicas de la CIA- hace poco pronosticó que la India será la tercera superpotencia mundial en 2020, detrás de los Estados Unidos y China, este país desborda de autoconfianza, empuje y ambición.
La economía pasa por un momento floreciente. Creció el 8% anual en los últimos dos años, después de crecer un promedio de casi 6% anual durante los años 80 y 90. Comparativamente, América latina ha estado creciendo un promedio del 4,5% desde hace cuatro años. "Durante un largo período, parecía que estábamos creciendo bien, aunque no realmente dentro del grupo de países de mayor crecimiento", comentó Ahluwalia. "Sin embargo -agregó-, en los últimos tres años parece que nos hemos sumado al grupo de mayor crecimiento. Realmente comienzan a percibirse los beneficios de las reformas económicas que la India ha estado introduciendo desde 1991.
El gobierno de centroizquierda habla de la "Nueva India". La Fundación India Brand Equity, un centro de promoción encabezado por el sector privado, está promoviendo el país en el extranjero como "la democracia de libre mercado que más crece en el mundo". El diario The Times of India está publicando una serie de artículos titulados "La India está en marcha".
El 11 de enero , la primera plana de la prensa local dio cuenta del exitoso lanzamiento de la undécima cápsula espacial Polar, que transporta satélites de varias naciones, incluyendo de la Argentina, al que seguirá una misión no tripulada a la luna el año próximo. Si las cosas andan bien, dentro de ocho años habrá una misión tripulada a la luna totalmente india, según prevén los funcionarios.
El índice Sensex de la bolsa de la India alcanzó un pico sin precedente este mes. La venta de casas y autos está en pleno auge. Cinco millones de nuevos teléfonos celulares se venden cada año, y las empresas multinacionales indias como Tata Industries están invirtiendo y adquiriendo compañías en todo el mundo, al ritmo de 11.000 millones de dólares el año pasado, incluyendo 3000 millones de dólares en América latina. El gobierno espera que la India alcance un crecimiento superior al 10% el año próximo y llegue a índices del 12% hacia fines de esta década.
En comparación con el desarrollo de China, que se basa en exportaciones de manufacturas e inversiones extranjeras, el desarrollo indio está sustentado en los servicios -especialmente tecnología informática y productos farmacéuticos- e inversiones locales.
"Nuestro crecimiento no está impulsado por el sector estatal, sino por el sector privado", me dijo en otra entrevista el ministro de Comercio e Industria, Kamal Nath. Las compañías de tecnología informática están convirtiendo a la India en el centro mundial para veintenas de servicios de contratación externa, entre ellos contabilidad, ingeniería y diagnósticos médicos de rayos X. Los servicios significan y equivalen hoy a la mitad de la economía de la India, mientras que las manufacturas son sólo el 17%.
De acuerdo con los funcionarios, si la India puede en los próximos cinco años alcanzar la meta de aumentar el sector de manufacturas para que signifique el 25% de la economía -un objetivo clave en su esfuerzo para sacar de la pobreza a sus, según se estima, 270 millones de pobres- el país podrá tener índices de crecimiento mayores que China.
"Contamos con una enorme ventaja demográfica: una población mucho más joven", añadió el ministro Nath. Con casi un tercio menor de 15 años, la población de la India es mucho más joven que la de China, y por lo tanto lista para ingresar en la fuerza laboral.
Los economistas afirman que la India va a la zaga de China porque comenzó a introducir sus reformas de mercado en 1991, más de una década después que China. Y varios funcionarios me dijeron que, si aquí no hay rascacielos ni modernos aeropuertos, eso se debe a que la democracia vibrante de la India hace más difícil que el gobierno expropie tierras o desaloje gente de sus viviendas, como lo hace habitualmente la totalitaria China.
Durante mi visita a la India reclamos de campesinos obligaron al gobierno a congelar los planes para erigir parques industriales en la provincia de Bengala Occidental, después de que varios manifestantes murieran en enfrentamientos con la policía.
Pero la mayoría de los habitantes indios parece pensar que, en la carrera del desarrollo, la India será la tortuga y China la liebre. A la larga, según ellos, su sistema democrático hará a la India más atractiva para el resto del mundo, y hará que sea menos probable un estallido social.
Mi opinión: la India de hoy es la China de hace 15 años. Pero India está ganando terreno rápidamente. Tiene una población joven con una elite técnica sumamente capacitada, un sistema democrático, y una tradición espiritual que la ayuda a proyectarse como una potencia regional que no es amenazante, y un consenso general sobre la necesidad de continuar con su apertura económica. No me sorprendería que, la próxima vez que venga a la India, mirando el horizonte vea gigantescas grúas, menos bueyes en las calles y un flamante aeropuerto internacional. India está despegando.
Por Andrés Oppenheimer
P.D: Algunos ya empiezan a dar el primer paso. ¿Y nosotros?, ¿ y América Latina? . Mañana colgaré la Nota II de V
"El Perú está en una situación de emergencia ocultada por la temporal bonanza económica"
Ante la colapsada educación que estafa a los pobres
EL DISCURSO PENDIENTE
Por el Ing. León Trahtemberg
Alan García no dio un discurso el Día de la Fraternidad, curiosamente, el mismo día de la divulgación de los resultados del colapso educativo nacional. ¡Cómo me hubiera gustado escuchar un discurso visionario e inspirado mediante el cual hubiera convocado tras suyo al país para transformar radicalmente nuestra agonizante educación, para colocarnos a la vanguardia educativa de la región en los próximos 10 años!
Hubiera deseado escuchar algo así: "Compatriotas, los gobiernos del Perú le hemos fallado a nuestro pueblo porque lo hemos condenado a la pobreza y a la impotencia para salir de ella. Hemos condenado a la mayoría de los peruanos a agachar la cerviz, renunciar a la libertad y arrastrar las cadenas de la ignorancia e incompetencia, porque no les dimos la principal herramienta de la independencia que es una educación de calidad. Al tercio superior de peruanos los condenamos a la vanidad de creerse bien educados, porque en lugar de compararlos con los finlandeses, japoneses o irlandeses los comparamos con los chilenos, brasileros o colombianos, con quienes compartimos la cola de los ránkings mundiales. A los otros dos tercios los hemos condenado a la pobreza, por no haber cumplido la garantía constitucional de ofrecerles una educación de calidad para todos. Los hemos convertido en inválidos educativos, cerrándoles las oportunidades del empleo digno y el progreso económico que se sostienen en una buena educación.
El Perú está en una situación de emergencia ocultada por la temporal bonanza económica gestada por la aspiradora asiática de materias primas minerales, agrícolas y pesqueras, que en alguna forma beneficia al 50% superior de la PEA y le genera ingresos adicionales al fisco, que le permite desarrollar programas asistenciales de subsistencia para los más pobres. Pero no logra reducir la pobreza, porque los pobres no cuentan con la educación que les permitiría diferenciar su mano de obra de la de los robots y aportar con su ciencia y creatividad valores agregados a la exportación de las materias primas.
Cuando termine esta bonanza y se encojan los programas asistenciales, habrá convulsiones sociales en el Perú que afectarán el patrimonio y la seguridad personal de los más pudientes, amenazados por la frustración de los pobres, que condenados al desempleo y a la exclusión, no tienen incentivos para defender el Estado de derecho.
Por lo tanto, anuncio al Perú que la educación será la estrella que alumbre diariamente nuestras preocupaciones, presupuestos y acciones del gobierno. Nos plantearemos objetivos sumamente ambiciosos, potentes y audaces, con metas visibles capaces de convocar el compromiso de todos, para convertirnos en los líderes de la región en los próximos 10 años y pelear el liderazgo mundial en los próximos 20 años. El Perú dará las lecciones al mundo que hoy dan Irlanda y Finlandia, de cómo un país pobre construye su riqueza a partir de su pueblo educado, empezando por mostrar que es posible lograr en un breve plazo que la mayoría de los alumnos llegue a un nivel satisfactorio de comprensión lectora y operatividad aritmética e informática.
Esta decisión exige una gran convocatoria e inversión educacional sin precedentes en infraestructura, laboratorios, bibliotecas, computadoras, materiales didácticos, mobiliario, proyectos innovadores, formación docente; exige convocar a los peruanos más talentos para armar un plan inmediato de reforma, agresivo y vanguardista, que recoja del Proyecto Educativo Nacional su visión, objetivos y orientaciones de política; exige de todos los ministerios estrechar sus presupuestos para duplicar el de educación; exige de los padres de familia aportar con su esfuerzo y recursos para complementar el esfuerzo estatal; exige de los funcionarios estatales extremar su entrega inteligente y eficiente; y, sobre todo, exige del Gobierno visión, compromiso, organización, disciplina y coraje. En lo más personal, exige del presidente y los ministros, que se levanten y acuesten cada día preguntándose por lo que hicieron hoy por la educación y lo que harán mañana".
Espero que la democracia peruana viva lo suficiente para escuchar alguna vez algo así.
Ante la colapsada educación que estafa a los pobres
EL DISCURSO PENDIENTE
Por el Ing. León Trahtemberg
Alan García no dio un discurso el Día de la Fraternidad, curiosamente, el mismo día de la divulgación de los resultados del colapso educativo nacional. ¡Cómo me hubiera gustado escuchar un discurso visionario e inspirado mediante el cual hubiera convocado tras suyo al país para transformar radicalmente nuestra agonizante educación, para colocarnos a la vanguardia educativa de la región en los próximos 10 años!
Hubiera deseado escuchar algo así: "Compatriotas, los gobiernos del Perú le hemos fallado a nuestro pueblo porque lo hemos condenado a la pobreza y a la impotencia para salir de ella. Hemos condenado a la mayoría de los peruanos a agachar la cerviz, renunciar a la libertad y arrastrar las cadenas de la ignorancia e incompetencia, porque no les dimos la principal herramienta de la independencia que es una educación de calidad. Al tercio superior de peruanos los condenamos a la vanidad de creerse bien educados, porque en lugar de compararlos con los finlandeses, japoneses o irlandeses los comparamos con los chilenos, brasileros o colombianos, con quienes compartimos la cola de los ránkings mundiales. A los otros dos tercios los hemos condenado a la pobreza, por no haber cumplido la garantía constitucional de ofrecerles una educación de calidad para todos. Los hemos convertido en inválidos educativos, cerrándoles las oportunidades del empleo digno y el progreso económico que se sostienen en una buena educación.
El Perú está en una situación de emergencia ocultada por la temporal bonanza económica gestada por la aspiradora asiática de materias primas minerales, agrícolas y pesqueras, que en alguna forma beneficia al 50% superior de la PEA y le genera ingresos adicionales al fisco, que le permite desarrollar programas asistenciales de subsistencia para los más pobres. Pero no logra reducir la pobreza, porque los pobres no cuentan con la educación que les permitiría diferenciar su mano de obra de la de los robots y aportar con su ciencia y creatividad valores agregados a la exportación de las materias primas.
Cuando termine esta bonanza y se encojan los programas asistenciales, habrá convulsiones sociales en el Perú que afectarán el patrimonio y la seguridad personal de los más pudientes, amenazados por la frustración de los pobres, que condenados al desempleo y a la exclusión, no tienen incentivos para defender el Estado de derecho.
Por lo tanto, anuncio al Perú que la educación será la estrella que alumbre diariamente nuestras preocupaciones, presupuestos y acciones del gobierno. Nos plantearemos objetivos sumamente ambiciosos, potentes y audaces, con metas visibles capaces de convocar el compromiso de todos, para convertirnos en los líderes de la región en los próximos 10 años y pelear el liderazgo mundial en los próximos 20 años. El Perú dará las lecciones al mundo que hoy dan Irlanda y Finlandia, de cómo un país pobre construye su riqueza a partir de su pueblo educado, empezando por mostrar que es posible lograr en un breve plazo que la mayoría de los alumnos llegue a un nivel satisfactorio de comprensión lectora y operatividad aritmética e informática.
Esta decisión exige una gran convocatoria e inversión educacional sin precedentes en infraestructura, laboratorios, bibliotecas, computadoras, materiales didácticos, mobiliario, proyectos innovadores, formación docente; exige convocar a los peruanos más talentos para armar un plan inmediato de reforma, agresivo y vanguardista, que recoja del Proyecto Educativo Nacional su visión, objetivos y orientaciones de política; exige de todos los ministerios estrechar sus presupuestos para duplicar el de educación; exige de los padres de familia aportar con su esfuerzo y recursos para complementar el esfuerzo estatal; exige de los funcionarios estatales extremar su entrega inteligente y eficiente; y, sobre todo, exige del Gobierno visión, compromiso, organización, disciplina y coraje. En lo más personal, exige del presidente y los ministros, que se levanten y acuesten cada día preguntándose por lo que hicieron hoy por la educación y lo que harán mañana".
Espero que la democracia peruana viva lo suficiente para escuchar alguna vez algo así.
02/03/07: ¿Necesitamos presidentes ingenieros?
"Una de las razones por las que Asia se ha convertido en la fábrica del mundo es que mientras las universidades asiáticas están produciendo un número récord de ingenieros, sus contrapartes en otras partes del mundo --incluyendo Estados Unidos-- están produciendo abogados, contadores y psicólogos.
Antes de que comparta con ustedes mi gran teoría sobre por qué los asiáticos están más volcados hacia la ingeniería, veamos los datos.
Según la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) de Estados Unidos, en términos numéricos China es el líder mundial en producción de ingenieros: gradúa como 220,000 al año. Comparativamente, Estados Unidos gradúa cerca de 60,000 al año, Corea del Sur 57,000, México 24,000, Brasil 18,000, Colombia 11,000, Chile 4,000 y Argentina 3,000.
Un estudio separado de la empresa consultora Engineering Trends muestra que, en relación a sus respectivas poblaciones, el país que produce más ingenieros per capita es Corea del Sur, seguido por Taiwan y Japón. Comparativamente, Colombia está ubicado en el lugar 19, Chile en el 23, México en el 24, Estados Unidos en el 25, China en el 30, Brasil en el 35, y Argentina en el 37.
Al margen de cómo los contemos --y existe algo de escepticismo sobre estos datos, ya que no todos los países tienen los mismos estándares para otorgar grados en ingeniera-- no hay dudas de que los países asiáticos llevan una significativa ventaja en la materia.
''Quedarse atrás (en la producción de ingenieros) es peligroso, porque afecta la capacidad de los países para aumentar sus manufacturas'', dice el fundador de Engineering Trends, Richard Heckel. ``La manufactura es una industria de cambios constantes. Si uno no hace innovaciones, no puede competir''.
Los expertos en desarrollo afirman que si un país quiere ser una potencia manufacturera, necesita gente que pueda producir los bienes existentes en forma más eficiente, y gente que pueda inventar nuevos productos. En ambos casos, se necesitan ingenieros.
En Estados Unidos, el número de estudiantes universitarios de ingeniería está estancado: es más alto de lo que fue en 1980, cuando estaba en cerca de 58,000, pero menor que en su pico en 1986, cuando alcanzó 77,000, según la NSF.
En América Latina, la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, produce cerca de 620 psicólogos al año, pero sólo 40 graduados en Ingeniería Petrolera, según su anuario estadístico. Y la Universidad de Buenos Aires en Argentina, UBA, produce 2,400 abogados al año, 1,300 psicólogos y sólo 240 ingenieros, según cifras oficiales.
El ministro de Educación de Argentina, Daniel Filmus, me dijo con horror en una entrevista hace unos meses que, al asumir sus funciones, descubrió que su país sólo graduadaba tres ingenieros textiles al año. Desde entonces, el Ministerio de Educación creó un fondo apoyado por el sector privado que ofrece 30 becas al año para estudiar ingeniería, e inmediatamente recibió 270 aplicaciones, señaló.
''Ahora, todas las becas del Ministerio de Educación van hacia estudiantes necesitados que sigan ingeniería o alguna ciencia exacta o estratégica para el país'', dijo Filmus.
¿Qué están haciendo los países asiáticos para impulsar a los jóvenes a que estudien ingeniería? Además de contar con una demanda del mercado por ingenieros y en muchos casos con una cultura que venera a los científicos e ingenieros casi como si fueran futbolistas, los líderes asiáticos promocionan el estudio de ingeniería, aseguran los expertos.
''En muchos países asiáticos, desde los niveles más altos del gobierno se habla de la importancia de la ciencia e ingeniería para lograr el crecimiento económico'', dice Alan Leshner, presidente de la Asociación Americana para el Avance la Ciencia (AAAS). ``Aquí, la comunidad científica a menudo tiene que convencer a los políticos de que la ciencia es fundamental para el crecimiento económico''.
Después de hablar con Leshner, caí en cuenta de que mientras el presidente de China, Hu Jintao, se graduó de ingeniero hidráulico, y casi todo el Comité Central del Partido Comunista Chino está integrado por ingenieros, en esta parte del mundo casi no hay presidentes que sean ingenieros.
En Estados Unidos, el presidente obtuvo su licenciatura en historia, y una maestría en administración de empresas. En América Latina, la mayoría de los presidentes son abogados (Argentina, Chile, Colombia, Cuba, la República Dominicana, Guatemala), economistas (Honduras, Perú, Panamá), administradores de empresas (México), médicos clínicos (Costa Rica, Ecuador), psiquiatras (Costa Rica), comentaristas deportivos (El Salvador) o militares (Venezuela).
A lo mejor habría que empezar a elegir a ingenieros como presidentes. O, lo que sería mejor --considerando que el presidente de Venezuela estudió ingeniería en la escuela militar, y sin embargo está haciendo un desastre en su país-- presionar a los abogados, economistas, psiquiatras y otros que están en el gobierno para que usen su influencia a fin de impulsar a más gente joven al estudio de ingeniería."
Este artículo fue publicado a mediados del 2005 por Andrés Oppenheimer, pero creo que es ahora cuando más sentido tiene, esto nos hace reflexionar a todos los estudiantes de ingeniería. Esperemos poder dar el primer paso.
Antes de que comparta con ustedes mi gran teoría sobre por qué los asiáticos están más volcados hacia la ingeniería, veamos los datos.
Según la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) de Estados Unidos, en términos numéricos China es el líder mundial en producción de ingenieros: gradúa como 220,000 al año. Comparativamente, Estados Unidos gradúa cerca de 60,000 al año, Corea del Sur 57,000, México 24,000, Brasil 18,000, Colombia 11,000, Chile 4,000 y Argentina 3,000.
Un estudio separado de la empresa consultora Engineering Trends muestra que, en relación a sus respectivas poblaciones, el país que produce más ingenieros per capita es Corea del Sur, seguido por Taiwan y Japón. Comparativamente, Colombia está ubicado en el lugar 19, Chile en el 23, México en el 24, Estados Unidos en el 25, China en el 30, Brasil en el 35, y Argentina en el 37.
Al margen de cómo los contemos --y existe algo de escepticismo sobre estos datos, ya que no todos los países tienen los mismos estándares para otorgar grados en ingeniera-- no hay dudas de que los países asiáticos llevan una significativa ventaja en la materia.
''Quedarse atrás (en la producción de ingenieros) es peligroso, porque afecta la capacidad de los países para aumentar sus manufacturas'', dice el fundador de Engineering Trends, Richard Heckel. ``La manufactura es una industria de cambios constantes. Si uno no hace innovaciones, no puede competir''.
Los expertos en desarrollo afirman que si un país quiere ser una potencia manufacturera, necesita gente que pueda producir los bienes existentes en forma más eficiente, y gente que pueda inventar nuevos productos. En ambos casos, se necesitan ingenieros.
En Estados Unidos, el número de estudiantes universitarios de ingeniería está estancado: es más alto de lo que fue en 1980, cuando estaba en cerca de 58,000, pero menor que en su pico en 1986, cuando alcanzó 77,000, según la NSF.
En América Latina, la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, produce cerca de 620 psicólogos al año, pero sólo 40 graduados en Ingeniería Petrolera, según su anuario estadístico. Y la Universidad de Buenos Aires en Argentina, UBA, produce 2,400 abogados al año, 1,300 psicólogos y sólo 240 ingenieros, según cifras oficiales.
El ministro de Educación de Argentina, Daniel Filmus, me dijo con horror en una entrevista hace unos meses que, al asumir sus funciones, descubrió que su país sólo graduadaba tres ingenieros textiles al año. Desde entonces, el Ministerio de Educación creó un fondo apoyado por el sector privado que ofrece 30 becas al año para estudiar ingeniería, e inmediatamente recibió 270 aplicaciones, señaló.
''Ahora, todas las becas del Ministerio de Educación van hacia estudiantes necesitados que sigan ingeniería o alguna ciencia exacta o estratégica para el país'', dijo Filmus.
¿Qué están haciendo los países asiáticos para impulsar a los jóvenes a que estudien ingeniería? Además de contar con una demanda del mercado por ingenieros y en muchos casos con una cultura que venera a los científicos e ingenieros casi como si fueran futbolistas, los líderes asiáticos promocionan el estudio de ingeniería, aseguran los expertos.
''En muchos países asiáticos, desde los niveles más altos del gobierno se habla de la importancia de la ciencia e ingeniería para lograr el crecimiento económico'', dice Alan Leshner, presidente de la Asociación Americana para el Avance la Ciencia (AAAS). ``Aquí, la comunidad científica a menudo tiene que convencer a los políticos de que la ciencia es fundamental para el crecimiento económico''.
Después de hablar con Leshner, caí en cuenta de que mientras el presidente de China, Hu Jintao, se graduó de ingeniero hidráulico, y casi todo el Comité Central del Partido Comunista Chino está integrado por ingenieros, en esta parte del mundo casi no hay presidentes que sean ingenieros.
En Estados Unidos, el presidente obtuvo su licenciatura en historia, y una maestría en administración de empresas. En América Latina, la mayoría de los presidentes son abogados (Argentina, Chile, Colombia, Cuba, la República Dominicana, Guatemala), economistas (Honduras, Perú, Panamá), administradores de empresas (México), médicos clínicos (Costa Rica, Ecuador), psiquiatras (Costa Rica), comentaristas deportivos (El Salvador) o militares (Venezuela).
A lo mejor habría que empezar a elegir a ingenieros como presidentes. O, lo que sería mejor --considerando que el presidente de Venezuela estudió ingeniería en la escuela militar, y sin embargo está haciendo un desastre en su país-- presionar a los abogados, economistas, psiquiatras y otros que están en el gobierno para que usen su influencia a fin de impulsar a más gente joven al estudio de ingeniería."
Este artículo fue publicado a mediados del 2005 por Andrés Oppenheimer, pero creo que es ahora cuando más sentido tiene, esto nos hace reflexionar a todos los estudiantes de ingeniería. Esperemos poder dar el primer paso.





